Hola mis amigos, mi nombre es Yuzu

Una vez más traigo otra historia para Love Live pero en esta ocasión será una pareja yuri de las menos pensadas, pero será de la primera y segnda generación de la franquicia (Musas) aparte de la que nunca se dio un rastro más allá de ser más que misma familia y misma sangre.

Esta historia es la segunda de una serie de cinco one shots llamada Romantan Incestus que consiste en relatar cinco historias tipo incesto (3 románticas y 2 lemmon), cada una de un anime diferente y obviamente yuri. Esta idea me surgió a último momento cuando escuché acerca del último acontecimiento acerca de ese personaje llamado Chris-chan el cual con su madre… Bueno, los que ya saben de antemano sobre esa personalidad del internet entenderán lo que estoy diciendo.

En este caso, serán dos linduras de ojos rojos

Un saludo especial a las personas que mantienen con vida al fandom aquí en como mi sensei Nadaoriginal, Asuka Tachibana, Francomfuletti que recientemente me mandó un mensaje de aliento y entre otras personas.

Muy bien, ya empecemos con el Yazawa-ke (¡Ja, lo dije!)

Espero que lo disfruten

Yuzu y fuera

.

.

.

Esta historia ocurre años después del final de School Idol Project, Cocoro y Cocoa

Cocoro y Cocoa estaban sentadas en el suelo de aquel cuarto rosa donde anteriormente dormía su hermana mayor Nico pero desde que se fue a estudiar en la universidad y comenzar a vivir con Maki se convirtió en su dormitorio, eso hasta que ambas tuvieran que estudiar en la universidad o hacer su vida propia.

Las dos chicas pelinegras estaban sentadas viendo la televisión mientras sus manos estaban entrelazadas como si afianzaran más ese vinculo especial que se tenían desde hace mucho tiempo aunque lo más peculiar de todo esto era que ambas aunque a simple vista veían televisión no estaban viendo un programa como tal.

Su madre había salido a trabajar mientras que Cotaro estaba estudiando en un club de la escuela primaria, ambas hermanas aprovechaban el fin de semana quizás para matarse el rato no sin antes hacer el aseo y hacer la comida como hacer sus tareas escolares. Afortunadamente las tareas fueron de lo más fácil a lo cual ya debían disfrutar de un merecido descanso por así decirlo, su tiempo libre entre ambas.

Las dos hermanas Yazawa en realidad estaban viendo lo que parecía ser una escena erotica para adultos en un canal donde obviamente pasaban ese tipo de contenido. Fue una grande y jodida hazaña que lograran saber el código de desbloqueo del control parental y lograr saber lo que hacen los adultos o quizás lo que hacen las mujeres entre ellas.

En ese momento estaban viendo una escena donde un hombre mamado y pelón le estaba dando a una rubia de pechos grandes cosa que impresionó a las dos hermanas y posteriormente una escena de dos mujeres haciendo algo entre ellas, ambas estaban en ropa interior lo bastante provocativa, comenzaban a besarse, a tocarse, lamerse y chupando sus pechos, luego sus vaginas y terminaban haciendo esa extraña cosa donde se cruzaban las piernas y se empujaban, bastante pues ninguna de las dos féminas no tenía un aparato reproductor.

-Oneechan…- Señaló la pequeña castaña del dúo

-¿Qué pasa Cocoa?-

-¿También tendremos que hacer esas cosas?

-Supongo que sí

-¿Entonces saco el futón o lo hacemos en la cama?

La mayor se puso dubitativa

-Creo en la cama, dicen que entre más grande es más mejor, ¿No?

-Es cierto

Las dos jóvenes decidieron irse a la cama donde alguna vez dormía Nico y se sentaron ahí mientras no despejaban de sus miradas aquella escena entre féminas que al parecer ya estaban avanzando pero apagaron el televisor y se dispusieron a buscarse ese tipo de cosas en el celular de Cocoro. Escribieron lo más simple que se les ocurrió en la bandeja de búsqueda y luego los infinitos resultados, dieron en el primer resultado dando con la pagina y el video, típica imagen en formato grande con un play en el centro.

(Obviamente entraron en Pornhub)

Pulsaron el botón pero de pronto apareció lo que parecía ser un anuncio publicitario- obviamente porno- pulsaron un pequeño rectángulo negro que había en una esquina y finalmente ya estaba el video comenzando su curso. Cocoro que había estado visitando con algo de anterioridad el mismo sitio de siempre dio pausa al video y usó el cursor sobre la extraña línea recta que era la duración del video.

-Bien, ¿Que es lo primero que debemos hacer Oneechan?

-Pues…- Cocoro revisó la línea de duración del video- Primero… Una de nosotras tendrá que estar en ropa interior y tendrá que bailar un striptease

-¿En serio Oneechan?

-Sí, mira- La pelinegra le mostró a la castaña el video señalando la línea naranja de la duración- ¿Lo ves?

-Ah ya entiendo…- Un sonrojo y un ladeo dubitativo invadían a Cocoa- ¿Tú o yo?

-Yo…- Respondió la pelinegra mayor que se paró de la cama y se dispuso a quitarse su indumentaria que consistía en una playera blanca con el logo de un equipo de beisbol inscrito en el pecho, luego se bajó una falda corta azul dejándose en su prendas interiores

Cocoa quedó sin palabras cuando ante sus ojos presenciaba una deidad, bueno lo que podía ser ese concepto debido a que apenas comenzaba a desarrollarse como mujer. Cocoro estaba usando un brassier azul oscuro, unas típicas pantys con florecitas y medias largas negras hasta el muslo. La menor se buscó en sus shorts hasta que encontró un fajo de billetes de Monopoly.

Quien que husmerar a Nico mientras tenía sexo con Maki daba sus buenos frutos…

La mayor decidió cerrar las cortinas rosas de la vieja cama de su hermana mayor y se puso de espaldas contra una de las barandas de la cama aparentando estar en una de esas posiciones iniciales de una bailarina de pole dance. Comenzó a inclinarse lentamente hasta estar casi de rodillas con los pies separados mientras la castañita se reía bajito lo mismo que su hermana.

La mayor comenzó a menear de una manera rápida su trasero mientras que Cocoa dejaba el primer billete de Monopoly dentro de la braga mientras que Cocoro alzó y cruzó sus brazos hacia la cabeza soltando al instante su cabello, aferró sus mano derecha sobre la baranda mientras comenzaba a inclinarse sensualmente casi doblando sus rodillas y su mano libre estaba cubriendo su centro femenino.

La castaña se sentía hervir en el infierno con tan solo ver a su hermana en esa pose bastante sugestiva, no dudó en alistar otros dos billetes de monopoly.

-¿Qué sigue después Cocoa?

La mencionada tomó el celular y supervisó el video que les servía de base

-Tienes que ponerte de espaldas y mover el trasero

-¿Así?- Cocoro se volteó de espaldas y e inclinó su trasero mientras que la menor se acomodó estando de rodillas para tener una mejor vista por parte de su hermana mayor

La pelinegra se inclinó un poco más para que la castaña se pudiera deleitarse con la vista del culo de su amante, le dio una nalgada y comenzó a apretarle una de esas pompas mientras que la mayor comenzaba a subir y bajar su trasero para bailarle bien sabroso a su hermanita. La castaña quedó medio embobada enfocándose en el sensual movimiento circular, no dudó en jalarle de la braga para tener más mejor vista de la intimidad de Cocoro.

Las dos hermanas empezaron a reírse como si aquello fuese una total gracia, la menor le dio unos billetes los cuales metió en su parte delantera de las bragas mientras no paraba de mover el bote en cualquier pero que hacía prender a su hermana menor. Cocoa agarró uno de los glúteos de Cocoro para posteriormente pegar su pelvis contra el trasero de la contraria, la pelinegra no dudó en seguir meneando las nalgas mientras que la castaña mantenía su mano aferrando y apretando el glúteo de la mayor.

No conforme con eso usó otro billete pero sobre la raja de la mayor como si fuera una tarjeta que la estuviese pasando por una ranura, Cocoro no evitó estremecerse al sentir ese trato por parte de su hermana pero lo disfrutaba. Luego de que Cocoa jugase como una maldita marrana que escucha reggaetón se puso de pie y comenzó a caminar de manera elegante alrededor por unos segundos hasta que se colocó de nuevo contra la baranda y nuevamente comenzó a subir y bajar ahora separando más sus piernas mientras que la castaña aprovechaba entre risas para meter más billetes de monopoly dentro del sostén.

Una vez más Cocoro se levantó y caminó alrededor de la barra hasta que decidió subirse a la barra comenzando a medio treparse y dar una vuelta sobre la barra impulsándose de la rodilla izquierda y nuevamente se repuso para luego quedarse de lado y elevar su pierna derecha haciendo otra provocativa danza sobre todo cuando rozaba su entrepierna contra la baranda haciendo que Cocoa comenzara a silbar muy fuerte y aplaudiera cada vez que pudiera.

La pelinegra mayor se sentó sobre su hermana menor y empezó a mover en círculos su trasero sobre su pelvis mientras que la mano izquierda de la castañita comenzó a acariciarle su espalda baja hasta que hurgó en la parte trasera de las nalgas y terminó colocando otros billetes de monopoly.

La pelinegra mayor se dio la vuelta ahora estando sentada sobre las piernas de su hermana menor mientras ésta tomaba sus cinturas, los carmines de ambas hermanas comenzaban a brillar de manera intensa, ambas estaban sudando ante la emoción de que sentían que lo estaban disfrutando mucho a pesar de no haber empezado la mejor parte.

Una sonrisa invadió a ambas mientras no dejaban de contemplarse entre sí

-¿Qué sigue ahora Cocoa?

La aludida tomó las mejillas de su hermana menor mientras ésta mantenía ese dulce rubor en su rostro haciéndose más deleitable ante la mirada de la otra.

-Supongo que ahora debemos besarnos

-¿Besarnos? ¿Realmente vamos a hacerlo Oneechan?

La mayor colocó un dedo sobre los labios de la menor

-Si… Si no lo hacemos, no podremos disfrutar de nuestro día libre- Le dio un pico en los labios y ambas se rieron bajitos- Además de eso, te amo Cocoa, así que no estoy en contra de hacerlo

-Cocoro-chan… Cuando me miras así te ves tierna

Las dos hermanas comenzaban a acortarse la distancia entre sus rostros hasta que culminaron con sus labios haciendo ese hermoso, sofocante y dulce contacto de bocas. Las dos Yazawas comenzaban a emplear sus movimientos mientras que las manos de la castaña se trasladaban hasta los glúteos de la pelinegra sintiendo y tocando esa piel suave de porcelana que caracterizaba a las personas que integraban su familia.

Cocoro tomó de las piernas a Cocoa y terminaron acostadas, la una estaba sobre la otra, las manos de la mayor estaban sobre la chaqueta amarilla que usaba la menor mientras ésta tocaba la espalda de la otra. Las lenguas de ambas chicas luchaban sin parar mientras que se sofocaban mutuamente sintiendo como los latidos entre ambas comenzaban a subir su frecuencia y la sangre empezaba a hervirse trasladándose hacia todos los torrentes de su cuerpo.

Las dos chicas ahora estaban mirándose ante la falta de oxigeno mientras un leve hilo de saliva mantenía la distancia como al mismo tiempo simbolizaba su cercanía entre ambas. Las manos de Cocoro ahora tenían aferradas las de Cocoa mientras que estaba sobre ella estando en posición de cuatro patas.

-Cocoa…- La menor estaba siendo hechizada cada vez que veía a su hermana mayor mirándola con esos aires de lujuria iluminados en sus carmines-¿Qué estás haciendo?

La mayor tomó el final de la camiseta y empezó a subirla lentamente mientras que la menor no tuvo más que otra que quitársela y dejarla sobre las sabanas rosadas de aquella vieja cama de princesa, por otra parte la pelinegra se relamía los labios al ver el torso de su amante apenas comenzando su desarrollo.

-Cocoa, quiero demostrarte mi amor lamiéndote

-¡…!

-Yo también te amo, Cocoa, así que quiero ser más cercana a ti

La menor no evitó conmoverse mientras extendió su mano derecha hacia la mejilla zurda de la mayor no sin antes apartarle algunos mechones de cabello.

-Jeje, estoy muy feliz de estar con la persona que amo

Los brazos de la castañita envolvieron a la pelinegra acercándola hacia ella y nuevamente no dudaron en conectarse sus labios mutuamente donde a pesar de los besos apasionados como de las asertividades entre ambas se demostraban sus sentimientos por la otra. Las piernas de la menor envolvían las caderas de la mayor como los brazos envolvían fuertemente su espalda como si pedía a todo clamor que estuviese junto con ella para siempre.

La mayor separó la segunda ronda de besos mientras trataba de ganarse aunque sea una leve parte de aire que necesitaba para seguir teniendo su día libre entre ambas.

-Cocoa… De repente… Te estás volviendo bastante asertiva

-Ehehe, eso es porque eres intensa, Cocoro

-Pero ni creas que voy a perder- La mayor empezó a emplear su lengua sobre el oído izquierdo haciendo gritar a la menor la cual estaba sin palabras ya que aquello la tomó por sorpresa aunque admitía que le encantaba ese lado desafiante de su hermana

La pelinegra hizo un trazo con su lengua desde la oreja izquierda hasta la parte izquierda haciendo que la castaña se apartara un poco ya que aparte de ruborizarse también empezaba a tener un leve ataque de risa al sentir el electrizante contacto que le proporcionaba su hermana.

-¡Jajaja! ¡Cocoro me haces cosquillas!

-Pero es que sabes bien, eres deliciosa- La mayor continuó ahora lamiendo la mejilla izquierda de la menor que se sentía rara como si un perro le hubiese lamido por tanto tiempo- Realmente te amo saborearte, Cocoa- Dirigió sus mano libre a la otra mejilla para que la mirara fijamente- Ahora quiero lamerte la lengua

La menor sacó lentamente su lengua dejando que la mayor usara la suya dando inicio a otra ronda de intensos besos y caricias entre ambas, las cosas se invirtieron cuando ahora la castaña estaba ahora encima de la pelinegra, las manos de Cocoa tomaban la cintura baja mientras Cocoro tomaba la espalda de su hermana mientras que con la mano libre le quitaba su particular moña dejando suelto su cabello el cual le llegaba del cuello y casi llegando a la primera parte de la espalda,

Las jóvenes seguían manteniendo ese contacto, una vez más se soltaron para verse por unos segundos, la menor estaba paralizada al ver a su hermana cuyos cabellos negros estaban desordenados como si fuesen hilos negros que se cernían sobre las sabanas primavera, sus ojos brillaban como una llama escarlata que hacían juego con el sonrojo en sus mejillas.

-Hermosa…- Murmuró y de nueva cuenta continuó con la ronda de besos

Cocoro abrió sus piernas dejando que Cocoa se afianzara más sobre ella uniendo su cadera contra su centro femenino, la menor no lo pensó dos veces y se bajó los shorts dando con unos boxers cacheteros y pegó su entrepierna con la otra, era como un coito pero sin fricción y sin movimiento. Las piernas de la mayor amarraron el trasero de la castaña, la abrazaba y la apretaba tan fuerte que no quería soltarla para siempre.

Ambas chicas estaban felices por tener luego de mucho tiempo ese momento entre ambas, ninguna de ellas quería dejar de besar a la otra, de hecho querían seguir por siempre, experimentando esa enorme felicidad aparte de que también gozaban su contacto en el ámbito físico sobretodo Cocoro que estaba experimentando y sintiendo como el centro de su hermana se pegaba al suyo.

La castaña rompió el contacto para reanudar la búsqueda de aire como también el aprovechar que la pelinegra estaba doblegada, con una mirada de necesidad y lujuria le cedió a su hermana para que le despojara de sus prendas interiores y posteriormente la misma menor. Ahora estaban en igualdad de condiciones, sus cuerpos estaban en el comienzo de su desarrollo natural pero eso no quería decir que ambas eran hermosas y atractivas.

-Cocoro,

-¿Sí?

-¿Entonces ya es momento de que deberíamos abrazarnos más y sentirnos aún mejor?

-Ambas nos vemos sexys

-Eres la mayor, obvio que eres sexy

Ambas se rieron ante sus comentarios

-Ambas estamos iguales, ¿No? Entonces hagamoslo

-Ok… ¿Tú o yo?

-Pues tú, tontita

La menor se inclinó hacia el naciente busto de la mayor, trasladando una mano en el proceso hacia el seno izquierdo y luego el rostro completo. Cocoa comenzaba a besar con ternura y suavidad el busto escaso de Cocoro mientras ésta comenzaba a acariciar sus castaños cabellos dejando que hiciera lo que quisiera mientras que con su mano libre tomaba la de su hermana menor para tomarle su intimidad.

La castaña al sentir el apretado lugar cerrado comenzó a frotarlo y acarviciarlo mientras que la pelinegra comenzaba a suspirar el calido toque de su contraria a lo que sin dudarlo trasladó su mano derecha hacia el centro de la otra comenando a emplear su labor.

La castaña al sentir el eléctrico toque levantó su mirada y unió su rostro con el de su hermana

-Cocoro, parece que quieres tocarme ahí, ¿No?

-Si tú me tocas, yo te toco… No importa quién lo haga, se siente rico

-Sí… Así… Jeje, estás mojadita

-Cierra el pico y follemos

La castaña volvió a su labor de saborear los duros pezones mientras que introducía dos dedos para empujar dentro de la pelinegra, la cual cayó en gritos y jadeos mientras que su mano libre aún estaba explorando el interior de la otra, aquello solo fue un motor a propulsión para que la menor subiera la intensidad sobre lo externo e interno de la mayor.

Ambas estaban con sus pensamientos nublados ante tal despliegue y demostración mutua entre ellas.

La menor decidió cambiarse de posición, su trasero estaba sobre la cara de la mayor la cual quedó con una cara de sorpresa como si aquello no se lo hubiera esperado, Cocoa con un puchero de necesidad le preguntó a Cocoro.

-Hey, oneechan- La castaña usó dos dedos para abrir un poco más su entrada ante la vista de la pelinegra- Quiero que me la chupes

La mayor estaba absorta al ver la mojada cueva de su hermana menor estaba literalmente teniendo la eterna gloria ante sus narices a lo cual no dudó en acercar su boca a la vagina de la castañita.

-Itadakimasu…- Cantareó la mayor que no dudó en dar su mordida hacia la vagina de la menor

Cocoa apretó los dientes sintiendo como la boca de Cocoro empezaba a devorar su flor femenina mientras que las manos de la mayor apretaban su culo con tal de probarse gran buena parte del pastel. La mayor abrió la entrada de carne de su hermana y empleó la lengua sobre las carnes mientras que la menor se sentía sucumbir ante el empleo oral de su contraria.

La castaña no soportando decidió dar su parte de placer tomando las piernas de la pelinegra mientras esta le tomaba de las nalgas y empezaba un combate de bocas mutuas que lamían, mordían, saboreaban y comían entre si sus flores femeninas para ver quien de ambas terminaría sucumbiendo en esa nueva ronda de sentimientos de la misma sangre.

Cuando una devoraba la otra gritaba o ambas callaban sus voces prosiguiendo con la lucha de obtener el manantial femenino que se creaba dentro de su ser, era una lucha sin cuartel donde los lametones y los chupetones entre sus carnes resonaban en conjunto con los gemidos y jadeos callados y cubiertos hasta que probaron finalmente el climax entre ambas.

Pero no solo se conformaron con probarse la esencia de la otra sino que también prefirieron una medición de fuerzas entre sus conchas abiertas y húmedas, las caderas comenzaban una batalla de empujes mientras ambas chicas se movían al son de los empujes, la cama de princesa comenzaba a crujir sin cesar acompañado de los lenguajes eróticos que pronunciaban las dos hermanas.

Tanto Cocoro como Cocoa estaban jadeando sintiendo que estaban siendo victimas del glorioso extasis que las embargaban como también sus mentes se disipaban dejando paso a su libido y a su libre placer que amenazaba con quemar y arrasar la cantidad minúscula de neuronas que les quedaban.

-Ah… Ah… ¡Allí! ¡Se siente tan bien!- Exclamó la mayor mientras no dejaba de empujar constantemente contra el centro de la menor

-Se siente… Demasiado bien… Estar juntas… ¿Verdad oneechan?- La menor tampoco no se detenía de mover desesperadamente sus caderas mientras comenzaban a pegarse lentamente como si quisieran ser una sola

-Oh sí… Se siente rico…- Respondió la mayor que no dejaba de frotarse contra su hermana, ya ambas estaban sentadas y casi abrazadas como si estaban disfrutando al máximo esa gran experiencia

-¡Oh sí, oh sí!- Exclamó la castañita sintiéndose derrumbarse de lujuria en cualquier momento- ¡Se siente muy bien!

No soportando más sus voces próximas al orgasmo ambas chicas se tomaron de las manos comenzaron a besarse desesperadamente, las manos mutuas acariciaban la espalda desnuda de porcelana blanca de la otra mientras las caderas parecieran que se movían forzosamente como si tuviesen vida propia.

Las lenguas de ambas comenzaban a danzarse con su saliva comenzando a empapar sus cuerpos, los pequeños pero notables pechos comenzaban a apretarse y comprimirse, los cuerpos empezaban a bañarse de sudor puro y duro gracias al inmisericorde verano que se hacía allá afuera, el raciocinio comenzaba a desvanecerse dejando paso al extasis y al climax total.

Poco a poco, se adentraban en ese estado donde su mentalidad se había ido a tocar fondo, donde solo había espacio para pensar solamente en como ambas terminaban haciendo el amor, en ese estado donde solo debían sentirse totalmente increíble y en ese estado donde no se podía pensar más allá de ese hecho.

Una vez más se tumbaron sobre la cama, Cocoa besaba con total loca pasión a su gemela que no dudaba en responderle de la misma manera mientras sus manos aferraban y rasguñaban la piel de la menor mientras ésta no paraba de empujar su pelvis contra su entrepierna. La castaña comenzaba a empujar fuerte y rápidamente sus caderas mientras la pelinegra subía sus piernas hasta los hombros dejando vía libre para que su hermana hiciera lo que fuere, quizás no tenía un pene pero eso no quería decir que ella de esa manera le daba ese placer mejor que nunca.

Cocoro estaba bocabajo al tiempo que sus piernas con las pocas fuerzas que le quedaban nuevamente aprisionaban el trasero de Cocoa que seguía empujando sin la más minima piedad su vagina contra el centro de su hermana, ambas conchas estaban mojadas, sus jugos estaban mezclados entre si y fluyendo.

Las hermanas estaban ya en su limite, estaban con el aire bastante agotado casi a cero mientras que ya estaban empapadas de sudor, no se sabía cuanto tiempo estuvieron aquí encerradas en la vieja cama de su hermana mayor pero se hubiera jurado que pasaron toda una eternidad o quizás todo era inexistente a su alrededor que no fuera ellas dos.

Las dos jóvenes se aferraban mientras ya estaban casi al borde de la gloria y del extasis

-¡Ah, ah, ah!... Algo… Algo….- La menor comenzaba a apretar los dientes sintiendo que su mente se estaba derritiendo- Algo se está… Saliendo…

-¡Oh sí, si, si! Yo también…- La mayor agarraba los cabellos de su hermana sintiendo como pasaba por el mismo estado que ella- Yo también… Siento… Que algo viene…

Las manos de ambas chicas se mantenían aferradas muy fuertemente mientras ya estaban haciendo de buena manera el misionera, jadeando y casi llorando no dejaban de contemplarse mutuamente y sus carmines brillaban como la sangre derramada y viva a toda luz.

-¡AH! ¡YA VIENE, YA VIENE!

-¡ME VENGO, ME VENGO!

En eso ellas se detuvieron con tan solo decir aquellas dos icónicas palabras, estaban en una extraña pausa donde todo se detenía a su alrededor. Como si de un movimiento en cámara lenta se tratase, Cocoa levantó lo más firme su espalda mientras de que alguna de las dos flores abiertas un liquido blanco, potente y caliente cayó sobre el rostro y pecho de Cocoro mientras que Cocoa gritaba al unísono junto a su hermana logrando el fin de aquello que querían desde hace un buen tiempo.

La menor cayó rendida sobre el cuerpo de la mayor mientras buscaban el aire que habían perdido, habían agotado todas sus energías debido al intenso contacto físico a lo cual de manera instantánea cayeron en el mundo de Hypnos (Prefiero mitología Saint Seiya que mitología romana) no sin antes culminarse con una sonrisita tonta y un lindo beso recalcando su hermoso vinculo.

Mientras tanto ignoraban que su hermano menor Cotaro estaba presente desde hace menos de cinco minutos, el menor de los hermanos estaba con un claro bufido de enfado ya que había llegado del club de futbol de su escuela.

-Coco, Coca… Ustedes dos… Hey…- El pequeño moreno chasqueó la lengua y se dio de espaldas caminando de mala manera- Siempre es lo mismo con esas dos- Refunfuñó entre dientes mientras se iba molesto hacia su cuarto

Las dos tendrían que dar una explicación a su hermano para más tarde pues resultaba en que quedaron en dejarle servido el almuerzo al pequeño futbolista aparte de un baño caliente… Y un trío donde terminarían bañadas con la leche del ahora hombre de la casa.

.

.

.

Bueno, finalmente he logrado terminar el primer lemmon de la serie Romantan Incestus.

De hecho, ha pasado mucho tiempo desde que escribí un lemmon bien largote aunque lamento si la última parte, exactamente la del 69 y el tribadismo bien rico quedó bien floja o regular pero es que me puse a escribir un poco en horas altas de la noche y la Somnolencia Eterna de Hypnos me estaba amenazando con hacerme caer en el sueño eterno hasta eso de la de la mañana.

Al menos logré mi cometido de experimentar con las hermanitas Yazawa que son de los personajes menos tenidos en cuenta de la franquicia junto con otros personajes secundarios de cualquiera de las cuatro o tres generaciones… En serio, ¿Nishigasaki es spin-off o una generación más de la franquicia? Pues se me hace extraño que en menos de un año Love Live haya sacado dos series algo que varias franquicias muertas como Saint Seiya deberían aprender a mantenerse firmes en el mercado y en la posteridad.

Como sea, he logrado mi lemmon en meses y ahora retomo la situación romanticona con otra pareja incestuosa, ahora la misión es buscarme otra pareja yuri incestuosa de otro anime pero el problema es donde y cual… Algo me dice que retomaré a escribir o experimentar para otro anime de los que he escrito anteriormente.

¿Han visto Kill la Kill? Creo que intentaré a escribir sobre Ryuko y Satsuki pero antes me pondré a ver la serie esa aunque también intentaré escribir la parejita incestuosa de K-ON, si la han visto sabrán que serán Yui y Ui.

Por ahora me voy pero volveré

Les habló Yuzuchi Araki

Nos vemos muy pronto

Yuzu y fuera