Sus ojos marrones se dilataron mientras la niña rapidamente corrió hacia el conjunto de plantas.
-¡Treboles! -anunció emocionada.
Entretanto era observada por Jaken quien tenia (para él) la odiosa tarea de vigilarla y cuidarla.
-¡Apurate! -demandó-Toma algunos y regresemos, ya esta oscureciendo ¿Que estas haciendo? -cuestionó el sirviente al verla a ella como rebuscando-¿Perdiste algo? -al notar que la niña no arrancaba alguna de ellas. Ya que esa acción, indicaría que mas rápido regresaría con el amo bonito.
-Estoy buscando un trébol de cuatro hojas-moviendose y observando con atencion la cantidad de las hojas de los treboles-ufa... este tampoco.
-¿por que? -preguntó Jaken, quien ahora veía como la niña arrancaba tréboles y lo lanzaba si no poseía cuatro -Solo hay tréboles de tres hojas. No busques lo que no existe.
-¡Si existe!-afirmó sin duda-Es muy raro porque el trébol de cuatro hojas te da suerte -dijo mientras no detenia su tarea de buscar.
-El sol se esta ocultando-anunció, Jaken-Vamos regresemos, lo buscas otro dia.
Rin quería hallarlo, pero sin luz del sol, no vería casi nada, ya sus ojos sentían las repercusiones de que la noche este surgiendo. Por lo tanto, no le quedó de otra que regresar con las manos vacías, al querer unicamente el trébol de cuatro hojas.
Y asi detras de Jaken, y no adelante. Rin caminaba sin animo, cabizbaja.
Sesshomaru no le paso desapercibido.
-¿Que le pasa? -le preguntó el siriviente que por la mirada ya le estaba echando la culpa de un crimen que no cometió.
-¡Yo no hice nada! -declaró antes que nada-La niña esta triste porque no encontró un trébol de cuatro hojas. No se que espera si solo existen de tres...
El demonio ya dejando de escucharlo y se acercó a la niña claramente deprimida.
-¿Por que querias encontrar un trébol de cuatro hojas? -preguntó viendo lo tanto que le había afectado no hallarlo, ya que su protegida no se dignaba a mirarlo.
-Dicen que te da suerte -De pronto, su menton se levantó. Sus ojos miraban atentos a los ámbares de él-Oh, pero no era para mi. Yo ya soy muy afortunada por conocerlo, quería regalárselo a usted.
Sus ojos se dilataron por las palabras dichas, y de repente, su mano se habia movido hacia la mejilla de Rin, sus dedos la acariciaron ligeramente, la niña sonrió por el gesto.
-No hace falta -dijo seguro.
-Pero...
-No necesito suerte -no tenia duda.
En su mente mientras no dejaba de mirarla, añadió-: Ya soy afortunado por conocerte.
