¿QUE PASÓ MIS AMIGOS FICTIONEROS? AQUÍ LES TRAIGO OTRO CAPITULO DE ESTA HISTORIA, ESPERO QUE LES GUSTE TANTO COMO ME HA GUSTADO ESCRIBIRLO PARA USTEDES.
TAMBIÉN QUIERO AGRADECERLES DE MIL AMORES Y DE PURO CORAZÓN A TODOS AQUELLOS QUE SE TOMARON LA MOLESTIA DE LEER, MANDARME SUS REVIEWS, SEGUIR Y PONER EN FAVORITOS, NO SABEN LO FELIZ QUE ME HACEN Y ME DAN GANAS DE SEGUIR ESCRIBIENDO PARA USTEDES DIA A DIA.
QUIERO DISCULPARME POR LA TARDANZA DE ACTUALIZAR, Y SINCERAMENTE LES PIDO A TODOS LOS QUE SE COMIERON LAS UÑAS ESPERANDO UN NUEVO CAP, QUE NO ME ODIEN, POR FAVOR.
TAMBIÉN QUIERO DISCULPARME DE ANTEMANO POR LOS POSIBLES ERRORES QUE ENCUENTREN, YA SABEN QUE CON LA EMOCIÓN NO ME FIJO CUALES COSAS TENGO QUE CORREGIR.
Y POR ULTIMO, QUIERO AGRADECER Y RESPONDER A LOS QUE COMENTARON EL CAPITULO ANTERIOR.
dcromeror: espero que no te haya hecho esperar mucho, y que sigas comentando, espero que tus dudas se aclaren y te agrade el cap.
Guest: gracias por dejarme tu teoría, pero lamentablemente estuviste cerca pero fallaste, espero que te guste este cap y sigas comentando que te parecieron los capítulos.
Kykyo-chan: como siempre tu review nunca falta en mis historias y me alegra mucho que te gusten, espero que la intriga se te borre con este cap y lo disfrutes como los anteriores que has leído.
POV TERCERA PERSONA:
Emma se había despertado con el fuerte olor de un algodón embebido en alcohol, que Maléfica había puesto debajo de su nariz. No comprendía que había sucedido hasta que su mente le remontó a lo que había leído en ese dichoso documento: niña recién nacida, dada en adopción, sin consentimiento de progenitores, ambos menores de edad. Solicitante: Cora Mills. Padres de la niña: Regina Mills y Emma Swan (en condición de intersexual). Nombre de la bebé: Arabela.
Se quería morir de la impresión, (no era un secreto que era intersexual y que había tenido varios encuentros con Regina, pero apenas tenían quince años) aun recordaba ese año en que su amada había desaparecido, no iba al instituto, no respondía sus llamadas, tampoco parecía leer sus mensajes. Ahora entendía por qué…dios, un bebé…con Regina ¿Cómo habría sido criarla? Sus primeros pasos, sus primeras palabritas, una princesita…claro que con Henry habían sido las madres más felices del mundo, estaban con él todo el tiempo que ellas podían, lo malcriaban en la medida que no fuese mimado…pero…saber que habían tenido una hija, antes que su pequeño príncipe…le llenaba el pecho de una gran confusión y dudas de lo que habría sido si la hubieran podido criar ellas mismas.
-Voy a matarla-Apenas se levantó de donde parecía una especie de sofá, sintió que el mundo daba vueltas a su alrededor, pero su mente solo estaba concentrada en una sola cosa, buscar a su suegra, y matarla lenta y dolorosamente.
-Emma, por favor-Regina intentaba que se calmara, veía que los niños estaban inquietos y asustados, y ver a la propia sheriff en ese estado, no era nada bueno para ellos-Necesitas calmarte, podemos llevarla a casa…ahora podemos tenerla-La alcaldesa estaba tan afectada como su esposa, nunca quiso decirle que esperaba un hijo suyo, eran muy jóvenes, apenas estaban terminando la secundaria, y Emma estaba muy ilusionada con entrar en la escuela de policías, un hijo solo le truncaría sus sueños, y ella no podía hacerle eso a la persona que amaba.
No recordaba nada del parto, solo tenía quince años de edad cuando había sucedido, solo podía acordarse del fuerte dolor de las contracciones, ser llevada al hospital por su madre, para luego ser sedada…cuando despertó…le anunciaron que su bebé había nacido muerto, jamás le dijeron si era una niña o un niño, ni siquiera pudo despedirse de él, o realizarle un entierro digno. Pero…ahora…sabía que le habían mentido, ¿Cómo no había visto las pistas? Los ojos chispeantes al estar con Henry, su sonrisa torcida, su manera de frotarse la nuca cuando estaba algo nerviosa, su manera de alzar la ceja cuando algo no le agradaba, su gusto por las cosas dulces, inclusive muchas veces la había visto intentando robar una de las manzanas de su preciado árbol (con resultado de ser regañada por Marco). Eran gestos simples, casi imperceptibles para quien no tuviese buena vista, pero para ella, eran claros gestos de Emma y suyos.
Con la aprobación de Maléfica y la poca reticencia de la asistente social, ayudaron a los tres a vestirse con la poca ropa que había encontrado en "objetos perdidos" y los condujeron hacia la mansión, seguidas por el auto de Belle French, que a simple vista, aun rezumaba humo de descubrir que la niña que tanto conocía, había sufrido tanto por culpa de una mujer de la cual ni siquiera sabía nada.
Una vez habían llegado a su destino, se vio que cuatro personas, dos de aspecto anciano y dos que parecía que no les faltaba mucho para llegar al estado de los anteriormente nombrados, salían disparados del interior de la mansión. Apenas los niños salieron del auto donde había viajado, la mayor fue rodeada por los brazos de uno de ellos, de cabello largo hasta los hombros y cano, estaba vestido con un frac de pantalones y chaleco negro, con una camisa mangas largas de color blanco y zapatos de punta de metal.
La joven solo se dejó abrazar, apoyando su cabeza en el pecho del hombre, mientras este le acariciaba el cabello cariñosamente, con una sonrisa suave en su rostro, Arabela se veía tan pequeña y frágil, como una figurita de cristal a punto de romperse, y al parecer ninguno de los cuatro que la rodeaban querían separarse de ella.
Los niños más pequeños no salían del asombro, habían visto la vivienda desde afuera, pero verlo desde adentro era otro cantar, la majestuosidad y grandeza de su interior los dejaba boquiabiertos.
-Niños-La voz de Regina se oía algo tensa-Sigan a Granni a la cocina. Granni les preparara algo de comer, mientras que los adultos hablamos cosas aburridas-Arabela no se movía de su lugar, mientras veía como sus hermanos seguían a la anciana cocinera-Arabela, ve-La niña parecía algo confundida de lo que tenía que hacer, solo intercambiaba su mirada, de la puerta que conducía a la cocina, a la alcaldesa y al pequeño Henry.
-¿Nana?-El infante viendo que su niñera no hacía nada más que cambiar su objetivo de mira, vio que algo no estaba bien con ella, estaba algo confundido, no lo había cargado apenas entrar, como siempre lo hacía, no estaba sonriendo, y tampoco se veía segura.
La joven, algo temblorosa, se acercó a la alcaldesa y le extendió los brazos para que le entregara al bebé, cosa que ocurrió sin necesidad de soltar una palabra. Regina y Emma, no estaban muy convencidas de dejarla cargar a su hijo, sabiendo que la chica tenía una herida abdominal, de dos dedos de profundidad, recientemente tratada, temían que las suturas se abrieran por el posible esfuerzo.
-¿Segura que puedes cargarlo?-Preguntó Emma, Arabela solo asintió y se llevó al niño en sus brazos.
Una vez las tres mujeres en el despacho de Regina, les comenzó a invadir la incógnita ¿Qué pasaba con los niños? ¿Y que les depararía el futuro de ahí en más?, dos de las mujeres pensaban en su pequeña que estaba tan cerca de ellas, pero a la vez, tan lejos, se habían perdido trece valiosos años de su vida, y no estaban dispuestas a perder un día más.
-Muy bien, aquí tienen los informes del sistema, de Arabela Smith, Ruby y Neal Cassidy-Había tres diferentes carpetas de color marrón claro, cada una cerrada con un cordel y botón, rotuladas con los respectivos nombres de los anteriormente mencionados, tanto la alcaldesa como la sheriff veían preocupadas el archivo más grande y ancho con el nombre de su hija recién encontrada-Con respecto a Arabela…-La asistente social no sabía cómo formular la pregunta, había visto esa niña crecer entre tanta oscuridad y odio, tantas noches de llanto hasta quedarse dormida, la habían apuñalado tantas veces, que creía que antes de cumplir los seis años se le acabaría la alegría y la inocencia, pero casi siempre la veía, esa mirada de angelito, y su infinita ternura al hacer una pregunta que no comprendía, girando la cabeza como un cachorrito confundido, cuando le asignaron su caso, fue una de las pocas veces que sintió su corazón saltar de alegría…y ahí estaba ella, asustada de lo que podrían decidir esas mujeres con respecto a su hija recién descubierta.
-¿Qué pasaría si quisiéramos recuperarla?-Preguntó Emma aferrando la mano de su mujer, recibiendo el apoyo incondicional de quien amaba-¿Qué requisitos tendríamos que tener? ¿Habría que llenar algunos papeles? ¿Ir ante un juez?-Por un lado, pensaban en Arabela, pero viéndolo por otro lado, también estaban esos niños, Emma los había visto en la fotografía, en la casa De Vi, la manera que la niña mayor los sostenía por los hombros a ambos, pegados a ella, se veía que era una chica con instinto protector para con ellos. Y seguramente, jamás las perdonaría si intentaban separarla de ellos.
Tan inmersas estaban en sus pensamientos que no vieron que Belle tomaba el papel de la solicitud de adopción con el nombre de Arabela, entre sus finos dedos, solo presenciaron como ese documento se partía a la mitad, como si fuese una simple hoja de publicidad basura.
-¿Qué acaba de hacer?-Regina estaba realmente alarmada, ¿Cómo podrían tener la custodia de su hija si ese documento estaba destruido?
-Como lo especificaba, eran menores de edad, y fue dada en adopción en contra de la voluntad de sus progenitores-Emma sabía lo que querida decir, Regina, con lágrimas de emoción en sus ojos, al igual que su esposa comprendía que habían ganado la mitad de la batalla sin siquiera haber luchado-Y como la niña nunca fue adoptada, el estado lo vería como una devolución a su familia biológica, por petición de ambos padres…ahora…tenemos un pequeño problema…¿Cuál sería su decisión con los mellizos?
Emma y Regina asintieron al unísono, devolvieron las carpetas a la asistente social, se levantaron y ambas se dirigieron hacia la puerta del despacho. Belle estaba algo decepcionada, ¿Cómo podían elegir a un niño por sobre otro, solo por el parentesco consanguíneo?
-Le agradecería que se marchara señorita French-La invitó la alcaldesa, abriendo la puerta delante de si misma-Los niños ya deben estar en la cama, y a partir de mañana nos espera un largo proceso de adopción.
Una sonrisa de alivio apareció en su joven rostro, y con esa misma sonrisa, estrechó la mano de ambas.
-Mañana a primera hora vendré con los papeles pertinentes, comenzarían una guarda transitoria de seis meces a prueba, y si el juez de estado las ve aptas para la adopción permanente, Comenzarían con el proceso de cambio de apellido de los mellizos.
Ambas mujeres vieron como la señorita se iba en su auto, soltando un suspiro cansino, se derrumbaron en el sofá de la sala, una al lado de la otra.
-¿Crees que podríamos criar a cuatro hijos?
-Yo creí que ya estábamos criando a cuatro descarados que hacían de servidumbre-Regina, contagiada con el humor de su mujer, rió a carcajadas junto con Emma.
Ambas vieron que tenían un largo camino que recorrer, pero, sabían, que esos niños las necesitaban, su hija había crecido en soledad, con la creencia de no merecer amor de alguien y tener que cuidar de los más pequeños que ella, y los mellizos, seguramente solo habían sentido el cariño que la niña les había profesado desde que se conocían. Ahora, las reglas del juego cambiarían.
Mientras Henry y los mellizos disfrutaban de su comida casera, Arabela no podía dejar de pensar en lo que había ocurrido en el hospital: en tan solo veinticuatro horas, se vio afectada por el casi asesinato hacia su persona por manos de Cruella De Vil, le había disparado, la alcaldesa la había consolado en lugar de gritarle o golpearla, esa mujer rubia de ojos azules, que los había en su encierro, terminó encargándose de ellos, y no como los otros médicos, que habían dado la espalda a sus problemas de salud, solo por dinero de sus tutores.
-Arabela-la chica salió de su mente, para ver a cuatro adultos viéndola, con la ceja levantada y los brazos cruzados.
-¿Qué?-Granni se aclaró la garganta y con el mentón señaló el plato de palitos de pescado y verduras, que le había dado a la niña, aun sin tocar, mientras que Ruby, Neal y Henry ya habían acabado, ella ni siquiera había tocado los cubiertos.
Arabela estaba por decir algo, pero sus palabras murieron incluso antes de poder abrir la boca.
Una fina mano se posó en su hombro derecho, al volverse, vió que la alcaldesa la veía de manera tajante, desde su altura, parada detrás de ella. No quería meterse en problemas con las mujeres que tan bien la habían tratado. Así que a regañadientes y en bocados pequeños comenzó a comer.
-¿Dónde está Belle?
-Se fue, querida, mañana volverá para darles una importante noticia-Ruby y Neal estaban asustados de lo que podría pasarles, no querían ir a otra familia sustituta que no los quisiera, mientras que Arabela solo se limitaba a comer sin mostrar emoción alguna en su rostro, ¿de que servía replicar o dar su opinión? Ya sabía que a los adultos poco les importaba lo que los niños tuvieran que decir, no tenían ni voz ni voto.
-Mila y Rumpel, preparen las habitaciones para los pequeños-Emma aún estaba enfadada con ellos cuatro, pero sabía que no los podía despedir, y mucho menos en ese entonces, no con tres adquisiciones más a la familia. Y aún tenía la certeza, de que la servidumbre de esa casa, sin importar las edades, eran demasiado buenos y rápidos en su trabajo.
-Arabela-La chica había dejado su plato a medio comer, y eso a la alcaldesa no le sentaba muy bien. Gracias al cielo, Maléfica, les había advertido que algo así podría pasar, y les había dado instrucciones del tratamiento al que tendrían que someter a su hija, comenzando con un shock poco agresivo de vitaminas, sin olvidarse de aumentar las comidas en la casa.
Emma había sacado de su bolsillo un par de pastillas infantiles y buscaba un vaso de agua para acompañarlas. Se acercó a la silla donde estaba su niña y se inclinó hasta que sus ojos quedaron a la altura de la mirada de la rubia menor.
-Oye, compañerita-Arabela la veía con su cabeza inclinada hacia la izquierda-Necesito que te tomes esto-Vio las píldoras que la sheriff tenía en su mano derecha y el vaso que tenía en la izquierda.
-¿Qué son?
-Es para que te sientas mejor-Arabela pudo ver el destello de mentira en los ojos de Emma, y sin importarle nada, saltó de la silla, pisó el pie de Regina e intentó correr fuera de la cocina, en un intento fallido. Rumpel y Marco la interceptaron antes de que llegara a la puerta y entre los dos la volvieron a sentar a la fuerza, aguantando que soltara patadas al aire e intentara zafarse de los brazos que la sujetaban como una tenaza mecánica. Mila, haciendo tripa corazón, le tapó la nariz, haciendo que Emma pudiera introducir rápidamente las pastillas en la boca de la preadolescente, pero cuando iba a forzar el vaso de agua, Arabela le mordió la mano haciendo que el objeto de vidrio se callera al piso, rompiéndose en mil pedazos.
No le asustó el sonido del cristal al romperse, lo que la alteró, fue escuchar la voz de la sheriff profiriendo esas palabrotas que nunca antes había oído, y mucho menos esa voz espeluznante de monstruo a punto de destruirla.
Arabela, aterrorizada, llorando, corrió a refugiarse en la esquina más alejada de la cocina, se hizo una bolita de sí misma, con la espalda pegada al vértice de la pared, se cubrió los oídos con sus manos, cerró fuertemente sus ojos y comenzó a mecerse adelante y atrás en un ataque de ansiedad.
Sus hermanos, escondidos detrás de la cocinera, veían como su hermana, se alteraba de esa manera tan preocupante, no era muy normal, pero tampoco era inusual, varias veces, la habían visto hacer eso en la casa De Vil, cuando ella creía que nadie la observaba.
Henry, en los brazos de Mila, había visto todo el alboroto, y no comprendía que hacia su nana en esa postura tan extraña y apretada, esa chica no era su nana, no era feliz, no cantaba, no le hacia el avioncito a la hora de comer, solo era una bola temblorosa en una esquina.
-Mila, llévate a los niños-la sirvienta, no queriendo que su patrona se enojara y le repitiera la orden a gritos como su mujer, los tomó de la mano y los condujo a la primera habitación de invitados.
Regina nunca antes había visto tan enojada a su mujer lo podía entender a la perfección, no era bonito recibir una mordedura, y menos de un niño al que querías ayudar, y tampoco era agradable casi fracturarse un pie con semejante pistón, pero, también estaba el hecho de sentirse impotente, no solo como mujer, sino también como madre. Su niña parecía un animalillo asustado, y eso jamás se lo iba a perdonar, ni a ella misma, ni a su madre, cuanto sufrimiento le hubiera ahorrado a ambas si hubiese dicho la verdad, y no simplemente regalar a su bebé como un vulgar objeto intercambiable.
Se arrodilló ante la desconectada chica, y lentamente le fue desprendiendo las crispadas manos de los oídos. Arabela creyendo que la iban a castigar, se tensó y se preparó para el posible aluvión de golpes que recibiría, pero…para su sorpresa, sintió…que alguien la rodeaba con sus brazos y la atraía a su persona, para luego mecerla lentamente como un bebé. No le importaba, solo sabía que en esa posición, ese movimiento, la hacían sentir segura, en calma, tranquila, la alejaban de todo sentimiento de temor y soledad que había sentido durante la mayor parte de su vida.
¿Era así como se sentía ser querido? ¿Eran acciones de una mamá?
No lo sabía, pero esperaba que esa sensación de protección, nunca terminara. Y con ese pensamiento, se dejó ir a los brazos de Morfeo, yendo por primera vez, a un mundo de sueños hermosos, sueños donde era feliz, con una familia, riendo con sus hermanos, teniendo a Henry en brazos, siendo mimada por Emma y Regina. Sin saber, que ese sueño se haría realidad en poco tiempo.
SIN NADA MAS QUE AÑADIR, LES PIDO ENCARECIDAMENTE QUE ME DEJEN SUS REVIEWS, COMENTANDO QUE LES PARECIÓ...Y AYUDÁNDOME CON LAS POSIBLES SUGERENCIAS DE LO QUE QUIEREN QUE PASE EN EL SIGUIENTE CAPITULO.
Y COMO DIGO SIEMPRE, NOS LEEMOS EN OTRO MOMENTO, SE DESPIDE DE USTEDES, SU AMIGA: EVIL ANGELICKE.
