Los personajes no me pertenecen, le pertenecen a Rumiko Takahashi.
-dialogo-
-"pensamientos"
Hola! Estoy de vuelta! Muchas gracias por entrar a leer. Que disfruten la lectura.
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"AVATAR"
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El fin de semana había pasado y el ajetreo semanal diario se escuchaba en la casa Tendo. Nabiki ya había partido hacia la escuela. Akane había convencido al doctor Tofu que la dejara ir a la escuela a pesar de sus recomendaciones de mantenerse dos días más en reposo. Estaba lista para partir con o sin Ranma, el cual estaba discutiendo con su padre por el ultimo oniguiri del desayuno, los observo por un momento y supo que esa pelea tardaría un rato en acabarse y dada su condición no podía darse el lujo de esperarlo. Ir en muletas era difícil y lento. Tenía el tiempo justo para llegar a la escuela y no iba a llegar tarde por culpa de su prometido. Se despidió de su hermana y su tía las cuales las observaron con preocupación pero se despidieron de ella con el cariño que las caracterizaba.
Iba concentrada en mantener la velocidad aun andado en muletas que no se percató que un chico se acercaba a ella.
― ¡Ohayou Gozaimasu! ― Akane se sorprendió al oír la voz, se detuvo y dio media vuelta. Hacia ella corría un chico de cabello castaño oscuro, alto tal vez un poco más alto que Ranma, con tez blanca y un cuerpo musculoso. Al llegar hasta donde ella estaba, el chico se detuvo y sonrió. Hizo una leve reverencia y volvió a saludarla, ella contesto el saludo y él le sonrió. Akane al tenerlo cerca, no pudo evitar notar los ojos color gris del muchacho, un color que no había visto antes. No pudo evitar sentirse atraída por él.
―Disculpe señorita, estoy buscando la escuela Furinkan, ¿Sabe en dónde está? ― Su manera de hablar tan varonil y respetuosa al mismo tiempo hizo que Akane soltara el aire que sin darse cuenta había sostenido.
― Si, si la conozco. De hecho estudio ahí. Si quieres podemos ir juntos, mi nombre es Akane Tendo, mucho gusto― Mostrando una sonrisa delicada la joven hizo una pequeña reverencia.
― Mucho gusto en conocerte Akane Tendo, mi nombre es Hiroshi Hayashi, puedes decirme Hiroshi. El chico le sonrió e imitando a la chica hizo una leve reverencia.
Compartieron unos comentarios de cortesía más y comenzaron el camino a la escuela. Hiroshi observaba a Akane con detenimiento, ciertamente era una mujer muy bella y su sonrisa era sumamente espectacular. No había visto nunca una sonrisa tan cálida como la que ella le había regalado hace unos momentos, estaba sinceramente cautivado por la mujer y no solo por su físico, su manera de tratarlo era encantadora. Emanaba una tranquilidad que hace mucho tiempo no sentía.
Akane por su parte se sentía sumamente cómoda con el joven. A pesar de que era un muchacho extremadamente guapo no tenía ese aire de prepotencia que tenían muchos hombres que ella conocía, incluso podría decir que Ranma tenía un leve toque de arrogancia en su andar que a veces la sacaba de quicio. Hiroshi ya le había comentado que acababa de llegar a la ciudad hace un par de días en compañía de su mascota: "kitty" su pequeña gatita. Akane hubiera querido preguntarle por sus padres pero le pareció una descortesía hacerlo ya que lo acababa de conocer.
― ¿Puedo hacerte una pregunta Akane? ―
― Sí claro, adelante Hiroshi ―
― ¿Por qué andas en muletas Akane? ¿Te fracturaste la pierna? ―
― Ah no, me esguince el tobillo hace un par de días, pero nada de qué preocuparse. Mi doctor dice que en uno o dos días más podre andar por mi cuenta, la verdad es que ya no me duele tanto el pie. ―
― Tal vez me vea muy atrevido pero puedo cargarte en mi espalda si te cansas, Akane― El chico la miro con preocupación.
― ¡Gracias!, Lo tomare en cuenta.― Sonrío y Hiroshi sonrió con ella. Ya estaban llegando a la escuela y los chicos que estaban alrededor se les quedaban viendo con curiosidad y comenzaba a rumorar: ¿Quién era el chico nuevo? ¿Por qué estaba con Akane? Y ¿Dónde estaba Ranma?. Todo eso pasó desapercibido por los dos jóvenes hasta que un grito ya conocido por Akane se hizo presente.
― ¡AKANE TENDO! ¡TE AMO! ― La voz de Kuno Tatewaki interrumpió la plática de gatos que tenían Akane y Hiroshi. Akane instintivamente se puso a la defensiva e iba a patear a Kuno con la pierna lastimada pero antes de que eso pasara, Hiroshi se antepuso y de un puñetazo derrumbo a Kuno antes de que este abrazara a Akane, esta última observo sorprendida a Hiroshi… había sido demasiado rápido.
― Akane, deberías tener más cuidado. Casi lo golpeas con tu pie lastimado. Por cierto… ¿Quién es él? ― Akane se percató de que aún tenía la pierna semi-flexionada lista para el golpe, la bajo lentamente y suspiro aliviada.
― Gracias Hiroshi, te debo una. Es Kuno Tatewaki. No importa, vamos, sígueme hay que ir con el prefecto escolar. ― Akane sin prestar atención a todos los que se encontraban a su alrededor, los cuales los miraban sorprendidos, siguió andando con dificultad siendo seguida por Hiroshi.
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Ranma corría a toda velocidad por las calles de Nermia con rumbo hacia la escuela, se le había hecho tarde por culpa de su padre; el cual lo había tirado al estanque de la casa, había tenido ducharse de nuevo para recuperar su forma masculina.
― Maldita sea, todo por culpa del viejo. ¿Qué habrá pasado con Akane? ¿Habrá llegado a tiempo?―
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Las clases habían comenzado. Ranma estaba de pie afuera del salón de clases cargando cubetas de agua como castigo, estaba tan aburrido que agradeció cuando el prefecto escolar apareció en el pasillo, atrás de él caminaba un muchacho que nunca antes había visto en la escuela, ante sus ojos no era un chavo diferente a otros, le resulto de lo más normal así que no le prestó mucha atención.
― ¿De nuevo llegando tarde, señor Saotome? ― El hombre frente a él se acomodó sus enormes y gruesas gafas en el puente de su nariz e hizo un gesto de desaprobación. Ranma hizo reverencia de disculpa y se incorporó. ―Puede usted entrar a la clase señor Saotome, voy a presentarles a alguien al resto de su grupo.
El joven entro al salón siendo seguido por el prefecto y el nuevo estudiante. Todos se pusieron de pie como lo dictaba las reglas de comportamiento.
―Tomen asiento.― Espero a que todo mundo tomara asiento y continuo― Les presento a su nuevo compañero de clase: Hiroshi Hayashi, espero que lo traten bien. Señorita Akane Tendo ya que usted conoce al joven, le pido de favor que le enseñe la escuela. ― Akane con esfuerzo y ayuda de sus muletas se puso de pie.
― Sí, señor―
Ranma abrió los ojos con sorpresa y luego frunció el ceño "― ¿Akane lo conoce? ¿Desde cuándo lo conoce? , ¿De dónde diablos lo conoce? ―" Sus pensamientos fueron interrumpidos cuando el perfecto salió del salón y el maestro le indico que se sentase en el lugar libre que estaba justo al lado de su prometida. El chico nuevo camino tranquilamente a través del salón y tomo asiento al lado de Akane, pudo apreciar como los dos chicos se sonreían alegremente y el "tipejo" le susurraba algo Akane a lo que ella respondió con una sonrisa. Ranma sintió ganas de golpear en esos momentos al chico nuevo.
El resto de las clases continuaron sin incidentes hasta que llegó la hora del almuerzo. Hiroshi acomodo su pupitre al lado del de Akane y saco su bento de la mochila. Todos observaban con atención la escena, luego observaban a Ranma y viceversa.
Solo se escuchaban los cuchicheos de los demás alumnos que se encontraban en el salón. Ranma comía su almuerzo con la molestia reflejada en el rostro sin abrir los ojos. Había visto como el tipo nuevo se sentaba al lado de Akane y ella lo había aceptado como si nada y para colmo hablaban como si fuesen amigos desde siempre.
― Oye Akane, tienes un poco de soja en la mejilla― Escucho desde lejos Ranma, abrió los ojos inmediatamente y dirigió la vista hacia donde estaba su prometida. El tal Hiroshi estaba peligrosamente cerca de su prometida y no solo eso, su mano se dirigía a la mejilla de ella. Inmediatamente se puso de pie y cruzo el salón con la velocidad propia de un artista marcial, se puso al lado de Akane y detuvo la mano de Hiroshi justo antes de que llegara a su destino.
― ¿Qué crees que estás haciendo? ―Ranma apretó con fuerza la mano de Hiroshi, este último ni se inmuto por el agarre y sonrió.
― ¡Vaya, pero si es el chico castigado!, obviamente pensaba quitarle la soja que tenía Akane-chan en su mejilla. ¿Podrías devolverme mi mano por favor? La necesito para seguir comiendo. ― Ranma detecto el tono de burla en su voz, por lo que sintió la ira correr por sus venas y soltó la mano del chico.
― Así que te crees muy gracioso, chico nuevo. ―
― Solo lo normal. Y soy Hiroshi, no el "chico nuevo", así te ahorras tiempo y saliva― Hiroshi estaba muy entretenido con la situación, era obvio que el chico de la trenza estaba molesto por su cercanía con Akane pero para ser sincero no le importaba en lo más mínimo. Observo de reojo a Akane y la vio incomoda con la situación, pudo apreciar en su mirada un destello de preocupación, supuso que ese hombre tenía algún tipo de relación con ella.
Todos los demás observaban con atención la escena, sobre todo una mujer que se encontraba en la puerta del salón de clases: la hija de en medio de las Tendo sonrió de medio lado, esto definitivamente se pondría interesante, su ojo para el negocio le decía que se podría sacar provecho de la situación.
― Ranma, por favor basta. Todo mundo nos está observando ― La vergüenza que sentía en estos momentos Akane era perceptible a plena vista. No esperaba que las cosas se salieran de control de esa manera. El aura de pelea de su prometido era perceptible, aunque Hiroshi no pareciera darse cuenta de eso, ella sabía que si las cosas continuaban así todo iba a terminar mal.
Hiroshi siguió comiendo su almuerzo sin prestarle atención al "tipo violento".
― Si lo que planeas es asustarme con tu aura de batalla pierdes tu tiempo. ―Hiroshi se limpió los labios con su servilleta de tela y sonrío a Akane. Las palabras de Hiroshi y su sonrisa para con ella hizo que Ranma frunciera el ceño y se sintiera aún más molesto.
Con un rápido movimiento, Ranma tomo al chico por la camisa y lo puso de pie, sin soltar el agarre se acercó a él amenazadoramente.
― Akane es mi prometida, aléjate de ella. ― Lo dijo en voz baja pero con el tono molesto, solo para que el chico lo escuchara. Hiroshi solo sonrío, tomo la mano de Ranma y de un movimiento hizo que este lo soltara. Hiroshi observo a Akane la cual se había puesto de pie y los veía a los dos con el miedo en sus ojos, le pareció aún más bella, luego observo a Ranma y se cruzó de brazos sin dejar de ver al chico que tenía en frente de el a los ojos. El ambiente estaba tenso, todos esperaban que alguno de los dos soltara el primer puñetazo.
El silencio de una pequeña campana desconcertó a todos y un segundo después una bicicleta estaba sobre la cabeza de Ranma.
― ¡Nihao, Ranma! ― Shampoo apareció, golpeando a Ranma en la cabeza, en una de sus manos llevaba la típica caja que utilizaba para hacer sus entregas. Observó con curiosidad al chico que se encontraba en frente de ella, era apuesto pero no como su Ranma. ― ¿Quién eres tú? ―
Hiroshi no contesto, siguió cruzado de brazos y observo como Akane suspiraba de alivio por la interrupción de aquella extraña chica, la cual ya estaba ahogando a Ranma con un abrazo y diciéndole lo mucho que lo amaba y que le había traído el almuerzo mientras que el chico de la trenza solo intentaba apartarse de ella.
Akane al ver la escena, apretó los puños con fuerza, giró su cabeza hacia un lado apartando la mirada de la escena con molestia y con ayuda de sus muletas salió del salón bajo la atenta mirada de Hiroshi.
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El sonido de la campana que indica el final de las clases se hizo presente por toda la escuela. Ranma había desaparecido junto a Shampoo y no se les había vuelto a ver en todo el día.
Akane resignada, guardo sus cosas y emprendió el camino a casa. Hiroshi la seguía en silencio, desde la interrupción de la chica de pelo azul, Akane había cambiado ya no le había sonreído y trataba de ocultarse de su mirada. Recordó el momento en que el chico de la trenza y la chica extraña se fueron del salón.
Todo había quedado en silencio. Akane había salido del salón de clases y Ranma había huido siendo seguido por Shampoo dejando un desastre en el salón de clases. Hiroshi volteo a ver a sus nuevos compañeros de clases, los cuales ya se encontraban recogiendo los pupitres que Ranma y la chica habían tirado. Al parecer todos ya estaban acostumbrados a estas situaciones. Levanto uno de los pupitres y vio como una chica de cabello castaño se le acercaba, la observo por unos segundos y se percató de la similitud con Akane.
― Soy Nabiki Tendo, mucho gusto Hiroshi― Hiroshi se sorprendió de la familiaridad con la que se dirigió a él, incluso lo llamo por su nombre sin haberse él presentado. ―Veo que estas un poco confundido por la situación, no te preocupes es algo normal. Pero si me das 1000 yenes te puedo resolver todas tus dudas. ―
El chico se cruzó los brazos y sin dejar de ver a la hermana de Akane levanto una ceja. Definitivamente sin contar a Akane, las mujeres en este lugar eran muy raras.
―Vamos, sé que mueres por saber. ―
― No, en realidad no. Me doy una idea de lo que pasa aquí: El chico Ranma está comprometido con Akane pero a la vez parece que también tiene un tipo de compromiso con la loca de la bicicleta. ― Hiroshi se encogió de hombros ante la mirada sorprendida y molesta de Nabiki.
―Vaya, eres más perspicaz de lo que esperaba. ―
― No, en realidad no. Es algo obvio después de ver el comportamiento de todos. ―
Nabiki frunció el ceño, odiaba a la gente audaz, le era más difícil hacer negocios con ellos.
―Te daré 500 yenes si a cambio me dices cuantas prometidas tiene el chico de la trenza― Nabiki se cruzó de brazos y miro con frialdad al muchacho.
― ¿Qué te hace pensar que tiene más prometidas? ―
―Intuición― Hiroshi se encogió de hombros― Si ya tiene dos, ¿Qué le evitaría tener más? ― Nabiki chasqueo la lengua ante su respuesta. Era la mitad de lo que ella había pedido a cambio de dar información, pero por la cara del muchacho se daba cuenta que no le interesaba mucho si le contestaba o no. Seria dinero que perdería por su orgullo herido y el dinero siempre iba antes que todo.
Así que el chico de la trenza tenía tres prometidas oficiales y una autodenominada prometida. Mientras seguía a Akane supuso lo difícil que sería lidiar con ese tipo de situación. Hiroshi frunció el ceño ante este pensamiento, alguien que no sabía darse cuenta de lo mucho que valía Akane no se la merecía. El con unas horas de conocerla se había dado cuenta de su valor como persona y como mujer. Ya había tomado una decisión.
Akane se detuvo, dio media vuelta e invito a Hiroshi ir a su casa a comer. Hiroshi aceptó gustoso y ambos emprendieron el camino de vuelta a casa de Akane.
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La Señora Saotome iba caminando a toda prisa a través de las calles de Nermia. Se encontraba muy molesta con su hijo y le iba a hacer pagar muy caro por lo que había hecho.
Ella había ido a visitar a Ukyo, sabía que a su hijo le encantaban los okonomiyakis que preparaba su amiga. Así que… con todo el amor maternal del mundo había ido a comprar unos para la comida. ¿Cuál fue su sorpresa al llegar? Frunció el ceño ante el recuerdo:
"― ¿No se enteró señora Saotome? Creo que Ran-chan ya va a decidirse por mí. Le dijo a Akane que yo era mejor para él que ella. Estoy tan contenta querida señora Saotome ¿Ya Puedo llamarla suegra? ¡Ay, perdone mi atrevimiento pero que es que estoy tan emocionada! ― De repente tomo sus manos entre las de ella y continuo ―Quiero que sepa que voy a cuidar muy bien de su hijo, conmigo no pasara hambre y siempre estaré apoyándolo en todo lo que se proponga―
Nodoka observo con cierta incredulidad a Ukyo. Con sutileza aparto sus manos de las de Ukyo fingiendo que se acomodaba el cabello y la ropa. Ukyo observo los movimientos de su "suegra" con admiración, Nodoka se sintió incomoda por la mirada penetrante de Ukyo, puso sus manos de nuevo en su regazo, no entendía absolutamente nada…
― No entiendo de qué hablas cariño. ¿Podrías explicarte mejor? ― Nodoka observo a Ukyo la cual asentía emocionada por lo que iba a contarle. Nodoka se sentía ansiosa presentía que iba a conocer que había pasado entre Ranma y Akane hace unos días.
―El otro día Akane preparó algo de comer para Ran-chan, la verdad no entiendo cómo sigue intentándolo, ya todos sabemos lo mal que se le da la cocina, pero bueno. Ya sabe usted como es Ranma con Akane y viceversa, empezaron a pelear por qué Ranma obviamente no quería comer su comida ¿Quién querría probarla? Pobre de mí Ranma ― Nodoka se impaciento por los desvíos de la chica, pero aun así espero a que continuara ― Y entonces lo dijo, Ranma le dijo a Akane "cualquiera de ellas es mejor prometida que tu". ― Lanzó un gritillo de emoción. ― ¿Se da cuenta señora Saotome? Ran-chan ya va a decidirse por mí― Nodoka sintió que la sangre le bajaba a los pies, ¿Cómo es que su hijo había dicho aquellas palabras? Ukyo por su parte no se dio cuenta de la sorpresa aunada a la tristeza que reflejo Nodoka en ese momento. Nodoka bajo la mirada y sintió sus lágrimas acumularse en los ojos más no les permitió a estas manifestarse.
Por su parte Ukyo empaqueto los okonomiyakis que su suegra le había pedido y se los entrego, tan feliz estaba que no se dio cuenta de la tristeza que reflejaban los ojos y la sonrisa de la mamá de su amado. Nodoka intento pagar por la comida, pero Ukyo se negó a ello. Hizo una reverencia y salió del establecimiento. Al salir no se percató que un chico con gafas, vestimenta china y cabello negro largo estaba de pie afuera del establecimiento. El chico observo la mamá de su enemigo alejarse, el solamente se acomodó las gafas y continuo con su camino."
Nodoka llevaba en sus manos la comida que le había comprado a su hijo, iba pasando por un parque y decidió sentarse en una de las bancas. Observo la comida aún caliente al lado de ella. Había ido contenta a comprarle la comida favorita de su hijo, quería consentirlo un poco, pero ahora al saber la causa del cambio de Akane, su hijo no merecía nada.
Ella le había estado enseñado en secreto, desde hace tres meses, a Akane a cocinar, le había costado sus dolores estomacales por supuesto, pero había visto como la chica se había esforzado en aprender a cocinar, cada día que pasaban juntas en la cocina se maravillaba de la persistencia de Akane por hacer las cosas bien. Había admirado desde lejos el amor "secreto" que ella sentía por su hijo. Había apreciado la tristeza de Akane cuando las cosas no le salían como debían y la alegría cuando su primer platillo había quedado decente, su emoción en ese momento fue indescriptible.
"― ¡Cuando Ranma pruebe esto le va a encantar! ― Se le había escapado a la pelinegra, al darse cuenta se sonrojo inmediatamente y trató de cambiar lo que había dicho. Nodoka no se sorprendió ante el comentario de la chica, solamente sonrío y asintió. "
Tanto esfuerzo y tiempo invirtió Akane para que él supiera que ella podía ser buena cocinera, ¿Para qué? ¿Para que su hijo viniera y le dijera cosas tan hirientes como esas? Nodoka supuso la tristeza que debió haber sentido la pequeña Tendo ante esas palabras y sintió su corazón estremecerse, frunció el ceño de nuevo; Su hijo pagaría caro su poca educación y caballerosidad, ella misma se encargaría de ello. Se levantó de la banca dejando los okonomiyakis en la banca. Se acercó a una persona que estaba hurgando en la basura en busca de alimento, lo toco para llamar su atención y le señalo la banca.
― En esa banca hay unos okonomiyakis, los acabo de comprar. Puede usted comérselos. ―
El vagabundo la miro con sorpresa, sintió como sus lágrimas salían de sus ojos y se postró en el suelo en reverencia agradeciéndole desde el fondo de su corazón a la mujer desconocida que le había ofrecido la comida; ahora su familia y él tendrían algo rico que comer este día, se levantó de inmediato y corrió a la banca por la comida. Nodoka observó al señor irse corriendo con la felicidad en su semblante, sonrío, dio media vuelta y siguió con su camino a casa.
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El señor Tendo veía con atención al chico postrado ante él. No podía creer lo que estaba pasando.
Akane se sentía palidecer. Todo había sido muy inesperado. Estaba comiendo tranquilamente con Hiroshi a su lado, su tía Nodoka, la cual estaba muy seria, comía en frente de ellos con su esposo al lado y Kasumi al otro. Nabiki ya había terminado de comer y ahora leía una revista recostada en el piso mientras que el Maestro Happosai se encontraba planchando con cuidado las prendas de su colección, todo normal, hasta que llegó su padre. Akane inocentemente había presentado a su padre al nuevo amigo que había conocido, cuando de repente este ultimó se postro ante su padre y exclamo:
― Mucho gusto señor Tendo, mi nombre es Hiroshi Hayashi heredero de las artes marciales de combate libre Hayashi "Guerreros de la Luna". Le suplico, concédame la mano de su hija Akane Tendo. ―
Toda la familia estaba en silencio, observaban con sorpresa al chico que se encontraba enfrente del patriarca de la familia Tendo. Incluso el anciano Happosai estaba en completa seriedad mientras fumaba su pipa y cruzaba los brazos tomando una actitud pensativa.
― ¿Quieres la mano de mi hija Akane? ―
― Así es señor.
― Pero mi hija ya se encuentra comprometida― lo dijo con leve angustia en su tono de voz. Observo a su hija Akane la cual observaba con sorpresa a su compañero de escuela.
― Así es, con mi hijo Ranma Saotome― Genma inmediatamente intervino en cuanto tuvo oportunidad y sintió el aura asesina de su esposa al lado, elevo el pecho orgulloso, supuso que su esposa estaba molesta por el atrevimiento del chico al pedirle la mano de Akane a su amigo.
― Hiroshi, ¿Qué estás haciendo? ― Akane se comenzaba a sentir molesta, el deja vu de cuando la comprometieron con Ranma se hizo presente.
― Akane, no te metas. ― Dijo su padre, el cual se cruzó de brazos y cerró los ojos.
Akane se molestó aún más, era su futuro el que estaban discutiendo, no el de ellos. Ya estaba comprometida con Ranma, no podía tener otro prometido, era absurdo tan siquiera pensarlo, además ella no era un objeto al cual poder regalar al mejor postor. Estaba lista para reclamar, no iba a dejar que decidieran su futuro a la ligera y sin siquiera permitirle opinar, pero antes de que Akane pronunciara palabra, Hiroshi se levantó aun permaneciendo "hincado" y exclamo:
― Señor Tendo, reconozco que apenas si conozco a su hija e incluso tengo conocimiento de su compromiso con el joven Saotome. Sin embargo, en estas pocas horas que llevo de conocerla me ha hecho sentir la tranquilidad que no había sentido desde el fallecimiento de mis padres; desde ese terrible evento, me he sentido completamente solo e incluso hay noches en que me es imposible conciliar el sueño a causa de esto. Cuando conocí a su hija me di cuenta de que ella es una mujer, no solo hermosa por fuera sino también por dentro: me brindo ayuda sin dudar e incluso me ha invitado a su hogar sin siquiera conocerme. Alguien así no puede pasar desapercibida ante mis ojos y mucho menos puede ser ignorada por mi corazón. Sé que apenas conozco a su hija, pero bríndeme la oportunidad de ser el hombre que ella necesita y merece. ―
Todos quedaron en silencio ante las palabras del chico. El señor Tendo sintió como el corazón se estremecía por las palabras del muchacho hacía su hija, no pudo pronunciar palabra; Sabía de sobra que Ranma quería a su hija, pero el constante maltrato verbal e incluso las numerosas prometidas del hijo de su amigo a veces le hacían preguntarse si era el hombre adecuado para ella. A pesar de todo, un padre siempre veía por el bienestar de sus hijos.
Akane se quedó sin palabras, sintió su corazón estremecerse ante las palabras de Hiroshi. ―" ¿Porque dices las cosas que quisiera que Ranma dijera?" ―
Nodoka se puso de pie y se colocó al lado del padre de Akane, toco el brazo de Soun el cual la miro y ella sonrió.
― Me presento, Hiroshi: Soy Nodoka Saotome, madre y esposa de Ranma y Genma Saotome. A pesar de que ninguna de las Tendo son mis hijas de sangre las considero como tales. Amo a Akane como no tienes una idea y tus palabras han conmovido mi corazón, así que ― Volteo a ver a Soun y le sonrió― Por parte de la familia Saotome te informo que no nos sentiremos ofendidos ni cambiaran nuestros lazos para con la familia Tendo si concedes la mano de tu hija a este joven de buen corazón. Que Akane decida quién de los dos será el mejor hombre para ser su esposo. ―
Todos quedaron en silencio. Soun observo con sorpresa a la esposa de su amigo.
― Pero tía Nodoka… yo― Akane intento decir algo, pero aún se sentía conmovida por las palabras de Hiroshi y sin pretenderlo recordó las palabras de Ranma hace unos días las cuales fueron como punzadas en su corazón por lo que no pudo continuar con lo que tenía planeado decir.
Soun no era tonto, también él se había dado cuenta de que algo había pasado entre Akane y Ranma. Aunque la mesa había sido reparada, supuso que se había roto en primer lugar gracias a los arranques de ira de Akane además que la sutil indiferencia de su hija para con su prometido había sido notable ante sus ojos, aunque no decía nada ni se entrometía en los asuntos de los dos prometidos él se daba cuenta de todo, la tristeza en los ojos de Akane era demasiado notoria para él. Suspiró.
― Te concedo la mano de mi hija, pero será ella la que al final de cuentas decida si se casa contigo o con Ranma. ― Hiroshi ante esto sonrió e iba a agradecer pero fue interrumpido por Genma Saotome
― ¡TENDO! ¡No puedes hacerle esto a mi hijo! ¡Ranma es su prometido! ¡Es una ofensa para la familia Saotome! ¡Esto es un…! ―
― ¿¡Cuantas prometidas tiene tu hijo, Saotome?! ― El grito "autoritario" de Soun callo inmediatamente al hombre. ― ¿Crees que mi hija no se ha sentido insultada por las numerosas prometidas de tu hijo? ¿Mi familia merece esa deshonra de parte de tu familia? ― Soun en ningún momento volteo a ver a su amigo el cual agacho la cabeza
Akane intento decir algo, pero la mirada de advertencia de su tía Nodoka la hizo callar. No entendía nada, ella había dado su permiso para que Hiroshi obtuviera su mano ―" ¿Acaso también ella cree que no soy lo suficiente buena para su hijo?" ― Akane bajo la mirada con tristeza, gesto que no pasó desapercibido por Nodoka.
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Ya había oscurecido. Ranma corría entre los tejados, había tardado demasiado para deshacerse de Shampoo para después tener que soportar a Ukyo. Él quería mucho a su amiga de la infancia pero se había vuelto más insistente desde "ese" día.
Chasqueo la lengua con molestia; las cosas no solo se habían complicado con Akane, ahora también sus otras prometidas se sentían con mayor derecho sobre él y se autoproclamaban como "la elegida", tendría que ponerles un alto en algún momento, pero no sabía cómo hacerlo. Lo único que le preocupaba es que Akane lo volviera a tratar como siempre.
Al llegar a la casa se extrañó del silencio que dominaba en esta; Ranma pronuncio el acostumbrado saludo anunciando que había llegado a casa sin recibir respuesta, se colocó sus sandalias para andar en la casa y se dirigió al comedor; al llegar vio a sus padres sentados uno al lado del otro, su padre con los brazos cruzados y su madre con sus manos en su regazo, ambos mirando al suelo. Al sentir que su hijo llegaba al comedor, los dos levantaron el rostro mirándolo. La mirada que le dirigieron sus padres hizo que el vello de su cuerpo se erizara.
― ¿Qué pasa? ― Ranma comenzaba a preocuparse, instintivamente sensibilizo sus sentidos y comenzó a buscar con la mirada a su prometida.
― Siéntate hijo― Dijo el señor Saotome mientras se acomodaba las gafas sin apartar la vista de su hijo el cual tomaba asiento enfrente de ellos.
― ¿Qué pasa papá? ¿Dónde están todos? ― Ranma seguía buscando a su prometida esperando encontrarla.
― Tu madre y yo hemos estado hablando y hemos tomado la decisión de irnos de la casa de los Tendo…
― ¡¿Qué?! ¿Pero por qué? ― Ranma paso de la preocupación a la ansiedad, si estando compartiendo el mismo techo con Akane no podía arreglar las cosas, ahora estando separados sería más difícil.
―Nuestra situación con la familia Tendo ha cambiado, hijo― La seriedad de su padre puso aún más ansioso a Ranma.
― ¿A qué te refieres con eso papá? ―
El silencio se hizo presente entre la familia Saotome. Nodoka notó la angustia en los ojos de su hijo, le dolía pensar en cómo se pondría Ranma al saber la noticia pero… él se lo había buscado.
― Akane… ― Empezó a decir la señora Saotome pero fue interrumpida por su hijo al poner ambas manos en la mesa en un golpe levantándose un poco de su lugar y encarándolos con el miedo reflejado en sus pupilas.
― ¿Qué le paso a Akane? ¿Está bien? ― Ranma se veía desesperado por obtener información de su prometida, sus padres lo observaron; Nodoka aparto la mirada y Genma se acomodó las gafas.
―Akane tiene un nuevo prometido. ― La voz seria de Genma Saotome resonó en la habitación.
El silencio se apodero de la habitación.
La Luna presenció la escena desde lo más alto del cielo; sus leves rayos de luz se proyectaban en la espalda del chico pelinegro el cual bajaba la mirada y apretaba sus puños con fuerza. Solo ella contempló como una pequeña lágrima caía del rostro del chico.
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Y Aquí estamos de nuevo… Gracias a todos por tomarse su tiempo para leer.
Sinceramente estoy disfrutando mucho escribir esta historia...
Muchas gracias a: Haruri Saotome, Ns, Andy-Saotome-Tendo y hammunaptrasaqqara por tomarse el tiempo de dejarme su bonito comentario. ¡Muchísimas gracias! Como siempre me alegra mucho que me dejen sus pensamientos escritos. No hay nada mejor para mí que leerlos.
Y a todos los que lo leyeron pero no se animaron a escribir un review, muchas gracias por entrar y darle una oportunidad a esta historia. Ojala que se animen y me escriban un pequeño comentario.
Por las fiestas decembrinas tal vez no pueda actualizar la siguiente semana, por lo que trate dejarlo un poco más largo que los anteriores… pero tratare de seguir escribiendo y actualizar.
¡A todos les deseo una Muy Feliz Navidad y Prospero Año Nuevo!
Gracias.
¡Hasta pronto!
