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Disclaimer: Personajes de Masashi Kishimoto-sama y la trama es de Hang Yu-rang unni –sazonada a mi manera–. (-u-)
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UNA IMPULSIVA MUESTRA DE AGRADECIMIENTO
/Distrito Tamana/Residencia Haruno/21h05/
Hiro abre la puerta de la entrada principal y nota la presencia de su maestro con un rostro serio... o al menos es lo que demuestran sus ojos. — ¿Dónde estuviste?
— ¡Déjalo en paz, Kakashi! —regaña la pelirrosa al descender las escaleras. — Yo le pedí que me hiciera un recado. Retírate.
— Como usted ordene, Señorita Sakura. —reverencia en dirección a la chica, pero cerca de Hiro murmura — Luego hablaremos.
El peliazul camina rumbo a Sakura para dar sus saludos y esta dibuja un rostro preocupado al notar las heridas, moretones y la venda en su cabeza. — ¡¿Qué te pasó, Hiro?! —pero él permanece en silencio; lo que la entristece un poco— Es culpa mía, ¿cierto?
— Tranquila, Sakura-san, no le de importancia. ¿Si me permite? —pasa junto a ella subiendo las escaleras, Sakura lo detiene del brazo; su cabello oculta su rostro con una sombra.
— ¿Somos amigos? —Hiro permanece por un momento en silencio.
— Usted es importarte para mí, Sakura-san pero... Temo que no debe verme como un amigo, menos familia.
— Entonces... ¿Qué es Sasuke-kun para ti? —Hiro no responde. Se aparta con cuidado de su agarre y camina rumbo a su alcoba. — (Parece que no te has dado cuenta. Ya no soy la persona más importante para ti, Hiro-kun...) —piensa mientras recuerda la escena de la tarde, donde él subía a la moto de Sasuke para ir quien sabe donde sin avisarle. Observando todo aquello desde atrás de un muro, en silencio.
/Distrito Kikuchi/Mansión Uchiha/22h57/
Su pie no dejaba de moverse y los brazos cruzados no servían de mucho ante la espera en la sala. Lo que iba a hacer, o más bien decir, lo inquietaba. Pero no era el hecho de hacerlo, sino la reacción de la persona a quien iba dirigido el mensaje lo que le preocupaba un poco en su actitud.
La puerta se abre.
— ¿Sasuke? —expuso el sujeto con traje fino al ingresar y verlo sentado.
— Buenas noches, padre. Necesito un favor. —Fugaku se acerca a la sala y toma asiento en un sofá cercano, más no en el mismo.
— ¿Crees que tu condición te permite pedir algo? —tono tosco y mirada dura no la aparta de su descarriado hijo menor.
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Fugaku Uchiha...
Luego de perder a su amada esposa y que su hijo mayor terminara en coma, perdió el sentido de la vida y se dedicó al trabajo y nada más que no fuera eso: trabajar. Tener su mente ocupada le permitía no estar presente y recordar aquel doloroso momento.
Pasaron unos meses y se enteró que su hijo menor era miembro de una pandilla. Con el tiempo se volvió el líder de la misma y aún así no le importaba, porque convivir con Sasuke sólo le recordaba que su amada Mikoto ya no estaba a su lado.
Pero, no es que culpara a Sasuke por ello, no. Si lo hiciera su querida difunta esposa jamás se lo perdonaría pero, había cortado las líneas de comunicación con Sasuke y eso lo había llevado a un mal mundo de amistades.
Tampoco es que no le importara su seguridad, ¡nada más alejado! Siempre estaba pendiente de su condición, pero no hacía nada para cambiarlo.
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— No es para mí. Quiero que busques una familia adoptiva para unos niños huérfanos.
¿Escuchó bien? Su hijo estaba pensando en alguien más. —(Esto es obra tuya, ¿no esa así querida?)—recuerda aquellas veces que actuó de mediadora siempre que discutía con uno de sus hijos.
— Haré lo que me pidas. —acota el chico al notar que su padre meditaba en una posible negativa.
— Bien. —el hombre se acomoda en el sofá y su mirada se torna un poco más cálida— Deja la banda de pandilleros y la moto.
— De acuerdo. —expresa sin titubear, cosa que le sorprende más; Fugaku entrecierra los ojos.
— ¿Es alguna broma?
— No. —se levanta y camina hacia la escalera rumbo a su alcoba, después de una corta reverencia en agradecimiento.
— (Cariño. Ha pasado tanto desde que no cruzábamos palabras. Creo que, ahora puedo darme cuenta lo parecidos que somos.) —sonríe ligeramente al tener presente el rosto de su Mikoto.
Una vez dentro de la habitación, echa un vistazo a ese par de revoltosos profundamente dormidos en su cama. No podía negar que el tiempo en el parque fue muy ameno y, aunque no subió a ninguno de los juegos, sentía que había hecho algo muy importante por aquel chiquillo de mirada perla.
— Si hoy estabas emocionado, no me imagino tu reacción cuando te de la noticia, Hiro.
/Instituto Konoha/08h07/Lunes/
El pequeño Hatake desciende del vehículo junto a su protegida y en la puerta principal se encontraba Sasuke con dos pequeños muy bien arreglados; quienes al ver al chico de cabello azul corren y se lanzan sobre él; tuvo que soportar el brusco abrazo con las piernas para no terminar de bruces en el suelo.
— ¡¿Nii-san?! —exclaman ambos pequeños sin soltar sus piernas— ¡¿Por qué no fuiste a vernos?! —reclama el mayor.
— ¿Nii-san? —pregunta Sakura al acercarse— Hiro, ¿quiénes son?
— Sakura-san. —se aparta de ellos con delicadeza, los niños observan algo dubitativos a la pelirrosa— Ellos son pequeños que estaban solos en la calle y... bueno... Ahora me llaman de esa manera.
— ¿No te molesta?
— ¿Debería?
— Tú nunca dejaste que te llamara de esa forma... —murmura sin que el peliazul lo comprenda demostrando en su rostro un tono leve de molestia. Yahiko tira del chaleco de Hiro para atraer su atención.
— Nii-san, no me agrada. —el peliazul se acuclilla. — ¡Además, rompiste tu promesa de irnos a ver ayer!
— Perdona, Yahiko-chan, Nagato-chan. —no podía decirles que fue obligado a practicar todo el día, y dio una simplona excusa de castigo al moreno que, no muy contento, decidió dejarlo en paz par evitar una sanción mayor. — Ella es Sakura-san y no es mala como creen. Es una chica muy amable, crean en mi. —los niños se miraron por momento. Si lo decía su hermano mayor, entonces no tenían por qué desconfiar de sus palabras. Ambos saludan con una amabilidad inocente en su rostro.
Sasuke se acerca y saluda solamente a Hiro lo que cambia el semblante molesto de la ojiverde, por un manto triste y decide alejarse sin emitir palabra alguna. Antes de que la pueda detener, Sasuke lo toma del hombro— Déjala, igual esto no le concierne. —y aunque tenía razón, sentía que la alejaba de una parte en la que quería ser partícipe por ser él, Hiro, no por Sasuke.
— Disculpa, Sasuke-kun. Espero que no hayas tenido problemas. —mira a los pequeños— No le habrán dado problemas, ¿verdad? —ambos mueven la cabeza de una lado a otro con grandes ojos.— ¡Qué bueno!
Sasuke suspira. Si no fuera chico sería como ver a una madre elogiando a sus hijos. La campana atrae la atención de todos y Sasuke le pide que permanezca un momento más para darle una noticia en la soledad del sitio.
— Mi padre se encargará de buscar una familia para dos niños, así no serán separados.
— ¿En... en serio? —la noticia le deja la mente totalmente en blanco.
— Sí. Permanecerán en el orfanato de... ¡Qué!
Una sonrisa gigantesca, reflejaba toda la dicha que su corazón emitía al escuchar que tendrían un hogar seguro y, además, estarían juntos... ¡crecerían juntos! ¡Uno al lado del otro! Reflejaba su vida en ellos. Llevarían la vida que nunca podría tener junto a su nii-san y todo era gracias a su compañero... a Sasuke.
No podía decir cuan importante era lo que había hecho, así que la única manera en agradecer y demostrarle que era algo significativo fue por una inesperado abrazo. ¡Sí, un abrazo! Algo simple, tal vez. Pero la energía de esa inmensa alegría, además del afecto por su consideración no podía esperar a expresarla con un objeto o si quiera con palabras.
— ¡Muchas, muchas gracias, Sasuke-kun!
Su cerebro se bloqueó, literalmente. Nunca se imaginó que ese agradecimiento físico le causara una descontrol en el pecho; su corazón quería escapar por la boca y eso le quitó las palabras de golpe. ¿Tan valioso era para Hiro que esos mocosos permanecieron juntos? ¿Qué era esa sensación cálida que recorría su cuerpo al tenerlo tan cerca? Nunca antes le había pasado. Su cabello azulado tenía un sutil olor a lavanda. Las manos empezaron a cosquillear un poco y su interior gritaba por corresponder el abrazo, pero cuando estuvo a punto de hacerlo, Hiro se aparta y Sasuke cierra las manos en puño y desvía la mirada— (¿Qué mierda fue eso?)*
— ¡Les dije que podían confiar en él! —expresa mirando a los pequeños, quienes no comprendían muy bien la situación, pero si su hermano mayor se alegraba por ello, entonces era algo muy bueno que también debía alegrarlos. Hiro, tan inmiscuido en su reflejo de nueva vida —vida que le podía otorgar a dos pequeños—, ni cuenta se dio de su acto tan impulsivo. Y era mejor para todos que permaneciera así. Feliz, sin problemas, sonriendo. Eso era lo mejor del mundo. — Tendrán un nuevo hogar.
— Eso significa... ¿qué ya no te veremos? —dice el dulce Nagato mientras su sonrisa se difumina con rapidez, Hiro responde con una movimiento de cabeza.
— ¡Entonces no quiero! —dice Yahiko.
— Yo... yo tampoco. —y se aferran al peliazul con fuerza.
— ¡Dijiste que nos protegerías! ¡¿Cómo lo harás si nos abandonas?! —expresa molesto, pero aún aferrado con fuerza a la pierna del peliazul.
— No deben temer. Las personas que conocerán serán como Sasuke-kun, y como yo. Cuidarán de ustedes incluso mejor.
— ¡Pero no eres tú! —exclama sin mirarlo el pequeño Nagato. Sasuke suspira. Los mocosos empezaban a arruinarle la felicidad a Hiro y eso no le agradaba. Se acuclilla junto al mayor y le extiende su celular.
— Tómalo.
— ¿Por qué? —Sasuke toma su manito y deposita el celular en él; después de quitarle su chip de contactos.
— Con esto podrán llamar a Hiro y él irá a verlos cuando ustedes quieran.
— ¿Y Sasuke-niisan? —dice en voz baja el pelirrojo.
— Sí, sí. También iré. —comenta un poco fastidiado. El ojiperlo permanece estático por su actitud. Sasuke se pone de pie y toma en sus brazos a Nagato. —Los llevaré a comprar ropa y dulces, tú ve a clases.
— Pero...
— Es una orden. —permanece en silencio y acata con una ligera sonrisa. Antes de dar media vuelta, la voz del Uchiha lo llama por última vez. — Y no creas que he olvidado el asunto del vendaje y tus heridas. —que aún debía cargar puesta. Con ello se marcha a pie con los niños. Hiro sonríe incómodo por su comentario, pero se le pasa al notar que no está la moto cerca.
— (Bueno... debió dejarla en casa por los niños.) —piensa mientras va rumbo al salón. Después de todo, sólo ellos eran los único fuera.
— (Si te cuento lo que prometí para hacerte feliz, esa alegría se irá y no quiero.) —piensa mientras camina con los niños por la acera. — (Lo de la moto y la pandilla será para otra ocasión.)
/Tercero C/08h27/
La puerta se desliza y no pide permiso, pues el maestro aún no llegaba y eso le beneficiaba un poco. Sus ojos se dirigen al pupitre de Sakura y nota que evade su mirada con molestia; claro signo de estar enfadad luego de saber que fue excluida de ese bello momento. Pero era algo que no comprendería a su totalidad. Decide pasar largo a su silla y hablar con ella cuando estuviera más serena.
El sonido de la banca despierta al dormilón del rubio y luego de parpadear un poco, y restregar sus ojos en dirección a Hiro, comprende que lo que tiene en la cabeza no es un listón, sino un vendaje. Observa los moretones leves y raspones también. Se levanta enérgico, golpea con su mano izquierda la mesa de su pupitre y arruga la frente en dirección del peliazul.
— ¡¿Quién demonios te hizo eso-dattebayo?! ¡Por eso no viniste el sábado a clases de repaso, ¿cierto?! ¡Dime su nombre para dejarlo mil veces peor!
Hiro voltea sólo para responder que no se preocupara por eso, que ni le dolía, pero nota al rubio con su brazo derecho enyesado y el labio partido, así como unos cuantos moretones en su rostro.
— ¿Qué te sucedió, Naruto-kun?
— ¡No hablamos de mí! —responde molesto. — ¡¿Quién te...?!
— ¿Quién fue?
— ¡Ya te dije que no importa! —responde aún más enfadado por ignorar su pregunta. — ¡Maldita sea! ¡Dime el nombre!
— Naruto-kun... Por favor.
— ¡Diablos! ¡Esto no tiene que ver contigo-dattebayo! —expresa señalando su brazo enyesado.
— Bien, entonces esto tampoco tiene que ver contigo. —responde tranquilo luego de señalar su vendaje. Cosa que irrita al rubio y dando un patazo a la banca sale del salón para desquitarse con algún torpe incauto que llegara a cruzarse en el camino. ¡¿Por qué ella no era capaz de comprender su preocupación?!
— Hi... Hiro-sama... —voltea y su compañera de junto lo estaba llamando a voz baja. — Un grupo atacó a Naruto-sama. —expresa con tono bajo y algo temeroso.
— ¿Sabes el nombre de alguno de ellos? —pregunta en murmullos a la informante, quien responde con un movimiento afirmativo.
— Sé que el líder se llama Sora-san y está en Tercero D. —su trato era tan cordial porque la chica de lentes y aspecto desgarbado pertenecía a la clase baja de la pandilla. El peliazul medita la respuesta de la chica por un momento y ella acota que la situación de ataque fue porque no quería dejar el instituto.
— ¿Por qué quería que hiciera eso?
— Es que... Sora-san escuchó que Naruto-sama es gay y se confesó a Hiro-sama frente a dos paralelos.
El peso de la culpa cayó como balde de agua helada en su espalda. La paliza que había lastimado a Naruto fue a causa suya. Quizá Naruto era algo cargoso y perseverante ante el hecho de expresar sus pensamientos, pero no por eso dejaba de tenerle un aprecio constante. No se merecía ese trato sólo por saber su verdadera identidad. Si tenían algún problema, debían ir tras él también; después de todo lo involucraba indirectamente. Pero lo que más molestia y dolor le causó, fue pesar que el rubio no se defendió por ella. Por defender su secreto.
Se levantó del puesto antes de que el maestro dignara a mostrar su rostro en clase y salió rumbo a ese lugar.
Quienes notaron aquella aura asesina emanar de su cuerpo al dejar el salón, supieron que eso se volvería peligroso para quien fuera el blanco del tercer miembro más fuerte de los Tsuki no Hebi.
*El abrazo: Bueno. Como sabrán, Hinata tiene el pecho oculto por medio de vendas, pero como ambos se bloquearon por esa felicidad ninguno se dio cuenta de ese detalle. Sólo quería aclararlo. :D
Besos y abrazos en papel... :3
¿Reviews?
Chicas, chicos... No es nada con respecto a la historia, pero quisiera decirlo. :'3
Todos los que escriben lo hacen porque les gusta —nadie me negará eso— pero también nos llena de energía y emoción saber la opinión de aquellos que nos siguen y cómo dan ánimos a continuar o te dan consejos para mejorar. :D
Quizá en este fic no agradezca a cada uno de los comentarios que dejan, pero no duden ni por un segundo que no los leo... ¡nada más alejado de eso! Si me diera el tiempo, colocaría el nombre de cada uno de los perfiles que visita este o cualquier otro fic, pero habría más palabrería que historia a escribir. jejeje...
Quizá, no tenga tantos comentarios como quisiera —porque sí, me gustaría que así fuera, ¡hey, soy franca!—, pero el solo hecho de saber la cantidad de visitas que recibe me hace sentir muy agradecida :') —no con esto digo que no dejen reviews ajajajajja!— porque yo también he leído un par de long-fics y no acostumbro a dejar review hasta que no termino todo el escrito, así que... pues... de cierta forma comprendo por qué no lo hacen, creo.
Como sea, eso era lo que quería decir. Agradecerles por estar conmigo, sea desde la luz del teclado o en las sombras del monitor —ya saben, luz: escribir, review... sombras: leer, seguir—, desde que inicié este loco y algo adictivo mundo de la escritura de fanfics. :3
