.
Disclaimer: Personajes de Masashi Kishimoto-sama y la trama es de Hang Yu-rang unni –sazonada a mi manera–. (-u-)
.
¡UN FÓSFORO PUEDE CREAR UNA GRAN LLAMA!
/Distrito Tamana/Hospital/Media Tarde/
— ¡Sasuke-kun! —Su rostro se iluminó al verlo entrar en la habitación; no se lo esperaba. Un hombre de edad madura estaba sentado junto a ella en una silla. Sasuke se acercó a la camilla. — ¿Qué haces aquí?
— Hiro me lo pidió. —respondió frío y distante. La energía desbordante desapareció al escucharlo.
— (Vaya que es directo... Igual a Fugaku.) —pensó el hombre en la silla.
— Él es mi tío, Iruka Umino. —Sasuke realizó una corta reverencia en su dirección. — Tío, él es Sasuke-kun.
— Un gusto conocerte en persona, joven Sasuke. —Se levantó de la silla— Me alegra que visites a mi sobrina.
— No hubiera venido si no fuera por Hiro. —recalcó lo antes dicho, para que nadie se haga la idea errónea. Iruka rió divertido.
— Como digas, joven Sasuke. —Iruka miró a su sobrina con un dejo de travesura. — Los dejaré hablar en privado. —una reverencia de despedida y ambos se quedaron a solas en la habitación. Para Sakura el silencio se volvió incómodo y decidió ser la primera en romperlo.
— Me dan de alta esta noche. —comentó tranquila, él sólo la observó sin decir palabra. — ¿Podrías llevarme a casa en la moto? —preguntó con un rostro suave.
— No.
— Vamos, sólo déjame en casa. —imploró con ahínco.
Cerró los ojos por un momento por lo molesto de su petición y tono de voz. Verla sólo le recordaba que Hiro era su empleado, pero luego llegaron las palabras de su protegido antes de salir de clases: "Visita a Sakura-san por mí, ¿sí Sasuke-kun? Estoy seguro que le alegrará verte... y no la vayas a tratar mal. Por favor. ¿Lo harías?" ¡Maldijo haber aceptado. ¡Por qué siempre terminaba haciendo lo que él decía!
— Como quieras. —respondió con un largo suspiro.
El rostro de Sakura se iluminó y dio unos pequeños brincos en la cama sonriendo abiertamente.
/Residencia Haruno/Noche/
— Muchas gracias. —Sonrió luego de bajarse de la moto, pero el seguía tan frío como siempre. No quería seguir con ella más tiempo y dispuso ponerse el casco para largarse de allí. — ¡Espera! —volteó por simple reflejo— En... ¿En otra ocasión me volverías a llevar en la moto?
— No.
— ¡Por~favor~!
Juntó sus manos frente a su pecho y sus ojos se volvieron grandes y brillantes. Por alguna extraña razón, esa expresión le recordó a Hiro, y con él, sus palabras: "... y no la vayas a tratar mal. Por favor."
— (Esta tonta... ¿Por qué es tan importante para ti, eh?) —Sentía una rara sensación de acidez en el estómago al pensar que ella era importante para él. Suspiró. — Sólo una vez más.
— ¡YEY~! —recogió su maleta con las pertenencias y la abrazó emocionada. — ¡Gracias, Sasuke-kun! —Él encendió la moto.— ¡E-espera!
— ¿Ahora qué? —dijo hastiado.
— Me lo prometes.
— Sí, claro. —manifestó sin ganas.
— No. Dímelo. —Lo tenía delante, debía aprovechar la ocasión para estar a solas con él el mayor tiempo posible. No todos los días se presentaba la a oportunidad de compartir una promesa.
— Esta bien. —suspiró cansado; esa chica era un fastidio. Si no lo hacía allí, era capaz de fastidiarlo en el colegio y lo que menos quería era un rabo a cuestas. —Lo prometo. —Con esas mugres palabras pudo irse de una vez por todas. Sakura se quedó en la entrada hasta ya no distinguir las luces a la distancia.
.
No era su intención, realmente no lo era. El cielo despejado y el viento refrescante lo atrajo al jardín para tomar aire fresco. Además, quería esperar a Sakura para ayudarla a entrar su equipaje. No sabía que al estar cerca de la reja de la entrada se toparía con la voz de Sasuke y Sakura. Charlando... Compartiendo una promesa...
Su interior se comprimió, dolió de forma aguda. Cuando escuchó la moto arrancar, ingresó a la vivienda antes de que Sakura entrara y lo viera detrás de la puerta. No quería que creyera que la espiaba. Ese momento era muy importante para ella y no se lo iba a arruinar.
/Academia Konoha/Segundo "C"/Hora de entrada/
Ine ingresó y sus ojos se posaron en el pupitre de Sakura, charlaba con Hiro; sonriendo. ¡Sonreía la maldita! Avanzó unos pasos para quitarle esa felicidad con su propia mano. El sonido de las banca siendo corridas llamó la atención de Hiro; se levantó con premura para colocarse delante de Sakura y agarró del brazo a Ine antes de que diera un movimiento en falso hacia Sakura.
— No lo hagas, Ine-san. —sereno, tranquilo. ¡También odiaba su carácter! Detestaba que fuera un perro fiel. —No me contendré sólo porque seas una chica. —acotó.
Ella tiró del brazo para liberarse, fúrica de haber recibido una amenaza por parte del perro de esa inútil frentona. No le queda más remedio que regresar a su pupitre con el cejo arrugado.
— Muchas gracias, Hiro-kun.
Expresó Sakura. Hiro volteó para decirle que no era necesario, era su deber, pero ella también le estaba regalando una sonrisa de completa confianza. Hiro no respondió nada y regresó a su lugar, meditando y culpándose por ser tan egoísta. ¡Qué impropio! Anoche sentía celos de Sakura al poder hablar con toda libertad de sus sentimientos y hoy, la misma chica de ojos verdes le agradecía con una sonrisa. Se sentía como un traidor de los más vil.
/Academia Konoha/Patio/Vestidores/Receso/
La siguiente clase era deportes y no quería atrasarse por cambiar de uniforme. Se escapó de Sakura un momento a los vestidores que se encontraban detrás del gimnasio. El lugar siempre estaba desierto al encontrarse muy alejado del edificio principal donde se hallaban los salones de clase; beneficioso para él. Situado delante de un casillero, depositó la ropa de deportes en una silla y volteó para tomar los zapatos; aún estaban en el casillero.
Un golpe fuerte en la puerta del pequeño armario lo alarmó. Al voltear se topó con Naruto. Él tenía sus brazos a cada lado de su cabeza. ¿Cómo había llegado tan cerca sin sentir su presencia? ¡Por qué bajó la guardia tan estúpidamente! Sus cuerpos estaba a menos de dos pulgadas de distancia. Su cuerpo era atlético, espalda ancha e imponente estatura. Jamás lo había tenido así de cerca y eso lo congeló. ¿Acaso la poca amistad que le brindó, hizo que su radar de peligro no demostrara aviso? Quizá sólo había estado tan sumido en sus pensamientos que, quiera o no admitir, involucraban a Sasuke y eso lo dejó desprotegido del ambiente. Su cabeza tenía que elevarse 45º para poder apreciarlo con claridad. Sentía su respiración mover su flequillo.
— Creo que he mejorado en discreción. ¿No lo crees, Hiro?
Su voz le hizo recuperar sus sentidos. Sus brazos y piernas volvían a reaccionar y lo primero que pasó por su mente fue escapar de aquella prisión por debajo —su estatura le ayudaba mucho en aquel momento—, pero él no se lo permitió y agarró ambas muñecas para colocarlas en alto; sus pies a penas topaban el suelo del vestidor.
— La primera vez que nos topamos me diste una fea paliza, pero ahora te ves tan indefenso...
— Suéltame. —no quería perder la calma. ¡No debía perderla! Mantenía esa serenidad en el exterior, aunque dentro era un manojo de nervios. — No quiero noquearte.
— ¡Hazlo entonces! —la firmeza en sus ojos era única y su tono de voz estaba lleno de desesperación— ¡Mátame si quieres que esto termine! —No podía responder ante esa petición, ¿o sí? ¿Debía hacerlo? Era lo más acertado en su situación, pero no podía liberarse... Realmente estaba completamente indefenso. — ¡De veras, mátame! —volvió a gritar. Arrugó la frente y continuó mirándolo fijo— ¡Si no lo haces no me detendré! —Naruto estaba alterado— ¡Prefiero morir rápido, sabiendo la verdad, que volverme loco poco a poco!
Tenía agarrado a Hiro por las muñecas sólo son su mano derecha. ¿En serio era tan delgado? Su brazo izquierdo estaba libre. Apretó con fuerza el agarre hecho a Hiro para que no se liberase. Su cuerpo temblaba. El sudor recorría su frente. Contuvo la respiración sin dejar de mirar fijamente al muchacho.
Llevó la mano libre a la entrepierna de Hiro y tocó un par de veces; haciendo presión. —(¿Qué?) —No... No lo podía creer. Confundido por la adrenalina que llenaba cada rincón de su cuerpo, decidió llevar la mano al pecho de joven, repitiendo la misma acción de hacer presión.
Hiro cerró los ojos con fuerza y volteó el rostro cuando las manos de Naruto tocaron donde nadie debía. ¡Donde no debía!
Quedó en shock. Lo soltó y retrocedió hasta chocar con los casilleros del otro extremo; sus ojos no se podían cerrar y terminó cayendo al suelo por el temblar de sus piernas. Estaba impactado, atónito... no sabía qué hacer. ¡De verdad él era...!
Hiro, al sentir que la presión en sus muñecas se esfumó y que sus pies estaban posicionados completamente en el piso, abrió los ojos con el sonido los casilleros debido al choque de Naruto en ellos. Allí estaba él, en el suelo, sin apartar sus penetrantes ojos azules de su rostro. Una explosión de adrenalina causó que toda su cara pintara de escarlata, vívido. ¡Ardía tanto como la lava! Sus labios entreabiertos, temblaban. Alguna tonta excusa... No, no serviría de nada.
Ocultó aquellos grandes ojos de color perla tras su cabello, apretó los puños hasta casi romper la piel y, sin saber qué hacer, salió corriendo sin rumbo fijo. Sentía que todo a su alrededor se sumergía en una oscuridad agobiante y lo único que pasaba por su cabeza en ese momento era... era...
/Academia Konoha/Terraza/Clase de deportes/
La cabellera se movía con el viento fresco, contemplaba el cielo despejado. Era tan celeste, tan grande, tan brillante... La puerta se abrió, pero no presta atención; se encontraba totalmente fuera de sí.
— Así que aquí estás. —Caminó hasta el muro y le dio una palmada en la espalda con cariño. — ¿Qué te sucede? —miró su cara con detenimiento, incluso se acercó para comprobar que no estaba equivocada. Sí, estaba levemente sonrojado y perdido en sus pensamientos.
— Nada. —contestó automáticamente.
— Si lo dices de esa forma me preocuparé más.
Se conocían desde hace un largo tiempo y entre los dos había una gran amistad, igual a la de Sasuke. Naruto volteó con lentitud para apartar la mirada de ese bellísimo cielo azul. Fijó sus ojos en ella, pero no estaba mirándola exactamente a ella.
— ¿Podemos salir esta noche, Ine?
— Claro. —accedió; era costumbre ir juntos a clubes. Pero la manera en pedir esa salida era muy extraña. Por eso lo miró con suspicacia. —Pero... ¿estás seguro que no te pasa nada? —Él no le respondió y giró la cabeza con esa misma lentitud de sueño para fijarse en el perfecto y dulce cielo azul. Ahora había un pequeño cúmulo de nubes en la lejanía.
Naruto suspiró como en un sueño.
/Academia Konoha/Bodegas del gimnasio/
La clase había terminado y le tocaba guardar los balones que utilizaron. Un muchacho se ofreció a ayudarlo, pero no quería estar con nadie; él podía hacerlo solo. ¿Por qué Hiro no estuvo en clase? Le resultó extraño, pues él era considerado un estudiante modelo.
Unos sollozos tenues llegaron a sus oídos; casi al final de la bodega. ¿Acaso alguien lloraba? No era curioso, pero sus pies caminaron sin su permiso; obligando a conocer el dueño de ese llanto tan lamentable.— ¡Hiro!
— Sa... ¡Sasuke-kun! —levantó la cabeza y con la manga de su uniforme secó las lágrimas rápidamente. Cosa inútil, pues sus ojos y mejillas rojas lo delataban por completo.
La pelota que cargaba en sus manos, y las dos que se hallaban bajo ambos brazos, cayeron; verlo así lo desconectó por un segundo. Su pecho se contrajo un poco y apareció un nudo en la garganta. ¿Por qué? Con Hiro siempre era lo mismo... Las cosas que le pasaban a él, siempre terminaban afectándole de una extraña manera, junto a esa maldita y repetitiva pregunta: "¿por qué?"
Caminó hacia él y se acuclilló.
— ¿Qué pasó?
— N-nada... —volvió a secar las lágrimas de su rostro, esquivando la mirada de Sasuke. —Podrías no decir a nadie que me viste así. —se puso de pie, Sasuke igual— Eso afectaría mi reputación. —Nunca había llorado siendo Hiro y, estaba claro, esa emoción no era de él.
Ser descubierto por Naruto le afectó tanto, como haber sido tocado en donde nadie debía. Creyó que podía soportar cualquier cosa si era Hiro Hatake, para eso había sido entrenado esos años pero, jamás se imaginó estar en una situación de ese tipo. Lo que pasó en los vestidores le recordó, de mala manera, que ni con todo el entrenamiento recibido dejaría de ser una chica frágil y débil.
Sasuke asintió ante su pedido y no apartó la mirada de él.
Luego de unos minutos más en silencio —para que Hiro se calmara por completo y su rostro regresara a la normalidad— ambos caminaron hacia la puerta, pero al abrir la puerta se toparon con Naruto; su respiración agitada. Él ignoró el hecho de que ambos salían de la bodega juntos, de hecho ignoró la presencia de Sasuke en su totalidad, y se acercó un par de pasos; sus ojos muy abiertos.
— ¡Hiro-chan, necesito hablar contigo!
Besos y abrazos en papel... :3
¿Reviews?
