HEY, ¿Qué PASÓ FICTIONEROS? AQUÍ LES TRAIGO OTRO CAPITULO DE ESTA HISTORIA, ESPERO QUE LES GUSTE TANTO COMO ME GUSTÓ ESCRIBIRLO PARA USTEDES.
TAMBIÉN QUIERO AGRADECER DE MIL AMORES A TODOS AQUELLOS QUE LEEN MIS HISTORIAS, LAS PONEN EN FAVORITOS, LAS SIGUEN Y ME MANDAN ESOS GRANDIOSO REVIEWS QUE ME DAN MAS GANAS DE SEGUIR ESCRIBIENDO DÍA A DÍA.
ESTA VEZ, Y SIN DORMIR, ME HE QUEMADO LAS PESTAÑAS PARA HACER UN CAP. QUE PUEDA RESPONDER A SUS DUDAS SOBRE EL PARADERO DE LOS NIÑOS Y QUE HABRÁ SUCEDIDO ANTES DE QUE EMMA, DAVID Y GRAHAM ENCONTRARAN LA ESCENA DEL CRIMEN.
AQUÍ LES DEJO UN PEQUEÑO MENSAJITO A LAS QUE ME ESCRIBIERON EN EL CAPITULO ANTERIOR Y ES QUIERO AGRADECER A
KYKYO-CHAN: espero que este cap. No te resulte corto y lo disfrutes, muchísimas gracias por siempre dejarme esos comentarios incitándome a seguir y no dejar de escribir.
Y A
VAINILLA47: espero no haberte hecho esperar tanto, y espero que tus dudas se resuelvan en este cap. También quiero agradecerte muchísimo, por ese alentador y vigorizante review.
TAMBIÉN QUIERO DISCULPARME DE ANTEMANO POR LOS POSIBLE ERRORES QUE VEAN. YA SABEN QUE CON LA EMOCIÓN NO VEO QUE TENGO QUE CORREGIR.
POV TERCERA PERSONA:
El lugar donde ellos estaban, desde hacía tres largos días, era realmente inhumano, el aire era húmedo y el hedor de moho y suciedad bailaba en el cuarto, no tenía ventanas y la puerta estaba cerrada desde afuera. Los tres niños ni siquiera tenían un mísero colchón donde acostarse.
Arabela, aun sentía esa debilidad que la estaba derribando lentamente, su cuerpo temblaba incontrolablemente, el frío de sus huesos le calaba hondo a tal punto de hacerla sufrir un horrible dolor en todo su ser, sin contar que sus heridas no estaban bien curadas y se veían en mal estado, sus hermanos no estaban mejor, Ruby se había desmayado por enésima vez por culpa del hambre, ese maldito hombre no les permitía consumir nada que no fuese agua, Neal estaba un poquito mejor que su melliza, estaba despierto, pero la inanición lo estaba haciendo delirar y susurrar incoherencias, inentendibles para cualquiera que pudiese escucharlo.
Lo último que ella recordaba era estar en el baño de la casa De Vil, preparándose para ir a dormir y ayudando a su pequeña hermana a lavarse el cabello, cuando sintió algo frío y afilado y frío presionando contra su cuello y una mano áspera cubría su boca.
FLASH BACK:
Eran ya, las ocho de la noche, Ruby y Arabela, intentando alegrarse un poco la una a la otra, hacían payasadas en frente del espejo, la pequeña castaña, cantaba y meneaba las caderas, con un cepillo de micrófono, mientras que sonaba una radio de bolsillo, emitiendo una estación de radio popular en la ciudad, incitando a su hermana a seguirla, quien reía con ella.
-Vamos Ruby, hay que salir antes de que Neal le dé un ataque de ansiedad-Pero antes de que pudieran salir del cuartito, algo les llamó la atención, el pestillo de la puerta se había cerrado. Cuando ambas se voltearon, tapando su única forma de escape, estaba un hombre, de aspecto algo elegante, de pelo castaño oscuro y corto, pegado al cráneo y ojos negros, vestido con un pantalón de vestir de color café claro y un chaquetón del mismo color, con sus botones cerrados. Arabela, desconfiada, por naturaleza, cubría con su cuerpo a su hermana, y pensaba en un modo de salir ilesas y vivas de ese cuarto.
-Voltéense al espejo, si no quieren morir-Del bolsillo de su chaqueta sacó algo que parecía una navaja de bolsillo retráctil, la rubia, con miedo, le indicó a su hermanita que hiciera lo que les decía y no imaginara nada tonto.
El hombre se acercó rápidamente y se pegó al cuerpo de la preadolescente, haciendo que esta temblara y se hiperventilara, él, sabiéndose superior y en posición ventajosa, le cubrió la boca con la mano derecha mientras abría la navaja, y casi en modo de burla de su víctima la presionaba en su punto de pulso. Su asquerosa lengua húmeda y caliente bailaba por el blanco y delicado cuello de la chica, quien se sentía impotente ante esa situación de sentirse casi violada.
-Cruella tiene razón-El aliento fétido y caliente le golpeaba en la nuca-Eres una chica realmente bonita-Las lágrimas comenzaban a salir de sus ojos ambarinos, mientras se preguntaba ¿Qué había hecho para merecer esa vida de dolor y sufrimiento? Antes de que pudiera encontrar una respuesta a sus dudas, sintió como la tomaban de forma brusca del cabello, para luego golpear su cabeza contra el espejo, fragmentos de cristal se incrustaron en su frente. El hombre no contento con eso la apuñaló en su costado izquierdo, haciendo que perdiera por completo la estabilidad.
Ruby, asustada de ver que su hermana sangraba en el piso no supo que hacer y por accidente pisó el pequeño charquillo que se estaba formando en el suelo a lado de Arabela, pero jamás llegó a siquiera socorrerla, el hombre había roto una toalla que había encontrado a mano y con un frasco de cloroformo, mojó la tela y con ella cubrió la boca y nariz de la niña, dejándola en K.O en menos de cinco segundos.
Arabela no sentía más que dolor y miedo, no veía a su hermana inconsciente siendo cargada como un simple saco de papas, en el hombre de su agresor, no vio que la puerta se abría dejando pasar a su "tutora" algo largo delgado y flexible.
-Hazlo rápido…que parezca un robo y secuestro-Cruella asintió a la demanda de su compañero, tomó la toalla desecha que él había usado antes en la más pequeña, e implementó la misma jugada-la chica ya sabiendo que era lo que iba a suceder, intentó levantarse con la ayuda del apoyo que le brindaba, pero la sangre que había bañado sus manos le hizo resbalar dándose un golpe en la cabeza noqueándola al instante.
-No sé porque se esfuerza tanto, si es un secuestro en teoría-La mujer, vio a la joven con desprecio, se parecía tanto a la maldita sheriff que le había arrebatado a su amada, ese maldito cabello rubio en caireles, su sonrisa para con esos chiquillos infernales que llamaba hermanos, incluso tenía la misma historia que esa estúpida Swan en el sistema. Pero por otro lado…se parecía también a su querida Gina, esos ojos brillantes y su rara y poco usual risa cristalina, su piel bronceada y carácter bondadoso y gentil.
No queriendo pensar en su futuro robado, arrancó con rabia el pequeño collar que Arabela siempre llevaba al cuello con orgullo, ya no lo necesitaría, seguramente, en unos cuantos días, estaría muerta…igual que otros niños que habían pasado por su cuidado, y esos tres bastarditos no serían la excepción. Abrió los cajones y gavetas, y desperdigó su contenido por todo el suelo, antes de atar a la joven con la soga que tenía colgada al hombro (nunca estaba de más la precaución de retener a una víctima, por si despertaba antes de tiempo) y arrastrarla pesadamente fuera de la casa, donde una camioneta con vidrios polarizados la esperaba para poner su pesada carga, junto con la otras, en la baulera.
FIN DE FLASH BACK
El dolor punzante de su costado, incluido un ruido extraño la despertó. Era la puerta que se estaba abriendo, ella ya no tenía esperanzas, no tenía fuerzas para moverse, su vista estaba borrosa y para acabar de empeorar su cautiverio un grueso grillete retenía su tobillo izquierdo, enganchado a la pared más lejana de la salida.
Quien entraba, era una mujer, de cabellera abundante y rubia, ondulada y le llegaba a la altura de los hombros, tenía los ojos celestes más cristalinos que hubiera visto jamás, su nariz de puente recto estaba crispada y su boca tenía una mueca de odio y miedo que hacía que su labio inferior temblara, y mostrara a la vez, sus blancos dientes apretados, estaba vestida con un conjunto de chaqueta y pantalones de pana, color azul pastel, una camisa blanca, una corbata muy bien anudada al cuello y unas botas de charol tacón grueso y alto, nunca la había visto antes, estaba siendo dirigida por De Vil, quien apuntaba a su espalda, mientras llevaba bajo su brazo un pequeño maletín negro de procedencia misteriosa.
-Has un diagnóstico, "doctora"-La mujer resignada, y también furiosa porque su ex amiga se burlara de ella, abrió su maleta de mano, se agachó hasta estar hincada en una rodilla.
-¿Qué le hiciste a estas criaturas?-Cruella no contestó, no tenía por qué rendirle cuentas de sus actos a quien la había traicionado años atrás.
-Solo has tu trabajo-El arma que Cruella traía en la mano apuntó a la nuca de la rubia y retrocedió la corredera-Recuerda lo que les sucedería a tu hijita y a ti, si sueltas una sola palabra-La doctora, que interiormente estaba aterrada por la seguridad de su única familia, solo atinó a asentir, mientras preparaba todo lo necesario para un chequeo de tres niños casi moribundos.
Los pequeños mellizos no necesitaron mucha revisión, estaban desnutridos, pero no deshidratados, sus reflejos estaban algo entorpecidos por el hambre, el reflejo pupilar respondía correctamente, su respiración era normal, su garganta no estaba bloqueada y tenían las vías respiratorias limpias, lo preocupante era su tensión arterial, pero lo atribuía al estrés de estar secuestrados en un lugar desconocido y aterrador para ellos.
-Los más pequeños parecen tener casi todo en orden-Cruella asintió aburrida, de saber que aún no morirían-Ahora, veamos que tenemos aquí-La médica no esperaba encontrarse con un caso de esa índole, en una chiquilla que debía tener la misma edad que su niña.
Levantó la blusa ya sucia de la chica y vio la herida que se estaba comenzando a infectar. Procedió a sacar una jeringa descartable y un pequeño frasquito transparente que contenía un líquido extraño de color lechoso.
-¿Qué crees que estás haciendo?
-Necesita antibióticos-antes de que pudiera hacer otro movimiento, volvió a sentir la boquilla del arma en su cabeza-No tienes por qué hacer esto, Cruella.
-Dame solo una razón para no volarte la tapa de los sesos-La doctora pensaba ideas a mil revoluciones por minuto, sabía que tenía poco tiempo, debía encontrar algo rápido con que desarmar a su antigua amiga.
-Porque, valen más vivos que muertos-Cruella quedó desconcertada con esa respuesta, y también muy confundida y enojada.
-Explícate-La mirada debilitada de la niña rubia que tenía a su lado, le pedía ayuda, ayuda a ella, una mujer que era cómplice de una psicópata sin alma, le estaba pidiendo auxilio, socorro, le rogaba con la mirada, no podía dejarla morir, ni a ella ni a los otros.
-Dijiste que la mayor tiene trabajo en la casa de Regina-Cruella solo asintió sin mover el arma de fuego de su lugar-Seguramente ya la deben estar buscando-La mujer de pelo blanco y negro seguía sin entender-Puedes darle la información de su paradero a ella y tal vez te vean como su heroína.
-¿y si la niña decide hablar?-Dijo apuntando a la frente de la chica casi moribunda en el piso.
-No creo que lo haga…tiene mucho que perder- Dijo viendo a los pequeños que yacían recostados contra una de las paredes, inconscientes. Cruella De Vil pensó en esa estratagema, tal vez resultaba, verían que la Sheriff no era tan competente como todo Storybrooke pensaba, y quizás…Regina volvería con ella, arrepentida de haberla cambiado por esa insufrible y sabelotodo rubia de Boston.
-Bien-fue la única palabra que dijo la loca mujer antes de salir del cuarto dejándola sola con esas criaturas.
Maléfica, gran amiga de la alcaldesa y la sheriff, se agachó hasta quedar a milímetros del oído derecho de la joven.
-resiste un poco más, pronto saldrán de aquí-no sabía si podía escucharla o si solo fue una ilusión óptica lo que vio, pero habría jurado que vislumbró una tenue sonrisa en el pálido rostro de la niña.
Satisfecha de haber logrado algo para ayudar a esos chicos, volvió a su tarea de detener la posible infección en la herida abdominal de su paciente, no estaba contenta con lo que iba a hacer a continuación (sabiendo que a ningún niño le gustaban las inyecciones), pero era algo muy necesario y que con o sin aprobación de la jovencita haría sin vacilar. Embebió un pequeño trozo de algodón con alcohol, bajó un poco el pantalón mugriento que traía y desinfectó la parte de la nalga izquierda que se podía ver, sin necesidad de voltearla, con el antibiótico inyectable ya en mano, estuvo a punto de pinchar la zona desinfectada, cuando unos huesudos dedos le sujetaron la muñeca.
La chiquilla obstinada le estaba impidiendo curarla, mientras le lanzaba una mirada de gatito mojado.
-Suéltame-Solo recibió un intento de intimidación en forma de muestra de dientes y una negación silenciosa-He tenido pacientes mucho más rudos que tú, niñita, así que te recomiendo que me sueltes, si no quieres ver, cómo puedo causarte verdadero dolor con solo presionar mínimamente tu cadera-La joven sabía que tenía todas las de perder, la soltó, presionó sus dientes y esperó el característico ardor de una aguja atravesando su indefensa cola, el líquido espeso penetraba y hacia que sintiera una sensación de quemazón interna y un agudo dolor que le paralizaba la pierna, intentó gritar, pero con tanta sequedad en su garganta, solo salió un lastimero gemido, parecido al maullido de un gatito-Relájate, casi terminamos con esto-sacó la aguja lentamente para luego colocar un trocito de gaza, para evitar una pequeña fuga de sangre.
Podía notar que tenía fiebre, lo había sentido al levantarle la blusa, pero lamentablemente no tenía anti febriles a la mano, así que con lo poco que tenía a su disposición, checó sus signos vitales, ya sabía que su temperatura corporal pasaba de los 37° C, sus pupilas estaban dilatadas, pero respondían, su respiración era irregular, y eso le preocupaba, tal vez la fiebre le evitaba respirar con normalidad, su tensión arterial estaba algo desestabilizada, tal vez por la misma desnutrición. Lo que le pareció muy raro, fue no escuchar bien el latido cardiaco, estaba a buen ritmo, pero en el estetoscopio se oía mínimamente, hasta…que recordó algo que había leído en sus apuntes de la universidad de medicina, afianzando su teoría, movió el estetoscopio un poco hacia la derecha del pecho de la joven, ahí estaba el fuerte latido del corazón…órgano invertido, ¿sería posible que esta niña siguiera viva gracias a ese raro síndrome? Sin querer llevarse mucho por las ramas, buscó un poco de iodo y empapó una gaza, para desinfectar y cubrir la herida abdominal de su paciente quien se inquietaba e intentaba moverse débilmente, y es que teniendo un corte profundo, esa cosa rojiza medio anaranjada, ardía como el demonio.
Respiró y esperó a que Cruella De Vil volviera a aparecer, pero, no esperaba ver como alguien derribaba esa puerta por donde había entrado obligada y le apuntaran con otra arma.
-¡Manos arriba! ¡No se mueva!-Maléfica, aterrada, levantó las manos y se alejó lentamente de la niña que había estado atendiendo minutos antes.
-¡Emma, los encontramos!-La sheriff entró con el arma reglamentaria en alto, acompañada por tres paramédicos que checaron el pulso en el cuello de los niños, confirmando que seguían con vida.
Maléfica fue esposada y llevada a una patrulla como posible sospechosa de secuestro, ya que no podía imponerle cargos por intento de infanticidio, ya que se comprobó que estaba tratando de ayudarlos, pero aún tenían que llevarla a la comisaría para interrogarla. Dentro del vehículo, vio con rabia, el lindo espectáculo que armaba Cruella, actuando de "madre preocupada" vertiendo lágrimas de cocodrilo "por sus pequeñitos", cuando ella tenía que soportar todo ese proceso, y sabiendo que si terminaba tras las rejas por culpa de esa loca desquiciada, su Lily, terminaría en custodia del estado, o peor…bajo la tutela de la maldita De Vil.
POV REGINA:
Era un gran alivio verla, pero también una gran y aplastante derrota para mi mujer y para mí, ¿Cómo no habíamos pensado antes? Todo en nuestra casa sabían de la situación de abuso y maltrato de Arabela, menos nosotros, y para más inri, cuando mas nos necesitaba, había desaparecido.
Era bastante obvio, la vieja cabaña olvidada, un lugar perfecto y muy alejado de la ciudad, para esconder a tres niños y dejarlos morir…pero ¿con que propósito? ¿Quién había hecho eso a tres inocentes?, mi mujer me decía que la señora De Vil estaba mintiendo con respecto al llanto, que era una simple actuación para un público ingenuo, claro, mi mujer tenía una superpotencia que la ayudaba a descubrir quién era sincero y quien no, aunque para mí, esas lagrimas eran muy reales.
Los tres salieron recostados en sendas camillas y conducidos en tres ambulancias, los más pequeños estaban inconscientes, con sus rostros cubierto por una mascarilla de oxígeno, pero, quien estaba ocasionando dificultades a los paramédicos, era Arabela, quien se agitaba e intentaba quitarse con sus propias manos esa mascara que la ayudaría a respirar mejor.
Emma, sabiendo cuales eran mis intenciones para con la joven, me dejó ir en la ambulancia que la transportaba hacia el hospital, me senté a su lado y vi que aun intentaba quitarse esa cosa que le molestaba en la cara. Se la quité y me la puse yo misma en el rostro, el paramédico que estaba con nosotras me lanzó una mirada incrédula, tal vez preguntándose qué estaba haciendo. Arabela también me miraba de forma interrogante, yo solo intentaba incitarla, inflando un poquito la bolsita de plástico que se encontraba debajo de la máscara.
-no puedo-le pasé la mascarilla a ella-es difícil inflar esta porquería-mi tono era de falso enfado, Arabela se la puso en su cara y lo intentó-¿crees poder hacerlo?-ella asintió convencida de que podía lograrlo-ponte la liga detrás de la cabeza, así es más fácil-la jovencita ingenua me hizo caso y se empeñó en inflar esa bolsita de plástico.
-¿Cómo lo hizo, alcaldesa?-me preguntó el joven en un susurro. No entendí la interrogante, hasta que el asistente me señaló a la joven distraída en su tarea.
-soy madre de un pequeño igual de terco y luchador que ella, se me ocurren varias ideas cuando la situación lo amerita-solo asintió y comenzó a llenar la planilla que estaba en su regazo.
No sabía que nos depararía el futuro a todos los involucrados, pero de algo estaba segura, no permitiría que esos niños desaparecieran de mi vista, hasta saber que estaban a salvo cien por ciento.
SIN NADA MAS QUE AÑADIR SE DESPIDE DE USTEDES, ESPERANDO LEERNOS EN OTRA OCASIÓN. SU AMIGA: EVIL ANJELICKE.
