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Disclaimer: Personajes de Masashi Kishimoto-sama y la trama es de Hang Yu-rang unni –sazonada a mi manera–. (-u-)

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LOS TRES MÁS GUAPOS DEL INSTITUTO


/Distrito Tamana/Instituto Konoha/Primer día de clase/08h15/

— Te crees muy fue...

— Discúlpate con Sakura-san. —interrumpió; Sakura se encontraba detrás de él.

— ¡Eso nunca, idiota! Peor si actúas de esa...

— No lucharemos si tú y tu compañera se disculpan. —volvió a interrumpir— No quiero lastimarte. —y, tras eso, lo amenazó. La rabia ganó a la gracia de que alguien de su contextura lo desafiara de esa forma. Adoptó una pose de ataque y cubierto en llamas de ira, lo señaló.

— ¡NO TE ATREVAS A...! —la mirada sosegada que le dio Hiro en ese momento causó un cambio en su actitud. Su aura de furia desapareció, cruzó los brazos y sonrió con ironía— Eres el de ayer... La primera fue un regalo, pero esta no, ¡de veras! —volvió a adoptar una pose de batalla, sólo que esta vez estaba animado por luchar; no vengativo. — ¡Si ganas me disculparé!

— Pero si pierdes, ambos serán nuestros esclavos —comentó Ine; apoyada en el muro del balcón. Lo dijo mientras miraba a Sakura con desprecio.

— Entonces se disculparán ambos. —indicó Hiro adoptando una pose de batalla también.

— ¡No, Hiro! No quiero que te lastimen. —exclamó preocupada, pues su oponente era quince centímetros más alto y con un cuerpo era más atlético.

— Tranquila, Sakura-san, y aléjese. No vaya a salir herida. —asintió levemente y retrocedió un par de metros, era Hiro después de todo. Sakura debía confiar en él.

Naruto sonrió confiado, atacó de frente con velocidad y se agachó para patear las piernas de Hiro, pero este saltó hacia atrás. Usó las manos como soporte para llevar su cuerpo hacia arriba, en el aire se acomodó para caer con una pierna directo en el pecho de Naruto, pero el rubio giró hacia su derecha evitando el golpe; manteniéndose en pie. Cuando Hiro tocó suelo lanzó un puñetazo directo a su mandíbula...

Sakura cubrió sus ojos para no ver como dejaba inconsciente a su amigo. Para su asombro, escuchó un golpe fuerte y seco, al quitar sus manos vio a Naruto en el suelo. — (Pero... ¿cómo?) —Ine tenía sus labios un tanto separados y los ojos muy abiertos. usa vez salida del shock corrió hacia Naruto para asegurarse que no estuviera muy lastimado.

— Disculpense con la señorita Sakura. —la forma pacífica en decirlo causaba cólera en ambos, pues lo decía, casi, como una petición.

Naruto se puso de pie por su cuenta; Ine lo estaba ayudando pero la empujó sin que esta llegara a caer. Miró a Sakura por unos segundos con el rostro cabreado— Perdón. —dijo con desprecio.

— ¿Y tú? —miró a Ine.

— ¡Ni creas que lo haré! —manifestó altanera, aunque dentro de ella estaba un poco asustada al recordar la lucha. El muchacho iba a replicar, pero Sakura lo detuvo de la manga del terno.

— Está bien, Hiro. Con una es suficiente. —el custodio afirmó y mientras se alejaban rumbo al salón de clases el desenlace de la batalla pasó por la mente de Naruto una vez más.

Con un golpe directo al rostro sería el ganador; sonrió por el triunfo en sus manos, pero desapareció cuando Hiro bloqueó su puño con la izquierda, sostuvo su puño para tirar de él, perdió el equilibrio y lo último que vio fue esa mirada apacible y seria. El dolor emergió en su nariz como un corrientazo. Antes de poder reaccionar, Hiro actuó sumamente rápido y asestó otro golpe, igual o más fuerte, justo en su estómago; lo dejó sin aire haciéndolo ceder a la gravedad.

Es tan fuerte como... —susurró mientras limpiaba su nariz con el pañuelo que le tiró Ino.


/Instituto Konoha/Canchas/Clase de deportes/

Los gritos de las muchachas de ambas clases no paraban desde que el juego de fútbol había iniciado. Paralelo de Segundo preparatoria llevaban a cabo un partido amistoso.

— ¡Usted puede, Naruto-sama!

— ¡Mira, mira! ¡Ese es Sasuke-san! Es taaaaaaan atractivo~ Lo que daría por despertar junto a él!

— ¡Naruto-kyuuuun~!

Sakura se encontraba descansando bajo la sobra de un árbol después de dar tres vueltas a la pista de atletismo. La conversación de un grupo de fans le llamó la atención.— Oye. Él es el nuevo, ¿cierto? — Comentó una de las chicas; Sakura prestó atención sin demostrar interés en su rostro.

— Sí.

— ¿Cuál era su nombre? —preguntó otra con insistencia— ¿Alguna lo recuerda?

— Hatake... Hatake... ¡Hiro Hatake!

— ¡Sí, sí, sí! Ese es. Es lindo, ¿no creen?

— ¡Que va! No sabes de gustos. ¡Lindo es Naruto-san! —suspiraba con fuerza.

— Las dos son ciegas. El único sexy es Sasuke. —aquella miraba al azabache con lujuria.

— No, no me refiero a ese tipo de lindura. Es como... como...

— Como si Hiro-kun fuera un muñeco. —dijo la más baja de lentes.

— ¡Tienes razón! —exclamaron al unísono — Es lo contrario que siento a Sasuke... es como si en vez de que me proteja, yo quiero cuidarlo del mundo. —habló la lujuriosa.

— ¡Sí! A eso me refería.

Sakura, secó el sudor de su frente con una toalla; levantó la mirada hacia la cancha. Allí se encontraban casi todos los varones jugando soccer. La pelota llegó a los pies del rubio con quien Hiro se enfrentó esa mañana, Naruto. Lo detestaba. Había querido herir a su amigo y no se lo perdonaría jamás, pero no podía negar que poseía un físico bien definido.

La pelota continuó el trayecto y de chico en chico llegó a la portería, donde Hiro la detuvo con una delicadeza atrayente. Sakura sonrió con dulzura mientras escuchaba los gritos de sus compañeras apoyando al joven. Colocó la mano en su mejilla y ladeó la cabeza ligeramente. Admitió que lo dicho por el grupo junto a ella era cierto. Hiro no era alto ni de cuerpo fornido, pero algo en su aspecto transmitía ternura; soltó una risilla de ironía. Después de todo ella presenció el combate y sabía que su aspecto sensible no cuadraba con ese estilo de lucha; podría valerse por sí mismo.

Eso es lo que admiraba de él: su independencia y estoicismo para el manejo de su vida. Era como si Hiro Hatake no pensara en el futuro, sólo el presente. Eso la puso a meditar— (Todos estos años juntos y conozco muy poco de él.)

Hiro llegó a casa un día bajo la orden de ser su guardaespaldas. Donde ella fuera, detrás estaría él; velando por su seguridad. Más de una vez preguntó por su pasado, pero evitaba la pregunta con temas triviales. Luego entraron al Internado. Su tío le explicó que Hiro adoptaría su apellido pues sólo jóvenes de buena familia podían ingresar a tan prestigioso establecimiento; siempre guardando el secreto de que en realidad era un trabajo. Incluso los maestros pasaban lista sin decir su nombre completo.

Ella abrió los ojos levemente. En ese instante se dio cuenta lo influyente que era su familia.

Años después su tío Iruka mencionó la crisis en la empresa y tuvieron que cambiar de colegio y hogar, no le molestaba; era comprensible en ese aspecto. Manejar una de las compañías más grandes de Japón no era algo fácil. Días después, Iruka la llamó una tarde a su despacho para comunicarle que el colegio donde tomarían clases era público, así que su custodio no necesitaba del apellido Haruno, Hiro volvería a su antiguo nombre, el cual desconoció por tres años, Hiro Hatake.

Sin dudarlo preguntó si era familiar de Kakashi. Su tío le contó que Hiro era huérfano y Kakashi decidió adoptarlo como un pequeño hermano; acto que ella creyó noble por parte de ese pervertido. Comprendía que Kakashi no lo trataría como familia, sino como un empleado, pero era mejor a que estuviera en las calles. Tomó la oportunidad para crear un lazo de amistad y las preguntas por su pasado mermaron, pero no en su totalidad. Quizá no tenía nada qué contar de lo vivido en el orfanato, o tal vez vivir en las calles había sido peor de lo que mostraban películas.

Con todo, la curiosidad de Sakura no parecía causarle disturbios a Hiro y, con el paso del tiempo y la constumbre, parece que había aprendido a evitar ese tema sin que ella pudiera seguir con...

— ¡OE! —los gritos de varios muchachos llegaron tarde.

Alguien pateó el balón con rudeza hacia el arco, este golpeó el poste y se desvió, impactando el rostro de Sakura. Lo bueno fue que la velocidad no fue suficiente para romper su nariz. Sólo la dejó hinchada y muy roja.

Un chico de cabellera negra, lacia y semi-larga, caminó en su dirección en busca de la pelota que ella sostenía con su mano izquierda sobre sus piernas.

— ¡Pásamelo! —ordenó con arrogancia.

— ¡Sé más amable! —exteriorizó enojada, hasta divisar el rostro estupefacta. Aquel chico... ¡Recordaría ese rostro siempre! Con un hilo de voz y ruborizándose al tenerlo a solo un paso de distancia ella murmuró su nombre— Sasuke-kun...

— ¿No escuchaste? Dame el balón, no tengo tiempo para estupideces.

— Discúlpate con Sakura-san.

De su espalda provino esa voz suave y parsiminiosa. Los onix de Sasuke y los jades de Sakura siguieron el sonido por reflejo. Hiro se colocó delante de su protegida con una expresión simple, igual que el atacante. Ambos se miraron por unos segundos sin pestañear: carbón y perla. — (¡Es el joven de la fiesta!)— Pensó Hiro sin dejarse llevar por la sorpresa, pero el joven delante suyo lo miraba levemente displicente— (No me reconoce. Seguro estuvo borracho...) —con eso en mente, Hiro no dio mayor importancia y continuó insistiendo— El balón que pateaste, lastimó a la señorita Sakura; discúlpate.

Una sílaba de gracia e ironía apareció después de las palabras.

— Lo que te falta de estatura, compensas en valor para hablarme de ese modo. —Sakura se levantó de la banca y entregó el balón con un empujón suave.

— La amabilidad nunca a lastimado a nadie, Sasuke-kun. —comentó con educación sin dejar de mirarlo con la frente algo arrugada. Hiro volteó en su dirección y atisbó ese brillo particular de la vez anterior. Las palabras de esa muchacha llegaron a sus más profundos recuerdos y la imagen de Ino emergió con dolor; su querida rubia siempre lo había tratado de "-kun", lo regañaba cuando hablaba con poco tacto.

Recogió la pelota del suelo. Una sola frase lo había puesto indignado y afligido, pero agradecido al mismo tiempo, pues estaba olvidando la razón por la cual estaba viviendo: Sufrir por su error.

El timbre sonó y la orden de regresar al os salones no tardó en resonar en todo el patio. Sasuke caminó hacia las escaleras para encontrarse con Ine y Naruto. Miró de soslayo al chico de cabello azulado sin que este lo notase.

— Eso fue un accidente, Hiro, no había necesidad de una disculpa. —acotó Sakura con la mano en su rostro para que nadie viera lo grande que estaba. Ella volteó para darle un vistazo a Sasuke antes de que entrara al edificio.

— No debes acercarte a él, Sakura-san. —indicó meditabundo por la mirada estúpida en la cara de Sakura, pero esas palabras hicieron eco en oídos sordos. Hiro suspiró.

— ¿Quién es ese?

Él fue quien dio una paliza a Naruto. —manifestó Ine con un tono burlón.

— ¡No lo digas de esa forma, de veras! —reclamó enseñando los dientes.

— ¡Aunque duela, es la verdad, baboso! —respondió mientras ambos lanzaban chispas con sus ojos.

— Habla con él, tarado, quiero que se nos una.

La expresión de pasmo en ambos no podía ser más notoria por las palabras que llegaron a sus oídos. Sasuke tenía la mirada fija el en chico bajito que parecía regañar a la molestia de cabellera rosa.


Besos y abrazos en papel... :3
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