Disclaimer: Salve J.K. Rowling y su pottérico mundo.


Este fic ha sido creado para los "Desafíos" del foro

"La Noble y Ancestral Casa de los Black".

Título dado: Los límites del silencio.


I

Los límites del silencio


—"Es la segunda vez que hablas sin que te corresponda, señorita Granger.— dijo Snape con frialdad. Cinco puntos menos para Gryffindor por ser una sabelotodo insufrible.

Hermione se puso muy colorada, bajó la mirada con los ojos llenos de lágrimas.

Usted nos ha hecho una pregunta y ella le ha respondido. ¿Por qué pregunta si no quiere que se le responda?"

Ron fue consciente que había sobrepasado los límites pero por los infiernos que no iba a permitirle a Snape una humillación más hacia Hermione.


A la mañana del sábado se presentó muy temprano, más de lo que le hubiese gustado, en la enfermería. No había querido tomar bocado alguno a sabiendas de la tarea que le aguardaba.

Madame Pomfrey le echo una rápida mirada después de que Ron apareciese a la mitad de la sala con un cubo y un par de esponjas.

El profesor Snape me ha mandado lavar los orinales.

Su mirada se dirigió al cubo.

Sin magia. Agregó torciendo el gesto.

Ella frunció las cejas en una expresión en la que Ron claramente pudo leer la palabra cretino, escrito en su frente y él no podía estar más de acuerdo. Negó con la cabeza mientras le hacía un ademán para que continuara con su tarea.

Aunque los orinales no se encontraban precisamente limpios tampoco podía quejarse demasiado dadas las condiciones en que se encontraba. Tallaba el sarro casi religiosamente mientras se recordaba a sí mismo que no era nada en comparación con las tareas que su madre le había mandando en La Madriguera en anteriores ocasiones.

Retrocedió limpiando con su brazo una gota de sudor.

Qué ascodijo viendo su jersey salpicado. Al menos no le habían ordenado lavar los escusados o ya estaría empapado hasta las rodillas.

Casi había terminado y se preguntaba sí el profesor Snape en verdad tendría manera de saber si él había cumplido o no. Bastaba con preguntarle a la señora Pomfrey si se había presentado.

Hizo otra mueca. No valía la pena otro castigo, en especial cuando estaba tan cerca de poder marcharse.

Suspiró complacido al terminar y comenzó a exprimir las esponjas, no necesitaba que Filch le gritase por regresarlas apestando a orina.

Alguien pasó a su lado a una velocidad que lo dejó muy confundido. Terry Boot de Ravenclaw se estampó contra uno de los orinales de la pared y arrojo la meada más larga que Ron había contado.

Lo que me faltaba.

Se estampó una palmada en la frente y la quitó con rapidez y asco a partes iguales.

Agh.

Madame Pomfrey entró removiendo una poción que el joven Weasley no pudo reconocer. Terry se abrochó la bragueta tan rápido como sus manos se lo permitieron.

Bien, bien. Bébete esto y la incontinencia debería pasarse.

Las orejas del muchacho se pusieron tan rojas como el cabello de Ron que no se había movido de donde había estaba parado desde que el muchacho entró.

Juro que no sé qué ocurrió, no suele sucederme. dijo alternando la mirada entre la enfermera y Ronald. No es una poción complicada y se me dan bien, cuando el profesor Snape me dijo que la probase estaba muy confiado y de pronto sentí mis músculos tensarse y tuve que correr a los baños.

Fue como recibir un ladrillazo.

Ayer cuando no pude pasar más de diez minutos sin necesitar el baño tuve que acudir aquí.

Ella puso los brazos en jarras mientras esperaba a que Terry terminara de beber la poción y lo reñía por haber tardado en consultarla.

Me lleva el diablo.aseguró Ron.

Terry le dirigió una mirada de disculpa.

¿En verdad el profesor Snape sería capaz de alterar la poción de un alumno de Ravenclaw para asegurarle más trabajo a él?

Se sintió tonto haciéndose la pregunta, claro que era capaz.

Al menos solo había sido una meada.

Excepto que la poción no haría efecto hasta dentro de unas horas.

¡Pero sí es magia!

La magia tiene sus limitaciones señor Weasley.

Debería empezar a limitar mis comentarios.

Esa tarde cuando Ron regresó a la torre de Gryffindor, bramó la contraseña a Sir Cadogan. Su estómago gruñía, se sentía sucio e iba con un humor semejante que de encontrarse con Sirius Black, en persona, le sugeriría un lugar para meterse la varita y dejarlo en paz.


¡Hola! Al leer el título de la viñeta que me había tocado la idea original era muy distinta a lo que finalmente termino siendo. (Principalmente por la influencia de la película de Andy García con el mismo nombre)

Entonces recordé una de las veces en que Ron demostró ser un Gryffindor hecho y derecho en defensa de Hermione y como imaginé a Ron cumpliendo con su castigo.

Gracias por revisar.