Los personajes no me pertenecen, le pertenecen a Rumiko Takahashi.

-dialogo-

-"pensamientos"

Hola! Estoy de vuelta! Muchas gracias por entrar a leer. Que disfruten la lectura.


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"PERDON"

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El viento frio la hizo estremecer, no sabía dónde se encontraba, miró a su alrededor y viéndose en un campo lleno de flores y césped cubierto por la oscuridad de la noche donde la única luz era aquella la cual desprendía la Luna. Subió su rostro para contemplar aquel enorme astro, el cual estaba en todo su esplendor siendo acompañada por las pequeñas, pero igualmente bellas, estrellas. El aire volvió a jugar con sus cabellos y de pronto sintió una presencia detrás de ella, giró lentamente y al girarse por completo pudo apreciar a una mujer joven; le sacaba aproximadamente una cabeza de estatura, tez blanca como la nieve, labios rojos carmín, vestía un imponente kimono blanco con destellos y figuras en color plata brillante y su cabello largo negro como el carbón.

― Hola Akane― dijo la mujer con su voz melodiosa.

― ¿Quién eres? ¿Cómo sabes mi nombre? ― Preguntó nerviosa Akane. La mujer sonrió levemente y comenzó a caminar hacia ella. Akane pensó por un segundo alejarse de la mujer pero el pensamiento fue eliminado al segundo siguiente. La mujer era hipnotizante.

― No te preocupes Akane, no voy a hacerte nada. Solo quería hablar contigo― La mano de la mujer se posó en la mejilla de la joven, ante el tacto Akane sintió una especie de calidad recorrer su mejilla y esa misma calidez recorrió su cuerpo. ― Tienes unos ojos hermosos, iguales a los de tu madre―

― ¿Conoces a mi madre? ― preguntó Akane. Por respuesta solo recibió una nueva sonrisa de la mujer.

― Akane… Solo vine a advertirte. ―

― ¿Advertirme? ―

― Solo… cuídate mucho. ―

Ante la mirada sorprendida de Akane la mujer no pudo evitar abrazarla. Aquel abrazo hizo que Akane recordar los abrazos que le daba su madre cuando aún era pequeña; Su madre siempre le advertía de algún peligro a causa de sus travesuras y al no hacerle caso, ella la abrazaba y consolaba después de haberse causado algún tipo de daño físico a causa de su imprudencia. Hizo a Akane sentirse como una niña de nuevo. La presión que ejercía la mujer sobre su cuerpo, al tenerla abrazada fue desapareciendo poco a poco; Akane observó a su alrededor y todo; incluido la mujer comenzaban a desaparecer.

― ¡No te vayas! ¿De qué tengo que cuidarme? ― Trató de averiguar la joven pero la mujer no respondió simplemente sonrió. ― Al menos dime ¿Quién eres? ―

Mizuki ― Respondió la mujer en un leve susurro antes de desaparecer completamente.

….

….

Akane fue abriendo poco a poco sus ojos color avellana, estaba recostada en su cama, observo a su alrededor y los rayos de la luna se colaban entre las cortinas de su ventana, se estiro un poco y se incorporó lentamente.

Que extraño sueño. ― pensó, mientras se pasaba una de sus manos por su rostro, bostezo y apartando los recuerdos de su sueño se puso de pie y caminó hacia su ventana, abrió un poco las cortinas y contemplo la Luna. Mizuki ― recordó Akane la dulce voz de la mujer diciéndole su nombre.

Ranma se había levantado muy temprano por la mañana y se encontraba entrenando, como todas las mañanas, pero esta ocasión era diferente, el haber hablado con su madre le había sentado bien, había podido desahogarse y poner sus pensamientos un poco en orden.

Sintió la presencia de alguien quien lo veía desde el techo, al alzar la mirada se encontró con la mirada oscura de Hiroshi el cual lo observaba con despreocupación. Hiroshi sonrió de lado y dando un ágil salto, cayó a un lado de Ranma.

― Ranma. ―

― Hiroshi. ¿Qué haces aquí? ― Preguntó Ranma con un tono tranquilo.

― Sucedió algo muy extraño ayer y creí conveniente hablar contigo. ―

Ranma levanto una ceja, acomodó la toalla que utilizaba para limpiarse el sudor en el cuello y vio a Hiroshi con curiosidad.

― ¿Qué sucedió?

― Tus otras prometidas… ― La sola mención de su amiga de la infancia y la mujer china puso a Ranma en alerta― Me buscaron y dijeron que tenían algo que proponerme. Fingí en no estar interesado en escucharlas pero las vigilé cuando creyeron que me había ido y mencionaron algo de un plan en el que Akane se quede conmigo y tengan el camino libre para llegar a ti. ― Menciono Hiroshi mientras se encogía de hombros.

Ranma se quedó atónito. Observó a Hiroshi por un par de segundos y chasqueo la lengua mientras se cruzaba de brazos. ―Gracias por avisarme, estaré al pendiente― dijo el chico de la trenza mientras se limpiaba el sudor del rostro.

Hiroshi se encogió de hombros y dio media vuelta dispuesto a marcharse. Cuando el llamado de Ranma lo detuvo.

― Hiroshi, espera. ¿Quieres entrenar conmigo? ―

Hiroshi volteo a ver al chico de la trenza con sorpresa junto con duda a los ojos, la pregunta lo había sorprendido.

― ¿Esto se va a convertir en una pelea por ver quién es el mejor para Akane? ― La mención de su prometida en los labios de Hiroshi hizo por un segundo que el cuerpo de Ranma se pusiera tenso, pero contando rápidamente hasta diez y lanzando un sonoro suspiro consiguió mantener la calma.

― No, solo estoy aburrido de entrenar solo. ― Contestó Ranma ansioso por la respuesta del chico.

― Entonces, está bien. Pero te advierto Saotome si siento que esto pasa de ser un simple entrenamiento a una comparación de fuerza por Akane, me iré. ― Hiroshi se puso en posición de combate listo para empezar el entrenamiento, se sentía bastante emocionado por ver el estilo de pelea de su contrincante, había escuchado mucho de él y de su fuerza en la escuela y estaba sumamente interesado.

Ranma imito la posición del chico, pero al contrario de él estaba sorprendido ya que había aceptado su invitación a entrenar y no solo eso; Hiroshi no estaba interesado en competir con él, al menos no físicamente, por la mano de Akane.

Sin proferir palabras ninguno de los dos, emprendieron al mismo tiempo la carrera en contra del otro para empezar con el entrenamiento.

En el conocido restaurante de Okonomiyakis de Ukyo, se encontraban la dueña del mismo y Shampoo, viendo atentamente el interior de una pequeña caja que se encontraba en el piso.

― ¿Crees que funcione? ― Preguntó Ukyo con cierta incredulidad en el tono de su voz.

― ¿Por qué no debería de funcionar chica de la espátula? ― contestó Shampoo viendo ansiosa lo que había en la caja.

― Tu "magia" china nunca funciona… ― comentó Ukyo con una sonrisa altanera en sus labios mientras se veía las uñas de las manos despreocupadamente.

― Callar chica de la espátula, esta vez ser diferente― Shampoo respondió frunciendo el ceño, ofendida por el comentario de Ukyo.

― Esto… ¿dañara a Akane? ― trato de sonar indiferente, pero no lo logró del todo al juzgar por la expresión molesta de su compañera. A pesar de que amaba a Ranma y que haría lo que fuese por ser ella la única prometida del chico, se preocupaba por Akane, a pesar de todo y en contra de sus deseos, la chica Tendo se había convertido en una persona importante para ella: era su amiga y rival al mismo tiempo y lo que menos quería es hacerle un daño importante a la chica.

― ¿Eso importar? ― preguntó Shampoo chasqueando la lengua molesta. ― De todos modos no decirle a Akane de hacerse daño, solo decirle que ame a Hiroshi y ya. ― concluyo Shampoo quitándole importancia al asunto.

La chica tomo de la caja un pequeño frasco de aproximadamente 5 centímetros de altura el cual contenía una especie de polvo color rojizo.

― Entonces, ¿solo le lanzamos ese polvo al rostro y ella obedecerá lo que le digamos? ― resumió Ukyo observando el frasco con cierta desconfianza, un mal presentimiento se alojó en su corazón y en su mente pero prefirió no brindarle mucha importancia.

― Así es, tú debes traer a chica violenta a restaurante, luego Shampoo lanzarle el polvo. ―

― ¿Y por qué tengo que traerla acá? ―

― Chico cerdo y pato tonto estar con ella siempre, si chico fuerte nos hubiera apoyado haber sido más fácil, pero no así que deber improvisar. Chica violenta tenerte confianza, no dudar en ir contigo a algún lado.

El argumento de Shampoo era bastante valido por lo que Ukyo no tuvo nada más que debatir. Suspiro sonoramente y volteo hacia la entrada de su restaurante, le pareció ver un movimiento detrás de la puerta corrediza pero presto atención y observó por unos segundos más pero al no ver nada le quitó importancia al asunto.

Al otro lado de la puerta y pegado a la pared a un lado de ella, se veía un pequeño hombre de vestiduras oscuras cubriendo su rostro una máscara ninja, su corazón latía rápidamente al sentirse descubierto por la chica de las espátulas, pero al mantenerse inmóvil por unos segundos había despistado la atención de la mujer castaña. Suspiro aliviado, se alejó de la puerta tratando de hacer el menor ruido posible y al verse de una distancia prudente donde sus pasos no lo descubrieran empezó la carrera hacia la casa de la Familia Tendo. Esto tenía que saberlo cuanto antes la señorita Kodachi.

La sonrisa característica de "la Rosa Negra" se hizo presente en toda la habitación, Sasuke había terminado de comentarle todo lo que había escuchado.

― ¿Así que magia china? Eso suena interesante. Sasuke ve y consígueme ese polvo. ―

― ¿Está segura de eso señorita Kodachi? Eso puede ser peligroso. ―

― ¡Cállate y consígueme ese polvo, Sasuke! Si no, serás la comidilla de Señor Tortuga― comentó Kodachi mientras observaba a su sirviente con molestia. El aludido solo se estremeció y dando varias reverencias hacia la mujer desapareció de la habitación.

Kodachi al verse sola, salió de su habitación y se dirigió a su enorme jardín con destino al estanque que se encontraba su pequeña mascota. Al llegar, de su kimono saco alimento para el habitante del estanque y de él salió un enorme cocodrilo dispuesto a devorar la comida que su ama le había traído, la pequeña mujer acarició la cabeza de su querido cocodrilo y sonrió.

― Al fin mi querido señor tortuga, Ranma Saotome será mío. ― dijo Kodachi y lanzó su sonora y característica risa que se escuchó por todo el jardín.

...

La noche ya se había adueñado de Nermia y la Luna alumbraba con su leve luz toda la ciudad.

En la casa de los Saotome dos chicos se encontraban sentados en el pasto del jardín respirando agitadamente, toda la tarde se habían pasado entrenando, al principio había sido solo para medir fuerzas pero al saber de lo que eran capaces cada uno decidieron por mutuo acuerdo aumentar la intensidad del entrenamiento, no se habían dado cuenta de todo el tiempo que habían entrenado hasta que sus cuerpos comenzaron a fallarles y cada golpe que daban se había vuelto inútil y torpe.

Se habían tumbado al mismo tiempo al suelo y esperaban el tiempo en el que su cuerpo les respondieran de nuevo.

― Mañana será doloroso― Comentó Hiroshi mientras trataba de controlar la respiración.

Ranma frunció el ceño, se sentía levemente molesto por el comentario del chico, para él seguramente sería doloroso, pero no estaba totalmente seguro de que a Hiroshi le fuera a pasar lo mismo.

― ¿Por qué te contuviste? ― preguntó Ranma sin miramientos.

― ¿Contenerme? ¿A qué te refieres, Saotome? ― preguntó Hiroshi sonando inocente.

― No te pases de listo Hiroshi, nos hemos enfrentado antes y tu velocidad de aquella vez no fue la misma que la de ahora. ― menciono Ranma al momento que recodaba la escena donde Hiroshi había esquivado su golpe con demasiada rapidez, después de que había insultado a Akane.

― No tengo razón para pelear a todo mi potencial. ― Contestó Hiroshi quitándole importancia al asunto.

La respuesta del chico hizo molestar de nuevo a Ranma, el si había luchado con todo y apenas pudo mantenerse a su velocidad. Por un lado se sintió como un perdedor ante él, pero a la vez se sentía curiosamente emocionado por el reto que significaba Hiroshi para él. Se había vuelto un enemigo a vencer en todos los aspectos, ya no solo en lo emocional sino también en lo físico, y eso representaba a Ranma un reto bastante tentador y molesto al mismo tiempo.

― Bueno Saotome, será mejor que me vaya. ― dijo Hiroshi poniéndose de pie con un poco de torpeza en sus movimientos. Sonrió a Ranma a modo de despedida y sin decir más desapareció de un salto.

Ranma por su parte observo las estrellas por un par de minutos más, luego se puso de pie y se dirigió al baño a ducharse.

Había tardado media hora en salir de la ducha, moría de hambre así que sin pensarlo mucho se dirigió al comedor. Al llegar cual fue su sorpresa al ver a su prometida ahí, la cual le sonrió levemente y agacho la mirada. Su madre estaba sentada a su lado pero al instante siguiente, con algún pretexto se levantó y desapareció de la habitación dejándolos completamente solos.

― Hola Akane. ― pronunció el chico con algo de nerviosismo en su voz.

― Hola Ranma― contestó Akane con el mismo nerviosismo del chico.

― ¿Qué haces aquí, Akane? ― cuestiono el muchacho tratando de mantener la plática con la mujer.

― Vine a traerle algo de comida a tía Nodoka. ―

― ¿Y eso por qué? ― Sinceramente Ranma no entendía.

Akane se encogió de hombros nerviosa y volteando a otro lado trató de que el chico no notara su sonrojo; la comida había sido solo un pretexto para verlo, pero obviamente eso no se lo diría.

Se hizo un silencio donde la chica trataba de no evidenciar su obvio nerviosismo por estar en la misma habitación que el chico; debía estar enojada con él por lo que había pasado la última vez que se vieron, pero cuando el entro a la habitación sintió que todo su enojo se había ido y esa necesidad apremiante de verlo se había calmado al percibir su aroma al entrar.

El chico por su parte estaba totalmente cansado, estaba alegre al verla en su casa, pero al mismo tiempo sentía que su cuerpo estaba débil a causa del entrenamiento. Akane lo observó por unos segundos y se percató de los múltiples golpes que tenía el chico en su cuerpo, se alarmó.

― Ranma ¿Qué te paso? ¿Porque estas tan golpeado? ―

― ¿Eh? ― Respondió el chico, el cual estaba algo desorientado. ― ¡Ah! No es nada, estuve entrenando con Hiroshi, hubieron varios momentos donde el entrenamiento se volvía algo intenso, pero no es nada por lo cual preocuparse―

― ¿Quién dijo que estaba preocupada por ti, bobo? ― Contestó Akane de manera espontánea, sin pensarlo y se golpeó mentalmente por ello. ― Lo siento. ― trató de enmendarse pero Ranma le sonreía de medio lado.

― No importa. ― Contestó Ranma, después de morderse la lengua. Había querido contestarle como normalmente lo hacía solo para molestarla pero últimamente habían tenido muchas peleas y por esta vez quería estar tranquilo con ella. ―Estoy muy cansado― agrego el chico mientras bostezaba sonoramente y se recostaba en el suelo, Akane lo observo por unos segundos, y se acercó a él.

― ¿Quieres que te haga curaciones? ― preguntó Akane con timidez reflejada en su voz que no pasó desapercibida por el chico, Ranma se volvió a morder la lengua de nuevo, vaya que quería molestara pero contestó:

― Si quieres. ― mencionó Ranma quitándole importancia y cerró los ojos. ―El botiquín está en la cocina en una de las gavetas de arriba.

Sin decir nada Akane se puso de pie y haciendo caso a las instrucciones del chico fue por el botiquín; al regresar encontró a su prometido en la misma posición en la cual lo había dejado: con los brazos detrás de la cabeza, su respiración era pausada y tenía los ojos cerrados, verlo ahí sintió como su corazón se aceleraba, inspiro profundamente y se acercó al chico poniéndose de rodillas a su lado.

Akane abrió el botiquín y procedió a hacer las curaciones. Ninguno de los dos dijo nada, ella simplemente se limitó a curarlo y él, sin darse cuenta en que momento pasó, se quedó dormido. Después de unos minutos ella se dio cuenta de eso y sonrió tiernamente. Termino de curar las heridas del chico y lo siguió observando y sin haberlo pensado, acerco su rostro al de él. Su boca estaba a unos pocos centímetros separada de la de él…

El chico al sentir una presencia invadiendo su espacio se puso en alerta y abrió inmediatamente los ojos, al hacerlo pudo observar los ojos avellana de su prometida justo enfrente de él. Ella por su parte trato de apartarse inmediatamente pero la mano de él la detuvo al tomarla por la nuca.

― Akane― Suspiró el nombre de su prometida.

― Ranma―

― Lo siento. ― Pronunció levemente Ranma. Sus ojos pasaban de los ojos de ella a su boca y así sucesivamente.

― ¿Por qué? ― quiso saber Akane, sintiendo como su corazón latía desbocado dentro de su pecho.

― Por todo. ― fue la simple respuesta que el chico le dio y ella no necesitaba nada más. Se siguieron observando, no disminuía ni aumentaba la distancia entre los dos, solo querían sentirse cercanos…

Akane sonrió levemente, tomo la mano de él que la sujetaba por la nuca y se incorporó. El chico la imito y se sentó sin apartar su mano de la cabeza de ella y ella sin quitar su mano de la de él. Se observaron unos segundos más y mutuamente interrumpieron el contacto físico.

― Será mejor que me vaya. ― dijo Akane mientras se ponía de pie.

― Deja te acompaño. ―

― No hace falta. Estás cansado y algo lastimado. Sé cuidarme yo solita. ― comentó Akane tranquilamente.

― Lo sé pero Hiroshi comentó que te cuidara de Shampoo y Ukyo, algo traían entre manos. ― dijo Ranma acordándose de la advertencia de su adversario. Akane al instante recordó el extraño sueño que había tenido y decidió no protestar más.

Ranma aviso a sus padres acerca de sus intenciones de acompañar hasta su casa y al cabo de unos minutos los dos ya salían del hogar del joven. Llevaban recorrido un corto camino cuando Ryoga y Mousse aparecieron del lado contrario de la calle.

― Akane hemos venido por ti― dijo Ryoga.

― Si, Hiroshi nos dijo que tuviéramos cuidado de Ukyo. ― continuó Mousse omitiendo convenientemente el nombre de la amazona.

― Y de Shampoo― complemento Ryoga viendo con molestia a su acompañante el cual solo pudo acomodarse las gafas como respuesta.

― Yo la iba a llevar ― comentó Ranma molesto.

― No importa Ranma, gracias de todas maneras. Debes estar cansado. Me voy con ellos, no te preocupes. ― Le dijo la mujer mientras sonreía tiernamente y se acomodaba el cabello detrás de la oreja. Ante esto se quedó Ranma anonadado.

No podía discutirle, se sentía más que cansado y aunque quería con todo su corazón llevarla a su casa para estar todo el tiempo que se pudiera con ella, tenía que dejar a un lado su orgullo y admitir que no era una buena opción insistir en acompañarla en está ocasión.

― Muy bien― Respondió el joven de la trenza ante la sorpresa de los otros dos hombres. ―Cuídenla, si le pasa algo. Los mato― advirtió el chico sin quitarles la vista de encima a los dos chicos los cuales tratando de no aparentar la sorpresa que sentían asintieron.

Su prometida y los dos hombres desaparecieron de su vista después de un par de minutos al continuar con su camino. Por un momento se sintió ansioso, sentía que debía estar con ella, pero su cansancio era tal que decidió tranquilizar su mente y regresar a su casa.

Ya en su habitación, el chico seguía sintiéndose ansioso… se removió incomodo en su futón pero su cuerpo fue cediendo ante los brazos de Morfeo poco a poco…

….

….

Akane y sus amigos iban caminando silenciosamente hacia la casa Tendo, cuando de pronto la luz de la calle se apagó, todo se volvió oscuro, la Luna era la única que alumbraba un poco el trayecto. Inmediatamente los tres se pusieron en alerta. Akane sintió un fuerte aire pasar a su lado; un golpe, un grito sofocado. De pronto Mousse ya no estaba. Akane y Ryoga se pusieron en posición de combate cuando Akane volvió a sentir el mismo aire que hace unos segundos, pasando a su otro lado, al voltear… Ryoga tampoco estaba. Viéndose sola comenzó a correr. Algo la seguía, intento gritar pero eso ya la había sometido. Solo se escuchó el forcejeo de la mujer y el grito sofocado de la misma. Al instante siguiente ya no había rastro de ninguno de los tres.

La luz de la calle se encendió de nuevo... Y la noche transcurrió como si nada hubiese pasado.

Y la Luna…

Ella solo observo…

...

...


¡Hola!

¡Vaya que me he desaparecido! Les pido una ENORME disculpa, pero estuve muy ocupada con la escuela, presentando trabajos finales, haciendo exámenes… bueno un sinfín de cosas que me robaban el tiempo y la inspiración. Pero aquí estamos de nuevo, esperando que mis ausencias no se vuelvan a prolongar tanto.

Gracias a todas las personas que me han escrito! Y los que le han dado click a "follow story" muchísimas gracias a todos.

Me despido! Y de nuevo GRACIAS!