—Odio a ese tipo.

—Oh, Angel...

Charlie no resiste reír.

— ¡Es que no es justo! ¡No le basta con estar bonito! ¡NO LE BASTA CON TENER EL CUERPO GENIAL! ¡PORQUE EL MUY INFELIZ ES ASEXUAL!

Vaggie no resiste romper a reír por esta última noticia. Si bien es cierto que al volver un rato después, Angel Dust se mostraba totalmente ofuscado y salió a disparar por ahí sin nada en especial, esto ya lo dice absolutamente todo. Da otro bufido fastidiado, apoyado en la barra mientras Husk y Vaggie se ríen a matar de su desgracia. Claro que serían los primeros hacerlo. Como no. El próximo sí es que se entera, sería Valentino.

—Lo peor es que el muy infeliz es lindo.

— ¡Ah! ¡Cuenta cuenta! —pide Charlie subida a la barra y alejando a Husk sin querer. Rueda los ojos.

—Es pelirrojo, tiene treinta y tantos, presentador de radio, ojos ámbar, sonrisa eterna y en general parece la clase de caballero perfecto. Viste de traje, elegante, habla amigable— Chasquea la lengua—. Tenía la expectativa de que bajo todo eso fuese un retorcido sexual que gusta ahorcar o latiguear. No que de plano no hace nada.

— Dijiste que es un asesino serial. Eso no es poca cosa. —Agrega Vaggie con las manos en la cintura y su típica mala expresión.

— ¡Y eso qué! Lo vi ayer en un cuarto decente y me quedé todo horny ¡Para nada! Porque ni siquiera le gusta que lo toquen. —Apoya la barbilla en su mano con deje frustrado. El mundo está en su contra. Tiene pruebas y no dudas al respecto.

— ¿Que tan asesino serial?

—Dijo que lleva cuarenta y seis víctimas y está tan tranquilo que seguro nadie sospecha nada. —dice Angel Dust. Husk se jacta a la par que toma la botella de licor para hablar:

—Igual es un cabrón. —Levanta y empina la botella.

—Tiene los huevos tan hinchados que se carga a todo el mundo y sonríe sin parar. —Concluye Angel Dust.

—A mí me suena a alguien encantador yyyyyyyyy—Se curva hacia Angel Dust que frunce las cejas—. Tal vez una ayuda para tu redención.

— ¿En qué sentido?

—A no ser puta. —Eructa Husk. Angel Dust frunce las cejas y lleva una mano a su pecho

— En que puto momento disfrutar de mi cuerpo es un maldito pecado si es todo de acuerdo en lo que se hará. Haberme matado de sobredosis tal vez, pero coger no tiene nada de malo. —Cruza los brazos levantando la barbilla.

—Es extraño, pero teóricamente no tiene nada de malo lo que dice. —murmura Vaggie con un dedo levantado. Quiso rebatirlo, pero no pudo.

— ¡Ahí está!

—Bueno... —balbucea Charlie.

—Puta eres, puta te quedas y se acaba el puto tema. —afirma Husk. Angel Dust se apoya en la barra, siendo insinuante y coqueteando visiblemente con el demonio gato.

—Puedo ser tu puta si quieres.

—Agh. —Vaggie se aparta un poco, principalmente para no ver la ropa interior de Angel Dust bajo la falda que lleva hoy. Es un día "libre" de forma literal.

Pues en la noche tiene que ir a trabajar a la recepción de llamadas.

Angel Dust se levanta y acomoda un poco su vestimenta. Un suéter de tela gruesa, pero que descubre sus hombros, su pecho y es de color salmón claro. Así mismo, una falda negra apenas más larga a la que usa regularme, cinturón de hebilla dorada y botas largas como no puede ser de otra manera. Es la única forma de disfrazar y dar un mínimo atractivo a sus pies y piernas en general. Juega un poco con el pelaje de su pecho antes de ir en dirección a la escalera.

Su objetivo es volver a su habitación, tomar a Fat Nuggets e ir por un batido. Hace mucho tiempo que no saca a su bebé a pasear. Su plan se ve interrumpido en su totalidad cuando la puerta se abre y huele a humo. Un humo que lo marea.

—Angel. —El llamado cantarín lo hace bajar la cabeza y fruncir los labios. Gira con gesto nervioso.

Mista Valentino—saluda—. ¿Sucede algo? Pensé que usted no... Entraría aquí. —avanza lento e inclinado. Vaggie se mantiene apoyada en una lanza y Charlie analiza de reojo la situación.

Valentino jamás se había atrevido a entrar al hotel ¿La razón? Él es Overlord, claro, pero ella también. Es la maldita princesa del infierno aún cuando a todos les vale mierda. Tiene poder para mandarlos a todos a esa misma mierda si quisiera. Cosa que no pasa únicamente por su personalidad e ideales de amor y paz.

—Me enteré de cierto asunto y asumiendo que te escurrirías como acostumbras—sisea llegando hasta él—. Me di la libertad de venir—Lo toma de la cara, sin aplicar presión en lo absoluto y es que no hace falta. Angel Dust ya está sudando con su pulso alborotado, el olor a cigarro específico de Valentino penetrando en sus fosas nasales y haciéndolo sentir más encogido—. Vamos a tu habitación. No quisiera que escuchen de que hablamos. —Abre más los ojos, asustado.

—N-no hace falta. Podemos hablar en el auto o-

Gimotea, con su rostro siendo apretado; los que circulaban la zona se dan la fuga. Asustados.

—Vamos a tu habitación—Insiste entrecerrando los ojos—. Son temas privados.

Ahí está Fat Nuggets, si lo ve va a matarlo, está enfadado, no quiero-

—Angel—llama, con las excusas entrecortadas del demonio araña saliendo—. Angel ¡Angel! —Para de hablar—. Tu habitación.

—Si quiere una sala privada puede ir a la sala de juntas por aquí. —Indica Charlie, con la suficiente obviedad en ella para que Valentino no se queje. Siendo clara en que más allá de ahí, no piensa dejarlo pasar.

Angel Dust la mira por momentos y la llega a sorprender con lo desesperado que luce. Cómo hay esos desesperados gritos de ayuda, más allá de temor a un regaño por lo que sea que haya hecho esta vez. Estando solos en la sala de juntas es capaz de sentir que Valentino está incluso más enojado que en la entrada. Cosa no conveniente en lo absoluto.

— ¿Que sucedió con tu trabajo en la línea de llamadas? —Cierra los ojos. Maldita sea.

—No fue mi culpa. F-fue una confusión: Asesinaron a quien hizo todo el ritual, su asesino fue quien echó la sangre y ahora no quiere-

— ¿Un humano te rechazo? Tan mal haces tu trabajo, Angel—cuestiona aproximándose—. Un maldito humano te dejó en espera. Como si fueses su propiedad o el decide sobre ti.

—Yo no puedo hacer nada para cambiarlo. Ni siquiera... —Se calla el detalle. No hace falta humillarse más. Darle razones para humillarlo.

—Por supuesto que puedes hacer algo: Has que te coja de la manera en que sea y continúa con tu maldito trabajo—Siente sus temblores, como sufre espasmos continuos—. Abrir las piernas o la boca y tragarte todo el semen que esos testículos sean capaces de producir.

—Va-val- yo no-

—Claro que no puedes hacer nada—Exhala, con humo rojo saliendo de entre sus colmillos—. Una perra inútil y débil que quedó en "espera" ¿Así esperas irte alguna vez? —Angel acaba por sollozar—. No haces más que probar porque necesitas de Daddy siendo tu dueño.

—Yo no he dicho que me voy. Nunca lo he dicho. —Repone lloroso.

—Y aun así te pones rebelde sin llevarme a tu maldita habitación.

Mista Valentino, perdón, de verdad yo no quería que pasara. L-la próxima vez que me llame lo solucionare, pero por favor... yo...

El humo lo adormece, lo impide pensar más claro. Qué decir, cómo hilarlo o sencillamente salir de la habitación teniendo la oportunidad.

—Más te vale solucionarlo pronto o tendrás una deuda más grande y otras formas de solventarla—Suelta un quejido quebrado. Eso es sinónimo de grabar escenas duras. Precisamente las que no le gustan. Es masoquista, pero hay un maldito limite que Valentino goza de cruzar—. Hasta más tarde, Angel Cakes. Te quiero en el estudio, ya que no puedes contestar llamadas, puedes grabar.

Tras un par de palmadas en la cabeza se aparta. Angel Dust aprieta los puños. La cabeza revuelta y enorme incapacidad para medirse mejor.

— Es tu culpa por ponerme ahí para empezar. Yo dije que estar en la sección de llamadas no-

— ¿MI culpa?

Angel Dust retrocede violentamente, cubriéndose la cara con los brazos y dando un chillido. Tal vez no lo tiene encima, pero puede percibir su poder. Razón por la que todos le temen. Antes de siquiera tocarle un cabello la puerta se abre con una llamarada terrible que Angel Dust no ve. Encogido en su lugar como una araña desesperada.

— ¡FUERA DE MI HOTEL! —Ruge Charlie, con los ojos rojos y esos enormes cuernos en la cabeza—. Atrévete a ponerle una mano encima y te mato. —Advierte con voz gutural.

—Ah—queja con desagrado—. Como sea. No puedes evitar que tiene que salir a trabajar, así que podemos continuar con esto después.

Sin más, se retira. Vaggie se asegura de que se marche. Charlie regresa a su aspecto amigable usual y se acerca a Angel Dust para abrazarlo, notando como llora de pánico por lo que estuvo a punto de pasar. Una paliza, un abuso, cualquier opción es horrible. Angel Dust la abraza de regreso, con los ojos temblando y su pulso desorbitado.

Es extraño, pero él tiene a este hotel, Charlie y demás como una señal de protección. Siempre que está aquí o con ellos, está a salvo de Valentino. Sea porque no quiere problemas y no se acerca o porque no le gusta exponerse en lo que hace. Siendo hermético a la hora de llevar su relación con Angel Dust en específico.

Hazbin Hotel es Atlantis.

Hazbin Hotel es un oasis.

Hazbin Hotel es su zona segura.

Solo aquí está a salvo.


Levanta de la tina, exprimiendo su cabello y echándoselo atrás. Mira el agua un instante, lleno de recelo por los hilos de sangre que quedaron. Obviamente Valentino quedó muy molesto por lo que ocurrió ¿Qué ordenó a grabar? Ocho malditos videos, con ocho grupos de distintos de demonios. Para cuando empezó el quinto se sentía molido y poco o nada importaba su opinión.

Sale de la tina y se sienta al borde de esta, suspirando y escurriendo más su cuerpo peludo y blanco. Quedó con aroma a lavanda. Tan amable Valentino. Levanta las piernas un momento, viendo sus pies y frunce la expresión. Le parecen tan feos. No los soporta. Le han dicho que son "tiernos" de alguna forma que solo esas personas entenderán.

Parecen patas de araña muy literalmente, con apenas un par de garras rosas. Tan pequeñas e inofensivas que dejan claro su enorme incapacidad corporal de defensa. Haber surgido como demonio capaz de invocar armas es su única forma de pelear. Una suerte, de otro modo ni siquiera podría ir con Cherri Bomb en sus pleitos territoriales.

Avanza hacia al habitación, conecta el enorme secador y se da directo con este para poder vestirse sin humedecer la ropa. Fat Nuggets sale rodando por ahí, debido a su constante maña de ponerse en medio cuando escucha el aparato. Así no se esfuerce, tiene tanto pelaje en el pecho que parece busto.

¿Y para qué negarlo? Le encanta que quede así. Una vez seco en todos sitios se pone su pijama. Un suéter grande que se resbala de un hombro, un pantalón corto, medias largas que cubren toda su pierna y se echa en la cama. A dormir todo el tiempo posible antes de que a su jefe se le antoja-

— ¡AY NO PUEDE SER!

Fat Nuggets va de un lado a otro, nervioso y a más que intenta salir, Angel Dust no tiene más opción que dejarse absorber por el pentagrama rojo. El pobre cerdo demoniaco chilla y rebusca por la habitación, pensando que su dueño se había escondido bajo la cama o algo así.


— ¡Buenas noches mi albino y felpudo compañero!

Angel Dust sufre un tic en el ojo. Alastor lo recibe con semejante alegría mientras acaba su cena. Que hijo de puta, exhala, dejando caer los brazos y preguntándose con toda la seriedad del mundo como obtener el maldito acuerdo con este hombre de una vez. Parece más que imposible. Se está ofuscando.

— ¿Ya vas a decir que quieres o este es otra "prueba"? —Hace comillas con los dedos. Alastor se limpia la boca antes de levantarse, tomar los platos y llevarlo al lavaplatos. Angel Dust decide sentarse a falta de nada mejor que hacer.

—Curioso que lleves una ropa así.

—Alguien decidió llamar cuando ya me iba a dormir.

— ¡Wow! ¡Las prostitutas duermen por la noche! —exclama con una carcajada.

—Soy actor porno más que prostituta, pero sí, si duermo por la noche y tú me estas interrumpiendo—Acusa exasperado. Alastor se seca las manos y acerca a un librero, extrayendo un papel cuidadosamente—. Pedido, Alastor, enfócate en el acuerdo de mierda. Que vas a querer y no me digas de nuevo que no-

—Ya sé que pedirte—Angel Dust sonríe pequeño, con ojos redondos e infantiles—. Están los aspectos técnicos en este acuerdo—Entreabre la boca ¿Acuerdo escrito? No pensó que sería tan cuidadoso—. Si te da mucho fastidio leerlo, puedo resumírtelo.

—Noooooononono, ando tragando mierda de forma literal por no haber leído un contrato, dame esa porquería.

Le arranca el papel de las manos y Alastor toma asiento, notando la postura relajada y el aspecto sencillo de su invitado. Como luce suave y esponjoso sin más. El suéter brindándole una figura apenas más ancha. Consigue ser una antítesis a la apariencia sexy de las dos primeras ocasiones. Ladea la cabeza, preguntándose cuantas personas en el mundo vivo lo consideran sexy.

¿No es eso raro? Dejando de lado que es parte demonio, es una especie de araña antropomórfica. Le da curiosidad, pero nada más. En tanto, Angel Dust va arruga cada vez más la cara a medida que avanza en el papel.

Mediante el siguiente acuerdo, yo, Angel Dust, me veo bajo la obligación de cumplir con el pedido de el invocador, Alastor, teniendo en cuenta los siguientes aspectos: Se atenderá siempre al llamado de su nombre (Angel Dust) por el poco uso del mismo en la cotidianidad; estará prohibido realizar cualquier clase de estafa en contra del invocador (Alastor) con el fin de librarse pronto de este acuerdo; no habrán actos en contra de índole incriminatoria en la sociedad humana y que atenten con la imagen del invocador (Alastor); la parte servicial tendrá que presentar razones de peso para no cumplir con las órdenes dadas la noche o día por el invocador.

Acoso hacia terceros sin motivación u orden no significaran un problema en tanto sea alejados del invocador. Terceros del infierno no serán invitados o enterados de cómo funciona este acuerdo, así mismo, mantener una confidencialidad con respecto a la identidad del invocador, pues no tiene en mente realizar un llamado de este tipo a otro demonio.

Las peticiones de la parte servicial serán escuchadas y adjuntadas a este documento para que ambas partes puedan trabajar sin problema o malos entendidos en el tiempo que sea vigente.

La frase que permitirá la partida del mundo mortal será "Nos vemos otra noche, Angel Dust" y únicamente cuando se llegue a la cúspide del cumplimiento de este acuerdo, el servidor será libre de este mandato y cadena que une al invocador.

No habrá un escape permitido, puesto que la energía del invocador corre riesgo permanente de esfumarse tras demasiado tiempo como tutor del demonio invocado.

—Aquí hablas como si lo que vas a pedir va a durar días y días y yo no tengo tiempo para eso—replica bajando el papel—. ¿Qué quieres? —pregunta nuevamente.

—Entretenme.

— ¿Ah?

—Me aburro como ostra estos últimos días. Ni siquiera matando consigo divertirme. La monotonía es ridícula por aquí, nada cambia, todos siguen en su feliz cotidianidad y bien ¡A este espectáculo le hace falta un acto interesante! —Presenta con enorme sonrisa y manos abiertas.

—Este... ¿Espectáculo?

—La vida es un espectáculo mi querido Angel Dust—afirma apoyando los codos en sus piernas, inclinado hacia el demonio—. Y cada espectáculo es una vida—Hace un círculo con la boca—. Quiero que mi espectáculo esté lleno de emoción, gente fallando y llorando por su caída de la cima, el sufrimiento que llena sus ojos ante la ruptura de sus rutinas y felicidades corrompidas. —Sus ojos abiertos, sonrisa lunática y gesto desquiciado no hace sino sacarle una risilla a Angel Dust.

Este tipo es encantador y carismático aun siendo espeluznante.

— ¿Tengo que hacer algo... raro como darte para que me cortes o algo así?

—Nonono, my dear, nada que esté fuera de tu zona de confort. —afirma Alastor, recostándose en su asiento.

Angel Dust mira el acuerdo de nuevo.

—Quiero agregar una cosa.

— ¿Lo cual sería...?

—Sin preguntas de que fue lo que hice antes de venir y nada que implique abuso a mi persona. —Alastor toma el papel y lo incluye. Angel Dust lee el pequeño agregado. Suspira, toma el bolígrafo y firma el acuerdo. Su firma adquiere un tono rosa en el papel, así como un brillo particular. Alastor gira la mano, hallando en su muñeca el símbolo de una araña pequeña en una telaraña. Angel Dust permanece pensativo.

A decir verdad, es lo menos mal intencionado que le han presentado jamás. Lo sorprende con creces. Acomoda su cabello y frunce las cejas un momento. Hay demasiados detalles ahí como para que Alastor sea ignorante al tema. Vuelve la vista a él, que dobla el acuerdo y lo guarda en el librero.

— ¿Cómo te preparaste tan bien? Todos solo... caen en bromas de demonios.

—Ah, en el libro habla de esa clase de trucos, tomé mis previsiones.

Angel Dust se fija en el libro y tras revisarlo se pregunta de dónde vino tanta información. Esto debe ser culpa de su alteza Stolas y Blitzo, concluye al instante devolviéndolo a su sitio. Levanta y aunque roza con el techo, anda por la casa. Va a la nevera, inclinando todo el cuerpo para tomar lo que quiera de ahí.

—Veamos, si tengo que pensarte un entretenimiento para que me dejes libre y mi jefe no me dé por culo—Saca helados del refrigerador y se mete uno en la boca para luego cerrar y enderezarse de nuevo—. Dijiste que eres locutor de radio ¿No?

—En realidad no.

—Lo pareces de todos modos—Agita una mano y vuelve a sentarse, cruzando las piernas y comiendo el helado de manera en exceso insinuante. Nada que sea malo, pues a Alastor no le genera nada—. Así que ¿Lo has usado a tu favor?

—En lo posible para que no se sepa que soy yo un asesino. –Alastor se muestra interesado en que Angel Dust esté teniendo una idea tan rápido.

—Veamos, soy artista y soy teatral, te queda claro ¿No? —Levanta las cejas con una sonrisa, Alastor ríe bajo—. Bien ¿Por qué no ser más teatral? Los matas, sí, dejas el cadáver y cuentas lo que sucedió, pero ¿Por qué no una imagen? Escuchar los detalles es horrible para cualquiera, pero ¿Mirarlo? —Enfatiza—. Todos se cagan de miedo con eso.

—Umm... Desarrolla la idea. —Ladea la cabeza.

—Supongamos que—Levanta de su lugar—. Asesinas a la loca de los gatos de tu vecina—Señala por la ventana—. Una atrocidad llena de tragedia. Sus restos se mezclan con los restos de los gatos—Lleva un par de manos a sus mejillas, alzándolas con ojos brillante y penosos. Alastor se para a su lado, llegando apenas al inicio de su pecho felpudo—. Su intestino en el cuerpo de un gato, su cuerpo en la mesa, con la cabeza de su gato puesta encima, una sopa de sangre y ¿Oh? El asesino tomó una foto, la reprodujo y colgó en todos lados. Mientras el locutor de la radio habla, todos detallan lo que sucede ¡El terror! —Acaba riendo y viendo a Alastor.

— ¡Suena bien! ¡Encantador! Aunque un poco asqueroso y delatador.

—No sí quien lo hace es un demonio sin huellas dactilares—Agita las manos y tira la paleta a un lado, andando en tal silencio que resulta incómodo para Alastor. Sus pies solo con medias son silenciosos—. Tomamos la foto desde un ángulo no delatador, hacemos parecer que fue el asesino y Voila~

Lanza un beso al aire.

— ¡Imagina! ¡Crea lo que no has probado aun! —Exclama con cinismo—. De esa forma, tendrás una escena que puede extenderse tanto como puedas imaginar. Tanta gente, tantos a quienes seguir engañando. El juego está en no parar de inventar.

Angel Dust sonríe con ojos entrecerrados por la palmada que Alastor le da en la espalda.

— ¡Impresionante, my dear! No es descabellado y no sé me había ocurrido ¡Magnifico! Viniendo del infierno debes tener ideas de sobra. —Inquiere Alastor.

—Se me ocurren muchas cosas, pero me debes dejar tu baño, esta belleza no se mantiene sola. —Advierte levantando su pecho y Alastor niega con la cabeza.

—Dudo que quepas en mi bañera.

—Acostumbro lugares estrechos. —Saca la lengua coqueto.

Alastor da cuenta de que, a pesar de su impulso por arrimarse, Angel Dust se aparta. Evitando tocarlo. Muchos aun sabiendo lo mucho que lo disgusta el contacto, se aproximan y lo palmean. Curioso que un demonio sea el primero en respetar aquello. Sobre todo uno tan hípersexualizado como él.

—También canto y bailo, por si te interesa, cariño. —Lanza un beso antes de echarse boca abajo en el sofá.

— ¡Um~! Tal vez nos podamos llevar muy bien. —Angel Dust balancea las piernas y Alastor vuelve a sentarse.

— ¿Tienes armas? —Alastor responde con una negativa—. Supongo que de eso me encargo yo.

Y continúan hablando, afinando detalles, pero sin revelar ideas y montajes que les vienen a la mente en su retorcida y compartida manera de ser. Angel Dust varia de postura en tantas ocasiones que Alastor lo considera un inquieto. No obstante, es una especie de detalle ¿Tierno? En él. Muestra que se siente cómodo en su presencia y eso también es compartido.

No se está insinuando, no se quiere acercar, no hace contacto. Es la distancia perfecta con el ambiente perfecto. Angel Dust en su actitud natural de coqueteo, pero sin ser necesariamente una invitación a tener sexo y Alastor hablando de su manera tan caballerosa y encantadora.

—Mi amigo Angel, creo que eres el primero sexoservidor que puedo respetar. —admite girando la cabeza hacia la ventana. Está aclarando el cielo. Pronto será de día. Consumió toda la noche hablado con él.

—Yo aún no te perdono ser asexual, dame tiempo de asimilar que eres guapo y no te interesa. Cuando eso pase, te digo otra cosa linda—bromea levantándose—. Ahora, necesito volver. Tengo que trabajar y es una auténtica mierda ir con sueño a grabar.

—Nos vemos otra noche, Angel Dust.

Angel Dust despide con una mano, lanzando un beso y teniendo los ojos redondos y brillantes con una pequeña sonrisa en el rostro. Una vez desaparece Alastor levanta de su asiento y se da golpecillos en el hombro derecho. Eso estuvo muy bien. Mejor de lo que esperaba. Lo sorprende que incluso entre demonios haya tratos. Es lo que Angel Dust dejó implícito al principio.

Estira y se dirige a su cama. La noche de mañana también será larga, así que debe descansar y continuar como siempre antes de que alguien pueda sospechar de cualquier manera. Una vez acostado queda viendo al techo un rato ¿Qué tan buena idea será esto?

Quien sabe, lo único cierto es que el espectáculo más interesante de New Orleans está a poco o nada de iniciar. Protagonizado por él en total anonimato y desafiando que lo descubran tarde o temprano.

Ahora será más imposible para ellos ¿Cómo lo harán? Cuando es el demonio quien lo ayuda a moverlo todo y así evitar que las pistas abunden como en antaño. Sonríe antes de ponerse de lado. El mejor espectáculo tiene a un bailarín stripper por protagonista en el escenario, quien lo iba a decir.

Al menos muchos tendrán una última buena vista a la hora de marcharse. De nada por hacerlos mis víctimas de asesinato.