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Disclaimer: Personajes de Masashi Kishimoto-sama y la trama es de Hang Yu-rang unni –sazonada a mi manera–. (-u-)

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RAROS PENSAMIENTOS Y BUENOS CONSEJOS


/Distrito Koshi/Lunes/Guarida de Sasuke/20h12/

— Mi nombre es Sakura. —extiende la mano hacia la muchacha que parecía tener su edad, pero sin duda alguna, era más alta que cualquier chica en la reunión; sin dejar de ser más baja de los varones.

— Mucho gusto, soy Tenten

— ¿Eres vieja amiga de Sasuke-kun?

— (¿"kun"?) —levanta una ceja y sonríe— Sí, incluso conozco a los que salieron corriendo.

— Sasuke-kun... —mira el suelo por un leve momento— ¿Siempre ha sido distante?

— ¿Distante?

— Sí... frío. ¿Sabes si hay algo que lo haga sonreír.

— Vaya, vaya. —cruza sus brazos y sonríe con nostalgia— Eres bastante curiosa y algo impertinente, si tomas en cuenta que soy una extraña para ti. —la pelirrosa sonríe un poco incómoda— Es como si tuviera a Ino delante de mí.

— ¿Disculpa? —le molestó que la comparara con aquella chica que le tenía coraje sin saber exactamente el por qué y, esa rabia se dibujó en su mirada— Ine y yo no-

— No dije Ine. —aclara sin dejar de perder esa actitud ruda pero afable en su rostro— Ino, mi difunta amiga. —curvó las cejas ante el parecido de nombres. Su rostro le hizo ver a la castaña que ella no sabía nada del tema— Ino era la hermana gemela de Ine.

— Ah...

— Como la extraño. —suspiró con una leve muestra de desánimo en sus ojos— Ella falleció en un accidente de auto hace poco más de un año. —a la Haruno le sorprende y sus jades se dibujan por completo en su mirada— Eres curiosa y, por tu reacción cuando creíste que te comparaba con Ine, seguro eres temperamental. Eso me recordó a ella.

Bueno... —Sakura pensó que esa sería una razón más pesada que el simple amor que se notaba en los ojos de la chica cuando estaba cerca del Uchiha.

— Dime, ¿Ine te ha molestado?

— Sí, sin duda. Pero me las arreglo para hacerle frente. —levanta el puño y la castaña da una pequeña risotada al verla. Sin duda era una chica de carácter fuerte, pero sensible a la vez.

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En la cabaña más lejana que se podía apreciar desde la reunión, Hiro y Sasuke se encontraban acostados sobre un viejo piso de madera; el olor de la humedad era muy tenue. Sobre sus cabezas había un agujero en el tejado por donde se apreciaba una que otra estrella solitaria.

El azabache le pidió que se recostara pero, no sabía el por qué, aunque tampoco parecía importarle estar a solas.

— ¿Por qué estamos aquí, Sasuke-kun?

— Tranquilidad.

Hiro notaba la mirada fija del Uchiha en el tejado y, le llamaba la atención aquel atisbo de melancolía y dolor en sus ojos.

— ¿Vienes con frecuencia? —no le respondió.

El silencio era tan suave como la brisa que se percibía por los agujeros de la destrozada cabaña y ambos sentían esa paz y quietud única.

— Yo lo hice. —comenta luego de un corto tiempo.

— ¿Por qué?

— Para que mi madre y mi primer amor me puedan encontrar.

Sus liliáceas pupilas se dirigieron a él con un sutil movimiento de la cabeza. Una extraña sensación de dolor lo rodeaba, pero no era la misma clase de sentimiento que pasaba Hiro a diario. Era más como un severo peso sobre su alma.

Hiro suspira.

Te... envidio... —murmura sin darse cuenta y Sasuke voltea el rostro por completo. Hiro decide continuar sin mencionar nada que pueda ser comprometedor con la familia Haruno o su sensei— Al menos sabes donde está tu familia. —el moreno no aparta sus ojos de la mirada acongojada en su protegido— No sé dónde está mi nii-san...

— Tonto. —Hiro lo mira asombrado— Está vivo. Tú no sabes lo que es perder a tus seres queridos. —una pausa que provocó un silencio mutuo; donde la respiración era el arrullo entre tanta soledad— Tanto odio... rabia... —mordió su labio un poco— La muerte es un camino demasiado rápido.

Sasuke-kun... —su pesar en la actitud, palabras y mirada oprimió su pecho y se levantó para mirarlo directo a los ojos, porque lo que le iba a decir nacía del fondo de su corazón— ¡N-no digas eso! —aquel ardor que invadía con dolor su ser, desapareció al apreciar aquellos grandes ojos que brillaban con el único foco en la casita de madera— No vuelvas a pensar en la muerte, ni vuelvas a creer que estas solo. Porque yo estaré a tu lado siempre.

El Uchiha abre mucho sus párpados al escuchar esas palabras, que denotaban sinceridad en toda la pureza de su ser.

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— No llores. —expresa al alcanzarla en la avenida principal— Eso es demasiado femenino para ti.

Tarado. —voltea con una sonrisa fingida— Obvio que no lloro. Menos por las palabras de esa tonta jirafa... — agacha la cabeza y aprieta el bolso que sostenían sus blancas manos— Pero ella tiene razón. Yo desee que mi hermana muriera... —su voz se quebró un poco.

— ¡Es normal decir eso cuando uno está lleno de ira-dattebayo! —se acerca a ella y la observa fijo con el entrecejo un poco marcado— Yo lo he dicho muchas veces a muchas personas diferentes. —se eleva de hombros un par de veces.

Ese gesto la calma un poco y sonríe de manera natural.

— Gracias, Naruto. —le da un golpe suave en el hombro y el rubio pasa su dedo índice en la nariz mientras dibujaba una sonrisa despreocupada.

— ¡Bien! —levanta ambos brazos y luego la mira con una sonrisa y los ojos muy juntos— Debes decir en el colegio que soy sensible y amable.

— ¿Eh? —curvó sus cejas— ¿Por qué?

— ¡Tú hazlo y ya-ttebayo! —desvía la mirada un poco y sonroja— Qui... Quiero que alguien lo sepa... —rasca su mejilla un poco avergonzado.

— Así que esas preguntas raras, mirada perdida y actitud se debe a una mujer. —el rubio empieza a reír— Y por lo que veo, es un amor no correspondido.

Naruto arruga la frente y sus ojos se tornan tristes. Ella sabía de sobra cómo era esa sensación y preguntarle al muchacho era una pérdida de tiempo porque si ese sentimiento no es compartido, decir el nombre de aquella persona sólo era más pesado de llevar.

— Soy mujer, así que los trucos que puedo usar por alguien que no me quiere igual, son suaves— el rubio la miraba fijo y con los brazos cruzados— Pero si fuera hombre, sólo tendría que hacerla mía.

— ¡¿QUE?! —no esperaba que ella le dijera algo así.

— Claro. —lleva una mano a la cadera, mientras la otra la coloca sobre el hombro del joven— Porque así, ella ya no podría ser de ningún otro hombre y sería obligación casarse.

Naruto abre los ojos tanto como las luces del taxi que detiene Yamanaka para regresar a casa. Y luego de que el vehículo ya no se puede apreciar desde donde está parado, su cara se vuelve roja al comprender el verdadero significado de las palabras de Ine.

Sacude su cabeza de un lado a otro— ¡Imposible-dattebayo!

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Naruto regresa a la reunión y observa que Hiro y Sakura ya no estaban en aquel rincón solitario donde permanecían desde que se había iniciado la fiesta. Nota que Tenten y la pelirrosa charlaban tranquilas y supo que ellos estaban juntos.

Empezó a preguntar de grupo en grupo si alguien vio dónde se habían marchado— ¡Ah, sí! Los vi caminar a la cabaña de tejado roto hace como 20 minutos. —llega lo más rápido que dan su pies y observa por un agujero en la pared.

— No de esa forma.

— Has dejado inconsciente a muchos con tus golpes.

— S-sí, pero... es en defensa.

— De todas formas usas la violencia.

— Pero, no como Sasuke-kun, que golpea a sus propios hombres.

— Yo los castigo cuando se lo merecen.

Ambos chicos de cabello negro platicaban como dos viejos amigos. El rubio apretó la mandíbula cuando notó lo cómodo que se veía Sasuke junto a Hiro y, también, el aura dulce que emanaba ella de manera inconsciente cuando el azabache estaba cerca.

Se alejó de allí apretando sus manos al punto de dejarlas tan rojas que parecía, se romperían en cualquier instante.


/Distrito Tamana/ciudad/lunes/23h42/

Daba vueltas en la cama desde hace 15 minutos por la escena tan amigable entre esos dos en la cabaña.

"Si fuera hombre, sólo la haría mía"

La frase de Ine llegó de golpe entre tantos ruedos en las sábanas. Se sentó en la cama con la respiración agitada, gotas de sudor recorriendo su frente y las pupilas pequeñas. Llevó sus manos al cabello y lo tiró un poco hacia atrás.

Se levantó y dirigió a la cocina por un vaso con agua fría. Caminó de un lado a otro por un par de minutos analizando la mejor opción.

Suspiró pesado cuando supo que necesitaba la opinión de alguien con experiencia en el amor. Una persona madura y centrada, capaz de aclarar todas sus dudas... Sólo conocía a una persona así.

— ¡Kaa-chan! —saltó a la cama y su madre despertó asustada.

— ¡Naruto! —se sentó y tomó a su hijo de los hombros para zarandearlo un poco— ¡Me asustaste! ¡NO LO VUELVAS A HACER-DATTEBANE!

— ¡Perdón, kaa-chan! ¡Perdón!

Luego de calmarse y respirar un par de veces, Kushina percibió esa nube de duda y tristeza en su pequeño; lo cual no era nada común en él.

— ¿Qué sucede, hijo? —coloca su brazo por encima del hombro y lo acercó en un apretón cálido y lleno de comprensión— No es común en ti esa cara.

— Es que... Tengo un problema con una chica —ella abrió los ojos, para luego cerrarlos un poco mientras dibujaba una pequeña sonrisa— que no aprecia las cosas que hago por ella. —el rubio miró a su madre por un segundo— ¡La trato como ella me pide, pero no me lo deja fácil-dattebayo!

Su madre llevó su mano a la boca para evitar dar una risotada a todo pulmón por las palabras de su pequeño bebé.

— Le he regalado chocolates, dulces. Le abro la puerta del coche, la silla del pupitre y no parece apreciar nada, kaa-chan. ¡Nada!

Ya no lo soportó más y echó a reír frente a Naruto. Éste se enfureció y le reclamó su falta de consideración. Lo que detuvo su alegría para cambiarla por una silueta de horror. Sus cabellos levantados como el fuego y unos dientes colmilludos asustaron al rubio— ¡¿Desconsiderada, yo?! —tomó a su hijo de la camisa y lo lanzó fuera de la cama; terminó estrellado en la pared con su alma a medio camino— ¡TRABAJO, COCINO, TE CUIDO Y TE AMO, PERO AÚN ASÍ ESTAS EN ESA BANDA DE MALA MUERTE CON MUCHACHOS QUE SÓLO TE METEN EN PROBLEMAS! ¡Y LUEGO YO SOY LA DESCONSIDERADA-TTEBANEEE!

El rubio no se levantaba del suelo y la furia en su aura se fue, dando paso a la preocupación de haber sido muy brusca esta vez— ¿Naruto?

— E-estoy bien... —se levanta y soba su cabeza; su mamá se acomoda a la orilla de la cama— Pero... ¡Kaa-cha, te pasas-dattebayo!

— Perdón, perdón.

— ¡Esto es serio!

— Lo sé, lo sé.

— Vine contigo porque... —rascó su nuca por un instante— Necesito saber si lo mejor es pedirle matrimonio.

La efervescente pelirroja se levantó sólo para darle un coscorrón donde ya tenía un marcado chichón.

— ¡NIÑO TONTO! ¡¿QUÉ HICISTE?!

— ¡N-NO ES ESO, KAA-CHAN! —se levanta del suelo y la mira fijo, aunque sus piernas temblaban— Tenme confianza... rayos. —ambos toman asiento en la orilla luego de dar varios respiros profundos.

— La manera en que lo dijiste me hizo pensar que ya era abuela.

— Ma... ¿ma? —por su mente cruzó una imagen de él y un hermoso bebé en sus brazos; a su lado la hermosa chica de ojos lila. Sonrojó por completo.

Kushina golpeó su cabeza por la parte de atrás y el color carmín en su rostro se esfumó.

— Bueno... Sabía que llegaría este día. —suspira pesado— Tu padre, que en paz descanse, hubiera sido más adec... —se detuvo y lo analizó por un instante— Creo que igual me habría tocado hablar contigo.

— ¿De qué hablas, ma?

— De la charla, por supuesto. —sus ojos se pusieron blancos y la mandíbula cayó como una roca en el mar.

— ¡P-p-p-pero, m-m-mama yo n-no...! —respiró un par de veces— ¡Yo quería que me des consejos para conquistarla~! —expresó entre mañoseos y una pataleta casi infantil.

Kushina lo rodeó con los brazos y él se acurrucó como un pequeño de cuatro años.

— De acuerdo, Naruto. Te contaré lo difícil que se lo hice a tu padre cuando...

Y así ella empezó a recordar los tiempos de colegio y cómo se convirtió en una chica ruda para evitar el bullying que recibió por su cabello, y que su amado Minato estuvo tras ella ayudándola a salir del feo mundo de la violencia.


Besos y abrazos en papel... :3
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