Los personajes no me pertenecen, le pertenecen a Rumiko Takahashi.
-dialogo-
-"pensamientos"
Hola! Estoy de vuelta! Muchas gracias por entrar a leer. Que disfruten la lectura.
"CULPA"
…
…
El viento helado se coló entre su ropa haciéndola estremecer. Akane se sentía incomoda con la situación, esperaba que el dijera algo pero solo la observaba. Ya habían pasado un par de minutos así, ninguno de los dos pronunciaba palabra, solo se miraban mutuamente sintiéndose lejanos. Ranma busco detrás de ella a esa persona, el "otro prometido", al no verlo se sintió tranquilo y suspiro.
― No deberías estar sola a estas horas Akane, es peligroso. ―
Akane lo miro por un momento, frunció las cejas, giro su cara molesta mientras se cruzaba de brazos.
― Soy perfectamente capaz de cuidarme sola. Gracias ―
Ranma sonrió de medio lado y suspiro de nuevo; Akane nunca cambiaba, sabía que a ella no la gustaba que la vieran como una persona débil, pero también conocía lo miedosa que podía llegar ser en ocasiones ya que había podido apreciar un leve destello de miedo en sus ojos cuando detecto su presencia, hace algunos minutos. Noto como su corazón aumentaba sus pulsaciones y sonrío.
― ¿Qué quieres Ranma? Hace frío y ya es tarde. Quiero dormir― Akane se encontrada desorientada, aun no olvidaba lo que le había dicho hace un par de horas y verlo ahí tan tranquilo como si no la hubiera ofendido, la sacaba de sus casillas. El joven adivinando los pensamientos de la muchacha decidió ir directo al grano.
― Lo siento mucho, Akane― La reverencia que hizo, evito que viera la cara de estupefacción de la chica.
― ¿Ranma? ―
― Lamento lo que te he dicho, me deje llevar y solo termine diciendo cosas hirientes. ― El chico estaba tan sonrojado que no podía incorporarse.
― ¿En serio eres Ranma? Me asustas ― La pequeña sonrisa de Akane aligero la tensión que se sentía en el ambiente, empezó a caminar hacia donde estaba el chico, pero con cada paso que daba sentía como la emoción recorría todo su cuerpo; Era increíble del poder que tenía para hacerla sentir como la persona más inútil de todas o bien la persona más afortunada y feliz del mundo.
Ranma se incorporó y puso las manos detrás de la cabeza mientras fingía indignación.
― Uno no puede ser lindo contigo Akane porque sales con esas cosas ―
La leve risa de Akane hizo que el cuerpo de Ranma se estremeciera y sintiera una especie de calidez recorrerlo por completo, una calidez que hace más de una semana no sentía. La había extrañado.
― ¿Quieres pasar? Hace frio, podría prepararte un té. ― Akane lo veía con algo de súplica en sus ojos, lo extrañaba demasiado y pasar un tiempo con él era lo que más quería.
― No creo Akane, tenía prohibido venir a buscarte. Será mejor que me vaya antes de que mi madre se dé cuenta de que no estoy. ―
Akane solo asintió con la cabeza y mostrándole una sonrisa llena de alegría y comprensión al chico que tenía en frente de ella, hizo que fuera suficiente para que el chico de la trenza se sintiera tranquilo, hiciera una pequeña reverencia en manera de despedida y desapareció de un salto dejando a la chica de ojos café con el corazón latiéndole a mil por hora. Suspiró y entro a su casa. Esta noche dormiría como hace tiempo no lo hacía.
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El día pintaba ser bellísimo: los pájaros cantaban, el sol estaba más brillante que cualquier otro día, el leve frio de invierno la hacía disfrutar de una buena taza de té humeante. Sencillamente, el día estaba hermoso.
―" ¡Basta Akane! No puedes estar tan feliz por un simple "lo siento" del bobo ese". ― Se regañó mentalmente, pero poco o nada le hacía caso el resto de su cuerpo, su sonrisa no se iba de sus labios y su corazón no dejaba de latir rápidamente al recordarlo.
El ambiente de la casa era tranquilo, todo mundo se concentraban en sus actividades de fin de semana: Kasumi tendía la ropa recién lavada, su padre leía el periódico tranquilamente, el maestro Happosai planchaba su colección y Nabiki hacia cuentas. Ella solo estaba ahí sentada en medio de todos disfrutando el dulce aroma que desprendía la taza de té que tenía en sus manos.
Al terminarla se puso de pie y anuncio que iría a caminar un rato. La emoción no desaparecía de ella y decidió dar un paseo para tranquilizar su corazón antes de que alguien lo notara y comenzara a hacer preguntas incomodas o peor que relacionaran su felicidad con Hiroshi.
La calle estaba sumamente tranquila, supuso que por el leve frio todos los vecinos habían decidido quedarse en casa. Todo estaba en paz, hasta que en su rango de visión pudo apreciar un leve bulto blanco con tintes rojizos tirado en medio de la calle, se acercó y lo que vio la dejó helada.
Un pequeño pato blanco con gafas estaba herido e inconsciente en plena calle, inmediatamente supo de quien se trataba, con toda la fragilidad de la que era capaz, cargo al animalito, lo pego en su pecho y lo llevo corriendo a su casa; sus pequeñas manos sentían las pulsaciones del pato por lo que en cierto sentido se sentía aliviada.
Había un pequeño cerdito negro sentado en la calle, triste y sin esperanzas de ver a su amada pronto, el ni sabía en donde se encontraba cuando de pronto pasó en frente de él una mujer corriendo e hizo que abriera los ojos con sorpresa, era ella; no tuvo tiempo de sentirse dichoso por su imagen ya que se percató de lo que llevaba está en sus brazos y sin perder más tiempo corrió detrás de ella, cuidando en no perderla de vista para no extraviarse. De nuevo.
Akane ingreso con rapidez a su casa, subió las escaleras y entro a su cuarto, coloco al pequeño pato en su cama encima de una pequeña cobija, lo arropo para que no perdiera calor y salió del cuarto. P-chan se puso al lado del pato aun inconsciente lo tocó levemente con su nariz esperanzado de obtener algún tipo de respuesta, pero obviamente no obtuvo ninguna.
― P-chan, no lo vayas a lastimar― La voz de la chica lo hizo voltear, la visión de una Akane sinceramente preocupada por el pato lo hizo enternecer. La chica lo alejo del pato, supuso que pensaba que le haría algún tipo de daño, y con cuidado inspecciono el cuerpo del animal, buscando las heridas para después limpiarlas y poder hacer la curación. El pequeño cerdo pudo apreciar el cuidado que ponía la chica con cada movimiento que hacía para moverlo. Al terminar, la chica se sentó en la silla que tenía al lado del escritorio, puso al cerdito en sus piernas y observo al pato.
El sonido de pequeños golpes la distrajo, al instante entro Kasumi siendo seguida por Hiroshi.
― Akane, tienes visita― Kasumi paso la vista de su pequeña hermana al animalito que estaba en su cama. ― ¡Dios! ¿Qué le paso al pobre patito? ― Kasumi se arrodilló al lado de la cama de su hermana y lo acaricio.
― No lo sé, lo encontré en la calle todo herido y lo traje. ―
― ¿Quieres que llame al doctor Tofu? Es mejor que un doctor lo revise― Kasumi lo observó y aunque sabía de quien se trataba, no sabía si llamarlo por su nombre o tratarlo como si fuera un animalito más.
― Si Kasumi, por favor. ― Kasumi se puso de pie y salió de la habitación. Akane por su parte, bajo la mirada curiosa de Hiroshi, tomo al pato en sus brazos con cuidado y salió de la habitación, tanto el cerdo como Hiroshi la siguieron, ella entro a la habitación que antes pertenecía a Ranma y a su padre y le pidió a Hiroshi que acomodara el futon que se encontraba en el armario, aunque esto le pareció extraño, le hizo caso. Akane puso a Mousse en el piso y salió de la habitación, al cabo de unos minutos regreso con una tetera de agua caliente la cual vertió sobre el animal. Hiroshi observo sorprendido como el pato pasaba a ser un hombre de complexión musculosa y un largo cabello negro.
Hiroshi ayudo a Akane a meter al hombre inconsciente en el futon. No entendía como se había convertido, pero al juzgar por las facciones preocupadas de Akane supo que por el momento era mejor no preguntar nada.
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―" ¿Dónde estarás Mousse?" ― Una pequeña anciana encima de un largo bastón, daba pequeños brincos a través de las calles, volteaba a los alrededores tratando de encontrar al muchacho, sin éxito.
― Abuelita, ¿A quién buscas? ― La voz tierna de su nieta capto su atención.
― A nadie. Vámonos Shampoo.― La anciana dio media vuelta y emprendió el camino de vuelta al restaurante seguida de su nieta.
Cologne estaba preocupada por Mousse. Esa mañana había entrado al Nekohanten con un semblante muy diferente al Mousse de siempre.
"El día era prometedor para el Nekohanten, habían tenido varios clientes en el transcurso de la mañana pero ahora el trabajo se había calmado y cada una se hacía cargo de la limpieza de su área.
Un aura de combate hizo que las dos mujeres chinas voltearan a la puerta principal, sus músculos se tensaron listas para la batalla pero al ver de quien se trataba se relajaron de inmediato.
― ¡Shampoo!― Mousse termino de entrar al restaurante y se encamino hacia donde estaba la chica la cual lo veía con extrañeza. ―Te reto a un combate bajo las leyes amazonas, si yo gano me concederás tu mano y nos casaremos. ―
― No seas tonto Mousse. No puedes ganarle a Shampoo― Cologne ya había visto la misma escena en repetidas ocasiones pero esta era diferente… Mousse se veía diferente.
― ¿Y si pierdes, pato tonto? ― Shampoo cruzo los brazos y veía con desdén al chico de los anteojos.
― Regresare a Nyuchiehzu. Y lo más importante, dejare de interponerme entre Saotome y tú. ― La seriedad del chico hizo que Cologne se sintiera ansiosa por lo que volteo a ver a su nieta la cual sonreía de medio lado.
―Será mejor que lo cumplas Mousse. Shampoo estar cansada de tu insistencia― dijo la chica mientras se quitaba el delantal y con un leve gesto le indicó al hombre que la siguiera.
― Te doy mi palabra. ―
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…
El resultado había sido claro, aunque se notaba que el joven había entrenado, no fue lo suficientemente fuerte como para derrotarla.
Por un momento la mujer amazona pensó que perdería ante él; su fuerza y rapidez habían aumentado considerablemente y le había costado en esta ocasión mantener el ritmo del combate y ganarle como en las otras ocasiones. Estaba sorprendida de su rápido progreso.
Al terminar el combate, la chica lleno un balde con agua y se lo vació al chico convirtiéndolo en pato, lo tomo entre sus brazos y de un fuerte golpe lo mando a volar.
― ¡Y no vuelvas Mousse!―
Al perder de vista al pato, Shampoo se dejó caer al suelo y suspiro. Sintió su cuerpo adolorido y sumamente pesado. Su mente le decía que se había quitado una carga de encima y sabía que debía sentirse inmensamente feliz, pero una pequeña parte de ella se lo impedía, la hacía sentirse incomoda. ―"El regresará" ― Se dijo mentalmente, pero la seriedad reflejada en sus ojos a través de las gafas, para nada propia de él, la hizo preguntarse si en realidad volvería a ella esto último la hizo sentir perturbada.
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Akane miraba al aun inconsciente Mousse mientras acariciaba al pequeño cerdito en su regazo. El doctor Tofu se había ido hace unos minutos; después de revisar al chico, le dijo que Mousse no estaba en peligro sin embargo presentaba heridas considerables que ameritaban descanso, haciéndola sentir un poco más tranquila.
Hiroshi estaba sentado en la esquina de la habitación, observaba la escena desde lejos tratando de descifrar el misterio del pato-hombre, o ¿hombre-pato?.
Akane aparto al cerdo de su regazo colocándolo a un lado de ella, vació la tetera con la poca agua caliente que quedaba en un pequeño recipiente, el cual tenía hiervas aromáticas con supuestas propiedades curativas según el doctor Tofu, se levantó y observando a Hiroshi le dijo:
― Voy a calentar un poco más de agua, para hacerte un té. Hace frio. ―
Hiroshi agradeció el gesto de su prometida y le sonrió, espero hasta que los pasos de su prometida se alejaran, se levantó y se acercó al chico pato. Vio al cerdito distraído y una idea cruzó por su mente, sin darle tiempo de reaccionar, cogió al cerdito por la pañoleta y al segundo siguiente le hecho el agua que había vaciado su prometida hace unos segundos atrás.
― ¿Qué crees que haces imbécil? ― Ryoga tomo por la camisa de Hiroshi y lo observó con odio, dispuesto a golpearlo.
― ¡Vaya! ¡Qué interesantes son los animales por acá! ¿El agua de esta ciudad es mágica, o qué? ―
La genuina curiosidad de Hiroshi hizo que Ryoga aflojara el agarre por la sorpresa.
― ¿Qué dices? ― Ryoga inspecciono completamente al chico que tenía enfrente, era un poco más alto que él y se veía que era fuerte, ―" ¿Por qué acepto Akane ser prometida de él?"―
― Oye, no creo que al chico pato le haga bien que estés encima de su cabeza, además creo que Akane se enojaría si te viera. Pero ¿no tienes frio?―
Ryoga abrió los ojos estupefacto y se dio cuenta de dos cosas: uno, estaba totalmente desnudo y dos: como el chico raro le había dicho, estaba de pie en la cabeza de Mousse. Se apartó rápido proliferando un "lo siento mousse" y buscó rápidamente alrededor algo de ropa para ponerse, afortunadamente la encontró y se vistió con rapidez. Al terminar, observó a Hiroshi el cuál lo miraba entretenido.
― No le digas a Akane, por favor. ―
― ¿Decirme que? ― La voz de su amada hizo que se sobresaltara y volteara a la puerta, cargaba con una bandeja y sobre ella había tazas de té humeante. ― Por cierto, ¿Cómo llegaste aquí, Ryoga? ― El aludido sintió sus pulsaciones incrementarse, se sentía perdido.
― Entro por la ventana― Dijo Hiroshi señalando la ventana ―Tu mascota salió corriendo cuando el entro, tienes una mascota algo rara Akane. ―
Akane esbozo una leve sonrisa y se encogió de hombros. ―P-chan, siempre es así, se desaparece― Sin decir más se hinco a un lado de Mousse y le repartió las tazas a los presentes. ―Ryoga, ¿tú sabes lo que le paso a Mousse? ―
Ryoga negó con la cabeza ―No Akane, lo siento. Iba caminando por la calle cuando me topé con una señora que menciono algo de un pato mal herido que traía una joven en sus brazos―
En realidad Akane no había escuchado nada de lo que había dicho Ryoga, se había perdido por completo cuando le escucho decir "No". Aunque no se llevará bien con Mousse, sentía lastima por él, suponía quien le había causado esas heridas y el razón de las mismas. Ella conocía bien las leyes amazonas y el amor "encaprichado" del chico por Shampoo, pero al contrario de otras veces; Mousse había sido abandonado a su suerte y en ese estado.
― Akane, ¿Quieres que te traiga algo de comer? ― Hiroshi la saco de sus pensamientos.
― No tengo mucha hambre, gracias―
― Tonterías, tienes que comer. Si vas a cuidar al chico pato necesitas estar fuerte― Hiroshi sonrió a su prometida y sin esperar respuesta agrego: ―Iré al restaurante de Ukyo, ahorita vuelvo. ―
Ryoga estaba dispuesto a quedarse al lado de su amada, pero la mirada penetrante de Hiroshi hizo que "cambiara" de opinión y lo siguió.
…
…
Los dos chicos caminaban lentamente, Hiroshi tenía sus manos en los bolsillos de su pantalón con posición despreocupado pero en cambio Hibiki iba con la mirada baja y con un semblante avergonzado.
―Bueno, ¿ya me vas a decir como pasaste de ser un cerdo a ser un humano? ―
― ¿Por qué me ayudaste? ―
― Me dijiste que no le dijera a Akane ¿no? Además, no creo que le haga mucha gracia saber que el cerdito del cual me platica muy entusiasmada, es en realidad un hombre ― Ante esto, Ryoga sintió un escalofrió al imaginarse la cara de decepción que pondría Akane si se enteraba que él era P-chan.
― Es una maldición, caí en las aguas termales de Jusenkyo. Si caes a un pozo encantado te conviertes en lo que se ahogó ahí hace miles de años, cuando te toca el agua fría. ―
― ¿Y cómo alguien caería ahí? ―
― Caí por culpa de Saotome, el me empujo―
― ¡Ah! Ya veo, ¿Y por qué alguien iría ahí?―
― Oye, Haces muchas preguntas. Es un lugar donde los artistas marciales pueden ir a entrenar, supongo que la leyenda del peligro de Jusenkyo nos atrae― Ryoga se encogió de hombros quitándole importancia al asunto.
― Me parece un poco idiota ir ahí, pero bueno, cada quien y su ambición por estar maldito. ―
Ryoga lo miro y no supo si sentirse molesto o reírse por su comentario. Por un lado se sentía ofendido por decirle idiota indirectamente y por otra parte tenía razón, haber ido ahí solo para buscar a Ranma fue bastante impulsivo y muy idiota de su parte ya que conocía parte de la leyenda de Jusekyo pero nunca previo que podría acabar maldito.
Sin decir más, siguieron caminando hasta el restaurante de Ukyo, al cual entraron saludando como era costumbre y fueron recibidos por el delicioso aroma de los okonomiyakis y el saludo cordial de Ukyo.
Ranma sintió su estómago revolver cuando vio a una de las dos personas que acababan de entrar al restaurante de su amiga.
― ¡Bienvenidos! Ryoga y Hiroshi, ¿Qué van a llevar? ―
Los dos chicos respondieron con una leve sonrisa el saludo de Ukyo; Hiroshi observó con interés el menú que se encontraba detrás de su compañera de clases y por su parte Ryoga apreció la cara aparentemente molesta de Ranma.
― Ryoga tú conoces más a Akane que yo, ¿Sabes qué tipo de okonomiyaki le gusta? ― Hiroshi seguía viendo el menú por lo que no aprecio el semblante molesto de su rival. Ryoga disfruto el momento y sonrío.
― ¿Akane? A ella le gusta el especial de la casa Hiroshi, ¿te preparo uno? ― dijo Ukyo, tampoco había pasado desapercibido el enojo de su prometido.
― Bueno que sea uno y otro al estilo Hiroshima. Chico cerdo ¿De qué vas a querer el tuyo? ― Hiroshi lo dijo tan despreocupado que los que estaban a su alrededor lo miraron sumamente sorprendidos.
― ¿Chico cerdo? ¿Acaso sabe tu secreto Ryoga? ― dijo Ranma en un tono alarmado.
― Si, lo sabe. ― Ryoga aunque sabía que se debía sentir abochornado porque su secreto había salido a la luz pero en realidad se sentía satisfecho al ver el enojo que le causo su respuesta al chico de la trenza. ― Y yo quisiera uno estilo Kansai, por favor. Y me llamo Ryoga, chico raro.― Viendo a Hiroshi con molestia, él aludido ante la mirada que le dirigía Ryoga se encogió de hombros y lo ignoro.
― Por supuesto, en unos minutos se los preparó― Y sin decir más, Ukyo comenzó con su labor, sin dejar de estar atenta a lo que pasaba a su alrededor.
― Veo que ya son muy amigos, Ryoga. ― La amargura en la voz de Ranma fue notable para todos.
Ryoga se encogió de hombros y sonrió de manera altanera a su rival.
― Si, me cae bien, ahora entiendo por qué Akane pasa tanto tiempo con él.―
Hiroshi observaba con aburrimiento como Ukyo preparaba los okonomiyakis, soltando un bostezo. Al contrario de la cocinera, él no estaba al tanto de lo que estaba pasando con los dos hombres y tampoco le importaba, tenía su mente totalmente dispersa por lo que no se dio cuenta de la tensión que se estaba sintiendo en la habitación y mucho menos que era debido a él. Ranma por su parte se sintió enfadado por la actitud de Ryoga y apretó los puños.
Al cabo de unos minutos, Ukyo entrego él alimento empaquetado a los dos chicos. Hiroshi después de proferir un "gracias" pagó la cantidad adecuada y tomando la bolsa con la comida estaba dispuesto salir del local seguido por el chico de la pañoleta cuando se detuvo en seco.
― ¿También tendremos que llevarle comida al chico pato? ―
Ranma se puso de pie inmediatamente. No entendía nada.
― ¿Chico pato? ¡¿Qué está pasando Ryoga?! ―
Ryoga no entendía por qué Ranma estaba tan alterado. ―Akane encontró a Mousse muy mal herido y ahora lo está cuidando en su casa. ―
Ranma se sintió consternado por la noticia, aunque no le sorprendía que su prometida cuidara a alguien herido ya que la conocía y sabía que no importaba cuantas veces hayan tratado de lastimarla, ella siempre estaría dispuesta a ayudar a cualquier persona que la necesitara; lo que le sorprendía era que Hiroshi supiera no solo el secreto de Ryoga sino tambien el de Mousse ¿También sabría el de él? Eso sería una deshonra para él. Dejando ese pensamiento de lado, se dio cuenta de su egoísmo y retomo lo que le dijo Ryoga de Mousse.
― ¿Qué le paso a Mousse? ―
― No lo sabemos, Akane lo encontró tirado en la calle muy mal herido. ―
Hiroshi se estaba impacientando con la conversación, tenía hambre y quería irse pronto a la casa de su prometida, por lo que olvidando de nuevo al chico herido, salió del establecimiento, siendo seguido por Ryoga y Ranma.
― Yo voy con ustedes― Dijo Ranma, despidiéndose rápidamente de Ukyo salió del establecimiento.
Ukyo de pronto se quedó completamente sola y sorprendida. Se sintió molesta por Akane. Todos iban a donde estaba ella ¿Por qué? ¿Qué tenía ella que hacía que todos quisieran estar con ella?, aunque su parte racional le decía que no iban a estar con ella, si no a ver a Mousse que estaba herido, no podía de dejar de sentir celos por la chica Tendo. Su mundo oscureció y deseo que ella desapareciera.
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La palabra "incomodo" no encajaba para describir la situación en la cual se encontraban los tres artistas marciales. Caminaban en completo silencio sin voltearse a ver, Ryoga quien iba estratégicamente en medio de los dos prometidos de su amada sintió la adrenalina recorrer su cuerpo, aunque la situación estaba en "calma", sentía que si alguno de los dos respiraba de una manera que molestará al otro comenzarían una discusión.
El silenció se vio interrumpido en cuanto los tres llegaron a la casa de los Tendo, la sonrisa cordial de Kasumi los recibió e invitándolos a pasar los condujo a la habitación donde estaba la pequeña de las Tendo. Akane al verlos se sintió incomoda e ignorando el hecho de que dos de los tres hombres eran sus prometidos, decidió actuar lo más normal que pudo. Ranma se puso al corriente del estado de Mousse; mientras se encontraba sentado al lado del enfermo, miro por el rabillo del ojo como Hiroshi le "servía" a Akane el okonomiyaki que habían comprado y le preparaba una taza de té.
― Ten Akane ― dijo Hiroshi mientras le ofrecía la taza de té.
― Gracias Hiroshi-kun― Akane se mordió la lengua en cuanto pronunció el "kun", por un momento se había olvidado de la presencia de Ranma. El cual a escuchar el sufijo que había utilizado para con Hiroshi se sintió desplazado a él nunca le había dicho así. Y si, sintió celos.
― No hay de que Akane― Hiroshi le sonrió, él había notado la tensión de Akane y de Ranma después del sufijo.
Ryoga por su parte apreciaba toda la escena y los semblantes de cada uno a lo lejos mientras degustaba su comida.
El tiempo pasó sin ningún incidente, Akane "discretamente" ya no había utilizado el sufijo para hablar con Hiroshi para evitar cualquier discusión entre los dos hombres. La noche llegó y la tranquilidad inundaba la habitación. Hiroshi se encontraba alejado de todos con la espalda recargada en una pared con un libro en sus manos. Ranma se encontraba sentado enfrente de Akane y a un lado de Mousse, desde que había llegado ahí no se había movido. Ryoga por su parte se había despedido de todos y se había retirado a la habitación que le había ofrecido cordialmente el señor Tendo, el cual había llevado al chico hasta el cuarto para evitar que se perdiera en el trayecto.
― Ranma, Hiroshi. Será mejor que se vayan a casa― Akane removió su cabello incomoda esperando que los dos acataran lo que había dicho sin ningún tipo de altercado. Hiroshi se puso de pie y se acercó a Akane, ella le daba la espalda, puso sus manos en los hombros de ella y dijo:
― Si, yo me retiro. Tú también tienes que descansar Akane. ¿Está bien? ― el tono preocupado de Hiroshi hizo que ella levantara su rostro y lo observara. Le sonrió y simplemente asintió con un leve sonrojo en sus mejillas. Para lo que otros pudo haber sido una escena tierna, para su único espectador fue como un golpe en el estómago.
― Yo también me voy, mañana vendré a ver a Mousse. ― Habría querido sonar tranquilo, pero se escuchó bastante agresivo. Ella solo lo observó con sorpresa y bajando la mirada asintió. Se maldijo.
Hiroshi apretó los hombros de ella tratando de reconfortarla pero supuso que tocarla más tiempo le acarrearía problemas, así que la soltó y camino hacia la puerta siendo seguido por Ranma.
Akane los vio irse y suspiro aliviada, miró al cielo y rogo a lo que sea que la oyera que no pasará nada malo entre los dos.
Los chicos en cambio bajaban en silencio por las escaleras, ya toda la casa estaba en silencio, así que salieron de la casa tratando de hacer el menor ruido posible.
Hiroshi salió a la calle dispuesto a irse a su casa pero una mano apretando fuertemente su brazo lo detuvo.
― Será mejor que te alejes de ella. ― La voz amenazadora de Ranma hizo eco en la noche.
― Suéltame ― Si había algo que Hiroshi odiaba era que lo amenazaran por lo que no tuvo reparos en contestarle con el mismo tono amenazante con el que le había hablado Saotome.
― Aléjate de ella o acabaré contigo. ― Repitió Ranma apretando el agarre esperando ser lo suficientemente intimidante para descolocar al chico.
Hiroshi en un rápido movimiento tomo la mano de Ranma y ejerciendo presión sobre ella, logró que este lo soltase. Ranma viéndose sorprendido por la rapidez y fuerza del muchacho dio un paso hacia atrás tensando su cuerpo listo para lo que pudiera pasar. Los dos se veían de frente y a simple vista se podía apreciar el semblante tenso que compartían.
― Escúchame Saotome. He sido bastante paciente contigo por ella, pero vuélveme a amenazar y mi paciencia llegara a su fin. ― La amenaza en su voz era lo suficiente como para asustar a cualquiera.
― ¿Crees que te tengo miedo? ― Ranma sonrió altaneramente.
― Eso no me interesa, pero escúchame bien, soy prometido de Akane y voy a defender mi compromiso con ella ¿Entiendes? ―
Ranma chasqueo la lengua molesto ―Yo soy su prometido y ella se va a casar conmigo. Tu ni nadie la va a alejar de mi ¿Entiendes?―
― ¿Ah sí? ¿Qué tan seguro estás de eso? Tu sólo estas alejando a Akane de ti y el día en que definitivamente la pierdas yo estaré ahí. ―
― Eso no va a pasar. ―
― ¿Eso crees? Yo no estaría tan confiado Saotome― El chico dio media vuelta y dándole la espalda al chico continuo ―Tu soberbia será tu perdición. ― Y sin decir más, Hiroshi de un salto desapareció dejando a un Ranma enojado y preocupado a la vez.
La Luna observó atenta la escena y por esta vez sintió pena por el chico de la trenza.
―La perderás y será toda tu culpa―
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Gracias a todos por tomarse su tiempo para leer.
No me maten, me desaparecí más de lo que esperaba, pero la escuela está acabando con mi tiempo. Pero aquí estamos de nuevo y de compensación por la espera, trate de hacerlo un poco más largo.
Muchas gracias a:, Haruri Saotome, Andy-Saotome-Tendo y hammunaptrasaqqara (siempre lindasdejándome sus comentarios, gracias especiales) , Barby y Luna Akane! Todos sus comentarios son muy importantes valiosos para mi… Muchas gracias
Y a todos los que lo leyeron pero no se animaron a escribir un review, muchas gracias por entrar y darle una oportunidad a esta historia. Ojala que se animen y me escriban un pequeño comentario.
Gracias.
¡Hasta pronto!
