Los personajes no me pertenecen, le pertenecen a Rumiko Takahashi.

-dialogo-

-"pensamientos"

Hola! Estoy de vuelta! Muchas gracias por entrar a leer... no los entretengo mucho. Que disfruten la lectura.


"Lazos"

Los estruendosos ruidos matutinos de la familia Tendo y Saotome en esta ocasión estaban curiosamente ausentes. El ambiente en la casa se sentía diferente a pesar de que todos los miembros de ambas familias estaban llenos de salud y de energía ese día, bueno… casi todos.

La más pequeña de la familia Tendo comía su desayuno sin levantar la vista de su plato, solo lo hacía cuando su hermana mayor Kasumi o su padre, le hablaban directamente a ella. Sentía la mirada de su prometido sobre ella y aunque ella hubiera querido golpeado por lo de ayer no iba a hacerlo, no porque no quisiera, estaba que se moría por golpearlo y causarle todo el dolor posible como el que ella sintió, pero volvería a ser la misma historia de siempre; ella lo golpearía, el saldría volando por toda Nermia y luego volvería fingiendo que todo está bien y ella lo aceptaría de nuevo.

Ya tuve suficiente de eso― Pensó Akane, el recuerdo del apoyo de Ryoga y de su cerdito el día de ayer invadieron su mente y de nuevo se sintió misteriosamente tranquila. Sin decir nada y sin ver a nadie agradeció por la comida, retiro de la mesa los platos que había utilizado y se fue a su habitación, era sábado por la mañana así que muy para su pesar, tendría que estar todo el momento cerca de Ranma los siguientes dos días.

Al entrar a su habitación su cerdito negro estaba sentado en el escritorio viendo por la ventana, muy pensativo; esa escena le pareció muy curiosa a la pelinegra, pero sin detenerse a meditar mucho en eso, se acercó a él, acaricio su cabecita sacando al pequeño cerdo de sus pensamientos, haciendo que la volteara a ver ella le sonrío y comento:

― Gracias P-chan por estar conmigo ayer. Quisiera ver a Ryoga para agradecerle también por lo de anoche. ― A P-chan le latió el corazón a mil por hora y sintió como sus mejillas se sonrojaron, cosa que no noto Akane ya que esta se había sentado en su cama. De una bolsa que estaba en la misma, Akane saco dos agujas para tejer y una bola de estambre color verde oscuro, la miro detenidamente y suspiro sonoramente.

― P-chan, estas cosas son del diablo, no sé cómo le hacen las demás para poder tejer a dos agujas― volviendo a suspirar tomo con decisión las agujas y deshaciendo el intento de bufanda que había hecho hace un par de horas volvió a empezar su labor.

P-chan no se percató cuantas horas pasaron, pero verla esforzarse tanto por hacer una bufanda, aunque en realidad era empezar una bufanda para volverla a deshacer y empezarla de nuevo, le llamaba mucho la atención. Akane estaba cambiando; antes simplemente habría dicho que la bufanda estaba bien hecha en los primeros intentos, sea cual fuese el resultado y habría estado orgullosa de ello, aunque después Ranma le dijera que era lo peor que había visto y ella le hubiera obligado a ir con el doctor Tofu de urgencia. En esta ocasión no era así, hacía y deshacía un sin número de veces lo que estaba haciendo intentando que saliera lo mejor posible. Tan concentrados estaban los dos: una en su trabajo manual y el otro apreciando los gestos cada vez más desesperados de la pelinegra que no se percataron que tocaban a la puerta hasta que oyeron una voz que llamaba a la muchacha.

― Akane, ¿Qué haces? ― Akane se sobresaltó al escuchar a su prometido en la puerta y rápidamente escondió lo que estaba haciendo detrás de su espalda, cosa que no pasó desapercibida por los dos artistas marciales. El pequeño cerdito adivino que la bufanda que estaba haciendo con tanto esmero era para el hombre que acababa de interrumpir su atmosfera de tranquilidad, haciendo que su corazón latiera dolorosamente y bajara la mirada.

― No es algo que te incumbe, Ranma. Ahora sal de mi habitación― Contesto la muchacha con un evidente tono molesto mientras cruzaba los brazos enfrente de su pecho.

―Tranquila Akane, no vengo a pelear, solo quiero saber si todo está bien. ― Akane frunció el ceño con evidente molestia, ella creía que Ranma Saotome solo venía a comprobar que ella no estuviera llorando por él y si así fuera, el no ofrecía disculpas por sus comentarios hirientes. Su manera de arreglar con ella las cosas era aparecerse por su cuarto o donde fuese que ella estuviese, fingirse amistoso y preocupado por ella y ella estúpidamente le creía que su preocupación por ella era real hasta que aparecía de nuevo una de las locas prometidas y volvía a desplazarla y a decirle cosas hirientes como ayer.

"―Ya no más Ranma Saotome, yo no soy una más de tus prometidas.―"Su semblante cambio inmediatamente mostrando una bella sonrisa de esas que le arrancaba un suspiro a los dos artistas marciales ahí presentes.

―Todo está bien Ranma, no te preocupes. Solo que estoy intentando hacer esta bufanda para Ryoga como agradecimiento y no quería que la vieras para que no fueras de chismoso a decirle. ― Los dos artistas marciales se sorprendieron al escuchar las palabras de Akane, uno sintió que la felicidad se apoderaba de todo su cuerpo y el otro… no supo que estaba sintiendo, solo sabía que la ira que había sentido hacia el muchacho del colmillo en la noche de ayer al verlo con su prometida volvió a su cuerpo y había tomado más fuerza, quería desquitarse y lo haría.

― ¿Una bufanda? Si lo que quieres hacer es atrapar y matar al pobre cerdo, hay maneras más simples y económicas de hacerlo Akane, en lugar de gastar tu dinero en el estambre y perder tú tiempo haciendo algo similar a una horca. ― Lo dijo en el tono más burlón y despectivo que pudo, sabía que iba a terminar muy mal herido, pero quería que se sintiera mal por haberle dicho que la bufanda era para el maldito de Ryoga.

Akane lo observo por unos segundos, sintió la ira recorrer su cuerpo y apretó con fuerza los nudillos, conto rápidamente hasta diez, recordó lo que había decidido la noche anterior y haciendo amago de toda la fuerza de voluntad para no asesinarlo a golpes, camino con paso decido a la puerta de su habitación y la abrió.

― Bueno, no creo que Ryoga sea tan tonto como para morir con una bufanda. Si me disculpas estoy ocupada. Sal por favor de mi habitación. ― La manera en que lo dijo y la sonrisa que mostraba ella en su rostro, dejo a Ranma sin palabras y sin darse cuenta ya estaba afuera de la habitación de Akane y ella cerraba tras él la puerta.

Ryoga/P-chan se quedó más impresionado por la actitud de Akane que incluso el mismo Ranma. Observó como la chica suspiraba aun con su mano en el pestillo de la puerta. La vio encaminarse hacia a él, tomar la silla de su escritorio y golpearla fuertemente contra la cama en repetidas ocasiones, de milagro ni la cama ni la silla se rompieron. Minutos después Akane dejaba la silla en su lugar y sentándose en ella, suspiro nuevamente, las lágrimas corrieron de nuevo por sus mejillas pero las aparto con fuerza.

― Ando muy sensible últimamente, ¿No crees P-chan? ― Akane sonrío a su pequeña mascota con las lágrimas aun bajando por sus mejillas y tomándolo entre sus brazos le dio un pequeño beso en la cabeza y lo acomodo entre su pecho abrazándolo tiernamente. No importaba cuantas veces Akane lo abrazara y lo tratara con ternura, P-chan sentía como su corazón latía con fuerza cada vez que ella lo tocaba. Pasaron unos minutos así abrazados, hasta que Akane se levantó y se sentó en la cama colocando a su mascota junta a ella y comenzó de nuevo con su "arduo" labor. P-chan la observo por unos minutos más, paso una idea por su cabeza y sin hacer el menor ruido y haciendo gala de sus habilidades adquiridas para abrir puertas sin manos, salió de la habitación sin ser notado por ella.

Agua caliente… transformación…. ropa humana y sin que nadie lo notara salió corriendo del cuarto del baño; con mucho cuidado de no perderse, siguiendo los caminos empedrados y sin salir del todo de la propiedad de los Tendo, fingió que llegaba a la casa de Akane y llegando al recibidor pronuncio las palabras de cortesía para informar a los habitantes de la casa que acababa de llegar, no pasaron ni un par de minutos cuando la sonrisa tranquila de Kasumi lo recibió invitándolo a pasar.

― Por favor pasa Ryoga-kun, le avisare a Ranma que estas aquí― Pero antes de que ella pudiera ir a buscar al artista marcial, el hizo acto de presencia con los brazos cruzados sobre su pecho y mirando a Ryoga con todo el odio del mundo. Ante esta mirada Ryoga no pudo evitar sonreír, sabía la causa del enojo de Ranma y eso lo hacía sentir bastante bien y aunque en otro momento no hubiera desaprovechado la oportunidad de hacerlo enojar en esta ocasión se lo iba a reservar… por el momento.

― ¿Qué haces aquí P-chan?― Kasumi observo con curiosidad a los muchachos, ― ¿P- chan no es el cerdito de Akane? ― No pensó por mucho tiempo en eso y se limitó a sonreír, su educación le dictaba que se retirara de ahí pero su instinto de "ama de casa y hermana mayor" le decía que debía permanecer ahí.

― En realidad vine a ver a Akane, Kasumi-san ― Ignorando intencionadamente a Ranma, observo de reojo como este tensaba el cuerpo y se descruzaba los brazos y tomaba una posición defensiva, cosa que le pareció muy graciosa a Ryoga. Detrás de la pared que dividía el recibidor del resto de la casa aparecieron las cabezas de los demás integrantes de la familia viendo con curiosidad la escena.

― ¿A Akane? Bueno…. ¡Akane-chan! ¡Te buscan! ― Kasumi grito acercándose un poco al pie de las escaleras, sintiendo en su espalda el espíritu marcial de los dos hombres "encenderse", Kasumi no les prestó mucha atención, todos sabían que ese par solo se la pasaban peleando… a los segundos se escuchó la respuesta de Akane desde arriba de las escaleras ― ¡VOY! ― Los pasos de la mujer por la planta alta hizo eco en toda la casa, todos los integrantes de la familia veían a los dos hombres parados en el recibidor que se miraban intensamente, uno con el orgullo en su mirada y el otro con deseos de asesinarlo. Al instante apareció Akane bajando las escaleras y viendo la escena sintió como el cabello de la nuca se erizaba, el odio entre los dos era perceptible, pero ignorando a su prometido se concentró en Ryoga y le sonrió.

― ¡Hola Ryoga! ¡Qué alegría verte! ¿Qué haces aquí? ― Akane sintió la mirada de su prometido en su nuca, por un momento quiso voltear a verlo pero sabía que si le prestaba atención iban a terminar peleando y era lo que menos quería y menos con espectadores.

― E-escuche q-que abrieron un nuevo café cerca... y-y en vista de que hace fr-frio quería invitarte a ir conmigo― Aunque quería sonar seguro en su invitación no pudo evitar que los nervios lo traicionaran, se maldijo por dentro por su inseguridad pero agradeció que por lo menos en esta ocasión pudiera terminar la frase.

― Claro que no piensa ir a ningún lugar contigo, maldito cerdo. ― Dijo Ranma moviéndose de donde estaba y poniéndose de cierta manera enfrente de Akane, dando a entender con ese gesto que no iba a dejar que ese maldito cerdo se llevara a SU prometida a algún café de cuarta sin su consentimiento. Akane observó el gesto y aunque muy en el fondo de su corazón sentía emoción por la "leve" muestra de celos de su prometido, frunció el ceño y anteponiéndose de nuevo a su prometido sonrío cálidamente a Ryoga e ignorando por completo a Ranma aceptó la invitación.

―Claro que me gustaría ir contigo Ryoga. ― Sin voltear a ver a nadie, camino al genkan tomo sus zapatos y dejando sus surippa de lado, se puso al lado de Ryoga dándoles la espalda a todos mientras se ponía su abrigo. Todos los espectadores contenían la respiración esperando la reacción de Ranma pero antes de que este pudiera hacer algo, una peli azul con traje típico chino se lanzó sobre Ranma envolviéndolo en sus brazos y tirándolo al piso.

― ¡Nihao! ¡Wó ai ni Ranma! ― Ranma sintió los pechos de Shampoo pegándosele al cuerpo lo cual no le gustó nada y menos cuando escucho la despedida de Akane y Ryoga saliendo por la puerta. Intento por todos los medios deshacerse de la chica sin conseguirlo. Todos los de la familia observaba como el chico trataba por todos los medios de deshacerse de la mujer sin resultados y veían como Akane se iba con Ryoga, encogiéndose de hombros empezaron a retirarse, solo quedo la mujer mayor de la casa viendo la escena.

Nodoka observaba a su hijo siendo acosado por la mujer pero su mente estaba pensando en su pequeña Akane. ― ¿Qué habrá hecho ahora mi hijo para que Akane esté tan fría con él? ― Ella conocía lo grosero que era su hijo con su prometida, que aunque no le había dicho nada a él sobre su descontento por la manera en que la trataba, sabía que en cualquier momento Akane no iba a soportar más de las groserías de su hijo y cambiaria para con él… al parecer había sido más pronto de lo que ella había calculado. Sonrió internamente y un sentimiento de satisfacción y orgullo se reflejó en su mirada, ―Ya es hora de que aprendas una lección de caballerosidad, hijo mío― y sin decir nada fue a ayudar Kasumi en la cocina dejando al par solos.

Ryoga y Akane caminaban uno junto al otro sin mediar palabra, no es que el ambiente fuera incomodo, se sentía la tranquilidad que sentían estar junto al otro. Un recuerdo cruzo por la mente de Akane y ella deteniendo su marcha de manera repentina llamó la atención de Ryoga. Akane hizo una reverencia hacia él, Ryoga se sonrojo enormemente y sintió como su cuerpo temblaba de los nervios.

― ¿Q-que ha-haces A-Akane? ―

― Domo arigatou gozaimasu― Dijo Akane sin moverse. Ryoga se quedó en silencio, aunque estaba contento, su mente no alcanzaba a comprender de todo lo que estaba pasando. ―Gracias por lo de ayer; por estar conmigo y probar mi comida. ― Akane se incorporó y le regalo una sonrisa que no había visto antes en su rostro, esta sonrisa estaba llena de ternura, de complicidad, de aprecio y otros sentimientos que no podía identificar.

―Sé que es muy raro lo que te voy a decir, pero siempre apareces en los momentos indicados. Cuando necesito hablar con alguien ― Akane siguió caminando y Ryoga la siguió. ―Sé que no hablamos mucho porque siempre están peleando tú y Ranma o te desapareces, pero quiero que sepas que te aprecio Ryoga, creo que eres un gran amigo. ― Ryoga escucho todo lo que le había dicho, detuvo su andar y miro el cielo el cual estaba cubierto por las nubes, ya estaba anocheciendo.

― No tienes que agradecer Akane, tú fuiste la primera en tratarme bien cuando yo lo primero que hice fue atacarte y cortar tu cabello. ― Akane rio ante el recuerdo de la primera vez que vio a Ryoga, lo observo por un momento y pensó que muchas cosas habían cambiado. Ellos habían cambiado.

― Parece que va a nevar, ¿No crees? ― Ryoga observo a Akane y asintió como respuesta. Akane le sonrió de nuevo ―Será mejor que nos apresuremos, me está dando frio.― Siguieron caminando y platicando de cosas vanas. Nunca se dieron cuenta del pequeño pato que los observaba atentamente.

En esa noche que estaba por comenzar, la Luna fue testigo de los lazos de amistad que se fortalecía; con cada paso y sonrisas que compartían aquella pareja que iba en camino a una pequeña cafetería de la ciudad.


¡Hallo! Muchas gracias por volver a este pequeño fic que empezó como un one-shot, en realidad planeaba dejarlo así… pero me gustó tanto y tenía tantas ideas y está nevando en donde vivo, asi que dije… ¿Por qué no? Ahora que hay inspiración…

Muchas gracias a: JustSomeone99, Miztu of the moon, mnj2327 y Haruri Saotome por tomarse el tiempo de escribirme un comentario de lo que les pareció la historia. ¡Muchísimas gracias!

Y a todos los que lo leyeron pero no se animaron a escribir un review, muchas gracias por entrar y darle una oportunidad a esta historia. Ojala que se animen y me escriban diciéndome que les pareció.

Gracias por leer!

¡Hasta pronto!