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Disclaimer: Personajes de Masashi Kishimoto-sama y la trama es de Hang Yu-rang unni –sazonada a mi manera–. (-u-)

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IMPORTANTE: Deben saber que, en Japón, los estudiantes son intercalados en los puestos de los salones. Quiero decir, se sienta un chico al lado una chica, luego un chico, una chica, un chico y así sucesivamente. Es una técnica de aprendizaje y socialización. Téngalo presente cuando lleguen al asterisco (*) :D Sigan leyendo. :3


DE BESTIA FEROZ A FUENTE DE FLORES


/Academia Konoha/Bodegas del gimnasio/

Ante la petición de Naruto, inconscientemente Hiro se ocultó detrás de Sasuke por el temor latente de lo que había sucedido hace unos momentos. Su cerebro aún estaba alterado y no procesó lo sucedido con rapidez para mantener la calma; para regresar a su modo guardaespaldas.

— Necesito hablar contigo... —expresó de nuevo en el mismo tono de necesidad e importancia. Su mente por fin dio aviso de la presencia de su amigo y lo miró por un instante con las cejas arrugadas, los regresó a Hiro. —... a solas.

Sasuke pudo palpar el temor que desprendía Hiro cuando divisó a Naruto y por instinto, al ver la insistencia en su mirada, lo pateó en el estómago cuando esas últimas palabras llegan a sus oídos. Cayó al suelo perdiendo el aire por un segundo.

— No te vuelvas a acercar a Hiro.

La razón de ese muro de protección que creó Hiro con Naruto, era desconocido, pero el altercado debió ser sumamente caótico y traumático para ver a Hiro en tales condiciones. Nunca, jamás, lo había visto así y dentro de sí surgió la imperiosa necesidad de cuidarlo y velar por su bienestar.

— ¡No te metas, Sasuke! —gritó cuando recuperó el aliento. Sus ojos decían a leguas lo entrometido que estaba siendo y que no pararía hasta cruzar unas cuantas palabras con Hiro. — El asunto es entre Hiro-chan y yo. —expresó más calmado enfocándose en esos grandes y preocupados ojos. Sasuke giró la cabeza para dejar la decisión en sus manos. ¡Sí, quería protegerlo! Pero no debía meterse si era un problema entre chicos. La mirada seria y sólida en sus perladas pupilas hablaban por sí mismos.

Los contempló a ambos por un segundo. No quería ser la causa de que un par de buenos amigos discutieran por su tonta timidez de la que, se suponía, había dejado olvidada hace mucho. No podía acobardarse frente a Naruto por lo que había hech o si la falta había sido suya, y si tenían que aclarar dudas, debía hacerlo en buenos términos. Poco a poco su rostro dejó de sentirse tenso; meditó las palabras de Naruto. El hecho de querer hablar a solas con él, sin decirle a Sasuke, su líder, lo que había descubierto le dio un poco más de seguridad. Aunque no por ello confiaba al cien por ciento en su explosiva personalidad; le preocupaba un poco que llegase a usar esa información para chantaje en un futuro.

Se situó delante de Sasuke, ya con su acostumbrado rostro de roca.

— Sí. Debemos hablar a solas. —voz calmada e inmutable; como siempre debió ser.

Naruto se levantó, lo tomó del brazo con dureza, temor, y la vez, dulzura para caminar a un lugar privado. Sasuke se encontraba inquieto, pero los dejó marchar sin más.


/Terraza/Tercer periodo/

Llevaban más de cinco minutos en total silencio; sin contar el trayecto que fue igual o peor de incómodo. La paz en ese sitio era distinta para ambos. Hiro se sentía, extrañamente, tranquilo y curioso a la vez; pero no quería ser el primero en hablar. Al fin de cuentas, Naruto fue quien insistió en cruzar palabras, no al revés.

Estoy aliviado de no ser gay... —expresó con un largo suspiro. Esas palabras no llegaron con claridad a los oídos de Hiro, pues se encontraba apoyado en el barandal con medio cuerpo fuera del mismo.

— ¿Qué? —dio un par de pasos en su dirección, sin dejar de estar en guardia.

— Esto me estaba volviendo loco, de veras.

— ¿Y ahora qué? —Naruto, aún con los brazos apoyados en el borde de cemento, giró la cabeza; esos ojos perla eran mucho más hermosos ahora. — Usarás esto como chanta...

— No se lo diré a nadie, Hiro-chan. —Sus párpados se abrieron por completo y Naruto empezó a acercarse despacio con una mirada dulce. — Tampoco preguntaré por qué vistes así. —Las palabras no salían de su boca. — Sólo me dedicaré a protegerte. —Esa sonrisa tan cálida... Sabía que él se estaba acercando, pero no se podía mover.

Sujetó sus manos intempestivamente, fijó su mirada tierna y masculina. Apartó rápido y sonrojó, evitando el contacto visual lo que provocó en su pecho un par de fuertes golpes que acrecentaron su sonrisa. Hiro retrocedió calmado, quería regresar al salón. Ahora era incómodo tenerlo delante sabiendo que ya no lo veía como un hombre. Naruto permaneció quieto hasta que la puerta se cerró, luego de ello empezó a brincar, saltar y gritar sin poder dejar de sonreír.

— ¡Es mujer! ¡UNA CHICA, DE VERAS! —se lanzó al suelo sin mucha fuerza.

Sus cachetes ardían como la llama de una estufa y le importaba un demonio. La sonrisa en su cara era tan grande que que empezó a calambrarse. Tarareaba una melodía irreconocible, pero no dejaba de mecerse como una niñita de preescolar que había recibido un dulce.

— ¡Es una señal~! —empezó a hablar al cielo— Soy el único en saber su secreto... ¡Debe ser el destino, de veras!

Estaba tan feliz y dichoso que su cuerpo parecía expulsar flores como una fuente en un parque.


/Segundo "C"/Cuarto periodo/

Todos tomaban asiento cuando, en la entrada, apareció Naruto emitiendo un aura multicolor; parecía estar volando. Hiro no le prestó atención y continuó copiando la clase perdida. Él llegó a su puesto y observó a Hiro con una sonrisa. Detrás de él se hallaba una de las compañeras repasando sus apuntes. Naruto cogió su mochila y demás pertenencias sobre el escritorio, dio un par de pasos hasta situarse junto a la muchacha.

— Este será mi puesto ahora, ¡fuera! —ella lo observó extrañado*— ¿No me oíste? —Su tono alegre y vivaracho se convirtió en uno amenazador y peligroso.— Dije-que-te-quites. —masculló con esa máscara demoníaca. ¡Entró en pánico! Con el rostro azul, casi morado, desapareció del pupitre más rápido que la luz. Tomó asiento y miró la distancia entre ambos puestos. Realizó una mueca de disconformidad y se levantó un poco para arrimar su nuevo pupitre al de Hiro. Sus bancas estaban tan cerca una de otra que casi se tocaban.

Hiro liberó aire con cansancio y un leve toque de inquietud. Naruto se acomodó con una postura recta y la mirada al frente; seguía sonriendo de oreja a oreja y expulsaba flores de su cuerpo como una chica enamorada.

El maestro ingresó y, cuando todos toman asiento después del saludo dirigido por el delegado, notó una falla en el sistema de puestos al final de salón.

— Uzumaki-san, ¿qué haces allí? —tono sereno, pero al mismo tiempo severo; conocía de sobra la actitud de ciertos estudiantes, en especial aquellos de bajas calificaciones— ¡Regrese a su puesto! —manifestó golpeando los libros sobre el escritorio. Naruto acomodó un poco el cuello de la camisa antes de levantarse, feliz y cortés, de su puesto para responder al maestro con determinación.

— ¡Sensei! —la clase miraba atento al rubio por su nueva aura— ¡He decidido cambiar, de veras!

— ¿De qué hablas, Uzumaki-san?

— ¡En esta época las hormonas están alborotadas y si las mujeres me rodean no puedo concentrarme! —Las compañeras que lo rodeaban en su antiguo puesto sonrojaron un poco. — ¡Por eso me sentaré junto a Hiro-chan para obtener buenas calificaciones!

El maestro empezó a llorar de orgullo y lo felicitó por el cambio de actitud que presentó. El docente empezaba a creer que tendría que dejarlo, pero si estaba junto al mejor estudiante del salón... ¡Qué alivio!

Naruto volvió a tomar asiento, guiñó un ojo, levantó su pulgar y sonrió en dirección a Hiro complacido de que su mentira fuera tan convincente que hasta él mismo se la creyó. Decidió ignorarlo y continuar sereno, sacó su cuaderno y el libro de Matemática. Meditó un poco. Quizá sea mejor tenerlo de aliado y no de enemigo.

(Naruto-kun...)


/Academia Konoha/Entrada principal/Hora de salida/

Sus celestes ojos, como el hielo, brillaron con intensidad cuando observó a su querido senpai acercarcandose junto a su compañera de cabellera rosa.

— ¡Hiro-senpai! ¡Sakura-senpai! —saludó efusivo como siempre lo había hecho desde que tuvo la dicha de conocerlo.— ¡Cómo...!

— ¡Hiro-chan! ¡HIRO-CHAAAN~! —de la nada, a su espalda, apareció Naruto con una sonrisa idiota y el aura floreada que dejó a la clase muy consternada. — ¡Espérame! ¡Qué me esperes, de veras!

Toneri había logrado que Hiro lo dejara acompañarlo hasta el auto después de clases; en raras ocasiones caminaban hasta casa. Le agradaba esa tranquilidad que desprendía de manera dulce y natural, así como le llamaba la atención esa extraña sensación que sentía a su lado, pero si Naruto aparecía y empezaba a hacer lo mismo... ¡ya no sería el tiempo sólo para los dos!

Pensar eso le molestó lo suficiente como para enfrentarlo.

— Oye, Naruto. ¿Qué crees que haces? —se acercó con el ceño fruncido.

— Acompaño a Hiro-chan~ —respondió melódico, pero al notar su rostro y el tono serio con el que preguntó, dejó a un lado su alegría— Desaparece, paliducho.

— ¡Oblígame! —su mirada era desafiante— ¡Siempre acompaño a senpai y eso no cambiará!

Mientras ese par se lanzaban miradas de odio y desprendía fuego del cuerpo, Hiro y Sakura continuaron el trayecto en completo silencio; llevaban así desde que la campana había sonado. Ella entró al vehículo y su guardaespaldas cerró su puerta. Estiró el brazo para abrir la suya, pero la mano de Naruto apareció de la nada para hacer lo mismo.

— Que tengas dulces sueños, Hiro-chan. —le regaló una mirada cálida y Hiro suspiró cansado antes de subir al auto.

Segundos después llegó Toneri con un chichón en la cabeza. entristeció al ver como el auto se alejaba sin haberse despedido de su querido senpai. Volteó y observó a Naruto; el auto ya no estaba pero seguía moviendo el brazo con su cara de tarado. Arrugó la frente, infló los cachetes, apretó los puños y lo pateó. Salió corriendo como una bala de cañón.

— ¡Eso es por no dejarme acompañar a Hiro-senpai! —gritó mientras se alejaba.

Naruto maldijo entre dientes mientras sobaba su tobillo, pero al mirar el cielo su mente se llenó de imágenes de Hiro y todo ese enfado desapareció.

— ¿Y esa cara, Naruto? —preguntó Ine cuando llegó a la salida y lo vio en un pie mirando el cielo de forma estúpida; más de lo normal. Él regresó a la tierra y la miró por unos segundos con fijación; Ine arqueó las cejas.

— Ine, tú... —ella mantuvo el silencio— eres una chica. —dijo como el mayor descubrimientos del universo, lo que causó disgusto en la joven. —Así que sabes lo que las otras chicas piensan. —ella abrió la boca y expulsó aire al recordar que estaba frente su estúpido amigo. — Qué... ¿qué piensan las chicas de mí? —preguntó sacando los labios formando una boca de pato mientras rascaba su mejilla con algo de vergüenza.

Eso sí la sorprendió y la oportunidad de fastidiarlo quizá no se volvería presentar. Se cruzó de brazos y adoptó un rostro serio. Movió la cabeza de arriba a bajo con los ojos cerrados por un breve momento antes de clavar su aguda mirada en él.

— Eres tarado y tosco, siempre terminas ensuciándote cuando comes y no sabes cómo tratar a una chica. —cada palabra clavaba una flecha de fuego en su cerebro, pues era cierto, pero no se iba a poner a llorar. ¡No, de veras!

Ine... —arrugó la frente y elevó los puños— ¡Tómalo con seriedad, mujer! —ella sonrió divertida de haber logrado su cometido. Saber que realmente quería saber la opinión de las chicas sobre él, la hizo darse cuenta que Naruto estaba interesado en alguien. Quizá ser amable con él era lo mejor en ese momento.

Ser atenta y ayudar a sus amigos de vez en cuando no le haría daño.

— Veamos... —tocó su barbilla. Le dio una vuelta como si fuera una pieza de arte abstracto intentando descifrar su verdadero propósito. Regresó delante de él y cerró los ojos por un momento. — Eres un completo perdedor que —Esa frase chocó como una gigantesca roca. — nunca se rinde. —le dio una palmadita en la espalda. —Creo que esa es tu mejor cualidad. Tienes una actitud positiva y siempre eres gracioso, aunque no lo quieras. —Naruto no comprendía si lo estaba ayudando o no. — Sabes valorar una amistad, aunque no sea recíproco. —Se apartó para irse a casa.

— ¡Eres un buen tipo, Naruto! —gritó a unos metros de distancia— ¡Sólo sé tu mismo... TARADO!

Él sonrió y se despidieron con una sonrisa.


/Residencia Haruno/Habitación/Noche/

El golpe en la puerta fue suave. Se levantó del escritorio para abrir.

— Sakura-san... ¿Necesitas algo? —ella entró con la mirada cabizbaja.

— Quiero disculparme, Hiro-kun. —esas palabras lo tomaron por sorpresa— Hoy, mientras regresábamos en el coche no te hablé porque estaba... celosa.

(¿Celosa?)

— Por tu relación con Sasuke-kun. —acotó al ver una leve confusión en su mirada.

— No tienes que disculparte, Sakura-san.

— Tenía que decírtelo, Hiro. Eres como un hermano y pensar eso de ti es... es horrible.

El pecho de Hiro se comprimió al escucharla y sin darse cuenta terminó sonriendo con ella; aunque él lo hizo con un dejo de melancolía y pesar. Sakura se despidió por la intromisión y ambos se fueron a dormir.


Besos y abrazos en papel... :3
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