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Disclaimer: Personajes de Masashi Kishimoto-sama y la trama es de Hang Yu-rang unni –sazonada a mi manera–. (-u-)

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UN CHICO EXTRAÑO, PERO DE BUEN CORAZÓN


/Distrito Yamanaga/Edificio departamental/09h24/sábado/

— ¡Kiba-anikiii! —grita con una sonrisa mientras toca la puerta con fuerza— ¡Traje el desayuno! —la fuerza de sus golpes en la entrada eran cada vez más fuertes— ¡Aniki! ¡Hoy te tocaba traer... digo... me tocaba el desayuno! ¿qué dije? —era un subordinado despistado, muy idiota, pero la amistad de Kiba lo alegraba al compararlo como si fuera un hermano de sangre y no desobedecería ni una orden por más estúpida que sea¡Compré carne seca! ¡Abre!

Molesto por ser ignorado, lleva la mano al picaporte y nota que no está con llave.

oh... —ingresa con ingenuidad, al pensar que su "hermano" había dejado abierto con anticipación— Aniki, no deberías dejar la puerta sin llave, tú sabes que este sitio no es muy... ¡ANIKI! —la funda de compras cae al suelo y Akamaru corre al notar que Kiba estaba en el suelo, sudando mucho y respirando con dificultad— ¡Estás hirviendo! —mira el brazo lastimado y al sacar el vendaje, la herida parecía estar morado... casi amarillo— ¡Te dije que el hospital debía venir! ¿eh? ¡guaf!

Coloca a su maestro sobre su espalda con rapidez y abandona el lugar con preocupación; emitiendo un sonido parecido a un ladrido cuando bufaba.


/Distrito Tamana/Dojo/11h03/

Poco a poco abre los ojos. El dolor llega como punzadas y tenía una ligera jaqueca. Coloca una mano sobre el suelo y se levanta con lentitud. Le alegraba no tener ningún hueso roto, pero su cuerpo estaba molido. Llega a la salida del lugar y toma un taxi para ir al único lugar donde podía ser atendido sin temor a que descubrieran su identidad.

Por todo lo sucedido, olvida su mochila.


/Distrito Yamanaga/Hospital/09h37/

— ¡Un doctor! ¡Rápido! ¡Un doctor! —grita en la recepción del lugar con su superior en la espalda— ¡Ayuda, por favor! —un par de enfermeras y un médico de lentes se aproximan con una camilla— Lo encontré tirado en su departamento hace unos momentos! —comenta asustado.

El sujeto de bata blanca nota lo sucio de la camisa y revisa la herida— ¡A urgencias y preparen el quirófano! —Akamaru seguía a su hermano de cerca— ¡¿Cómo dejaron que infectara de esa manera?! —regaña el médico, elevando ligeramente el tono de su voz— Habrá que abrir y limpiar la herida, esperando que los nervios o conductos sanguíneos estén intactos.

Pasan la puerta y Akamaru es obligado a esperar detrás. Camina de un lugar a otro, gruñendo por la preocupación.


/Hospital/11h31/

E... enfermera... —la mujer de uniforme blanco abre los ojos al notar las condiciones nefastas en la que llega un chico bajito de cabellera azulada. Lo colocan en una silla de ruedas, lo envían a rayos X y luego a curación al cerciorarse que no tiene ni un hueso roto.

— Tendrás que descansar por unas horas. —menciona su médico y se recuesta en una camilla de la sala general de observación del hospital. Cada camilla está separada por una cortina gruesa blanca. Del otro lado se escuchan murmullos a voz alta, pero el doctor de piso le pide que guarde silencio o se marche, a lo que el sujeto obedece la segunda opción. En la puerta de salida se escucha un grito— ¡Descansa, aniki! —y así vuelve a ser un cuarto de paz, donde cear sumido en los sueño por el cansancio.

Sin notar que había un conocido del otro lado.


/Distrito Tamana/Instituto Konoha/sábado/08h21/

Detestaba tener que acudir dos sábados al mes sólo para recibir un repaso general de lo que ya veía durante la semana. Pero era preferible no saltar clases o su madre caería sobre el como piraña a carne fresca y terminaría lastimado sólo por no querer levantarse temprano un bello fin de semana.

Además, ahora tenía una razón para ir sin tener que ser amenazado.

— ¡Hey, tú! —expresa la voz de un muchacho y Naruto voltea por simple reflejo; el chico de cabello gris azulado y ojos marrón estaba junto a otros 4 lacayos que lo miraban con asco— ¡¿Cómo te atreves a seguir asistiendo luego de lo que dijiste?!

— ¿eh? —estaba confundido, pero no le dio importancia al tarado. Quería llegar antes que Hiro y poder saludarlo desde el pupitre. Decidió seguir caminando.

— ¡Más te vale dejar de ir, gay! —vuelve a gritar el chico. El rubio comprendió las palabras de antes y suspiró molesto.

— Eso no es tú problema, así que déjame en paz. —y el ojiazul continuó el rumbo.

Unas pisadas rápidas y al voltear se agacha para evitar una patada en la cabeza— No estudiaré en el mismo lugar que un afeminado, ¡Tú te lo buscaste! —manifiesta el mismo sujeto y entre los cinco empiezan a atacar al rubio. Que se limita a permanecer quieto ante los agresores...


/Disitrito Yamanaga/Hospital/13h43/

— Señorita, por favor.

— ¡Imposible! —Hiro suspira mientras nota la mirada firme de la enfermera en recepción— Si no pagas la cuenta, llamaré a la policía.

— Señorita, ya le dije que olvidé mi credencial en la mochila. Si me permite usar el teléfono por un momento...

— No. Las políticas del lugar me impiden pasar el teléfono a un menor de edad que asiste sólo a un hospital.

— Mi tutor le explicará la situación que...

— Llegas muy lastimado y sin dinero, o teléfono... Será mejor que llame a-

— ¡Mujer, yo pagaré la cuenta! —esa voz la reconocía. Voltea y se topa con aquel sujeto de tatuajes rojos en el rostro y cabello castaño sonriendo— ¿Cuánto es? —Kiba se aproxima y saca la billetera de su pantalón.

La mujer acepta el dinero, pero no por servicio, sino por temor. En esa parte del distrito se podía reconocer los rostros de los nuevos miembros de la banda Tsukuyomi; tener problemas con los yakuza era algo que todos evitaba.

Una vez cancelada la cuenta, coloca el brazo por detrás de los hombros de Hiro y sonríe con entusiasmo mientras caminan a la salida— Ahora debes agradecer que pagara la cuenta y la comida.

— ¿Qué comida? —curva las cejas mientras lo aleja por se tan confianzudo.

— El almuerzo, ¡obvio! —sonríe abiertamente y golpea su espalda con algo de brusquedad— Comer en compañía es mejor, ¿no crees? —Hiro baja la mirada para realizar una reverencia y poder marcharse, pero el castaño toma su muñeca y tira de él como si fuera un trapo. Su rumbo era la avenida principal; en busca de algún restaurante.

El dolor le impedía atacar y que agravara su condición, así que permitió ser tirado sin quejas.

Caminaron por unos diez minutos y Kiba no podía charlar debido a las conversaciones de los demás; el sonido de la calle impedía escuchar sus propios pensamientos.

Arriban en un local que servía bufet y no lo pensó dos veces antes de arrastrarlo dentro. Tomó dos bandejas y le pasó una a Hiro, quien se limita a observar sus acelerados movimientos para llenar sus platos con todo lo que estaba delante. Kiba nota que el pequeño y delgaducho chico no hace nada más que estar de pie, observando. Nota los moretones, y el vendaje alrededor de su frente, así como unas cuantas curitas en el rostro y brazos.

— Eres más salvaje de lo que pensé.

— ¿A qué te refieres? —se aproxima y toca un moretón visible cerca de su cuello— ¡Ay! —Hiro aparta su mano con algo de dolor— ¿Por qué...?

— Siempre que te veo, estás más molido que una papa hecha puré. —el ojiperlo posa sus ojos en los de él con indiferencia— ¿Acaso no tienes hambre? —mira los platillos por un leve momento.

— La verdad es que... no. Perdón. —nota el cerro de comida, en su mayoría carne, sobre la bandeja de Kiba y lo alegre que estaba al tomarla— ¿Tan feliz te hace comer? —pregunta mirándolo a los ojos con un dejo de tristeza que el castaño no alcanza a notar por voltear y seguir llenando su plato.

— ¡¿A quién no?! —se detiene una vez que ya no cabe nada en sus manos— Cuando veo comida, en especial carne seca, me da hambre... ¡mucha! —expresa casi babeando— El hambre me recuerda que estoy vivo. —los ojos de Hiro se ilumina al escuchar la firmeza y confianza en sus palabras. Es la sensación que Hiro experimenta día a día... sólo que el chico de enfrente lo expresaba a través de la alimentación.

A pesar de no saber nada el uno del otro, habiéndose topado un par de veces por casualidad, Hiro sentía que ambos habían pasado por un pasado duro y difícil de superar. Lo que los unía de una manera muy peculiar.

— ¡Oye! —toca su frente con el dedo un par de veces con fuerza, y el dolor saca a Hiro de sus pensamientos— ¡Vinimos a comer! Comer da fuerza y vaya que las necesitas si recibiste una paliza de ese tipo. —lo empuja de un hombro hacia la mesa de bufet— Rápido. Sírvete algo y busquemos un lugar donde sentarnos. —Kiba levanta la mirada y encuentra una mesa.

Hiro observa lo emocionado que se encuentra— (Él es tan raro.) —su alegría y salvajismo eran amigables... casi como tener una mascota canina cerca. Voltea y toma algo de arroz, algas curtidas, una bebida gaseosa, pescado hervido y sonríe al encontrar en la mesa de postres, rollos de canela. Toma asiento delante de Kiba y este no deja de mirarlo con intensidad— ¿Qué sucede?

— No me has agradecido.

oh... —baja la cabeza un poco— Muchas gracias por cancelar mis deudas, Kiba-kun. —un golpe suave en la mesa lo lleva a levantar la mirada.

— "-sama" —se cruza de brazos— Dirígete a mí con respeto. —Hiro suspira confundido ante la extraña petición pero, si con eso dejaba de contemplarle de aquella manera, estaba bien.

— Muchas gracias por su generosidad, Kiba-sama. —las palabras eran tan dulces, que parecía tener a una chica frente suyo. No le dio importancia, pero ahora comprendía porqué era tan fuerte. Siendo chico y tener un aspecto tan femenino... Por eso le gustaba pelear.

— ¡Perfecto, a comer! —y, sin utilizar cubiertos, el chico toma los pedazos de carne y los saborea con tanto gusto... Casi como si no hubiera comido en semanas.

Hiro nota lo feliz que esta con algo tan simple. A pesar de comer de una manera tan salvaje, Hiro se contagia de esa misma sensación de vida, y al meter un bocado en su boca comprende las palabras de Kiba con mayor detalle.

Su aura cambia radicalmente y Kiba lo mira comer con alegría calmada— (Eres un chico extraño, pero de buen corazón.)


/Distrito Tamana/Instituto Konoha/Enfermería/09h00/

Toneri aún no podía creer que alguien tan fuerte como lo es su senpai, fuera capaz de terminar tan golpeado por un cuarteto de perdedores. De mala gana lo llevó hasta al enfermería, donde le dijeron que debía permanecer por un rato— Sigo sin creen que el Zorro demonio, Naruto Uzumaki-senpai, terminara así.

— Si no te callas, me desquitaré contigo. —expresa, mirándolo con la frente arrugada.

— ¡Pero. senpai!

— Hay momentos donde se pelea, y otros donde no. —expresa mientras se levanta de la camilla— Todo hombre debería saberlo.

— Eso no es nada más que tu estúpido orgullo. —el rubio lo toma de la camisa— ¡S-sí me matas, no... no te diré como conquistar a Hiro-senpai! —Naruto pestañea incrédulo.

— Mientes. —lo sacude un poco; enfadado aún.

— ¡Pa-para nada! —el ojiperlo lo suelta y Toneri se acomoda la vestimenta. Lo observa algo asustado por la intensa mirada de Uzumaki en su frente. Respira un par de veces— Bueno. —mira de un lado a otro, esperando que nadie más escuche y Naruto le da un coscorrón.

— ¡No hay nadie más, idiota!

Ya, ya... —soba su cabeza con tristeza por el trato que le da— Hiro-senpai es débil ante la... sinceridad. —el rubio curva las cejas y arruga la frente de nuevo— ¡Sí! —manifiesta levantando su índice— Cuando yo le digo que quiero ser como él o que lo quiero mucho, —Toneri no se dio cuenta que la ceja de Naruto adoptó un tic de molestia por las palabras— siempre reacciona incómodo o pide que lo deje. Hiro-senpai no sabe cómo tratar el tema de la sinceridad del corazón. —Naruto baja la mirada mientras analiza con cuidado— Senpai siempre actúa fuerte y valeroso pero, estoy seguro, que cuando uno habla con esto, —señala su propio pecho— él lo asimila sin darse cuenta.

Naruto levanta la mirada. Piensa en todos esos momento donde Sasuke ha estado a solas con ella— (Quizá... Cuando está con el teme, hablan cosas más profundas...) —de alguna extraña manera, le deprime pensar que algo así pueda suceder ente ambos.


/Distrito Yamanaga/Restaurante/14h39/

— ¿Ya te vas, compañero? —dice Kiba mientras le da unas palmadas en al espalda en la entrada del local.

— No me digas así. —Hiro lo observa indistinto a sus palabras, pero no quería que alguien lo asociara a un grupo Yakuza.

¡Ash! —Kiba rueda los ojos y arruga la frente— ¿Acaso no sabes ser amable con quien te pagó las cuentas? —Hiro suspira y decide alejarse; había estado lejos de casa por muchas horas sin comunicar su paradero. El castaño lo alcanza, y detiene, del hombro— Espera, ten. —del bolsillo de su pantalón saca unos cuantos yenes y los coloca en su mano.

— No, yo...

— Cállate y acepta, ¿quieres? —el chico de tatuajes camina de espaldas mientras coloca sus manos detrás de su cabeza— Si me sigues, sea para devolverme el dinero o no, te consideraré más que un compañero... ¡Un amigo! —Hiro permanece estático mientras escucha sus palabras expresadas con una sonrisa.

El castaño de salvaje actitud voltea y se pierde entre la multitud, quedando parado en la entrada, observando los billetes que dejó en su mano— (Amigo de Kiba-kun...)


Besos y abrazos en papel... :3
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