Los personajes no me pertenecen, le pertenecen a Rumiko Takahashi.
-dialogo-
-"pensamientos"
Hola! Estoy de vuelta! Muchas gracias por entrar a leer. Que disfruten la lectura.
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"AYUDA"
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La luz del sol comenzaba a iluminar el cuarto. La mañana estaba fresca y el leve viento invernal se podía sentir jugando entre las pequeñas rendijas de la casa.
Se sintió incomodo cuando sintió la luz del sol tocar su rostro, poco a poco fue abriendo sus ojos, intento moverse pero sintió una corriente dolorosa recorrer todo su cuerpo, soltó un leve quejido.
―" ¿Dónde estoy?" ― Los recuerdos llegaron a él súbitamente. Sintió como su mente se inundaba de varios sentimientos a la vez: ira, tristeza, soledad, impotencia. ―"Maldita sea" ― Intento de nuevo mover el cuerpo pero solo recibió otra descarga dolorosa.
―No intentes moverte Mousse. Estas algo herido― La voz de aquella mujer lo sorprendió, intento por lo menos mover el cuello para buscarla pero fue infructuoso. Se sentía la persona más inútil del mundo. ―Tranquilo, todo estará bien― Akane sintió como el aire se escapaba de su pecho al momento en que observó como una pequeña lágrima escapaba del ojo de Mousse.
Mousse no se percató de esta ni de las otras lágrimas que empezaron a caer, el dolor y los recuerdos del día de ayer lo tenían completamente absorto.
Akane por un momento se vio reflejada en la imagen de Mousse; viéndose como un par de personas heridas, menospreciados e insultados por las personas que más amaban. ―" ¿Cuándo nos rendiremos, Mousse?" ― Y tratando de no llamar la atención del chico, Akane recogió las piernas pegándolas al pecho y con una mano se tapó la boca y dejó que las lágrimas recorrieran sus mejillas. Porqué no solo lloraba por ella, lloraba por él. Lloraba por cada herida que la chica china le había hecho al chico que más la idolatraba en el mundo y a la vez lloraba por qué reconocía que así como ella; a pesar del daño que le haya ocasionado Shampoo, él la seguiría amando con la misma intensidad o incluso más con la que ya la amaba. ―"Somos un par de idiotas, ¿no, Mousse?" ―
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"―Yo no estaría tan confiado Saotome. Tu soberbia será tu perdición―"
Ranma golpeo con más fuerza el tronco con el que estaba entrenando. Esas palabras habían estado en su mente desde ayer por la noche, no había podido conciliar el sueño a causa de ellas y por lo tanto estaba de muy mal humor dispuesto a pelear con el primero que se cruzara en su camino y deseando que ese alguien, fuese Hiroshi.
Nodoka veía desde el comedor al jardín y a su hijo golpeando con bastante fuerza a un pobre tronco erguido. Ella sabía qué hace un par de noches su hijo había ido a ver a Akane a pesar de su advertencia y al parecer las cosas habían salido bien pero también intuía que ayer la había vuelto a ver pero en esta ocasión las cosas se habían complicado, de nuevo, obviamente ignoraba los detalles, pero ver los cambios de humor de su hijo eran suficientes para darse una idea de lo que pasaba por la mente de su primogénito y suspiró.
― ¡Ranma, ven a desayunar!― gritó Nodoka, la nula respuesta de su hijo le dio a entender que el chico no la estaba escuchando, así que suspiro de nuevo y lo siguió contemplando, esperando a que el muchacho hubiera descargado aquello que le estaba rondando la mente. De un rápido movimiento saco su Katana de su funda y apuntó con ella el cuello de su amado esposo. ―Esa comida es de Ranma, querido. No te la comas, por favor―
Genma obedientemente dejo la comida que estaba a punto de "devorar" en la mesa y temiendo de nuevo por su vida, decidió manejar un bajo perfil y comer silenciosamente tratando de no llamar la atención de su bella y delicada esposa.
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Hiroshi caminaba tranquilo por las calles de Nermia, sentía el viento helado recorrer su rostro y veía como vapor salía de su boca cuando exhalaba. Todos los días que pasaba por esas calles sentía una especie de ansiedad por querer llegar pronto a su destino, misma que desaparecía cuando la sonrisa de la bella Kasumi le daba la bienvenida a la casa de los Tendo. El dulce aroma de té recién hecho inundaba sus fosas nasales e inconscientemente su cuerpo se relajaba de tal manera que no había sentido hace mucho tiempo; Era una sensación placentera y haría lo necesario por tener eso en su vida futura.
"― Aléjate de ella o acabaré contigo. ―" La voz de Ranma se hizo eco en su mente, frunciendo las cejas, tensiono su cuerpo. No era idiota, estaba plenamente consciente que Akane aún lo veía solamente como un buen amigo y que ella estaba enamorada de Saotome, lo sabía, pero tampoco reprochaba el amor incondicional de ella para el chico de ojos azules; En estos días, en medio de sus pláticas, Akane le había dado vestigios de cómo era Ranma en realidad; la manera en que el par se amaba era envidiable, el modo en que ambos se sacrificaban por el bienestar del otro era amor puro, nada más ni nada menos, pero había un par de grandes obstáculo para que ese amor se concretara y eran: Ranma Saotome y Akane Tendo. El orgullo y prepotencia de Saotome y los celos encarecidos ligados al igualmente alto orgullo de su prometida, era lo que les impedían tener una relación normal. Al parecer, todo el mundo lo sabía, menos ellos.
―"No me rendiré tan fácil"― pensó Hiroshi lleno de determinación. Nunca se había sentido tan motivado por lograr algo como ahora… No es que fuera una competencia, pero para él, Akane era una mujer por la cual valía la pena luchar y lo haría hasta el final. A los lejos apreció la puerta de la casa de los Tendo, aceleró un poco más el paso.
Al cabo de unos minutos, Kasumi lo había recibido con la misma sonrisa cálida de siempre y lo invitaba a pasar. Él la siguió a través del corredor y saludo a los miembros de la familia Tendo reunidos en el comedor, a excepción de su prometida qué supuso estaría con el chico pato, cuidándolo. El sonido de golpes y leves gritos de "lucha" le llamó la atención, volteó hacia el jardín y vio al chico cerdo, ―" ¿Se llamaba Ryoga?"―trato de recordar Hiroshi, entrenando. Con una leve reverencia pidió permiso para acceder al jardín el cual le fue concedido y dejando lo que traía en las manos: unos cuantos postres y pasteles que había comprado para la familia, salió al jardín.
Ryoga estaba tan concentrado en su entrenamiento que no se dio cuenta de la presencia de Hiroshi el cual observaba sus movimientos con detenimiento. Al cabo de unos minutos en silencio, Hiroshi tomo una roca y la lanzó hacia el chico, Ryoga al instante sintió como algo irrumpía su entorno y apartó de un golpe la roca que iba volando hacia él.
― ¡Vaya! Estabas tan concentrado que pensé que si te daría en la cabeza― La desilusión en el tono de voz de Hiroshi hizo que Ryoga frunciera el ceño.
― ¡Oye! ¡¿Qué te pasa?! ¡¿Por qué estas lanzando rocas a la gente?! ― grito Ryoga molesto mientras levantaba un puño amenazando al chico.
― No, solo te lance una roca a ti. ― Se encogió de hombros quitándole importancia al asunto, cosa que hizo molestar más a Ryoga ―Eres bueno: tus movimientos son rápidos y llenos de fuerza, supongo que haz de ser un digno oponente―
El enojo que sentía Ryoga hacia el recién llegado, desapareció súbitamente siendo reemplazado por orgullo y felicidad.
―Claro que lo soy. Soy una de las personas más fuertes de Japón ― exclamó Ryoga mientras inflaba el pecho en claro gesto de parecer más varonil y orgulloso.
Hiroshi lo observó y por un momento pensó en hacer un comentario de burla hacia el chico pero decidió dejarlo para después.
― ¿Me permites entrenar contigo? Llevó mucho tiempo entrenando solo y es aburrido. ―
Ryoga se sorprendió ante la petición del chico. Nunca nadie le había pedido permiso para entrenar con él. Había entrenado con Ranma antes pero este último siempre lo había menospreciado y nunca lo trató como su igual. Se sintió alagado. Sin apartar la vista sorprendida del chico, asintió con la cabeza. Hiroshi sonrío enormemente y quitándose el abrigo que tenía, trotó levemente para entrar en calor y se puso en frente de Ryoga en posición de pelea. Se observaron unos segundos y sin mediar palabra corrieron hacia el otro comenzando el entrenamiento.
…
Desde el segundo piso de la casa Tendo, Akane observaba a través de la ventana al par de chicos entrenar. Había escuchado la voz de Hiroshi al anunciar su llegada y pensó que en un par de minutos estaría a su lado como lo había hecho cada vez que iba a su casa pero al ver que el tiempo pasaba y no había indicios de él, decidió asomarse por la ventana a ver si lo veía y ahí estaba. Luchando con Ryoga.
Akane se sorprendió al ver los movimientos de Hiroshi ya que eran: naturales, limpios, llenos de fuerza y certeza. Desde esa distancia para ella era obvio la dificultad que tenía Ryoga para seguirle el paso pero esté no se veía desanimado o molesto, todo lo contrario, parecía que lo había tomado como un reto a alcanzar y se notaba muy entusiasmado por estar midiendo fuerzas con Hiroshi.
― ¿Qué pasa allá afuera, Tendo? ― La débil voz de Mousse, la hizo voltear hacia el chico.
― Son Hiroshi y Ryoga, están entrenando. ― Akane se apartó de la ventana y se hincó al lado del joven. Tomó el pañuelo que estaba en la frente de Mousse, lo remojó en un pequeño recipiente y lo exprimió poniéndoselo de nuevo en su rostro. ―Tienes algo de fiebre, Mousse. ¿Quieres que le pida a Hiroshi que te lleve a darte un baño? ―
―No, estoy bien. ¿Por qué haces esto, Akane? No somos amigos ni nada que se le parezca, incluso la ayude a hacerte daño. ― La manera en que Mousse evadió el nombre de Shampoo fue una punzada en el corazón de Akane.
― Lo que haya pasado antes entre nosotros no importa Mousse. Ahorita lo único que me importa es que te recuperes. ―
― No tienes que hacer esto. ― dijo Mousse mientras la examinaba con la mirada.
― Tienes razón, no tengo que hacerlo pero quiero hacerlo― La sonrisa amable y dulce de Akane hizo que el joven apartara la mirada de ella.
― Desperdicias tu tiempo ayudando a un inútil como yo― La imagen de él convertido en pato y Shampoo viéndolo con desprecio desde lo alto mientras le decía lo inútil que era, apareció en su mente haciéndolo sentir como un fracasado.
― No eres un inútil y no desperdicio mi tiempo cuidándote, lo hago con gusto. ― Akane lo dijo de una manera dulce y maternal haciendo que Mousse no pudiera decir nada al respecto. ―No se te baja la fiebre Mousse. ― El delicado toque de Akane en su rostro hizo estremecer el cuerpo del muchacho, nadie lo había tratado con tanto "amor y dulzura" como lo estaba haciendo ella. Se sintió conmovido.
―Creo que iré por Hiroshi y Ryoga para que ayuden a levantarte y vayas a tomar un baño con agua tibia para ver si así se te baja la fiebre. ― La mirada severa que Akane le dirigió cuando abrió los labios dispuesto a negarse y discutir hizo que inmediatamente cerrara de nuevo la boca.
Akane se puso de pie y exclamó un leve ―En seguida vuelvo Mousse―.
―No, espera. ― Mousse reunió la poca energía que le quedaba y aguantando un quejido de dolor se incorporó lentamente bajo la atenta mirada de su cuidadora, la cual quiso detenerlo pero sabía que su orgullo impediría que alguien lo ayudara.
Lentamente y con el cuerpo reclamándole cada movimiento por más leve que fuese, Mousse se puso de pie… sintió como las piernas temblaban al soportar su peso; no sin esfuerzo dio el primer paso seguido del siguiente.
Con más esfuerzo del que le hubiera gustado admitir, Mousse llego al baño de los Tendo, seguido muy de cerca por Akane.
Sin mediar palabra, Mousse entró al baño y cerrando la puerta tras de sí, suspiro, apoyo su espalda contra la puerta y se limpió las lágrimas que estaban cayendo rebeldes por sus mejillas. No solo el dolor estaba representado en esas lágrimas, también estaba la tristeza de un corazón roto y el desánimo por no ser merecedor de su amada Shampoo. Se incorporó y siguió su camino hasta la bañera donde ya lo esperaba el agua caliente, se desvistió y lentamente ingresó al agua.
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Akane veía la puerta del baño con preocupación, había notado como temblaba todo el cuerpo del muchacho con cada paso que daba, incluso en ocasiones llego a pensar que él caería pero no sucedió.
― Akane si sigues viendo la puerta así, cualquiera pensaría que quieres dar un vistazo. ― La masculina voz de Hiroshi la distrajo y la hizo sonrojar de inmediato.
― No digas tonterías, estoy preocupada por Mousse― Intento excusarse, pero el bochorno que le había provocado el chico le hizo imposible levantar la mirada del piso. La risa dulce del chico hizo que el corazón de ella latiera un poco más rápido.
― Es broma Akane, si no te molesta le he pedido permiso a tu padre de usar el baño. Estoy todo sudado por el entrenamiento con Ryoga. Cuidare al pato por ti. ― Hiroshi sonrió y se acercó a ella, acarició su cabeza en un gesto cariñoso y sin decir más, entro al baño. Segundos después escucho la voz de Ryoga pidiéndole permiso para entrar y al igual que los otros dos chicos desapareció detrás de la puerta.
Akane se comenzó a sentir un poco más tranquila solo le tocaba esperar a que los hombres terminaran de bañarse por lo que decidió prepararles algo de comer.
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El resto de la familia Tendo se había dispersado por lo que no había nadie en el comedor cuando los tres hombres aparecieron, los cuales fueron recibidos por un exquisito aroma.
― Huele delicioso. ¿Qué será? ― Dijo Ryoga, el cual mantenía a Mousse de pie agarrado por los hombros.
― Ryoga, déjame sentarme― A pesar del cuidado de Akane aún se sentía débil y después de tener la "charla" con los chicos, había aceptado la ayuda que ambos le ofrecían. Por primera vez, desde hace mucho sentía que podía confiar en alguien y que esos "alguien" no lo menospreciarían como la mujer que lo había dejado en ese estado.
Hiroshi se acercó a la puerta que daba a la cocina para ver qué era lo que desprendía ese exquisito aroma pero se detuvo al verse sorprendido por su prometida, la cual salía de la habitación con un recipiente en sus manos.
― ¿Quieres que te ayude en algo Akane? ―
― No, gracias Hiroshi. Siéntate― La sonrisa de Akane maravillo a dos de los presentes pero el hombre restante se sintió desconfiado.
―" ¿A caso Akane no era pésima cocinando?" ― Se preguntó el chico chino mientras observaba como Akane colocaba la mesa el recipiente que tenía en las manos y momentos después entraba y salía de la cocina poniendo los cubiertos en frente de ellos.
― Tranquilo Mousse. ― Lo dicho por Ryoga hizo pensar a Mousse que su expresión había sido muy obvia ante la preocupación por la fama que tenía la comida que la mujer preparaba, aunque no podía evitar pensar que aquello olía delicioso.
Con una sonrisa en el rostro, Akane sirvió la sopa miso que les había preparado y colocó el plato en frente de ellos; Agradeciendo los alimentos, los tres hombres dieron el primer sorbo a la sopa y para la agradable sorpresa de los tres: sabia exquisito.
― Pensé que querías hacer que el pato tonto se curara, no que querías matarlo Akane―
La voz de Ranma interrumpió la tranquilidad que se sentía en la atmosfera siendo remplazada al momento con una atmosfera de tensión. Akane agacho la mirada y apretó los puños con fuerza haciendo amago de su autocontrol; Aún recordaba sus promesas y aún tenía la firme intención de cumplirlas.
― ¿¡De que hablas idiota?! ¡La comida de Akane está deliciosa! ― Ryoga tomo por la camisa al recién llegado el cual no le prestó atención. Todo su interés lo tenía el chico que estaba sentado al otro lado de la mesa, en frente de él, el cual no se inmuto por el comentario de él sino que seguía comiendo tranquilamente.
Hiroshi puso el tazón en la mesa enfrente de él, suspiró y con una servilleta limpio cualquier rastro de comida de sus labios.
― Estuvo deliciosa tu comida Akane. ― dijo Hiroshi ignorando la mirada furiosa del chico de la trenza. La aludida solo asintió levemente sin levantar la mirada del piso, agachándose un poco más.
― ¿Deliciosa? Espera unos minutos a que te empiece a doler el estómago, a ver si sigues pensando que es deliciosa. ― Ranma era perfectamente consciente de que estaba echando a perder lo poco que había logrado con Akane en estos días ―"Maldita sea Akane, ¿Por qué tienes que prepararle comida a este imbécil? Yo debería ser el único que tenga la oportunidad de probar tu comida y ahora resulta que estos tres idiotas tienen preferencia sobre mí. Eres una tonta, Akane" ―
Akane sin decir nada se puso de pie, murmuro un leve ―Discúlpenme― y se fue sin levantar la mirada del piso y sin detenerse cuando pasó al lado de Ranma. No hubo golpes, no hubo gritos ni reclamos.
― ¡Akane! ¡Espera! ― Gritó Ryoga, soltó a Ranma e hizo un ademán de ir tras ella, pero fue detenido por Hiroshi.
― Espera Ryoga. Yo iré con ella. ― Dijo Hiroshi en un tono tranquilo mientras se ponía de pie. Inicio su camino pero al pasar al lado del chico de la trenza, este lo tiro del brazo con fuerza como lo había hecho la noche anterior.
― Te dije que te alejaras de ella― pronuncio con furia Ranma mientras apretaba el agarre.
Hiroshi observo la mano de su adversario por un segundo y al segundo siguiente Hiroshi jalo el brazo de tal manera que Ranma se acercara a él unos centímetros y con la mano del brazo libre golpeo a Ranma en el pecho haciendo que esté cayera al suelo.
― Te dije que no volvieras a amenazarme Saotome. ―
Ryoga y Mousse observaron la escena impresionados; el movimiento de Hiroshi había sido tan rápido y grácil que el mismo Ranma no había podido evitar el golpe. Por su parte Ranma sentía el dolor del golpe y se puso de pie de nuevo, dispuesto a pelear con el chico.
― Peleemos entonces, ¡Acabare contigo!― dijo Ranma, poniéndose en posición de combate. Ansioso por golpear aquel rostro que lo tenía fastidiado.
― No― contestó Hiroshi mientras daba media vuelta y comenzaba a alejarse del comedor.
― ¿Acaso me tienes miedo? ― pronunció Ranma con ironía. ―No eres rival para mí Hiroshi. Esa marimacho se casará conmigo―
Hiroshi detuvo sus pasos y al instante todos sintieron el aura de combate encenderse en él. Ranma sonrío de medio lado y cuando trató de ponerse en posición de combate, vio a Hiroshi correr hacia él a una velocidad impresionante; Hiroshi lanzó un puñetazo justo cuando Ranma cubrió su cabeza con el brazo cuando el puño de Hiroshi intentó golpear el lado izquierdo de su cabeza, lanzando a Ranma por los aires llegando a caer en el estanque de los Tendo.
Hiroshi dio un salto hacia el estanque cayendo en una de las rocas que limitaban el área. Del agua salió una chica de cabello rojo y ojos azules la cual no se dio cuenta de su transformación y se puso en posición lista para atacar al chico.
― Así que tú también estas maldito, Saotome. ― Las palabras de Hiroshi desconcertaron a la chica la cual se observó y al descubrir que era una chica se sonrojo.
― ¿Y eso que? ¡Soy igual de bueno luchando como mujer! ― dijo Ranma tratando de quitarle importancia al asunto y dispuesto a seguir con el combate.
― No me parece justo pelear contigo en esa condición, no lucharías al total de tu capacidad de pelea. ― Menciono Hiroshi mientras daba media vuelta y caminaba hacia la casa.
― ¡¿Qué te pasa imbécil?! ¡Luchemos! ― grito Ranma sintiéndose humillado.
― No. ― Hiroshi desapareció y al instante siguiente Ranma pudo sentir la presencia de su contrincante detrás de él. ― Vuelve a insultar a Akane en mi presencia y no me importará que estés convertido en mujer, acabare contigo―
Ranma dio media vuelta para encararlo pero ya había desaparecido. El sonido de un par de aplausos llamó su atención y volteando de nuevo hacia la casa vio a Ryoga aplaudiéndole.
― Buen trabajo, Saotome. Cada vez estás acercando a Akane a los brazos de él y ¿sabes qué? Nunca pensé decirlo ya que siempre considere que Akane estaría mejor conmigo que con cualquier otro, pero si tuviera que escoger a alguien que crea que es merecedor de Akane. Definitivamente sería el. Vámonos Mousse. ― Ryoga ayudo a Mousse a ponerse de pie y sin decir más los dos hombres desaparecieron, dejando al chico de la trenza solo.
Ranma salió del estanque y se sintió como un imbécil. De nuevo.
"―Yo no estaría tan confiado Saotome. Tu soberbia será tu perdición―" La voz de Hiroshi y el recuerdo de la noche anterior regreso a su memoria y sintiéndose peor, desapareció de un salto.
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Hiroshi camino lentamente hacia su prometida, la cual estaba sentada en el techo de la casa. Akane sintió la presencia de alguien a su espalda y cuando giro la vista vio a Hiroshi el cual se sentó a un lado de ella.
― ¿Dónde está Mousse? ― pregunto Akane preocupada por su amigo.
Ante la pregunta de la mujer Hiroshi sonrió, encogiendo los hombros. ―No lo sé, supongo que Ryoga está con él. ―
―Debería ir con el― Akane hizo un intento por levantarse pero la mano de Hiroshi la tomo por el brazo y aplicando ligera fuerza le dio a entender a Akane que se quedara con él un poco más.
― ¿Estas bien? ― pregunto Hiroshi preocupado.
― Si― fingió una sonrisa Akane
― Hasta ahora hay dos cosas que no me gustan de ti Akane: que no aceptes lo que sientes y tus sonrisas fingidas. ―
― ¿Solo dos cosas odias? ― rio Akane entre sorprendida y avergonzada por lo que acababa de escuchar. ―Podría darte una lista de cosas que la gente no soporta de mi― siguió con la broma Akane tratando de aligerar la tensión que sentía pero la mirada profunda y seria que le dirigía Hiroshi la hizo enmudecer.
― ¿Y la lista es tuya o son cosas que Ranma te he dicho que odia de ti? ―
La pregunta de él hizo que Akane se sintiera de cierta manera acorralada, ciertamente en la "lista" había varias cosas que Ranma le repetía sin cansancio: "Eres una marimacho", "Eres igual de violenta como un gorila", "las manualidades no son lo tuyo, Akane", "Eres una celosa", "Ellas son mejores prometidas que tu".
El recuerdo de esto último hizo que las lágrimas se acumularan en sus ojos y apartando la mirada de Hiroshi intento con todas sus fuerzas impedir que salieran de sus ojos, pero una pequeña lágrima rebelde desafío su "autoridad" y recorrió su mejilla; Iba a borrarla rápidamente pero la rápida mano de Hiroshi le gano.
― Llora si quieres hacerlo Akane. ― Hiroshi se puso enfrente de ella, colocándose en cuclillas.
― No quiero. Ya he llorado mucho por ese idiota. ―
― Entonces, olvida todo lo que te ha dicho y empieza de nuevo. ― Hiroshi acomodo un mechón detrás de la oreja de Akane y ella se sonrojo ante el contacto del chico.
― Quisiera estar enamorada de ti y no de él. ― En cuanto se dio cuenta de lo que había dicho se sonrojo y se apartó un poco de él ―" ¿Qué acabas de decir Akane? ¡Lo dijiste en voz alta!" ― Akane se removió incomoda en su lugar, no sabía que hacer o que decir. Se había descubierto ante él.
― Yo también Akane. ― Hiroshi noto la incomodidad de la chica por lo que decidió no incomodarla más así que se puso de pie y extendió el brazo dándole la mano a Akane para ayudarle a ponerse de pie.
Akane la acepto y al ponerse de pie, Hiroshi la tomo por la cintura y de un salto bajaron del techo, aterrizando en el patio.
― Será mejor que vaya a buscar a Mousse y Ryoga. ―
― Te acompaño. ―
Los dos ingresaron a la casa en completo silencio, se dirigieron a la habitación donde había esta no descansando Mousse pero al llegar no encontraron nada. Ella sintió ansiedad al no ver al herido ahí.
― Ryoga debio haberse perdido. ― Comento Akane mientras daba media vuelta dispuesta a salir a buscarlos.
― ¿Perderse? Estamos en un lugar cerrado, no hay manera de perderse… ¿o sí? ―pregunto Hiroshi con sincera curiosidad. La leve risa de Akane lo desconcertó pero aun así la siguió cuando ella salió de la casa.
― Se nota que no conoces aún de todo a Ryoga―
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Ya era de noche y un par de chicos caminaban por las oscuras calles de Nermia siendo iluminados levemente por las farolas de la ciudad.
― Eres un idiota Ryoga― dijo Mousse mientras sentía como su cuerpo le reclamaba por un lugar para descansar.
― ¡Cállate! Es tu culpa por no darme las indicaciones bien― Trato de excusarse Ryoga mientras volteaba a todas las direcciones tratando, en vano, de ubicarse.
― ¡¿Mi culpa?! ¡Te la has pasado haciendo justo lo contrario a lo que te he dicho! ¿Cómo puedes ser tan desorientado? ― Reclamo Mousse mientras se apartaba del chico y se recargaba en la pared más cercana. Necesitaba aire, tanto tiempo estando de pie lo estaba dejando exhausto.
El sonido de unas llantas rechinar y el débil tintineo de una campana llamo la atención de ambos chicos, al ver de quien se trataba los dos chicos se sintieron incomodos, aunque uno de ellos más que incomodidad sintió desesperación y tristeza.
― Shampoo ver que pato tonto no cumplir promesa, no ser sorpresa para Shampoo. ― La china vio con desprecio al chico, no sin antes haberlo observado por completo, mientras se acomodaba su largo cabello.
Mousse no dijo nada, solo limito a agachar la cabeza mientras ocultaba sus ojos con los lentes, con fuerza se incorporó y dio media vuelta.
― ¿A dónde ir pato tonto? Pato tonto tener que trabajar en restaurante. ― Shampoo iba a caminar hacia Mousse pero la grave voz del chico la detuvo.
― No, no iré contigo a ningún lado Shampoo―
Shampoo observo la espalda del chico y sonrió de medio lado.
― ¿Pato tonto estar enojado con Shampoo? No ser culpa de Shampoo que Mousse ser débil. ―
Mousse perdió el equilibrio y tuvo que recargarse de nuevo con la pared y escucho a su espalda la leve risa de Shampoo, haciéndolo sentir inútil.
― ¡Basta Shampoo, Deja a Mousse en paz! ― Akane se paró del lado de Ryoga, siendo seguida por Hiroshi.
― ¡Chica violenta! ¿Ya cortar compromiso con Ranma? ¿Ya Shampoo poder casarse con Ranma? ―preguntó la china mientras observaba como Akane se acercaba a Mousse y este volteaba a verla y le sonría débilmente. Este último gesto hizo sentir "incomoda" a Shampoo.
― ¿Ahora pato tonto también ser prometido de Akane? Pato tonto ser más débil que Shampoo, tú nunca ganarle un combate a Ranma. ―
― ¡Cállate Shampoo! ¿Quieres? Por una vez en tu vida cállate― Contestó Akane molesta por los comentarios de la chica.
― ¿Chica violenta querer pelear? Shampoo estará feliz al deshacerse de ti― Shampoo saco sus típicas armas de combate y se puso en posición de combate. Hiroshi, de manera discreta se puso en frente de Akane y ella por su parte no le dio importancia a la chica, inspecciono a Mousse y por la manera en que se recargaba y le temblaban las piernas supuso que no podría caminar más. Asi que saco de su ropa una botella de agua que llevaba consigo y pidiéndole permiso con la mirada a Mousse vació el agua sobre el convirtiéndolo en pato. Akane se arrodillo y con cuidado lo coloco entre sus brazos y se levantó, comenzando a caminar de regreso a casa, siendo seguida por Ryoga.
Shampoo observó toda la escena, percibió como la ira comenzaba a llenar su pecho y apretando con fuerza sus armas corrió hacia la chica pero fue detenida rápidamente por Hiroshi. El chico de una rápida patada mandó volar las armas de la chica haciendo que está diera unos pasos hacia atrás.
― Ni siquiera se te ocurra Shampoo. ― Dijo Hiroshi en tono amenazante.
― Tu no ser problema para Shampoo… Shampoo acabar contigo. ― Y sin decir más se lanzó hacia él dispuesta a golpearlo, pero Hiroshi solo esquivó los golpes que ella le lanzaba, en un momento en que su guardia bajo, Hiroshi aprovecho para darle un pequeño golpe con la suficiente fuerza como para tirarla al suelo, ella al estar en el suelo vio con sorpresa a Hiroshi.
― Supongo que tus leyes amazonas no dicen nada de ser vencida por un hombre que defiende a su prometida ¿no? ― Hiroshi la miró con indiferencia y metiendo las manos a las bolsas de su pantalón dio media vuelta dispuesto a seguir a Akane pero la voz de la chica la detuvo.
― Esto no quedarse así― protesto Shampoo poniéndose de pie.
― Solo protejo a mi prometida. No estoy interesado en un combate contigo, amazona. ― contestó Hiroshi con indiferencia mientras seguía su camino.
― Akane ser mujer muerta para cuando Shampoo acabe con ella―
Hiroshi detuvo su andar y volteando la cabeza ligeramente sobre su hombro vio con altanería a la mujer y le contesto:
― Tú serás la única chica muerta si le pones encima un dedo a Akane. No me importará si eres mujer, hazle daño… y sabrás de lo que soy capaz. ―
Shampoo quiso protestar pero por alguna razón no lo hizo. Solo vio como el chico seguía caminando cuando de repente se detuvo y comentó:
― Por cierto, Mousse es lo suficientemente fuerte como para vencerte pero te ama tanto que limita su fuerza para no herirte― Hiroshi continuo con su camino hasta que se fue perdiendo en la oscuridad de la noche dejando a Shampoo sola; La chica se dejó caer sobre sus rodillas y por una extraña razón que ella no entendía… se sintió vacía.
La Luna observó a la chica y sintió una culposa satisfacción al verla ahí: sola y viendo fijamente hacía donde se había ido el chico de las grandes gafas.
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Gracias a todos por tomarse su tiempo para leer.
¡Y aquí estoy de nuevo! La historia me está resultando más larga de lo que tenía planeado, pero estoy disfrutando mucho hacerla…
Wow! 33 comentarios! Para algunos pueden parecerles muy pocos, pero para mí son muchísimos y cada uno de ellos valen oro. ¡Muchísimas gracias!
Muchas gracias a:, Haruri Saotome, Andy-Saotome-Tendo, Luna Akane, Ns, Kuranai, nancyriny, Lenna0813 y Llek BM! Todos sus comentarios son muy importantes valiosos para mi… Muchas gracias.
Disculpen si me falto alguien de nombrar pero tuve problemas con la página y no me carga todos los reviews que ustedes amablemente me dejan.
Y a todos los que lo leyeron pero no se animaron a escribir un review, muchas gracias por entrar y darle una oportunidad a esta historia. Ojala que se animen y me escriban un pequeño comentario.
Gracias.
¡Hasta pronto!
