Segunda Oportunidad

Capítulo 11: cuando las estrellas se alinean

El sistema de túneles que salían desde el complejo de bodegas se extendía en dirección al bosque. Sakura y Sasuke lo habían seguido desde la superficie y ahora se encontraban a tan solo algunos metros de distancia de lo que parecía la entrada a su base, la cual parecía ser una cueva que había sido aprovechada para la construcción de una edificación dentro de ella.

–Solo hay dos guardias en la entrada –informó el usuario del Sharingan mientras escaneaba los alrededores.

–Creo que hoy nos habría funcionado muy bien las habilidades de Sai –comentó Sakura pensativa. Sus habilidades con tinta podían resultar mucho más útiles de lo que parecían a simple vista. Pero Sai no estaba allí, así que tendrían que ser ellos los que se infiltraran dentro de la guarida –Encárgate de esos dos guardias con un genjutsu, mientras yo me infiltro dentro con un jutsu de transformación.

Sasuke frunció el ceño en desacuerdo con la propuesta de Sakura.

–No me veas así. Antes de que digas algo, creo que esta es la mejor opción. Mientras yo esté dentro tú podrás usar tu sharingan para vigilar que las cosas no se salgan de control. Yo no podría saber si necesitas de mi ayuda dentro.

Sasuke lanzó un suspiro vencido, le molestaba que tuviera la habilidad para tomar los papeles más peligrosos y que tuviera los argumentos correctos para que nadie se negara a sus planes –bien. Hazlo rápido.

Los dos guardias que se encontraban en la entrada conversaban tranquilamente, cuándo les dio la impresión de que entre los arbustos había habido un movimiento sospechoso. Se acercaron cuidadosamente, la zona parecía libre. Decidieron inspeccionar un poco más lejos y mientras se adentraban al bosque, repentinamente, ambos cayeron al suelo inconscientes.

Sasuke y Sakura salieron de su escondite y arrastraron a los guardias hacia la parte trasera de unos árboles.

–Entonces, te dejo a cargo –dijo Sakura dándole un guiño mientras se transformaba en uno de los guardias–. Ya sabes que hacer –agregó mientras se adentraba en la base.

Sasuke por su lado se transformó en el otro guardia y tomó su posición junto a la entrada, mientras que con su sharingan mantenía vigilado el chakra de Sakura que se escabullía en la edificación. Por el momento tenía el camino libre. Había algunas personas más en el lugar, pero parecían estar en otras habitaciones.

La entrada era un estrecho pasillo oscuro de piedra, que llegaba hasta una pequeña sala de estar y una cocina. Luego seguía un segundo corredor, por el que siguió caminando. Sintió su corazón detenerse cuando vio una figura que se aproximaba a ella. Escaneó sus alrededores buscando un escondite, sin embargo, no había ningún lugar al cuál huir.

La figura se acercó hasta estar frente a ella –¿Qué haces aquí? ¿No deberías estar de guardia? –preguntó el hombre que se había aproximado.

–Yo… necesito usar el baño –se apresuró a decir, nerviosa.

–Mmmm, claro. Date prisa –Respondió el hombre y Sakura pudo notar como su vista se dirigió ligeramente a la derecha del pasillo instintivamente.

–Sí –respondió rápidamente la kunoichi y decidió tomar la derecha, siguiendo la pista y deseando desesperadamente que fuera el camino correcto hacia el baño. Sintió una ola de alivio cuando a dos puertas de distancia se encontraba abierta la puerta de la habitación que buscaba. Caminó rápidamente hacia ella y cerró la puerta dando un largo suspiro.

No podía creer su suerte, por un momento había pensado que estaba perdida. Ahora que estaba sola y en un lugar tranquilo, utilizó sus habilidades de percepción para evaluar el lugar. Podía sentir los chakras a su alrededor, pero su percepción no era tan fina como para saber cuántas personas había en el lugar, al menos le daba una idea general.

Luego escaneó el área, si seguía por este mismo pasillo parecía llegar hasta una puerta que daba a un sótano. Era un lugar grande, el espacio más grande de toda la base. Si regresaba y tomaba el otro pasillo llegaba a otra habitación, en la que parecía ser más alta la presencia de chakras, así que quizá no sería buena idea ir por allí. Finalmente, había un segundo nivel, con muchas habitaciones, probablemente los dormitorios.

Al finalizar el rápido escaneo, salió sigilosamente del baño y siguió por el pasillo en dirección al sótano. Antes de llegar hasta la puerta, se encontró con una cárcel en la que había varias personas encerradas. Todos civiles, en estados deplorables y parecían extremamente asustados. Levantaron sus ojos vidriosos al verla pasar frente a la cárcel e instintivamente dieron algunos pasos hacia atrás.

Sintió el impulso de abrir esa puerta y liberarlos, pero se contuvo, no podía arriesgar la misión de esa manera. Pasó de largo y al llegar a la puerta del sótano se escucharon gritos provenientes del interior. Un escalofrío la recorrió mientras abría la puerta. Eran unas gradas de piedra que daban paso a un lugar oscuro y frío con un fuerte olor a humedad y sangre.

Bajó lentamente y con precaución. A medida que bajaba por las resbalosas gradas, la luz comenzaba a alumbrar más fuerte. Se detuvo y se asomó desde las gradas, tratando de evaluar lo que había al fondo. Pudo notar unas camillas, dos de ellas ocupadas con personas que llevaban sondas intravenosas y algunos monitores de signos vitales. Parecían estar dormidos. Más adelante había una puerta, ligeramente abierta y aunque no podía ver claramente, estaba segura de que se trataba del laboratorio. Seguramente el lugar donde experimentaban con las personas.

Subió nuevamente de prisa, finalmente tenían suficiente información para su misión.

Sasuke estaba impaciente. Había estado a punto de entrar cuando Sakura había tenido un encuentro con algunos de los ninjas de la base. Pero todo parecía haber ido bien. Se sentía ligeramente tranquilo, porque al parecer había muy poco movimiento dentro, pero mientras más pasaba el tiempo y percibía a Sakura movilizarse por el lugar, su impaciencia crecía.

Finalmente percibió que venía de regreso, escaneó rápidamente el camino de salida y estaba libre, así que finalmente suspiró aliviado.

Sakura, aún transformada en guardia, salió por la puerta y sonrió inquita al ver a Sasuke.

Sasuke frunció el ceño confundido ante la expresión de Sakura y justo en ese momento vio a un grupo de personas, civiles, posiblemente prisioneros, salir tras ella. Las personas se taparon los ojos ante la luz del sol, como si llevaran mucho tiempo en la oscuridad.

Volvió su vista nuevamente hacia ella, alarmado. «Pero qué demonios…»

–Lo siento tanto, Sasuke. No podía dejarlos allí.

Sasuke lanzó un gruñido desaprobatorio –Hay que salir de aquí –espetó, comenzando a caminar hacia los árboles en los que habían dejado a los guardias. Una vez allí se volvió hacia Sakura y vio al grupo de prisioneros que también le habían seguido –¿Qué hacen aún aquí? –preguntó molesto.

–Váyanse de acá. Huyan, corran y no se detengan por nada –los apresuró Sakura.

Las personas obedecieron inmediatamente, no sin antes agradecer profundamente la ayuda al guardia que los había salvado.

–Tienes idea de lo arriesgado que fue haberlos liberado –exclamó Sasuke.

–Lo sé, lo siento mucho… –respondió avergonzada.

–Sí, bueno, no esperaría otra cosa de ti –dijo finalmente–. Ve a esconderte, me ocuparé de ellos –agregó viendo a los guardias que seguían inconscientes.

El resto del día lo ocuparon en viajar de regreso a Konoha. Durante el primer descanso se sentaron a trabajar en el informe que le entregarían a Kakashi. Cuando finalmente comenzó a oscurecer, decidieron que era momento de detenerse. Habían decidido montar el campamento junto a un desfiladero. Luego de preparar el campamento y cenar, se sentaron finalmente recostados en la enorme roca que se encontraba tras ellos. Sakura comenzó a sentirse ligeramente nerviosa, extremadamente consciente de Sasuke que se encontraba junto a ella. Después de lo ocurrido la noche anterior, no habían tenido tiempo de hablar de nada más que no fuera la misión, y ahora, que finalmente había desaparecido la adrenalina de la infiltración, comenzaba a tener espacio para pensar en otras cosas.

–¿Ocurre algo? –preguntó Sasuke, al ver el rostro ligeramente abochornado de su compañera.

–¡No! No es nada –respondió nerviosa, jugueteando con el paquete de galletas que tenía en su mano y vio como este ladeaba la cabeza interrogante.

Sakura volvió su vista hacia la fogata que tenían enfrente y colocó sus manos sobre sus rodillas –solo me preguntaba… si te quedarás, en Konoha… conmigo –dijo tímidamente. La pregunta quedó suspendida entre el chisporroteo del fuego que bailoteaba frente a ellos.

Sasuke entrelazó sus dedos con los de ella y apretó ligeramente el agarre –no pienso ir a ningún lado –le aseguró y como respuesta unos ojos verdes se posaron sobre los suyos, ofreciéndole esa hermosa sonrisa que era su debilidad desde hacía ya mucho tiempo. Por supuesto que no iría a ninguna parte, después de todo lo que le había costado llegar hasta este punto.

–¡Oh dios! –exclamó Sakura repentinamente sobresaltada mientras se cubría la boca con ambas manos.

–¿Qué pasa? –preguntó Sasuke confundido.

–¡Oh dios! ¡Oh dios! –continuó repitiendo para luego voltearse hacia él con los ojos llenos de preocupación– ¡Mako! –exclamó– No puedo creer que esté haciendo esto, yo no soy así. No puedo creer que esté saliendo con dos personas a la vez.

Sasuke frunció la mirada al escuchar el nombre de Mako.

–Bueno, en realidad no estamos saliendo oficialmente, pero aun así esto está mal –continuó Sakura.

–Tsk, es solo un idiota.

–No digas eso. Mako es una gran persona, es amable, detallista, divertido y de buenos sentimientos, no merece algo así. Cuando lleguemos a Konoha, lo primero que necesito hacer es hablar con él.

–Hmmp –rezongó el pelinegro, cruzándose de brazos. No le agradaba ese sujeto y no entendía porque Sakura tenía que preocuparse tanto por él.

–No me digas que estás celoso –bromeó con una sonrisa socarrona.

–Hmmp –bufó nuevamente volteando el rostro.

Sakura rió y tomó nuevamente la mano de Sasuke. Aún le parecía un extraño sueño, de esos que había tenido tantas veces –estoy muy feliz.

Les tomó dos días más de camino volver a Konoha. Pasaba el medio día cuando pasaron las grandes puertas de la entrada a la aldea. Se dirigieron directamente a la oficina del Hokage para presentar el reporte de su misión.

Kakashi los recibió con una sonrisa al verlos entrar en su oficina –Me da gusto verlos de vuelta. Seguro Naruto también estará feliz de verlos. Por fin podré quitármelo de encima.

Sakura rio por el comentario. Podía imaginar a Naruto siendo un completo dolor en el trasero. Incluso compadecía a Kakashi –Estoy segura que sí.

–Ese idiota… –vociferó Sasuke.

–Eh, Sakura ¿nuevo look?

–Oh, no, ha sido solo para la misión.

–Ya veo. Te queda bien el castaño –sonrió–. Y, entonces, ¿cómo ha ido la misión?

Ambos le relataron al Hokage a detalle los resultados. Nombres, lugares, hallazgos, en fin, toda la información que pudieron obtener durante el tiempo que estuvieron en Kirigakure.

–Bien… han hecho un buen trabajo. Sabía que podía contar con ustedes –comentó Kakashi sonriendo. La última semana recibimos un reporte de Kirigakure, notificando que han tenido reportes de algunas desapariciones de aldeanos. Estarán agradecidos con la información que han recopilado.

–Nos da gusto poder ser de ayuda.

–Si no hay nada más, pueden ir a descansar. Seguro estarán agotados por una misión tan larga.

–Ne, Sensei, hace mucho que no nos juntamos todo el equipo ¿qué dice de una reunión en el bar de siempre?

–Claro que sí Sakura, estaré esperando –sonrió el peliplateado.

–Bien, luego hablaré con Naruto y Sai. Nos veremos pronto entonces –respondió Sakura alegremente y dirigió una mirada a Sasuke ofreciéndole una sonrisa para luego salir de la oficina.

–Veo que no solo la misión ha sido un éxito –comentó Kakashi sonriendo.

–Tsk –masculló Sasuke avergonzado antes de cerrar la puerta tras de sí.

–Estoy ansiosa por darme un buen baño –dijo Sakura estirando los brazos tras su cabeza mientras caminaban por los pasillos de la torre.

Sasuke vio de reojo el rostro sonriente de Sakura y se sintió repentinamente agradecido con Kakashi. Todo esto había sido posible gracias a él. Finalmente estaban juntos, en Konoha, en sus vidas regulares. Sin la presión de la misión.

–¡Sakura! ¡Estás de vuelta!

–¡Mako! –exclamó Sakura, al ver al chico que se aproximaba a ellos.

–Uchiha –saludó cortésmente con un movimiento de cabeza.

Sasuke se limitó a responder con una especie de gruñido.

–Qué alegría verte. Casi no te reconozco con el cabello de ese color.

–Ha sido solo para una misión –se apresuró a responder Sakura, sobrecogida.

–Ah, claro. La verdad me alegra escuchar eso, tu color natural es mucho más bonito –sonrió.

Sakura le devolvió una sonrisa tímida –Escucha Mako, ¿estás libre para vernos hoy por la tarde?

–Por supuesto ¿en el parque a las 6?

–Sí, me parece bien.

–De acuerdo, entonces te veo más tarde. Debo ver a Hokage-sama ahora –dijo y se despidió dándole un cariñoso toque en la cabeza a Sakura.

Sakura giró levemente la cabeza para ver a Mako desaparecer en las puertas de la torre. Se sintió repentinamente deprimida. Mako era un buen chico y lo último que quería era hacerle daño.

–¿Por qué no simplemente le dijiste todo ahora? –preguntó molesto.

–¿Qué? ¡Por supuesto que no! Es una conversación privada e importante.

–¿Privada? –cuestionó– Tsk, es ridículo.

–Ya deja eso –lo reprendió y sonrió al ver el rostro de Sasuke contraerse en algo que le recordó a una especie de puchero–. Podríamos vernos en la noche, yo podría cocinar algo para la cena ¿qué dices?

–Como sea

–Tomaré eso como un sí –sonrió.

El invierno se acercaba y las tardes eran cada vez más frías. Sakura llevaba una blusa de lana blanca, con una falda corta de paletones y botas corintas y unas medias de lana rosadas. Había llegado al parque mucho antes de la hora acordada y se había sentado a contemplar los patos que nadaban en un pequeño estanque.

–¡Sakura! –La voz de Mako la sacó de sus pensamientos –Casi no te reconozco nuevamente con ese color de cabello ¿Hace mucho que estás esperando?

–¡Hola Mako! Claro que no, acabo de llegar –respondió sonriendo mientras caminaba para alcanzar al chico que venía corriendo.

Caminaron entre los senderos jardinizados del parque mientras conversaban amenamente. Aunque no podía dar detalles de su misión, le relató algunas cosas triviales de su viaje. Como el día que se perdió en la aldea durante la primera semana que estuvo allí o la vez en que vio a un niño que, por armarle un berrinche a su mamá, terminó cayendo en una fuente. Era fácil conversar con Mako, tenía una personalidad abierta que inspiraba confianza.

–Me da gusto que estés de vuelta –dijo Mako deteniéndose a orillas del puente.

Las palabras de Mako le recordaron a Sakura la razón por la que estaba allí en ese momento. No lo retrasaría más –escucha Mako, hay algo importante de lo que quiero hablarte.

Mako dio un suspiro y sonrió –así que Uchiha ganó ¿eh?

–¿Q-Qué…? –preguntó Sakura confundida.

–No te preocupes, no tienes que explicar nada. Era evidente que tiene sentimientos por ti. Lo noté desde que volvió por la forma en que te miraba y la forma en que me miraba –rio– supongo que durante la misión me sacó ventaja.

–Mako… lo siento tanto… yo…

–Oye, no te disculpes –la detuvo, con una sonrisa–. No es tu culpa, así son las cosas. –Se giró levemente para quedar frente a ella– dile que más le vale que te haga feliz o se las verá conmigo.

Sakura sonrió agradecida –eres maravilloso. Lo sabes, ¿no?

–¡Por supuesto que lo sé! –exclamó, haciendo reír a su acompañante. Alargó su mano y entre mezcló sus dedos entre el cabello de Sakura–. Me disculpo por lo que haré, considéralo mi despedida…

Antes de que Sakura lograra comprender sus palabras, los labios de Mako se posaron sobre los suyos. Los ojos de la kunoichi se abrieron de golpe ante la sorpresa.

Sin embargo, en cuestión de segundos, una figura se interpuso entre ellos, empujando a Sakura hacia atrás. Mientras el sharingan centellaba con ferocidad.

–Sabía que estarías por allí cerca Uchiha –sonrió Mako arrogante–. No te preocupes, no interferiré entre ustedes –dijo antes de comenzar a retirarse–. Te veré pronto Sakura.

Sakura observó nerviosa la espalda del pelinegro, que aún se erguía imponente frente a ella –S-Sasuke… –comenzó a hablar y alargó su mano para tocar su hombro, pero antes de alcanzarlo, este comenzó a caminar.

–Espera Sasuke –exclamó caminando tras él– Me ha tomado por sorpresa y no tuve tiempo de reaccionar. –El pelinegro continuó caminando, mientras Sakura se esforzaba por llevarle el paso–. No te enfades por favor, no significó nada.

Sakura continuó caminando tras él unos momentos más, sin recibir respuesta alguna –bien, de acuerdo, tienes razón. Si yo fuera tú, probablemente también estaría enfadada. Así que puedes enfadarte –dijo deteniendo sus pasos– Te daré tu espacio, iré a mi casa y quizá mañana podamos hablar cuando estés más tranquilo…

Pero antes de que pudiera terminar de hablar, la mano de Sasuke la tomó de la muñeca y continuó caminando sin decir nada.

–¿Q-que haces? –preguntó confundida– ¿A dónde vamos? –Al darse cuenta que no recibiría respuesta, dio un suspiro y decidió limitarse a seguir al pelinegro, quien no se detuvo hasta que estuvieron dentro de su apartamento y cerró la puerta tras de sí.

–¿Ahora si vas a hablar conmigo? –preguntó sardónica– pero sus palabras quedaron ahogadas entre los labios de Sasuke que la besaron sin aviso y con una profunda avidez.

Sakura se resistió unos segundos, pero sus labios se movían vorazmente entre los suyos, casi con violencia. Y, en unos momentos, no pudo más que dejarse llevar por esa maravillosa sensación que le nublaba los pensamientos

Sasuke continuó besándola ferozmente, sin detenerse, robando casi todo el aire de su cuerpo. Cuando finalmente se separó de sus labios para deslizarse por su mandíbula y cuello, Sakura tomó una bocanada de aire y continuó respirando con dificultad, completamente enajenada ante el cálido contacto de sus labios.

Con su único brazo, la tomó de la cintura, uniendo aún más sus cuerpos y deslizó nuevamente sus labios hacia su boca, devorándola sin ningún tipo de reserva. No permitiría que esa noche Sakura se fuera a dormir pensando en los besos de alguien más. Él sería el único en sus pensamientos.

XXX

-Continuará…

Para quién haya llegado hasta acá: ¡muchas gracias!

Próximo capítulo: El final.