Los personajes no me pertenecen, le pertenecen a Rumiko Takahashi.

-dialogo-

-"pensamientos"

Hola! Estoy de vuelta! Muchas gracias por entrar a leer. Que disfruten la lectura.

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"PROMESAS ROTAS"

Había comenzado a nevar hace un par de horas, por lo general le gustaba la nieve pero en este momento no, estaba de mal humor… corrección, estaba de un muy mal humor; la marimacho de su prometida se había ido con el cerdo a no sabía dónde y ya llevaba una hora buscándolos sin resultado, estaba comenzando a perder la paciencia. Saltaba de techo en techo esperando toparse con alguno de los dos.

― Maldita sea Akane, ¿Dónde te metiste? ― La molestia del chico de ojos azules era perceptible a simple vista. La escena de Ryoga y Akane de ayer en la noche estando ellos demasiado cerca y el recuerdo de Akane en la mañana diciéndole que le estaba haciendo una bufanda al cerdo y no a él hizo que frunciera más el ceño.

― ¡RYOGA! ― El grito de Akane lo hizo detenerse en seco. ― ¡RYOGA! ― Ahí estaba de nuevo, la voz de "ella", comenzó a correr buscando el lugar del origen del grito y ahí estaba… De pie en medio de la calle; desde donde estaba pudo apreciar que la chica se encontraba preocupada y con algo de frio por lo que apresuro la marcha.

― ¡Ryoga! ¿Dónde te metiste? ― Akane miraba a su alrededor buscando a su amigo. Habían llegado al café, se la estaban pasando bien hasta que el chico dijo que tenía que ir al baño. Ya había pasado casi media hora de eso. ― ¿Dónde estará? ― Dijo a un volumen de voz normal con algo de preocupación en su tono. Sintió como alguien "aterrizaba" detrás de ella e inconscientemente su cuerpo se tensó por completo, dando media vuelta lista para defenderse si era necesario. Su cuerpo se relajó instantáneamente al ver a Ranma, pero su corazón comenzó a latirle demasiado rápido. Ranma sonrió de manera burlona y cruzando sus manos detrás de la cabeza en su típico gesto de despreocupación la miro acusadoramente.

―Veo que tu amado Ryoga se fugó de su cita. Eres tan poco romántica que el pobre salió huyendo.― Y ahí estaba el primer ataque. "―Al diablo todo. ―" Se movió tan rápido que no le dio tiempo al artista marcial de esquivar el puñetazo directo en la cara que le proporciono Akane.

―Eso no es de tu incumbencia Ranma. Y no era una cita. ― Ranma que se encontraba en el suelo gracias al puñetazo de su prometida la observo unos segundos, la nieve y el sonrojo que se formaba en sus mejillas y en la punta de su nariz a causa del frio le quedaban muy bien, el dolor que le había causado en un inicio el puñetazo de su "delicada" prometida se esfumo al verla. Apartando esos pensamientos se puso de pie, limpio su ropa ya mojada con la nieve.

― ¿Ah no? Pues Ryoga parecía muy contento con su cita. ― Su ceño volvía a fruncirse al recordar al chico y su sonrojo al invitarla al "bendito" café.

― ¿Ah sí? ¿Dónde dejaste a Shampoo, Ranma? Cuando me fui se veían muy contentos abrazados. ―

En cuanto lo dijo se arrepintió de hacerlo, se había prometido a sí misma no volver a mostrar celos ni a golpear a Ranma "nunca". Y en menos de 5 minutos había roto las dos promesas, ¡Dios!, era tan difícil… ese hombre siempre lograba sacarla de sus casillas. ―"Recuerda lo que dijimos Akane, ¡compostura! "―

― Pues no creo que hayas tenido tiempo de verme con Shampoo, ibas muy contenta con tu querido Ryoga del brazo― Ranma sentía que Akane era la misma de siempre con él y sintió un gran alivio, después de lo que había ocurrido en la mañana, donde le pidió de una manera cortes que se fuera de su habitación, se había preocupado. Ahora podría respirar tranquilo, al parecer a Akane ya se le había olvidado lo de ayer.

― Tienes razón. No me fije, Ryoga me estaba platicando algo― Akane puso su dedo índice debajo del mentón como si tratara de recordar algo, sonrío, se encogió de hombros y comenzó a caminar. Ranma sintió como si le hubiera lanzado un balde de agua fría, esperaba cualquier cosa: un golpe, unos cuantos gritos diciéndole que era mentira o reclamándole por dejarse abrazar por Shampoo. Pero nada de eso paso. Solo le dio la razón con respecto a Ryoga y siguió adelante. ―" ¿Qué diablos está pasando contigo Akane?"― Ranma notó que su prometida ya iba más adelante que él así que corrió un poco para alcanzarla, dejando un poco de espacio entre los dos, el siguiéndola como siempre lo hacía.

― ¡Ryoga! ¡¿Dónde estás?! ― Akane se sentía angustiada por su amigo. No había señales de el por ningún lado. Ella ya conocía la nula orientación del chico pero no podía perderse en el camino de la mesa al baño ¿o sí? ―"Si, es muy posible" ― Se contestó ella misma en cuanto formulo el pensamiento. Suspiro sonoramente, obviamente no vería al chico hasta dentro de unos días, cosa que la deprimió un poco. Dándose por vencida comenzó el camino hacia su casa, las calles ya estaban cubiertas de nieve y su abrigo no era lo suficientemente caliente como para querer estar afuera de la casa más tiempo.

Los dos caminaban bajo de la nieve, Ranma notaba como Akane iba encogiéndose sobre su cuerpo y se abrazaba en un claro gesto de tratar de conservar el calor, estaba sintiendo frio.

―Akane, Si ya sabias que iba a nevar ¿Por qué no te pusiste algo más abrigador? ―

― Cállate idiota, ¿yo cómo iba a saber que iba a nevar? No soy meteoróloga. No me molestes, de todas maneras nadie te está pidiendo que te preocupes por mí― Iban caminando por un pequeño parque, Akane sabía que ahí había un pequeño escalón, pero al poner el pie en el suelo del escalón este resbalo por la nieve. La coordinación de artista marcial evito que cayera por completo pero sintió un tirón doloroso en su tobillo derecho tan fuerte que lanzó un leve grito de dolor. De pronto, sintió las manos fuertes de su prometido sosteniéndola. Sentir el cuerpo de él, protegiendo de cierta manera el suyo, siempre la había hecho sentir tranquila y reconfortada. En esta ocasión no fue diferente, pero el dolor pulsátil que sentía, hizo que se olvidara de Ranma.

― ¿Por qué no te fijas por donde caminas Akane? ― Aunque fue un regaño/reclamo, realmente estaba preocupado por ella. Sin decir nada, levantó a Akane entre sus brazos y comenzó a correr hacia el hogar del doctor Tofu. Akane en cualquier otro momento hubiera protestado ante esto, pero le dolía tanto el tobillo que solo se dejó llevar mientras escondía su rostro en el cuello de Ranma para tratar de ocultar sus lágrimas de dolor.

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Ryoga observaba por todas direcciones tratando de determinar su ubicación. Le había dicho a Akane que iría el baño pero… el camino había sido más difícil de lo que pudo haber imaginado.

Y ahí estaba: en medio de la nada, parado en lo que podía llamarse en una de las rocas de una pequeña montaña y a los pies de está, se podían apreciar las luces de una pequeña ciudad que no sabía si era Nermia o no. El aire frio recorrió todo su cuerpo, la nieve ya estaba empezando a empapar toda su ropa a pesar de traer su característica sombrilla. Tendría que buscar algún refugio antes de que se convirtiera en cerdo. El rostro de su amada apareció en su mente, frunció el ceño apretó los puños y agarrando todo el aire que sus pulmones fueran capaces de recibir, grito:

― ¡¿DÓNDE DIABLOS ESTOY?! ―

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― Bien Akane, debes considerarte afortunada parece ser un leve esguince, nada que no se cure con antiinflamatorios, analgésicos y reposo. Yo creo que en unos pocos días estarás como nueva― El Dr. Tofu terminaba de examinar el tobillo de su pequeña paciente y comenzaba a vendarlo

―Desafortunadamente, por obvias razones no podrás irte caminando hasta tu casa, podrías quedarte aquí o que Ranma te lleve en su espalda. Pero está nevando y sería peligroso para los dos―

― Yo puedo andar sola si ando con muletas, ¿no es así Dr. Tofu? ¿No tiene unas que me pueda prestar? ― Dijo Akane con un leve tono de ansiedad, no quería estar tan cerca de Ranma. Y quedarse tampoco era una opción, conociendo a su padre en cuanto supiera que ella estaba con el Dr. Tofu y que tenía que quedarse porque estaba lesionada, saldría sin importar cuanta nieve estuviera cayendo ni que tan frio estuviera afuera con tal de cerciorarse que estaba a salvo y arrastraría a su Tio Genma con él. Y ni hablar de tía Nodoka y Kasumi que de igual manera se preocuparían por ella y capaz acompañarían a los hombres.

― No seas terca Akane, yo te llevare. ― Uso su mirada de "regaño" con Akane pero ella simplemente lo vio y volteo su rostro mostrando su inconformidad con la situación, no le dio importancia e hizo una leve reverencia como muestra de gratitud al Dr. ―Muchas gracias, Dr. Tofu y no se preocupe por nosotros, protegeré a Akane. ―

―Dr. Tofu, présteme unas muletas, por favor― No estaba dispuesta a aceptar el tener que ser llevada por Ranma tan fácil.

― Akane eres una niña terca y tonta. ¿No entiendes que no puedes llevar muletas? Muy seguramente el piso esta resbaloso y te volverás a caer. ―Dijo esto cruzándose de brazos y cerrando los ojos como en señal de "autoridad". Ya comenzaba a desesperarse de la terquedad de Akane, la llevaría y listo, sería el fin de la discusión.

― ¡Ash, que no me llames tonta! ― Por instinto agarro un pequeño recipiente metálico en donde el doctor Tofu había llevado las vendas y se lo lanzo con toda la fuerza que pudo hacia la cara de Ranma. En el movimiento, piso sin intención con el pie lastimado, ocasionándole una punzada de dolor que de inmediato se le reflejo en el rostro.

―Akane, por favor trata de no hacer movimientos que impliquen movilizar el pie, por lo menos hasta mañana, ya que haya desinflamado un poco. ―

Ranma recuperándose del golpe fue a discutir con Akane y ella le respondía de igual manera. Tofu miraba la escena con gracia, era típico ver a esos dos peleando pero en esta ocasión era diferente. Había una atmosfera diferente entre los dos, sobre todo por parte de Akane.

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Akane se descubrió oliendo el cabello de Ranma y se regañó mentalmente. Maldijo sus sentimientos y reclamo a Dios por ponerla en esta situación. Se había prometido la noche anterior tres cosas:

"No mostrar celos por Ranma Saotome"

"No golpear nunca a Ranma Saotome"

"No mostrarse débil en frente de Ranma Saotome."

Y todo, TODO, se había ido por el desagüe en menos de 24hrs; si había un Dios allá arriba… la odiaba y en estos momentos se estaba burlando de ella. Pero, la espalda de Ranma le resultaba tan cómoda y cálida que sentía su cuerpo relajado y aunque no le gustará admitirlo se sentía a salvo. A pesar de que él se encontraba saltando de techo en techo para llegar lo más rápido que se pudiera a la casa ya que la nieve estaba cayendo más fuerte y por lo tanto el frío estaba aumentando, ella no sentía nada de frio. Es más, incluso estaba comenzando a darle sueño de lo relajada que se sentía. Maldijo de nuevo por esto y se acomodó mejor en la espalda de su prometido, dejándose llevar.

Ranma se encontraba preocupado por su prometida, no le había dicho si sentía frio o no y tampoco él le había preguntado, pero muy seguramente se estaría congelando por sus saltos, pero no le quedaba de otra, tenían que llegar YA a la casa antes de que la tormenta se pusiera peor de lo que ya estaba. Un par de cuadras más y llegarían. Solo le rogaba a Dios que Akane no se diera cuenta de lo rápido que latía su corazón por tenerla en su espalda, saberla para él y que solo él podía ayudarla en sus momentos de debilidad, hacía que su corazón latiera en demasía. Todavía no había olvidado la insolencia de Ryoga de haberla invitado a salir y en "sus narices"; Ya se las pagaría el cerdo la próxima vez que lo viera.

Cuando llegó a la casa sintió la respiración acompasada de su prometida, supuso que estaba dormida por lo que hizo un movimiento algo brusco para despertarla, no quería que todo mundo empezará de nuevo con sus locuras de organizar en ese momento la boda. Sintió los movimientos de Akane en su espalda mientras entraba a la casa y daba el característico saludo. Espero unos segundos y dejo a Akane sentada en el piso de madera. Akane un poco modorra se colocó sus pantuflas y el hizo lo mismo. Los dos se sentían avergonzados por la cercanía del otro y sentían como su corazón acelerado trataba de normalizar sus latidos, no había palabras, solo sonrojo y el recuerdo del calor del cuerpo del otro. Los pasos apresurados acompañados de llantos de Soun Tendo los trajo de vuelta a la realidad.

― ¡Hija mía! ¡Mi niña! ¡Akane! ¡¿Qué te paso?! ¡¿Estás muy lastimada?! ― Los gritos del señor Tendo resonaron en toda la casa, tomo a Akane en sus brazos y la acomodo en su pecho y comenzó a arrullarla de un lado a otro mientras las lágrimas corrían por sus mejillas cual ríos. ― ¡No te preocupes mi pequeña niña, aquí está tu padre para cuidarte! ―

― ¡Papá! no exageres solo fue un leve esg…asdn ― Akane había comenzado a protestar, pero sus palabras fueron calladas cuando su padre pego la cara de la joven a su pecho. Y sin decir nada más corrió hacia las escaleras y las subió muy apresurado mientras seguía llorando de preocupación por su "pobre" hija y gritaba a los cuatro vientos que su padre estaba ahí para ella y la cuidaría.

Todos los demás integrantes de la familia vieron la escena y sintieron pena por la muchacha de ojos avellana.

― El doctor Tofu llamo para avisarnos de la lesión de Akane y que venían en camino Ranma― Kasumi usando su tono delicado sonrió a su futuro cuñado y le brindo su característica sonrisa cálida.

― Si hubieras tardado 5 minutos más en llegar Ranma hubiera ido papá a buscarlos― Nabiki observo al hombre con esa mirada analítica de siempre, se cruzó de brazos y sonriendo con maldad se fue al comedor. Los demás siguieron a Nabiki exceptuando a la Nodoka y a Kasumi.

― ¡PAPÁ DETENTE! ― El grito de Akane desde la planta alta llamo la atención de las tres personas que aún se encontraban al pie de las escaleras. Kasumi suspiro un ―Iré a ayudar a Akane― y comenzó el camino a la planta alta con su sonrisa tranquila.

Nodoka observo como Kasumi se perdía al final de las escaleras y dirigió la vista a su hijo, el cual estaba quitándose la chaqueta y colocándola en su sitio.

― ¿Estas bien, hijo? ― Lo notaba un poco tenso y con la mirada perdida.

― Si mamá, estoy bien. ― Ranma la observo y se puso enfrente de ella.

― ¿Ya arreglaste las cosas con Akane? ― Ranma se sorprendió por la pregunta, no quería decirle a su madre que en esta ocasión no sabía que era lo que estaba pasando con Akane. Sabía que estaba molesta, pero ahora estaba actuando diferente a la Akane que él conocía. Por momentos parecía que Akane era ella misma pero en otros, no la reconocía. Evadió la mirada de su madre y Nodoka no aparto su mirada de él.

― ¿Qué le hiciste, Ranma? ― Ranma palideció al instante, repetirle lo que le había dicho a su prometida el día de ayer, no era algo de lo que estuviera preparado.

― Y-yo…―El chico se encontraba con la mirada baja y rascándose la mejilla con vergüenza, se sentía acorralado. La figura de su padre se asomó por la pared que dividía el recibidor.

―Nodoka querida, al maestro y a mí nos gustaría un poco de té― El aura asesina de su esposa apareció de inmediato haciendo que el señor Genma callera de sentón al suelo. ―C-creo que y-yo puedo prepararlo― El señor Genma retrocedía aun en el suelo tratando de poner la mayor distancia que se pudiera entre su esposa y el.

― No te preocupes cariño, ya se los preparo― La señora Saotome se apartó de su hijo y con una sonrisa se dirigió a la cocina, aun con su aura asesina perceptible para cualquiera que la viera.

Ranma suspiro aliviado, si no fuese por la intromisión de su padre el de seguro estaría bajo el yugo de la katana de su madre en estos momentos. Puso sus manos detrás de su cabeza y camino a su habitación.

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Akane suspiro aliviada; a Kasumi y a ella les había costado muchísimo trabajo convencer a su padre de que se encontraba bien, que no iba a morir por culpa del tobillo y que solo necesitaba descansar. Al verse al fin sola e intentando mover el pie lo menos posible, se colocó la pijama que le había facilitado su hermana mayor y al final se arropo debajo de sus cobijas. Vio el destello de la luna atravesar por su ventana y suspiro, su mente estaba empeñada en recordarle todo lo que había pasado en las últimas horas desde que Ranma había pronunciado esas palabras tan crueles que aun calaban como si se las acabara de decir. Sintió de nuevo como las lágrimas inundaban sus ojos y las dejo salir. Estaba cansada de todo: de sus sentimientos, de Ranma, de su compromiso. Su corazón le dolía al saberse inferior a los ojos del ojiazul, él se lo había dicho: "―Cualquiera de ellas es mejor prometida que tu―".

― ¿Tan mala soy? ¿Que incluso la loca de Kodachi es mejor que yo? ―Se preguntó Akane entre susurros. Las lágrimas no dejaban de salir. Llevo una de sus manos a su boca para tratar de ocultar los sollozos. Su pecho dolía. Golpeo la cama con la mano libre y siguió llorando. Odiaba sentirse así, pero no podía evitarlo. Vio al techo con desesperación buscando consolación.

― Por favor, si alguien me oye: Ayúdenme con esto que siento― Susurrando, siguió implorando por ayuda a quien fuese que la estuviera oyendo.

El tiempo paso y las lágrimas no cesaron hasta que Morfeo hizo de las suyas y la pequeña joven se quedó dormida, aún con restos de lágrimas en sus mejillas.

Y la Luna de nuevo observó y escucho los lamentos y suplicas de aquella bella joven que le había robado el corazón.


Muchas gracias a: Haruri Saotome, Rosejandra y Andy-Saotome-Tendo por tomarse el tiempo de escribirme un comentario. ¡Muchísimas gracias! Sus comentarios es lo que me anima a seguir escribiendo y me da el animo para continuarlo.

Y a todos los que lo leyeron pero no se animaron a escribir un review, muchas gracias por entrar y darle una oportunidad a esta historia. Ojala que se animen y me escriban un pequeño comentario.

De nuevo, Gracias.

¡Hasta pronto!