—Que extraño que tengas tanto dinero en la cartera, Angie.

—Val me lo dio ayer y ¿Vale? ¿Cómo me voy a negar si me puso en una maldita orgía por ocho horas para grabar? Casi es lo mismo. —Sujeta a Fat Nuggets con los brazos superiores y los inferiores son los que entregan los billetes y toman el enorme vaso de batido. Cherri no luce muy complacida con la explicación.

—Como si tuvieras que tomar nada de ese hijo de puta. Seguro dirá que es parte de tu deuda. —bufa Cherri antes de sorber por la pajilla de su bebida. Ambos se dirigen a una mesa en el pintoresco lugar. Perfecto para Angel Dust que si pudiera, llevará a su mascota a todos lados con él.

—No, se lo saco a Vox de la billetera cuando no veía. —informa con una sonrisa y en susurros. Cherri abre el ojo antes de ensanchar una sonrisa similar.

— ¿No que es su novio?

— Lo era. Rompieron hace unos días. Aún no sé todo el drama, pero—Cruza las piernas, saca de su pecho un pequeño plato y vierte parte del batido allí. Fat Nuggets sube a la mesa y consume su parte de la bebida—. Mientras más tiempo duren separados, más tiempo tendré efectivo. —Se encoge de hombros y Cherri da un golpe a la mesa.

— ¡Perfecto momento para ir a explotar su casa! Si ya no hay cogidas, hagámoslo.

—Nah, no vale la pena... Es mejor su edificio nuevo de comercio electrónico. —Cherri ríe echándose el cabello para atrás. Contenta de cómo Angel Dust mejora sus planes. Continúan hablando de lo mismo, Fat Nuggets bebe con calma su bebida, alguno que otro gira a ver al par de personajes.

Angel Dust lleva un vestido naranja pastel, descubriendo los hombros, parte de su pecho, teniendo un ruchado y pequeña capa extra como decoración. Botas largas y marrones que hacen menos ruidos a las usuales. Estando en la zona en la que están, resulta imposible no reconocerlo. Ni siquiera puede pasarse por alto a Cherri, la tan afamada destructora de todo sin compasión y que parece tener a Angel Dust como único amigo en el infierno. El par es sencillamente un cóctel de demolición. Que lo planeen así de descarado lo hace peor.

—Al hotel le va bien.

—No vamos a destruir Hazbin Hotel... Solo todo lo que hay alrededor—Presenta, jugando con una bomba apagada. Tan similar a una cereza que acabó por tomarlo de apodo. Ninguno de los dos habla de sus vidas anteriores ni sus nombres—. Eso fue divertido. Hay que hacerlo de nuevo, compañero.

—Te diría que sí, pero tengo un pequeño problema en mundo humano y apenas tengo idea de qué forma me van a exprimir en el estudio. No sé cuándo tengo que subir o nada. —Acaricia a Fat Nuggets desde la cabeza hasta el lomo.

—Ah~ La llamada en espera.

—Ya es un acuerdo.

—Deberías acabar rápido entonces.

—Este tipo es raro como la mierda—Cherri ríe nasal—. Aparte de estarse desperdiciando en su sexualidad, me pidió un espectáculo. Que lo entretenga y ya'kno' suggar tits. Usualmente soy yo el centro de atención.

— ¡Ay! El tipo se lo pierde—Agita la mano recostándose—. Solo hay que calcular cuando es de noche. Dudo que te llame de día. En ese tiempo, explotamos medio infierno.

—Prepara las bombas baby, romperemos el pentagrama. —Lanza un beso y guiña el ojo.

La conversación continúa fluyendo hasta el punto en que piden dos bebidas más. Viajan de cualquier tema de conversación que llega a rozar la estupidez. Ropa, Sir Pentius, Bombas, Hazbin Hotel, que el pentagrama está menos rojo, que el cuarto de Cherri tiene una gotera pero le da palo repararla. Tanta cosa como una interminable verborrea que escapa de ellos sin darse cuenta del tiempo. Siendo en realidad ligeramente más corto en contraste con lo mucho que conversan. Sin embargo Cherri acaba por caer en uno que sencillamente no soporta.

— El único Overlord que no es un dolor en el culo de cualquier manera es Stolas. Los demás son una auténtica mierda. —Apoya el brazo en el espaldar del asiento acolchado y rosa. Angel Dust cambia las piernas cruzadas, jugando con Fat Nuggets.

—Hay algunos otros buenos. Charlie es Overlord. O algo así.

— ¿Y quién más? Tener una excepción no cambia nada.

—Val... No es tan malo.

—Ja, claro, no es malo inconsciente. —afirma con sonrisa maligna.

—Sin él no estaría vivo para empezar. Bueno, "vivo" —Cruza los brazos superiores.

—No le da excusa a tratarte como te trata.

—No es para tanto.

—A veces me pregunto qué tan mal estas de la cabeza para creer necesitarlo. —bufa con gran disgusto al respecto. Odia que Angel Dust este en permanente dualidad en su opinión de Valentino. Lo odia, sí, pero también lo defiende y ni siquiera puede culpar a su albino compañero.

Pues quien se llevó la desilusión amorosa y sigue adicto cual droga al demonio polilla es Angel Dust. Valentino no es más que un aprovechado de su posición, su capacidad, su poder y todo lo que tiene para disminuir a cualquier hasta dejarlo en la mierda. Para muestra, que Angel Dust sea tan capaz de asegurar que "Sin él no estaría vivo"

—No lo sé Cherri—admite con deje entristecido—. Porque a veces es encantador incluso en el estudio, pero en otras... Como en el hotel-

— ¡AH! ¡VERDAD QUE ENTRÓ!

—No pasó nada. Charlie lo impidió.

—No pudieras mover el brazo. De nuevo—enfatiza—. Deja de verlo como un personaje ambiguo. Es un hijo de puta—Concluye—. Sin matices ni una posible y mínima buena intención por ti. Hijo de puta. —Hace una X con las manos.

—Tiene sus momentos malos y buenos. Me va a dar un show de apertura—comenta complacido y Cherri rueda el ojo, apoyando la barbilla en su mano. A cada conversación sobre Valentino, puede tachar todas las aptitudes de una persona en una relación abusiva—. Si van todos, será perfecto.

—Todos.

—Les di boleto a todos. Así podrán verme. Pasaremos un buen rato después de eso. Puede que rebajen las bebidas por ser yo. —Guiña repetitivamente los ojos y Cherri ladea la cabeza.

Angel Dust no suele añadir a nadie a su círculo de confianza. Que incluya a Charlie y compañía aparte de extraño, lo hace curiosamente similar a lo que escuchó que ocurrió en el hotel:

Angel no quería a estar a solas con Valentino.

Llevarlo al cuarto que considera un refugio hasta el punto de tener a Fat Nuggets ahí.

Quería permanecer con esa compañía así sea cerca.

¿Qué sucedió? Lo acabaron ayudando. Puede suponer que invito a sus nuevos amigos para lo mismo: Sentir seguridad que no tiene con Valentino cerca y a solas. Sonríe de nuevo

—Ellos irán, pero yo seré le mejor. Aun llegando tarde. Todo depende de cómo salga todo.

—Mientras llegues todo está bien. —afirma recostado y despreocupado.

Su tan divino y amado amigo incapaz de ver lo asustado que está de la persona que "protege". Irónico.

. . .

—Es que es guapo.

—Dale un buen show. Así le quitas lo Ace.

—Ay no, es como convertir a un homosexual—Rueda los ojos—. Me resigno a que no podré acostarme con él. Al menos será una diversión como tú y yo, pero en la tierra y dándome dinero. —Cherri ríe, apoyando los brazos tras su cabeza y abundante cabello rosa.

—A poco ganas algo aun teniéndolo en espera.

—Comida humana gratis y aparentemente si se extiende más de dos días empieza a contarse como una llamada por hora—Levanta los brazos superiores con gesto infantil—. Un cliente con el pago de veinticuatro por día.

—Eso eliminaría tu deuda.

—Acabas de chocar con el pentagrama de lo alto que volaste.

— ¡DEBERÍAMOS INTENTARLO! —Propone Cherri.

—Primero Fat Nuggets a la habitación. —El cerdo chilla moviendo las patas. Angel Dust lanza un beso a quien le silba.

—Hecho.

Antes de poder decir nada más, Angel Dust alcanza a ver un auto acercándose. Rojo y demasiado característico como para no saber de quién es. Detiene el paso y mira a los lados antes de entregar a Fat Nuggets a Cherri, empujándola un poco. Ella lo ve con confusión hasta que el claxon del auto suena. Deteniéndose bruscamente y bajando la ventana.

— ¡Angel! —Cherri no tarda nada en poner cara de asco.

—Hola Val—Mete medio cuerpo por la ventana—. Ya iba a cambiarme para ir al estudio ¿Tan impaciente de verme? —bromea con deje coqueto. Resopla con ligereza. Huele demasiado a sus cigarros aquí dentro.

—Fui a buscarte al hotel y no estabas—Angel Dust agita la mano, Cherri no tiene más opción que seguir con el camino al hotel, dejar al cerdo y luego lo que quiera. Su amigo no irá con ella—. Así que iba a buscarte al único lugar donde te mantienes sobrio—Sorbe aire, mierda—. Venga, sube.

— ¿No prefieres que vaya a cambiarme? No estoy en ropa de trabajar. —Apoya la barbilla en su mano.

—Yo diría que estás perfecto para salir—Ensancha una sonrisa enorme y brillante—. Ven Angel Cakes, es un paseo con Daddy. Divertirnos un rato juntos antes de trabajar. Mientras más encantador, mejor.

Da una risita tonta antes de salir, abrir la puerta e introducirse en la limosina. Extrañamente no hay ningún par de acompañantes. Valentino no suele ir a ningún lado sin compañía de dos demonios lindos. Enfatizando su actitud de playboy. Apenas se mueve el auto Valentino lo jala para tenerlo en su regazo. Angel Dust es alto, pero Valentino lo supera y consigue hacerlo ver pequeño.

—Usando vestido por ahí. Nunca lo usas para mí.

—No pensé que te gustara. Es muy simple.

—Tal vez un poco.

Hablan de tema sin mucha importancia, con el demonio araña cada vez más risueño en consecuencia del hedor en el ambiente. Hipnotizante e idiotizante. Apenas es realmente consciente de lo que sucede. A dónde van, qué hacen: Comer, comprar ropa y acabar de regreso en la limusina con todo en esta.

Valentino tiene fácil el agarrarlo de la cara, besarlo y aunque su expresión no es una de gusto precisamente, no hace más que abrir las largas piernas, dejando que levante la falda del vestido y quitándole la ropa interior. Está más dejado y eso es lo que se pretendía.


— ¿Hiciste un acuerdo con un humano? —Valentino arruga la cara con disgusto ante la noticia que le da su trabajador estrella. Angel Dust peina su cabello frente al enorme espejo con luces amarillas.

—No tuve más opción. De otra manera, no haría el pedido—responde a medida que delinea su ojo de esclera negra—. Ni siquiera es culpa mía, es culpa de Stolas o de Blitzo por dejar una guía tan buena—Valentino se acerca a él—. Tenía todo ahí para evitar que pudiera zafarme rápido. Es alguien muy preca-

—Di su nombre. Lo iré a matar. No me sirves estancado. —rechista. Sabiendo que puede invocarlo en cualquier segundo y por tanto, puede interrumpir con sus negocios. Angel Dust niega con la cabeza.

—No puedo. Estaba en una de las clausulas.

—Y fuiste tan estúpido de firmarlo. —burla con ancho gesto.

— ¡Que otra tenía! ¡Es eso o seguir en indefinido!

—Que inútil, que inútil. Lo que sí es indefinido, es que harás mínimo ocho videos por día—dice risueño, encendiendo un cigarro. Angel Dust baja la cabeza—. Apúrate, ya están-

Se levanta sorprendido por el pentagrama tan repentino. A pesar de que Valentino hace el intento por agarrarlo y sacarlo de ahí, es incapaz. Lastimándose la mano en el proceso. Angel Dust deja caer los brazos, sobradamente genial, hoy quiere ir temprano. Desaparece en un parpadeo y el demonio polilla lanza una maldición. Molesto por su artista desaparecido en sus narices.


Alastor estira los brazos en tanto que el pentagrama en el suelo brilla y se extiende. Continúa bebiendo lo que queda de su café, para cuando Angel Dust aparece, acaba su bebida y ensancha una enorme sonrisa, dándole la bienvenida al demonio arácnido.

—Oye, también tengo mis propios asuntos. A esta hora no me llames. A partir de las nueve o no hago una mierda. —Advierte con notorio desdén y disgusto. Valentino va a matarlo apenas vuelva al infierno.

—Entendido y anotado mi estimado—responde—. Ahora, come.

— ¿Ah?

—Te preparé una merienda para que tengas fuerzas.

Angel Dust mira a Alastor y luego a la mesa. Hay una bonita comida ahí puesta: Un plato con pasta, salsa boloñesa, albóndigas, una cesta con pan con mantequilla y ajo, una botella de vino abierta y una copa a un lado. Toma asiento en la silla, recogiendo las piernas e inclinándose.

— ¡Ah! ¡SABE BIEN! —Exclama tras comer la primera bola de carne—. Oh mierda—Casi se ahoga—. Gracia por la comida. —dice cubriéndose la boca, avergonzado. Alastor da una risita antes de andar hacia la otra silla y ponerse frente al alto demonio.

—Recetas de mamá. Las mejores que puedas probar.

—Sin ser italiano, te queda muy bien.

—Ah, eras italiano.

—Sí, antes de morir—Agita la mano con desinterés al respecto—. Nunca vi Italia realmente, nací y me trajeron a New York. Menuda mierda.

—En tu forma de hablar se nota.

—Meh, ni tanto. —Asegura limpiándose la boca con una servilleta. Sirve vino en su copa—. ¿Tu plan o el mío para hoy? —cuestiona dando tragos largos, pero sin un ruido en lo absoluto. Dando un aire sofisticado en su manera de beber.

—Tengo más curiosidad por lo que puedas hacer, por lo que esta vez tocas tú my dear. —Angel Dust se eriza ligeramente, consiguiendo que Alastor ensanche la sonrisa.

—Qué raro eres, como un perfecto caballero. Casi me da grima—admite picando en dos la bola de carne—. ¿Quién es la víctima? No decía en serio lo de matar gatos. Prefiero no matar mascotas.

—Vecino a cinco casas. Hombre distraído que ha rallado mi coche más veces de las que yo he rallado queso para una lasaña—Angel Dust aguanta la risa—. Nada muy interesante.

— ¿Es guapo?

—Desconozco tus estándares

—Tú eres guapo. —Levanta las cejas con deje coqueto, mordiendo un pan con mantequilla y ajo.

—Entonces es horrible. Si no mal recuerdo incluso fue cliente tuyo—acota y el demonio para de masticar. Medita quien puede ser. Reconoce a medias la zona a través de las ventanas, pero no es capaz de decir quién con tan poca descripción—. Casa de supuesto leñador. Animales disecados en cada pared y olor a sudor aún si es el día más frío de invierno.

—Assh, ya recordé quien es. Un idiota. Va a ir al infierno de todos modos así que da lo mismo—Sacude una mano mientras se lleva comida a la boca—. Aburrido a la par que patético, pero no se supone que hable de los clientes. —Limpia sus labios

—Ser prostituto trae una carga muy dura ¡La de aguantar idiotas! —Rueda los ojos. Curioso que sea él quien lo diga—. En mi deje curioso de no tener especímenes con mínima capacidad social ¿Cómo es ser sexoservidor?

—Una mierda en realidad. La mayoría de las veces es irrelevante si te gusta o no—Bebe vino—. También creen que automáticamente te gusta hasta lo más asqueroso: Beber orina, tragar mierda, semen en la cara, animales, etc, etc. Es un trabajo miserable a menos que tengas suerte. —Concluye con una pequeña sonrisa.

— ¿Suerte?

—De tener un cliente frecuente sin gustos raros.

—Un amante.

—Nonono... Strawberry pimp—Alastor siempre lleva algo rojo, contrastando con los ojos amarillentos y el cabello pelirrojo. Como si fuese un punto voluminoso—. El amor no es para la gente como yo. Es simple favoritismo. Nadie nos ama y nosotros no amamos a nadie. Solo cobrar y el placer del momento si es que se siente. —Frota los dedos.

—Que existencia más vacía.

—Es adictiva. Como una droga. —repone con deje coqueto.

— ¿Y cuando pasa el efecto?

Angel Dust abre los ojos y deja de sonreír. Cuando pasa el efecto. La sobriedad de mierda con la que acaba llorando como un imbécil en su habitación porque al final del día, no tiene nada ni a nadie. Solo a sí mismo y permanece en su propia autodestrucción para soportar la vida que eligió: Siendo de todos y de nadie. Bufa, levantándose y llevando los platos consigo para lavarlos pensando en lo mismo. Alastor permanece curioso ante esa reacción.

—Empecemos de una vez con esto mejor, antes de que se me baje la cocaína que esnifé para grabar. –Sacude sus manos, vuelve a ponerse los guantes y Alastor levanta de la mesa.

Muestra lo que tiene ha usado hasta ahora para matar. En teoría, no está mal, sin embargo, considera que Alastor es de lo más sádico si ni siquiera afila cuchillos, sino torturando por clavar algo que no corta en sí. Saca su tercer par de brazos, entregando las armas que saca de sí mismo sin problema.

—Considero esto muy escandaloso. —opina Alastor viendo el arma. Bonita y con un curioso decorado brillante y rosa.

—Esa tiene silenciador—informa con una sonrisa—. No te angusties. No va a sonar nada. Ahora, ya podemos irnos.

. . .

Alastor se asoma constantemente, entre curioso y divertido por lo que Angel Dust hace. Toda su ropa blanca y rosa está sucia por enormes manchones de sangre. Da una patada suave a la cabeza de su víctima. Hombre grande, con barba espesa y sucia, cuello más ancho que su propia cabeza. En fin, casi un leñador estereotipado que en realidad trabajaba en una fábrica.

—Tomaré esto por aquí. —Estira un brazo y toma la cabeza—. Bien ¿Qué te parece? —señala con sus cuatro brazos.

Alastor entrecierra los ojos por la enorme sonrisa, con insana satisfacción ante la carnicería arreglada con minucioso cuidado. Angel Dust pone las manos en sus cinturas. Orgulloso. Organizó todo para que aparente ser un buffet. Una preciosa cena aristocrática. Jugando con los animales disecados para que parezcan comensales.

Algunos órganos en unos platos, tripas en otros, la cabeza en el plato principal, con la boca llena de lechuga que hizo a Alastor traer la cocina. Sus pies puestos en sus orejas para simular que es un pollo crudo. Los ojos en unos palillos, dentro de una copa llena de sangre aguada para aparentar una bebida alcohólica.

Se dio la libertar de cocinar lonjas de sus piernas para que se viera bien en el plato frente a la mesa, colocando el muslo a un lado con un tenedor clavado junto al cuchillo carnero. Alastor da toques al intestino grueso rodeando el cuello de un ciervo y un dedo dentro de la boca disecada.

— ¡Magnifico my dear! —Elogia y Angel Dust ensancha una sonrisa. Complacido del elogio ante su trabajo. Realmente le tomó una hora ordenarlo todo. Son muchos detalles que Alastor observa cuidadosamente—. Maravilloso, maravilloso—Endereza, notando lo que hay colgado—. ¿Un detalle?

—Mis más sinceros pensamientos.

En piel que vio quitar de la espalda, hay un encantador mensaje: Por tenerla más corta que mi dedo, hacerme tragarme tu orina y aplastarme con tu barriga, cabrón.

—Este es para ti. —Extiende otro en sus dedos y Alastor de aun par de carcajadas.

Libérame hijo de puta.

— ¡Ahora! ¡La foto! —Toma la cámara que trajeron. En teoría, no puede sacar su celular. En el infierno están "más avanzados" porque muchos genios mueren y están años adelantados a la vida terrenal.

Luego se las apañaría para reproducirla en muchas y repartirlas antes de irse.

—Toma estos, así no quedas tus huellas ahí.

—Considero más sensato que sea yo quien tome la foto y seas tú quien salgas—Invita cerrando el puño, una mano atrás e inclinado hacia Angel Dust, viendo por encima de sus gafas rojas y pequeñas—. A final de cuentas, eres el protagonista del acto de hoy ¡LA GRAN ESTRELLA!

«Hay muchos otros a los que gustaría ver en el tubo»

«La gran estrella del show que no puede hacer bien su trabajo»

«Angel Cakes ¿Se te olvidó cómo hacer tu trabajo? ¿Así de patético e inútil eres? Tienes mucha boca que no usas.»

—Me estás jodiendo—Alastor le arrebata la cámara de las manos, ajustándola para que pueda salir—. Se supone que-

—Me veo incapaz de robar el mérito artístico del artista. Anda anda. —Le da empujones, como quien trata con un niño.

Angel Dust mantiene la extrañeza, sentándose y tomando los cubiertos para simular que va a comer. Apoya el codo en la mesa, aprovechando su flexibilidad para doblarse y dar un aspecto más "humano". Su pecho apretando y disimulado para dar una rara cualidad andrógina a la apenas entendible silueta.

Se ve la sonrisa, se ve la sangre, se ve la carne en el cubierto y que es el asesino ¿Qué más hace falta? Nada. Una vez está tomada Angel Dust vuelve a su postura usual. Saca su celular y se toma una foto. Se la mostraría a Cherri después. Al poner accidentalmente la cámara exterior, el rostro de Alastor se vuelve distorsionado.

Parte del acuerdo, supongo. Guarda el celular y se levanta, con sus botas haciendo su característico sonido a cada paso. Alastor fija la atención en el tenedor con carne.

—Huele extrañamente bien o hay tanta mierda en el lugar que eso logra hacerlo oler bien. —Repone el humano con curiosidad.

— ¿Nunca la has probado? Con los experimental que eres, pensé que si—Alastor muestra un deje dudoso—. Ya te irás al infierno. Un pecado más, un pecado menos no cambiará que te vas a ir allí. —Afirma dándole para que pruebe. Sigue un poco tibio.

Alastor lo come y al masticarlo le genera ¿Curiosidad? No curvarse del asco. Sabe que viene de un humano. Sabe que es carne como bien puede ser la suya y aun así ¿Puede importarle menos? Sabe bien. Le gusta como sabe. O bien, está tan jodido de la cabeza que lo llega a considerar así para dar más excentricidad a la escena.

—Eres una basura de persona. —comenta apoyándose en un mueble, Alastor va a comer los demás trozos cocinados del muslo de la víctima.


El misterioso asesino que ha estado acechando New Orleans retornó una manera más que terrorífica ¡Un enorme horror que quiso mostrar con todos! ¡Sin discriminación alguna! ¡Los ojos de todo el país se encuentran centrados en el terrible evento acontecido la noche del lunes!

Mientras la tan conocida voz de la radio va relatando su informe, los murmullos casi opacan su carismático tono. Las personas con la horrenda foto en manos donde es posible detallar la carnicería hecha a una persona. Como incluso en las fotos hay manchas de sangre en distintos lugares.

El sangriento personaje ha dejado fotos explicitas de su más reciente crimen, en su mayoría manchadas de sangre como ha dictaminado nuestro departamento policial. La incertidumbre no debe crecer más allá de lo necesario, nuestra seguridad se verá sustentada en la precaución que tengamos a la hora de dejar pasar gente a nuestras casas, a nuestras vidas...

Algunos rompen las fotos, otras la ven con horror y sorpresa, algunos se han desmayado por lo explícito de su contenido y demás. Sospechas, culpas y demás corriendo por cada calle de New Orleans.

¡No caigamos en su sucio truco! ¡En su espectáculo donde trata de inmiscuirnos! No seremos victimas de su sádico placer dándole el gusto de nuestro pánico. La calma es necesaria, confiar en la policía que vela por nuestra seguridad y por sobre todo ¡Permanecer unidas en estos tiempos que se han oscurecido con sangre!

Algunas peleas empiezan. Acusaciones sin sentido y demás.

No permitan a los demonios salir de sus cuevas. Darles la terrible razón de poseerlos.

Resistan el miedo amigos. Pronto será hallado y llevado ante la ley por sus inauditos crímenes.

Angel Dust sonríe, sentado en el estudio y balanceando la pierna cruzada, con un cigarro en la boca. Ve a Alastor hablar con semejante inocencia del tema es sobradamente divertido. Escuchar esa figurativa tormenta que acerca New Orleans debido a la escena elaborada de anoche donde se demostraron varias cosas.

Lo compatibles que son en sentido del humor por más retorcido que sea.

Que Alastor halla gusto en la carne humana y posiblemente de ahora en adelante la pruebe más.

Como alguien para entretener, Angel Dust es el indicado en casos variados.

Se quita los auriculares y deja a un lado el papel con el resumen hecho por su asistente. No lo usó mucho en realidad. Se supone que no hablara tanto del tema para ser "sensible", pero ¿A quién mierda le importa eso?

—Y así empieza el nuevo espectáculo de la vida. —repone dando una calada a su cigarro de humo rojo.

—El mejor de todos ¡Donde todos estarán derramando lágrimas rojas ante el fracaso de sus intentos de seguridad! ¡Sin hallar refugio para sus asustados seres! —celebra Alastor grandilocuente, aun en esa faceta que realmente no suelta nunca—. Y ahora, mi afeminado compañero, fue una magnífica noche en tu encantadora compañía—Curvea la espalda, con gesto coqueto y complacido por el elogio—. Nos vemos otra noche, Angel Dust

—Hasta la próxima, Alastor. —despide, con el pentagrama brillando bajo él y desapareciendo segundos después.