Alastor hace un recuento muy breve de todo lo que ha sucedido con el tema: Alguien tomó la iniciativa de continuar con las transmisiones de radio. Imitando la vez que Angel Dust habló a través de esta. A pesar de que sí es tomado en serio, se cree que tiene un secuaz o alguien que habla por él.

Cosa que en teoría es cierta, pero no es el punto. Esto es como tener a alguien tosiendo en la sala de teatro mientras la obra se va desarrollando. Un imbécil queriendo robar la atención, el papel protagónico. Es inaceptable y se lo nota en exceso mosqueado.

Quizá demasiado. Ya ha atropellado a dos personas. El auto no tiene placa y tampoco el símbolo de la marca, por lo que va a costar horrores que nadie pueda identificar que fueron ellos. Angel Dust se estira en el asiento trasero.

— ¿Por qué nadie querría robar la atención del verdadero asesino haciéndose pasar por uno? Es muy ridículo, no tiene sentido. —Opina con una mano en el mentón.

—Lo terrible de esto es que lo está haciendo y por semejante imbecilidad, pagará.

—Wow, que rencoroso.

—Mi obra y mi escenario no va a ser robado por una persona cualquiera en este gran Estado y aun si lo fuera, será tras mi trágica muerte. —comenta Alastor pasando de largo un semáforo en rojo. Angel Dust levanta y gatea hasta quedar con medio cuerpo adelante. Empieza a jugar con la radio.

Van en auto con el único motivo de saber de dónde viene la señal. Dando vuelta de forma casi ridícula hasta captarlo y saber de dónde viene. Alastor sabe dónde están todas las emisoras de radio en la ciudad y en caso de ser un tema "casero", bien pueden adivinar más o menos donde se encuentra si continúan cerca.

Alastor duda que sea casero pues se hizo muy sonada la "segunda transmisión" hablando del asesinato en la playa. Solo narrando la foto, no haciendo lo que él quería hacer realmente. Lo peor del caso es que nadie se dio cuenta del cambio obvio de voz, acento, modo de narrar, la falta de cinismo. Es un trabajo tan balurdo que lo tiene con la presión arterial harta desde ayer.

Y por tener policías patrullando su vecindario le era imposible llamar a Angel Dust para ir a remediar. Así que fueron largos días escuchando semejante tontería mal fingida. Hay muchísima gente con mal gusto y otra con gusto decente ¿No pudo alguna de las segundas ser quien decidiera esto? Es patético, demasiado patético.

Lo saca de quicio.

¿Ha mencionado lo mucho que lo molesta?

Es irritante.

— ¡Ah! ¡Esa es! —Angel Dust lleva par de manos a su rostro—. Que voz tan horrible ¡AHORA YO TAMBIÉN ESTOY OFENDIDO! —chilla. Es una voz muy pastosa y casi diría que típica de una persona nerd y fea. El estereotipo de morador de sótanos que no deja la vivienda de sus padres—. ¿Hay alguna emisora cerca? Que no funcione de noche.

—Sí. Si hay una. Llegaremos en quince minutos tal vez, acomódate mi afeminado compañero. —indica ajustando las velocidades. Angel Dust vuelve a acostarse en el asiento trasero, jugando con sus propias manos y meditando la conclusión estúpida a la que llegó hace varios días. Jugando en la playa con Alastor.

El hecho de estar enamorado de él. Lo ve de reojo. Es alguien guapo, eso ya lo había hecho notar en exceso desde el principio. No es precisamente eso lo que lo enamoró y a más lo enlista, más razones a su enamoramiento surgen. Justificaciones largas y tendidas con las actitudes buenas y malas del locutor.

Lo ha visto enfadado, han llegado a pelear y a insultarse. Han tenido sus malos ratos que tampoco han sido la gran cosa y aunque hubo una ocasión en que sí que lo fue, al rato solo se pidieron una disculpa muy parca para continuar como siempre y ¿Lo más resaltante? Nunca se propasaron las posiciones ajenas.

Aunque molesto y rabioso con Alastor, no invadía su espacio o lo tocaba, perfectamente consciente de lo mucho que lo molestaría; Alastor no lo llamaba inútil o menospreciaba lo que hacía en ningún momento, ni siquiera se atrevió a jugar con sus preferencias u obligarlo a hacer algo que no quisiera.

Hubo una marcada línea de límites que no cruzaron. Manteniéndose "corteses" hasta solucionarlo.

Quizá fue uno de los primeros rasgos que encontró encantadores: El respeto que Alastor siente por él incluso en la más profunda ira. Luego está la forma en que lo mira. Nunca lo hace como si tratara única y exclusivamente con una prostituta, no es asco o desprecio: Sencilla neutralidad. Como una persona normal. Sin juzgar en base a su trabajo, su hipersexualización autoimpuesta, forma de hablar y ser consciente de las implicaciones.

Debe admitir que hubo un periodo de tiempo en que lo vio como una herramienta, similar a Valentino, había consciencia con respecto a lo más sencillo: Es un ser pensante y aunque puede ordenarlo a hacer cosas, es engorroso cuando se trata de una obligación en un acto tan grave como matar. Con el tiempo se diluyó hasta dar un compañerismo curioso.

Y ahí entra otro aspecto que lo tiene loco perdido:

Normal o no, propio de él o no, se siente demasiado halagado por como le dirige la palabra. Los "my dear" o "afeminado acompañante" encabezando en las formas que más le gusta ser llamado por Alastor. Su elocuencia y caballerosidad entremezclada con su sádica personalidad es sencillamente el mejor cóctel que ha visto jamás.

Un cóctel que quiere beber hasta volverse una absoluta mierda.

Al mismo tiempo, se vuelve un bucle de desgracia. Alastor no se fijará en él de ninguna forma. Angel Dust sabe que los asexuales también son capaces de tener relaciones sentimentales, pero ¿Alastor? Es posiblemente la persona menos interesada en el tema. Tal vez es arromántico. Da un prolongado suspiro antes de encogerse de hombros. Con su trato puede darse por satisfecho. Es lo que importa a final de cuentas. Alastor seguirá siendo Alastor y guardar sentimientos hacia él no cambiará nada.


—Veo que hay alguien muy ocupado.

El hombre deja caer los auriculares del susto. Alastor detiene su andar a un par de metros de distancia. Usando su gabardina roja, el cabello en un moño tras la cabeza, gafas de cristal rojo y sonrisa característica. Quien está ahí es un hombre de aspecto corriente, poco en él es destacable aparte de la juventud con la que cuenta. No debe tener más de veinte años. Veinticinco a lo sumo y cuenta con una cara de niño increíble. Ladea la cabeza, curioso por su suspiro de tranquilidad.

—Pense que era la policía.

—Considerando lo que haces, es lo más normal que la policía esté en camino. —Argumenta avanzando otro par de pasos.

— ¡Hay tanto eco en la calle que se escucha fácilmente cuando vienen a un par de calles! Da tiempo para irse que fingir que no pasa nada—Se encoge de hombros con una sonrisa—. Es muy fácil engañarlos. A todos en general.

— ¿Te gusta engañar a la gente?

—Todos están tan asustados que se creen cualquier mierda. Es divertido —Justifica levantando las manos—. De todos modos lo hago mejor que él. Con esa voz horrible ¡Ja! Es más-

—Ohhh~ ¿Voz horrible? —El ronroneo lo hace borrar la sonrisa y encogerse lentamente. El par de brillantes ojos rosas en la penumbra—. ¿Hablamos de tu cara mierda y voz de traga penes? Porque puedo extenderme con eso—Los pasos de tacón resuenan en el vacío estudio de Estación de radio—. Más de lo que tú duras con ese trocito de carne entre las piernas.

Angel Dust lleva el cigarro a sus labios, tomando una calada y al exhalar, haciendo un corazón con el humo rojo. Ensancha una amplia sonrisa, parado tras Alastor y dando un aspecto especialmente escalofriante por la sonrisa tranquila, manos en la espalda y aparente dominio de la criatura a tus espaldas. Entrecierra los ojos.

—E-esa- E-esa c-co-

— Oh no, no, no, my friend—apresura a decir con tono carismático—. No es una cosa. No lo ofendas más de lo que lo haces con tu miserable y fracasada existencia de hombre desempleado que vive con sus padres—Suguiere y da otro pequeño acercamiento—. Ahora dime ¿Estas muy divertido haciendo esto? —cuestiona con el nuevo ambiente formado.

— E-es un mon-monstr- ¡ES UN...!

— ¿Monstruo? ¿Fenómeno? Para mi desgracia a he estado con más mujeres que tú niñato, sé que te distraigo, pero presta atención. —recomienda haciendo pequeños círculos de humo.

Es tomado de la cara por Alastor, quien aprieta. El hombre suda y tiembla sus ojos entre Alastor y Angel Dust. Repentinamente, el primero es más intimidante que el segundo. Esos ojos inquietos y ambarinos llenos de la más insana locura y la sonrisa que marca cada facción de su rostro.

—Te atreviste a querer suplantarme. A querer ridiculizar mi escena—Aprieta más y se junta al rostro lleno de pánico—. Engañar a los espectadores de mi acto—Ladea la cabeza con tal fuerza que su cuello cruje—. Miserable fracasado que intentó llegar a la cima y solo cayó de bruces al infierno.

Lo tira a un lado, habiéndolo apuñalado en el estómago. Él grita desesperado y con gran exageración. Angel Dust se acuclilla junto a él, apagando la colilla del cigarro en la mejilla derecha para ocasionar que se retuerza más.

— Que cosa mas patética. Con lo mucho que me esforcé por hacer una buena transmi- Oh~ que dolor ¿Que haré contra un crucifijo? —Levanta sus mejillas con las manos, con él agonizante levantando su collar. Se lo arranca del cuello—. Ya que tanto te gusta, hagamos algo interesante con él. Tendrás una buena historia de muerte cuando llegues al infierno.

La policía llega tiempo después, con música reproduciéndose en el lugar. En la cabina y atado a una pared hay un cuerpo medio desnudo, con puñaladas en el cuerpo; lengua cortada y ojos arrancados; una cadena saliendo de entre sus nalgas y el pene siendo apuntado por una flecha hecha con marcador negro. Un pequeño mensaje en el muslo:

Immamable, está mierda no sirve. Si a alguno lo hace, considerece creador de milagros por levantar este clitoris desarrollado.

En el pecho, por otro lado:

¡Impostor! ¡Fracaso de copia!

A medida que limpian la zona para investigar e intentar obtener una pista con respecto al VERDADERO asesino serial, la radio se llena de estática y...

Hey~ ¿Me extrañaron? Con ese impostor molestando, me preocupa que se olvidarán de mi dulce voz.


—Así que bien~ Hagan el favor de no caer en esa clase de estupideces de nuevo. Es muy patético para todos ¡Por favor! —ríe jocoso—. Nos hablamos pronto. —Lame el micrófono, sorbiendo su baba poco después. Siendo cada vez más aparte a lo que nadie pueda imaginar en Alastor.

Él jamás haría eso y queda claro en como frunce ligeramente las cejas.

—Bien, asunto de impostor solucionado—Sacude las manos y tira a un lado el micrófono. Decidió hacer trampa, usando su celular conectado a una antena enorme y así, transmitiendo la frecuencia con éxito. El micrófono era uno que guardaba Alastor—. A quién le toca la próxima ¿A ti o a mí? —cuestiona con las manos en la cintura.

— A ti. Tan destructivo como se te ocurra.

—Eso me recuerda que tengo una cita con una amiga mañana. Si me vas a llamar, que no sea antes de seis, para ese momento seguiremos incendiando el infierno—Camina moviendo la cadera y Alastor levanta las cejas con una sonrisa divertida—. Pasar un rato divertido, ya'know—Ensancha una sonrisa—. Buenas noches, Alastor.

Lanza un beso coqueto, guiñando el ojo. Alastor lo despide y observa como desaparecer.


—Wowowowow, ustedes dos ¿Qué se supone que van a hacer?

—Jugar un poco por ahí—Angel Dust pone una mano en su cintura—. Nada del otro mundo, Vaggie. Deberías intentarlo para variar. —afirma despreocupado.

— ¿Qué clase de diversión vas a buscar tú con esa ropa? —Inquiere Husk señalando la vestimenta de Angel Dust. Quedando en duda que clase de acción puede referir. Pues puede ser cualquier cosa.

— ¡Ay! ¡Que amargado el gato! —burla Cherri sacando la lengua y bajando un poco la gafa en forma de estrella, teniendo el abrigo felpudo y suave cayendo por su hombro.

—No pueden estar destruyendo cosas—informa Charlie, recordando muy bien como salieron aquella vez hace tanto tiempo para formar destrozos. Usando gafas de sol parecidas—. Eso no-

—Será un ratito princesa—informa Cherri balanceando una bomba en su mano, asustando a los presentes de que pueda encenderla aquí—. Y lejos aquí, no te angusties. Nos gusta la comida, tragos y habitación gratis.

—Además, tú cuidas a Fat Nuggets. —informa levantando a su cerdito. Charlie lo recibe y antes de que pueda decir más, el par de demonios en su brillante tono rosa y blanco salen por la entrada.

—Iré a poner las noticias. —quejumbra Vaggie avanzando hacia la sala de descanso.


El infierno, como resulta obvio y normal para cualquiera, es un lugar llenísimo de caos. Sin embargo, hay lugares en específicos donde esto no sucede ¿Por qué? Porque son territorios pertenecientes a determinados demonios. Overlords. Stolas siendo príncipe tiene territorios, los padres de Charlie, incluso Charlie. Ahí también entran Valentino, Vox y Velvet ¿La fabulosa idea?

Irse a los territorios de estos tres a hacer las explosiones más apoteósicas posibles.

Están en todos los noticieros, con algunos otros metiéndose a la riña para aprovechar el momento, saquear, matarse entre sí, lanzarse tiros, balas ¡LO QUE SEA! El infierno en su más puro esplendor. Sin siquiera ser comprensible de dónde sale Sir Pentius con su nave lanzando láseres.

Se vuelve tal descontrol que ellos sencillamente se entremezclan en ello, pudiendo limpiarse las manos si hace falta llegado el momento. Cherri enciende cinco pequeñas bomba y las lanza todas, rompiendo las ventanas del edificio que pertenece a Vox.

Una de las sedes de Voxflix.

— ¡POR ESTO ERES MI MEJOR COMPAÑERO! —Le da un amistoso codazo a Angel Dust que sonríe amplio, con las gafas cayendo apenas un poco.

Si le pilla de paso, irá como esté, pero habiendo tomado el tiempo de hacerlo, usa un traje negro ajustado. Incluso se puso corsé para destacar su pecho y cuerpo estrecho. Los guantes fucsias; botas altas, negras y brillantes; gafas de sol fucsia y sacar cuantas armas se le antoje para matar a lo que se le cruce mientras Cherri revienta todo.

Ella está muy consciente de lo que hace, si bien es cierto que empezó siendo más un ataque hacia Vox, aprovechando que Valentino rompió con él y no habría tanto alboroto, también se da el tiempo de destruir los anuncios del demonio polilla.

Anuncios, clubes ¡TODO A SU PASO Y PERTENEZCA A VALENTINO ESTÁ ARDIENDO AHORA! ¿Por qué? Es lo mínimo que puede cobrar este cabrón hijo de puta. Sonríe ancha, observando a Angel Dust tan animado y vivo por lo que hace, estando entre el humo y el fuego de sus diversos colores por la mezcla de elementos.

Luciendo como quiere, haciendo lo que quieres ¡Siendo tan libre como quiere! Toma la bomba negra que Angel Dust le tiende y la lanza directo a la entrada de un club. Angel Dust continúa disparando, sin prestar atención a más nada. Solo haciéndolo. Generando mayores destrozos a los edificios alrededor, casi ayudando a Sir Pentius que lo hace con el láser.

— ¿Deberíamos ir a joderle esa también? —cuestiona Cherri lanzando y atrapando una bomba en sus manos.

—A mí me suena a un buen plan. Sujeeee~tate Sugar tits. —Ella se abraza a él y de un salto a un edificio logra dar otro donde aterriza en la nave de sir Pentius. Cherri no escatima en llenarla de explosivos y Angel Dust en disparar al suelo, generando caos en el interior de la nave por esto.

Desconociendo que sucede para que les vengan tiros desde arriba. Toma a Cherri al momento de un temblor en la nave y caen en un edificio cercano. Dan vueltas en sí mismos, agarrados de la mano, riendo a carcajada suelta y con la onda que genera la nave al estrellarse.

Una salida cualquiera de Cherri Bomb y Angel Dust sin duda.

El edificio acaba derrumbándose y ellos patinando en un trozo de concreto para llegar a la calle que arde. Cherri da continuar risitas y enciende un par de bombas más para continuar el camino. Sin embargo, estas le son arrebatadas y tiradas a un lado. Tomada a de la cara es volcada a la izquierda.

—Angel Dust.

Casi se ahoga con su propia saliva, recogiendo su tercer par de brazos y dando un par de pasos atrás, asustado por ver a Valentino parado frente a él. Bien puede llevarle un metro o casi uno completo de altura. Logrando hacerlo sentir sobradamente diminuto.

—Mis-Mista Val-

Una sonrisa nerviosa aparece en su rostro, levantando las manos.

—Sube al auto, ahora. —Ordena entre dientes y con ojos entrecerrados.

—Yo puedo-

— ¡AHORA, ANGEL DUST!

Un temblor terrible lo sacude, observando los ojos rojos del contrario y como su abrigo se esponja, siendo una terrible advertencia de que en cualquier momento, bien podría acabar en su forma demoniaca completa. Los labios le tiemblan, habiendo dejado ir un chillido de pánico.

—Y-ya voy, ya voy. —Valentino anda primero, subiendo a la limosina. Angel Dust es agarrado de la mano.

—No tienes que ir—afirma Cherri con apenas un poco de sucio en la cara—. Solo vámonos, en el hotel-

—Angel. —llama Valentino desde dentro con impaciencia.

—En el hotel no te podrá hacer nada. Ahí estas a salvo. Vamos, ahora. —Insiste tirando de él.

Sin embargo, ella sabe que no va a tomarle la palabra ¿Por qué? Le queda claro en el miedo profuso de sus ojos. La forma en que tiemblan, todo su lenguaje corporal. Habiendo cambiado bruscamente a uno encogido, encorvado e intimidado. Niega con la cabeza, subiendo a la limosina y cerrando la puerta. Cherri exhala, observando el vehículo irse. Mira abajo, enfurruñada, rompe el huevo y mete una bomba en este, andando para irse.

Sin Angel Dust, no tiene gracia.

. . .

Se mantiene pegado a la puerta, abrazándose a sí mismo. Valentino al otro extremo, con las piernas cruzadas y un brazo en el espaldar del asiento. No sabe qué espera, cuando va a regañarlo, no espera nada. Ni siquiera a que sus acompañantes dejen de besarse. Toma a una bruscamente y le aplasta la cabeza con solo apretarla en su mano, dejando boquiabierto al demonio arácnido.

— ¿Tienes una maldita idea de lo que hiciste? —cuestiona viéndolo directamente, tirando el cadáver a un lado, sin el más mínimo interés en el. Angel Dust niega con la cabeza—. Preguntaré de nuevo, ya que parece que no me escuchas—Toma a la otra que está ahí, quejándose y pidiendo que no la mate—. Eres—Es tomado con otra mano, acercándolo—. Malditamente consciente—gruñe, con los chillidos de la mujer llenando el ambiente—. De lo que hiciste, Angel...

La sangre le salpica en la cara y ropa.

—Dust.

—Y-yo estaba- est-estaba- Mista-

Respira más fuerte, agitado y nervioso de ser el siguiente al que aplaste y mate de un solo apretón. Formando parte de esa pequeña pila de cadáveres. Chilla y abre los ojos, sorprendido de las caricias en el cabello, con su pulso elevado más allá de lo que es medible.

—Pensé que con la vez anterior habías aprendido la lección—admite volviendo a sonreír—. Que eras un niño de un solo regaño, no varios, pero supongo que en eso si me equivoqué, porque las zorras no aprenden a menos que la hagan llorar a cada rato ¿Cierto?

—N-no, yo de verdad enti- Valentino no, Y-yo no lo- Val, Val- no, por-

Intenta mantenerlo lejos, sin conseguirlo en lo absoluto, teniéndolo encima suyo. Saca su tercer par de brazos, siendo estos sujetos por el contrario a sorpresa de Angel Dust.

—Aquí está.

El grito consecuente le lastima la garganta, ensuciando el sofá de la limosina aún más por el trozo arrancado de su brazo, dejando una pequeña parte de él. La justa y necesaria para que luego se regenere y sufra el proceso de ello. Tira el brazo a un lado, repitiéndolo con el otro y haciendo llorar a Angel Dust sin dificultad alguna.

—Aquella vez fue uno solo ¿Lo recuerdas? —pregunta al pobre que no logra atender a nada que no sea ver sus propios miembros en el suelo, con movimientos involuntarios propios de haber sido arrancados—. No creo que aprendas con dos así que-

—NO LO HARÉ DE NUEVO, T-TE LO PROMETO, VAL- NONONO, POR FAVOR, POR FAVOR, NO-

Jadea, con un poco de baba escapándole por la boca, un tercer brazo y para cuando queda sin el cuarto, ve borroso. Palpitando de dolor y con la garganta adolorida de lo fuerte que han sido sus gritos. Valentino lo hace moverse, andar en el estudio. A ninguno lo sorprende la escena. Es casi ¿Típica? En ellos.

—Oye-

—Quita de en medio, Vox. —dice Valentino. Vox levanta una ceja y mira a Angel Dust.

—Oye, sé que la cagó y todo eso, pero sigue siendo un crío y bueno, hasta yo destruyo mis cosas—admite sin dar tanta importancia. Si fuesen siguiendo las reglas ¿Qué gracia tiene? Verlo como está ya es suficiente sufrimiento en su opinión—, luego-

— ¡HEY! ¡VAAAAAAAAL! ¿¡QUE TE PASA!? —reclama Velvet en tono infantil, saltando de su sitio y yendo hacia Vox que se toma la cara con franjas de colores y cristales rotos. Valentino se la rompió de un golpe.

Angel Dust entra a empujones a la oficina de Valentino y al instante se va a un rincón, con su único par de brazos restantes rodeándolo. Sin apenas capacidad para respirar apropiadamente. Valentino se aproxima a él, tomándolo del cabello para levantarlo. Abre los parpados del ojo oscuro y sin pupila.

—Aún recuerdo como te lo dejé así—cuenta en una risita, delineando el lugar—. Como te golpeé con ¿Ocho? ¿Nueve? ¿Quince? Veces con la pistola y sencillamente ¡Puff! Tu esclerótica quedó negra—ríe suave—. Me pregunto si seguirá negro.

Estira los dedos y poco a poco, saca el glóbulo ocultar; llevándoselo a la boca y comiéndoselo frente a él antes de dejarlo caer al suelo. Angel Dust lleva sus manos a su cara, sollozando y encogiéndose ahí. Con las lágrimas y sangre en consecuencia ensuciándole el pelaje blanquecino del rostro. Le genera una inmensa satisfacción a Valentino verlo así.

Tan patético y hecho nada que es absolutamente dependiente de él.

Así lo gusta que esté. Asustado y retraído, que no tenga nada ni nadie más que él ¿Por qué? Porque Angel Dust es su pequeño niño y él es su Daddy que lo va a proteger de todo. Como siempre que se enoja con él. Posiblemente no sea consciente de todas las veces han transitado esto. Un enojo, molerlo a golpes de alguna forma, recordarle que es su culpa y que Angel Dust le pida perdón llorando por su travesura.

Sea cual sea, sin excepción.

Porque siempre es culpa de Angel Dust y debe decir que lo siente o no va a mimarlo.

Lo único por lo que Angel Dust mata cada día es alguien que le haga cariño y ¿Bien? Valentino se lo dará aun si es después de destruirlo y dejarlo en la auténtica mierda. Como no puede bastar y necesita aún más para arrodillarlo a la semi inconsciencia, similar a un coma por consumo extremo de drogas, lo abre de piernas y sonríe por su pánico.

Como si estuviera incrédulo de que, aparte de haberle arrancado cuatro brazos y un ojo, no fuese suficiente.

—Y-ya ya entendí, p-por favor- Val, y-ya entendí. Pe-perdón, no lo haré de nue- ¡VAL! ¡VAL!

Un gorgoteo amorfo se le escapa, sin hallar un punto exacto que le duela. Por sumisión y auto preservación a no sufrir más de lo que ya lo ha hecho, abre la boca, dejándose besar y mover por el demonio polilla. No tiene más opciones

El miembro se introduce de forma continúa en su interior, rasgando y generando sangrado por el movimiento brusco. Valentino baja la ropa para poder acurrucarse a gusto en el pecho de Angel Dust. Mordisquear la piel que logra alcanzar con sus enormes colmillos. Las manos le sobran ahora y resulta extraño no tener que sujetarlo tanto. Lo toma de las piernas y las hunde hacia su pecho, corriendose en él y gozando de su rostro en ¿Qué? ¿Pánico? Miedo, sorpresa. Ni siquiera es capaz de comprenderlo.

Está tan ido, tan adolorido que rebasa cualquier escala de terror. Lo toma del rostro y se acerca. Es capaz de notar como su pupila se contrae, la forma en que su cuerpo se enrolla a sí mismo cual araña moribunda. Le hace mimitos suaves en el rostro, con su otro par de manos sujetando las piernas y buscando de penetrarlo nuevamente y continuar. Hasta dejarlo inconsciente. Llevarlo a su mansión y que tarde lo que tenga que tardar en curarse bajo su cuidado.

—Venga Angel Cakes, si te sientes mal-

—A-Alastor-

Valentino se inclina ligeramente atrás, parando movimiento y su expresión variando a una de incertidumbre.

—Alastor a-ayuda- Alas- yudame-

No alcanza a ver bien nada. Ni siquiera es consciente de dónde está, sino de dónde le gustaría estar. Con el locutor de sonrisa permanente y cínica, con este diciendo "my dear", queriendo bailar al ritmo clásico de la música. Quiere estar ahí con el. Ahí no le duele nada. Ahí nunca duele nada. Con él, incluso el mundo que lo hizo sentir destruido, es un lugar fenomenal. Alastor lo puede sal-

—Cómo te... —Valentino lo toma del cuello, empezando a apretarlo con expresión iracunda. Incluso peor que antes—. Atreves a nombrar a otro...

—Ayudame. —quejumbra, inútil y sin sentido, pero sin la capacidad de notarlo. Tan solo lo dice.

Está agonizando.

Está sufriendo.

¿Alguien así? Hace hasta lo más absurdo para no desaparecer.

Valentino queda bruscamente hecho atrás. Con Angel Dust tendido en el suelo en la misma posición, teniendo el pentagrama de brillo rojizo bajo suyo y haciéndolo desaparecer poco después. Chasquea la lengua y medita ese pequeño punto. El invocador se llama Alastor. Si revisa los registro, puede saber de qué zona del mundo mortal es y bien, puede que cortar problemas de raíz ahora sea la mejor solución.


Apenas son las cinco y cuarenta y tanto, por lo que cocinar cena es aún muy temprano. También quisiera no hacerlo solo así que sencillamente preparó unas donas, bebidas y llamo a Angel Dust. Se supone que debería hacerlo antes de las seis, pero unos minutos antes no va a enojar lo tanto. Si lo hace, será igualmente divertido. Silba ordenando algunos lugares de su habitación y se sobresalta ante el sollozo quebrado casi gritado. Se acerca a prisa por notarlo en el suelo y hace la cabeza atrás, sorprendido.

¿Que le pasó a sus brazos? Está botando tanta sangre que no sabe ni de dónde viene. Baja la mirada, notando como entre sus piernas también sale poco a poco—A-Alastor... A-a... —. Frunce las cejas, fijándose en que le falta uno de sus ojos. Gimotea, tiembla se retuerce y en débiles intentos por levantarse del suelo, tan sólo resbala y vuelve a caer. Con el pánico en la mirada, así como la vergüenza.

Noestá sonriendo.Alastor se acerca y a pesar del instinto de rehuir de cualquier cosa, lograacariciar su rostro. Angel Dust se ahoga a cada respiro y Alastor con cuidadosalentitud lo rodea con los brazos hasta abrazarlo. El demonio se recuesta,sufriendo espasmos y acurrucandose en él.