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Disclaimer: Personajes de Masashi Kishimoto-sama y la trama es de Hang Yu-rang unni –sazonada a mi manera–. (-u-)

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ESTO SERÁ UN SECRETO


/Distrito Kurume/Casa de sirvientes/Lunes/Tarde/

Su cuerpo empezó a reaccionar luego de pasar más de 10 horas inconsciente. Emite gemidos ligeros conforme pasa el tiempo; sueña. — Ni... ni... ¡nii-san! —Hiro despierta en una cama, asustado. El sudor frío recorre su frente y el corazón le late con fuerza. — ¿Donde... dónde estoy? —dio un vistazo a cada rincón de la habitación con mucha atención.

— Al fin despertaste. —dijo una voz detrás de él. —Dio un pequeño grito ante el espanto junto a un leve salto. — ¿Qui... quién es usted? —como una luz fugaz llegó a su mente la imagen de Neji siendo apuñalado. — ¿Qué pasó con Neji? ¿Dónde... donde está mi hermano? —preguntó algo alterado.

El peliplata bajó el libro y echó una mirada al joven. — ¿Hablas del muchacho con el corte en el estómago?

— ¿Cor... ¡¿corte?! —su rostro se volvió pálido— ¡¿Está bien?!

— Cálmate. Antes de decírtelo, necesito que me escuches con cuidado porque no me gusta repetir las cosas.— Hiro quedó callado, preocupado, asustado. Asintió con timidez. — De acuerdo. Tengo un trato para ti.

— ¿Trato?

— Sí. Necesito un muchacho para que sea el guardaespaldas de la sobrina de mi jefe, ¿aceptarías?

— ¿Eh? Pe... pero yo soy... —miró como sus manos se volvían puño sobre la sábana. Hiro sentía una pesada pared de piedra sobre la espalda. — Primero dígame... dónde está Neji-niisan. Por favor. —el hombre de ojos adormilados suspiró.

— Está en el hospital.—sus ojos se llenaron de lágrimas y empezaron fluir con rapidez por sobre sus mejillas.

— (Es... ¡Es culpa mía!) —repetía una y otra vez en su mente.

— No te culpes. —tranquilizó con un gesto cálido en su mirada al pequeño y este limpió sus ojos con el anverso de su mano; aunque seguían saliendo esas cálidas gotas cristalinas. — Le tomará un tiempo sanar, pero estará bien. —Hiro dio un gran suspiro entrecortado y poco a poco sus lágrimas disminuyeron. — Pero esa cuenta no será nada barata... —el alivio que sintió por unos instantes esfumó con velocidad.

— Nosotros no ganamos lo suficiente como... como para pagarlo.

— Entonces acepta el trato.

— Pero... (No puedo...) —dejó de mirar al hombre y clavó sus ojos en las sábanas que cubrían sus torso inferior.

— ¿Es por que eres mujer?

Ojos abiertos de par en par, su respiración se detuvo unos segundos, sus manos comenzaron a sudar. Con un débil tono de voz, casi susurrado, expresó: — ¿Co... Cómo... lo... ?—el peliplata lo interrumpió con una sonrisa oculta e irónica.

— Así que es cierto... ¡vaya! —se levantó de la silla junto a la cama y tomó lugar a los pies de donde descansaba la, ahora, chica. Hiro tomó las sábanas y se cubrió hasta el cuello; a pesar de tener su ropa puesta. Recogió sus piernas y abrazó sus rodillas.

¿Qué... qué hará... conmigo? — murmuró aterrada. Mantenía sus ojos cerrados.

— ¡¿Crees que te haría algo?!—respondió sorprendido y ligeramente ofendido. — ¿Eso fue descortés, ¿sabes?—Hiro abrió sus ojos en grande y su cuerpo adquirió una postura más relajada; sin dejar de estar alerta. — Escucha. Yo crecí en las calles. Sé lo que se siente no tener dinero para comer... un lugar cálido donde dormir. —manifestó con un tono nostálgico en sus palabras. — Acepta. Ambos ganamos.

— ¿Qué ganará usted? —preguntó con un poco más de confianza al oírlo. El sujeto cruzó sus brazos. — Dejaré de buscar. Así tendré más tiempo para leer y descansar.

— (Qué flojo...) —una gota corrió su frente. La niña divisó una arruga en la sábana y comenzó a jugar con ella. —¿Será... difícil?

— Sí. —la franqueza y celeridad en su respuesta la tomó de imprevisto, miró al hombre unos segundos antes de continuar jugando con la arruga del cobertor. — Hay ciertas reglas y obligaciones que debes seguir al pie de la letra.

— ¿Como cuáles?

— Te lo explicaré a detalle sólo si aceptas. —cerró los ojos y recordó todo lo que había vivido y sufrido en las calles; llevó sus manos al rostro para cubrirlo y sin quitar las manos de su cara, dijo titubeando: — Neji-niisan... ¿A él no le pasará nada malo? ¿Po... podré verlo?

— Él no se verá involucrado en esto. Es lo único que tengo permitido responder.

Luego de unos tormentosos y eternos cinco minutos... — E... está bien. Acepto el trabajo.


/Estudio/Martes/Mañana/

— ¿Iruka-san?

— ¿Qué sucede?

— Es Kakashi-san. Dice que tiene el encargo que pidió.

— ¡Oh! Dile que pase.—la sirvienta salió y dejó pasar a las dos visitas.

— Kakashi. ¡Al fin! —detrás del peliplata emergió un joven no mayor de doce años, cabello corto bien peinado de tono azulado, usaba un traje negro con camisa blanca y corbata a juego; zapatos bien lustrados. Su rostro era algo redondo sin llegar a verse gordo, piel blanca y tersa, cuello delgado y ojos de una coloración perla única. Saluda con cortesía. Iruka sorprendió por su contextura delgada.

— Él es el candidato. ¿Te parece?

— No crees que se ve... ¿débil? (Hasta parece una niña.) —arrugó sus cejas con preocupación.

— Puede ser. De hecho parece una chica. —Hiro miró de perfil al hombre casi más inquieto que el propio jefe tras el escritorio. —... pero ese es el punto.

— No comprendo.

— Si creen que es niña podrá compartir la habitación con la señorita Sakura, y aquellos que crean que puedan vencerlo, solo por su aspecto, se llevarán una sorpresa.

— En eso tienes razón...

— Gran parte de mis subordinados son delgados. Con su complexión y tamaño será más ágil. No le veo ningun problema. —Iruka tocó su frente y llevó la mano hacia atrás, se recostó en el sillón detrás del escritorio. — Está bien. Pero una semana antes de inicio de clases en el instituto personalmente evaluaré su entrenamiento.

— Entonces está decidido, nos retiramos al dojo. Es bienvenido a las sesiones cuando guste.

— Sí, caeré de sorpresa. Tal vez. —dice con una sonrisa a modo de burla. Los detiene en la puerta — ¡Espera Kakashi! —el adulto y el niño voltearon. — No me dijiste el nombre del joven. Kakashi miró al pequeño para que se presentara por cuenta propia.

— Mi nombre es Hiro, señor. Hiro Hyuga. —y con ello se retiraron.

— (Tiene un tono femenino en su voz... ¿Será que...?) —el castaño se quedó pensativo.


/Dos semanas después/Noche/

— ¡OTRA VEZ!

— ¡HA! ... ¡HA! ... ¡HA!

— ¡DE NUEVO!

— ¡HA! ... ¡HA! ... ¡HA! ... ¡agh! —soltó el bokken* y este cayó al suelo. Kakashi se aproximó al joven; Hiro bajó la cabeza en arrepentimiento.

— Sabes lo que pasa cuando fallas. —expresó y el joven tomó le pasó el sable de madera, luego se puso de rodillas y colocó sus manos frente a su maestro. El sable bajó con asombrosa velocidad y golpeó las palmas del chico tres veces. Su rostro mostraba un intenso dolor, pero no dejó salir ninguna lágrima o sonido. Después de todo el hombre de traje y corte transversal en su rostro estaba presente.

Iruka era un hombre muy amable la mayor parte del tiempo, pero ser el dueño legítimo de uno de los conglomerados empresariales más imponentes del país, lo convirtió en un ser humano inclemente y firme para manejar al grupo de guardaespaldas más competentes de todo el país. La seguridad de Iruka, es decir sus guardaespaldas, era impenetrables. Mas esa lealtad y fuerza llevaban una arduo y extenuante entrenamiento.

Hiro debía soportar golpes e intensas horas de sufrimiento —en su mayoría físico— para formar parte de la élite. Pero la fuerza no sólo formaba a un perfecto custodio. Así que su personalidad también recibió un duro adiestramiento, llegando a cambiar su tímida y sensible personalidad sin que pudiera evitarlo.


/Dojo/Un día antes de iniciar clases/Mañana/

— ¿Y bien? —preguntó Iruka.

— Está listo. —detrás de una puerta corrediza apareció Hiro. Un aura muy distinta emergía de él. Kakashi se colocó en el centro del dojo mientras el muchacho se acercó para saludar a su maestro; no sin antes saludar primero a la autoridad del lugar con una marcada reverencia.

— ¡Comiencen! —exclamó el jefe.

Kakashi lanzó un golpe a la izquierda, Hiro esquivó y se agachó. Su pierna derecha se dirigió con agilidad los pies de su maestro. El peliplata dio un salto para caer sobre el joven, pero Hiro puso sus manos delante para empujarse y deslizarse sobre el suelo. Se levantó con un brinco suave y volvió a adoptar una posición ofensiva.

En eso, Kakashi topó con la punta de sus pies el suelo pulido del dojo. En pocos segundos se encontraba detrás de Hiro, tomándolo de un brazo para elevarlo por sobre su cuerpo y lanzarlo hacia la pared. Durante el trayecto Hiro acomodó su cuerpo en el aire justo a tiempo para que sus pies tocaran la pared, usándola como impulso para atacar a Kakashi. Sin embargo, el peliplata se apartó de la dirección. Hiro se sujetó del suelo para no proseguir. En ese momento su maestro de cabello plateado apareció a la espalda y con el puño dio un golpe que chocó contra el piso de madera.

Hiro apareció detrás de él dispuesto a golpearlo en la nuca; sin una pizca de duda en su mirada serena. Pero el peliplata extendió una pierna hacia atrás y lo derribó. Colocó el cuerpo sobre el abdomen del pequeño.

Un golpe directo a la cara de Hiro y...

— ¡Alto!—clamó Iruka luego de dicha batalla. El puño de Kakashi se detuvo a un centímetro de la nariz del joven. El chico no cerró los ojos. ¡Ni pestañeó!

Ambos, Kakashi y Hiro, se levantaron del suelo. Saludaron a los presentes con cortesía y permanecieron en una pose relajada frente a Iruka y unos cuantos observadores de confianza.

— ¡Ha perdido!

— ¡Merece un castigo! —expresaron un par de los personajes invitados.

— Pero no perdió. —mencionó Iruka, mirando al muchacho con una sonrisa agradable. — ¡Aprobaste!

— ¿Eh? —todos, incluso Hiro, quedaron sorprendidos por su declaración. Kakashi le da un golpe amistoso en el hombro con la palma. — ¡Bien hecho, chico! —elogió en un tono donde sólo ellos escucharan; parecía sonreír tras esa mascarilla.

— No esperaba que te convirtieras en un guardaespaldas igual o mejor que Kakashi; después de todo sólo entrenaste por tres meses. ¡Es más de lo que esperaba!

Muchos de los presente no estaban conformes con los resultados, después de todo sería el protector de la heredera. Comenzaron con quejas y reclamos, indicaban que había personas más hábiles para el trabajo, pero todos ellos eran mayores de edad, y como Sakura era caprichosa no iría con un adulto a cuestas. Si Iruka no la enviaba al instituto tendría que soportar sus quejas de pre-adolescente todo el año. ¡Dioses!

Iruka tenía sus razones y nadie lo cuestionaba una vez daba su decisión final.

— Quiero verlos en mi despacho por la tarde. —anunció serio y todos guardaron silencio, retirándose junto a su jefe. Kakashi entrecerró un poco sus ojos.


/Despacho/Domingo/Tarde/

— Aquí estamos, Iruka-san.

— ¿Cómo se llama? —articuló mirando al pequeño con insistencia..

— ¿No comprendo?

— ¡Vamos! ¿Crees que no lo sé? No te hagas el listo conmigo Kakashi. — el instructor y el chico se dieron miradas fugaces en complicidad descubierta. — No lo oculten más y díganme. ¿Cuál es el nombre de la chica? —Hiro abrió los ojos levemente.

Ni modo... —suspiró y rascó su nuca, cerrando los ojos. Antes de que Kakashi pudiera responder, Iruka lo interrumpe.

—Quiero que ella me lo diga.

— Habla. —indicó a su pupilo.

— Mi nombre verdadero es... Hinata.

— Lindo nombre. —respondió Iruka— Toma asiento y explícame todo. —la chica obedeció— Pues... —observó a Kakashi en silencio y el le regresó el gesto; asintió para que prosiguiera — Yo... vivía en las calles, Iruka-sama...

—No. Sólo "-san" cuando me dicen "-sama" me siento viejo. —interrumpe con amabilidad.

— Entiendo. —Hinata continuó— Vivía en las calles con mi primo, Neji. Hace tres meses unos delincuentes nos... atacaron para robarnos lo poco que habíamos reunido. A mi primo lo apuñalaron y a mí... a mí me dejaron inconsciente de un golpe. —su mirada se tornó taciturna. — Desperté y Kakashi-san nos había salvado. Me dijo que Neji-niisan necesitaba permanecer en le hospital un tiempo, pero... no sabía como pagar la cuenta del hospital.

Kakashi se arrimó a la silla donde estaba sentada Hinata.

— Él me dijo que buscaba un guardaespaldas... Lo único en lo que debía preocuparme era en entrenar y olvidar mi pasado. —Iruka la miraba recostado en su silla. — Indicó que mi paga se la enviaría a mi primo así que... que...

— Aceptaste. —ella movió la cabeza con sutileza — Ya veo. Pero, eres mujer. Supongo que no lo sabías, ¿verdad? —preguntó mirando a su escolta directo a los ojos.

— No, no sabía que era una chica hasta que la examiné en caso de alguna herida. —Hinata no sabía eso; sus mejillas adoptaron un imperceptible tono rojizo. — Tranquila, no soy ningún pervertido. —comunicó el peliplata mientras miraba el cabello de la joven, acción que Iruka desaprobó rotundamente con una mirada extrañada y una ceja levantada. Kakashi sintió molestia por el gesto y decidió continuar la explicación para evitar malos entendidos hacia él. — Llamé a Anko cuando vi la tira de tu brasier.

Hinata sintió su rostro arder un poco más, pero debía controlarse.

— Bueno, bueno. Ya pasó. —expresó Iruka. — ¿Por qué vestías como niño? —Hinata replicó casi instantáneamente.

— Nii-san me dijo que era mejor así. Si alguien se enteraba entonces... podrían venderme a un... a un...

— ¿Prostíbulo? —ella asintió con timidez. Iruka suspiró con abnegación. — Ni modo. Lo hecho, hecho está. —miró a la pequeña— Mi sobrina no es nada tonta, seguro y se da cuenta... (¿o quizá no?) —hizo una pausa— En todo caso, esto será un secreto. —tanto alumno como maestro asintieron al unísono.

— Llama a Sakura. —habló por el comunicador de su teléfono a la secretaria— Dile que aliste las maletas para ir al internado.


*Bokken: Madera con forma de katana; elaborado con bambú. Es comúnmente utilizado por los estudiantes de Kendo.


Besos y abrazos en papel... :3
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