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Disclaimer: Personajes de Masashi Kishimoto-sama y la trama es de Hang Yu-rang unni –sazonada a mi manera–. (-u-)
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EL MUNDO ES INJUSTO
/Distrito Koshi/Parque/21h18/miércoles/
Sakura llevaba 20 minutos esperando a su caballero de hielo y no desvanecía la sonrisa de su cara. Acomodaba su ropa, el cabello y mira el reloj por décima vez.
Unos chicos la observan a la distancia.
— ¡Hey, preciosa! —exclama uno de los gañanes. Ella nota que algo no va bien y empieza a caminar hacia una zona más concurrida, pero ambos chicos la sujetan del hombro— No te creas mucho, preciosa. Sólo queremos que hablas con alguien. —uno de ellos saca una navaja y la acerca a su estómago— Coopera. ¿Quieres, linda? —susurra en su oído.
Ella empieza a correr, pero uno de los sujetos la toma del cabello y, rodeando su cuello con el brazo, tapa la boca con un trapo. Forcejea y gime con furor, pero la zona del parque donde se hallaba estaba alejada de todo centro de seguridad; además de que el horario nocturno no la favorecía con algún transeúnte por esos lares.
La arrastran hasta un baño público, cerca de la reparación del parque; alejado de la avenida principal. Uno de ellos abre la puerta y el otro tira a Sakura para luego cerrar la puerta y permanecer fuera de resguardo; junto a otros tres que aparecen de entre los arbustos.
— ¡Pero qué tenemos aquí! —exclama una voz vivaz— ¡Pero si eres toda una bomba, hermosa! —la pelirrosa levanta la cabeza para observa la tipo, pero no podía mentirse a sí misma; dentro se moría de terror.
Delante de ella, un sujeto con pantalón de cuero y camiseta blanca debajo de una chaqueta jean, rubio de cabellera larga y un gran mechón ocultaba la mitad de su rostro— ¿Tú eres la chica de Sasuke? —le pregunta cambiando su tono de voz alegre a uno profundo y bajo; arrugando las cejas en el proceso.
— No sé... de qué hablas. —lo mira fijo, pero era claro el signo de que le tenía miedo.
— Mira, primor. —se acerca y acuclilla a su altura; ella no se podía levantar debido a lo temblorosas que estaban sus extremidades— Tengo un asunto pendiente con ese imbécil y lamento mucho que tú estes involucrada. —empieza a acercar su mano a la mejilla y ella la aparta con temor y molestia.
— ¡No te atrevas a tocarme! —Deidara se hace ligeramente hacia atrás y parpadea sorprendido.
— Parece que eres explosiva. —sonríe complacido y excitado— ¡Adoro eso en una mujer!
— Deja tanto discurso y empieza ya.
Esa voz... Sakura quedó pasmada al escuchar ese inconfundible tono femenino que la había atosigado desde que tuvo la desgracia de conocerla. Voltea l rostro hacia el sonido y, de entre las sombras de uno de los cubículos del baño, aparece Ine. La miraba con tanta ira y frialdad que no parecía ser ella.
— ¡Ine! —intenta ponerse en pie, pero sus extremidades aún no le responden y levanta el brazo hacia ella— ¡Ayúdame! ¡No... no lo hagas! —la voz de Sakura temblaba. Pero lo único que le respondió, sin brillo en sus ojos azul-verdosos fue: — Tú te lo buscaste. —Sakura quedó paralizada.
/Distrito Koshi/parque/21h34/
La moto frena a raya y el primero en bajarse es Hiro; ambos dejan el casco en el suelo y empiezan a correr.
— Iré a la laguna y tú a la sección de locales. —Hiro asiente y ambos corren en direcciones opuesta sin lograr distinguir nada más que sus voces llamando a la chica con preocupación.
— ¡Sakuraaa!
— ¡Sakura-saaan! —la culpa por dejarla ir sola sin asegurarse bien sobre las direcciones lo destrozaban por dentro y si le llegaba a ocurrir algo, jamás se lo perdonaría.
Mientras se dirigían al parque en la moto, Sasuke le contó que él nunca le pediría una cita a la molestia de Sakura. Ese día, cuando regresó de los baños, encontró una nota sobre su pupitre que indicaba el parque de Kikuchi, firmada por Sakura y creyó que Hiro lo había dejado allí.
Misma situación que la pelirrosa.
/Parque/21h27/
Sin fuerzas para levantarse lo único que puede hacer es empujarlo y morder para que se alejara de ella y no la tocara: — ¡Maldita, perra! —exclama el rubio y la abofetea— ¡Me gusta lo explosivo, pero siempre que yo lo provoque! —se pone de pie junto a ella y la patea en el estómago— ¡Quieta!
Sakura quedó sin aire y Deidara volvió a acercarse, colocando su mano sobre el busto y masajeando con rudeza; ella le escupe.
— ¡Desgraciada! —se limpia la mejilla con rabia y empieza a patearla de nuevo. Una y otra vez.
Luego de varios minutos, su cara tenía un par de moretones y sangre en la boca cayendo en un fino hilo por su mejilla, la ropa sucia por el polvo y los golpes de él. Le costaba respirar. Su visión estaba algo borrosa y la ropa ligeramente rasgada— (Sa... Sasuke-kun...) —era lo único que tenía en la cabeza par no perder la conciencia por completo.
Deidara se acerca a ella y sujeta su rostro por las mejillas con desprecio: — Parece que por fin te calmaste, ¿eh?
Ella desvía la mirada para no observar a ese infeliz que la dejó en aquellas deplorables condiciones. Sentía que todo a su alrededor se movía y en la esquina más lejana estaba ella; oculta en las sombras del baño— (Sa... Sálvame Sa... suke-kun...)
— Vaya, vaya. Parece que por fin entendiste tu situación. —con el pulgar aparta las lágrimas que empezaban a caer sin cesar.
Ine permanecía sentada sobre uno de los lavabos con las piernas cruzadas. Observaba cómo ese desagradable rubio empezaba a quitarle la blusa y el brasier; la manoseaba y besaba su cuello: — (Ahora seremos iguales, Sakura.) —sus ojos carecían de brillo y no apartaba la mirada de la grotesca escena— (Ahora conocerás el mundo que yo viví... Esto te pasa por meterte conmigo.)
/Parque/21h41/
Sus miradas le indicaban al otro que no habían dado con el paradero de ella.
— Oe. —le indica al ojiperlo la parte sur, donde habían maquinarias para la remodelación— Esos tipos son seguidores de un tipo con el que tuve una bronca hace tiempo. —Hiro mira y empieza a correr, Sasuke lo detiene del hombro— Cálmate, si ellos la tiene, podrían avisarle a otros. Sígueme calmado. —Hiro comprende las palabras de Sasuke y se calma. Empiezan a caminar cómo si quisieran usar el baño.
— ¡Hey! —un par de ellos los detienen— ¿Dónde creen que van?
— ¿Qué te importa? —responde el azabache intentando entrar al baño, entonces otros tres aparecen de los escondites. Sasuke mira a Hiro y ambos lanzan un golpe a los sujetos en la entrada.
Una patada al estómago y luego a la barbilla, así cae el que Hiro golpeó. Sasuke toma a otro del brazo y lo tuerce hacia la espalda, luego patea sus piernas. Uno atrapó a Hiro del cuello, pero balancea el peso hacia adelante y le da una vuelta en el aire, cayendo en el pecho del sujeto y dejándolo sin aire.
Sasuke se aproxima a los otros dos. Coloca las manos en el suelo y realiza una vuelta con las piernas, ayudándose con el manejo de las manos en el suelo y golpea a los sujetos en la cabeza; ambos chocan contra un árbol cercano y quedan inconscientes: — ¡Sakura-san!
El primero en abrir la puerta es el azabache, Hiro detrás y ambos observan cómo el degenerado del rubio tenía a la chica sin blusa ni sostén; besuqueándola y tocándola de forma indecente. Sakura no paraba de llorar y estiró el brazo a la puerta cuando los vio parados con los ojos muy abiertos.
Hiro aprieta los puños y su cabello crea una sombra en su rostro.
Sakura era la única persona que pensaba en el de manera amable, cariñosa... como familia.
Corrió y lo pateó, lanzando al despreciable ser a la pared. Hiro se aproxima a la golpeada y ultrajada chica, se quita la camisa de manga larga que usaba. A su mente llegan la imágenes de aquella vez que apuñalaron a Neji y cómo intentó protegerlo... pero...
Hiro se levantó y se acercó al tipo en la pared, lo tomó de la camisa y empezó a lanzar puño tras puño en la cara sin poder detenerse. La culpa... los recuerdos... Sentía impotencia por aquella vez donde no fue lo suficientemente fuerte como para defender a su primo y ahora nunca más se volverían a ver. No quería que pasara lo mismo con Sakura. ¿Y si por su error le alejaban de ella?
¿Y si le enviaban lejos por atroz falta de buen juicio?
¿Volvería a quedar sólo en ese horrible y gigantesco mundo?
— Suficiente. —la mano de Sasuke se coloca sobre su hombro y Hiro regresa a la realidad. La cara del sujeto estaba muy hinchada. Se aparta algo estupefacto— Yo me encargaré de lo demás, cálmate. —Hiro regresa donde Sakura, que estaba apoyada en la pared, adolorida y con la chaqueta cubriendo su torso desnudo. El azabache toma por el cuello al sujeto— Vuelvo a ver tu rostro y yo mismo te asesinaré. —la mirada fría e hiriente llegó hasta sus huesos y con tambaleos sale del lugar y sus hombres lo ayudan a escapar; quienes tampoco se podían mover con normalidad.
El Uchiha lleva su rostro hacia la derecha y se topa con esa sombra que una vez pudo llamar amiga.
— Esto... es... El mundo es injusto... —murmuró cuando Sasuke la miró recordando lo que ella vivió hace tiempo— A ella sí la salvaron. —se sentía terriblemente hundida en se desgracia. Él no comprendía las palabras debido a lo bajo de su voz— ¿Por qué...? —aprieta la mandíbula. Sasuke está delante de ella. Sus ojos negros la contemplaban como a una enemiga— ¡ja! ... ¡ajajaja! —ella empezó a reí de forma desesperada— ¡¿Ahora sí te preocupas por esa imbécil?! —reclama.
La risa atrae la mirada del peliazul.
— No vuelvas a mirarme si quiera. Has muerto para mí. —expresa tan fríamente que ella queda en silencio y, como si llegara la reacción de golpe, las lágrimas empiezan a brotar de sus ojos.
— Todo estará bien, Sakura-san. —ella asiente temblorosa y Hiro la ayuda a ponerse en pie.
Sasuke da media vuelta y camina hacia Sakura y Hiro, la pelirrosa levanta la mirada luego de vestir la camisa que le pasó su guardaespaldas y corre a los brazos del azabache.
— ¡Sa-sabía que llegarías Sasuke-kun! —expresa con el rostro sumergido en su pecho— ¡N-nunca... dejé de creerlo! —no pudo más. Su mente ya no podía más y echó a llorar desconsolada.
Lentamente la rodeó con sus brazos y acarició sus cabello. Se sentía ligeramente culpable por lo que sucedió. Quizá sea una molestia, pero ninguna chica merece vivir aquel horrible acto y en cierta medida, uno de los sujetos con quien luchó le hizo esto, así que era indirectamente responsable por su condición. Por ello dejó que se desahogara con él.
Sasuke siente que sus piernas no tiene la fuerza suficiente y decide cargarla. La emoción la hubiera invadido sin lugar a dudas, pero lo que estuvo a punto de pasar no le permitía disfrutar de aquel sobrecogedor momento que esperó por algún tiempo. Empieza a caminar a la puerta.
Hiro permanece allí, observando a Ine. Su mirada perdida, abrazándose a sí misma.
— (No será necesario amenazarla... Con lo que le dijo Sasuke-kun será suficiente castigo.) —y también sale del lugar, dejándola en la miseria y abrumadora soledad y culpabilidad.
Besos y abrazos en papel... :3
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