— ¿Crees que Angel esté bien? —pregunta Charlie a Vaggie—. Entiendo que se conozcan, pero... él luce tan confiado ¿Qué pasa si lo traiciona?

—Le pasa por estúpida. —Eructa y se vuelve a empinar la botella. Vaggie rueda el ojo antes de toma a Charlie de la mano.

— ¡Es que ayer no lo pensé! —Jala de su rubio cabello—. ¡¿Qué pasa si lo mata?! Si le hace algo malo y yo lo dejé entrar como si nada.

—Lo peor que puede pasar es que se vaya, no es... Tan malo—Vaggie vacila al responder—. Tampoco debe ser tan tonto de caer en el engaño de dos Overlords. Valentino es caso aparte, es una rata mañosa. En el peor, peor, peor de los casos—Sorbe—. Sería su dama de compañía, por decirlo bonito.

—En efecto, suena mejor de esa manera, my dear.

Dan un grito, echados atrás por la repentina presencia del demonio de la radio ahí en pie. Ni siquiera lo oyeron llegar y es casi imposible pasar desapercibido esa estática. O que tienes a un bicho sonriente al lado.

—Oh amigos míos, si no desean que sus conversaciones sean escuchadas e interrumpidas por el protagonista de estas ¡Mejor no decirlo frente a todo este público! —Anuncia levantando los brazos. Charlie se pone colorada.

—Eres insoportable. —bufa Husk.

—Y tu un puto borracho sin remedio, pero no es el punto de conversación. —Se encoge de hombros y vuelve a su bebida.

—Es-escucha, no es por ofenderte, es que- Bueno no sé si sabes, pero Ángel Dust ya tiene- Hay problemas y- Es que-

Siente que cualquier cosa que diga será inútil. Alastor pone las manos tras su espalda antes de entonar una risa.

—Oh cariño, no pareces entender que si quisiera hacerle daño... Ya lo habría hecho. —La estática sube, sus ojos cambian su pupila y su gesto se vuelve tieso. Charlie y Vaggie arrimadas a un lado para huir de los símbolos vudú flotantes.

— ¿Entonces que quieres? —cuestiona Husk—. Viniste haciendo un puto show matando Overlords. Es-

—Solo estaba practicando. Despertar en el infierno de repente ¡Es la mierda más confusa que he vivido! —Apoya el bastón en el suelo—. Andar por ahí, perdido y desamparado, carente de idea de ubicación. Toda una tragedia.

—Dramático. —susurra Charlie atrapada en su relato.

—No obstante, Angel mencionó en numerosas ocasiones que se hospedaba en un hotel. Acabe viajando por todo el infierno porque nadie en este maldito sitio da indicaciones. —Lo peor del caso, es que pueden afirmar que es así.

Lo cual da una explicación a por qué Alastor mató a Overlords que se ubicaban en otros lugares más lejanos a esta ciudad. Levanta en sus puntas un instante.

—Tengo la esperanza de que al menos aquí sea distinto y me puedan decir dónde va a bailar Angel Dust. Es en unas horas. —Saca el ticket, Vaggie lo toma, sorprendida

— ¿Te invito? ¿A ti? —Alastor guiña repetidamente.

—En efecto. —responde.

—No ha invitado a nadie aparte de Cherri Bomb en todo este tiempo.

— Bueno... Ya lo dijeron, son novios—Excusa Charlie con gesto nervioso—. O algo así ¿No te molesta que...?

—Hay cosas que me molestan dulzura, entre ellas no está que haga lo que quiera. Si quiere bailar, que lo haga—Su sombra toma el ticket y lo guarda en su antiguo lugar—. Por otro lado, sé con qué criatura dependiente de atención estoy tratando. El club ¿Dónde es?


Acomoda su cabello por quinta vez y exhala. Sigue un poco rizado y le gusta. Usa una gargantilla de encaje con una placa de plata, falda negra y ajustada, pero elástica. Revisa estar bien. Revisa su celular y consigue un mensaje de Cherri Bomb. Avisando que ya viene en camino. Seguro que esta vez si llega a tiempo para verlo. Hasta el momento ha llegado ya empezado el show o casi terminando, pero ha llegado y eso es lo único que cuenta.

—Debí pedirle el número, aunque no creo que use celular. —Alastor no tiene pinta de gustarle la tecnología. La impresión se lo dio el recelo con el que vio su celular por la mañana. Se sienta en un taburete alto.

Dijo que son novios, pero ni siquiera sabe cómo se lleva esa clase de relación. Nunca ha tenido una. La suya con Valentino por obvios motivos no cuenta. Enciende un cigarro y se apoya en el mesón. Ni siquiera sabe que puede querer Alastor. Teme que este mintiendo y teme arruinarlo de alguna forma en la que se vaya. No parece haber cambiado y de ser así, quiere experimentar de nuevo el que alguien lo trate con tanta dulzura. Suelta el humo del cigarro, rojo con forma de corazón que se rompe segundos después.

Tal vez Alastor haya cambiado y se comporte como cualquier otro demonio con poder. Eso lo tiene genuinamente asustado. Aún así lo deje dormir en mi cama anoche. No sabe de qué manera actuar. Está aturdido y sea por estupidez o por instinto, se deja llevar por la idea de complacerlo. De permanecer con él y entretenerlo o hacerlo feliz. Que esté conforme con lo que hace. Muerde sus labios, con el cigarro consumiéndose en sus dedos blanquecinos.

—Aun si solo estuviera jugando conmigo ¿Que tiene de malo? Todos lo hacen. Todos quieren eso... Él al menos no me haría daño. —Si Alastor quiere divertirse a costa suya, tiene la certeza de que no habría un daño físico y quiera que no, con eso es suficiente.

Se sentirá útil, querido y completo con ello.

. . .

Valentino al fondo, el lugar lleno. Apenas logró distinguir el cabello rosa y rubio de Cherri junto a sus silbidos de ánimo a cada paso que hace. No distingue a nadie más en el público. El show continúa, le lanzan dinero, lo pirpopean, lo elogian ¡Un total éxito! No puede ser de otra forma. Es el reconocido Angel Dust que nadie en su sano juicio rechazaría por ver.

Supongo que no vino.

El humo rojo lo envuelve en el cuello y le genera un ligero adormecimiento. Cherri se aproxima, observando con cuidado cada movimiento del demonio araña. Cómo lentamente se acerca a Valentino hasta que hay un parón brusco. El demonio polilla frunce los ojos. Angel Dust Mira sus manos, con guantes largos y elegantes, ahora viste un corsé ajustado de color rojo y encaje negro, medias de mallas, tacones negros y una bata traslúcida de color rosa pálido. En las mangas de sus brazos superiores cuenta con pelusa blanca similar a la de su pecho.

Da cuenta de la sombra ofreciéndole la mano y la toma, bajando las escaleras con cierta sorpresa hasta llegar a uno de los espacios menos llenos del lugar.

—Eso fue encantador, my dear.

— No te vi ¿Dónde estabas?

—En el único lugar donde no iban a invadir mi espacio. —Señala donde está Valentino y tiene la impresión de que estuvo tras de él todo el tiempo, escondido en la sombra.

— ¡Tiene razón! ¡Estuviste genial Angie! —afirma Cherri llegando—. Lástima por todos estos idiotas. Se van a quedar con las ganas de cogerte.

—Eso siempre cariño. No hay quien se resista a este cuerpo tan flawless. —afirma curveando el cuerpo. Cherri Bomb le da un amistoso empujón hasta notar a Alastor.

—Ah, el demonio Radio... ¿Nos acompañas? Vamos a destruir un sector para reclamarlo. Con la exterminación hace unos días aún se están organizando. —Ofrece jugando indiscretamente con una bomba. Alastor ríe.

—Tal vez otro día, estimada compañera—Se encoge de hombros. Tal vez si sea un demonio interesante. La mayoría de Overlords parecen ser repelentes a juntarse a esta clase de cosas con demonios inferiores o pecadores—. Parece que habrá una destrucción aquí. —Afirma entrecerrando los ojos. Cherri se gira, distinguiendo a Valentino que se acerca a falta de obediencia de Angel Dust a ir con él.

—Angel Cakes, no hagas una escena aquí. No arruines la noche de todos. Vamos, es tiempo de irnos.

—Tengo con quién irme.

— ¿Parece que me importa? Andando, tenemos algo que hacer.

Debido a un golpe en la mano, no logra tomarlo. Valentino frunce los ojos y la boca, enfocando su atención en el resaltante demonio rojo.

—Parece que alguien se olvidó del significado a lo que es una negativa.

—Alastor-

El quejido entre dientes de Ángel Dust no sirve de nada

— ¿Un pequeño valiente? —interroga malhumorado—. Si quieres una oportunidad tan solo muestra el dinero. —Cherri hace a Angel Dust alejarse lenta y discretamente.

Cosa que se va a la mierda cuando Valentino lo atrae con un solo brazo. El chirrido que hay irrumpe con cualquier clase de sonido en el lugar, ocasionando que vidrios exploten, botellas se rompan y algunos hasta que por los cristales cayendo en malos lugares. Valentino tambalea, apretándose la cabeza para callar el sonido. Se fija en Alastor apenas, cuyo rostro tieso y ojos de radio lo hacen sufrir un escalofrío.

— ¿Cómo te atreves a...? —En su gruñido se crispa, con su forma demoniaca a poco de salir. Abre los ojos enormemente un instante antes de comprimirse aún más—. ¡TÚ OTRA PUTA VEZ...!

Alastor suelta una lánguida carcajada, ya me reconoció. Apoya el micrófono en el suelo, con Valentino percibiendo la imagen traslucida de aquel humano sonriente. Pelirrojo y que ni siquiera cuando lo atravesó dejó de sonreír. Ni siquiera cuando desgarró todo su cuerpo ¡SOLO SONREÍA EL MUY ENFERMO!

Mofándose al final...

Como ahora...

«Te veo en el infierno para buscar a Angel»

—No soy tan idiota de meterme con otro Overlord, pero si para una elegante huida con mi acompañante.

Angel Dust desconoce si asustarse o excitarse de los tentáculos salidos del suelo que lo llevan por un portal. Desapareciendo así del club en menos de un chasquido. Así mismo, Alastor lanza un beso antes de desaparecer por otro portal—Adiu~—. Valentino rechina los dientes y de hacer nada, observa en el suelo un gran cúmulo de bombas encendidas. Una de ellas con un emoticono de dedo medio dibujado. Chasquea la lengua.

Angel Dust va a tener que compensar esto.


—Ah~ ya mi deuda acaba de crecer. Escuché como chocó con el pentagrama.

—Interesante sentido del humor.

—No te creas ¡Eso fue genial! Nunca había visto a Valentino tan enfadado ¡Fue genial! —Repite carcajeando—. A veces no le salen las cosas como quiere. Es el precio de otro Overlord. Gracias por el viajecito. —Estira los brazos secundarios y los primarios arreglan el cabello blanquecino.

Alastor avanza hasta él, juntándose demasiado al rostro ajeno. Angel Dust le da un beso en la nariz, jugando y balanceando las piernas abiertas por la inercia del acercamiento. Ladea la cabeza.

— ¿Quieres estar? Contigo será siempre gratis. —afirma con deje coqueto.

— ¿No soy un cliente?

—Tú no harías nada que yo no quisiera ¿Verdad? —Levanta del lugar anda hacia el espejo, revisando como luce—. Aquí... Aquí nunca me han hecho daño. Desde que estoy aquí, nadie ha podido entrar a hacerme daño.

— ¿Por qué sales?

—Porque Valentino—Levanta las manos y las deja caer—. Es todo lo que tengo para ser yo. Estar encerrado es horrible y aunque esté a salvo, es como no estar vivo. Es un espacio tranquilo que necesito para estar bien, pero no puedo estar aquí ... eternamente. —Acaricia la cabeza de Fat Nuggets, que subió hasta el mesón. Alastor da toques a su micrófono, el cual habla:

¡Eso no guarda en lo absoluto sentido!

Ríe por la nariz, negando con la cabeza.

I'm addicted to the madness
This hotel is my Atlantis
We're forever gonna have a fucking reason to sin
Let me leave my soul to burn and I'll be breathing it in

Alastor inclina la cabeza y entrecierra los ojos. Angel Dust no sabe cómo explicar que lo hace salir: La simple adicción insana hacia Valentino, un lazo invisible que él siente en torno a su cuello. Reforzado por el Overlord que le brinda mil placeres que acaban doliendo más de lo que complacen.

I'm addicted to the feeling
Getting higher than the ceiling
And we're never gonna want this fucking feeling to end
Just concede and give in to your inner demons again

Da un par de zapateos antes de mirarse en el espejo, viendo a Alastor en el reflejo en ese aspecto tan horroroso y de puro poder.

I'm addicted to the sorrow
When the buzz ends by tomorrow
There's another rush of poison flowing into my veins
Giving me another dose of pleasure that resides by the pain

Pone la mano en el cristal.

I'm addicted, I'm dependent
Looking awesome, feeling helpless...

Por un instante en lugar de estar Alastor, ve a Valentino. Llega a sobresaltarse por ello. Frunce las cejas y endereza.

—Así está destinado a ser hasta que me maten en un exterminio o Valentino lo haga. De la forma en que sea... siempre tendré un dueño—Encoge de hombros—. No hay remedio.

Alastor se para a su lado, ambos mortalmente distantes en su aspecto, así como el poder que guardan dentro de sí.

— ¿Por qué no hacemos un acuerdo? —Propone Alastor, Angel Dust gira a mirarlo—. Voy a requerir tus servicios nuevamente.

— ¿De verdad?

—Por supuesto ¿De qué otra forma no aburro en el infierno? —cuestiona con las manos en las mejillas y jalándoselas un instante—. Somos compañeros de acto ¡Podemos darle el más grande espectáculo al infierno! Solo basta con qué aceptes acompañarme.

Angel Dust no es tan estúpido. Es capaz de ver el brillo verde en la mano de Alastor. Sabe perfectamente que este no es un acuerdo cualquiera. No es una banalidad de amigos. Sino que fungiría como una cadena directa a su cuello con el otro extremo en la mano del demonio de la radio. Acaba por tomarla.

Un Overlord, otro ¿Qué más da? Con Alastor tiene la certeza de que no sufrirá como lo hace con Valentino, que tendrá una salva guarda y aunque también es pecar de tonto, pues ahora tiene a dos jalando de sus extremos ¿Qué importa? Es el maldito infierno. Mientras a más tenga a que aferrarse, seguirá existiendo.

Desde ese punto, no es tan tonto.

Un chirrido de estática lo aturde un instante. Al separar las manos da cuenta de cómo el pelaje de esta se vuelve negra a excepción de los toques rosas, acabando con un símbolo que sabe pertenece al vudú –un vevé-, pero desconoce que significa. Un corazón con rayado en su interior y algunas líneas curvas más. Alastor ríe complacido por lo que hizo.

—Esto molestará mucho a esa rata.

— ¿Ah? —cuestiona extrañado, Alastor hace desaparecer el micrófono.

—Porque le aseguré que eras mi compañero, se negaba, diciendo que lo escogerías a él por encima de todo y como queda claro, no es cierto—Angel Dust desconoce en qué momento se llevó a cabo esa conversación—. Reto a nadie a hacerte daño ahora. —Chasquea los dedos.

Los ojos de Angel Dust se abren de par en par, con un brillo rojizo y la habitación tornándose un enorme lugar de apenas luz suficiente. El mismo símbolo que en su mano repartido por todo el lugar. Se acuesta en la cama con Alastor encima y lo toma de la cara para besarlo. Un impulso muy suyo entremezclado con otro que lo exige a estar con él y solo lo hace feliz por hacerlo saber correspondido en el deseo.

Alastor permanece con los ojos entreabiertos. Incluso muerto soy incapaz de sentirme atraído a él. En la meditación al respecto, da cuenta de la falta de ropa por movida del demonio araña. No siente el deseo de tener sexo con él.

Solo quiere hacerlo sentir bien, ahora que son compañeros hasta que algo más grande pueda romper este acuerdo. Uno sellado en la sangre que escurre por los colmillos de ambos, incluso la penetración presurosa por querer sentirse bien y hacerlo sentir bien.

A final en eso se resume.

En una complacencia mutua.

¿Qué por qué?

No lo sé, soy feliz haciéndolo sentir bien.

Me gusta estar con él.


— ¡AH! ¡¿POR QUÉ TIENES ESO?! ¡¿CÓMO SE TE OCURRE HACER UN TRATO CON EL DEMONIO DE LA RADIO?!

—Yo creo que es bonito. —opina viendo su mano desde distintos ángulos. Vaggie quiere arrancarse el cabello.

— ¿Qué es ese símbolo? No recuerdo que significa. —admite Charlie. Angel Dust se encoge de hombros, sin darle demasiada relevancia.

—Es bonito. Es lo único que importa y que tuve una noche perfecta.

—Sí, te oí. —bufa Husk con mal humor.

— ¿Acaso quieres ser tú quien me acompañe? No tendría problema—afirma arrimándose en la barra. Husk rueda los ojos antes de ponerse a beber—. Hola, alteza. —Saluda cordial a Stolas que va pasando por el Lobby.

Vino a hospedarse por perseguir discretamente a su amante Blitzo. Lo más seguro es que acabe teniendo algún encontronazo con Valentino y se arme la pelea de siempre como en Instagram.

—Oh, Angel—Saluda con voz suave—. Buenos días... ¿Interesado en el Vudú? —Increpa al verlo a la mano. Angel Dust se pregunta si todos quien lo vean van a preguntar por ello—. Es un bonito símbolo para tener. —Asegura con su plumaje ligeramente inflado.

— ¿Sabe que es? —cuestiona Charlie.

—Por supuesto. Me dedico a estudiar esta clase de cosas—Toma la mano de Angel Dust, revisando la marca—. Es el vevé de Erzulie Fredda Dahomey—Parpadean repetidamente, con los ojos redondos de confusión. Eso no aclara nada—. Espíritu del amor—Acaba sonriendo y Angel Dust se muerde los labios, viendo su mano—. Suele usarse mucho en las bodas. Incluso que este espíritu posee a las mujeres y algunos hombres para seducir hombres. Acabando casi siempre en sexo.

—Oh... ¡OH! ¡ANGEL!

— ¡ALASTOR!

El demonio ríe desde su lugar, bajando las escaleras.

—En mí no quedó qué símbolo se plasmaría, my dear—Informa despreocupado—. Quien atrajo a Erzulie fuiste tú.

—Eso quiere decir...—Empieza a decir Charlie. Las marcas bajo los ojos de Angel Dust lucen brillantes—. ¡QUE SÍ ESTÁS ENAMORADO DE ALASTOR! ¡OH ANGEL!

—Encantador. —opina Stolas continuando con su camino mientras da un par de risitas. Angel Dust se jala el cabello, abochornado. Ve la mano de Alastor extendida hacia él.

— ¿Y bien? Aun me debes un baile por aquella interrupción.

— ¿Es parte del servicio?

— ¡Por supuesto! ¡Contigo todo se vuelve un gran espectáculo!

Charlie sacude a Vaggie, con ojos brillantes de encanto la escena. Como Angel Dust simplemente se deja llevar por Alastor con la mayor calma y felicidad. Tal vez no se va a librar de Valentino, pero al menos dejaría atrás eso que tanto lo molesta de su tiempo con él.

Pues Valentino no sería tan estúpido de meterse con Alastor. Ningún Overlord se reta mutuamente a menos que sepa que ganará y bien, aquí ninguno de los dos guarda certeza de su victoria. Angel Dust consiguió protección de la manera más estrafalaria posible: En un humano que lo dejó en espera, del que se enamoró y tantos años después, el sentimiento perduró como sus adicciones.

Siendo correspondido de tan extraña manera y llevado bajo la excusa de un nuevo acuerdo a sus servicios y ¿Por qué no? Alastor tiene la certeza de que bailando con Angel Dust, jamás va a aburrirse.