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Disclaimer: Personajes de Masashi Kishimoto-sama y la trama es de Hang Yu-rang unni –sazonada a mi manera–. (-u-)

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UNA INVITACIÓN "AMABLE" AL GRUPO


/Academia Konoha/Segundo "C"/Hora clase/

— ¡Oe! — expresó Naruto una vez el maestro dejó el aula minutos antes de sonar la campana— Hablemos a solas. —se aproximó molesto al puesto de Hiro; quien lo ignoró sacando el libro de la siguiente clase. Un tic en su falsa sonrisa fue acompañado de un par de venas en la frente. Golpeó el pupitre con fuerza, el sonido atrajo la atención de todos, menos Sakura; ella ya estaba mirando desde antes. Pensó en levantarse para ayudar, no quería ser espectadora como en la terraza, pero la mirada sutil de Hiro la detuvo. La voz del rubio volvió a resonar en el silencio del salón — Hablaremos en privado. ¡TÚ-Y-YO! —forzó una sonrisa amigable, pero eso lo hacía ver como un animal salvaje.

— No tenemos nada de qué hablar. —dijo, mirándolo rápida y simplemente.

— Te-pido-de-favor. —la sonrisa creció, así como el terror en las caras de los demás.

— No, gracias. —esta vez respondió sin apartar la mirad del libro. Dispuesto a gritar millón groserías, el maestro ingresó, saludó y envió al rubio a su puesto; miró a Hiro con antipatía y este ni se inmutó.


/Academia Konoha/Entrada principal/Hora de salida/

— Hiro, —Sakura caminaba junto a él rumbo al vehículo que los llevaría a casa— ¿estás seguro de que fue buena idea ignorarlo?

— Sakura-san, por lo poco que pude averiguar, la pandilla es muy reconocida en el distrito Koshi, Kikuchi tal vez, y avanzó en pocos meses a ese puesto; ahora quieren adueñarse de este distrito. Entablar una conversación con ese tipo de personas es muy peligroso para la familia Haruno. Lo mejor será mantenernos lejos de todo. —respondió tranquilo y sin apartar su mirada del trayecto. Ella respiró profundo. Analizó sus palabras por un instante y para cuando ya tenía la respuesta a su opinión Hiro la tomó de la muñeca y apresuró el paso.

— ¿Qué pasa? —el temor apareció en su voz.

Deberá regresar a casa sin mí, Sakura-san. —susurró y comenzaron a correr.

Antes de darse cuenta, Hiro la empujó dentro del auto en la parte trasera, cerró la puerta y asomó su rostro en la ventana del co-piloto para comunicarle al chofer que la llevara a casa sana y salva. El motor encendió rápido y el acelerador la llevó hacia atrás. — ¡Detente! —Gritó al hombre mientras se arrodillaba en el asiento para divisar a Hiro a la distancia; poco a poco fue rodeado de un grupo de muchachos de talle alto. Uno de ellos lo reconocería donde fuera por su llamativa cabellera dorada. — Hiro... —Impotente, permaneció en esa posición hasta que la silueta de su amigo era un mero recuerdo en su mente. Gritar, patear, regañar al conductor no serviría de nada pues, pasara lo que pasara, su bienestar siempre era una prioridad.


/Distrito Tamana/Callejones/Tarde/

Fue conducido en silencio a la parte posterior externa de la Academia, donde unos callejones y tachos de basura eran los únicos testigos de que podría suceder.

— Únete a nuestra banda, ¡Tsuki no Hebi! —expresó con una sonrisa natural el rubio. Hiro limitó a observar cada uno de los acompañantes, cinco para ser precisos, que lo miraban de forma amenazadora.

— No. —respondió tranquilo.

— ¡Oh, vamos! —acotó con compañerismo— Somos la pandilla más famosa del Distrito Koshi y Kikuchi, ¡de veras! —se mostraba muy orgulloso del grupo de pandilleros; despreocupado y alegre. Ni parecido a como se comportó en la terraza.

— Gracias por la oferta, pero no.

— ¡No permitimos a cualquiera el ingreso, Hiro~chan! —ligeramente contrariado por su actitud infantil, volvió a responder con sosiego.

— Mi respuesta sigue siendo no. —La sonrisa de Naruto se borró por completo. La respuesta repetitiva y, más aún, su actitud indiferente comenzó a ser irritante; él sólo tenía paciencia para tratar a una persona así de molesta y el puesto ya estaba ocupado. — Si me disculpan, debo regresar a casa para almorzar y estudiar. —acomodó su mochila en el hombro y dio un par de pasos en dirección a la avenida principal; camino más corto a la Residencia Haruno.

Naruto cerró el paso con un rostro no muy complacido. Cruzó los brazos.

— ¿Te atreves a negar nuestra petición? Parece que eres ciego. —con su mano derecha señaló la desventaja de poder que tenía.— Somos cinco y tú pues... ¡sólo tú! No lo repetiré de nuevo, ¿te unes? —Pero el muchacho bajito se hizo a un lado y prosiguió un par de pasos más. Entonces el rubio, con un movimiento de cabeza dio la orden a los demás y estos rodearon a Hiro. Él se detuvo y su mirada fue cubierta por el flequillo. Bajó la mochila y volteó lentamente.

— ¡Te lo buscaste! —acotó el rubio con orgullo. Sonrió, pues el haber luchado con él antes le daba una ventaja; sin contar que sus colegas lo ayudarían.

Hiro lanzó la mochila hacia un poste de alumbrado y levantó la mirada; lleno de quietud. Naruto corrió hacia el muchacho, lanzó una patada con su pierna izquierda directo al torso; Hiro la detendría con ambos brazos, entonces él podría cortar el golpe, bajar la pierna y dar golpe en el rostro para terminar como vencedor, o en el menor de los casos, devolverle el "favor" de la mañana.

Pero su sonrisa de triunfo, por sus cálculos, desapareció cuando Hiro agachó su cuerpo y divisó la patada de uno de sus hombres directo a él. Ambos quedaron tendidos en el suelo por el golpe seco en ambas pantorrillas.

Entonces, Hiro, liviano como el viento, corrió hacia uno de los sujetos que permaneció quieto al ver el choque del líder con el otro miembro. Atónito por la velocidad que adoptó de un segundo a otro, lo último que alcanzó a ver el que hacía de estatua, fue la rodilla de Hiro impactada en su cara; logró aquello impulsándose hacia arriba con las manos que se apoyaron en los hombros del pandillero. La nariz rota llevó a un tercer enemigo al suelo con sufrimiento.

Los restantes, dos cobardes, al analizar lo hábil que era en combate, decidieron ayudarse con unas navajas corriendo juntos hacia el objetivo; uno detrás del otro. Pero cuando Hiro tocó suelo con la gracia de una pluma, corrió hacia ellos sin una pizca de temor; derrapó para que el golpe recayera en sus pies. El primero saltó, pero el segundo recibió el impacto y cayó estrepitosamente, lacerando su mano con la navaja por no soltarla a tiempo.

Para cuando el primero —el que saltó— logró posicionar ambos pies firmes en tierra, ya era tarde. Hiro apareció a su espalda como una sombra. Una patada bajo los glúteos lo hizo arrodillarse, entonces con su agilidad y rapidez, la pierna derecha impactó la cabeza del joven y terminó inconsciente.

Arregló su uniforme, caminó hacia donde había dejado su mochila, la recogió y dio unos pasos en dirección a la avenida principal. Se detuvo a raya— No molesten a la señorita Sakura. —y sin mirar atrás continuó el trayecto con paso lento— Agradezco su invitación, pero la rechazo.

Naruto, aún con ese punzante dolor recorriendo toda su pierna, contempló el caminar del chico hasta perderle de vista unas cuadras más adelante.

— (Vaya cajita de sorpresas... ¿cajita?)

Naruto Uzumaki permaneció sumido en su cabeza por unos segundos, examinó la peculiar apariencia del joven capaz de vencer al segundo al mando y cinco de sus miembros sin derramar una gota de sangre. Logró sentarse sin poder apoyar su pierna todavía.

— (Pelea muy bien para tener una apariencia tan dulce y...) —abrió sus ojos de par en par al darse cuenta lo que había pensado del chico.— (¡EEEEEEEHHHHH!) —Llevó ambas manos a la cabeza por el shock de sus pensamientos, sino fuera por la punzada intermitente en su pantorrilla, habría arrancado de raíz sus doradas hebras.


/Academia Konoha/Receso/Duchas externas/

El segundo día de estudio en ese asqueroso colegio público y ya se encontraba en graves problemas. Tomada por sorpresa por la persona que menos quería toparse en la academia; si hubiera controlado sus impulsos no estaría en una situación tan desastrosa. La mirada de su agresora psicológica la tenía alterada a no más poder y lo que le estaba pidiendo era aún peor de lo que pudiera haberse imaginado en sus más horribles pesadillas.

— ¿Entendido?... Acosadora asquerosa. —esputó con una mueca mientras picaba su frente con el dedo.

— No te atrevas a hablarme así o...

— ¿Me amenazas? —su mirada ensombreció— ¿Segura que tienes cerebro allí dentro? —Ine empujó a Karin a la altura del pecho y golpeó el muro detrás— Yo de ti, pensaría antes de hablarme de esa manera. Podría salirte caro tu diminuta muestra de valor... tomate pervertido. —sonrió con malicia.

— ¡Ya te dije, n-no estaba espiando en el baño de los hombres! —replicó mientras las gotas de sudor bajaban por su mejilla.

— Si no cumples lo que te dije... —ignoró su repulsivo y bajo acto de husmear los vestidores masculinos. Ine arrugó la frente y todo rastro de diversión fue eliminado, creando una clara muestra de intimidación. Karin bajó la mirada.

— ¿De... debe ser hoy?

— Sí. —alegó de brazos cruzados— Sólo llévala al lugar y quedarás libre. Juro que nadie te hará nada. —rodó los ojos con hastío al pronunciar la última frase.

De... de acuerdo. —murmuró. Un peso inconmensurable apareció en su espalda por el acto que estaba obligada a realizar. Era ella o Sakura... No había escapatoria. No había con quién acudir. Y para su mala suerte, Ine la culpó de algo que pensó hacer y jamás llevó a cabo.

— Recuerda... —colocó su índice frente a su boca con una sonrisa ladina antes de retirarse.


/Academia Konoha/Entrada principal/Hora de salida/

— ¡SAKURA! —volteó sorprendida por el gesto; la mirada de Hiro se posó en sus rojizos ojos con sospecha. Karin evitó el contacto visual— ¡Espera Sakura!

— ¿Qué pasa, Karin?

— Quiero... —sus ojos se posaron en Hiro de manera fugaz— invitarte a mi casa.

— ¿De verdad? —la felicidad en su voz, junto al asombro acrecentó la carga en su espalda.

— ¡S-sí! —forzó una sonrisa— Una invitación para almorzar. ¿Aceptas?

— ¡Por supuesto que sí!

Sakura tomó por el brazo a la pelirroja y esta dirigió sus pasos hacia el vehículo, donde un hombre de traje y gorra de conductor las esperaba. No podía estar más agradecida y eufórica. ¡Era la primera chica que le pedía asistir a una comida en casa. Durante los años de estudio en el Internado, Sakura no había tenido la dicha de formar una amistad con la cual salir a pasear. Ella pensó, en aquellos tiempos, que su estatus causaba un poco de recelo o inseguridad y por ello no podía crear un lazo de amistad como el que tenía con Hiro.

Pero alguien no estaba convencido por esas palabras repentinas.

Durante todo el día Hiro, menos Sakura, había sido acediado por la pandilla. Lo cual le pareció muy extraño, pues, según sus investigaciones con estudiantes de la academia, ellos no tomaban un "no" por respuesta así de fácil. Por ello las siguió en silencio, esperando que el juicio sobre la actitud de Karin fuese un error.

Sakura... —Karin comenzó a susurar cuando divisó, por el rabillo del ojo, a Hiro. — La invitación es sólo para chicas. —con su mirada señaló a su guardaespaldas detrás de ella como un fiel canino. Sakura comprendió el gesto y guiñó su ojo. Se apartó de Karin para charlar con él.

— Hiro —su sospecha cobraba color y fuerza— Tú no puedes venir.

— Debo disculparme, Sakura-san, pero sabe mejor que nadie, no puedo dejarla sola. —la mirada amable de Sakura rápidamente cambió a una de rabia. — Incluso como orden. No puedo dejarla sin... —frunció el ceño.

— ¡Me aburre que siempre digas lo mismo! —protestó— Es la primera invitación a almorzar y no pienso dejarla sólo por tus "órdenes". ¡Es una reunión para chicas!

— No me molesta esperarla fuera de la residencia.

— ¡Eres bobo o qué! —movió los brazos con ofensa— ¿Sabes lo vergonzoso que sería para mí si haces eso?

Lanzó el maletín a su rostro, tomó a Karin por el brazo y corrieron al auto; partió a penas la puerta trasera sonó. Hiro tomó el maletín del suelo, corrió hacia el vehículo Haruno y tomó lugar en el asiento de co-piloto. — No la pierda de vista. —Expresó al chofér sin demostrar preocupación, pero ese presentimiento en su interior sabía que traería problemas para Sakura y si la lastimaban jamás se lo perdonaría.


/Distrito Koshi/Construcciones abandonadas/Tarde/

Hablando y hablando durante todo el trayecto, Sakura no se percató que Karin permanecía inmóvil en su puesto con sus ojos ocultos tras el brillo de sus lentes y la cabeza levemente caída. Un bache la despertó de esa abrumadora alegría ciega y dirigió la mirada al exterior; esa sonrisa se marchó junto a la comodidad del ambiente que ella imaginó todo el tiempo.

— Karin, ¿dónde... dónde estamos?

El auto se detuvo por completo dentro de un lote extenso y plagado de viviendas y despojos de chatarra. Múltiples construcciones deterioradas rodeaban el lugar baldío donde se había detenido el auto.

Perdóname Sakura... —murmuró Karin sin mirarla. Los enormes jades de la joven quedaron petrificados cuando divisó a Naruto e Ine con su rostro lleno de satisfacción; salieron de una de las viejas casas. — No tuve otra opción.

— Bien hecho, pelirroja. —manifestó Ine al abrir la puerta del carro. Sacó a Sakura tirándola del cabello.

— ¡Maldita! —chilló Ine luego de que, con los pies firmes en la grava, Sakura también tirara de su cabello; Ine la empujó y esta cayó sobre su trasero un par de metros lejos. Cerró la puerta con rabia por haberla despeinado y el auto arrancó; Karin no miró atrás. Naruto se acercó a ella para recogerla como un saco de papas para llevarla dentro. Intentó liberarse golpeando la espalda del rubio, pero ni se inmutaba; los gritos y maldiciones no cesaron hasta durante el trayecto.

— (Tiene fuerza.) —pensó una vez la depositó en el suelo de madera apolillada y húmeda de la casa.

Se puso de pie, sacudió su uniforme y determinada a decirle un par de grosería en la cara a Naruto, quedó muda al distinguir la persona en el fondo de la habitación. — ¿Sasuke-kun?

El muchacho alto y de cabellera oscura, como su mirada, se aproximó a Sakura, la tomó del brazo con brusquedad y dirigió su mirada indolente a los presentes.

— No quiero fallos esta vez. —la amargura en su voz estremeció el cuerpo de Naruto e Ine.

Cuando Sasuke se enteró que ese muchacho de baja estatura había vencido a Naruto, ordenó su pertenencia al grupo sólo para molestar al rubio, pero luego de saber que había vencido al idiota por segunda ocasión, acompañado de cinco miembros más, cambió su idea de burla a una necesidad para el crecimiento del grupo. Con alguien —quizá tan hábil como él— tomar el distrito Tamana sería más rápido.

Dentro de sí, quería corroborar esa fuerza que tanto mencionó Naruto con desagrado.

— ¿Por qué haces esto, Sa...? —intentó zafarse, pero él apretó más fuerte.

— Cierra la boca. —Sakura comprendió, con ese gesto de desprecio hacia ella, que no era el muchacho amable de la fiesta; fue en ese momento que el sentimiento de temor inundó su cabeza. Tomó aire. Sus labios temblaron levemente antes de poder preguntar si todo eso implicaba un secuestro.

— No seas estúpida. —respondió Ine— ¿Quien dijo que queremos algo de ti, frentona? —sus ojos se abrieron de para en par.

— ¡Eres sólo un anzuelo, Sakura-chan! —agregó Naruto con una sonrisa coqueta.

— ¡Respétame, idiota! —gritó molesta en su dirección— ¡No te he dado ese tipo de confianza! —reaccionó así al llamarla por su nombre. Ine se aproximó a la joven y apretó sus cachetes.

— Después de todo, tienes agallas. —Sakura la empujó con el brazo que tenía libre y tiró del otro para que Sasuke la soltara de una vez por todas, pero al predecir su acción, él la aflojó y Sakura impactó con la pared más cercana. Se apoyó con un leve dolor en el brazo. Antes de que Ine se acercara para un posible desquite por el empujón, la puerta golpea con rudeza.

— ¡Hiro! —su guardaespaldas se acercó a ella con pasos largos y rápidos.

— ¿Te encuentras bien, Sakura-san? —con una mirada rápida examinó su cuerpo. Ella negó haber sido golpeada. Tenerlo a Hiro allí la hacía sentir calmada, pero el susto de que algo pudiese haberle sucedido igual emergió en sus ojos húmedos; negándose a llorar delante de Hiro para no preocuparle más.

— Hiro perdóname yo no...

— Tranquilízate, Sakura-san. —ella sonrió por sus palabras reconfortantes— Me alegra verte sana y salva.

Ugh... ¡Ya paren! —manifestó Ine rodando los ojos— Su escena de enamorados tapona mis arterias.

Luego Ine posó sus ojos en Naruto. Una expresión de contrariedad apareció, pues este se encontraba llorando a mares por el conmovedor reencuentro. Ella no comprendía cómo era capaz de mostrar ese rostro a quien le había pateado el trasero dos veces consecutivas.

El conductor de la familia ingresó minutos después, Hiro dio una señal sutil y el hombre tomó a Sakura por la cintura para llevarla al auto. Gritos, groserías y su nombre resonar cada vez más bajo era lo mejor. Todo lo que debía importar era su bienestar. Tenía sus ojos fijos en Sasuke, este igual. Cuando el silencio reinó por completo, decidió hablar.

— No había la necesidad de asustar a la Señorita Sakura si el asunto es conmigo. —expresó con tono suave.

— Eres de aquellos que buscan un enfrentamiento directo. —manifestó Sasuke con una mirada orgullosa.

— Pido que no molesten a Sakura-san.

— Únete a nosotros.

— Gracias, pero no. —Sasuke sonrió ladino y pasó la mano por su cabello.

— Hagamos un trato. —Naruto e Ine observaban en silencio cerca de la entrada— Luchemos. —ambos miembros quedaron sorprendidos y asustados por las palabras— Si gano, te unirás sin quejas.

— No. Tengo un trabajo. —respondió cordial.

— Así hablan los que saben que perderán en una batalla real. —Hiro permaneció en silencio sin apartar la mirada de Sasuke.

— Si gano, tú y tu banda dejarán en paz a la señorita Sakura... y a mí. —Sasuke sonrió complacido de haber conseguido lo que buscaba. Se colocó en el centro de la habitación con una pose sencilla, claramente alerta, a espera del primer golpe... o analizando cómo atacar. Sin duda, era un nivel diferente de batall. Un mal cálculo podría costar el bienestar de su custodiada.

Naruto e Ine tragaron con dificultad, se miraron por unos segundos. Ambos pensaban lo mismo— (¡Será su fin!)


Besos y abrazos en papel... :3
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