Disclaimer: los personajes que reconozcan no me pertenecen. Los que no, son animales geniales que están felices de cambiarles la vida a los desdichados que sufrieron un epílogo que nunca existió.

Cómo hago para que esta página deje de odiarme y creer que la gente lee en lenguaje de computador?! Voy a llorar. *La quinta de este cap debe ser la vencida*


Capitulo 7

Mientras calificaba los ensayos de los alumnos de cuarto año, Minerva McGonagall tuvo que detenerse para poder reflexionar acerca del tema que no dejaba de rondar su cabeza: Potter y Malfoy.

De acuerdo con lo que le comunicaba el mitad kneazle de Hermione, su relación mejoraba cada día más. Y ella se alegraba, aunque no dejaba de resultar extraño. Al principio, su motivación al ponerlos juntos en el proyecto había radicado en querer comprobar las palabras del felino, y en hacer que, como líderes natos de sus respectivas casas, fomentaran una transición hacia la unión. Ahora que sus observaciones la llevaban a concluir que tal vez esa relación tenía todo el potencial de convertirse en algo más, no sabía qué pensar al respecto.

Se preguntó si sería conveniente para ambos propósitos del proyecto empezar a combinar casas en los dormitorios de octavo año, y darse cuenta de lo que estaba considerando la llevó a dejar su trabajo y dirigirse a la pintura de Dumbledore.

—Albus —le saludó para despertarlo.

—Oh, Minerva. Qué bueno verte, ¿quisieras comer uno de esos caramelos de café por mí, por favor? Y después describe la sensación que deja en tu lengua.

Minerva rodó los ojos y resopló como cada vez que la pintura de Albus le pedía lo mismo. Pero cumplió su petición, sobre todo porque se estaba aficionando ella misma a la reserva de caramelos de su predecesor.

—De acuerdo Albus. Te he visitado por una razón —estableció cuando la pintura terminó de saborear sus palabras—. Potter y Malfoy.

Ciertamente eso no era lo que había querido decir. Quería preguntarle primero qué le parecía la idea de mezclar las casas en los dormitorios, y que eso los condujera al tema de los chicos. Pero cada vez se le hacía más difícil mantener arriba sus barreras con la pintura de su amigo fallecido.

—Ya veo. Siempre creí que Harry y Draco debían estar juntos. Ya te lo había dicho, ¿no es así? Son dos caras de una misma moneda. Se complementan a la perfección. Ojalá hubiera tenido tiempo para ayudarlos a darse cuenta y acercarse mientras estaba con vida. Ahora que lo dices, te estaría muy agradecido si tú lo hicieras por mí y me contaras los progresos de su acer…

Minerva recordó por qué solo visitaba a Albus en circunstancias desesperadas o de soledad extrema.

Regresó a su despacho y se felicitó por haber sacado todos los cuadros de allí.

Pero Albus ya había regado la semilla que Crookshanks había plantado en su cabeza.

Tal vez valga la pena intentarlo, concluyó.


Draco sabía que no había sido él mismo desde que el octavo año había iniciado. Tal vez por eso había tardado un par de semanas, pero cuando observó a Harry solo removiendo su comida, sin hablar con nadie en el comedor por cuarto día consecutivo, finalmente comprendió que algo había cambiado en el niño que vivió.

Hablaba más con Snuffles que con cualquiera de sus amigos, y parecía concentrarse en las clases tan solo lo suficiente como para no llamar la atención por prestar poca. Habría pensado que era por causa de su propia cercanía si todavía tuviera suficiente ego como para convencerse a sí mismo de que el momento que habían tenido en la biblioteca, y el haber despertado juntos sobre la paja limpia, con Snuffles en el medio, significaba algo más allá de dos compañeros estudiando y descansando juntos por obligación.

En ese momento sus reflexiones tomaron otro rumbo cuando se dio cuenta de que, de alguna manera, Harry se las había arreglado para que las toneladas de cartas de amor y odio que solía recibir las primeras semanas, fuesen ahora inexistentes. Tal vez le habían destinado un apartado postal en la torre de las lechuzas.

Un halcón de su familia que no veía desde hacía meses se posó al frente suyo. Agradeció que Hestia estuviera cumpliendo su castigo en la misma jaula que Snuffles, con Harry; les echó otro vistazo, los animales competían por la atención (y la comida) de Harry desde su jaula. No pudo evitar que sus labios se curvaran de una forma poco familiar. Le pareció percibir un golpe en el costado por parte de Zabini.

El halcón tenía atadas a sus patas una gruesa misiva y una pequeña cajita.

Liberó a Perseus de su carga y abrió la carta e intentó no alzar las cejas por lo que leía superficialmente, hasta que encontró la explicación de la cajita.

"...de modo que no te preocupes, que ya he pasado yo por el suplicio de comer el soufflé de mi propia creación. Este el que le sobró a Margueritte, la estudiante de cocina más talentosa. Su hijo recientemente emprendió una travesía alrededor del mundo sin posibilidad alguna de usar traslador, ¿te imaginas? Lamentablemente ni siquiera el perro de mi querida Collette quiso probar mi soufflé. Ella me dijo que mis energías no estaban alineadas, de modo que ejecuté un hechizo de auras en la noche y me di cuenta de que he estado rodeada de muchas influencias negativas últimamente. Tal vez por eso Collette fue capaz de atravesar las defensas y hechizos contra muggles de nuestra Villa, para poder guiarme en mi sanación interior. Tal vez la Villa sabía que yo necesitaba eso. Es solo ese pensamiento el que me ha impedido ordenar nuevas protecciones, y enviar una vociferadora a nuestros antiguos vecinos, los Bourgeois, por atreverse a venderle una propiedad mágica a semejante personaje…"

Los desvaríos de su madre continuaban por tres páginas más. Draco abrió el postre e hizo cálculos para ver cuánto faltaba para que llegaran las vacaciones de navidad. Estaba más que claro que su madre necesitaba compañía que la ayudara a regresar a la cordura.


Esa misma tarde, mientras Draco y Harry terminaban de ajustar la puerta de entrada al establo de los hipogrifos, Draco se dio cuenta de que había disfrutado llevar a cabo un proyecto con Harry. Ambos habían sonreído al clavar la última puntilla, y se habían dejado caer, Harry en el suelo y Draco contra el establo.

Minerva había ido a los establos con la intención renovada de atraparlos en medio de una pelea y forzar un castigo en conjunto. Probablemente en el bosque prohibido.

Pero cuando se paró junto a Crookshanks en el filo de la ladera que conducía al lugar, y vio a los chicos riendo a carcajadas en el suelo, se transformó en gato y los observó por un largo tiempo, reflexionando acerca de las palabras de Albus.

La próxima vez.