Segunda Oportunidad
Antes que nada quiero disculparme con todos por haber cortado el capítulo anterior en la mejor parte, espero no me odien xD y en segundo lugar quiero agradecer a todos por la espera, espero que este capítulo valga la pena.
Capítulo 9: Incertidumbre
Aún faltaban algunas horas para que el sol se ocultara. Era temprano, aun así, Sakura se encontraba de camino a su apartamento. La razón de esa peculiar situación se debía a que Ino básicamente la había echado del hospital. Resultaba que era un día en el que no había nada urgente que atender e Ino había decidido que Sakura necesitaba salir de aquel lugar, tomar una siesta de belleza y luego levantarse despampanante y lista para devorar el mundo y a Mako, o más o menos algo así era lo que había dicho. Esa noche cenarían juntos nuevamente.
Mientras caminaba inmersa en sus pensamientos pudo distinguir a Sasuke quién caminaba al otro lado de la calle. Sakura corrió en su dirección mientras lo llamaba. No lo veía desde el día que bebieron en su departamento. Cuándo había despertado a la mañana siguiente, se encontraba en su sillón y sin ningún rastro de Sasuke. Aquello se estaba convirtiendo en un patrón, empezando desde que eran tan solo unos niños cuando se había marchado y la había dejado en una banca para despertar y encontrarse sola. Quizá era algo ya de ellos pensó con ironía.
Todo el cuerpo de Sasuke se tensó al escuchar la voz de Sakura que lo llamaba. Volteó lentamente, tratando de no mostrar ninguna expresión, a pesar que por dentro ardía ante la expectativa. Desde aquel día, quizá de manera inconsciente, había evitado encontrase con ella. Aunque lo atormentaba la incógnita de si ella recordaría lo ocurrido la otra noche, no sabía cómo reaccionar la próxima vez que la viera. Pero al parecer, no podría seguir aplazando ese momento de encuentro.
Cuando finalmente estuvo frente a él, Sakura se sorprendió al sentir sus entrañas estremecerse y su corazón se aceleró ligeramente. Un sentimiento de intranquilidad la invadió, repentinamente tuvo la impresión de que había algo de lo que debía sentirse avergonzada. Rápidamente puso a un lado todos sus enmarañados sentimientos y se dirigió a su compañero.
–Hace días que no te veo, estaba esperando encontrarte –exclamó–. Quería disculparme por el otro día, es la segunda vez que me quedo dormida cuando estás de invitado en mi casa, soy una pésima anfitriona.
Sasuke sintió una punzada de decepción al comprender que ella no recordaba nada de lo ocurrido. No es que esperara que lo recordara, estaba convencido de que no lo haría, sin embargo, la duda lo había golpeado constantemente.
–Está bien, no importa.
–Deberíamos repetirlo un día, prometo que esta vez no me quedaré dormida. Es más, solo beberemos té y comeremos algunos bocadillos ¿qué te parece? –preguntó Sakura y como respuesta recibió un tosco movimiento de cabeza.
–Bien, me alegra –dijo finalizando su disculpa– ¿Vas a alguna parte?
–A la oficina de inteligencia. Kakashi me ha pedido que preste ayuda a Nara en un caso en el que está trabajando. Es una banda criminal que está investigando y a la cual yo estuve siguiendo durante un tiempo.
–Oh, ya veo. Entonces no te quito más tiempo. Te veré pronto –se despidió y continuó con su camino. Mientras se alejaba fue aún más consciente de esa extraña sensación que la había invadido desde que estuvo frente a frente con Sasuke. Si bien era cierto que últimamente Sasuke provocaba algunas reacciones en ella, esta era diferente. Se preguntó preocupada si algo habría pasado la noche que estuvieron juntos, pero por más que trataba de recordar no había rastros de sus memorias.
Recordaba haber estado tan fascinada de que Sasuke estuviera contándole que había sido de su vida los últimos años, que se había mantenido en silencio dedicándose a acabar con las botellas frente a ella, por miedo a decir algo que pudiera hacer que se detuviera, pero luego de haberse levantado al baño todo estaba en blanco, ningún tipo de recuerdo, ni siquiera uno borroso.
Deseó fervientemente que no se tratara de nada vergonzoso, como haber vomitado sobre Sasuke o algo por el estilo. «Bueno, qué más da. Seguro no es nada» pensó concluyendo con el asunto. La verdad es que el plan de Ino no era tan malo, al menos la parte de tomar una siesta. Ese era un lujo que no se daba tan seguido. Así que fue lo primero que hizo al llegar a su hogar, luego del sueño reparador tomó un baño y se preparó para su cita.
Sakura no era del tipo que ocupaba largas horas para arreglarse, prefería un estilo simple. Había elegido un vestido verde oscuro de campana con un cincho que se ceñía a su cintura, y aunque no era muy corto, tenía un amplio escote que dejaba al descubierto su espalda. El color del vestido resaltaba sus ojos y su blanca tez. Trenzó algunos mechones de su cabello y colocó un poco de brillo en sus labios. Luego de evaluarse en el espejo, determinó que estaba lista para su cita.
XXX
Más tarde, la pelirrosa comía un algodón de azúcar junto a Mako en una de las bancas del parque, mientras veía a un grupo de niños correr alrededor de la fuente. La noche era agradable y pacífica y el escenario se convertía en colorido gracias a los faroles encendidos y algunas lucecillas de puestos de comida y ventas de juguetes y máscaras.
Luego de una agradable cena se habían dirigido al parque para tomar un poco de aire fresco mientras charlaban amenamente. Sakura disfrutaba el viento frío soplar sobre su rostro, mientras se removía dentro de su abrigo. Le relataba a Mako sobre su último viaje a Suna con su nuevo equipo. Se había realizado una importante reunión entre miembros distinguidos de distintas aldeas y Kakashi los había enviado en una misión diplomática dónde el objetivo era que Naruto comenzara a involucrarse en ese tipo de reuniones como parte de su entrenamiento para Hokage. Sakura, Sai y Sasuke habían asistido como apoyo y para encargarse de que Naruto no cometiera una tontería.
–Sí me preguntan a mí, yo pensaría que tú deberías ser la próxima Hokage –comentó Mako luego de un rato.
–¿Qué? –exclamó Sakura riendo–. Claro que no, que idea tan absurda.
–Vamos, eres la más indicada y no tengo ninguna duda al respecto. Eres una médico-ninja excepcional, eres tan joven y ya diriges el sistema de salud de Konoha y todos saben que superaste a tu maestra, la mismísima quinta Hokage. Además, has sido alumna de los dos últimos Hokages.
–Por supuesto que no. Naruto es el héroe de Konoha y no hay nadie que lo merezca más que él –respondió y sonrió de nuevo– pero agradezco la confianza.
–Claro, pondría mi vida en tus manos sin dudarlo. Puedes ponerme tus manos encima cuando quieras.
–¡Ya basta! –alegó la kunoichi, con las mejillas ruborizadas, lo que no pasó desapercibido por el ninja quién aprovechó la oportunidad para continuar avergonzándola.
Ya era tarde cuando estuvieron finalmente frente al apartamento de Sakura, dando por terminada la velada. Retuvieron algunos momentos más la despedida mientras concluían la charla que habían iniciado durante el camino de regreso.
–Te veré pronto Mako –se despidió Sakura finalmente, con una dulce sonrisa.
Mako tomó su mano, tiró suavemente de ella y posó sus labios sobre los de Sakura, quién abrió los ojos completamente ante la sorpresa. Los labios de Mako se movían suavemente sobre su boca y luego de unos segundos decidió corresponder dejándose llevar por la cálida sensación que le provocaba.
Inmerso en la oscuridad de la noche, no muy lejos de aquel lugar, un sharingan centelló ferozmente ante la escena.
Sasuke había permanecido el día entero trabajando con Shikamaru y se encontraba de regreso a su apartamento cuando había visto a Sakura charlando con ese tipo, sin poder evitarlo se había detenido algunos momentos, incapaz de ignorar la escena, pero lo ocurrido lo había tomado por sorpresa. Tuvo que usar toda su fuerza de voluntad para no lanzarse sobre ellos y moler a golpes a ese sujeto.
Salió de aquel lugar sin voltear, antes de que ya no fuera capaz de contenerse. Aunque sus pensamientos no lograban concretarse en nada, sentía la imperante necesidad de destruir. Caminó sin rumbo por un tiempo, incapaz de dilucidar qué debía hacer. Finalmente, a su mente vinieron las arenas de entrenamiento. Entrenar siempre despejaba su mente. Eso era lo que necesitaba para deshacerse de todo ese torbellino de sentimientos que no lo dejaban respirar.
Arremetió con ímpetu contra las arenas y los distintos blancos y obstáculos que estaban allí dispuestos para el entrenamiento. Golpeó y destruyó, lanzó chidoris a diestra y siniestra, hasta que no tuvo más energías y finalmente se dejó caer sobre el suelo destruido de la arena. Tenía la respiración agitada y un maldito nudo en la garganta que no lo dejaba respirar.
Había sido un idiota, no sabía en qué momento había sido tan estúpido para pensar que podría volver a Konoha y todo sería como antes. Todo esto era resultado de su maldita sed de venganza, todos se lo habían dicho, la venganza no le traería nada bueno y aquí estaba nuevamente, por enésima vez dándose cuenta de cuánta verdad tenían esas palabras.
–Vamos, ten un poco de compasión con los genins que tendrán que venir a limpiar la arena.
La voz lo sacó de sus pensamientos, volteó levemente la cabeza y se encontró con la figura de Kakashi, parado a algunos metros de distancia.
–¿Qué haces aquí? –preguntó desviando nuevamente la mirada, para dirigirla al cielo estrellado que lo alumbraba.
–Sentí una fuerte turbulencia en tu chakra y vine a ver si todo estaba bien –respondió tranquilamente mientras se sentaba en las gradas que estaban frente a la arena, justo enfrente del sitio en el que Sasuke se encontraba tumbado.
Sasuke permaneció en silencio y Kakashi pensó que no continuaría la conversación, pero luego de un largo rato respondió.
–Nunca debí volver a Konoha.
–¿Se trata de Sakura? –preguntó indolente.
Sasuke se sentó sobre el suelo y volteó su mirada hacia Kakashi confundido. ¿Cómo era posible que él supiera algo sobre sus sentimientos por Sakura? No se lo había dicho a nadie hasta ahora, a penas él sabía lo que ocurría.
–No me veas así, puedo ver como la ves. No soy ciego Sasuke. Conozco bien a mis queridos pupilos –respondió dirigiendo su único ojo visible hacia el cielo–. ¿Le has hablado sobre cómo te sientes?
–No.
–Ya veo… –dijo el Hokage perezosamente–. Creo que deberías hacerlo. No hay manera de que ella pueda corresponderte sino sabe lo que sientes. Después de todo ha estado enamorada de ti por muchos años, no deberías resistirte tanto.
–¿Qué pasa si ya no siente lo mismo?
–Mmmm… pues supongo que esa es una posibilidad. Pero eso no quiere decir que no puede volver a sentirlo ¿no crees? –preguntó con una sonrisa invisible.
El silencio los envolvió por algunos minutos mientras las palabras de Kakashi calaban dentro de Sasuke.
–¿Qué debería hacer? –preguntó Sasuke con voz suave, casi como una súplica, luego de un largo silencio.
Kakashi había dado por concluida la conversación y se sorprendió por esa muestra de vulnerabilidad tan poco característica en él. Lo pensó un poco antes de responder. –Esta es un área en la que no tengo mucho experiencia –respondió reflexivo– pero creo que Sakura debe conocer tus sentimientos y debes demostrarle que estarás aquí en Konoha para ella y dispuesto a hacerla feliz.
–¿Qué pasa si no es suficiente?
–Entonces tendrás que aceptar que tu oportunidad terminó y deberás seguir con tu vida –respondió encogiéndose de hombros– pero creo que vale la pena el intento.
Sasuke no respondió nada más. Lo que Kakashi decía tenía mucho sentido en su cabeza, pero no era tan sencillo llevarlo a la práctica. Nunca había tenido a nadie para hablar de este tipo de temas o que le pudiera dar consejos sobre mujeres. Además, ese idiota ya le había sacado ventaja, quizá para esos momentos ya era novio de Sakura.
–Bien, Sasuke, ya me voy. Sabes que si quieres hablar siempre estoy disponible –dijo mientras se retiraba. Ya se encontraba a algunos metros de distancia, pero aún alcanzó a escuchar la voz de Sasuke.
–Gracias, sensei.
XXX
A la mañana siguiente, Sakura había quedado de desayunar temprano con Sai y luego se dirigió al hospital. Llevaba un vaso de un buen café con un toque de vainilla y una sonrisa en sus labios. Se sentía de buen humor.
–Oye frentona ¿por qué tan feliz? –la intervino Ino cuando pasó junto a ella.
–¿Qué? No, no es nada de eso. Me siento enteramente renovada, me hacía falta un buen descanso.
–Vamos, no me ocultes cosas. Apuesto que pasaste una buena noche con Mako –inquirió con una sonrisa socarrona, mientras levantaba una ceja.
Sakura sintió sus mejillas enrojecer al recordar a Mako –no te hagas ideas raras –exclamó.
–¡Lo sabía! Pasó algo. No puedes ocultarlo ¡Vamos cuéntame todo! –demandó, más enérgica que de costumbre.
–¡Ya te dije que no es nada de lo que imaginas! –Repitió más alterada y luego desvió la mirada avergonzada– Mako me besó anoche, fue nuestro primer beso –habló suavemente.
–¿Qué? ¿Es enserio? –preguntó Ino decepcionada, incluso consternada– Por Kami, Sakura ¿un beso? En serio das lástima.
–Ya cierra la boca cerda –gruñó, aún más colorada que antes.
Ino lanzó una risotada –bien, bien. Me alegra que su relación vaya prosperando. Estoy ansiosa por verte enamorada, feliz y correspondida –agregó guiñándole el ojo a tiempo que se levantaba con algunos archivos que planeaba devolver a la biblioteca.
«Correspondida» pensó Sakura compungida al entrar a su oficina. Ese había sido un golpe bajo. Pero Ino tenía razón, no volvería al amor no correspondido, se lo había prometido a sí misma hace mucho tiempo y ella no rompía una promesa.
XXX
La mañana pasó tan rápido como comenzó. Sakura había pasado más de la mitad de la mañana reunida con Shizune coordinando la planificación mensual del hospital. Cuándo finalmente salió, se encontró con un ninja, mensajero de Kakashi, quién le indicó que el Hokage solicitaba su presencia en cuánto pudiera. Así que salió directamente hacia la torre del Hokage.
Llamó a la puerta y entró a la oficina –buenos días sensei –saludó y al percatarse de la presencia de Sasuke en la oficina, le ofreció una amplia sonrisa y le dirigió un saludo.
La sonrisa de Sakura lo desencajó por unos segundos, cuando el nudo de su estómago dio un vuelco, por lo que solo atinó a responder con un leve movimiento de cabeza.
–Buenos días Sakura, te estábamos esperando –saludó Kakashi, con una sonrisa.
–¿Esperamos a Naruto y Sai? –preguntó Sakura, suponiendo que el objetivo de la reunión sería para asignarles una nueva misión.
–Esta vez no –respondió Kakashi–. Para esta misión solo los asignaré a ustedes dos. Se trata de una misión de espionaje, por lo que considero que un grupo más grande podría ser contraproducente. Kirigakure ha estado investigando a la organización criminal con la que ustedes se enfrentaron durante el rescate del príncipe de Koi. Sin embargo, al ser criminales de la misma aldea conocen muy bien a los ninjas de Kirigakure, por lo que se han sabido ocultar muy bien de ellos. Hasta ahora no han logrado obtener ninguna información relevante de su paradero. La Mizukage nos ha pedido apoyo para encontrarlos.
Sakura sintió un escalofrío recorrer su cuerpo tan solo de recordar la misión de rescate del príncipe. Sin embargo, se mantuvo en silencio sin mostrar ninguna reacción.
–Los he escogido porque conocen el caso y ya se han enfrentado a ellos. Su misión será infiltrarse en la aldea y descubrir el paradero de esta organización, así como información importante de sus actividades. Se ha acordado que no tendrán ningún tipo de contacto con los ninjas de Kirigakure, al parecer los tienen muy bien vigilados y eso podría exponerlos completamente y la misión sería un fracaso. ¿Entendido?
–Por supuesto –respondió Sakura, cogiendo el pergamino que Kakashi le extendía con los detalles y datos contextuales de la misión.
–Bien, pueden irse. Espero que esta misión sea muy productiva –agregó con una enorme sonrisa, tan solo visible a través de su único ojo descubierto.
Sasuke y Sakura decidieron que lo mejor sería salir inmediatamente, aún era temprano y podrían aprovechar varias horas de viaje. Él se ofreció a acompañarla al hospital para dejar todo listo para su partida y luego acordaron que irían a sus apartamentos para prepararse para el viaje y Sasuke la recogería en la puerta de su apartamento. Así pusieron en marcha el plan y en tan solo un par de horas ya se encontraban en las puertas de Konoha.
Comenzaron el camino inmediatamente. Viajaría el resto del día y descansarían al anochecer, sin embargo no tenían ninguna prisa, era una misión de largo plazo dónde lo que más necesitarían era paciencia. El día pasó rápidamente, se detuvieron algunas veces para descansar o comer algo y ahora que el sol se escondía era momento para detenerse a descansar oficialmente.
Sasuke se ofreció a pescar algo para la cena mientras Sakura se ocupó de armar el campamento. Cuando este volvió, traía consigo una buena pesca y Sakura le ayudó a colocarlos junto a la fogata para que se cocinaran. Mientras la cena estaba lista, Sasuke entró a la tienda para cambiarse de ropa. Llevaba una camisa negra de manga larga, pero se había mojado mientras pescaba, por lo que la cambió por otra, de manga corta. Al salir, Sakura se percató inmediatamente que llevaba una profunda herida a un costado del brazo.
–¡Oye! ¿Qué es eso? ¿Por qué estás herido? –preguntó tomando su brazo para examinarlo más detenidamente. Parecía una herida de hacía algunos días y aunque ya no sangraba se veía amarilla en los alrededores y estaba acumulando algo de pus.
–No es nada, tan solo es una herida superficial –alegó el pelinegro tratando de retirar el brazo.
–¡Cómo crees! –exclamó Sakura molesta, apretando más fuerte el agarre y halando hacia ella–. Podría estar infectado. Quédate quieto en lo que reviso la herida –ordenó–. No debes descuidar este tipo de heridas, pueden volverse peligrosas ¿cuándo te lo hiciste?
–Hace dos días, en un entrenamiento –respondió distraídamente, observando con cierto embelesamiento como el chakra curativo reparaba lentamente las células dañadas de su brazo. No importaba cuántas veces lo viera, parecía magia.
El cuerpo de Sakura dio un respingo cuando los dedos de Sasuke se entremezclaron con algunos mechones de cabello que caían sobre su rostro. Cuando dirigió su mirada hacia él notó la mirada fija de Sasuke que la escudriñaba. Si no fuera un médico excepcional y con un control de chakra impecable, seguro no hubiera podido continuar curando la herida. Sin embargo, logró mantener la suficiente concentración para continuar con su tarea.
Sasuke colocó los mechones rosa detrás de su oreja y sus dedos rozaron suavemente su mandíbula –gracias –musitó.
Su voz profunda y aterciopelada caló en las entrañas de Sakura, dándole un vuelco eléctrico que recorrió su cuerpo y el calor se depositó de golpe en sus mejillas.
–C-cla-claro… e-s un gusto… –vociferó, el sonido apenas logró abandonar sus labios. Retiró sus manos turbada y desvió su rostro, tratando de ocultar el sonrojo.
Sasuke sonrió imperceptiblemente para sí, animado. Podía ver los efectos que ocasionaba en ella y eso debía significar que no le era completamente indiferente, al menos quería pensar eso. Después de todo ella le había besado la otra vez y aunque estaba consciente que todo había sido producto del alcohol, no quería descartar la idea de que en el fondo aún guardaba sentimientos por él. Por lo tanto su oportunidad no había terminado. Estaba seguro que Kakashi les había asignado esa misión a ellos dos a propósito. Le estaba dando una abertura, le estaba dado la oportunidad que necesitaba y no la iba a desperdiciar.
–Ya debe estar lista la cena –continuó Sakura hablando. Se dirigió rápidamente a la fogata para evaluar su cena y una vez determinó que estaba lista repartió un par de porciones para cada uno. Mientras conversaban sobre los pormenores de la misión.
XXX
Kakashi se encontraba en su oficina revisando algunos informes de misiones. El sol iluminaba toda la sala desde el amplio ventanal que se encontraba a su espalda. Repentinamente la puerta de la oficina se abrió de golpe y lo que parecía un rayo atravesó el salón hasta estar frente al escritorio.
–¿Qué significa eso de que Sakura y Sasuke tienen una misión? –las palabras retumbaron por toda la habitación.
Kakashi lanzó un largo suspiro –Significa que como ninjas de Konoha que son, se les ha asignado una misión, la cual han salido a cumplir –respondió el ninja con voz cancina.
–Sabe que no estoy hablando de eso. ¿Por qué los ha enviado a ellos solos? ¿Qué hay de mí y de Sai? ¡¿Por qué nos dejó fuera?!
–Tranquilízate Naruto. Es una misión de espionaje no podía enviar a un equipo tan grande y tú eres muy ruidoso.
Naruto le lanzó una mirada ofendida –No puedo creer que diga eso. Además, se supone que somos un equipo ¡un equipo! ¡Deberíamos trabajar juntos!.
–Escucha, te asignaré una misión a ti y Sai si prometes callarte y salir de mi oficina ¿de acuerdo?
–¿Lo dice en serio?
–Por supuesto, así que vete.
Naruto río emocionado –¡Gracias sensei! ¡Asegúrese que sea una misión emociónate! ¡Mejor que la que les haya asignado a ellos dos! –gritó mientras salía de la oficina de Kakashi.
Cuando estuvo solo, el Hokage lanzó otro suspiro. Ese muchacho podía llegar a crisparle los nervios.
XXX
Sasuke y Sakura llegaron a Kirigakure justo al atardecer. Habían descansado poco con el fin de llegar a la aldea y descansar más cómodamente en una posada. Antes de entrar a la aldea Sakura se detuvo y le indicó a Sasuke que era momento de cambiar sus ropas a sus atuendos de civiles. Le pidió que la esperara un momento y se adentró en el bosque. Había pasado media hora y Sasuke comenzaba a impacientarse cuando nuevamente apareció frente a él. Sasuke la observó sin palabras por un tiempo hasta que finalmente habló.
–¿Qué has hecho? –preguntó confundido al ver a la chica de cabello castaño que se acercaba a él.
–El color de mi cabello tiende a llamar mucho la atención, además que es muy fácil de reconocer. Recuerda que algunos miembros de la banda me vieron durante la batalla con Kirio –explicó–. ¿Qué opinas? ¿Cómo me veo?
Sasuke reconoció impresionado que aquello había sido una muy buena idea, de esa manera pasarían más desapercibidos en la aldea. Pensó un poco antes de responder sus preguntas, la verdad es que no importaba el color de su cabello, siempre se veía hermosa, sin embargo… –me gusta más el color natural de tu cabello, pero siempre te ves bien –dijo honestamente.
Sakura se sorprendió por la respuesta. Las preguntas pretendían ser una broma, en realidad no esperaba una respuesta de su parte –gracias… –susurró sonrojada.
Una vez dentro de la aldea habían acordado que lo primero sería buscar un lugar dónde hospedarse. Encontraron una posada justo en el centro de la aldea, que se encontraba junto al sector de bares y restaurantes. Era el lugar perfecto si querían enterarse de algo.
No era una posada opulenta, pero era bastante agradable y acogedora. Entraron a una pequeña recepción dónde los atendió una pareja de ancianos, que eran los dueños del lugar. Una vez registrados entraron por un pasillo que los condujo a un amplio jardín. Desde el centro, salían varios caminos que se dirigían a las distintas secciones dónde estaban las habitaciones.
Las habitaciones que les fueron asignadas quedaban al fondo del lugar, una frente a la otra. Por fortuna, no parecía haber nadie más hospedado cerca de ellos. Una vez instalados se reunieron en el jardín, dispuestos a salir por algo de comer.
Sakura moría de hambre, se habían detenido durante el camino por una merienda pero no habían tenido una comida formal en todo el día, para poder avanzar más rápido, así que traía todas sus esperanzas puestas en desquitarse con una buena cena.
–Bien, ya me decidí. Quiero unas guiozas, una orden de tonkatsu, arroz frito y unos dangos –dijo Sakura decidida cerrando el menú.
–Por supuesto, ¿y para el caballero? –preguntó la camarera, dándole a Sasuke una amplia y soñadora sonrisa.
–Una sopa miso.
–En seguida vuelvo con su orden.
–¿Solo una sopa miso? Vaya, tú si sabes hacerme sentir culpable. Eso definitivamente no me pasa con Naruto –bromeó.
Sasuke esbozó una sonrisa de medio lado –¿no crees que es mucha comida?
Sakura bufó –por supuesto que no, he entrenado con Naruto –respondió con autosuficiencia.
Sin poder contenerse, Sasuke sonrió genuinamente –demasiado tiempo con Naruto.
Un nudo se formó en el estómago de Sakura al verlo sonreír, era algo que pocas veces había podido apreciar. Su sonrisa era simplemente hermosa, debería ser un delito ser tan hermoso.
Cuando la comida llegó, Sakura insistió en compartir su comida con Sasuke, quién finalmente terminó aceptando. Aprovecharon el momento para discutir algunos detalles de los próximos pasos que darían durante la misión, los cuales ya habían acordado preliminarmente durante el viaje.
Sakura estiró su mano para tomar la botella de salsa soya, justo al mismo tiempo que Sasuke, como consecuencia sus manos se posaron una sobre otra.
Sakura retiró su mano violentamente. –Lo lamento –vociferó, apenada por la forma tan abrupta en la que había reaccionado.
Sasuke tomó la botella y se la entregó –adelante –le indicó, cediéndole el uso de la botella.
Sakura comenzaba sentirse frustrada, su cuerpo reaccionaba ante Sasuke antes que su cerebro. Por momentos sentía que volvía a ser la niña de doce años.
Acordaron que esa noche únicamente caminarían por la aldea para familiarizarse con el área, de hecho toda la primera semana la ocuparían de reconocimiento antes de pasar a una estrategia más activa.
Sasuke colocó una suma de dinero sobre la mesa y le indicó a Sakura que se retiraran.
–Espera, ese es mucho más dinero del que te corresponde –indicó Sakura rápidamente mientras sacaba su cartera para pagar su parte.
–Déjalo así, ya está cubierto todo.
–¡Claro que no! Más de la mitad de la cuenta me lo comí yo, no puedo dejar que pagues. Pero antes de que lograra hacer algo más, Sasuke tomó su mano y la arrastró fuera del restaurante.
Sakura se resistió mientras salían y estaba dispuesta a seguir la discusión, pero cualquier inconformidad que pudiera tener quedó olvidada al darse cuenta que ya habían salido del lugar y Sasuke aún sostenía su mano.
Por un momento sintió que se quedaba sin aire, observó a Sasuke de reojo y caminaba tranquilamente sosteniendo su mano sin inmutarse. Trató de decir algo, pero aunque sus labios se abrieron no salieron palabras de ellos. Su mente se había quedado en blanco. Caminó un paso atrás de él preguntándose una y otra vez qué era lo que ocurría.
La intensión de Sasuke había sido sacar a Sakura del establecimiento y que dejara de alegar por un momento. Pero una vez que sostuvo su mano no quiso soltarla. Le resultó indescriptiblemente agradable sostener su pequeña y cálida mano. Se sentía tan suave y delicada que casi le resultaba imposible pensar que esas pequeñas manos fuera capaces de destruir montañas, literalmente. Mientras ella no presentara objeción, el sostendría su mano.
Por unos momentos Sakura pensó que todo esto se estaba saliendo de control. No era la primera vez que Sasuke se comportaba de una manera que la hacía dudar hasta de la existencia del mundo. Otras veces había pasado por su mente la fugaz idea de que quizá ese comportamiento tenía una doble intención, pero rápidamente desechaba la idea. Tan solo considerar esas cosas no le traería nada bueno.
Ahora que su mente comenzaba a funcionar nuevamente, trató de convencerse de que estaba exagerando las situaciones. Era cierto que desde hacía veinte minutos se paseaba por las calles de Kirigakure tomada de la mano de Sasuke. Ni en sus mejores sueños pensó que eso podría llegar a ocurrir. Pero podría tratarse de algo trivial, como una estrategia de disfraz dentro de la aldea. Inicialmente habían considerado hacerse pasar por una pareja, pero lo terminaron descartando. Quizá Sasuke lo había reconsiderado. Además, era ridículo darle tantas vueltas al asunto. Si se tratará de Naruto o Sai quién le tomaba la mano seguro no estaría comportándose de esta manera, seguramente no le tomaría importancia. No debía ser diferente con Sasuke.
Lo que era peor, una vez terminado el conflicto interior, Sakura comenzaba a notar que estaban por terminar el recorrido. Se suponía que durante este tiempo deberían memorizar el área para poder ir conformando una estrategia más sólida, pero hasta ahora no había prestado atención al camino ¡no recordaba ninguna de las calles por las que había pasado! ¡Qué clase de ninja era distrayéndose de esa manera en una misión!
No fue hasta que estuvieron frente a sus habitaciones que Sasuke soltó su mano. Sin nada más le deseó feliz noche y abrió la puerta de su habitación.
–¡Espera! –lo detuvo Sakura instintivamente, sintiendo su mano fría al separarse de la de él.
Sasuke se volteó hacia ella esperando una respuesta sin embargo Sakura se limitó a sonreír levemente– no es nada… feliz noche –dijo cerrando la puerta tras de sí.
XXX
-Continuará…
Bueno, este fanfic está llegando a la recta final, si mis cálculos son correctos faltan tres capítulos para el gran final, estoy ansiosa por llegar allí. Aunque desde antes de empezar el fic ya tenía toda la idea general de la historia en mi cabeza, debo admitir que cuando empecé a escribir tenía una idea con mucha más acción y aventura. Sinceramente no sé cómo terminó siendo un fic más enfocado a los sentimientos. Cuando me di cuenta ya era muy tarde para cambiar el rumbo jajaja creo que cambiaré el género a solo romance.
Espero que no les haya parecido aburrido o pesado por momentos, a veces pienso que cuando la trama se enfoca en sentimientos puede ocurrir eso. Me gustaría mucho conocer su opinión para mejorar mi escritura.
Y como siempre ¡muchas gracias por leer!
