Segunda Oportunidad
Hola a todos! Primero que nada, sé que a muchos me odian por el beso entre Sakura y Mako, pero tengo que admitir que era mi deseo culposo, necesitaba algo así muajaja
También, quiero disculparme enormemente por el retraso en la publicación. No es una excusa ni nada, pero recientemente murió mi perrita y ha sido muy difícil para mí. Así que, espero que disfruten mucho este capítulo, con sorpresa al final!
Capítulo 10: Oiiri
En la primera etapa de la misión en la Aldea Oculta de la Niebla, Sakura y Sasuke se habían dedicado a familiarizarse con la aldea de Kirigakure. Cada uno tenía su propia manera de trabajar, por su lado, Sakura trataba de visitar los mismos lugares, comedores, cafeterías, bares, puestos del mercado, y entablaba conversación con las mismas personas. Su objetivo era ganarse su confianza para luego ir haciendo preguntas que quizá no le responderían a un extraño.
Mientras tanto el estilo de Sasuke era menos social. Trabajaba solo, se movía a lo largo de la ciudad en silencio, escuchando y viendo a su alrededor. Tenía buenos instintos para detectar cuando algo parecía fuera de lo normal. Volvían a reunirse hasta la noche, cuando se juntaban para cenar y discutir sus hallazgos y luego de la cena recorrían juntos la aldea.
Habían descubierto de que hacía ya varios meses habían comenzado a desaparecer personas en los alrededores de la aldea, especialmente viajeros. Sospechaban que los usaban para sus experimentos y obviamente se centraban en viajeros porque podrían pasar más desapercibidos. Había dos nombres en común que se repetían constantemente, siempre en voz baja, siempre con temor: Los Oiiri, según rumores decían que era la banda criminal detrás de todo; y El Reptil, una persona de gran poder, que dominaba esos bajos mundos y a quién se le atribuía cualquier cosa mala que pasara en la aldea. Además, estaba La Niebla, que se trataba de un club nocturno, dónde se decía que cualquier cosa que fuera ilegal ocurría en ese lugar.
Sakura sonrió forzadamente cuando una mano se posó en su hombro y le ofreció una nueva bebida. –Oh, muchas gracias. Eres tan amable.
–Lo que desees preciosa –respondió el hombre, ofreciéndole una sonrisa traviesa.
La kunoichi, disfrazada de una despampanante acompañante de cabellos castaños, puso los ojos en blanco mientras fingía beber del vaso que acababa de recibir. Era la sexta noche que llevaba visitando el club La Niebla y cada noche se unía a algún grupo que encontrara bebiendo, esperando encontrar información de utilidad. Sin embargo, hasta el momento no había encontrado ninguna nueva información que no hubieran recabado antes. Parecía que nuevamente el grupo que había escogido hoy no era más que un montón de idiotas que le servirían de nada.
Luego de una semana de estar de infiltrados habían comenzado a asistir al club durante las noches, luego de la cena. Sakura había decidido que debían actuar por separado, Sasuke obtendría información de las chicas que trabajaban en el club, mientras Sakura se encargaría de obtener información de los visitantes, mientras se infiltraba en los grupos de bebedores fingiendo trabajar en el club como una alegre anfitriona. Se recostó sobre el respaldo de su asiento molesta, esta sería otra noche más en blanco.
–… Kurio… diferente… todo marcha en orden –la lejana conversación del grupo de la mesa tras ella llegó a sus oídos.
Los ojos de Sakura se abrieron de golpe, no podía haber escuchado mal. Estaba segura que había escuchado el nombre de Kurio. Trató de voltear disimuladamente, se trataba de un grupo pequeño, tres… quizá cuatro integrantes. Trató de recostar su silla aún más hacia atrás, esforzándose por escuchar su conversación.
–Hoy fue un día largo, estaba deseando venir acá para relajarme un poco…
–Este sake sabe rancio, voy a poner una queja...
–Deja de quejarte por todo, el sake sabe bien.
Parecía una conversación trivial, pero Sakura estaba segura de lo que había escuchado. Se concentró para percibir el chakra del grupo y pudo notar que se trataba de ninjas, a pesar de que no usaban las distintivas bandas de Kirigakure. Se excusó rápidamente con los hombres con los que se encontraba y a pesar de sus múltiples quejas y súplicas logró deshacerse de ellos. Se dirigió inmediatamente al baño y en su camino le dirigió una mirada sugerente a Sasuke, quién se encontraba con un amplio número de chicas quienes trataban de entablar una conversación con él.
Sakura se había dirigido al baño, tan solo para tener la oportunidad de comunicarse con Sasuke. Salió inmediatamente, dispuesta a tratar de unirse al grupo, pero para su sorpresa los ninjas ya se había levantado de su mesa y se dirigían a la salida. Salió sigilosamente tras ellos y una vez en las calles, trepó en un edificio cercano, los seguiría desde arriba.
En unos segundos, Sasuke ya se había unido a ella y se encontraban siguiendo al grupo por los tejados. Sin embargo, a tan solo unas calles los hombres se separaron. Tanto Sakura como Sasuke crearon un clon, de esa manera podrían seguir a los cuatro hombres por separado. Se dirigieron una mirada cómplice y se separaron.
La verdadera Sakura siguió a su hombre hasta un edificio de apartamentos. Cuándo entró al edificio lo perdió de vista, pero utilizó toda su percepción para tratar de mantener ubicada la presencia del chakra. Ya era muy tarde, las calles estaban desiertas y las luces apagadas, así que lo tomó como ventaja para subir el edificio canalizando chakra en sus pies. Desde una ventana tuvo una buena vista del apartamento al que el hombre había entrado. Se movió a otra ventana para ver dentro y pudo constatar que se trataba de un simple apartamento.
Con esta información subió rápidamente a la cima del edificio y se perdió en la calles de la aldea. Volvió a la posada en la que se hospedaban y esperó por Sasuke. Cuando este llamó a la puerta, Sakura ya contaba con la información de su clon.
–¿Cómo ha ido? –preguntó Sasuke al entrar en la habitación de Sakura.
–Nada importante, ambos se dirigieron a lo que parecía ser su apartamento.
–Sí, lo mismo conmigo.
–Estaba pensando en vigilarlos mañana, quizá tratar de infiltrarme en sus apartamentos.
–¿Quiénes eran? ¿Escuchaste algo?
–Sí –respondió Sakura, dirigiéndose a la pequeña cocineta que se encontraba en la habitación para servir el té que había dejado en el fuego. –Estaban justo en la mesa de atrás y estoy segura que mencionaron el nombre de Kurio. Quise infiltrarme en su mesa, pero cuando volví ya no estaban.
–¿Crees que podrían haberse referido a otra persona con el mismo nombre?
–No lo creo –respondió, sentándose frente a Sasuke y ofreciéndole una taza de té. –La probabilidad es muy baja. Además tenían un nivel de chakra considerable, seguramente lo notaste mejor que yo. La carpeta que nos entregó Kakashi contenía información y fotografías sobre los ninjas de Kirigakure. Memoricé los rostros de todos ellos, no eran ninguno.
Sasuke asintió, ligeramente sorprendido por la capacidad de memoria de Sakura –Mañana nos infiltraremos en sus apartamentos.
–De acuerdo –sonrió esta–. ¿Qué hay de ti? ¿Algo nuevo?
Sasuke bebió de su taza antes de responder –No mucho. Lo único nuevo es que ayer desapareció una nueva persona. Pudo ver las facciones del rostro de Sakura contraerse. Estaba frustrada, podía verlo y seguramente se sentía más frustrada de no poder hacer nada. Su misión era espionaje, nada más, así que ayudar a las personas no era parte de su misión–. Una vez tengamos la ubicación de su guarida, la Mizukage se hará cargo de detenerlos.
–Sí, tienes razón –sonrió Sakura bebiendo de su té. Sasuke tenía razón, quizá no podrían ayudar a esas personas ahora, pero entre más rápido terminaran con su misión más rápido serían detenidos y quizá aún sería a tiempo para salvar a las personas capturadas.
–Me encargaré mañana de los dos sujetos que he seguido hoy. Reunámonos en el restaurante que está cruzando la calle para almorzar.
–De acuerdo.
Sasuke terminó su té –buenas noches, te veré mañana –se despidió mientras se dirigía a la puerta.
–Sí, feliz noche Sasuke.
XXX
A la mañana siguiente Sakura se dirigió al primer edificio al que había llegado la noche anterior. Cuando estuvo a unas calles del lugar cruzó en un pequeño callejón solitario y utilizó un jutsu de transformación en su rostro. De esta manera, si alguien llegase a verla, no podrían reconocerla como la chica del club.
Entro al edificio por la puerta principal y subió los escalones con seguridad. Una vez estuvo frente a la puerta de la noche anterior utilizó su chakra para percibir si alguien se encontraba dentro del apartamento. Pudo constatar que se encontraba vacío, así que luego de reafirmar que estaba sola en el piso, forzó hábilmente la cerradura y entró, cerrando la puerta detrás suyo.
Revisó sistemáticamente cada rincón y documento del lugar, esforzándose por dejar todo tal y cual como lo había encontrado. Luego de determinar que no había ningún tipo de información de utilidad, salió del edificio y repitió la operación en el apartamento del siguiente hombre. Frustrada, finalmente se dirigió al punto de encuentro con Sasuke.
–Siento llegar tarde, el segundo sujeto que visité no había salido de su apartamento. Tuve que esperar un par de horas.
–¿Has encontrado algo?
–No, no había nada. ¿Qué hay de ti? ¿Encontraste algo?
Sasuke negó con la cabeza mientras daba un sorbo de su bebida.
Sakura dio un largo suspiro y se dejó caer sobre el respaldo de su silla. Quizá se había equivocado en sus suposiciones.
–Creo que has hecho un buen trabajo.
Sakura elevó su mirada para ver a Sasuke y sonrió –gracias.
–Deberíamos espiarlos por unos días y esperar a que vuelvan al club.
–Tienes razón, no me voy a desanimar a estas alturas. Vamos a seguir tras ellos. Estoy segura que tienen alguna relación.
XXX
Los próximos días estuvieron dedicados a seguirle la pista a los cuatro sujetos. A pesar de que no mostraron comportamientos sospechosos, algo que llamó su atención es que hubieron ocasiones en las cuales, mientras los estaban siguiendo les perdían la pista en los alrededores de un complejo de bodegas. Esta situación se repitió varias veces, siempre en los alrededores del mismo lugar. Además, cada vez que ocurría esto, le perdían la pista a la persona implicada por uno o varios días.
Sakura se encontraba en el bar del club bebiendo un trago de sake mientras trataba de ubicar algún grupo sospechoso, la mayoría de los que estaban allí ya los había visto antes y solo eran un montón de idiotas. Dio un respingo cuando vio a dos de los hombres de la otra vez entrando por la puerta, junto a un tercero que no había visto antes. Este parecía ser su líder, caminaba un paso delante de los otros dos y aunque charlaba amenamente con estos, ellos se mantenían en una posición erguida, más de lo natural.
Sakura se aproximó al grupo, caminando sinuosamente hacia la mesa de los sospechosos –Hola chicos ¿les gustaría un poco de compañía? –preguntó, inclinándose ligeramente sobre el hombro del nuevo hombre.
–Vaya, vaya ¿pero qué tenemos aquí? –Exclamó viendo a Sakura de pies a cabeza–. A ti no te conocía muñeca –dijo, acercando una silla rápidamente para que esta se sentara.
–Soy nueva en el club, quería venirme a presentar con nuestros distinguidos clientes ¿no interrumpo nada? –Preguntó Sakura, sonriendo.
–Por supuesto que no, solo cosas aburridas de trabajo. Mi nombre es Sanosuke, ellos son Ken y Yuki. ¿Cómo te llamas tú preciosa?
–Me llamo Sakura, un gusto conocerlos a todos –saludó, dirigiéndose al resto de los presentes–. Así que trabajo ¿eh? Alguien como tú debe tener un trabajo muy interesante, ¿acaso me equivoco?
Sanosuke sonrió con suficiencia –Veo que tienes buen instinto, no te equivocas. No puedo contarte mucho, es algo clasificado, ya sabes, es parte de lo interesante –dijo guiñándole un ojo.
–¡Oh vaya! Esos solo mueve mi curiosidad –replicó Sakura susurrándole al oído.
Sanosuke tragó saliva sonoramente al sentir el aliento de la hermosa castaña sobre su oído. –Bueno… quizá por ti podría hacer una excepción –jadeó, deslizando su mano sobre la espalda baja de Sakura.
–¿En serio? –preguntó con voz sedosa y colocó su mano sobre su rodilla, para luego deslizarla lentamente unos centímetros más arriba–. Eso me encantaría.
La respiración de Sanosuke se volvió más agitada. Deslizó su mano desde la espalda de Sakura hasta su muslo –¿Por qué no me acompañas? Prometo contarte historias muy interesantes.
Sakura sintió la vena de su ojo palpitar, uso toda su fuerza de voluntad para contenerse de darle un golpe al sujeto y sonrió forzadamente –Claro, eso suena realmente tentador…
–¡Vámonos! –Una voz ronca e imponente resonó por sobre la mesa, llamando la atención de todos los presentes.
Sakura abrió los ojos con incredulidad. Frente a ellos se encontraba la erguida e intimidante figura de Sasuke, observándolos a todos con una mirada amenazante.
–¿Tú quién eres y qué te crees para venir así a nuestra mesa? –exclamó Sanosuke furioso mientras los otros dos hombres se ponían rápidamente de pie, alertas.
–Tranquilos muchachos, por favor. Todos está bien –se apresuró Sakura a responder, alarmada–. Este chico maleducado es amigo mío. Había olvidado por completo que tengo que ir a resolver unos asuntos personales en los que él me ayudará. Lo siento tanto, realmente es una pena que me tenga que ir.
–Los hombres parecieron tranquilizarse ante la explicación, pero le lanzaron miradas recelosas a Sasuke, quién no se había inmutado ni una pizca ante la situación.
–¿Qué dices? No puedes irte ahora –Se quejó Sanosuke evidentemente frustrado.
–Realmente lo siento muchísimo. Pero prometo que la próxima vez estaré completamente libre, solo para ti –dijo Sakura guiñándole un ojo.
Sanosuke lanzó un resoplido –bien, de acuerdo muñeca. Que sea una promesa.
–¡Por supuesto! –exclamó Sakura y se despidió efusivamente del grupo.
Sakura siguió a Sasuke fuera del club, hacia los tejados de los edificios cercanos.
–¿Se puede saber qué demonios estás haciendo? ¿Acaso te has vuelto loco? ¿Cómo se te ocurre interferir de esa manera en mi misión? –gritó furiosa. Estaba fuera de sí, aquella había sido una situación extremadamente arriesgada. Podrían haber perdido por completo el control de la situación y arruinar toda la misión.
Sasuke desvió la mirada indiferente –Ya tenemos suficiente información.
–¿De qué estás hablando? –cuestionó airada–. ¡Por supuesto que no tenemos suficiente información y estaba muy cerca de obtenerla! –Llevó sus manos hacia su cabeza y respiró profundo tratando de controlarse.
–Bien… –continuó Sakura, luego de tranquilizarse un poco– dime que al menos has encontrado algo nuevo e importante.
–Los rumores dicen que ellos son miembros de los Oiiri, culpables de las desapariciones. El hombre con el que estabas es el jefe de las operaciones.
–¡Lo sabía! –exclamó Sakura para sí misma–. Podría tratarse de El Reptil.
–Solo debemos esperar a que salga del club para seguirlo.
–Bien, de acuerdo. Pero estoy segura que hubiera podido obtener más información si no me hubieras interrumpido –rezongó cruzándose de brazos.
Tuvieron que esperar algunas horas hasta que los hombres estuvieron nuevamente fuera del club. Contrario a lo que pensaron, los tres sujetos continuaron juntos por las calles de la aldea, no les tomó mucho tiempo percatarse que se dirigían al área dónde se encontraba el complejo de bodegas. Las veces anteriores también habían ido tras ellos por sobre los tejados, así que esta vez decidieron que sería mejor seguirlos desde más de cerca.
Aterrizaron en el suelo, a una calle de distancia de los sujetos. Sasuke utilizaba su sharingan para mantener completa vigilancia sobre los hombres. Mientras se deslizaban en el siguiente callejón un gran ruido les hizo voltear alarmados. Tras ellos, un gato se había lanzado desde una ventana y había caído sobre unos botes de basura de metal, los cuales cayeron con un gran estruendo.
–Mierda… –vociferó Sakura para sí, mientras veía al gato alejarse tranquilamente.
–Vienen hacia acá –susurró Sasuke. Rápidamente la tomó de la muñeca y la arrastró hacia un rincón, juntó a un contenedor y contra la pared. Utilizó un genjutsu para ocultarse.
Ken y Yuki llegaron hasta el callejón en el que se encontraban, caminaron observando el área con recelo y Sakura sintió un escalofrío cuando pasaron junto a ellos.
–Debió ser un gato –dijo uno de ellos pateando uno de los botes que estaban tirados en el suelo.
Los hombres comenzaron su camino de regreso y Sakura dio un suspiro de alivio mientras los veía alejarse. Levantó la mirada y se encontró con los ojos de Sasuke que la veían fijamente. Sintió un estremecimiento en el estómago al percatarse de su cercanía. Hasta ahora no había notado que sus cuerpos estaban uno sobre el otro. Podía sentir la respiración de Sasuke sobre su rostro, tragó saliva mientras sentía el calor apoderarse de sus mejillas.
Permanecieron así por algunos segundos –creo que debemos seguir… –balbuceó Sakura, cuando logró finalmente articular palabras.
Sasuke asintió y se separó de ella para continuar la persecución. Los siguieron por algunas calles más y la mirada de los ninjas se intercambió cuando los vieron entrar por una puerta. Usando todo el sigilo del que disponían, decidieron seguirles el paso y entraron en la bodega.
Caminaron cautelosamente entre las esquinas y recovecos de aquel lugar, pero lo único que encontraron fue un enorme espacio vacío. Sasuke utilizó el poder de su sharingan, pero nuevamente y sin explicación los hombres habían desaparecido.
–¿Otra vez? –susurró Sakura contrariada. Las veces anteriores habían perdido el rastro de los sospechosos mucho antes de entrar en alguna de las bodegas. Sospechaban que usaban algún tipo de jutsu para ocultar sus chakras y que tendrían un escondite secreto entre el complejo de bodegas. Sin embargo, estaba vez les habían perdido el rastro justo frente a sus narices. Lo cual solo aumentaba el misterio.
Sakura colocó sus manos sobre uno de los muros y cerró los ojos.
–¿Qué haces? –preguntó el pelinegro.
–Shhh –lo calló, mientras concentraba todo su chakra en la estructura. Dejó que el flujo de su chakra recorriera los muros, formando un mapa mental del lugar en su cabeza. Fluir el chakra en objetos inanimados era extremadamente difícil, sin embargo, era una habilidad que había desarrollado gracias a su impecable control. Repentinamente abrió los ojos y corrió hasta la próxima habitación, seguida de cerca por Sasuke, quién no terminaba de comprender lo que ocurría.
Sakura llegó hasta el centro de la habitación y coloco sus palmas en el suelo, repitiendo el mismo procedimiento anterior. Cuando finalmente abrió los ojos se giró hacia Sasuke y sonrió –son túneles. Estamos parados sobre un complejo de túneles que se extiende por varios kilómetros hacia el bosque.
Sasuke abrió ligeramente los ojos impresionado por la habilidad de Sakura. Aquello tenía sentido, por eso era tan fácil perderles la pista. Ahora solo deberían encontrar hacía dónde llevaban esos túneles y su misión habría terminado.
Salieron del lugar rápidamente, no podían apresurarse a seguir el túnel en ese momento. Lo más sensato era volver a las habitaciones y planear sus próximas acciones.
–Por supuesto que su base no estaría en la aldea, sería demasiado arriesgado para ellos –comentó Sakura cuando entraron a su habitación. Estaba emocionada de tener por fin una pista sólida–. Además los túneles, así era como desaparecían tan rápido. Ahora tiene sentido. Seguramente los túneles ocultan el chakra–. Podemos seguir los túneles e infiltrarnos en su base. Si confirmamos que los Oiiri son los mismos que secuestraron al príncipe Asano, habremos tenido éxito en nuestra misión.
–Seguro que en la base podremos obtener el resto de información para el reporte que le entregaremos a Kakashi.
–Sí, esperaría poder tener al menos un mapa de la base. Eso sería de mucha ayuda para la Mizukage –respondió Sakura mientras se dirigía a la cocineta–. Prepararé un poco de té.
–Vamos mañana a las bodegas, veamos si hay algo más en ese lugar y el próximo día seguiremos los túneles.
–Sí, me parece bien –respondió mientras llenaba la tetera de agua. La colocó en la estufa y abrió la estantería que se encontraba sobre ella. Las tazas estaban en el apartado más alto, así que se estiró lo más que pudo para alcanzarlas. Sus dedos casi rozaban la oreja de la taza cuando la mano de Sasuke se posó sobre la de ella y la envolvió suavemente. Sakura se sobresaltó al sentir su cuerpo ligeramente recostado sobre ella, el calor envolviendo toda su espalda.
Parado tras ella, Sasuke, llevó la mano de Sakura hasta un lado de su cuerpo y luego alargó nuevamente el brazo para tomar las tazas, poniéndolas frente a Sakura, sobre la mesa. Para la sorpresa de la kunoichi, este no se separó de ella. Permaneció parado a su espalda, tan cera que su respiración la golpeaba y entonces sintió como su rostro se enterraba entre su cabello e inhalaba suavemente su aroma.
Sakura sentía su corazón desbocado, por enésima vez volvía a preguntarse sobre las intenciones de Sasuke. A estas alturas no podía estar imaginando cosas ¿acaso él…?
Se volteó lentamente para encararlo –¿…qué haces? –vociferó, quedando frente a frente, a tan solo unos centímetros de distancia.
Sasuke observó esos ojos verdes que le robaban la razón. Le miraban con una mezcla de timidez, expectativa y anhelo. Levantó su mano y entrelazó sus dedos entre sus ahora castaños cabellos –¿Qué es lo que tú crees? –susurró.
La respiración de Sakura se volvió aún más agitada, estrechó la mirada y mantuvo su vista fija en los ojos negros de Sasuke –creo… que es imposible –respondió luego de unos momentos.
Sasuke cerró los ojos decepcionado y dejó caer su brazo a un lado de su cuerpo, mientras recostaba su frente sobre el cabello de Sakura –por favor… no digas eso –suplicó. Se sentía profundamente dolido al darse cuenta de cuan imposible resultaba para Sakura que él tuviera sentimientos por ella. Si bien, le había sido imposible hablar de lo que sentía, se había esforzado por demostrárselo con sus acciones. Todo eso era su culpa, el mismo había labrado esa línea de imposibilidad.
Los ojos de Sakura se abrieron desmedidamente, después de todo no había estado loca todo este tiempo. Trató de enfocar sus pensamientos, sin embargo, su mente era un completo desastre. Por tanto tiempo se había convencido a sí misma de lo imposible y ridículo que era pensar que algo así podría pasar y ahora, solo así, el mundo entero había dado un vuelco.
–Dilo… di que es una locura, di que es muy tarde… di que ya no me amas –pidió. No podía seguir así, necesitaba escucharlo de sus labios, de lo contrario jamás podría darle un fin.
–S-Sasuke… –comenzó a hablar Sakura, pero luego se detuvo al darse cuenta que no sabía que decir. Por supuesto que era una locura. La mayor locura que podría imaginar. Pero ¿acaso era muy tarde? ¿Acaso ya no lo amaba?
–Esto es una locura… –continuó finalmente– todo esto es una locura, Sasuke. Ha pasado tanto tiempo y han ocurrido tantas cosas –se detuvo nuevamente, sopesando sus palabras y colocó su palma sobre el pecho de Sasuke, con el ceño fruncido. Su mente iba a toda velocidad, tratando de analizar el momento – ¿será realmente muy tarde? –le preguntó sinceramente.
Los ojos de Sasuke se abrieron y se encontraron con esos orbes jade que le veían con intensidad, llenos de preguntas sin respuesta. Sus miradas se entrelazaron por algunos segundos más, hasta que Sasuke finalmente se inclinó y posó sus labios sobre los de ella. Cálidos y suaves, justo como los recordaba.
El beso la tomó por sorpresa, más aún, la delicadeza de Sasuke. Sus labios apenas rozaban los suyos, acariciándolos suavemente, como pidiendo permiso para continuar. Sakura correspondió lentamente y deslizó sus brazos hasta detrás de su cuello.
Esta fue la señal que Sasuke necesitó, la rodeó de la cintura con su brazo, acercándola aún más a él y profundizó el beso. Sus labios se deslizaban rítmicamente mientras se acostumbraban unos a otros, marcando su propio ritmo. Conociéndose y reconociéndose, sin prisas. Finalmente se separaron, lentamente, sus ojos se abrieron y sus miradas se cruzaron.
Sin apartar la mirada, Sasuke llevó su mano hasta el rostro de Sakura y acarició delicadamente su mejilla –lo único que necesito en esta vida es a ti –musitó.
El interior de Sakura dio se estremeció al escuchar esas palabras –Sasuke… –susurró tomándolo del rostro con ambas manos y tirando de él suavemente para unir sus frentes –yo jamás he dejado de amarte. Te amo incluso más que antes.
Sasuke sintió su corazón ensancharse de alegría. Por primera vez en mucho tiempo, había sentido miedo, un miedo intenso de jamás volver a escuchar esas palabras y aquí estaban otra vez, saliendo de los labios de Sakura, con esa voz suave y cargada de sentimiento. La besó nuevamente, esta vez con mayor fuerza y ferocidad. Finalmente dándose permiso de saciar sus deseos, sin culpa y sin miedo.
Continuó besándola, una y otra vez sin detenerse. Se extendió por su mandíbula y continuó hasta su cuello, logrando robarle un gemido. Ese sonido despertó aún más sus instintos. La tomó de las caderas y la elevó del suelo para sentarla sobre la mesa de la cocineta. Su mano se deslizó por debajo de su blusa y acarició con la yema du sus dedos su piel suave y tersa.
Sakura comenzaba a sentir su cuerpo arder. Entrelazó sus dedos en los cabellos de Sasuke y tiró de ellos lo que avivó aún más el éxtasis del pelinegro, quien tiró de las cintas que sostenían la blusa de Sakura, dejando sus pechos descubiertos.
Sakura imitó sus actos y tiró de su camisa hasta dejar su torso desnudo. Recorrió su pecho con sus dedos, delineando las finas líneas de sus músculos para luego unir nuevamente sus labios.
Sin dejar de besarla, Sasuke la elevó nuevamente y se dirigió hasta la cama, dónde la posó con delicadeza, colocándose de rodillas sobre ella. Besó sus labios para luego deslizarse por su mandíbula, cuello, pechos y vientre. La recorrió lentamente hasta llegar a sus muslos, donde se detuvo, apreciando el bien delineado contorno de sus curvas. Sakura ahogó un grito cuando sintió los labios de Sasuke masajear su zona más sensible.
Lentamente se deshizo de la ropa interior de Sakura, mientras continuaba explorando las áreas en las que la hacía gemir con más fuerza. Recorrió nuevamente todo su cuerpo de regreso, deseoso de poder finalmente sentirse dentro de ella.
Cuando estuvieron finalmente frente a frente, Sakura lo tomó del cabello para besarlo con fiereza. Los besos de Sasuke habían encendido su deseo de una manera que nadie lo había hecho antes. Gimió de placer al sentir a Sasuke entrar en ella, quien se movió lentamente, dándole espacio para acostumbrarse a su presencia.
Cuando estuvo completamente dentro, inició con un movimiento rítmico en el que ambos cuerpos se movían al unisonó. No pudo contener el gemido de placer que se escabulló entre sus labios al sentir el interior de Sakura rodeándolo y masajeándolo. Sus movimientos sutiles fueron adquiriendo mayor fuerza, hasta que se convirtieron en embestidas desenfrenadas que no tardaron en llevar a Sakura al placer absoluto, lo que culminó en un grito ahogado, seguido de un gruñido ronco.
Sasuke se dejó caer hacia un lado, mientras trataba de recuperar el aliento y con su mano retiró los mechones de cabello que caían sobre el rostro sudoroso de Sakura, quien lo veía con una sonrisa cómplice. Una sonrisa surcó los labios del pelinegro, quizá esta era la primera sonrisa real en toda su vida.
XXX
-Continuará…
Estoy emocionada por este capítulo! Es la primera vez que escribo algo de este tipo, aunque había tenido intenciones no lo había logrado. Me encantaría saber que les ha parecido y si tienen alguna sugerencia. Gracias por continuar leyendo.
