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Disclaimer: Personajes de Masashi Kishimoto-sama y la trama es de Hang Yu-rang unni –sazonada a mi manera–. (-u-)
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SENSACIONES EXTRAÑAS JUNTO A ESA PERSONA
/Distrito Koshi/Construcciones abandonadas/Tarde/
— ¡Eres un idiota! —Sakura no paraba e regañar a Hiro, pues este no la dejaba acercarse para revisar las cortadas y moretones visibles.
— Ya te dije que... que estoy bien, Sakura-san.
— ¿Bien? ¡Bien! ¡BIEN! —le dio un coscorrón en la cabeza, pero al ver que demostró dolor, se arrepintió por no controlar su temperamento. Suspiró y lo miró profundamente dolida por haber sido una mera espectadora. Ella siguió sentada junto a él después de que, poco a poco, los miembros se retiraban a sus casa; no sin antes darle una animosa bienvenida a la Familia. — De todas maneras debes ir al hospital.
— Si con eso ya no te preocupas más, Sakura-san, está bien. —Se puso de pie con ayuda de Sakura; ella lo sostenía del brazo izquierdo. — Pero ya está oscuro, así que primero te dejaré en casa.
— No. —esa voz no fue de la chica. —Ella puede irse por sí misma, vamos a celebrar tu ingreso.
— ¡Sasuke! —gritó Naruto al notar que tenía una sonrisa de satisfacción en el rostro al decirlo.
— No dejaré que Sakura-san camine por lugares así; podría suceder algo. —comentó con su tono suave y apacible. La respiración ya se había normalizado, pero el dolor seguía latente como las bombeadas del corazón en todo su cuerpo. Cruzó el brazo por detrás de Sakura y ambos emprendieron el viaje a la salida para tomar un taxi.
— Hiro, —Sakura murmuró con una extraña risilla— eres más ligero de lo que pensé. —él no le prestó atención a su comentario.
— Quise ser amable. —expulsó con los brazos cruzados. Con un rostro frío, dirigió las palabras a Naruto— Encárgate de que llegue segura a su casa. —Naruto respondió con sus ojos, pero al dar la vuelta ya no vio los cuerpos delgados de los nuevos miembros. Para estar tan lastimado, se encontraba a varios metros de distancia.
— ¡Oe, Hiro-chan! —exclamó, pero no prestaron atención. — ¡Oe, Hiro! ¡Espera! —pero ambos seguían, paso a paso, rumbo a la avenida principal. — ¡NO ME IGNOREN! ¡Maldición! —Sasuke notó que a ambos novatos les importaba mínimo su puesto. Si bien Hiro tenía el mismo puesto que Naruto, debía obedecer por el tiempo en la pandilla, no por la fuerza.
Naruto llegó y bloqueó el paso. Sasuke se acercó a ellos caminando; no le gustaba correr tras nadie.
— Apártate, Naruto. Llevaré a Hiro al hospital. —respondió una molesta Sakura.
— Mira con quien estás hablando ahora, estorbo. —respondió Sasuke. Hiro pensó que estaba defendiendo a Naruto, pero él no era de ese tipo. — Él es tu superior. —Sasuke se colocó delante de Hiro y se agachó ligeramente frente a él. — Él y yo tenemos que hablar, y no estás incluida. Naruto te llevará.
Pudo haber bloqueado su acción, pero en su estado, ni los dedos respondían por el dolor.
Sasuke colocó las manos en espalda de Hiro y situó su hombro a la altura del estómago de Hatake; levantándolo como un saco de papas con tal rapidez que no disimuló el asombro por el peso ligero de su cuerpo delgado. Estaba tan cansado por la última prueba y las palizas anteriores que apenas y movió las pestañas para quejarse. Estaba tranquilo al pensar que ya no lo tenía como enemigo, pero al meditarlo un poco más, al darse cuenta en la situación en la que se encontraba, sus ojos se abrieron de par en par y empezó a patear; sin mucha fuerza, claro.
Sasuke giró para ver a Naruto. — Llévatela. —limitó a decir y luego empezó a caminar hacia la cabaña que usaban de base; unas de las pocas construcciones que estaban completas.
Sakura quedó inmóvil por la acción realizada de Sasuke. Sus pupilas de un verde jade observaban cómo Hiro pateaba y manoteaba levemente para liberarse.
— ¡Vamos, Sakura-chan! —expresó con una zorruna sonrisa— El idiota no soporta a un novato desobediente. —Sakura miró a Naruto por un momento; estaba en blanco. — ¡Descuida! —volvió a sonreír, esta vez con calidez— Sasuke le dio una paliza el otro día, pero ahora que somos familia ya no tienes de que preocuparte.
— No puedo dejarlo. —por fin logró decir aquello que pensaba. Dio media vuelta mientras su cuerpo temblaba levemente. Dio un paso, pero él la detuvo. al voltear, esa alegría y amabilidad desapareció y se topó con una mirada dura y seria; algo aterrador.
— No, Sakura. Una vez que eres parte de la familia, Sasuke estaría dispuesto a dar su vida por cualquiera de nosotros. —los hombros de ella se relajaron mientras sus ojos se abría de par en par— Además, si vas, sólo darías problemas. —apartó la mano al darse cuenta que ella había captado el mensaje.
Sakura bajó la cabeza con una mirada de zozobra que Naruto alcanzó a ver.
— No lo conozco bien, pero estoy seguro que Hiro-chan se interpondría para que nada te pasara, aún en esas condiciones. —Sakura levantó la cabeza y sonrió con tristeza. Hiro siempre terminaba castigado o lastimado por su culpa.
— ¡Ve a casa, Sakura-saaan! —ese tono suave y elevado la hizo voltear de inmediato— ¡Iré más tardeee! —la distancia no era mayor a veinte metros, pero la puesta de sol le impedía a Naruto y Sakura, apreciar el sonrojado rostro de Hiro por encontrarse en tan embarazosa situación.
— ¡Cuídate mucho, Hirooo! —respondió con cariño en su voz y siguió a Naruto a la avenida principal, donde el chofer da la Familia Haruno la estaba esperando desde hace unos minutos. Ella supo que eso se debía a Hiro, quien llamó al hombre por teléfono cuando salían de la academia. Sonrió al notar lo precavido que siempre ha sido su amigo, pero también entristeció por ser alguien de ayuda para él... Una débil.
Naruto abrió la puerta trasera con algo de tristeza por no poder ir a dejar él mismo. — Por cierto, Sakura-chan. ¿Acaso los dos son novios? —comentó con una sonrisa coqueta.
Ella entró al vehículo y cerró la puerta con fuerza ignorándolo en su totalidad.
/Guarida de pandilla/Construcciones abandonadas/Atardecer/
— ¡Y-ya bájame! —manifestó una vez dentro de la casa. Sasuke estuvo a punto de hacerlo, pero como esa expresión la percibió como una orden no lo hizo. ¡A él nadie le da órdenes!
— Sé amable. —respondió, moviendo el hombro para que se quedara quieto.
— Por... Por favor, bájame. —no quería iniciar otra riña en ese estado.
— "Sasuke"
— ¿eh?
— "Por favor bájame, Sasuke"
— N-no. —Sasuke volvió a mover su hombro para zarandear el liviano cuerpo del adolorido chico. — ¡E-está bien, está bien...! Lo... Lo haré. —respiró profundo para analizar la situación.
No había nada malo con decir su nombre, después de todo eran meras palabras. Aún así... ¿Por qué no quería? o más bien, ¿por qué le costaba? Sentía algo extraño en su interior al sólo pensar que debía pronunciar su nombre. Era una sensación que no había sentido antes; con nadie. Si era totalmente sincero... Esa efecto sólo lo causaba el gañan que lo tenía como trapo en su hombro.
— ¿Y bien?
— Po... Por favor, bájame, Sa... Sa... Sasuke... kun.
— (¿Otra vez "-kun"?)
Sin el más mínimo cuidado, tiró al muchacho en el suelo de madera como una caja de zapatos, a Hiro no le sorprendió; era un chico cargando a otro al fin de cuentas. Sasuke lo observó por un momento y se acuclilló frente a él a menos de un metro de distancia. — Quítate la camisa.
— ¡N-no! —recogió las piernas y las rodeó con sus brazos— ¡Po-por qué haría eso!
Por primera vez, desde que había sido recogida de las calles por Kakashi, Hinata experimentó ese horrible temor de ser descubierta. No tenía una sola pizca de fuerza para defenderse, se sentía débil, desprotegida. Había palpado con su propio cuerpo lo fuerte que era él y si la obligaba a quitarse la ropa... Su mente vagó al pasado. Empezó a recordar cómo Neji siempre la mantenía bajo abrigos amplios cuando las señales del crecimiento empezaron a emerger, recordó cuando Kakashi se enteró... ¿y si Sasuke se enteraba?
Había pasado mucho tiempo desde que esa parte tan suya no llenaba su cabeza. En ese momento no existía un Hiro Hatake, sólo una pobre y desdichada chica que debía fingir ser un muchacho. Una chica con una destino trágico en el que perdía al único familiar que tenía. Una chica que no podía pensar como una... Una chica de nombre...
— Para curarte, obvio. —la respuesta del chico la sacó de sus pensamientos con rapidez.— No tengo toda la noche. —acotó con premura y molestia mientras sacaba una caja pequeña con una cruz roja de ente unas cajas mohosas.
Esta vez se acercó a él, pero Hiro negó con la cabeza, sin dejar de abrazar sus piernas. Poco a poco recuperaba su personalidad ficticia... no, su verdadera personalidad. Él era Hiro Hatake. Sólo podía ser Hiro Hatake.
— Yo... yo puedo curarme solo.
— Tss... Intento ser amable. —rodó los ojos y le pasó la caja. Ambas miradas chocaron por un momento, pero Hiro la apartó rápido mientras le daba la espalda— No me digas que estás... ¿Avergonzado? —Sasuke curvó las cejas un poco— No te portes como una chica, somos hombres.
— No es eso. —su voz suave e imperturbable había regresado, pero aún sentía un ligero ardor en las mejillas— No me gustan que otros vean mi cuerpo. —respondió sin mirarlo.
— ¿Cicatrices? —un golpe en el hombro de forma amistosa y se alejó del pequeño muchacho— No tienes por qué avergonzarte de ello.
— Mi pasado es algo complicado y... no quisiera hablar de ello. —que el propio comentario de Sasuke la sacara de esa bochornosa situación fue un alivio y el ardor en su cara desapareció por completo. Sasuke sintió simpatía por su comentario. Tomó asiento cerca de la pared y de una caja sacó un pack de cervezas levemente heladas. Una para él y otra se la pasó a Hiro cuando este también se arrimó a la pared luego de curarse los raspones visibles.
Ambos adoptaron una postura relajada.
El silencio creado por la brisa, el cielo estrellado apreciado a través los agujeros en el techo y el ambiente templado en el interior no le incomodaba a ninguno. ¿Hace cuanto no sentía esa relajante sensación? Sin preocupaciones... sin nada de nada. Incluso el dolor había sido adormecido por la helada brisa. La lata llevaba abierta un buen rato, pero no había tocado sus labios ni una sola vez; no es que no haya bebido antes. Kakashi lo había entrenado para soportar el alcohol, pero con el cansancio, las heridas y la falta de almuerzo, seguro terminaría borracho y se quedaría dormido —como su maestro le había indicado un par de veces— dando malos resultados en esa situación.
— Hace un año tuve un accidente de tránsito. —Hiro dejó de mirar la lata para fijarse en el perfil de Sasuke; él llevaba dos cervezas y una tercera en la mano. — Personas muy importantes para mí fallecieron ese día.
Desconocía por qué le decía esas cosas, ni si quiera le había cogido la bebida aún. Estaba consciente que sus labios se movían y las palabras salían sin su consentimiento; ¡qué rabia! Pero en lugar de estar molesto, pensar en el accidente causó un manto de tristeza en su rostro y Hiro lo sintió también.
Miró la lata, la golpeteó con los dedos por unos segundos y sin pensarlo ingirió un par de grandes sorbos.
— Desde que puedo recordar, —ahora Sasuke era el oyente— sólo una persona ha sido importante en mi vida... —volvió a tomar, esta vez con moderación, para que el nudo que se estaba creando en su garganta desapareciera. —La única persona a quien he dicho, y siempre diré... nii-san.
Sasuke giró el rostro para apreciar a Hiro.
Sus pupilas se fijaron en lo terso de su piel y las facciones suaves de su rostro. Los grandes ojos del chico le recordaron a los suyos; reflejaban el mismo matiz que él expresaba cuando tenía a Itachi cerca. La brisa movía las tejas sueltas y rompía el silencio. Sasuke continuó examinando a Hiro. Tenía las pestañas largas y sus labios, humedecidos por la bebida, adquirieron un toque sonrosado. Luego se enfocó en los moretones de su frente, la bandita que cubría la cortada en su mejilla, el uniforme sucio y rasgado...
Volteó al percibir la mirada del Uchiha en él.
Sus pupilas de tono perla brillaban de forma natural pero, aún enfocados en los suyos, Hiro no estaba realmente viéndolo a él. Muerto en un cuerpo vivo, parecía buscar una luz... una señal de esperanza para llegar al futuro con alegría. ¡BA-DUM! ¡BA-DUM! Los latidos rápidos que aparecieron de la nada lo tomaron por sorpresa. Su corazón, muerto junto con su amada Ino ese horrible día, palpitaba con furia al perderse en la profunda mirada del muchacho sentado a su lado; contemplándolo con neutralidad.
Volteó rápido y llevó la lata a su boca para terminar el contenido de una sola sentada a espera que esa extraña sensación parase con el alcohol. — (¡Qué demonios me sucede!) —Respiró profundo, pero no fue suficiente. Sacó la última lata y la bebió antes de un pestañeo. A Hiro no le extrañó. Lo había visto fumar, seguro para el alcohol también era exagerado. Pero no era por ello que Sasuke quería terminar borracho.
Y le resultó en pequeña medida.
Comenzó a sentir pesado los párpados. Apoyó la cabeza en el muro y poco a poco el foco mecido por la brisa lo llevó al mundo de los sueños.
Sin razón aparente, Hiro volvió a fijarse en Sasuke; su rostro dormido. Lo observaba respirar con tranquilidad, su cabello negro se movía ligero con el viento, la piel blanca y su marcada estatura aún sentado a su lado... Cada rincón de su cuerpo palpitaba por el esfuerzo físico que soportó horas atrás, y aquello le impedía apreciar lo que su corazón expresaba. Porque Hiro confundía esos fuertes latidos en su pecho con dolor, pero estaba muy alejado de ser lo mismo.
El sonido de la brisa, y verlo dormir con tal confianza, comenzó a arrullarlo.
Y así, como Sasuke, sin darse cuenta para evitarlo, también cerró los ojos con suavidad; obligado por el cansancio.
Besos y abrazos en papel... :3
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