"MUÉVETE" "CORRE" "SOLO NO TE DETENGAS" PIENSO PARA MIS ADENTROS PRESA DEL PÁNICO DE SER PERSEGUIDA POR UNA HORDA ENFURECIDA.
ME FALTA POCO PARA LLEGAR AL CUARTEL, NADA MAS UNOS METROS Y ESTARÉ A SALVO...PERO MIS PIERNAS Y MIS PULMONES EMPIEZAN A FLAQUEAR.
"CONCÉNTRATE" "SOLO CREA UN PORTAL Y PODRÁS ESCAPAR DE ELLOS" PERO CON TAN MALA SUERTE QUE ME OLVIDÉ QUE PARA SALIR BIEN DEL PORTAL CREADO TENGO QUE CONCENTRARME EN EL PUNTO FIJO, ACABANDO...¿COLGADA EN LA LAMPARA DE LA SALA PRINCIPAL?
DE PRONTO ESCUCHO EL CARACTERÍSTICO TACONEO DE LA REINA MALVADA ACERCÁNDOSE A MÍ.
-BUENAS NOCHES SEÑORITA ANJELICKE-DICE ELLA PASANDO DE LARGO, CON SU VISTA CLAVADA EN UNA CARPETA ENTRE SUS MANOS...PARA LUEGO PARA EN SECO-¡SEÑORITA ANJELICKE!-CORRE A SOCORRERME, POR LO MENOS ALGUIEN SE PREOCUPA POR MI BIENESTAR-¿COMO TERMINÓ ALLÁ ARRIBA?-INTENTA BUSCAR EN SU LIBRO DE HECHIZOS, TAL VEZ UN CONJURO QUE ME AYUDE A BAJAR SIN LASTIMARME.
-NO ME CONCENTRÉ-LE DIGO APENADA. PARA LUEGO SENTIR EL SUELO BAJO MIS PIES Y GOLPE EN LA CABEZA.
-¿DE QUE NOS SIRVEN LAS CLASES DE MAGIA SI NO LAS CUMPLE EN LA PRACTICA?
-SOY ESCRITORA, NO HECHICERA-OTRO GOLPE MAS EN LA CABEZA.
-ENTONCES LA PROXIMA VEZ SOLO MANDAME UN MENSAJE Y YO ABRIRÉ EL PORTAL-ME MIRA COMO SI FUESE UNA NIÑA QUE COMETIÓ UNA TONTA TRAVESURA.
SIN NADA QUE DECIR LE ENTREGO EL CAPITULO Y ME PREPARO PARA IRME, ABRO EL PORTAL Y...ATERRIZO ENCIMA DE MI HERMANO.
-ES POR ESTO QUE ODIO LA MAGIA-DICE EL PARA LUEGO QUITARME A EMPUJONES.
¿Que pasó fictioneros? se que me quieren matar por tardar tanto en escribir este capitulo, pero por razones de internet, estudios, trabajo y bloqueo mental se me hizo un poquito dificil,
quiero agradecer a todos los que me siguen leyendo, poniendo en favoritos, comentando y escribiendo, no saben lo feliz que me hacen y me alientan a seguir escribiendo para ustedes.
Sammy16: muchísimas gracias por tu comentario en el capitulo anterior, espero que este te guste igual.
Arquitecta23: siguiendo tu consejo he creado este cap con la idea que me diste, muchisimas gracias por el aliento, espero que este cap te guste tanto y puedas seguir guiandome y comentando que te va pareciendo la historia.
Sin nada mas que añadir, aqui les dejo el capitulo 16. por favor lean, comenten que les pareció y como les gustaría que siguiera la trama entre Arabela y su familia y amigos.
CAPITULO 16:
POV REGINA:
Era algo desgarrador, no sabía cómo acercarme a ella, era como perderla de nuevo, pero más atronadoramente, estaba a mi lado, pero al mismo tiempo ya no lo estaba. Intentaba de todas las maneras posibles volver a conectar con mi pequeña. Ni siquiera podía entender cuando intentaba decirme algo a su manera.
-Si sigue pensando tan fuerte se quemara el cerebro, señora-Me reprendió Rumpel a mi lado, mientras me ayudaba a organizar mi estudio.
-¿Cómo es que siempre sabes lo que me sucede?-Le pregunté sorprendida.
-Señora, la conozco desde que salió del vientre de su madre-Me dijo con una sonrisa pretenciosa-Recuerde que fui yo quien le enseñó a caminar, la cuidaba cuando su madre estaba "muy ocupada", le enseñé a escribir, a leer, y por si le queda alguna duda…¿Acaso no recuerda quien le abría la ventana de su habitación cuando usted volvía de sus escapadas nocturnas con la señora Emma?-Recordaba mi niñez y adolescencia con cariño, este hombre frente a mí, había sido mas padre que mis propios progenitores, este hombre había sido una constante en toda mi vida, un amigo, un compañero más que un empleado, a pesar de que trabajaba para mí y me tratara con algo de superioridad, nunca lo había sentido asi.
-Como olvidarme de esos momentos, Rumpel-Dije riéndome-Tú y Granni siempre me cubrían en los momentos que me quedaba afuera, sin poder entrar por la puerta.
-No intente desviar mi atención, señora ¿Qué la tiene tan pensativa?-Rumpel me sabía leer como un libro abierto, o al menos era asi la mayor parte del tiempo.
-Ya sabes lo que sucede, Arabela aun no mejora, incluso, siento…que se está alejando-Como si la pequeña sabandija hubiese estado esperando detrás de la puerta, apareció de repente con un libro entre las manos, apenas nos vio se dirigió a mi mayordomo y le extendió el libro.
-Lo siento señorita, pero estoy ocupado en este momento-Le respondió Rumpel. Ella algo insegura y desanimada se acercó a mí. El libro que tenía en manos era uno de mis favoritos, "Moby Dick", ahí estaba mi oportunidad.
-Rumpel ¿Podrías dejarnos solas por un momento?-El solo me sonrió y se marchó, cerrando la puerta detrás de él-Muy bien, princesa, solo somos tu y yo-La senté a mi lado en el sofá y comencé a leerle el primer capítulo, su cabeza se apoyaba en mi hombro y apenas se movía asombrada cuando ocurría algo de su interés en la trama. Hasta que vi que algo además de mi voz, le llamaba la atención. Cuando la observé bien, su mirada estaba fija en mi equipo de música computarizado, su ojo visible estaba apagado, opaco-Cariño ¿quieres cantar?-Ella se sorprendió y me clavó la mirada por unos largos segundos, para luego bajar la mirada avergonzada y negar-Cariño, no tiene nada de malo que quieras hacer algo que te guste-Ella volvió a negar y se alejó un poco de mi lado. Ya no sabía qué hacer.
Hasta que recordé que en mi adolescencia era igual que ella, amaba la música, bailar, cantar, pero por culpa de las opresiones de Cora, lo había dejado para complacerla en sus caprichos.
-¿Sabes? La primera vez que te oí cantar, me recordaste mucho a mí-Ella parecía sorprendida, su mirada otra vez se desvió al aparato-Si, yo también solía interpretar…y no lo hacía tan mal-Ella seguía negando ¿A que le tenía tanto miedo?-Corazón, no te reprimas-La abracé contra mi pecho y le acaricié el cabello corto-…No sabes lo que extraño escuchar tu voz, tu mamá y tus hermanos también-De pronto la puerta se abrió, dejando ver a los diablillos de los mellizos, parados en el umbral, algo inseguros.
-Ari tararea en las noche-Dijo Ruby detrás de su hermano-A veces la oímos desde nuestros cuartos-Arabela, solo atinó a esconderse en mi pecho, avergonzada.
-Arabela…no tienes de que avergonzarte, cariño.
-Tiene miedo de la mujer-No entendía lo que me quería decir Neal ¿Qué mujer?-Teme que la mujer que se la llevó la escuche y le grite-Mentalmente me golpeé la cabeza contra un muro, había que ser un bruto completamente profesional para no darse cuenta de lo que en realidad sucedía en la cabeza de mi hija mayor. El trauma que mi maldita progenitora le había causado estaba tan arraigado en su interior, además del hecho que todavía estaba asustada de que volviera, que prácticamente había usado el silencio como defensa, un pedido de ayuda "no me lastimen".
-Arabela… ¿Cora te gritaba si intentabas hablar o cantar?-La única respuesta que tuve fue un asentimiento-Bebé, ella no está aquí, no puede volver a hacerte daño-Mi pequeña inclinó su cabeza a un lado y se quedó mirando el aparato de música-Por favor, hija…no sabes lo hermoso que sería escucharte de nuevo.
POV ARABELA:
Todavía tenía terror, los recuerdos inundaban mi mente, los gritos de esa mujer cada vez que me oía cantar o hablar, los golpes de su compinche Tamara cuando solo tarareaba para mí misma…madre decía que ya no podría hacerme nada, y que estaba a salvo, pero…aun dudaba…ya había intentado destruirme, ¿Cómo estaba segura de que no vendría luego por los mellizos, por Henry, o incluso para terminar lo que no lograron con el incendio…aun sentía el calor abrazador en mis noches de pesadillas, los golpes que intentaba dar para abrir esa maldita puerta, el ardor en mi espalda, el dolor en mis brazos, la quemazón en mi pierna, creyendo que era el fin, me había derrumbado.
Pero ahí estaba de nuevo, en casa, junto con madre y mis hermanos.
-¿Regina? ¿Niños? ¿Dónde están todos?-La voz de mamá se hoyó desde la sala de estar, junto el balbuceo de Henry.
-En mi despacho, Emma-Mamá acudió al llamado y apareció segundos después con el bebé Henry en sus brazos.
-Parece que hay reunión familiar-Me levanté y la tomé de la mano para que me siguiera al sofá-Espera compañerita, vas a hacer que se me caiga tu hermano-Lo tomé de sus brazos y lo sostuve contra mi cadera, soltando un siseo de dolor ya que el sabandija había agarrado uno de mis brazos lastimados, pero no podía culparlo, solo era un bebé.
Estábamos todos juntos en el sofá, mamá y madre en los apoya brazos, los mellizos a cada lado y el pequeño Henry en mi regazo.
-Los mellizos y yo estábamos hablando de la posibilidad de que nuestra hija esté reprimiéndose-Le dijo madre a mamá. Ellas se miraron de esa manera especial que parecía funcionar como una comunicación telepática. A veces creía que ese matrimonio era más que mágico. Ya que a pesar de todos los problemas que le estábamos ocasionando, nunca las había visto pelear realmente (salvo la vez que mamá Emma había descubierto que me estaban maltratando bajo la tutela de De Vil), discutir, gritarse, cada discusión acababa en charlas cargadas de chistes y bromas, para terminar en risas y un dulce beso en los labios de las dos.
-Compañerita…ya lo hemos hablado-Me dijo mamá-Archie también te explicó que nadie ni nada puede volver a hacerte daño…
Apenas quiso continuar hablando, cuando Henry comenzó a sollozar en sus brazos, estaba algo inquieto desde hacía dos días, tal vez le estaban saliendo sus últimos dientitos, pero con solo un pequeño movimiento de balanceo, lograban calmarlo en un santiamén. Pero en ese momento no estaba funcionando, por más que mamá lo arrullara o balanceara.
De pronto recordé un día…cuando aún era niñera de Henry, sabía como calmarlo…pero no me atrevía ¿Y si ya no tenía mi talento? ¿Y si irritaba mas a mi hermanito? tenía que intentarlo, porque si había algo que me rompía el alma era ver a mis hermanos sufriendo por algo y no poder ayudarlos.
Me levanté y agarré a Henry de los brazos de mamá haciendo que ella se enojara conmigo, pero no me importaba. Sin decir una palabra me dirigí al baño principal, siendo seguida por los demás, abrí la ducha de agua caliente, esperé a que se templara y me senté en el borde de la bañera con el bebé en mis piernas.
-¿Qué crees que estás haciendo con tu hermano?-Me pregunto enfadada. Le sonreí y le indiqué con un dedo en mis labios para que hiciera silencio. Le fui quitando los calcetines y su pequeño piyama de una pieza, hasta dejarlo solo con su pañal.
Me iba mojando las manos y pasándolas por su pancita, sus bracitos, su carita, limpiándole las lagrimas. Acompañando el sonido del agua correr fue que me animé, tomé aire por la nariz y comencé a cantar una vieja canción de cuna que me había aprendido de una de las familias de acogida en el pasado.
-A la nanita nana nanita ella, nanita ella
Mi niño tiene sueño, bendito sea, bendito sea
A la nanita nana nanita ella, nanita ella
Mi niño tiene sueño, bendito sea, bendito sea
Henry estaba concentrado en sentir el agua cálida en su cuerpo, las caricias de mis manos y mi voz cantando para él, había parado de llorar, mientras todos esos recuerdos volvían a mi memoria, la primera vez que lo había tenido en brazos, sus ojitos curiosos mirándome detenidamente, para luego tirar de un mechón mi cabello y reírse de mi mueca de dolor.
Fuentecita que corre clara y sonora
Ruiseñor que en la selva
Cantando y llora
Calla mientras la cuna se balancea
A la nanita nana nanita ella.
El terror de verme reflejada en ese periódico, justo con esa foto, la primera que nos habían tomado juntos, la sonrisa sardónica y diabólica de esa mujer al mostrármela, solo pensaba que si podía lastimar a alguien de su propia sangre ¿Qué le podía hacer a un pequeño bebé indefenso, que a la vez también era su nieto?
A la nanita nana nanita ella, nanita ella
Mi niño tiene sueño,…
Al terminar de cantar, sentí algo cálido y pegajoso recorrer mis mejillas, supe que eran lágrimas cuando llegaron a mis labios y pude probar ese gusto salado.
-Nana-La vocecita de Henry, todavía en mi regazo era calmada, adormilada, sus ojitos se estaban cerrando, su pequeña boca se abría en un alargado bostezo y su puñito se restregaba en uno de sus parpados.
-Duerme…diablillo-Por primera vez en casi un mes escuchaba mi propia voz, algo ronca y grave de no usarla tanto tiempo.
Lo cubrí con una toalla y me dispuse a salir del baño, pero mamá, madre, Neal y Ruby, estaban obstaculizando el paso, todos viéndome con la boca abierta y los ojos desorbitados.
-C…con permiso-Les dije haciéndome lugar para pasar al cuarto de Henry y poder vestirlo para que no tomara frio.
POV EMMA:
Sinceramente me había quedado de piedra, ahí estábamos todos en la puerta de nuestro baño, oyendo a nuestra hija, era tan hermoso, sorprendente porque ya había perdido las esperanzas de que esa chiquilla volviera a tener la suficiente confianza para volver a usar su voz.
Regina tenía los ojos llenos de lágrimas que no quería soltar, sabía perfectamente cómo se debía estar sintiendo, ignorando que teníamos como espectadores dos niños pequeños, nada mas abrazar a mi mujer nos besamos como un sello de esa promesa de amor verdadero que nos habíamos hecho hacia ya mucho tiempo.
-Señoras, hay niños presentes-Nos sobresaltó la voz de Mila detrás nuestro.
Regina recobrando la compostura, se separó de mí y se alisó una arruga inexistente de su camisa.
-Lo siento Mila, fue un impulso de felicidad-Me disculpé, enterneciéndome por la vergüenza de mi esposa porque la vieran en un estado vulnerable y sentimental.
-Entiendo señora ¿Puedo preguntar si oí la voz de la señorita Arabela?
-En efecto Mila, esa fue nuestra hija cantando-Le respondió Regina.
Algo raro le estaba sucediendo, podía ver que sus ojos se habían oscurecido, y ya no eran los castaños oscuros que tanto conocía, sino casi negros, su respiración parecía algo rápida y sus mejillas se había colorado a tal punto de parecer sofocada. Conocía perfectamente que eran esas señales, asi que sin pensarlo le pedí a Mila que bajara con los cuatro niños a la sala y les diera su merienda, pero que por ningún motivo les permitiera volver a subir al piso superior por un buen rato.
Regina agradecida con el gesto, nada más tomar mi mano me tiró hacia nuestra habitación y cerró la puerta de un portazo.
Sabía muy bien que este momento de alegría también despertaría la bestia dormida que tenia dentro, esa fiera insaciable que tanto me gustaba en la intimidad de esas cuatro paredes.
Regina se acercó como un gato con los ojos fijos en mi polla que ya estaba semi erecta, mientras se aproximaba, se mordía el labio, haciéndola más sexi, sonriendo con picardía. Sin pedirme permiso ni nada, solo bajó mi cremallera y sacó mi polla de su encierro.
Observé con los ojos entrecerrados como alcanzaba mi polla, haciéndome gemir cuando se puco completamente dura. Ella sonrió y apretó la base con fuerza, con sus manos todavía en mi compañero, sonrió y sin previo aviso lo tomó en sus labios.
Centímetro a centímetro lo metió por completo en su boca, moviéndose mas y mas rápido, apenas podía contener el aliento, sabía que el reflejo nauseabundo inexistente de mi esposa la ayudaba a que le llegara hasta la garganta, y cada vez que llegaba a ese punto no podía detener mis fuertes gemidos que de seguro se oían por toda la casa.
Solté un gemido decepcionado cuando Regina soltó mi miembro con un "pop" resbaladizo, sus labios hinchados y brillantes de una mezcla de saliva y liquido pre seminal. Antes de tener la oportunidad de quejarme, me bajó los pantalones y los bóxers hasta los tobillos, y mirándome directamente a los ojos comenzó a chupar mis bolas que ya se sentían pesadas y cargadas. Tomando tanto en su boca como jugando todavía con su mano en mi pene arriba y abajo.
Mis gemidos se volvieron más fuertes viendo la cabeza de Regina sacudirse arriba y abajo en sobre por debajo de mi cintura, mis manos fueron directamente a su cabello. La sensación estaba enloqueciéndome y sentía que en poco tiempo podía estallar.
Todavía con las manos en el cabello de mi morena, la hice levantarse empujándola a mi rostro y dándole un beso voraz, uno urgente, lleno de lujuria y necesidad como nunca antes. La pegué a mí por la cintura y sin miramientos giré mi cuerpo para invertir las posiciones, ahora ella se encontraba debajo de mí. Colocándome entre las piernas de mi esposa besé y mordí su barbilla y cuello, sin importarme si dejaría marca en un futuro próximo.
La hice sentarse en la cama y yo de rodillas frente a ella le fui desabotonando su camisa, exponiendo el pecho que tanto me enloquecía, aprovechando el cierre frontal de este. Me detuve unos segundos para disfrutar la vista de esos senos, viendo como la respiración de Regina los hacía subir y bajar, me relamí para luego chupar uno con fuerza, disfrutando del gemido que salía de su garganta y atender al otro con mi mano, pellizcando su pezón los mis dedos índice y pulgar.
POV TERCERA PERSONA:
Regina no pudo contener un fuerte gemido cuando sintió la boca de Emma contra su pecho, llevando la mano al cabello de la rubia, rizando los dedos en su cabellera, aumentó la presión de la sheriff contra su cuerpo.
Las manos de Emma, en un instinto insaciable deambulaban por el cuerpo de su esposa, apretando y arañando suavemente, dejando una espeta de piel erizada, sus muslos, trasero, para volver a subir a su cadera. Bajó lentamente, su boca hambrienta saboreaba cada centímetro de su mujer. Comenzando un camino de besos, chupetones y mordidas, desde su punto de pulso en el cuello hasta su estomago.
Con impaciencia le quitó con furia la falda que aun tenia enrollada en su cintura para luego arrojarla al suelo, dejando a Regina con solo una braguita de encaje negro. Emma deslizó un dedo en el clítoris de Regina, aun sobre la delgada tela, que estaba completamente empapada, su mirada tenía un brillo diferente a todo lo que la morena había visto antes en su mujer.
-Ahora-Dijo Emma casi en un susurró-Voy a hacer contigo exactamente lo que llevo esperando desde hace tiempo-El aliento de Emma contra la piel de Regina la hizo estremecerse, algo que no pasó desapercibido para la rubia.
-Cuento con eso, sheriff-Dijo Regina en el mismo tono, tirando de Emma para otro beso, sintiendo a su esposa penetrarla con dos dedos, dejando escapar un fuerte gemido-Muéstreme de lo que es capaz, señorita Swan-Dijo la morena mordiendo el hombro de su mujer.
Regina se retorció contra los dedos de Emma, moviendo su cadera cada vez más rápido, rogando por mas contacto, cuando la rubia sintió que su esposa está al borde del orgasmo, retiró sus dedos, recibiendo una mirada incrédula que le devolvió con una sonrisa maliciosa. Ella se hizo a un lado, quitándose la camisa sin mangas y arrojándola en algún lado del piso junto con la ropa de su mujer, sus botas y pantalones también fueron arrojados, haciendo salivar a la morena al ver la polla rígida de su pareja.
Emma volvió al ataque con un beso urgente y cargado de toda la tensión del momento, sintiendo que sus cuerpos conectados ardían como el fuego.
-Vamos señorita Swan-Jadeó Regina, quebrando su voz por la anticipación a los que se venía.
Emma no respondió, solo sonrió, y en un movimiento rápido arrancó las bragas y aferró su boca al coño de su esposa, chupando, lamiendo, apretando ligeramente el clítoris con sus dientes. Regina gimió ruidosamente sin importarle si era oída por toda la casa, una de sus manos estaba agarrada a los risos de la sheriff mientras con la otra apretaba la madera de la cabeza haciendo que crujiera mínimamente, sosteniendo su cuerpo acompañando sus caderas contra la boca de la rubia, sintiendo que el orgasmo se acercaba. Emma solo escuchaba el rechinido de la cama entremezclado con gemidos entrecortados y maldiciones de Regina.
Un grito de la boca de Regina salió potente, perdió su fuerza y se derrumbó sobre la cama.
Emma sonrió de nuevo y levantó al alcalde, girando nuevamente sus posiciones.
-No he terminado contigo, cuando lo haga, no podrás caminar recto en días-Mordisqueó la oreja del alcalde, su voz ronca por todos los gemidos y maldiciones de Regina. Estaba a punto de explotar pero quería darle a su mujer como nunca antes.
En el momento siguiente Regina sintió como Emma se posicionaba de nuevo entre sus piernas, su polla palpitante rozando la entrada de su coño y no pudo evitar soltar un gemido lastimero.
La rubia comenzó a llenarla lentamente, gimiendo junto al alcalde cuando sintió las paredes de su morena apretarse alrededor de su miembro, se movía a un ritmo tortuosamente lento, haciendo que Regina moviera sus caderas, buscando mas contacto. Emma aumentó el ritmo de sus empujes gradualmente, cada vez más fuerte.
Estaba tomando toda la fuerza de Emma para no correrse y sabía que no faltaría mucho tiempo para estallar, asi que se retiró lentamente del sexo de Regina y gimió ante la vista. Su polla brillaba con los jugos de su esposa, y este se apretaba por nada. Rogando que se llenara de nuevo, esta vez hasta que la rubia acabara dentro de ella.
Sin decir nada, Emma beso a su mujer, luego la abrazó, pegando nuevamente su cuerpo al de ella, Regina, con suma urgencia la rodeó con sus piernas alrededor de su cintura sentándose en la entrepierna de su compañera. Ella comenzó a moverse otra vez, empujando a una conexión más profunda, de movimientos más rápidos y fuertes, ambas gritaban de placer.
Sus cuerpos sudorosos, algunos mechones de cabello pegados a sus rostros, la visión de Regina subiendo y bajando en su regazo estaba volviendo loca a la sheriff, necesitaba correrse desesperadamente, pero quería más.
-Ama lo que le estoy haciendo ¿verdad alcaldesa?-Emma habló sin aliento, usando algo de sarcasmo en su voz mientras decía ese título.
En poco tiempo Regina alcanzó su orgasmo nuevamente, su cuerpo cayó contra el de la sheriff, conteniendo el aliento, su pecho subía y bajaba rápidamente, Emma por fin se vació, llenando el sexo de la morena con su semen.
espero que les haya gustado y puedan decirme que les pareció.
sin nada mas que decir se despide de ustedes: su amiga Evil Anjelicke.
nos leeremos en otro capitulo.
