¿ Que pasó fictioneros, aqui su amiga Evil Anjelicke, con lo prometido es deuda, hacia mucho que no actualizaba esta historia, pero no se preocupen que he vuelto a las andadas.
quiero agradecerles su infinita paciencia y a todos lo que siguen mis historias, le ponen en favoritos y comentan, no saben lo feliz que me hacer y me inspiran a querer seguir escribiendo para ustedes.
aqui...algo tarde, les responderé a los que comentaron el ultimo capitulo:
Dcromeror: aunque ya no nos hablemos, espero que leas este capitulo y te guste.
Kykyo-chan: se que me tarde mas de lo debido pero aqui está la continuación, espero que lo disfrutes.
Guest: Como toda madre, a Regina le cuesta pedir disculpas pero lo hace sutilmente demostrando cuanto se preocupa por sus hijos.
CAPITULO 10:
POV REGINA:
Debo admitir que de tal palo tal astilla, Arabela había heredado la manía de Emma de huir de las situaciones que le incomodaban, Lily algo preocupada la había seguido luego de unos segundos de incomodidad entre Maléfica, Emma y yo, subió las escaleras y seguramente fue a la habitación de Henry, de donde suponíamos había venido el potente portazo. Lo que nos sorprendió fue ver que bajaba la escalinata con la cabeza gacha y en ánimo decaído.
-Lilith, despídete de Regina y Emma-Mal aun estaba algo molesta con su hija por la huida que había emprendido con la nuestra, y para ser completamente franca yo también lo estaba, pero al mismo tiempo me embargaba una sensación de desasosiego y tristeza al pensar en nuestra pequeña problemática, ¿Tanto miedo nos tenia para escondernos algo tan importante como su nula educación académica? ¿Cuánto terror había vivido en su vida como para no confiar siquiera en sus madres?
Tan inmersa estaba en mis pensamientos que no me percaté de que el pequeño radio que estaba conectado en la habitación de Henry se apagaba. De repente oímos como nuestro bebé comenzaba a llorar desesperadamente, sin mediar palabra, Emma y yo subimos las escaleras y abrimos la puerta del cuarto, solo para ver que la ventana estaba con el ala inferior abierta, los libros de Arabela desperdigados por el piso y Henry completamente solo en su cuna, no había ni rastros de nuestra hija. No sé si fue un mecanismo de defensa o mi propio instinto que me instó a tomar a mi niño en mis brazos y tratar de calmarlo (sin éxito aparente).
-Regina...-Emma se paró justo en la ventana y me llamó, solo para señalarme, en la calle, una niña, de cabellos rubios, desordenados por el viento, corriendo como si alguien o algo la estuviera persiguiendo en dirección contraria a la mansión, no tuvimos que hablar, sabíamos que era ella tratando de escapar, pero nuestras piernas no se movían, no reaccionaban al pensamiento de ir tras ella y llevarla de vuelta a casa, solo pudimos quedarnos quietas, contemplando como algo que realmente amábamos se alejaba otra vez de nosotras.
POV TERCERA PERSONA:
Arabela hacía tiempo que corría sin rumbo, con los ojos anegados en lagrimas amargas y calientes de rabia e incertidumbre, hasta que de pronto tuvo que detenerse, el aire le estaba faltando y el corazón le martilleaba dentro del pecho, pero aun así sentía esa extraña sensación de querer seguir escapando, pero ¿a dónde? No sabía a dónde ir ni como regresar a la mansión sin perderse en el trayecto...hasta que las vio: las grandes y negras puertas que la condujeron por primera vez a ese mundo de música, donde se había parado por única vez en un escenario abriendo su alma cantando lo que por tanto tiempo había tenido atragantado en su ser. Las puertas del colegio de artes escénicas.
Sin pensarlo y sin importarle si había alguien adentro, solo tomó la manija y empujó pesadamente hacia adentro. El silencio de la calle se convirtió en un pequeño murmullo de lo que parecía ser música de fondo, Todo lo que había dejado atrás era la calle y una familia que al parecer aun no la entendía, pero nada de eso le importaba, ese era el lugar en el cual quería estar, su refugio, su santuario.
-¡oye!-la voz masculina de un joven la sobresaltó, haciendo que casi tropezara hacia atrás y cayera-Lo siento, no quería asustarte-El chico que le estaba hablando parecía tener la misma edad que ella, un poquito más alto, de cabello castaño claro, casi rubio despeinado que se disparaba en todas direcciones, ojos color café acaramelados, de un brillo especial , se diría que únicos, nariz respingada y pequeña, de perfil griego, labios finos y sonrosados, y orejas pequeñas y circulares. Sus manos estaban levantadas en son de paz y sin ninguna señal de ser agresivo-¿Como te llamas?
-Arabela-Respondió la niña aun algo asustada por el sobresalto que se había ganado.
-Bueno, Arabela, muchos gusto, soy Peter-Dijo el chico con una sonrisa confiada y amistosa que ganó las defensas de la joven. Se veía que también vivía un mundo de magia cuando escuchaba el compás de una melodía o comenzaba a bailar, ya que apenas se presentaron el uno con el otro, él la tomó de la mano y sin esperar respuesta alguna la unió a que se moviera con el ritmo que llevaba.
Arabela, algo avergonzada de saber cantar pero no bailar, solo se limitaba a moverse pegada al cuerpo del chico, a lo cual su compañero no parecía para nada disgustado.
Una Vez terminada la música, ambos estaban con el aliento cargado de cansancio pero felicidad al mismo tiempo.
-Oye...ahora que recuerdo...te vi hoy en la clase del profesor De Locksey-Le dijo Peter una vez salieron juntos del teatro-Eres la hija de la alcaldesa y la sheriff-Le dijo con algo de burla mientras se subía a su bicicleta. El semblante sereno de Arabela cambio por completo, sus ojos se apocaron y su sonrisa cálida se convirtió en un rictus de desagrado.
-Ellas no son mis madres-Dijo casi en un susurro. Sin esperar que el respondiera salió corriendo otra vez sin rumbo fijo, pero esta vez con la sorpresa de que por primera vez en mucho tiempo, alguien la perseguía para poder alcanzarla. Hasta que por fin fue detenida por Peter que cansado y agitado solo la retenía por la muñeca pero sin intención de lastimarla.
Ella sin poder contenerse más se echó a llorar sin importarle que un joven de su edad y prácticamente desconocido la viera en ese vergonzoso estado.
Peter, comprendiendo que tal vez su nueva amiga estaba teniendo un conflicto de emociones sin resolver, bajó con cuidado de su medio de transporte, la rodeo con sus brazos y la dejó llorar.
El tiempo transcurrió y ambos lograron calmar las aguas de angustia y enojo. El día aunque un poco triste para Arabela era también muy bonito, con el cielo despejado y de un hermoso celeste puro, el pasto de donde estaban era limpio, lleno de girasoles silvestres, muy tentador par tirarse ahí por horas, lo cual tenían planeado hacer.
Peter dejó tirada su medio de transporte junto a él, extendió su chaqueta sobre el pasto e invitó a su amiga a recostarse sobre ella.
Las horas pasan por el cielo, dejando que el astro rey se mueva lenta y cadenciosamente por el firmamento, las palabras que tanto Peter como Arabela sueltan, son un bálsamo y una sorpresa para ambos, él se sorprende de que ella no sepa leer o escribir pero con simpatía le explica que podría ayudarla cuando lo necesite, y ella reacciona cuando Peter le cuenta que sus padres no aprueban que cante o baile en la academia de Storybrooke. Ambos parecen conectar en su mundo de injusticia adolescente, pero antes de poder relajarse por completo, Arabela percibe movimiento por el rabillo del ojo, una cabellera de larga y lisa morena.
-Hey Lily-Al escuchar su nombre todos los músculos de Arabela se tensaron, no era justo, todavía estaba enfada con la que había revelado su secreto sin su consentimiento.
-Veo que ustedes ya se conocieron-La joven aun algo reticente, se levantó de donde estaba cómodamente acostada, se colgó la mochila que traía al hombro y se dispuso a marcharse donde no pudiera encontrarse con la hija de su doctora.
-Espera, Arabela, por favor-Le suplicó Lily tomándola del codo con suavidad-Te juro que no fue mi intención revelar tu secreto-La niña no sabía que pensar, por un lado aun se sentía traicionada, pero por otro, su cerebro le decía que no era culpa de su amiga, ella también hubiera sucumbido a la presión si hubiese estado en su lugar-Por favor, perdóname-La voz de Lily se oía tan arrepentida que Arabela creía no poder estar enojada más tiempo con ella.
-No te preocupes-Le respondió con un abrazo y una sonrisa triste-Tarde o temprano lo tenían que saber…pero…ahora no sé qué hacer.
Peter y Lily se miraron con una complicidad casi envidiable, su amiga estaba pasando por un momento oscuro y ellos querían hacer algo para animarla.
-Yo puedo ayudarte en lo que pueda-Le dijo Peter con una cálida sonrisa.
-No se atrevan a dejarme afuera-Le recriminó Lily con las manos en su cadera-Ya verás que con mi ayuda estarás leyendo y escribiendo en menos de un mes.
-Pero si tu eres pésima en lengua y literatura-Dijo el chico riéndose de ella.
-Si no fuera por ese insufrible profesor no me seria una materia tan tediosa-Los tres se quedaron callados súbitamente recordando del mal trago que le hizo pasar el condenado profesor a la joven rubia.
Arabela estaba agradecida de por fin tener a alguien que la comprendiera y la apoyara en sus vicisitudes, se echaron nuevamente en el pasto en un congelado silencio, Peter intrigado por su nueva amiga, era dulce, delicada, escondida en esa tierna timidez, algo en su interior lo llamaba a cuidarla, como un hermano mayor.
Lily, aun molesta con su madre y sus "tías" por lo que estaba pasando con su amiga, ella solo quería recibir amor, calidez, y solo había obtenido una mirada de decepción e incomprensión al igual que ella. La comprendía completamente, su madre se desvivía por su trabajo, apenas la escuchaba, no le prestaba la debida atención y cuando lo hacía solo era para regañarla o recriminarle su conducta.
Arabela enfrascada en sus pensamientos, sentía todavía fresca en su memoria la mirada de decepción y enfado que había recibido de las dos mujeres, estaba asustada, no sabía que le depararía el futuro entonces ¿verían que no valía la pena y la echarían? ¿La separarían de Henry y los mellizos? No podía aceptar que algo asi le sucediese, por fin había encontrado un hogar, una familia, y solo por ser tan tonta y bruta de no saber leer, lo perdería todo.
Estaban tan calmados que no vieron que tres personas se les acercaban. Hasta que oyeron como alguien se aclaraba la garganta.
Arabela se paralizó en su lugar al ver quiénes eran, sus…"madres" estaban ahí, paradas con la mirada algo enrojecida, y rara, junto a una preocupada Maléfica. Se levantó de un saltó y se preparó para lo que viniese. Pero un movimiento repentino la dejó sin aliento y sorprendida, de un momento a otro estaba rodeada por los brazos de la alcaldesa y la sheriff, sintiendo como le besaban la cabeza.
Regina la separó de su cuerpo, la tomó por los hombros y comenzó a buscar signos de alguna herida, rasguño o moretón él en cuerpo de su pequeña. Mientras que Maléfica solo suspiraba y abrazaba a su hija con la misma preocupación. De pronto las tres adultas se dieron cuenta que sus hijas estaban acompañadas, de un joven que conocían muy bien, hijo del duelo del muelle.
-Peter, ve a tu casa, de seguro tu familia debe estar buscándote también-EL solo asintió a la orden tasita de la alcaldesa, se despidió de sus amigas, tomó su bicicleta y se marchó.
Maléfica también se despidió y se fue a su casa con su hija, dejando a la pareja con su hija para tener una importante conversación cuando llegaran a la mansión.
El camino de regreso fue silencioso e incomodo, apenas llegar y entrar a la sala de estar, Arabela fue asaltada por dos bolas de energía, idénticas y molestas con ella.
-Ari ¿Dónde estabas?
-¿Por qué te fuiste asi de repente?
-¿Nos quieres abandonar?
-¿Acaso hicimos algo mal para que no nos llevaras contigo?-Los mellizos le preguntaban sin siquiera respirar, sintiéndose culpable por su actuar egoísta y cobarde, los abrazo y les prometió que no los iba a abandonar, eran sus hermanos después de todo.
-Niños, vayan a la cocina con Granni, su hermana tiene que hablar con su madre y conmigo-Les pidió Regina, ambos niños le lanzaron una mirada de circunstancia y obedecieron. Apenas los mellizos abandonaron la habitación, Regina comenzó a caminar de un lado a otro, en un intento de calmarse, alternando su mirada de Emma a su hija y viceversa.
-Arabela, siéntate-La niña algo avergonzada cumplió la orden de la sheriff y esperó.
Regina se sentó a su lado, aun con los ojos algo enrojecidos y apagados, Emma siguió su ejemplo y se sentó al otro lado de su hija.
-Escucha Arabela, te amo con toda mi alma, eres mi bebé-Le decía Regina-Pero ya no puedo con esto-La adolescente, creyendo que lo que venía después era su despido de la familia, comenzó a llorar.
-No se preocupen…empacaré mis cosas y me iré, pero por favor…cuiden a los mellizos…por favor-Las dos mujeres se quedaron atónitas con sus palabras.
-Bebé ¿De qué estás hablando? ¿A dónde irías?-Le preguntó Emma intuyendo lo que quería decir su hija.
-No lo sé-Dijo con lagrimas en los ojos, sin verlas-Puedo encontrar un lugar en el parque o el e muelle.
-Un momento Arabela, alto ahí-Le reprendió la sheriff-Lo que tu madre y yo queremos decirte es que no podemos mas con tus escapadas, que nos ocultes cosas importantes-Le siguió regañando-Como que no sabias leer o escribir, pero nunca dijimos que ibas a ir a alguna parte-Su mano acarició su cabeza y respiró el dulce aroma que su niña desprendía.
-No iras a ninguna parte, porque numero 1: Esperamos que des lo mejor de ti en tus estudios-Le dijo Regina con su mirada de madre molestas-Numero 2: Estas castigada por dos semanas, sin salir, de la escuela, al instituto de artes, del instituto a tus clases de apoyo, de esas clases a casa de nuevo-La adolescente ya mas clamada procesaba las palabras con gran alivio, hasta que cayó en la cuenta de la palabra "castigada" y sin querer soltó la frase que cambiaria la dinámica que ya conocía.
-Haaaaay, mamá ¿en serio?-Al darse cuenta de lo que dijo intentó desviar la mirada, hasta que escuchó una cálida risita de ambas mujeres.
-Oh si jovencita, esas son las consecuencias de ser igual que tu madre aquí presente-Dijo Regina apuntando a Emma.
-¡Oye! Yo no era como ella a su edad.
-Oh no amor, perdóname, tienes razón-Por un ínfimo segundo Emma sonrió victoriosa-Eras mucho peor-Para ser avergonzada después por su esposa.
Arabela sintiendo que se le iba un gran peso del pecho y los hombros comenzó a reírse a carcajadas de la cara de su madre rubia, quien comenzó a atacarla con una guerra de cosquillas seguida por Regina.
-Sabes que te amamos con toda el alma-Le dijeron abrazándola.
-Si lo sé-Le dijo con una sonrisita de cara lavada, pero la alcaldesa ya conocía de sobra esa expresión y no iba a caer tan fácil.
-Sigues castigada, señorita.
-Por lo menos lo intenté-Respondió resignada.
-Dios, van a ser mi muerte-Exageró la alcaldes señalando a madre e hija con el dedo-¿Qué voy a hacer con ustedes?
-Querernos-Respondieron descaradamente con una gran sonrisa idéntica en sus rostros. Sin saber que detrás de la puerta de la cocina las estaban escuchando pegando la oreja a la puerta, un par de mellizos, una cocinera, un jardinero, un mayordomo y una sirvienta con sendas sonrisas de saber que por lo menos empezaban a ver finales felices en su familia.
Espero que lo hayan disfrutado tanto como yo disfruté escribir para ustedes este cap.
Comenten que les pareció y que sugerencias o consejos me darian, ya saben que yo lo tomo con el único fin de mejorar y asi superar la calidad para ustedes.
Sin nada mas que añadir, se despide de ustedes su amiga Evil Anjelicke. NOs leemos en otro capitulo.
