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Disclaimer: Personajes de Masashi Kishimoto-sama y la trama es de Hang Yu-rang unni –sazonada a mi manera–. (-u-)

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SER INDEPENDIENTE NO ES SENCILLO


/Academia Konoha/Terraza/Hora de salida/

La puerta se abrió con tranquilidad. Sus emociones estaba bajo completo control. Junto a la barandilla de la terraza se hallaba Naruto, apoyado de una forma cool. El sonido de la puerta al cerrarse le llama la atención y empieza a caminar hacia Hiro, ocultando ambas manos tras la espalda. Hiro estaba alerta, pero sereno.

Una vez frente a frente, Naruto saca de atrás una revista y la abre en una página arbitraria.

— ¿Te gusta? —preguntó con malicia.

Por simple reflejo, Hiro llevó sus ojos a las páginas. Sonrojarse un poco y apartó la mirada casi de inmediato.

— ¿Qué sucede contigo, Naruto-kun? —preguntó ligeramente disgustado.

— ¡Oh vamos!

Abrió en otra página al azar y se puso delante del punto de visión de Hiro para que este echara un vistazo más largo a la mujer en las páginas, Hiro colocó la mano sobre la revista y la bajó; su rostro volvía a ser adusto.

— No te avergüences. —expresó con una mueca de misterio— A todo hombre le gusta ver un par de buenas curvas de vez en cuando. —Naruto abrió la revista en otra página para insistir en que diera un vistazo. — ¿O acaso tú...?

Hiro lo miró directo a los ojos y suspiró. . ¿Qué estaba pensando? Comparar a Ine con Naruto... Enfrentar la curiosidad del chico era muy distinto a la lucha de odio que Ine tenía con Sakura por la atención de Sasuke. No fue buena idea ir. Dio media vuelta para irse del sitio

— ¿Hiro-chan, acaso no eres hom...?

El sonido de la puerta azotándose y ambos muchachos divisaron a Sasuke en el marco. Avanzó unos pasos hacia ellos. Permanecieron en silencio unos segundos.

— Escondidos en la terraza después de clases... ¿Acaso están saliendo?

— ¡QUÉ! —Naruto se alteró completamente— ¡N-NO! —empezó a mover los brazos de un lugar a otro sin articular una sola palabra coherente por un rato— ¡QUÉ COSAS DICES, IDIOTA!

— No, Sasuke-kun. —usó el escándalo de Naruto para calmarse y no responder con nerviosismo y sonrojo en ese preciso momento.

— Es una broma, tarado.

— ¿AH? ¡AH! ¡S-sí! —cerró la boca por un segundo, rascó su cabeza y forzó la risa— ¡Ya-ya lo sabía, de veras!

— ¿Qué tienes ahí? —Sasuke vio una revista en la mano de Naruto; quien sonrió con pillería antes de pasársela. Sasuke abrió los ojos al ver de qué se trataba el contenido. Una sombra oscureció su rostro. Arrugó la publicación para adultos y se acercó a su amigo sólo para golpearlo en el estómago. Cayó sobre su trasero por la reacción imprevista, además de golpear el muro de la terraza con la cabeza. —Deja de ser tan pervertido. —Luego de dejar adolorido a Naruto, fijó sus ojos en Hiro. — ¿Tú también estabas mirando?

— No. —respondió con tranquilidad— Naruto-kun quería que viera, pero lo rechacé y estaba por retirarme cuando llegaste, Sasuke-kun.

Tanto Hiro como Sasuke miraron a Naruto con los brazos cruzados y aquella reprobatoria mirada; llena de vergüenza ajena. Sin pronunciar otra palabra, Naruto quedó en shock al leer la misma palabra en ambos: "PERVERTIDO" Un nubarrón lo rodeó instantáneamente y se marcharon de la terraza. Dejando a Naruto sumido en la tristeza, humillación, abrazando sus rodillas y llorando a mares.


/Academia Konoha/Cuarto periodo/

Sakura se levantó del pupitre rumbo a los baños y Hiro la acompañó debido a la amenaza de Ine el día del recorrido en moto; el maestro no vio problema en ello. Sakura ingresó a los baños designados para estudiantes de Segundo año, Hiro esperó en la entrada. varios minutos después, otras tres chicas llegan. Hiro a duras penas las vio de reojo.

— Así que eres la zorra que cree tener el corazón de Sasuke-san. —exclamó una de ellas mientras Sakura se lavaba las manos después de usar el cubículo.

— Las envió Ine, ¿verdad?

— ¡Eso no te incumbe, perra! —expresa otra, sin emitir sonidos muy altos al recordar que Hiro estaba afuera.

— Así que es tan cerda, como para no hacerlo por sí mis... —una cachetada la dejó muda. Una de ellas la garró de los hombros.

— Esto te enseñará a no acercarte a Sasuke-san.

La mal alta la golpeó en el estómago, apagando su respiración momentáneamente. Otra arañó sus brazos y una de sus mejillas. Sakura intentó liberarse y luchar, pero no podía. ¡No se lo permitían! Empezó a sangrar por la nariz cuando un puño llegó de frente. Rasgaron su blusa y la falda. Quien la tenía prisionera la soltó. Dos empezaron a patearla mientras la tercera seguía rasguñándola. Ella contenía los gritos de dolor en esa posición fetal.

— ¿Por qué no llamas a tu perro? —la escupió con una sonrisa sádica en el rostro.

— Porque... —su boca estaba hinchada— ya no quiero depender de él. —Sakura se levanta levemente cuando los golpes cesaron y le regresó el escupitajo a la más cabrona. Sakura intentó ponerse de pie, pero la empujaron y golpeó su espalda y cabeza contra el muro del baño. Asustadas por el ruido, entre las tres se dieron una mirada rápida y decidieron que lo mejor era salir antes de que llegara la mascota enfurecida.

En la puerta se ven a Hiro parado, estaba tranquilo. Quedaron estáticas por un segundo con los ojos muy abiertos. Las observó con detenimiento. — Ustedes... —dieron un pequeño brinco al ser reconocidas y salieron corriendo. Entró al baño temiendo lo peor. Vio a la chica en el suelo. — ¡Sakura-san! —La ayudó a levantarse.

— Fui, f-fui independiente... Hiro-kun. —cuando pronunció su nombre Sakura perdió el conocimiento. No había parte de su cuerpo que no estuviera cubierto de rasguños y moretones. La sostuvo entre sus brazos, como una princesa —le costó un poco al ser de una estatura similar, pero lo remediaba la fuerza extra por el entrenamiento— y la llevó a la enfermería sin meditarlo un sólo segundo más.


/Segundo "A"/Receso/

¡Nos vio! ¡Nos vio!

¡C-cálmate!

No nos hará nada... somos parte de la Familia.

¡Él también!

Pero nosotras tenemos más tiempo den...! —El golpe de la entrada las sobresaltó. Al mirar hacia la puerta sus rostros se volvieron azules.

Hiro no sólo llamó la atención de las desgraciadas que golpearon a Sakura, sino de todos en el salón; Sasuke estaba allí —era su curso después de todo— y se levantó un poco asombrado de ver su expresión. Se paró de la silla y se acercó a Hiro.

— ¿Por qué estás molesto?

No se notaba en su rostro, pero su aura y la fuerza con la que abrió la puerta lo delataron.

— Ellas —señaló a las tres de la esquina, luego de una rápida búsqueda visual— lastimaron a Sakura-san.

Se abrió paso ente los pupitres sin botarlos; las chicas ni siquiera pestañeaban por el temor. Tomó a la más cercana de la blusa y la acercó a su rostro, tan sobrio como el de Kakashi. El odio seco y la luz que ingresaba por la ventana, le daba un aire tenebroso resaltando las venas que rodeaban sus grandes ojos.

Pagarás por dejarla así.

Hinata no había sido una chica violenta, nunca le había gustado causar daño, pero Hiro... Él había sido entrenado para mantener la calma en cualquier situación sin dejar de lado la crueldad a quienes buscaran herir a la señorita Haruno. ¡No habría piedad! No importaba si era hombre o mujer. Lastimar a Sakura implicaba ser lastimado por igual. Para eso había sido entrenado. Así era como debía actuar Hiro.

— ¡Hey!

— ¡Déjalas, cobarde!

— ¡Ayúdenlas, muchachos!

La mitad de los varones del salón intervinieron al ver cómo la sujetaba a la muchacha; inmóvil del pánico. Ninguno sabía la razón de su actitud, pero no dejaría que un hombre las golpeara. Antes de su puño impactara en la cara de esa chica, una mano lo detuvo de la muñeca. A su oído llegó la voz de Sasuke.

No hagas eso aquí. —Hiro lo miró de perfil sin avergonzar. Observó a la muchacha tiritar y con los ojos cubiertos de lágrimas. Él la soltó y Sasuke igual. Hiro apartó con sosiego y respiró profundamente. Sasuke dio un paso delante de él y clavó su mirada gélida sobre las aterradas muchachas; una vez que el líder hacía presencia los demás guardaban distancia.— ¿Quién las envió?

— F-fue... ¡Fue Ine-san! —respondieron al unísono. Sasuke volteó.

— Ve a clases, Hiro, yo me encargo ahora.

Las muchachas empezaron a temblar con fuerza al escuchar que su líder se encargaría. Ninguna sabía si era peor soportar la paliza de Hiro —llegó a sus oídos su estilo de lucha— o abstenerse a los castigos del Uchiha.

— Si vuelven a acercarse a ella, nadie me detendré. —manifestó con esa inexpresividad típica de él. Se dirigió a Sasuke y con una leve reverencia hacia su líder, se marchó.


/Distrito Tamana/Hospital/Media tarde/

Una densa capa de lodo viscosos impedía una respiración fluida en las personas de la habitación. El silencio era pesado y asfixiante. Sakura estaba acostada en la camilla sin poder mantener la vista fija en la persona a su lado.

Sasuke había tomado el asunto de las chicas que lastimaron a Sakura como algo grave. Como una de las reglas más importantes no se debía lastimar a los miembros de la familia sin que hubiera una razón muy potente. El líder ejecuta el castigo apropiado si ve la regla fue rota por mero placer personal. Vaya que la pasarán mal...

— Sakura-s...

Su saludo quedó mudo cuando, al entrar a la habitación, no solo se topó con Sasuke —decidió llevarla por ser el jefe del grupo— sino que, también, estaba sentado junto a ella su jefe. Kakashi se levantó del puesto y caminó hacia Hiro, aún permanecía de pie con la entrada cerrada tras de sí. Mantenía la mirada en suelo.

— ¿Cuál es tu deber?

— Proteger a Sakura-san de to...! —Una fuerte cachetada era lo más que podía hacer si en la alcoba estaba la presencia de alguien ajeno al tema.

— ¡Kakashi-san! —exclamó la chica. Su mejilla quedó muy roja y algo hinchada, pero no apartó la mirada del piso.

— Llego y encuentro a la señorita Sakura con moretones y cortadas. —ignoró la llamada de atención de la chiquilla— Si no eres una persona capaz de cumplir una simple tarea, buscaré a un empleado capaz de ello. ¿Entiendes, Hiro? —el chico asintió.

¿Empleado capaz de ello? Sasuke contempló la escena con incertidumbre al escuchar que Hiro era un mero trabajador. No sabía si estar sorprendido o molesto.

Hiro se sentía tan inútil. Se reprochaba sin cesar por su falta al cumplimiento de su única obligación. Proteger a Sakura era lo único que lo mantenía con vida día a día. Si no cumplía a cabalidad esa sencilla orden, terminaría en la calle... y eso sería peor, ahora que no tenía a su primo de compañía.

— ¡Kakashi! —volvió a gritar, esta vez con mayor seriedad. Se incorporó con algo de dificultad en la camilla, sólo para mirarlo con firmeza. — ¡No vuelvas a tocar a Hiro así! —Kakashi giró el cuerpo y contestó con una reverencia corta con aquella inpávida mirada aburrida tras la mascarilla. —¡Nunca más! ¿Oíste?

Él trabajaba para Iruka, pero Sakura era la heredera del conglomerado, así que tenía una categoría mayor en lo que respecta a jerarquía y su voz también debía ser respetada. —Como diga, señorita Sakura.

— Retírate.

Abandonó el sitio, aduciendo que iba por vestimenta apropiada para que se cambiase; su uniforme estaba roto y vestía una bata de hospital. Sakura y Sasuke tenían sus ojos fijos en él, afligidos por lo que presenciaron. No sabía qué decir con exactitud luego de que Sasuke se enterara sobre su verdadera relación con Sakura; era un sólo un empleado para los Haruno. Si bien era un peso menos, la incomodidad con su presencia no era nada grato.


/Distrito Tamana/Residencia Haruno/Atardecer/

— Está bien. No tiene ningún hueso roto, sólo rasguños y moretones que se irán en un par de días. —firme delante del Iruka, quien permanecía sentado tras su escritorio en el estudio.

— Me tranquiliza saberlo. —Kakashi no lo miró a los ojos por la falta tan seria de su discípulo. Que Sakura fuera lastimada en esa magnitud también había sido su error por no estar más pendiente de las preparaciones con Hiro— ¿Qué pasó con las pruebas de ADN? ¿Sabes algo sobre eso?

— Sasori ya le informó a Madara sobre los resultados. Ahora están completamente seguros de que Hiro es tu sobrino.

— Bien. —no sonrió, pero se notaba la tranquilidad en su rostro —Ahora libéralo. —Kakashi mantenía la concentración aguda ante sus palabras— Dile que ya no recibirá más órdenes.

— Entendido.


/Distrito Tamana/Edificio departamental/Noche/

Ser llamado luego de tal error no debía traer nada bueno. Mentiría a sí mismo si dijera que no estaba asustado por recibir una grave reprimenda pero, después de esa paliza recibida por aquel muchacho castaño de tatuajes en las mejillas hace unas semanas, sabía más o menos qué esperar.

— Eres libre.

¿Eh?

¿Sus oídos le jugarían sucio ahora? Escuchó mal. Sí. Eso debe ser. Miró a Kakashi para que repitiera, pero este se le adelantó.

— Tus servicios ya no son necesarios. —Ese frío como hielo en su cabeza se transformó en calor. Crecía dentro con cada palabra de su maestro. —Podrás terminar la secundaria, siempre y cuando sigas velando por la seguridad de Sakura.

Ah... C-Claro. ¡Sí, como diga, Kakashi-san!

Se levantó para ir a su recámara. La dicha en su interior gritaba por salir. ¡Quería saltar! ¡Gritar! ¡No parar de sonreír! Pero la postura no se rompió. Si Kakashi le indicó que debía seguir cuidando de Sakura, entonces Hiro no podía irse aún.

La máscara de Hiro Hatake debía durar hasta finalizar sus estudios.


Besos y abrazos en papel... :3
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