— ¿Ahora qué pasa?

— ¡Es el demonio de la radio! ¡Nos va a matar a todos...!

—Tranquilos, tranquilos, aquí nadie va a hacer daño. —Charlie intenta calmar a la muchedumbre alterada en el lobby del hotel. Angel Dust entrecierra los ojos, poniendo una mano en su cintura.

—Husk ¿Qué pasa? —pregunta directamente al Bartender que está tirado en la barra, dormido y borracho o dormido a secas. Quién sabe. Rueda los ojos, ve la hora y sale del hotel sin prestar más atención a esta muchedumbre fastidiosa.

No dejan de hablar del "Demonio de la radio" hace meses. Nunca ha sabido nada al respecto por nulo interés en esa clase de cosas y no escuchar la radio nunca. Escucha música desde su celular y ve televisión que para algo la tiene. Escucha algunos silbidos y llega relativamente rápido al estudio.

Es gracioso, porque Valentino volvió a ser el de costumbre. Es la relación que lleva. Ir en ascenso hasta volver a la bajada, en espera de que lo haga molestar al extremo de lesionarlo de forma tan terrible. Por obvios motivos no ha vuelto al "Call Center" demoniaco y lo agradece. No tiene gana alguna de ir y estar con cualquiera y ya.

Porque tendría ganas de estar con Alastor.

Y Valentino lo sabe tan bien que no lo ha puesto ahí de nuevo.

Sean celos, sea molestia, quien sabe que pasa realmente por la cabeza del Overlord. Será eternamente un misterio que no se le antoja resolver. Mientras no vuelva pronto a su manía destructiva todo estará perfecto.

Sabe que volverá, solo espera que sea dentro de mucho, mucho tiempo. Si no fuese por las limpiezas al infierno, ni siquiera se daría cuenta de que han pasado ya muchos años desde su pequeña ¿Aventura? ¿Romance? ¿Tragedia? Con Alastor. Tal vez once o doce. Sigue vivo de milagro, en varias limpiezas ha estado con Valentino, en otras dentro del hotel. Lugar más concurrido con el tiempo.

Pues ahí no hacen limpieza. Quien está dentro, está a salvo y como Vaggie es quien lleva la finanza, cobra más caro esos días. Si es por Charlie, estarían a reventar cada día de purga. Se inclina para tomar lo que acaba de comprar de una máquina expendedora y escucha un golpe.

— ¿Ahora qué pasó? —pregunta a Velvet que mantiene una mano en su mejilla.

—Le dio mi soda caliente de dieta—Exhala la Overlord y Angel Dust se ríe inevitablemente—. Me pregunto cuándo van a volver, mis padres peleándose es horrible. —lloriquea cubriéndose el rostro con las manos.

— ¿Rompieron otra vez?

— ¡SÍ! ¡UNA TRAGEDIA!

—Lo de siempre.

Sabe que Valentino es la cosa más toxica del infierno, Chernóbil tiembla a su lado, pero que rompa y regrese con Vox a la velocidad con la que cambia un semáforo empieza a ser entre raro y divertido. Mientras me dé el efectivo de Vox, todo bien, tira el empaque de lo que comía y antes de avanzar hacia donde debería grabar, Valentino lo agarra.

—Llegaste a tiempo Angel Cakes—Angel Dust va medio arrastrado por el demonio polilla—. Vámonos de aquí para que el pobre siga reparando su pantalla.

— ¿No se supone que debería tra...?

—Ya lo cubrirás luego.

Fuerza la sonrisa. Claro, cubrirlo luego en la deuda infinita que jamás, jamás, jamás termina, solo sube hasta más arriba del maldito pentagrama y ya está. Sin embargo ¡Es una cita con Valentino! Se abraza a él mientras andan, hablando y pareciendo una pareja casi normal como se acostumbra cada vez que no están peleados. Siendo Valentino quien genera semejante corrosión en sus acompañantes sin importar la relación exacta.

A más tiempo pasan por ahí, con Valentino luciendolo como siempre, más medita en que a veces se pregunta cómo sería una relación formal. Una donde a pesar de trabajar en la industria porno, no tenga que estar obligatoriamente forzado a dejarse hacer. Que alguien lo ayuda y se pueda plantar en medio a evitar que suceda.

Es una tontería sin remedio de su parte. Ocupando el regazo de Valentino durante un show en uno de los tantos clubes que tiene por todo el infierno y no solo Pentagram City. Recibiendo ocasionales mordiscos en el cuello, tragos, burlarse de algún demonio patético que se quede babeando con alguna bailarina e incluso ir él a bailar. Quedando solo con su falda negra y tacones descubriendo el resto de su cuerpo. Valentino lo disfruta y que ocupen uno de los camerinos para estar, lo demuestra.

—Mañana tienes que trabajar.

—Lo sé. Te veo en el estudio. —Lo toma del rostro y da un beso suave en la mejilla. Valentino da un par de risillas con deje picaresco en respuesta.

—Tan encantador Angel Cakes—Comenta abrazándolo, en lugar de dejarlo salir de la limosina—. Mejor vamos a mí mansión. Quiero seguir jugando contigo.

Estuvo a punto de negar. Quisiera jugar póker con Husk o sencillamente quedarse en su habitación viendo televisión con Fat Nuggets, sin embargo, el hecho de pensar que tal vez eso haga a Valentino alejarse de él lo hace asentir sonriente, permaneciendo sobre él. Valentino habla por teléfono y Angel Dust mira por la ventana desde su lugar. Dependo de Valentino, decirle que no y que me tiré... Exhala, pensando brevemente en Alastor.

El humano que lo devolvió al infierno permanentemente por haberse preocupado.

La cagó, debió esperar a que el quisiera que se fuera en lugar de pedírselo. Muerde sus labios, entrecerrando los ojos con expresión triste. Si no me muestro dispuesto, van a tirarme. Es alguien fácilmente tirado a un lado por los demás, así que tentar la suerte no está entre sus opciones. Valentino juega con el tirante de su media, acariciando la pierna de textura suave y felpuda.

— ¿Qué me importa que esté cerca? Que sea un Overlord no lo hace más fuerte que nosotros—Replica Valentino, tamborileando los dedos en el asiento del auto—. No será tan estúpido de ir en contra de los tres al mismo tiempo y aunque lo hiciera, moriría en el intento. Deja el estrés, Vox, que resulta patético.

Angel Dust lo hace subir la mano, que pueda meterla bajo la falda. Lo nota molesto y a él no le conviene que justo ahora esté molesto.

—Dale dinero, una puta, lo que te dé la gana. Que dramático—bufa con fastidio—. Ni siquiera lo hemos visto, solo sus malditas transmisiones. Iba a llegar a esta zona tarde o temprano... Me vale mierda. —Acaba la llamada.

— ¿Algo malo, Val? —cuestiona con la barbilla apoyada en el pecho ajeno.

—No, nada importante. —sonríe nuevamente, tomándolo del rostro para un beso. Angel Dust permanece con los ojos abiertos. Todo debe seguir bien. Todo va a seguir bien.


— ¿Ahora que pasa? Vengo de no dormir una mierda y filmar. A más escándalo, más ganas tengo de romperle la cabeza a todos. —Advierte Angel Dust con severo mal humor. Vaggie y Charlie están nerviosas en el lobby del hotel y aunque no hay mucho escándalo o nerviosismo, hay una especie de tensión en el ambiente.

Una que se contagia y tiene la impresión de que aun dentro de su habitación, no podrá descansar en paz y como se merece tras una noche tan tétrica donde a Valentino le valió mierda la palabra de seguridad, tuvo que seguir sonriendo y al grabar, fue tan largo que ya se siente vuelto nada.

Por pura fortuna no fue cosa de tortura sádica. Tal vez por no haberme quejado en ningún momento. Mientras arregla su cabello Charlie hace mil gestos, Angel Dust frunce más las cejas, sin comprender qué clase de señales son esas. No entiende de mímica a menos que sea mortalmente clara.

—El demonio de la radio está aquí y bueno... ¡NO SE VA! ¡QUÉ HACEMOS! —Sacude a Angel Dust como puede con la diferencia de estatura.

— ¿Quién? —pregunta sin entender.

— ¡AY NO PUEDE SER! ¡¿CÓMO NO SABES?!

—Trabajo—Tose—. Tampoco me importa la política... ¿Es ese? —señala al voluminoso punto rojo en el pasillo escaleras arriba. Está viendo un cuadro en la pared. Uno que es una foto grupal de todos: Husk, Niffty, Cherri, Charlie, Vaggie y Angel Dust cargando a Fat Nuggets—. Desde aquí parece proxeneta inglés... Con exceso de fresa en su sistema. —Burla con los nudillos en su cintura.

—Sí, es ese. Hay que conseguir sacarlo de aquí.

— ¿Por qué? ¿Qué tiene de malo? No parece estar haciendo nada.

Se encoge de hombros. Ve el cuadro y no hace más nada, a menos que jugar con su ¿Micrófono? Cuente. Vaggie da un quejido, obligándolo a sentarse.

—Apareció de la nada hace varios años, por la noche, irrumpió en las señales solo para transmitir como asesinaba a los Overlords más poderosos que hubo. Gobernadores por eones que fueron destruidos en una sola transmisión. —Especifica Vaggie y Angel Dust levanta una ceja, volviendo al demonio que da la espalda.

—Quizá eran muy ancianos. Yo qué sé. Si no ha matado a Charlie, no creo que debamos preocuparnos—opina con desinterés—. Dejen de angustiarse. Debe querer hospedaje, quizá inspeccionar la zona, jalarse los pelos con Valentino o negociar con él...

—Y darte como ofrenda de paz. —gruñe Husk desde su sitio.

—Soy una bonita y exótica ofrenda de paz. —afirma con las manos levantando su abultado pecho. El ambiente se llena de estática a medida que pasan los segundos.

—Ay no. —Charlie se esconde tras la barra y Vaggie jala a Angel Dust para que haga lo mismo.

Estando cinco ahí metidos, se siente pequeño y apretado. Husk aprieta a Niffty para cerciorarse de que la pequeña no salga de la nada. La estática va en ascenso y solo por curiosidad Angel Dust levanta la cabeza. Se topa con un rostro gris y de sonrisa enorme. Ojos rojos en su totalidad.

—HO-

— ¡ALEJATE HIJO E' PUTA MALDITO!

Se arriman al otro extremo de la barra, con Vaggie apuntando con una lanza al rostro del demonio de piel grisácea que permanece con una tiesa y enorme sonrisa amarillenta. Angel Dust parpadea repetidamente. Su cabello tiene forma de orejas de ciervo y aun con eso se le hace mortalmente familiar.

Haz nada a nadie en este lugar y te saco la mierda. —advierte ella, crispada y con su cabello erizado.

— ¿Ya puedo hablar? —cuestiona. Nadie dice nada—. ¡HOLA MY DEAR! —exclama levantando los brazos, Angel Dust parpadea repetidamente ¿My dear? —. ¡AÑOS SIN VERTE!

— ¿Años? Nunca has estado con él—Apresura a decir Charlie—, ni siquiera sabias quien e-

— ¡ALASTOR!

Angel Dust sale de su lugar y pasa la barra, deteniéndose apenas a una distancia suficiente de Alastor para sorpresa de todos los que están ahí ¿Desde cuándo para saludar Angel Dust guarda distancia? Suele saltar a abrazar y besar a cualquiera. Sea Cherri Bomb o incluso Valentino.

No es alguien discreto y... Suficiente, nada tiene sentido con Angel Dust involucrado.

Eso es correcto my dear.

—Uuh... Tú voz se quedó como en la radio. Tanto la amaste, que hasta en la muerte quedaste con eso—Exhala una risa, negando con la cabeza—. Y realmente eres un ciervo. Que cosa más rara ¿Hace cuánto te moriste? —Interroga inclinándose, quedando con la cadera levantada. Vaggie usa la lanza para cubrir lo que la falda deja obvio.

—Veinte años.

— ¿Cuántos años van? —Su cara deja en evidencia lo perdido que está.

—Treinta y dos.

— ¡AH!

—Aquí los años a veces pasan un poco distinto. —Intenta excusar Charlie—. Así que él es el humano que te dejó en espera... Un gusto—saluda penosa. Alastor inclina la cabeza—. Bienvenido al Hotel Hazbin... ¿Te vas a quedar?

—En mi habitación debe estar bien. Ven, así conoces a mí gordo bebé.

—Es normal y al mismo tiempo no que la puta nos sacara del problema. —Opina Husk, una botella es rota en su cabeza—. HEY ¿¡QUE TE CREES!? —La sombra ríe antes de desaparecer e ir directo a Alastor que se pierde de vista pronto. Todos en el lugar dan un prolongado y aliviado respiro.

. . .

—Es un lugar acogedor. —opina dentro de la habitación. Huele a Angel Dust, ese perfume extraño que tiene impregnado en su pelaje. El demonio araña levanta del suelo a Fat Nuggets que fue directo a recibirlo.

—Es una habitación gratis—burla con ligereza. Alastor da un par de palmadas a Fat Nuggets en la cabeza—. Según el tiempo... Moriste muy pronto ¿Quieres hablar de eso? —cuestiona encogiéndose de hombros.

—La verdad no es algo que me agradaría—admite, con su micrófono desapareciendo e inspeccionando más la habitación—. Sin embargo, y como supones, no fue natural.

—Ah...

—Se hizo todo un poco aburrido—relata tomando asiento en una de las sillas frente a los enormes espejos, juega con la peluca rubia a un costado—. Aunque lo seguía haciendo, practiqué Vudú. El libro estaba plagado de cosas divertidas. —informa cínico.

—Eso explicas los...

No sabe cómo definir que por un instante, hubo símbolos extraños a su alrededor. Prefirió ni mencionarlos.

—También me hice actor. Se me dio bastante bien. Lesionar a los demás actores en pleno acto era de lo más entretenido—Niega con la cabeza. Siempre siendo tan Alastor—. Sin embargo ¡El telón cayó! ¡De repente y sin que siquiera supiera que hacer!

— ¿Te mato alguien...?

—Una rata.

— ¿Ah?

Alastor se queda mirando al espejo un instante, frunciendo los ojos y manteniendo la ancha y filosa sonrisa.

—Nada importante, my dear—afirma sacudiendo la mano, sin ánimo de explicar el asunto o bien, demasiado molesto por ello—. ¿Cómo has estado? Es mucho tiempo—Cruza la pierna y apoya en el mesón—. Al menos luces entero.

—No he estado respondiendo llamadas, filmo y Valentino no se ha vuelto loco de nuevo, así que podría decirse que todo va bien—Saca la lengua con deje infantil—. ¿Viniste por algo en especial?

— ¡A verte, por supuesto! —Levanta de un solo salto—. Dije que nos veríamos cuando estuviera aquí ¡Y aquí estoy! —Angel Dust mira a los lados. Puede jurar que escucho aplausos. Como si hubiese un público inexistente—. Soy dado a cumplir mis promesas.

—Ah, eso... —Aprieta las manos—. Bueno... pensé que-

— ¿Qué me deshice de ti cual saco de mierda pestilente e inútil? —Asiente, eso es demasiado acertado. Más de lo que puede aceptar para sentirse cómodo—. Oh no, no, eso no es así—afirma inclinando la cabeza abajo con las manos atrás—. Sin embargo, resulta imposible que no lo pensaras así—Ladea la cabeza—. De todos modos, es irrelevante.

—Meh, costumbre—Trata de quitarle importancia—. Y ahora eres un Overlord. Definitivamente ya no necesitas de mí en lo abso-

—Cierto, no te necesito. Tampoco lo hacía en vida. Es simple gusto de tu compañía—Angel Dust se infla ligeramente, abochornado—. Por lo que, mi afeminado amigo, espero compensar que vine únicamente por tú persona en el sentido más cursi y honesto—Pone una mano en su pecho y extiende otra hacia Angel Dust—. Para ser mi compañía en este infierno.

—Tan ñoño como siempre.

Lo toma de la mano y da un giro, con el cabello más rizado y un vestido ajusto a su medida con referencia a la época de Alastor. Sonríe inevitablemente, siguiéndole el compás de la música que tocan las sombras vudú desperdigadas en la habitación.

Angel Dust no tiene idea de cuánto poder tiene Alastor como para estar cambiando el hotel a su entero placer. Llenándolo de música a su más puro gusto, incluyendo a quienes están dentro. Charlie arrastra a Vaggie a bailar con ella, luciendo como damas de los años veinte. Husk tan solo sigue en la barra con cara de aburrimiento.

You have a dream,
You wish to tell,
And it's just laughable
But, hey kid, what the hell?

— ¡Alastor! —Ríe Angel Dust, siguiendo el paso de puro milagro a los zapateos tan rápidos del contrario.

'Cause you're one of a kind,
A charming demon belle!
Now, let's give these burning fools a place to dwell
Take it, boys!

Niega con la cabeza, divertido. Alastor levanta las cejas con la sonrisa amplia. Con un claro Aquí puedes ver que la vida es un espectáculo y el espectáculo una vida. Muchos más clientes del hotel se unen a la aparente y repentina fiesta. Nada raro. Charlie organiza cosas así cada tanto y dado que incluye bebidas gratis ¿Quién se queja? Lo particular de esta son las sombras tocando instrumentos y el demonio de la radio atreviéndose a jugar tan divertido con el actor porno de Valentino.

Inside of every demon is a lost cause
(Ha)
But we'll dress them up for now with just a smile
Wicked smiles~!

Sus marcas se encienden, generando gran contraste con el entorno brillante y luminiscente. Ahora baila con la sombra de Alastor, quien no aguanta el explayarse en su espectáculo. Alastor siendo Alastor.

And we'll chlorinate this cesspool
With some old redemption flair
And show these simpletons some proper class and style
Class and-

— ¡Ay por favor! ¡¿Ahora qué?!

Se asoman por el enorme agujero y Angel Dust escucha estática y chirridos extraños viniendo de Alastor. Entrecierra los ojos, llevándose una mano a la cara.

—El boomer debería saber cuándo dejar de joder. —Exhala con fuerza.

. . .

— ¡Oh! ¡No lo conozco para nada!

—No te culpo, yo apenas sé quién es. —Gruñe Husk cruzado de brazos. Alastor tiene un láser puesto a centímetros de su cuerpo. Angel Dust estuvo a poco de sacar armas, pero que símbolos vudú floten por el aire es suficiente señal de que Alastor se hará cargo de esto.

Retrocede con el resto, sin entender que es el poder de Alastor. Es demasiado grande, tanto que capaz de destruir la nave de Sir Pentius sin ninguna clase de problema. Parpadea de manera repetida, viéndolo fijamente. En el mundo mortal ya era fuerte. Cualquier otro en su lugar habría muerto de tener tanto tiempo a un demonio pegado a él.

Sin embargo, él no fue así. Apenas se cansó. Apenas lo resintió. Ahora mismo, parece que el infierno es su hábitat natural. El mundo al que verdaderamente pertenece para no aburrirse como una ostra.

Aunque debe admitir que su cara le da mucho miedo.

— ¡BIEN! ¿¡DONDE QUEDÉ!? —pregunta girándose, con un aspecto menos tenso y normal. Fuera de haber perdido los estribos por la interrupción.

—En que te largas del-

—NO—Le cubre la boca a Vaggie y a Husk—. Se queda ¿Verdad que puede? —pregunta a Charlie—. Es mi amigo, no nos vemos en mucho tiempo. Se puede quedar, no molesta en lo absoluto y no matara a nadie en el hotel.

—Ehh... pues...

Alastor sacude sus mangas, con inexistente polvo en estas, peinándose apenas y volviendo a su postura usual. Manos tras la espalda, ojos bien abiertos y amplia sonrisa. Angel Dust bate las pestañas, con ojos redondos y brillantes en la espera de la afirmativa de la rubia.

—Si no mata a nadie dentro del hotel ni cerca de él debe estar bi-

— ¡Bien! ¡¿Quién quiere Jambalaya?! Mi madre me enseñó una receta fenomenal—Angel Dust tarda poco en ponerse a su lado al andar—. También puedo incluir comida italiana para que sea una gran comida. La mejor que puedan imaginar.

—Aquí no hay carne humana, cariño. —informa con deje coqueto.

—Con lo que haya se puede hacer, my dear.

— ¿Eran novios o qué? —pregunta Vaggie, extraña del contacto tan confiado de Angel Dust. No suele ser así de ¿Íntimo? Con sus clientes. Ni siquiera con Valentino.

Con él se nota que está asustado y esperando no equivocarse.

Con Alastor se lo ve tranquilo, muy relajado y no está diciendo vulgaridades.

—Yo diría que sí, aunque nunca lo dijimos así.

Angel Dust sonríe sin contradecirlo, andando con sus sonoros y obvios tacones enormes.

. . .

Estando en medias es imposible saber por dónde está Angel Dust, pero bien que poco le interesa. Hasta cierto punto, encuentra tiernos sus constantes saltos de aquí para allá, con la obviedad de la forma de sus pies. Ladea la cabeza, pensando en si fingir dormir o no. A veces lo haces, pero en sí, no lo necesita.

—Eres muy quisquilloso. Mira que mandar a remodelar la habitación.

—No hay porque resistir algo que no está a la altura—afirma levantando las manos—. De todos modos, me dejas quedarme aquí, así que no hay mayor prisa.

—Que confiaaaaaaaado—Acaba sacando la lengua—. Mañana tengo que trabajar—Comunica cargando a Fat Nuggets en su segundo par de brazos—. Y a diferencia de ti, debo dormir, lo siento por ser un débil demonio prostituto.

— ¿Qué clase de trabajo?

— ¡AH! ¡PUEDES IR A VERME! —Exclama tan fuerte que Alastor se asusta—. Nunca has ido a un show así, asumo, pero sé que puede gustarte. Seré el bailarín principal para un nuevo club porque... Bueno, muchos fueron accidentalmente destruidos—Por no decir que Cherri lo hizo—. ¿Qué dices? ¿irás? Aquí tengo una entrada. Bueno, varias.

Varias que no ha dado a nadie más que a Cherri.

—Por supuesto. —Toma el tiquete y lo guarda. Angel Dust luce sumamente emocionado.

— ¿Te puedo abrazar?

—No hay problema-

Eso de no ir a dormir hoy se acaba de ver interrumpido por Angel Dust, jalándolo a la cama para abrazarlo. Alastor ve a Fat Nuggets subir y a acurrucarse. Decide seguir la corriente. Usando el pecho felpudo como almohada. De esta forma, el infierno está lleno de juegos y comodidades ¿Cómo va a quejarse de venir aquí?

Ah cierto, aun toca quejarse de su venida.