¿QUE PASÓ FICTIONEROS?, ESPERO QUE HAYAN PASADO UNA HERMOSA NAVIDAD Y UN FELIZ AÑO NUEVO.

LAMENTO NO HABER PODIDO PUBLICAR ANTES, PERO YA SABEN QUE CON EL AJETREO DE LAS FIESTAS UNA SE VUELVE UN POQUITO LOCA.

AQUÍ LES TRAIGO UN NUEVO CAPITULO DE ESTA HISTORIA, SIN OLVIDARME DE AGRADECER A TODOS LOS QUE LA SIGUEN, LE PONEN EN FAVORITOS Y COMENTAN SI LES GUSTÓ.

TAMBIÉN QUIERO DISCULPARME DE ANTEMANO POR LOS POSIBLES ERRORES QUE PUEDAN ENCONTRAR. Y ESPERO QUE DISFRUTEN DE ESTE CAP. TANTO COMO YO DISFRUTO ESCRIBIENDO PARA USTEDES.

Kykyo-chan: espero que este cap. no se te haga tan corto y te guste como los anteriores.

CAPITULO 3:

La alcaldesa y su mujer no se pudieron concentran en todo el tiempo que transcurrió la conferencia de seguridad de la ciudad, por más que lo intentaron. Regina, aunque era la directora de las nuevas propuestas que quisieran ofrecer, no escuchaba siquiera la mitad de las preguntas de los ciudadanos. Su mente estaba en las cavilaciones de esa niña que estaba cuidando de su bebé, mil y una preguntas pasaban por su cabeza ¿Qué habría pasado en la casa de la joven para que acabara con media cara roja e hinchada? ¿Desde hacía cuanto tiempo sucedía esa clase de maltratos? Porque no se creía ni media excusa que les había dado, y más porque…tal vez lo había imaginado, pero, habría jurado que había visto una extraña marca de abrazadera en la parte trasera de su cuello.

Siendo la alcaldesa, su trabajo era velar por el bienestar de cada uno de los habitantes de Storybrooke, pero no se podía creer que se había pasado por alto algo tan importante, como la salud de una chica que tanto cariño le entregaba a su pequeño príncipe, no conocía a la madre de la joven, personalmente, pero si se la presentaban o la encontraba con las descripciones que Arabela le había dado una vez, estaba segura que le diría unas cuantas palabras que no eran nada agradables a oídos de nadie.

La sheriff tampoco la estaba pasando muy bien con sus propias preocupaciones, en su mente también estaba una cierta jovencita rubia de ojos ambarinos, no hacía mucho que la conocía, pero desde que había comenzado a cuidar del pequeño Henry, vio en ella algo extraño, no usaba más que una blusa de cuello alto y mangas largas, casi tapándole sus manos de lo largas que eran, sus pantalones siempre eran los mismos, sin contar con que tenían unos parches, posiblemente para cubrir algunos agujeros, y sus tenis eran tan viejos que creía que habían pertenecido a su abuela en sus mejores tiempos.

Otra cosa que se notaba a simple vista era su actuar, alrededor del pequeño y de la servidumbre de la mansión era abierta, divertida, siempre sonreía y reía libremente, pero cuando tenía que irse a casa, alargaba el tiempo tanto que cuando se marchaba, se iba con miedo, Emma no sabía si era por la oscuridad de las calles hacia su casa o por algo más, varias veces se había ofrecido a llevarla y que no anduviera sola, pero con cada ofrecimiento, recibía una negativa y una excusa barata, junto con una sonrisa forzada y una mirada brillosa…como…si quisiera retener lagrimas o llanto.

Sin contar que casi nunca había escuchado de su familia, sabía que vivía con su madre, pero en su entrevista, apenas había hablado de ella o su relación familiar. Y cada vez que se sacaba el tema, la niña lo evadía, desviando su atención a una conversación que tuviera que ver con Henry.

Más de siete horas de una larga y tediosa reunión con los ciudadanos concejales, ni siquiera pudieron hacer una llamada a casa para saber cómo estaban Henry y Arabela. Pero sus dudas se iban a aclarar cuando llegaran, aunque solo fuera media información de lo que había sucedido.

Henry estaba completamente histérico, lloraba, gritaba y llamaba a su nana, Rumpel y su esposa Mila estaban tratando de calmarlo, Granni ya había preparado la cena de esa noche, y ni rastros de la niñera por ninguna parte, Regina, ya haciendo conclusiones erradas comenzaba a enfadarse, mientras tomaba a su hijo en brazos.

-¿se puede saber que está sucediendo aquí?-Emma intentaba que su mujer se calmara, sabiendo que ella también, posiblemente, seria víctima de su enojo, y no quería volver a dormir en el incómodo sofá de la sala-¿Dónde está Arabela?

-la señorita Smith tuvo que irse por una emergencia familiar-Regina se sintió culpable interiormente, de creer que Arabela se había ido así sin más, conociendo el carácter responsable que tenía la joven con Henry y su trabajo en cuidarlo de lunes a viernes-vinieron dos niños a buscarla, algo le sucedió a su madre y tuvo que salir de forma urgente.

Rumpel Gold, su esposa Milla y Granni Lucas estaban teniendo el mismo problema, el maldito insomnio los martirizaba, ¿habían hecho bien en mentirles a sus patronas? ¿Qué hubiese pasado si les decían la verdad? La realidad era, que si habían venido un par de niños a buscarla…pero estaban aterrados, no dejaban de aporrear la puerta, llamando a la chica desde afuera, la pequeña, quien Arabela había nombrado Ruby, tenía un fuerte rasguño en su carita que le atravesaba desde el mentón hasta la nariz (un Angulo extrañísimo si había recibido una bofetada) y el niño, quien respondió al nombre de Neal tenía un enrojecimiento bastante llamativo en su cuello, como si algo o alguien lo hubiera sujetado con demasiada fuerza. ¿Hubiera estado mal informarle a la sheriff lo que sabían de la jovencita y sus hermanos? ¿Y si algo les sucedía? Seria culpa suya por habérselo callado tanto tiempo.

Algo no andaba bien, ellas lo sabían, no importaba cuantas veces llamaran a su casa, siempre atendía su madre, diciendo que su hija estaba enferma y que no podría ir a cuidar del pequeño, siendo que sus mismos empleados le habían dicho que algo le había sucedido a la señora De Vil, y no a la chica. Henry estaba muy molesto e irritado, su nana no estaba yendo a jugar con él como siempre lo hacía casi siempre, extrañaba sus canciones, y sus cuentos (sus mamis no sabían contar muy buenos cuentos, y ya se sabía todos los tradicionales).

La paciencia se les estaba agotando a todos en la mansión, Rumpel estaba que se subía a las paredes de la angustia de no saber que le pasaba a la niña de sus ojos, Mila se rascaba el cuello cada vez que sentía que se le escaparía alguna palabra que pudiera meterlos en problemas, Marco trabajaba de sol a sol para despejar su mente de la muchacha que le había ayudado tantas veces, siempre tan gentil y dulce, no podía soportar la culpa y el peso de su espalda de creer saber, que algo grave le había pasado a Arabela, y por último, Granni, estaba a punto de cortarse la lengua y los dedos de la impotencia, conociendo a la chiquilla con quien tantas veces había batallado para que comiera, recibiendo la respuesta "no se come en horario de trabajo", pequeña testaruda, varias veces sintió las ganas de ponerla sobre sus rodillas y darle una buena lección sobre el cuidado de la salud. Pero ahora, veía que era algo tarde.

Hasta esa misma tarde, que el silencio se rompió, ninguno de los cuatro podía callarlo más, tenían que hablar o explotarían, y seguramente con la tardanza que se habían tomado, tres niños estarían en grave peligro.

Como era de esperarse, Granni tuvo que ir a enfrentar a sus patronas, malditos cobardes sus compañeros, le habían dicho que fuera sola, ¿Qué no había dos hombres en la casa? Al parecer se equivocó, eran dos grandes gallinas.

Esa tarde del sábado, estaba completamente nublado, el cielo encapotado y los truenos estaban haciendo acto de presencia, anunciando una cercana tormenta sobre Storybrooke, Regina no había podido ir a la alcaldía, su mujer le había advertido sobre estar mojándose innecesariamente, para luego acabar enferma y en cama. Emma, siguiendo su propio consejo había avisado a la comisaria que tampoco iría a trabajar por la inestabilidad climática.

La alcaldesa estaba en su oficina de la mansión verificando algunas solicitudes y reformas que le habían llegado por correo electrónico y otras por manuscrito, su escritorio la mayoría de las veces que lo utilizaba, ordenado y pulcramente prolijo, ese día estaba repleto de carpetas abiertas, papeles desperdigados y su computadora portátil abierta y encendida, siendo utilizada por un par de manos de dedos agiles y precisos.

La sheriff estaba sentada en el cómodo sillón del estudio de su esposa, viendo unos casos atrasados y ubicándolos alfabéticamente en distintas carpetas foliada, mientras vigilaba que su pequeño diablillo no hiciera de las suyas frente a su madre morena.

Lo único que las alertó de un cambio en el ambiente fue el característico rechinido de la puerta abriéndose lentamente.

-señora Regina…tengo algo que decirle-Granni se veía que estaba realmente mortificada por la posible reacción que lograría en las dos mujeres.

Regina, de soslayo, envió una mirada cómplice de intriga a su mujer, que a su vez se la devolvía levantando una ceja y encogiéndose de hombros. No era muy común ver que un empleado irrumpiera en la oficina personal de la mansión, salvo que fuera una emergencia, y ambas mujeres, estaban seguras de que algo estaba por suceder, de carácter urgente.

La alcaldesa, con un suspiro cansado, se quitó los anteojos de lectura y se acarició en puente de la nariz con la mano derecha.

-¿Qué sucede Granni? ¿Tiene que ver con algo de la casa?

-no, señora-la anciana aun no sabía si soltarlo de sopetón o decirlo suave y lentamente, que más daba, si sabía que iban a estallar de todas formas cuando se enteraran.

-¿alguien de ustedes está herido o enfermo?

-emmm…no señora, no es eso-Emma ya estaba perdiendo la paciencia y Regina estaba a punto de golpear a alguien, y es que ninguna de las dos era muy paciente, y tampoco les gustaba que las tuvieran dando las mil y una vueltas.

-entonces, en el nombre de todo lo puro y bueno, ¡¿Qué es tan importante e increíble que no puedes decirlo directamente y sin tantas pérdidas de tiempo?!-Granni tragó grueso, nunca antes había tenido que enfrentarse a una de sus patronas enojadas, y frente a ella no estaba la mujer que tanto cariño tenia y conocía, no, tenía que enfrentar a la fría alcaldesa de corazón de hielo.

Fuera de la oficina, tres personas tenían la oreja pegada a la maciza puerta de madera, escuchándolo todo, y rezando porque no los asesinaran a ellos junto con su compañera, pobre Granni, le faltaba poquito para jubilarse, e iba a morir a manos de la sheriff y la alcaldesa, seguramente.

-es…sobre Arabela, señora-Rumpel, Mila y marco, no oían una sola respuesta, parecía que se habían quedado sordos de repente, o que el cuarto se había insonorizado por dentro.

-¿y qué pasa con esa niña?-la voz de Emma se escuchaba un poco preocupada y baja.

-¿tiene que ver con su repentina ausencia?

-yo…nosotros…-los tres empleados afuera se golpearon el rostro con la mano en resignación, esto iba a acabar muy mal para ellos cuatro, todos sabían que cuando la más vieja empleada se ponía a titubear o tartamudear, era algo malo, muy malo-creemos…creemos que ella…

-¡dilo de una vez!-y la sheriff había explotado, solo faltaba el estallido más grande, y en ese momento, saldrían huyendo por sus vidas.

-¡sabemos que sufre de maltrato desde hace mucho tiempo!-todos, exceptuando Henry, que estaba asustado de tanto grito, y casi al borde del llanto, contuvieron el aliento, Mila levantó tres dedos y los fue encogiendo, (como haciendo una cuenta regresiva a una bomba nuclear, que posiblemente arrasaría con todo) y a l esconder el ultimo dedo que era el pulgar, el grito de dos personas se oyó.

-¡¿y hasta ahora nos lo dices?!-la puerta se abrió de golpe, dejando caer a los tres espías quienes, desde el sueño veían a sus jefas de brazos cruzados y mirándolos con una ceja levantada y los labios fruncidos-cuando volvamos, me encargaré de ustedes-los cuatro sabían que estaban oficialmente despedidos y literalmente muertos.

Las tres patrullas de policía disponibles y dos ambulancias se dirigían al barrio más oscuro de la ciudad, donde sabían que vivía la niña. La lluvia y el viento no les facilitaba la tarea, ya que el sector donde vivía la joven niñera, tenía las calles de tierra y sin pavimentar, lo que hacía que las ruedas de los vehículos patinaran o se atascaran en el lodo.

Graham, junto con David y Emma encabezaban la marcha hacia la casa de la mujer De Vil, imaginándose qué tipo de escenario se encontrarían. Que equivocados que estaban. Nada de su entrenamiento en la academia de policías los prepararía para lo que estaban a punto de ver en esa vivienda.

Sin miramientos, Graham derribó la puerta principal de una patada, Emma fue la primera en entrar, para encontrarse la casa en completo y preocupante silencio, no se oía siquiera un grillo, otra cosa que se dio cuenta al ingresar, fue que no había luz en todo el recinto, los interruptores no respondían. Tal vez tenía que ver con las facturas de electricidad, agua y gas vencidas que se encontraban amontonadas sobre lo que parecía ser una alacena, mal construida.

-estén atentos a cualquier cosa que pueda suceder, movimiento, sonido, incluso una hoja moviéndose-David y Graham se dispusieron a inspeccionar todas las habitaciones de la casa, encontrándola completamente vacía de cualquier persona.

Emma estaba realmente preocupada, esperando que encontraran algo que les diera respuestas a sus inquietudes, solo había encontrado la habitación donde posiblemente dormía la joven, tal vez compartía con otros niños, considerando que había tres camas desordenadas en el cuarto, junto con dos mesillas de luz precarias y tambaleantes, que ocupaban una pequeña lámpara de luz sin foco que le diera uso y una fotografía de la chica que estaban buscando, pero también estaban en ella dos pequeños niños, de tal vez siete u ocho años, un niño y una niña de cabellos castaños oscuros, el chiquillo tenia ojos cafés oscuros, mientras que la cría tenia ojos verdes esmerilado. Aunque la imagen mostrara a los tres chicos sonriendo a la cámara, podía ver que sus miradas estaban apagadas, y cristalizadas, como si estuvieran a punto de llorar.

-Emma, aquí no hay ni un alma- le informó su compañero Graham, como todo sheriff experimentado, Emma sabía que una investigación no acababa hasta encontrar indicios de algo sospechoso, victimas y un culpable.

POV EMMA:

Graham tenía toda la razón, no encontrábamos a los niños o a Cruella De Vil por ninguna parte, estaba a punto de tirar la toalla e irme con la manos vacías hasta que…David encontró algo realmente perturbador, el baño estaba completamente desordenado, las gavetas estaban abiertas de par en par, el espejo roto, como si alguien lo hubiera destruido de un puñetazo, había una toalla tirada en el suelo y hecha un manojo de hilos rotos, cuando la tomé pude percibir el claro olor de lavandina, mezclado con otra sustancia que no podía identificar. Lo que más impactó, fue ver pequeñas manchas de sangre ya seca en el suelo, junto con una huella de un pie derecho, no debía medir más de treinta y cinco centímetros, roja, posiblemente de sangre también, y lo más escalofriante, había dos huellas de manos pequeñas y alargadas, rojas, en la bañera como si un niño hubiera intentado levantarse, apoyándose en el borde, luego de tocar algo sangriento.

Y por último, lo que David había encontrado en el desagüe, un collar de aspecto barato, con un dije, una letrita "A" y un cabello rubio enganchado en él. ¿Qué carajos había ocurrido ahí?

-Emma, voy a comenzar a tomar fotos y a juntar las pistas-David era rápido y eficiente cuando teníamos que resolver un crimen, pero posiblemente, en este, no nos seria de mucha ayuda, ya que como todo el pueblo sabia, él también era padre de un niño.

-hagan un boletín de búsqueda y rescate, posibles niños en peligro de muerte y una mujer factiblemente inestable-tuve que salir de esa casa, no podía respirar con normalidad, tantas dudas se formaron en mi cabeza, ¿Por qué Arabela no nos había dicho nada? ¿Qué quería lograr ocultando eso? ¿Dónde estarían los niños? Y lo más importante ¿Seguían con vida?

ESPERO QUE LES HAYA GUSTADO Y LES PIDO ENCARECIDAMENTE SI PUEDEN DEJAR SUS REVIEWS Y CEMENTAR QUE LES PARECIÓ Y QUE CREEN QUE OCURRIRÁ EN EL PROXIMO CAPITULO.

SE DESPIDE DE USTEDES, SU AMIGA: EVIL ANGELICKE