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Disclaimer: Personajes de Masashi Kishimoto-sama y la trama es de Hang Yu-rang unni –sazonada a mi manera–. (-u-)

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PREOCUPACIÓN, SUFRIMIENTO, CULPA.


/Distrito Kikuchi/Hospital/Noche/

— Te dejaron peor de lo que pensé. —Sus palabras sonaban llenas de culpa. Iruka se acercó a la camilla— Lo lamento, Kakashi.

— No, Iruka. —Se vio en libertad de tratarlo con confianza luego del acto que tuvo que soportar— Es un honor servir a la Casa Haruno. —el hombre de pie sonrió agradecido por tener tal sirviente... ¡no! Por tener semejante amigo. — Sobre el tema...

— ¿Qué sucedió? —su calidez no desapareció con la seriedad en su rostro.

— Sasori no cree que Hiro es tu sobrino y se quedará tranquilo cuando realice una prueba de ADN. Descuida, tengo a mis hombres de mayor confianza dentro del grupo.

— Muchas gracias por ser mi mejor amigo, Kakashi. —sonrió como agradecimiento y el hombre en la camilla quiso imitar el gesto, pero la cortada en su boca se lo prohibió. — ¡Por cierto! —dijo asombrado— Tú y Anko... ¡No me lo vi venir!

¡Je!


/Distrito Yamaga/Hospital/Noche/

Sobre una camilla con vendajes en el torso y múltiples gasas para mantener limpia unas pocas cortadas, moretones en partes visibles de su piel y el labio hinchado obligaban a Hiro a guardar reposo. Era tan extraño estar sin sus vendajes en un lugar que no fuera su habitación. Además de que era algo incómodo que el doctor supiera su verdadera identidad.

No así, tenía total libertad de ser una chica dentro de esas cuatro paredes blancas.

Se levantó con cuidado y caminó al baño. Luego de usarlo, mientras lavaba las manos, el espejo atrajo su atención. Examinó cada rincón de su imagen. Si se observaba con detenimiento, con cuidado, podía apreciar sus facciones suaves y labios de un rosa natural. Si bajaba la mirada, su pecho la delataba completamente... Era algo que nunca le permitiría olvidar lo que realmente es.

Lo que no puede ser.

Aquello que le arrebataron, no sólo cuando Kakashi la recogió, sino mucho antes. Cuando Neji la obligaba a vestir como muchacho para evitar sospechas del casero a quien debían rendirle cuentas a diario. Toda su vida había sido un secreto... Un secreto oculto tras una fachada ruda y masculina.

Pero esas semanas que debía permanecer en el hospital, para curarse completamente, habían llegado como un pequeño regalo. Porque mientras estuviera dentro de ese hospital, bajo cuidado del médico —amigo de Kakashi— Hiro Hatake era sólo un sueño. Mientras permaneciera dentro del lugar podía ser quien realmente debió ser.

Y el nombre en la puerta de su habitación se lo recordaba con esperanza: Hinata Hyuga.

— Kakashi-san.

Encendió el celular. No porque dentro de esa alcoba privada podía ser una chica, debía de de lado su trabajo. Su obligación como guardaespaldas de Sakura y miembro de seguridad de la Familia Haruno no desaparecería. Era una orden preestablecida reportar cada movimiento suscitado durante el día.

¿Qué sucede, Hiro?

— Hoy, al salir de clases, un sujeto me llevó a un parque y me dejó mal herido. El médico ha ordenado que permanezca varias semanas aquí. —Kakashi prestaba atención a cada palabra— Ese mismo muchacho me trajo al hospital y tomó algunos de mis cabellos sin que pudiera evitarlo. —Kakashi entrecerró los ojos por un segundo— Descuide, no conoce mi verdadero ser. Me disculpo por mi falta.

Está bien. —Escuchar aquello lo tranquilizaba, su plan marchaba bien. —Descansa. Piensa que estos días serán unas vacaciones. —quiso que sonara como una broma entre colegas, pero ninguno sonrió— Del resto me encargo yo.

— Entendido.

Cualquier cambio, o información, me lo comunicas de inmediato. —su tono se volvió serio.

— Sí. —ambos cerraron la llamada sin despedirse.

Con esa corta conversación, Hinata volvió a estar sumida en la quietud, la soledad. Miró por la ventana. El cielo adoptó un tono azulado negruzco. Pensó en aquellas personas que, aunque no lograban hacerla sonreír, sí la hacían sentir parte de un grupo que la necesitaba... que la quería. Y de todas ellas, sólo podía pensar en lo preocupado que estaría Sasuke al enterarse de su desaparición.

Pero lo peor de todo era... no poder avisar que se encontraba bien.


/Distrito Kikuchi/Mansión Uchiha/Noche/Varios días después/

¡Cerró la puerta con tanta desesperación que si la rompía en dos le importaba un carajo!

Marcaba su número cada cinco minutos desde que desapareció esa tarde sin dejar rastro. El buzón le contestaba en cada maldita ocasión y ya estaba harto de la chirriante voz que tenía la operadora. Lanzó el celular a la cama y tomó asiento en ella, llevando las manos a la cabeza; apoyó los codos sobre sus rodillas.

Había regresado de la casa de Sakura para enterarse de alguna maldita noticia sobre su paradero... pero nada.

— (¡Por qué!) —suspiró airado. Se dejó caer sobre su espalda en el colchón sin apartar la manos de su cabeza; tirando del cabello con impaciencia. — (¿Por qué no dejo de pensar en él?)

Lo más frustrante, para Sasuke, no era el hecho de que Hiro no daba señales de vida desde hace días, sino que le molestaba esa confusión al tenerlo presente día y noche... con su sonrisa llegando a su mente cada vez que cerraba los ojos. — Maldición...


/Distrito Tamana/Residencia Haruno/Despacho/Noche/

— Por décima vez, Sakura. Él está bien. —masajeó sus cienes, cansado— ¡Confórmate con saber que está bien!

— ¡Pero, tío! —golpeó el escritorio furiosa, su mirada plagada de preocupación— ¡Hiro es...!

— ¡Suficiente! —Iruka era un hombre alegre, bondadoso y paciente, pero como todo adulto —o ser humano— tenía su límite. Si llegaban a colmar su temple, podía infundir temor. — ¡Si vuelves a preguntar sobre ese empleado, me encargaré de que lo envíen lejos y no lo volverás a ver... jamás!

Tenía los ojos completamente cristalizados, mordió su labio impotente y con las extremidades tensas, apartó sus manos del escritorio con obediencia. Respiró profundo para calmarse, pero le costaba mucho. Caminó a la puerta y antes de marcharse volteó. — No es un empleado para mí, tío. —recalcó antes de cerrar la puerta, reprimiendo el odio para no azotar la puerta.


/Academia Konoha/Periodo libre/

El silencio se volvió tangible cuando Naruto entró al salón, rodeado de un aura depresiva y desagradable; era una bomba de tiempo a punto de estallar. Pero esa rabia sería descargada sólo con una persona. Llegó a su pupitre y lo pateó.

Tú... —señaló a Sakura con desprecio— ¡Cómo puedes ser tan hipócrita, de veras! —Sakura lo ignoró— ¡Tan tranquila y Hiro quien sabe donde!

— No hables si no conoces la situación, Naruto. —contestó mirándolo con ira e infinita tristeza.

— Pero claro. —esa voz y tono sarcástico— Por qué preocuparse por una simple mascota. —Ine se encontraba en la puerta. Los alumnos que aún permanecían dentro, voltearon a observar la discusión. — Si tú fueras la perdida, seguro Hiro movería cielo y tierra para hallarte. —caminó hasta situarse delante de ella— Pero tú solo lo vez como una mascota... un objeto desechable.

— ¡Cállate, cerda!

¡Ja! —sonrió con malicia— Te molesta escuchar la verdad, ¿no, frentona? —los murmullos de la clase no se hicieron esperar— En lugar de estar de regalada con Sasuke-san, deberías velar por tu mascota. Mira que los dos se ven mejor juntos.

Sakura se levantó, harta de sus quejas y reclamos. Abandonó el salón llenad de rabia, preocupación y tristeza acumuladas en su corazón, formando un remolino de depresión. su cabello formó una sombra en su rostro, apretó los puños y ojos cristalizados por lágrimas. Naruto limitó a lanzarse sobre su puesto, cruzándose de brazos, arrugando la frente y apretando la mandíbula.

En el pasillo, aguantando las lágrimas de desesperación por desconocer el paradero de Hiro, se topa con Sasuke cuando se dirigía a las escaleras para ocultarse un rato en los jardines del colegio. Sus miradas se cruzaron por un momento. Sasuke pensó seguir de largo, pero su voz entrecortada lo detuvo.

Todos creen que no hago nada... —murmuró con la cabeza agachada cerca de las escaleras— Le pregunto a mi tío todos los días pero... pero él no... —no movió un solo músculo. Quizá, esperando algo más... algo que la... — Mis padres murieron cuando tenía 7 y estuve sola hasta que mi tío me presentó a Hiro cuando ambos teníamos doce. —Las lágrimas no pudieron ser contenida más tiempo. Rodaban por sus mejillas sin parar. —Desde entonces, Hiro es como mi hermano... —Elevó la cabeza para que Sasuke percibiera su dolor, para que, por lo menos él supiera el tormento en su alma. — ¡Creen que no me preocupa! —gritó.

Sus párpados se abrieron un poco al verla.

— ¡Creen que no me duele saber donde está! —su voz quebrada por el llanto— ¡No sé que hacer o cómo más ayudar!

Cubrió su rostro tras sus manos. Un impulso extraño recorrió su interior. El reflejo de lo que vivió ese día se plasmó en su mente por un instante. Él se vio a sí mismo el día del funeral. ¿Estaba sufriendo como él en aquel entonces? Estiró los brazos poco a poco para abrazarla y consolarla esperando remediar su propio malestar por el pasado pero, unos centímetros antes de tocar su hombro ella manifestó un pensamiento más...

— Hiro-kun no está y este dolor... —sus sollozos disminuyeron, pero seguía oculta tras sus manos. —... este dolor lo calma tu presencia, Sasuke-kun.

— Mujeres como tú... —su voz sonaba más fría de lo acostumbrado a soportar, abrió los dedos y divisó el suelo— Las detesto. —Pero esa última palabra causó estremecimiento en su pecho y la herida creció desmesuradamente.

Sasuke regresó a una posición normal y retomó su camino, aliviado de no haberla abrazado en ese preciso momento, o se habría arrepentido el resto de su vida.


/Residencia Haruno/Después de clases/

La sirvienta abrió la puerta e Iruka, recién llegando, divisó a su sobrina en las escaleras; entró con un aire presuroso para saludarla, pero lo ignoró. — Qué falta de consideración, Sakura.

— No, tío. —sus ojos llenos de lágrimas y las arrugas de su frente muy marcadas— Tú eres quien no tiene consideración.

Sakura... —no quería pasar por esa plática una vez más.

— Si me apreciaras... Si realmente te importaran mis sentimientos, me dirías dónde está.

Iruka suspiró y evitó la mirada afligida de su sobrina. Ingresó al despacho para evitar esos sentimentalismos y reproches. Ella, por su parte, apretó la mandíbula por su actitud y corrió a su habitación para llorar una vez más por la pérdida de su amigo.


Besos y abrazos en papel... :3
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