Lin:
Mi primer recuerdo de ti, fue cuando éramos pequeños, te vi con tu ropa de Nómada Aire. Y tenías una sonrisa que radiaba alegría. Las primeras palabras que recuerdo que me dijeras fueron: "Feliz Cumpleaños ". Lo recuerdo perfectamente, esa fue mi primera memoria juntos.
Con el paso de los años, nos volvimos más cercanos, crecíamos, aprendiendo rápido. Recuerdo verte hacer aire control, tu sonrisa nunca había sido tan hermosa y llena de vida como en ese momento. Me sentí tan orgullosa, y tu más…
Cuando hice metal control tú estuviste allí, me viste. Y pude notar algo en tus ojos que nunca antes vi. Te veías tan feliz estabas… orgulloso, me sentí tan plena. Nunca antes me había emocionado tanto.
Los años pasaron, te perdí por un buen tiempo, pero cuando volvimos a coincidir pude ver que nada había cambiado. Seguías siendo el mismo pies ligeros de siempre, el mismo chico que era molestado por sus hermanos y el cual yo defendía. El chico del que me enamore quien sabe cuándo.
Te vi a lo lejos, te aplaudía, llore, mi emoción era tan grande. Vi mostrar tus tatuajes a todos. Estabas más que contento, y yo igual. Pronto muy pronto seria yo quien muestre su mayor logro, y esperaba con tantas ganas verte allí, volver a verte orgulloso de mí. De que por fin seré policía.
Un día, tan normal como siempre una cena familiar se realizó en tu casa, para mí hubiera sido como cualquier otra sino fue porque me dijiste lo que jamás imagine que dirías pero añoraba que lo hicieras. Me sentí morir y revivir ahí en ese lugar. Aún recuerdo tu confesión: " Desde hace años, me he sentido extraño. No sabía que era pero solo me ocurría contigo, solo hasta ahora lo comprendo. Por eso debo preguntarte ¿Quieres ser mi novia? ". Juro que me iba a dar un ataque cardiaco, fue tan de sorpresa. Pero estaba feliz. Y con una sonrisa en mi rostro te di mi respuesta.
Recuerdo verte entrenar, verte ser el mejor y único maestro aire, ver como todas las chicas se derretían por ti, y aun así, tú como siempre, en las nubes. No te dabas cuentas. Mi trabajo y el tuyo nos hizo distanciarnos, sintió que ya no éramos la misma pareja de antes. Pero verte de sorpresa en mi trabajo me dio la seguridad de saber que no importaba que tan distanciados estuviéramos. Nada cambiaria entre nosotros.
Tu estuviste cuando más necesite de alguien, no lo demostraba pero era doloroso, mi hermana se había ido de la casa, su rebeldía estaba arruinando su vida y no pude hacer nada para impedirlo. Aun después de que Su marcara mi rostro permaneciste a mi lado. Cuando creí que te avergonzabas de mí, cuando creí que ya no me amarías, me amaste más.
Pero algo paso, años después, te vi ser diferente. Estar diferente, conmigo. Y solo podía esperar que no era nada. Pero no era cierto, te vi, a ti ya ella. Nunca antes me había sentido tan traicionada. Y todo por tu bendito capricho de querer hijos. Los cuales yo no quería darte, o más bien no podía.
Nuestros encuentros ahora eran de trabajo, los años pasaron, sin piedad hicieron que lo nuestro solo fue un recuerdo. Y de pronto todo se puso de cabeza, cada vez estabas más presente en mi vida y no sabía cómo sacarte. Korra logro volver a juntarnos, aunque fue solo como amigos. Pero cuando ella se marchó, pude ver algo en ti que no había visto desde hace dos décadas.
No lo podía creer, pero paso, acabo de escucharte confesar, otra vez. Solo que esta vez con miedo, miedo al saber cómo iba a reaccionar. Pero no dije nada solo quede estática mientras me concentraba en tus palabras: " Me di cuenta que… a pesar de los años, aun… aun ciento algo por ti, y no sé cómo lidiar con ese sentimiento que, creí que había muerto. Solo no quiero perderte. Lo que intento decir es que, aun te amo ".
Mi teoría era cierta, sin importar cuanto lo intentemos, y con cuántos tratarmos. Jamás podremos olvidarnos de lo nuestro, hay que aceptarlo, tu y yo estábamos destinados, desde mucho antes que naciéramos para vivir una vida juntos.
Pero en está no. Quizás, lo quizás en la otra. Cada latido de mi corazón eran tuyos, y cada respiración que das son solo mías, así que…
Hasta la otra vida, amor mio…
