Delinea bien sus ojos. No tiene mucho con que destacar aparte de sí y estar fingiendo tanta confianza tanto rato va a ser complicado. Revisa su celular, esperando que le den el aviso de que ya llegaron. De cinco personas, espera a mínimo cuatro. Cherri ya confirmó que está muy lejos y aún si es después del show iría a verlo. No es lo que esperaba, pero en preferible esa verdad a una mentira. Chasquea la lengua. Nada de nada aún.

Se toma una foto con cara de aburrimiento y un batido. Quisiera estar más emocionado, a final de cuentas es la primera vez que apertura uno de los negocios de Valentino. Es un mérito en sí mismo. Los que trabajan más tiempo con él son los que suelen hacer esto y no hay excusas de que todos se murieron. Esta vez fue su primera opción y apenas se lo puede creer. Sacude las manos antes de sonreír. Es momento de mostrarle que sí puede hacer su trabajo. Que el tema de Alastor fue cosa de uno en un millón y la desgracia lo persigue.

Saca ligeramente la lengua. Si, va a salir bien. Va a salir bien.

Aun cuando ninguno de sus amigos fue.


Muerde sus labios, inquieto y nervioso. Por más que actualiza los mensajes, no hay nada en el buzón de entrada. No los vio entre el público, no los encontró al buscarlo ¿Acaso no vinieron? Escucha golpes en la puerta y eso lo crispa. Insistiendo en el celular en incluso en llamar a Charlie. No contesta y sin más opción va a abrir la puerta. Valentino se agacha para poder pasar, sonriente y notoriamente triunfante.

—Estas tardando mucho en salir

—E-es que quería acomodar bien todo. Se me irritan los ojos por el delineador, tenía tanto calor que se sentía corrido. —Excusa llevando las manos tras su espalda. Valentino entrecierra los ojos, inclinándose hacia él.

—Fue un buen show. Tanto como esperaba de ti. Aún no cuento lo que se recogió, pero tal vez te dé una parte por hacerlo taaaan bien—Sonríe con deje penoso ante aquel aviso—. ¿Nos vamos?

—Creo que me voy solo.

— ¿Por la calle tras lo que hiciste? ¿Quién te va a cuidar, Angel? —cuestiona con un doble sentido total. Sabiendo perfectamente que es lo que su pequeño trabajador está esperando. Angel Dust baja la cabeza, apretando los labios—. Solo Daddy puede cuidarte. —afirma tomándolo de la cara.

—Ya lo sé. —gimotea forzado a verlo a la cara.

—Oh Angel, me complace que lo entiendas—ríe sutil. Siente sus temblores. El pulso acelerado, ojos inquietos y miedo palpable—. Sigue siendo un buen niño con Daddy ¿Sí? ¿Sí? Así vas a pasarlo mejor.

—Si. —responde tan solo viéndolo.

—Bien—ronronea—. Ahora, date la vuelta y levanta el culo cómo hiciste en el escenario.

Más que ganas, el pánico lo lleva a cumplir la orden. Apoya la mano en el espejo por el empujón violento contra suya, sosteniendo su cadera y juntando por encima de la ropa. Da un ofuscado quejido, abriendo más las piernas. Valentino ensancha su sonrisa, con un poco de baba goteando por su mentón. Le encantó lo que vio. Fenomenal, sensual y las provocaciones tan propias e incansables de Angel Dust. Uno de los motivos por los que es una mina de oro andante.

Así como el mejor esclavo sexual que pueda pedir.

Rompe la ajustada falda rosa que usa el contrario, abre su propia prenda de vestir y alinea el miembro de piel azulada. Abre un poco las nalgas y se da un empujón. Exhala, con el gesto imposible de intensificar e ignorando la cara de Angel Dust en el reflejo del espejo.

La puerta está abierta casi de par en par. Raro no es que algunos se asomen a ver lo que sucede, consiguiendo observar a la afamada figura del cine para adultos con cara de disgusto. Irrelevante. Gime y con eso es suficiente. Así como la expectativa de lo que sucede antes de que la puerta sea cerrada bruscamente.

. . .

Valentino cuenta billetes al mismo tiempo que tiene un brazo en torno a Angel Dust. El demonio araña permanece cruzado de brazos, gesto entristecido y un total desánimo mezclado con nerviosismo. El club estuvo a reventar, dio todo el dinero y más del que esperaban recaudar en un establecimiento nuevo. Todo estuvo muy muy bien. Todo pudo estar realmente bien, medita con la decepción acentuada en su persona. Estaba solo.

Estaba solo y Valentino se aprovechó de eso.

Le duele mucho entre las piernas, sentirse drogado no lo ayuda a estar mejor. Estando más sobrio que en sopor. Valentino lo coge del rostro y luego sube a su regazo. Por inercia propia de su estado emocional trata de rechazarlo sin éxito alguno. Al separarse Valentino lo acaricia en la cabeza y parte de la espalda.

—Podemos ir a mi mansión hoy.

"Podemos" es sinónimo de "vamos"

—Está bien, Mista Valentino. —Sonríe forzado, consiguiendo complacer al Overlord. Se recuesta en él cómo quiere que lo haga y medita que tan malo será ir allá. Seguro irá peor por haberlo rechazado aquí. Suspira, frunciendo las cejas.

Podría no estar camino a esa mansión si Charlie hubiera ido.

Podría no estar camino a esa mansión si Vaggie hubiera ido.

Podría no estar camino a esa mansión si Husk hubiera ido.

Podría no estar camino a esa mansión si Niffty hubiera ido.

Ninguno fue.

Todos decidieron no ir a pesar de que prometieron hacerlo.


Se siente genuinamente molido. Aprieta sus brazos y continúa andando. Con el objetivo fijo de ir a su habitación. Estando apenas consciente de en donde se encuentra. Detiene a mitad de camino, dejándose caer al suelo para descansar. Respira por la boca y recuesta del barandal de la escalera. Quiere solo tirarse a llorar y no hacer nada más, se siente muy mal: Mareado, ofuscado, encerrado, aturdido, herido. Incluso le dan ganas de vomitar y da cuenta de su propio mal olor.

Consigue levantar del suelo. Tambaleante y con la visión borrosa. Arrastra los pies.

—Val... —musita detenido un instante. Una vaga alucinación donde se encuentra el demonio polilla—. M-me siento muy mal—lloriquea con labios temblorosos. La figura traslucida se aproxima y apenas intenta agarrarse de ella, desaparece como humo rojo. Abre los ojos de par en par y mira su mano, con el cigarro encendido—. I'm addicted to the sorrow...

¿Por qué lo esperaría? Si realmente no tiene nada. Toma una bocanada de aire, viendo el cigarro que ni siquiera recuerda haber encendido. Un toque en el hombro le genera un temblor horrible y girar la cabeza en esa dirección. Frunce las cejas y endereza.

—Angel-

Levanta el dedo medio de su brazo inferior izquierdo y camina, alejándose de Charlie. No quiere verla. No quiero ver a nadie. Llega a su habitación y por motivos ajenos a sí mismo, acaba destrozando todo lo que se encuentra en esta. Incluso adornos que le gustan mucho. Los lanza al suelo, maldice, gruñe, se hace daño en ello y solo para cuando lo toman del brazo.

—Angie, respira.

Mira a Cherri, apretando los labios antes de romper a llorar de manera patética en lo que a su opinión refiere, dejándose caer en el suelo y con la demonio explosiva abrazándolo.


—Angeeeeeel~

Mira a Charlie con irritación. Desde aquella vez no ha hecho mucho contacto con las personas del hotel. Ocupado entre trabajos para Valentino y estar en el mundo mortal con Alastor.

—Te noto muy feliz últimamente ¿Tu trabajo mejoro? ¿Has pasado más tiempo con Cherri? ¿Te enamoraste?

—Ay por favor—bufa levantando de su lugar y avanzando con el cigarro en una mano—. Como si un prostituto pudiera enamorarse.

—Del dinero. —Guiña el ojo a Husk, quien se empina la botella de color verde. Comentario acertado.

No es cosa de dinero. Estás más feliz de lo normal ¡Se te nota! —afirma Charlie sonriente. Lo típico en ella. Angel Dust se aproxima a la escalera. No les ha reclamado nada ¿Para qué? Quizá creen que lo olvidó o no guarda rencor.

La realidad es que sí.

Muchísimo rencor.

Es imposible cuantificar cuanta rabia le da aun el hecho.

Ni siquiera se excusaron. Tan solo se enteró de forma suelta que habían estado arreglando tuberías todo el día y aunque tuvieron el chance de ir, decidieron seguir en el hotel como siempre. Casi se lo esperaba de Husk, más no de Charlie y Vaggie.

La cual no le dirige la palabra. Por vergüenza, aunque Angel Dust desconoce esa parte.

— ¿Tal vez si estás enamorado? —dice cantarina con las manos en las mejillas—. Vamoooooooooos—Extiende curvándose hacia él que levanta una ceja—. ¿Quién es el afortunado? ¿Lo conociste en el set? ¡AH! ¡NO! ¡YA SÉ! —chilla, tirando el cigarro de Angel Dust a un lado y ocasionando que este abra los ojos con sorpresa—. ¡ES DE ALASTOR!

—Estás loca.

— ¡Claro que no! Él es lindo, tú mismo lo has dicho y ¿No trajiste regalos la última vez que fuiste? Esa lencería bonita que le mostraste a Cherri—Estira los labios. Maldita chismosa—. Tal vez están enamorados. —Propone emocionada.

—Que estupidez—bufa palpando en busca de otro cigarro—. Aparte de está vivo, es asexual— Arregla su cabello—. Menuda tontería.

—Un asexual puede tener relaciones. Solo no se siente atraído sexualmente. No hay... Ganas. —Repone Vaggie a un lado y Angel Dust rueda los ojos sin interés en el tema. Mira abajo, con la luz roja en el suelo.

— ¡Suerte en tu cita! —Despide Charlie, agitando la mano. Husk eructa negando con la cabeza y Angel Dust levanta las manos. Hoy es muy temprano, a saber qué plan tiene Alastor esta ocasión para necesitar iniciar a esta hora.


— ¡AAAAAAAH! ¡ALASTOR!

—Es parte del plan de hoy. Todo tuyo.

Angel Dust sonríe ampliamente, recibiendo el vestido acorde a estar en el año sesenta y ocho. Usualmente le gusta ropa un poco más abierta, pero no puede negar que los vestidos que ha visto también le parecen muy bonitos. Este tiene la característica de contar con los agujeros para sus dos brazos extras y la falda más larga para que quede acorde a sus largas piernas.

En general, es un vestido confeccionado para él.

—No sabía qué hacer con los zapatos, pero a juzgar por la forma del que dejaste, creo que van a servir. —Señala lo que está en el suelo. Siendo tacones como los que ya lleva, pero en rojo, cosa que combina con los cuadros negros y blancos del vestido.

—Cuál es el plan de hoy.

—es mejor que te cambies primero y te digo después.

No se queja de ello, tomando las botas y entrando al baño. Se da un lavado muy rápido, dejando su ropa doblada a un lado. Al ponerse le vestido da un pequeño giro sonriendo. Encantado por el vuelo de la falda. En la parte del pecho tiene un pequeño corte blanco con un moño y una abertura mínima que deja salir parte de su pelaje.

La falda en el lugar justo, los tacones no tan exageradamente largos; La estreches a partir del "busto", un poco ancha y pasado un poco los brazos, la falda suelta. Decide quedar sin los guantes. Pues no quedan bien en conjunto.

— ¡Te queda muy bien my dear! —Elogia Alastor apenas lo ve salir. Angel Dust da un par de pasos con las manos tras la espalda, en deje juguetón y coqueto por la emoción de ropa nueva—. Ahora, el plan es el siguiente. —Acaba de ponerse su chaqueta roja. Cosa extraña, es la que usa para ir a la radio.

Es decir, la prenda que más le gusta y por nada del mundo quisiera mancha.

—El peligroso asesino que ha estado acechando New Orleans por más de un año está dejando fotos, haciendo hervir en incertidumbre la población y la policía no hacen sino fallar y fallar en sus intentos de hallar al criminal.

Toma a Angel Dust del par más bajo de brazos, haciéndolo girar. En sí, su cabeza llega a su pecho. Por lo que es muy bajito en comparación. No impide que Angel Dust siga esa inexistente música de baile que desempeña el locutor de radio mientras cuenta su enorme pantomima al Estado.

—Sin embargo, queda la enorme duda—Angel Dust lo hace girar a falta de capacidad de hacerlo él mismo—. ¿Qué tanta capacidad tiene? ¿Qué tan poderoso es? ¿Qué tan capaz es de continuar con su burla a las autoridades?

E inicia un ritmo más acelerado, más propio de Alastor en su actitud de completa burla hacia los demás. En su pasivo agresividad con la idea que tienen todos de él. Empieza a reír. Es inevitable siguiendo la expresión risueña del locutor.

—Y qué mejor muestra de capacidad.

Angel Dust se sorprende que realmente pueda sostenerlo, estando con el cuerpo inclinado y a poco de caer al suelo. Mantiene la pierna flexionada y los ojos abiertos de la emoción.

—Que ir a hablar a la radio que tanto narra de sus crímenes.

Concluye. Angel Dust se endereza y Alastor le besa la mano.

— ¿No sería peligroso para ti?

— ¡Si que lo sería mi afeminado y encantador acompañante! —corresponde con las manos tras la espalda—. No obstante, por eso no seré yo quien hable—Abre la mano frente a él y Angel Dust lleva una a su pecho con sorpresa—. Y sin importar que nadie esté mirando, hay que estar vistiendo de la mejor manera para hablar ante todos a través del micrófono.

Por inercia se acomoda el cabello que le cae por la cara. Lo vistió mejor para que esté perfecto para ir a hablar en la radio. Cosa que, a pesar de su aburrimiento, a Alastor lo irrita muchísimo. Es el locutor de esa emisora. Si alguien se atreve a tocar el lugar...

Bueno, más de uno ha visto lo increíblemente enojado que se pone. Bastaría para él fingir una rabieta para simular que no fue él en caso de que haga falta. Su voz y la de Alastor, así como las formas de hablar, distan mucho en su forma. Es imposible que los confundan aun con la estática de por medio.

Angel Dust se muestra aún más abochornado. Sabiendo cuanto significa para Alastor la radio, también que se tomara el tiempo de arreglar el vestido, los zapatos ¡Todo! Ni siquiera sé que se siente. Es como estar drogado de ocho drogas distintas. Entre ellas incluyendo LSD porque el revoloteo en el estómago y la semejanza con una bella fantasía no tiene par.

—Me gusta la idea. Espero que ya tengas ese libreto, como sabes, soy bueno dando shows. —afirma vanidoso y Alastor sonríe ladeando la cabeza y entrecerrando los ojos.

—Todo listo para tu debut, my dear.


Se pone los audífonos y Alastor activa la emisora. A esta hora no hay nadie. Es tarde, pero no lo suficiente como para que nadie los oiga. Hay reproduciéndose algunas canciones grabadas y típicas para no dejar pura estática. Detalle de su asistente. Debe decir que es un toque.

Entraron sin forzar nada. Siendo Angel Dust capaz de saltar sin dificultad, pudo llegar a una de las ventanas altas, llevando a Alastor consigo y ahora estar dentro. Es un edificio amplio, si la policía llega, cosa que Alastor encuentra muy probable, basta con ponerse en uno de los rincones del techo. Altos y nuevamente, Angel Dust puede llegar ahí de un salto.

—Intenta alzar un poco más la voz a como hablas normalmente. No sé cómo es en el infierno, pero aquí los micrófonos y la estática quitan volumen y mientras mejor se oiga, mejor—indica, Angel Dust asiente con la cabeza. Alastor escribió muchísimas hojas.

Todas con su forma de ser. Cosa que no conviene. Son más un apoyo, Angel Dust puede transformarlas como le dé la gana en tanto siga el mismo punto: Contar sus asesinatos, que sentía, como piensa continuarlos y así.

—Hey~ —saluda cantarín, apretando los auriculares—. Ocurre algo muy, muy gracioso y es que hay tantas personas buscándome y ¿Adivinen qué? ¡Estoy aquí! —exclama levantando el segundo par de brazos—. Tan en frente de sus narices que no me explico cómo me pretenden decir que tengo policías tras de mí ¿En serio los hay? —cuestiona juguetón y burlándose de ello—. Que esfuerzo taaaaaan patético, ya'kno'—Abre las manos—. Unas victimas más y me considero entregar, ustedes le quitan las ganas de jugar a cualquiera.

Alastor aguanta reírse. El micrófono capta lo que le da la gana y siendo que la policía supervisa todo últimamente, no hay hueco a ninguna pista posible.

—También está la opción de hacerlo más interesante ¿Saben? Veamos, déjenme rememorar con que empecé... ¡Ah! ¡Sí! El hombre gordo, pija corta y barba asquerosa...

Angel Dust se tiende en su relato de los asesinatos. Siendo apenas parecido a lo que Alastor pudo haber dicho de ellos. En lo absoluto. Hay una mezcla muy particular de burlarse y hacer mofa de cualquier detalle. Exhibiéndose como alguien que sin duda es muy dado a especificar sus disgustos de clientes cuando hace falta.

— ¿Y saben qué? Quiero continuar. Continuar hasta que no haya ni uno solo de ustedes creyendo que soy un chiste. Que soy un "demonio"—ronronea más cerca del micrófono—. Los demonios no existen, solo hay pecadores salvajes capaces de comer la carne de otros, para llenarlos de desesperanza.

Inclina la cabeza, encontrando encantador su forma de explicarlo, pero sin llamarlo aburrimiento. Cosa que bien puede ser delatador.

—Y bien, quizá un demonio comería carne humana, pero, meh, el infierno y la tierra serán uno algún día ¿No lo dice su biblia? Cuando el infierno esté por explotar, los demonios caminaran por la tierra o alguna mierda del estilo—burla divertido—. Ya lo tienen. Hace mucho que el infierno se desbordó. Por eso no hay diferencia entre un demonio y un humano.

Alastor asoma afuera, ve luces rojas y azules. Se tardaron bastante.

No digan esta estupidez de nuevo, no es más que mierda ridícula—Se quita los auriculares, notando las señas de Alastor—. Así que sí, sigan haciendo ejercicio, pongas sus carnitas bien fibrosas, penes en alto y demás ¡En algún momento llegaré! Y van a morir... ¡De diversión!

Sujeta a Alastor y de un salto, llegando a pasillo y quedándose sobre este cuando la policía entra. Examinan el lugar con linternas y Angel Dust no hace sino sentir mucha diversión por esto.

— ¿Quieres que le dé a uno? —ofrece en voz baja.

—Solo no ensucies mi cabina.

—Suena razonable.

Saca el tercer par de brazos por debajo de la falda, disparando a un policía que estaba por el área de la banda y al mismo tiempo, a una ventana. Dando a parecer que el disparo vino desde fuera. Los policías salen corriendo tras un enemigo inexistente y Alastor aguanta el carcajear.

Aprovechando la penumbra se dan a la fuga de la estación de radio cada vez más llena por el asesinato del policía. Angel Dust para de saltar donde dejaron el auto y carcajea con fuerza.

— ¡Eso fue genial! Deberíamos repetirlo, no se lo van a venir.

—Podemos en otra emisora y que sea menos obvio. —ofrece Alastor.

—Sea como sea ¡Solo hay que repetirlo! —Lo abraza y abre los ojos—. Ay, perdón, m-me emo-

Parpadea repetidamente, sorprendido de que Alastor lo abrace y entierre la cara en su pecho. No resiste volver a rodearlo con los brazos y sonreír. Complacido del afecto.

— ¡Estuviste genial my dear! —Elogia, tomándolo de las manos como hizo en casa—. La mejor actuación que haya visto—Continúa—. Hubo momentos en que te ibas del tema, pero ¡Que importa! ¡Nadie dejará de hablar de esto! —afirma, restando importancia a los detalles.

Algo tan simple no puedes hacerlo bien.

Inútil sin más.

Angel, Angel, Aaaangel~ Lo único que debes hacer, es mantenerte en el estudio y hasta para eso no sirves.

—De verdad crees que lo hice bien. —pregunta y afirma en partes iguales.

—Como nadie en este mundo o en el infierno podría.

Sonríe tembloroso, con esa sensación de droga en su sistema, aun en sobriedad. Se parece a Valentino, consigue hacerlo sentir en el cielo. Un éxtasis infinito similar a su adicción por los narcóticos. Alastor es como él en ese sentido. Sin embargo, es diferente al mismo tiempo.

Menos... corrosivo ¿Cómo se lo explica?

Alastor lo sigue sosteniendo y con la radio sonando en el auto, baila con él. Permitiendo que lo toque como no deja a nadie que lo haga. Que esa burbuja y distancia prudencial exploten únicamente por el demonio arácnido que lo acompaña.


—Menuda rapidez.

Abre el periódico entregado en su casa. Lo primero y más resaltante es el enorme enunciado diciendo "¡El misterioso asesino de la radio!". Los primeros días fue "¡El asesino de la cámara!". Va mutando dependiendo de lo que hagan para hacerlo notar. Resulta encantador cuanto menos. Lo abre y lee superficialmente la noticia.

Resume muy bien lo sucedido, algunos testimonios de gente que lo pudo escuchar y así coincidir en palabras acertadas de la larga conferencia que dio Angel Dust ayer.

Francamente, el efecto es muy satisfactorio. Lastimosamente no podrá ir a la radio en unos días. Quizá un par de semanas a menos que logren mudar a otro edificio a modo de emergencia y durante la investigación policíaca. Pasa de página y otra noticia, esta vez incluyendo una foto de su centro de trabajo y la policía investigando el homicidio de su compañero. Chasquea la lengua con satisfacción. La línea de eventos sigue siendo chistosa en su opinión.

—Oh Alastor—Levanta la cabeza al escuchar a su vecina—. A veces desconozco como eres capaz de sonreír en una situación así. Para peor, que está afectando tu trabajo. A este punto ya no tenemos salvaguarda alguna.

—Dejar de sonreír es darle a ese malviviente la absoluta victoria. Por ello hay que mantenerla. —responde elocuente y animado.

— ¿No te molesta que sucediera todo esto en tu estación de radio? —cuestiona otro vecino, el cual está paseando a su mascota. Un perro pug.

—Si por mi fuera fumigaria la estación porque esa alimaña pestilente estuvo ahí dentro—afirma arrugando el periódico. El comportamiento resulta normal para ellos. Siendo relativamente cerca a sido imposible no ver las "rabietas" de Alastor ante la sola posibilidad de que alguien estuviera en su lugar tocando su equipo—. Sin embargo, es algo que escapa de nuestras manos.

—Es bueno mantener la cabeza—afirma el hombre con serveridad—. Quienes andan culpando a todo el mundo, incluso llevando justicia por su mano.

— ¡El mundo se volvió loco!

Y continúan hablando. Sin parar. Más vecinos llegan a la escena y él se dirige a su pórtico para continuar leyendo el periodo en tanto se forma una trifulca a unos cuantos metros. Ladea la cabeza, llegando a un artículo pequeño que relata la anécdota y especulación de algún lector anónimo que quiso hablar.

"Esto se trata de un show, un simple show de un demonio dado al caos y a la lujuria. Juega con nosotros queriendo hacernos creer que no es así, pero la realidad es que este demonio, Angel Dust, es el culpable de esta desgracia que azota New Orleans. Despecho por un amante o simple placer en nuestra desgracia para librar la suya: Este caos y destrucción es su culpa" testifica un hombre de cuarenta y cinco años, afirmando que los sucesos tan repetitivos y preocupantes que mantienen vigilantes a los habitantes de este Estado, no son nada más y nada menos que consecuencia de un demonio. Una aparición demoníaca que libera su ira y se mofa en base a nuestro sufrimiento. Pocos detalles más fueron compartidos: Voz fina, melosa y afeminada, cuerpo alto, cuatro brazos y un ojo negro, presentando similitudes con las arañas.

Es recomendado por las entidades eclesiásticas de todo el Estado mantenerse al pendiente. En casa conservando crucifijos y agua bendita tras la asistencia a Misa. Dios es la mayor protección con la que podemos contar ahora.

Levanta la cabeza y pone una mano entre su rostro y el fuerte sol que hay. Sin duda hay un Dios o mínimamente un paraíso. Baja los dedos hasta dejar el medio y reír nuevamente. Ya sabe que no irá ahí ni siquiera arrepintiendose. Que más da. Como mucho, respetará más a los creyentes a partir de ahora. Entra a su casa, con el escándalo siendo más evidente fuera con sus vecinos discutiendo. En algún momento se cansarán.

Lo sorprende hallar uno de los guantes de Angel Dust. Siendo varios se cayó y él no se dio cuenta. Da un beso a la tela rosa y que conserva el hedor del demonio. Sea por su índole o por cuidarse extremadamente bien, incluso una prenda que debería estar hedionda a sudor, presenta un aroma agradable. Lo pone en su mesa de noche. Meditando sobre ayer. El bailar, como se alegró por su regalo, la forma en que aguarda todos y cada uno de sus comentarios con respecto a su desempeño...

La queja inconsciente a Val...

«El senador y Val seguro serán íntimos amigos. Los dos son igual de hijos de puta y ¿Qué más da lo guapo o que tan bien lo puedan hacer? Al final son la misma mierda que hace lo que le da la gana.»

Da suaves toques a su barbilla. Pensativo. Si une los puntos desperdigados, diría que Angel Dust está ¿Enamorado? De Valentino a pesar de que es su jefe y-

—Mas que enamorado, parece ser adicto a él—Opina andando a la cocina y abriendo el refrigerador—. Y aunque lo lastime, no sabe salir de ello.

Por el acuerdo no puede preguntar directamente, pero quien sabe. Quizás continúe dando pequeños trozos de información que puedan completar el cuadro tan extraño. Un desafío extra que le suma kilos de entretenimiento a la gran escena que está mostrando.

Por hoy no valdría la pena hacer nada. Ni por un par de días. Seguro estarán vigilando toda la zona y es mejor mantener un bajo perfil.