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Disclaimer: Personajes de Masashi Kishimoto-sama y la trama es de Hang Yu-rang unni –sazonada a mi manera–. (-u-)

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A DONDE EL VIENTO ME LLEVE


/Distrito Tamana/Colegio Konoha/Primer periodo/Clase de deportes/

Los estudiantes sorprendidos, las chicas con las manos en la boca y los varones con los ojos bien abiertos, ante el golpe que le proporcionó Sasuke a Naruto en pleno patio después de escuchar la inesperada confesión del rubio hacia Hiro.

— Déjate de estupideces, Naruto. —expresa con la frente arrugada— No metas a Hiro en tus pendejadas. Lárgate.

El rubio se limpia la mejilla y se levanta del suelo; sacude su pantalón y voltea para alejarse del lugar luego de mirar la expresión incómoda de Hiro ante sus palabras. Supo que había dicho cosas que no debía, pero no lo guardaría más en su interior.

— Esto no cambiará lo que siento por Hiro. —limita a decir mientras se aleja a la entrada del edificio.

La mirada fría y molesta del Uchiha espanta a cada uno de los presentes y estos se dispersan tan rápido como vapor en la atmósfera. El único en pie y totalmente quieto era el peliazul.

¿Qué hacer? ¿Cómo reaccionar? No sabía qué pasaba por la mente de Sasuke en ese momento y no tenía las agallas para verlo a los ojos luego del espectáculo que hizo el imprudente de Uzumaki-san. Quería caminar al salón y desaparecer como el resto, pero cuando estaba a punto de mover su pie, la mano y su voz tras él lo dejan petrificado.

— ¿También te gusta Naruto?

— ¡No! —responde por reflejo mientras lo veía a los ojos; desvía la mirada rápido al igual que el Uchiha. Aparta la mano de su hombro y él habla a voz baja: — No conocía esa parte de Naruto.

Hiro se entristece sin demostrarlo lo suficiente. Todo lo que estaba sucediendo en su amistad era a causa de su secreto, ahora estaba perjudicando la vida del chico rubio y de todos quienes lo rodeaban— (Lo siento tanto, Sasuke-kun, pero) —lo mira de perfil por un breve momento— (no es culpa de Naruto-kun, sino mía... Él conoce mi verdadera identidad y... y a pesar de todos estos problemas, me gustaría que tú también lo supieras.)

Sasuke vuelve a mirar a Hiro y este sostiene la acción para no causar más problemas por su debilidad— Si ese tarado te hace, o dice, algo no tardes en decírmelo. —lo mira fijamente— ¿entendido?

— Puedo manejar el asunto por mi cuenta.

— Es una orden como tu superior. —suspira y rasca su nuca— El comportamiento de Naruto es demasiado extraño y prefiero evitar cualquier incidente contigo.

Hiro suspira y sonríe con agradecimiento— Como digas, Sasuke-kun. —se siente calmado ante el hecho y la reacción de su compañero, por ello va tras Sakura.

Sasuke permanece en el sitio, observa cómo se aleja su compañero y protegido de baja estatura. A su cabeza llegan las palabras de Naruto y su confesión. De nuevo siente que todo en su interior quema y le molesta... Lo peor de todo era sentir rabia por la confesión que enterarse la preferencia sexual de su mejor amigo— ¡tsk!


/Pasillos/

Llega al tercer piso y ve la silueta de Sakura arrimada a la ventana. Se aproxima lo suficiente y escucha sollozos— Sakura-san... —se coloca delante y la abraza con sutileza; acaricia su cabellera con cuidado.

— Esto de... ser ignorada es horrible, Hiro. —sumerge la cabeza en su hombro.

— No creas eso, Sakura-san. Sasuke-kun es-

— No es solo eso, Hiro. —se aparta del abrazo— No es sólo la actitud de Sasuke-kun, también me siento mal por haberte dejado en casa e irme en la moto con él. Yo... —Sakura baja la mirada algo apenada— Yo sé que el auto es para mi uso y si yo no lo utilizo, te toca caminar. —regresa la mirada hacia el peliazul— Perdóname, Hiro.

— No se preocupe por ello, Sakura-san. —expresa con tranquilidad.

— Si alguna vez te sientes como yo me siento ahora —seca sus lágrimas y sonríe con melancolía— no dudes en decírmelo. ¡Odiaría hacerte esto si tú eres como un hermano para mí! —Hiro la escucha con atención— Después de todo... tu compañía me recuerda que no estoy sola. —Sakura deja de llorar, pero no deja de mostrar tristeza en sus ojos.

Hiro vuelve a abrazarla y la pelirrosa retribuye el gesto con una sonrisa en su rostro. Siente su calidez y su comprensión y eso sólo lo hace sentir más culpable, sabiendo que no puede ser completamente sincero con ella, quien es la más cercana desde lo que sucedió en ese callejón; cuando apartaron a nii-san de su lado. Pero esos sentimientos de amistad que le brindaba Sakura no serían en vano. La protegería de cualquiera a toda costa, así como Neji hizo con él cuando vendían cigarrillos por la calle— Todo estará bien, Sakura-san.

Ambos se apartan y Hiro decide darle una sonrisa a cambio de toda su sinceridad y cuidado.

¿Oye, no te parece ver a dos chicas? —expresa un chico del curso de Sasuke caminando junto a otro rumbo al salón.

Son como familia, supongo que por eso se tratan así... ¡No sea entrometido! —y ambos continúan el trayecto sin darle más atención a la escena.


/Tercero C/

Naruto se encuentra sentado, luego de cambiarse el uniforme de deportes, y los compañeros que recién entran empiezan a murmurar sobre su actitud de hace unos minutos.

— Ahora que lo veo, ya no es lo mismo.
— Tienes razón. Ya no lo veo como un guerrero.
— Chicos, creen que él... ¿sienta algo por nosotros?

Los tres hacen una fea mueca y Naruto voltea ante tanto ruido molesto que no alcanza a comprender. Y sin darles una mirada de molestia, limitan a silbar y mirar el techo para no terminar con la cara morada.

El ruido de la puerta lo atrae y ve a Hiro con su típico rostro: serio e indiferente. Toma asiento con tranquilidad y saca su libro de historia antes de que el maestro llegue. Naruto lo mira y se acerca un poco a la banca del peliazul con una sonrisa, algo preocupada.

— ¡Hi-Hiro-chan podemos compartir el libro, ¿eh?! —pero el hermoso chico de ojos perla ni siquiera pestañean ante sus palabras. En ese momento supo que había cometido un grave error en el patio— (¡Me está ignorando por que metí la pata-dattebayo!) —tira de sus brillantes cabellos mientras su cara adopta un tono púrpura.


/Tercer periodo/

El maestro deja el salón y Naruto saca de su maleta un pequeño pastel dulce de canela, que llevó para compartir con Hiro.

— ¡Mira, Hiro-chan! —acerca el pastel con una cara sonriente y centelleante de flores— ¡Lo traje para ambos, pero si tu quieres es todo tuyo!

— ...


/Cuarto periodo/

El maestro abandona el curso y Naruto voltea automáticamente hacia Hiro.

— Hace muuucho calooor~ —saca una de sus carpetas y empieza a ventear a Hiro; su cabellera lacia y azulada se mueve con delicadeza ante los movimientos del rubio— ¿Está mejor, Hiro-chan?

— ...


/Hora de almuerzo/

A penas toca el timbre, deja el salón y regresa unos segundos después con una botella de agua helada, dos sándwiches y un par de dulces que coloca sobre el escritorio de Hiro— ¿Quieres algo más?

— ... —mantiene la vista en el libro.

Naruto aprieta la mandíbula y tira de su cabello nuevamente— (¡Yo y mi bocota!) —culpándose mentalmente sobre lo sucedido en la hora de deportes. ¡POW!

Se escucha el sonido de la banca de Hiro y quienes comían en tranquilidad son atraídos por el ruido estridente provocado por el puño de Naruto. El silencio no tardó en hacer parecencia.

— ¡Ya basta-dattebayo! —grita mirando a Hiro con la frente arrugada— ¡Si sigues ignorándome así, gritaré a todo el instituto que estoy enamorado de ti!

— Haz lo que quieras, Naruto-kun. —responde fríamente.

No pensó que Hiro lo trataría de aquella manera; era como en un comienzo. Sin duda el precio de su acción había enfadado a Hiro lo suficiente como para tratarlo como antes y eso solo lo encolerizó más, pues no había forma de remediarlo.

— ¡Maldita sea! —patea su propio escritorio y se marcha del lugar para maldecir en un lugar sin gente. Hiro permaneció estático ante el hecho y dejó la comida en el puesto de Naruto.


/Terraza/Hora de almuerzo/

El viento fresco mecía sus cabellos dorados de un lado a otro, pero no podía refrescar su cabeza.

Abría y cerraba los ojos sin parar— ¡Con un demonio! —grita y golpea el suelo con los puños cerrado mientras reposaba en el suelo del sitio mirando el cielo— ¡Abro los ojos! ¡Cierro los ojos! ¡Y no dejas de aparecer-dattebayo!

El rostro de Hiro y su cálida sonrisa no se apartaba de la mente. Toma asiento y rasca con desesperación su cabeza al no saber cómo borrar su error y que Hiro vuelva a ser el de siempre con él.

La puerta se abre y cuando voltea se topa con alguien a quien había olvidado por completo.

— ¡Al fin te encuentro... DO-BE! —rueda los ojos y se levanta del suelo. Es cuando se da cuenta que no llevaba el uniforme puesto, sino unos jeans oscuros, una blusa morada de escote moderado y sandalias bajas. El cabello recogido en una coleta baja.

— ¡¿INE?! —se acerca a ella un poco desconcertado— Si los maestros te ven así, serás castigada.

Ella aparta la mirada por un momento— Eso no importa, Naruto. Me voy a transferir. —el rubio parpadea y restriega sus ojos, al igual que sus oídos— Sí, Naruto, oíste bien.

— ¡¿Por qué demonios te digo amiga?! —refunfuña con la frente arrugada. Ella sonríe con melancolía y camina hacia él y coloca la mano sobre su hombro: — Lo lamento, pero es momento de irme. —el rubio se calma y la observa con un dejo de tristeza.

— Es por el idiota de Sasuke, ¿no?

— No. Es por mí. —aparta la mano del hombro y camina hacia la barandilla de la terraza— Ya no estoy segura que sea el mismo sentimiento que tenía al comienzo, ¿sabes? —Naruto también se acerca a la baranda y suspira pesado.

— Amar es para locos-dattebayo. —expresa mirando al horizonte. —ella mueve la cabeza en afirmación y ambos ríen con un poco de tristeza.

— Pero bueno, ¿quién es la famosa chica que te tiene de cabeza? —él mira el cielo con una sonrisa cálida.

— Es un ángel. —regresa la mirada y cambia el tema— ¿Y dónde piensas ir?

— A donde el viento me lleve... —suspira mientras observa a los estudiantes caminando en el patio. El rubio no comprende bien lo que pasa por su cabeza y la observa con una fea mueca de desagrado y molestia— Creo que serás al único a quien extrañe. —voltea su cuerpo hacia él y abre los brazos— ¿Un abrazo de despedida... —él la mira con tranquilidad—... amigo?

Naruto curva las cejas, pero acepta el gesto y también la abraza por unos segundos.

— bueno, bueno ya. —la aparta con cuidado— No quiero recordarte como una chica débil, sino como la "dama de la maldad" —echan a reír y ella lo golpea delicadamente en el hombro con el puño cerrado.

— Suerte, do- —él asiente y el timbre suena— Naruto.


Besos y abrazos en papel... :3
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