—Es anticuado.
—Lo sé, pero es encantador.
Cherri asiente de acuerdo. Es un vestido bonito. En el infierno nadie usaría algo así. La gran mayoría va acorde a la "moda" que tienen y algunos casos, principalmente viniendo de demonios de muchas décadas de antigüedad, usan ropas pomposas de su tiempo. Vestidos anchos o trajes extravagantes. Da suaves tirones a la tela. La costura está muy bien hecha.
No se trató de hacer un par de agujeros y ya, hechos para que los brazos salgan. Hay un esfuerzo en costura y bordado incluso desde dentro para que el vestido sea resistente. Personalizado para que a Angel Dust ajuste de manera apropiada. La extensión de la falda apenas se nota.
Alastor se tomó tanto cuidado con este conjunto para Angel Dust que Cherri se pregunta qué tanto interés puede tener ese hombre en que su plan vaya "bien" si hace cosas así. Ni siquiera Valentino se toma tantas molestias para fingir ser el bueno. Es una enorme anomalía en sí mismo viniendo de un humano. Incluso las historias que cuenta Angel Dust: Como se divierten, bailar, comer, las cenas para él, las meriendas, algún que otro dialogo...
¡Es extraño! ¡Para ella es muy extraño!
Está a punto de creerse la tontería cursi de la princesa infernal. Parece ser la única respuesta coherente a todo este embrollo. Por no decir que de verdad ve a Angel Dust feliz. Estar en el mundo humano con ese hombre lo hace genuinamente feliz.
Lo hace olvidar su trato de mierda con Valentino, casi ignorarlo y dejar de lucir enamorado de él y... Ah, solo justifica más que está enamorado de ese humano. Da un bufido, escuchándolo hablar de alguna otra tontería con respecto a Alastor. Sin apellido y habiendo tantos Alastor en el mundo, nombrarlo no viene a ser una falta al acuerdo.
— ¡Explosiones! —Sonríe ampliamente Cherri—. Deben hacer explotar un edificio. Marcarlo de alguna manera y así llegaran al siguiente nivel.
—Lo que he estado pensando, el problema es que no sé qué tanto puedo llevar al mundo humano... dame de todos modos, si funciona, funciona, sino, se queda en el suelo—Cherri entrega una de sus bombas y Angel Dust la guarda en su pecho—. Una gran explosión en esas fiestas veraniegas que hay cerca de la playa. Discreto, pero al mismo tiempo, letal. —Lanza un beso.
—Hazme un favor, sácale el ojo a varios de los que maten. Que se queden así—Angel Dust niega con la cabeza riendo, jalando las mangas de su amplio suéter—. Así será como si yo también estoy ahí.
—Ojalá pudieras ir, seguro que te llevas bien con él. Estamos igual de descerebrados y podridos. —Exhala divertido.
—Bueno, bajará al infierno sí o sí, quizá podamos hacer un desastre cuando venga.
— ¿Qué tipo de demonio seria? —Se pregunta apoyando la cabeza en sus dos manos superiores—. Nunca se me ha ocurrido enlazarlo a alguno. A veces eso ayuda—Cierra un ojo—. Todo bien mientras no sea una polilla.
—Hablando de poliiillas—Extiende con sonrisa amplia y ojo entrecerrado—. Tenemos que cumplir con lo que acordamos. Fue hace mucho, pero ¡HEY! Yo aún quiero intentarlo. Poner a Vox a echar chispas de estrés.
—Ah, lo de tomar territorio—Se da toques en la boca. Gira en sí mismo y frunce las cejas—. Hagámoslo—Cherri Bomb suelta una risita—. Solo déjame revisar que tan mal va mi deuda con Valentino, así cuando vuelva a estar alta, sea solo alta y no por el maldito pentagrama y más allá.
—Podríamos robar un poco y que se lo des. O pedirle a su alteza—bromea, Angel Dust niega con la cabeza, apurado—. Seguro que lo hará feliz que le hagas una sesión privada para saber qué hacer en su próximo revolcón.
—No creo que un daddy como él me siga el paso, pero no es mala idea—afirma balanceando las piernas con largas medias con estampado de nariz de cerdo—. Ah, no lo sé. Se la pague o no, va a decir que la tengo. Solo hay que tenerla a un nivel decente.
— ¿Por qué te la subió tanto para empezar?
—Aun no me dice—Exhala agotado—. Quisiera saberlo, pero preguntárselo puede ser igual a no hacerlo.
Por no decir que quizá lo moleste, Cherri es consciente de que Angel Dust no cuestiona nada solo por miedo a la reacción de hacerlo. Su amigo tan inconscientemente sometido a ese demonio de mierda. Todos lo son, pero hay quienes se exceden y ¿Bien? ¿Quién quiere ver a su mejor amigo así de lastimado y arrinconado? ¡Nadie! Si fuese que al menos lo disfruta no le importaría.
No obstante, está en nueve de diez recaídas de Angel Dust por tener más droga y alcohol del que es capaz de soportar. A ese nivel lo somete Valentino. A creer que llegar a ese límite inconmensurable va a servir, pero por el contrario, lo hace sentir peor y acaba siendo igual de doloroso que la misma sobriedad.
Es una mierda muy jodida que quisiera remediar, pero no tiene fuerza suficiente para hacerlo. Más allá de ser un apoyo para él, es imposible dar más. La frustra. Es horrible. La realidad es que Angel Dust aprecia solo eso. Lo hace inmensamente feliz saber que tiene a alguien con ese nivel de amor hacia su persona.
Es la única persona que tiene en este infierno.
Aun cuando su dependencia y enfermedad causada por el abuso lo inclina a creer que también tiene a Valentino. Que es culpa suya por no hacer nada bien. Por fallar una y otra vez, no aprender nunca a ser útil a pesar de las oportunidades que Mista Valentino le brinda día a día.
Dependencia, pura adicción propia de la persona abusada incapaz de darse cuenta del falso o ilusorio amor en el que vive.
. . .
—Mista Valentino lo está llamando.
Abre los ojos, sorprendido por esto. Levanta de la mesa en la que está, recibiendo una nalgada y devolviéndolo en forma de cachetada al demonio dragón. Avanza a su paso tan característico, logrando que incluso pueda escucharse el sonido de sus tacones. La música fuerte, las luces de colores. Demonios bailando, besándose, tocándose. Lo típico en un club de Valentino a reventar como de costumbre.
Llega hasta la zona exclusiva, donde hay algún que otro Overlord que no le importa. En la mesa de Valentino encuentra a Vox, Velvet y un par de súcubos. Lo típico de Valentino, pues no puede andar sin dos diablas a los lados. Pone una mano en la cintura y ladea la cabeza con deje coqueto.
— ¿Me mandaste a llamar, Val? —cuestiona sonriente. Valentina exhala el humo rojo, con este rodeando el cuello de Angel Dust.
—Tan encantador como siempre, Angel Cakes.
—La perra arrastrada. —replica Vox con disgusto. Angel Dust tarda poco en sentarse en el regazo del demonio tecnológico, presionándose a propósito en su entrepierna y rodeándolo con un par de brazos.
—No tengo problemas con arrastrarme por ti también. —Por un instante, la cara de Vox pierde señal. Velvet se ríe por el ataque de vergüenza que azota al Overlord y Valentino burla de igual manera—. No sería molestia ¿O sí? Mista Valentino.
—Sería interesante de ver. —admite en un siseo.
—Que ni se te ocurra. —Advierte Vox con voz distorsionada.
—Bien sabes que te encanta mi pequeña estrella—afirma, Vox baja la mirada, con el pecho de Angel Dust presionado contra suya—. Hacerte el tonto no vaya el bulto en tus pantalones. Cogértelo sí que lo haría. —afirma soltando la calada del cigarro.
—Vooooxxxx no te hagas el tonto. Si quieres, quieres. No eres el único demonio que quiere. —Afirma Velvet con su tono cantarín y dando algunos trompicones.
— ¡Es que yo no...!
—No sé si es más raro besar a un demonio pájaro o a una pantalla.
Velvet sabe perfectamente lo erótica que resulta la escena para Valentino. Que realmente no era su intención para llamar a Angel aquí, pero no es tan estúpido como para impedir que continúe. Angel Dust permite que el alcohol en su sistema sumado a la droga que consumió hace rato haga lo suyo. Bien puede decir que Vox es el demonio menos atractivo en su opinión. Todo por la cabeza de pantalla plana. Siente que está teniendo sexo online. Con la diferencia de que aquí si es capaz de sentir el pene de su compañero.
Valentino lo aleja, impidiendo que Vox lo aparte de un golpe. Cosa que bien podría dejarlo en un estado dudoso. A saber si sobrevive. Es el problema de estar rodeado de Overlords. Las heridas tardan mucho en sanar y morir es igual de fácil que mojarte con la lluvia si sales en tormenta sin paraguas.
—No tienes permiso de dañarlo. Luego preguntas por qué lo dejamos—Mofa. Vox levanta de su lugar con aparente molestia. Lleva la camisa abierta al igual que el pantalón. Consecuencia de Angel Dust evidentemente—. No sabes tratar a un hombre, ni siquiera a una puta.
—Como si las putas merezcan trato.
—Si es mía, sí.
Angel Dust acaba sentado a un lado de Valentino. El par de Súcubos se ha marchado y Velvet insiste a Vox para que ellos también lo hagan a jugar con cualquier cosa. El par acaba retirándose, aunque el Overlord electrónico no se encuentra precisamente complacido por ello. Estando el par solo en el área más privada donde apenas entra ruido, Angel Dust se pregunta que tanto puede querer Valentino para alejar a sus dos mejores "amigos" por llamarlo de alguna manera. Toma le vaso que se le tiende.
— ¿Hasta cuándo es tu acuerdo con el humano? O fuiste tan tonto de no poner límite.
—Ya está próximo a terminar—Miente. No sabe cuándo lo hará. Si es por Alastor, posiblemente no suceda nunca—. Le he dado cuanto a querido. No va a quejarse de mi servicio. —Afirma guiñando un ojo y sacando la punta de la lengua.
—A veces me da la impresión de que es tu jefe y no yo. —Los dedos de Valentino se tamborilean en el muslo de Angel Dust, quien saca un poco los labios.
—No lo es. Mi único jefe eres tú—Sonríe encantador, estirándose para apoyar en él—. No hay humano que supere a Mista Valentino.
Valentino lo toma de la cadera y mordisquea el cuello blanquecino. Angel Dust apoya sus extremidades en él. Un mesero llega y deja una gran caterva de botellas, así como copas para servirla. El demonio araña es capaz de servirse, sentado en el regazo de Valentino y con este manoseándolo a placer. A medida que avanza, bebe más.
En la misma medida, pudiendo mantenerse sonriente y dispuesto a lo que la polilla desee hacer.
—Ewww, estás babeando. —Ríe limpiándose el hombro, Valentino apoya la barbilla. Con sus dos manos superiores tomando el busto de pelaje.
Motivos ajenos a su entendimiento hacen que Vox regrese y se tope con la escena. Angel Dust se sujeta a la mesa, cerrando un ojo y sacando la lengua, con el veneno de sus colmillos cayendo a la superficie. Una de las botellas que se bebió él solo rueda y el demonio tecnológico evita que se caiga.
—Que repugnante. —Valentino sonríe más amplio, con sus ojos entrecerrados y moviendo el cuerpo ligero. Siempre con la fortuna de que vaya en falda.
—Es un niño lindo cuando cumple con su papel. —Lo atrae el cuello, metiendo un par de dedos en la boca de Angel Dust. De inmediato los chupa, tomando a Valentino de la muñeca para que no aparte la mano.
—Llega a ser-
—Vox—nombra Valentino levantando una de las piernas de Angel Dust, que entrecierra los ojos—. No te quejes tanto y los que te da la gana. Hacerte el duro no demuestra que estés duro para coger bien. —burla.
A decir verdad, la mente de Angel Dust estaba muy lejos de ahí.
Suspira con deje satisfecho viendo lo que está a poco de servir. Es comida perfectamente italiana y dado que ya ha dejado correr tiempo suficiente, es buen momento para traer a su infernal compañero para que hagan otro espectáculo. A saber que tenga en mente. Lo llama mientras se lava las manos. Escucha los tacones de forma tan irregular que le causa extrañeza.
— ¡Bienvenido...!
Se hace atrás, arrimado y sorprendido de que llegue apestando a alcohol y con ropa distinta a la usual en todo aspecto. Angel Dust trata de apoyarse de la pared sin conseguirlo.
— ¿Te encuentras bien, my dear? —cuestiona nervioso.
—Baño... bañ-
Sufre una arcada y tambaleándose logra llegar al baño de Alastor. Este se acelera a ir con él, cerrando los ojos al escuchar como vomita casi metido en el excusado. Tarda un buen rato ahí y mucho más en dejar de arquearse. Le entrega una toalla. Angel Dust junta las piernas y se arrima a un lado, sufriendo escalofríos.
—Y-ya tuve suficiente por hoy... ya hice suficiente Mista Val—Vuelve a acercarse y vomita. Alastor agradece que lo haga solo en el excusado y diría que tiene practica con eso. Aun si es una afirmativa extraña—. M-me duele el estómago.
—Si te emborrachaste de esta manera ¡No me sorprende! —Suelta con broma para aligerar el ambiente. Angel Dust gira hacia él. Aun borracho hasta las cejas, pero recuperando un resquicio de consciencia en él.
—Me duele el culo... y la barriga—Tambalea al levantarse—. Aquí no va a venir nadie más—Alastor se fija en sus piernas, la forma en que tiemblan y apenas logran afincar en los tacones—. Aquí estoy bien... ¿Verdad? —cuestiona con ojos nublados. Alastor sonríe y lo toma de la mano.
—Sí, aquí estás bien.
A pesar de que cuesta, consigue darle ropa. Encontrando entre lo más profundo de lo que Angel Dust ha dejado, un top, una falda y medias. Habiéndose lavado la cara y siguiendo en la luna, tiene al demonio sentado en la mesa comiendo con abismal lentitud. Masticando poco a poco lo que come. Llega a ser cómico como a pesar de todo sigue borracho y dispuesto a beber más si se lo llegara a ofrecer.
— ¿Te gusta lo que haces? —pregunta de forma suelta.
—Me gusta... que me miren—Sonríe perezoso y lento—. Me gusta que me presten atención—Deja caer la cabeza a un lado—. Que no me crean una plaga... Que no me echen a la basura... siempre es así—gimotea encogiéndose—. Si no es así ¿De qué otra forma es? No hay... otra forma. Es la única forma en la que puedo estar.
Alastor le extiende una servilleta, encontrando casi cómico la forma en que come al mismo tiempo que llora.
—Me gusta, pero... No me gusta, pero ¿Qué más puedo hacer? —balbucea repitiéndose. Alastor inclina la cabeza—. Porque siempre, es más siempre... busca torturarme y no sé por qué—Se aparta un poco el cabello—. No importa si digo que no... porque creen que me gusta, que deben venir más, que pueden venir más ¿Qué importa si nadie escucha? ¿Qué importa si así me vas a pagar?
Tamborilea los dedos con lentitud.
—Solo déjalo, después vas a sanar, déjalo que después no sientes nada; cumple con Daddy porque nadie podrá protegerte y esto será el doble y peor todos los días que sigas en este infierno—Suelta una risa quebrada y larga—. Inútil, inútil, siempre un inútil: En casa, en el hotel, en el estudio, en su mansión... solo soy un inútil que se ahoga porque toda una discoteca se le vino encima.
Alastor suspira, levantándose y limpiándole la cara ya tan llorosa con algo de salsa por la comida.
— ¿Te gusta tener sexo?
—Sí me gusta.
— ¿Por qué?
—Se siente bien... Me gusta sentirme bien.
—Pero te están haciendo daño.
—Val no me hace daño, él me quiere.
Y aquí es donde Alastor se da por perdido ¿Val es la desgracia o no? Aunque claro, está tratando con un borracho ¿Qué tanto puede esperar en cuanto a la coherencia? Está haciendo el vómito figurativo de sus crisis. Una en la que no se ve de otra manera que esta criatura hipersexual a la que todos los demás pueden abusar sin ninguna clase de problema.
¿Por qué? Porque de otra manera nadie lo quiere. Nadie lo busca. Nadie se acerca. Alastor es alguien desinteresado en preferencias sexuales ajenas. Más que todo por desinterés en el mundo general. Sin embargo, comprende que los demás no son así y la sociedad destruye mucho a las personas como Angel Dust.
Puede suponer que el año en que murió fue distinto. Muy distinto. Más peligroso para él. Más atosigante y ahora encontró una manera de dejarse ir, solo puede hacerlo si lo están lastimando. Libertad a cambio de una esclavitud incluso peor a estar reprimido. Siendo alguien de naturaleza tan deslumbrante resulta chocante lo realmente triste que es en su interior.
Todo debajo de las prendas brillantes, llamativas, su ser extrovertido y retorcido. Una simple coraza a lo quebrado que está desde dentro.
—Hoy podemos hacer algo que te anime.
. . .
Se limpia la frente y chasquea la lengua con satisfacción. Entraron a una fiesta privada en una playa privada. Nadie se lo había visto venir en lo absoluto. Resultó divertido acabar con las ¿Treinta personas? Que estaban ahí. Angel Dust jadea, sentado en la arena con el pelaje sucio y húmedo.
Llegar a simples tiros es divertido. Debe admitirlo. Sobre todo cuando vas con un demonio borracho que saca metralletas de la nada. También fue curioso cómo se ensanchó en disparar a un tipo con gafas de sol y abrigo rojo.
—Ah, que buena descarga de adrenalina—Pone los puños en su cintura y voltea hacia Angel Dust—. ¿Tienes algo en mente para esto?
—Más o menos.
Armarlo costó mucho tiempo, sin embargo, fue posible: Primero hicieron explotar una bomba que a saber de dónde la sacó Angel Dust. Curiosamente parecido a una cereza; Tras quemar algunos cuerpos con ello, los pusieron como si estuvieran tomando sol. Algunos amarrados a arboles con dibujos de pentagramas y alguna que otra estupidez, otros en la mesa donde estaba la comida.
Alastor se dio el pequeño gusto de cocinar partes y comerlas. Desconoce el motivo por el que se ha vuelto tan mal hábito.
— ¿Qué animal crees que serás? —cuestiona ronroneante. Alastor lo mira dudoso.
— ¿Animal?
—Toda mi familia son arañas, hay polillas, caballos, dragones, serpientes, ciclopes—Exhala una risa—. La mayor parte de las veces, quienes bajan por pecado, son demonios con alguna cualidad especial con el animal que se relacionen ¿Qué imaginas que serias?
En otras circunstancias no le haría tal pregunta, sin embargo, de nuevo, está tan borracho que dice hasta la última estupidez que cruza por su cerebro. Alastor lo medita un poco, viendo sus manos sucias y meditando.
—A veces... sueño que soy un ciervo—Empieza a contar—. Que estoy en un bosque solo comiendo y cagando por ahí—Angel Dust ríe por la nariz—. Y hay perros que me comen vivo—Estando de lado, los ojos de Angel Dust se ven especialmente graciosos. Un ovalo perfecto—. No sé por qué es tan recurrente. Solo pasa y bien, tal vez sea una señal a que seré un ciervo que va a devorar a todos.
—Que interpretación más rara.
Angel Dust se recuesta de él. Alastor abre los ojos y lo mira. No dice nada. Tampoco lo aleja. Encontrándolo tierno. Tras tanto desastre, solo quiere dormir un poco. Espera un largo rato, cerciorándose de que descanse antes de levantarlo y que se marchen. Caminan un rato por la playa, obligando a Angel Dust a quitarse las medias.
—No se ven mal. —opina. Angel Dust muestra desagrado.
—Son horribles.
—Me dan la sensación de que escucharé un chirrido de peluche a cada paso que des. Encantador my dear. —afirma Alastor con sonrisa encantadora. Angel Dust lo toma de la mano y como pensó que sería, inicia el jugueteo del humano.
Bailando sin música, chapoteando ante sus pasos fuertes y continuos. Acaba sonriendo, siendo demasiado inevitable y gracias a la nube de alcohol que hay en su sistema, cayendo en cuenta de la más pura realidad a pesar de lo "mal" y rara que es esta:
Está enamorado de Alastor y la forma en que cada rasgo que muestre, por más extraño que sea, por más patético que sea, por más que disten sus preferencias y tratos... está enamorado del sádico, raro, pero único interesado en su opinión con respecto a qué hacer. A no torturarlo, a entender cuando quiere lejanía o que haya un parón.
Y lo repite en bucle, con un ligero sonido de estática en su mente.
Estoy enamorado de Alastor.
—Lamento todo lo que pasó la otra noche...
Angel Dust aprieta su brazo, su expresión llena de vergüenza.
—Bebí demasiado, hice demasiadas estupideces y—Agita la mano—. Lo siento. Fue muy imbécil e inapropiado. Perdón por acostarme encima de ti también.
—Está bien, my dear. Todos tenemos nuestros días malos.
— ¿Hasta tú?
—Sí supieras que justo hoy es uno de esos.
Realmente lo nota más tenso de lo que ha estado jamás. Nervioso y molesto. Ladea la cabeza y da cuenta de que hay un pequeño revoltijo en la vivienda. Carente del orden usual y típico del hombre.
—Hay alguien fingiendo ser yo y nada me molesta más en este mundo de mierda que eso. Así que... entenderás que estoy de mal humor en este preciso instante.
Guiña repetitivo ¿Haciéndose pasar por Alastor? Debe ser alguien muy estúpido o muy valiente. Quizá ambas.
—Por lo que es muy obvio que haremos hoy.
