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¡IMPORTANTE! Debo aclararles algo antes de que lean este cap... Hiro (osea Hinata) y Sakura viven y estudian en el distrito de Tamana, prefectura Kumamoto, al sur de Japón. Este capítulo se desarrollará en el distrito de Koshi, al este de la misma prefectura (obvio que el mismo país xD).

Tengan presente que todo la historia se desarrolla de manera continua, así que si algo es del pasado lo haré saber. :3

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Disclaimer: Personajes de Masashi Kishimoto-sama y la trama es de Hang Yu-rang unni –sazonada a mi manera–. (-u-)

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CONFLICTO ENTRE HERMANAS


/Distrito Koshi/Residencia Yamanaka/Miércoles/Tarde/

— ¡Es fabuloso que seas la primera del salón, hija mía! —exclamó una madre eufórica a su hija menor de 16 años.

— ¡Estamos muy orgullosos de tu desempeño! —acotó el padre de la misma.

Ella sonríe algo avergonzada ante tantos cumplidos, pero su mirada se desvía hacia el sofá de la esquina más oscura en la sala. — ¡Mi hermana es la segunda! Padre, madre. —comunicó la muchacha mirando a su hermana mayor con una sonrisa cálida.

— Si, si, si. —manifestaron con desinterés y volvieron a mirar a la chica número uno.

La muchacha ignorada baja la cabeza con tristeza antes de levantarse del sofá con una densa nube oscura sobre su espalda; fue a su recámara. Su hermana la contempló con tristeza hasta que su cuerpo no es más que un recuerdo en las escaleras.


/Recámara/Noche/

— ¿Hermana? —la chica que salía del cuarto de baño observó que su querida hermana mayor aún no tenía puesta la pijama. Más bien llevaba puesto buzo muy abrigador, zapatos converse, una falda plisada a media pierna con estampado de flores y leggins oscuros. — ¿Dónde vas a esta hora? —el reloj sobre la pared marcaba más de las once de la noche.

— ¡Eso no te incumbe, Ino! —reprendió con molestia.

— Pero, Ine-chan.

— No me digas así... yo soy la mayor. —aproximó su cuerpo a la ventana para abrirla. Extendió su cuerpo hacia afuera y sujetó una rama gruesa del árbol próximo al ventanal. — No se lo cuentes a tus padres.

— ¡Son NUESTROS padres, Ine-chan! —clamó enfadada al contemplar como su decaída gemela llevaba fuera de la ventana una pierna para apoyarla sobre la gruesa rama. — ¡Somos familia, te guste o no! —sin ánimo para escuchar a la hija favorita de la familia, Ine sacó su cuerpo por completo y descendió por el tronco del árbol, dio un último vistazo a la ventana donde su hermana la observó con preocupación y molestia antes de doblar la esquina de la cuadra con sus manos en los bolsillos del abrigo. La chica en el segundo piso permaneció en silencio recordado con tristeza el cambio tan brusco de su hermana porque Ine no siempre fue así...

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Ine e Ino Yananaka.

Ino es la menor, por dos minutos exactos. Una muchacha de cabellera larga y rubia que utiliza recogida en una coleta alta casi todo el tiempo; un mechón largo, a modo de flequillo, cubre uno de sus ojos, los cuales son azul-verdosos. Es de figura esbelta y gusta de usar carteras, vestidos, maquillaje... es la femineidad encarnada. Le sonríe a todos; conocidos o no. Es muy extrovertida y algo coqueta, además de comprensiva y siempre está dispuesta a ayudar a los demás en lo que necesiten. Aunque eso no quita que grite y reprenda a sus amigos cuando hacen algo mal. Incluso, llega a golpearlos si la enfadan lo suficiente.

Por otro lado tenemos a Ine. Es idéntica a su hermana menor en lo físico, no obstante su personalidad discrepa bastante; tanto antes como después de "dicho suceso". Desde que nació, hasta final de Tercero de Secundaria, Ine era callada y muy sumisa. Usaba ropa fuera de moda y nunca vestía algo que definiera su figura. Acostumbraba usar una coleta baja y no gustaba de accesorios o maquillaje.

A inicios de Primer año de Preparatoria, Ine presenció una conversación privada de uno de sus superiores —Segundo de Preparatoria— con el mejor amigo del mismo, expresando estar enamorado de una chica rubia de Primer año... Ese día todo se derrumbó en su interior.


— ¡¿Ella, de veras?! —manifestó el mejor amigo del chico enamorado, quien le enseñó una foto impresa en papel común guardada en la billetera. — ¡Es la hija de la dueña de la floristería donde trabaja mi mamá!

— Sí.

— Pero son gemelas. ¿Cómo sabes cuál es cuál? —observó confundido la imagen donde aparecían dos jovencitas conversando por la calle con aspectos distintos en su expresión corporal.

— Idiota. —el muchacho enamorado rodó los ojos— Es ella, su nombre es Ino. Nos conocemos desde pequeños.


El corazón de Ine se rompió en ese preciso momento donde escuchó al chico que amaba, estar interesado en su perfecta y adorada hermana.

Una mañana, al levantarse y verse frente al espejo; contemplar la misma apariencia que su hermana la hacía querer vomitar. El rostro idéntico de su hermana en el suyo la hacía odiarla más y más. Por ello se tinturó de negro sus dorados cabellos, cortó su cabello y dejó un mechón delante de su ojo derecho. Empezó a vestir ropa ajustada de tonos oscuros y maquillaba sus labios y ojos de color negro.

Pero la apariencia no era suficiente para olvidar su similitud a Ino. También iniciaba peleas sin bajar sus calificaciones, pues quería irse de casa lo más pronto posible e independizarse a duras penas cumpliera la mayoría de edad.

Aquel brusco cambio no tardó en llegar a los oídos del muchacho que aceleraba su corazón; con quien también guardaba una relación de amistad desde la infancia. El chico de cabellos negros la sermoneaba por sus actos y lo único que podía responder era con un rubor ligero en sus mejillas cuando lo tenía tan cerca... ¡Detestaba no poder controlar su corazón frente a él!

Pero saber que el chico, del cual estaba enamorada, se encontraba interesado en Ino no sólo provocaba las peleas y su actitud rebelde. El odio creciente a su hermana menor se debía a la incomprensión de sentimientos del muchacho por parte de su estúpida fraternal.


/Universidad/Miércoles/Noche/

— (Dos días más y la veré en persona.) —pensaba un chico de cabellera negra hasta los hombros con tres mechones sobre su frente y uno largo a cada lado de su rostro; ojos del mismo tono que su cabellera. Contemplaba una fotografía; guardada celosamente en su billetera.

— ¡Otra vez tienes esa expresión babosa en tu rostro, idiota! —otro muchacho: cabellos dorados y ojos zafiro, rodeó el cuello del primero con todo el brazo obligándolo a adoptar una postura curvada hacia adelante— ¡Déjame verla! ¡Quiero ver la foto de nuevo, de verás!

— Cállate, tarado. —el pelinegro cerró la billetera con rapidez y apartó el brazo de su entrometido amigo con fuerza para escapar de la llave. — La foto es sólo para mí. ¿Está claro... Naruto? —guardó su billetera en uno de los bolsillos traseros del uniforme de colegio con un leve, muy leve, sonrojo en sus mejillas. Su explosivo compañero parpadeó incrédulo un par de veces antes de gritar como una adolescente que ve por primera vez a su artista pop favorito en el escenario. Las mejillas sonrojadas y muchas flores a su alrededor adornaban el espectáculo del rubio.

— ¡Cuando sonrojas de esa forma me gustas más, Sasuke-chan~! —guiñó su ojo izquierdo de forma coqueta y lanza un beso en dirección al muchacho azabache. Empezó a acercarse peligrosamente al rostro del pelinegro con sus manos juntas bajo el mentón, cerrando sus ojos y extendiendo sus labios hacia el ojinegro de una manera sobre actuada. — ¡Dame un besito, Sasuke-chan~! —articuló sin dejar de mantener sus labios en forma redonda.

— ¡Imbécil! —en la frente del moreno brotaron venas marcadas y cerró su mano en puño.

Naruto terminó besando la acera de la calle y sangrando por su nariz debido al impacto; el cual se había buscado.

— ¡Ni una broma aguantas, idiota! —se puso de pie sobando su cabeza con la mano derecha, mientras colocaba tapones de papel higiénico en su nariz con la izquierda; sin dejar de hacer pucheros.

— Sigue así, tarado, sigue así... —el pelinegro respiró profundo para tranquilizarse por la actitud tan extraña de su compañero. — ...y me marcharé del departamento para que lo pagues solo.

— ¡NO! —Naruto cambió su expresión radicalmente; preocupado en extremo. — ¡Perdona, perdona... maldito Sasuke! —refunfuñó.

Imbécil... — expresó con un suspiro de molestia.

— ¡Nunca soportas mis bromas, Sasuke! —dijo con los cachetes inflados, ceño fruncido, brazos cruzados y ojos como simples líneas oblicuas.

— Alégrate de que aún somos amigos, tarado. —el rubio bufó.

— Hablando en serio, Sasuke. ¿Cuando le dirás a esa chica sobre tus cursis sentimientos?

— Cuando sea el momento adecuado, idiota.

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Sasuke Uchiha.

Un chico de actitud fría y mirada inquisitiva que no gustaba de sonreír, o no sabe como hacerlo; ocultando sus verdaderos pensamiento y sentimientos todo el tiempo. La posición económica de los Uchiha es superior al promedio, siendo su padre el dueño de uno de los conjuntos empresariales más famosos de todo Japón. Segundo hijo dentro de un matrimonio sencillo. Adora a su madre y tiene una relación algo distante con su progenitor. Su hermano mayor está a dos años de terminar la universidad y así heredar todo el negocio familiar... La relación entre ambos es muy cercana.

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Ambos estudiantes emprendieron el viaje rumbo al metro. Asisten tres veces a la semana, por las noches, a clases extracurriculares para ingresar a una prestigiosa universidad en Tokio y así cumplir las expectativas de sus padres.

Pero ninguno se percató de que a unas cuadras de distancia, cerca de un callejón, unos ojos verdosos contemplaban la silueta del azabache con alegría, arrepentimiento y dolor; sumido en penumbras de esa nublada noche que cambiaría el mundo de alguien en particular.


Besos y abrazos en papel... :3
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