—Nunca he entendido el servicio de llamadas —Admite la chica de cabello largo y grisáceo: Vaggie. Angel Dust Se dedica a comer Lo que hay en su plato. Preparado por él gracias a haber llegado tarde al desayuno del hotel—. Se supone que el pentagrama está para que nadie salga de aquí. Ya no podemos volver, pero-
—Dejémoslo fácil dulzura—Frunce el ojo, fastidiada por la forma tan melosa en la que Angel Dust le habla—. El pentagrama no deja salir demonios a menos que haya un permiso para que lo hagas. Es una puerta. La persona lo dibuja, da sus razones de llamado, la sangre como la promesa de que bajo su vida corre lo que suceda y que una vez deje de circular, vendrá aquí abajo también. Así de fácil. Una puerta abierta por otros. —Sonríe burlón y creído de saberlo y ella no.
—Aun así no es tan fácil—Inicia la rubia, Charlie—. Depende de quién te llevo, una especie de tutor por llamarlo de algún modo—ríe incómoda—. Cuanto tiempo vas a estar allí. Los que logran escaparse solo... Mueren —Abre los dedos con una sonrisa amplia y nerviosa. Angel Dust y Vaggie de miran un momento—. Porque solo pueden vivir con el sustento del Infierno.
—Una cogida un humano no se compara a la de un demonio. —ríe apoyando la mejilla en su mano enguantada. Vaggie rueda los ojos, sin sorprenderse por el comentario.
—Y bien, no vas a tener tanta fuerza porque no es tu mundo y si lo tienes solo será para cumplir con la orden que te dé quien te llamó. Por no decir que, siendo tu vínculo con ese mundo, dependes de su energía. —Concluye aquella explicación. Vaggie arruga la cara con desagrado ante lo que hace Angel Dust, jugando con parte de su comida.
—Que desagradable.
—Por eso hay que hacerlo todo: Son tan patéticos que no pueden sostenerse para más de una vez—Burla—. Cómo sea—Sacude la mano con fastidio—. El muy hijo de puta me dejó en espera.
—Lo cual es rarísimo.
— ¡Lo sé! ¡SOLO MÍRAME! Ese tipo debe estar fatal.
Vaggie da una expresión hastiada y Charlie ríe nerviosa. Angel Dust acaba su comida, limpia su boca y acomoda su cabello blanquecino, jugando un poco con un par de manos en su pecho y curveando la espalda. Estuvo nervioso toda la noche pensando que lo llamaría de la nada. No ha pasado. No sabe cuándo pasará. Es una maldita incertidumbre.
—Me refiero a que debe ser alguien muy fuerte. Tener un vínculo demoníaco así es agotador para los humanos—resopla Charlie cruzada de brazos—. No eres un Overlord, tampoco el demonio más fuerte, pero por tu longevidad tienes mucho que llenar. Tenerte en espera debería ser suicida.
—Ojalá, así me libraría de ese trozo de mierda—burla levantándose para llevar el plato—. Por cierto—Mete la mano en el pelaje de su pecho y saca un par de tickets—. Val va a abrir un nuevo club y yo haré el acto de apertura. Están invitadas también. —Sus ojos redondos y brillantes junto a la sonrisa tierna delatan la ilusión que le hace invitarlas. Vaggie toma la entrada con sorpresa y hasta se conmueve.
—Sera un show sexual ¿Cierto?
—Ayyyy~ No veas ese detalle. Puedo enseñarte a bailar si quieres—Ofrece con las manos inferiores en la cadera—. Cherri aprendió fácil y estando tú en un rango similar de guapura seguro te va bien.
—Ow~ Angel~ —Charlie se lleva las manos a la cara—. Si iremos. Arreglaremos todo en el hotel para estar libres.
Se balancea en sí mismo. Entre feliz y nervioso. Usualmente no es cercano con las personas. Solo con Valentino. Es a quien necesita y está ligado por desgracia. Alguien que al principio fue bueno con él y ahora es una mierda. Tiene profundo pavor de que suceda de nuevo. Es el maldito infierno. No confiar es una especie de ley escrita en el alma de todos apenas aparecen aquí. Sin embargo, quiere darse el beneficio de la duda con ellas. Principalmente con Charlie que lo trajo a su brillante Hazbin Hotel.
La idea principal de hotel es ridícula y solo la princesa del infierno es capaz de pensar semejante bobería: Ayudar a que los demonios hallen redención. Cómo es obvio, al principio no funcionó. Happy Hotel estaba muerto al inicio. Aquí es donde entra él que acepto ir solo por la habitación y comida gratis. Le sugirió que aparte de ese servicio, fuese un hotel normal. Uno en el que él vive y va a tener a muchos queriendo pulular alrededor. Seguido, ofrecer descuento a quien quiera ofrecerse a ese loco proyecto personal.
¿Cómo funciona en este preciso instante? A cambio del mes gratis durante el estado inactivo, destruyó otros hoteles junto a Cherri Bomb. La gran mayoría siendo de Valentino para variar. Sin más hoteles y siendo el de Charlie más accesible, Hazbin Hotel finalmente surgió. Algunos pocos toman la oferta de intento de redención y aunque aún nadie se va, es cierto que hay cambios. Él los puede percibir.
Quienes están ya no se drogan tanto, ni siquiera intentan contratarlo tan seguido. Lentamente están consiguiendo rehabilitarse y quizá en un futuro si haya quien logre irse de este lugar.
Duda ser él. Es un adicto sin remedio a su vida infernal.
Y "Hazbin" solo salió de su borrachera al intentar decir "Happy".
—Tan solo esperemos que no te llamen en pleno espectáculo. —Agrega Vaggie guardando bien el boleto.
—Para ese momento seguro que ya me libré—afirma despreocupado—. Ahora, tengo una cita con tiburones. Si me disculpan, quiero esos penes dobles.
— ¿¡Que tienen qué!? —Angel Dust saca la lengua y se marcha.
Jadea, sin aire y con su pecho inflándose a todo lo que puede. El pelaje húmedo y algo aplastado por estar boca abajo. Recoge las piernas. Con la vista perdida y la saliva saliéndose por el labio. Incluso su veneno medio afrodisíaco. Las luces se van apagando y escucha el continuo de recoger todo porque acabaron de grabar. Se sintió bien. Dolió un poco, pero nada fuera de su gusto masoquista. Una mano en la nuca lo hunde en la cama y sin darle chance a que se aparte, es capaz de percibir penetración.
—E-espe-
Pierde el aire y agita las manos, tratando de quitar a quien lo sujeta de la cara para forzarlo a hacer un oral. Saca su tercer par de manos para liberarse sin conseguirlo. Tose y cierra los ojos, con semen en la cara.
—V-Val-
Chilla con fuerza, crispando el cuerpo con la penetración doble tan brusca. Es alguien que sana relativamente rápido cuando tiene adrenalina rebosante. Una especialmente salida de su placer. Estando cerrado esto duele más de lo que debería. Puesto boca arriba en intentar quitarse al demonio tiburón de encima. Tose, con las manos sujetas y el par de miembros en la boca, embistiendo a su rostro se tan forma que le duele el cuello, las mejillas, la garganta y la cabeza. Se ahoga y no logra soltarse una vez acaba.
— ¡V-VALEN...!
Viene otro y las mordidas a su cuerpo son más profundas. Mala señal. A más le dan sangre a estos demonios, más pierden la consciencia. Por ello y en consecuencia no solo son más descuidados en lo que hacen, sino también acaban más rápido. Siendo turnado en lo que siente como un abuso no avisado en lo más mínimo.
Ha hecho escenas rudas. No le gustan. Las hace una vez cada tanto sin problema porque le avisan. Está mentalizado a que va a pasar y puede estar preparado físicamente a ello.
—Corte, ya es suficiente—informa Valentino. Levanta de su lugar y anda hacia la cama donde Angel Dust se retuerce en su mismo y vomita el semen en cantidad industrial que tuvo que tragar para no ahogarse—. Angie, parece que pierdes práctica.
—N-no me- No me avisaste. —reclama en tono quedo, Valentino lo toma del rostro.
— ¿Me reclamas? ¿Por quitarte a los tiburones de encima? ¿Dónde está tu agradecimiento? —Ensancha una brillante sonrisa. Notando como sus ojos adquieren un brillo desesperado
—Pero-
—Tal vez deba dejarlos venir de nuevo y que te cojan hasta devorarte. Una arañita con las patas arrancadas. —Lo suelta, fingiendo que va a traer a los otros actores de nuevo para que continúen.
Ese pequeño extra que dejó pasar para que quedará así de desesperado y destruido.
Angel Dust lo toma del brazo con rapidez.
—N-no. Por favor. Perdón, Val. —Lloriquea con deje infantil, teniendo los ojos aguados.
— ¿Solo Val? —Tienta regresando hasta acariciar el rostro y cabellera pálida.
—Mis-Mista Valentino. —balbucea lloroso. Valentino suelta una risilla. Los camarógrafos y demás salen, dejando la habitación sola. Angel Dust se siente extraño y al mismo tiempo, se le hace imposible no tener un miedo latente ante la soledad. Siendo Valentino con quién está.
—Bien, Darlin'. Me gusta cuando entiendes—Angel Dust suspira aliviado por el tacto cariñoso—. No olvides que soy el único del que dependes, porque solo conmigo estás a salvo. Mi pequeño Angel Dust.
—Daddy. —sonríe, con la visión mucho más borrosa a cada segundo. Es como estar drogado y ¿Cómo no apreciarlo? Es algo en su olor. No sabe identificarlo. Solo que acaba de regreso a la cama, de cara a esta con Valentino encima—. M-me siento mal. —informa el pecho apretado.
Valentino pasa una mano por debajo de él y aprieta la ilusión de pelaje simulando senos. Es muy suave. Enterrando los dedos ahí para tironearlo.
—Daddy no quiero hoy- Me- Dad-
—Shhh, debes complacer a Daddy—Un poco de baba escurre por su mentón, complacido de que la droga que tiene encima ya se haya colado en el sistema ajeno. Satisfecho con la encantadora imagen de Angel Dust lloroso, cadera levantada y culo abierto—. Sé un buen niño. —Jadea, sujetando con sus cuatro brazos.
Hace todo lo que ordena ¿Por qué no puede darle ni este momento de paz? Por más que la droga entre en su sistema, solo consigue que su cuerpo se comprima, haciendo más doloroso y tétrico el acto carnal en sí. Con Valentino profundizando las heridas hechas con anterioridad y por ello, impidiendo que sanen de manera apropiada.
Curarse de las heridas de un Overlord necesita de cuidado, no de tiempo hasta que su cuerpo sabe por sí mismo. Abre la boca, con los dedos de Valentino jugando con su lengua y el falo de la polilla entrando y saliendo a gusto.
—M-me duele Val, me duele. —solloza a duras penas. Su cuerpo delgado de crispa por la mordida. Relaja, sin más opción.
No importa que te duela, solo déjalo hacer.
— Viniste drogado.
— Tú crees. —responde cínico.
Sus pupilas dilatadas, el pulso y energía por las nubes junto a esa postura excesivamente confiada. Conclusión: Se drogó.
—Fue solo una bolsa, no te alteres—Vaggie mantiene los brazos cruzados—. No me drogaré el día del show. No te espantes. —Sacude la mano con desinterés.
—Deberías-
—Shhhh~ —Vaggie se crispa al instante—. Pase un rato bueno, uno malo y no quiero alargarlo—Acomoda su cabello con una pequeña y juguetona sonrisa—. Ahora, quiero darme el baño más largo de mi vida para-
Vaggie se hace atrás y todos en el lobby del hotel reaccionan de la misma manera. Bajo los pies de Angel Dust se formó un pentagrama de brillo rojizo. En pánico de que sucediera, intenta salir de este, sin éxito. Antes de darse cuenta tan siquiera, desaparece.
—La gente ya está hablando mucho de lo que sucedió. Es preocupante.
— ¡Por supuesto my dear! No todos los días muere quien quieres que muera y no puedes sentirte del todo bien por ello—Su ayudante lo mira con expresión disgustada—. No nos engañemos, nadie quería a esa mujer cerca, estas casualidades dan que pensar.
—Que brusco.
—Soy sincero. —Pone una mano en su pecho con la ancha sonrisa y ella observa de reojo.
Hoy está más animado de lo usual y nadie puede decir lo contrario. Parece emocionado por algo desconocido. Más allá de la estación de radio. Habiendo terminado y como es su costumbre, sube a su auto para dirigirse a casa, escuchando la transmisión musical y balanceándose en su asiento.
Desde anoche está en una fase de ¿Excitación? Sea lo que sea, es similar a la primera vez que mató. Sintiéndose revivido y divertido. Las manos le tiemblan un poco. Una vez en casa se dirige directamente a su habitación a tomar el libro de aparente funcionalidad.
Hay partes ilegibles. Es como tener un manual de griego antiguo entre manos. La única ventaja a su favor, es que la fallecida dueña de este escrito, escribió anotaciones y traducciones en los costados del texto para hacerlo entendible. Pasa páginas con curiosidad.
Rituales para traer demonios de alto poder, "Overlords", dueños del infierno mismo, para hacer tratos con ellos. La página marcada, por otro lado, es una más apartada señalada como un ritual de menor riesgo: Invocación de súcubos.
—No es la expectativa que tenía de un súcubo, pero supongo que igual cumple el objetivo. —opina en voz alta, girando el libro en la medida de la necesidad. Quizá hizo este con el único objetivo de experimentar.
O quien sabe. El punto es que la mató y ahora no tiene a quien preguntar. Maldita sea. Se aclara la garganta. Queda clarísimo que las respuestas pueden venir de una sola "persona" así que es tiempo de atender su llamada en espera. Se aclara la garganta y estira el brazo. Su habitación grande no se llevaría ningún daño. Hay un espacio bastante grande entre la entrada y la cama.
—Quo veniat in tenebris servi tradendam capax et libidine extinctus est spiritus Domini mei ad tempus—Entra brisa en la habitación, con un pentagrama formándose en el suelo. Brillantes trazos rojos y exactos—. Veni ostendam tibi vota mea, quae sunt fornicationes tuae daemonium de portare ex ad—Entrecierra los ojos, con un esfuerzo por no dejar de sonreír. No sabe que está diciendo, pero vale—. Tuus coram te relinquo vobis utile opus consummavi semel.
Se ve forzado a cerrar los ojos con fuerza y al abrirlos se topa con la figura alargada y blanca de la noche anterior. Tira el libro atrás y sonríe más ancho, con las manos tras la espalda. Angel Dust guiña repetitivamente. Mira sus manos y luego se entorno.
— ¡MALDITA SEA! —Quejumbra apretando los puños—. ¡JUSTO TENÍA QUE PASA AHORA! —Fija su mirada en Alastor—. Maldito trozo de mierda-
— ¡Buenas, mi estimado compañero! —Saluda levantando una mano, acomodando sus gafas rojas. Angel Dust cruza los dos pares de brazos—. Un gusto darme cuenta de que realmente pude llamarte de nuevo.
—Sí, claro—bufa—. ¿Y bien? ¿Qué quieres? Tengo mucho que hacer, no eres el único tipo que invoca sea accidente o no.
—Aun no sé.
— ¡AY POR FAVOR! —reclama.
—Por un momento pensé estarlo imaginando, perdona mi tardanza. —bromea mordaz. Angel Dust rueda los ojos.
Es un asesino muy sofisticado. Todo en su habitación luce con un orden casi enfermizo. Que tipo vino a tocarme. Tamborilea los dedos, impaciente.
—Entonces piensa rápido. Necesito librarme de esta llamada.
— ¿Qué dice la llamada?
—"Invoco a un servidor de la oscuridad, capaz de saciar la lujuria de mi temporal respirar" —Mueve la mano con desinterés, andando por la habitación, Alastor lo sigue con la mirada—. "Ven aquí, demonio de la promiscuidad que mis deseos sean tu orden a realizar" —Hunde las manos en la cama hasta echarse en esta—. "Tu presencia se irá una vez hayas acabado tu acción servicial."
—No te noto muy servicial. —bromea acercándose. Angel Dust ladea la cabeza, abriendo y balanceando las piernas.
—Estoy más que servicial, siempre para clientes—Lanza un beso y a pesar de estar descubriendo parte de su pecho felpudo, Alastor lo mira como el principio—. Así que veeeeeenga. Di lo que quieres y yo te complazco. —Guiña un ojo.
¿No tiene apetito sexual o qué? No nota lujuria en él. Nada de nada. Es como si fuese ajena a su cuerpo. Alastor se acerca y lo hace cerrar las piernas antes de aproximarse demasiado. Invadiendo el espacio de Angel Dust.
—Esa clase de servicio no me interés.
—Déjame hacerte cambiar de-
Angel Dust siente una presión horrible hacia la cama, hundiéndolo en el colchón. Alastor ahora lejos acomodando su ropa y sin la sonrisa en el rostro. Frunce las cejas, trata de moverse sin posibilidad a ello. Quiso abrazarlo y besarlo, pero no pudo.
—Para llevarnos en buenos términos preferiría que no me tocaras.
—¿No te gusta o qué? No estoy entendiendo que pasa en todo esto—admite, una vez hay suficiente distancia es capaz de incorporarse—. ¡Solo mírame! Todos en este maldito lugar quieren estar un poco de mí y tú-
—No me interesa. —replica de nuevo sonriente. Angel Dust levanta el labio y entrecierra los ojos.
— ¿No has estado nunca con nadie?
—En efecto.
— ¿De verdad?
—Jamás me ha llamado la atención.
— ¿Nadie?
—Nadie.
— ¡AY QUE DESPERDICIO DE TODO! ¡DE MÍ Y DE TI!
Alastor inclina la cabeza.
— ¿De mí?
—Eres asexual—Exhala poniéndose boca abajo. Alastor cree alucinar de verlo más relajado. Menos esforzado en parecer atractivo. Simplemente echado en la cama jugando con los bordes de la almohada—. Y eres un hombre guapo—bufa, como si eso fuese una desgracia y bendición a la vez—. Agradezco no estar vivo, me matarías del estrés.
—Agradezco el halago. —Bromea, cerrando los ojos. Angel Dust rueda los suyos antes de levantarse y quedar frente a Alastor.
—Está claro que lo que yo ofrezco no lo quieres ¿Me devuelves ya? Invoca a quien te haga un trato si eso es lo que buscas. —Indica con par de manos en las cinturas.
—Umm... ¡No! —Deja caer los brazos, con expresión tensa—. ¡Porque ahora me das más curiosidad! Ya pensaré en algo para pedirte.
—Soy estrella porno, prostituto y bailarín ¿¡QUE MÁS ESPERAS DE MI!? —chilla exasperado. Alastor entrecierra los ojos, con una sonrisa ancha.
—Y yo un presentador de radio que lleva cuarenta y seis víctimas. Siempre podemos hacer más—Parpadea repetidamente, con la boca entreabierta—. Así que, mi estimado Angel Dust, te veo cuando decida que hacer contigo. Adiós.
Y nuevamente, es succionado por el pentagrama que lo trajo al mundo vivo para empezar. Alastor da cuenta de que se le cayó el moño del traje en la cama. Lo gira entre sus manos. Se lo daría la próxima vez que lo invoque.
Sigue preguntándose si es su imaginación o realmente estaba más tranquilo al darse cuenta de que no tendrían acercamiento sexual. Es extraño, creyó que siendo lo que es, lo tendría más molesto no hacerlo que hacerlo. Prostituto raro, concluye, dejando el moño en su mesa de noche.
Es interesante, no hay que negarlo, muy interesante. También respondió a su duda, por lo que tomará el momento como una invitación a seguir preguntando. Se da toques en la barbilla, meditando que hacer con él. Debe ser algo cuidadosamente pedido para que no hayan vacíos legales que lo hagan huir y que no pueda traerlo de regreso.
Duda que otros que se puedan invocar, vengan con esta personalidad tan peculiar. Seguro se comportan como prostitutas estándar, sacude la cubierta del libro y se dedica a leerlo con cuidado. Una vez acabado –a las cuatro de la madrugada-, toma papel y pluma para redactar lo que sería su pedido.
No tiene que trabajar hoy, por lo que puede salir de su rutina durmiéndose a las seis de la mañana, tardando muchísimo en escribir su pedido. Cerciorándose de que esté bien. Por lo que entendió, puede exigir que sa un acuerdo firmado. Incluso si fuese solo sexo.
Cosa que, para él, no tiene sentido perder le pase al paraíso. Es muy banal. Muy estúpido. Ya hay prostitutas humanas, en la tierra de los vivos ¿Qué sentido guarda desgraciar el alma pidiendo a un demonio sexual? Estúpido sin más. Todos los humanos parecen ser iguales y por eso lo aburre tanto.
Da una risa satisfecha al acabar y lo deja en la mesa de noche, bajo el moño de Angel Dust. Cuando viniera se lo daría todo junto y si realmente quiere librarse de él, no tendrá más opción que aceptarlo.
. . .
— ¿Demonios? ¿Por aquí?
— ¡Claro! —Replica su vecina, una señora de cincuenta años, rellena y con su vivienda hasta el tope de gatos—. Con lo que hizo esa estúpida puede que ahora todos nos veamos afectados. Quizá se sacrificó a sí misma para maldecirnos a todos.
—Nonono, my dear—Infla un poco el pecho—. No hay motivo para preocuparse. Aun si ese fuese el caso, ya habría sucedido una desgracia y tal como dije—Pone una mano justo sobre su corazón acelerado, rebosante de alegría que da el pánico generado por su acto y noticia—. Sus prácticas la mataron. El demonio que invocó la debió matar.
—Oh, Alastor... —dice, creyéndolo inocente por su confianza al respecto.
—Confía en mí, my dear, quien hace semejante cosa no es más que un tonto que se dispara a sí mismo en el pie—afirma moviendo la mano—. ¿Qué demonio hace lo que le piden? Se aprovechó de su estupidez y la mató. Es la única explicación a las heridas que la desangraron.
— ¡Ah! ¡Puede que dejara a ese demonio libre por su estupidez!
Guarda silencio, entrecerrando los ojos con la expresión sonriente ¡Justo esto es lo que quería! Preocuparlos. Sacarlos de su monótona felicidad en pro de su egoísta diversión y ansia de ahuyentar el aburrimiento. Va bastante bien.
Pues ella se lo cuenta a la siguiente vecina, luego al vecino a dos casas y así sucesivamente hasta permanecer con la información pululando en todo el vecindario. Contaminando al siguiente y formando especulaciones alejadas del esoterismo con tinte sensacionalista: ¿Y si es el mismo asesino de estos años queriendo desviar la atención?
Ah, inminentemente refrescante. Incluso marcó el día en que llamará a Angel Dust para seguir el plan que está trazando con el fin de hacer bullir y explotar el pánico general. Espera y aspira que el demonio no lo decepcione. Si lo hace, incluso le iría en contra a esa albina criatura.
Una lástima, pero sies aburrido, que más remedio que tirarlo como lo demás que le genera talsensación.
