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Disclaimer: Personajes de Masashi Kishimoto-sama y la trama es de Hang Yu-rang unni –sazonada a mi manera–. (-u-)

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UNA FOTOGRAFÍA PUEDE ARRUINARLO TODO


/Instituto Konoha/Tercero D/08h32/

La puerta del salón se abre de golpe; ellos se encontraban en su hora libre* Las miradas no tardan en fijarse, y sorprenderse, de que la presencia violenta es nada más y nada menos que el Tigre Blanco de los Tsuki no Hebi, Hiro Hatake.

— ¿Quién es Sora-san? —pregunta respetuoso sin dejar de mostrarse molesto.

— Soy yo. —y se pone de pie con una mirada desafiante. — No tengo nada de qué hablar con un gay. —Hiro camina y se posa delante del chico, saluda de forma cortés y reverencia.

— Me disculpo anticipadamente por lo que haré.

— Ya dije que no hablo con gays. Mejor lárgate junto con el asqueroso rubio del otro día. —cuando Hiro levanta la mirada, parecía ser otra persona. Parecía estar lleno de seguridad y una extraña energía de ataque.

— Lamentarás creer en ese tipo de rumores. —Un golpe rápido en el estómago y luego una patada en el costado envía al suelo al chico alto, dejándolo sin aliento. Se acerca al rostro del muchacho y da tres golpes fuertes en su rostro, rompiendo su nariz de una manera impresionante sin dejarlo inconsciente, sólo con un intenso dolor. Se aparta y vuelve a reverenciar.

— ¡Nos lo pagarás, maldito afeminado! —expresan los tres acompañantes de aquella vez, sólo que el peliazul no lo sabe. Hiro vuelve a hacer una reverencia y adopta una pose de ataque.

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Unos minutos después, en la entrada del salón aparece el rubio, respiraba agitado y algo preocupado. Salió corriendo cuando al preguntar por Hiro, alguien le dijo que se había ido molesto en busca de su agresor. Terminó con la boca en el suelo al ver que Hiro caminaba rumbo a la salida sin un solo rasguño, ni si quiera sudor. Mientras los cuatro sujetos del otro día se retorcían del dolor como gusanos en sal, sólo el tal Sora estaba sangrando.

— Agradeceré mucho que no vuelvan a lastimar a nadie por simples rumores. —y con esas palabras se topa con el rubio en el pasillo. Las chicas del curso quedan impresionadas y atraídas por la actitud salvaje y sus perfectos modales y expresión de lenguaje. — Todo será como antes, Naruto-kun. —murmura al pasar junto al chico, que aún no se reponía del todo por al escena.

Una vez que logra recuperar su sentido, alcanza a Hiro por los baños y lo detiene el hombro.

— ¡Oe! ¿Qué fue eso? ¿Por qué lo hiciste?

— Tus heridas fueron a causa mía. —se aparta de su agarre y lo mira de frente. — Me sentía inquieto y... pienso que de esta manera se arreglará tu vida un poco. Para que todo seas como antes.

— ¡No quiero que sea como antes! —arruga la frente y su corazón late con fuerza, obligándolo a decir todo aquello que cruza su cabeza— ¡Sólo deja de pensar de esa manera! ¡Cambia y todo será mejor! Para mí... Incluso para ti-dattebayo.

— No digas eso, Naruto-kun. —da la vuelta y el rubio la detienen de la mano y la obliga a mirarlo.

— ¿Qué? ¿Te molesta que lo diga? ¡Pero eso es lo que eres! —Hiro se suelta con fuerza y muestra un rostro diferente. No era le de siempre.

— Si sigues con esto, Naruto-kun, me veré obligado a romperte el otro brazo. —y con eso dicho va rumbo al salón. Naruto patea la pared y maldice a Toneri por seguir su estúpido consejo de "sinceridad del corazón" Porque estaba claro, con él no funcionaba de esa manera.


/Instituto Konoha/Jardines delanteros/Hora de salida/

Sakura se encontraba sentada en una banca debajo de un árbol. Observaba a la distancia como los chicos y chicas salían en pareja o grupos de amigos. — Ahora que Hiro ya no pasa a mi lado todo el tiempo me doy cuenta que siempre he estado sola... No. Siempre lo he estado, sólo que sin él es aún más vacío este lugar. —mira el puesto junto a ella y piensa que antes de entrar a estudiar a ese colegio, ambos pasaban todo el tiempo juntos.

— Sakura-san, al fin la encontré. —la observa cabizbaja y se sienta a su lado con una distancia prudente.

— Quiero estar sola, Hiro. Vete. —manifiesta aún molesta en su voz.

— Como usted diga. —expresa un tanto culpable por la actitud de la mañana y la misma chica lo toma de la chaqueta, Hiro voltea.

— ¿Crees que... sólo eres mi guardaespaldas?

— Sí. —responde sin un dejo de duda en su voz, mas no levanta la mirada. — Lamento si alguna vez la hice creer otra cosa, Sakura-san. Pero usted siempre será alguien importante en mi vida.

— Pero no soy tan importante como lo es Sasuke-kun... ¿Cierto? —ambos pares de ojos se contemplan por un segundo y Hiro permanecen en silencio; ella lo suelta y ambos caminan rumbo a la entrada.

¡NII-SAAAN! —claman los chiquillos y se aferran a sus piernas como si fueran imanes. Al levantar la mirada Sasuke saluda con un gesto simple de cabeza al aproximarse. — ¡Comimos helado y hamburguesas, y refrescos, y muchos caramelos! ¡Ven con nosotros!

— Es que no...

— Está bien, Hiro. —Sakura pasa junto a él y observa a Sasuke por unos segundos. — Puedes llegar tarde si gustas. —Se sube al coche y parte rápido rumbo a la residencia.

— ¿Acaso te hizo algo? —pregunta un poco amenazador el Uchiha. Hiro niega con la cabeza.

— ¡Bien! ¡Entonces vamos todos! —expresa el enérgico de Yahiko, que toma la mano de Hiro y empieza a tirar de él con toda su fuerza. Nagato limita a sostener la mano de Sasuke con vergüenza.

— ¿Dónde vamos?

— Ya verás.


/Distrito Tamana/Ciudad/Centro Comercial/

Los cuatro estaba sentados frente a una cámara.

— Yahiko-chan, arregla un poco tu cabello. —Hiro mira a Nagato y le acomoda el cuello de la camiseta. — Perfecto. —Sasuke observa al peliazul de manera fija. — Sasuke-kun, el botón de tu camisa está mal abrochado.

— Parece nuestra madre. —Hiro sonroja un poco y desvía la mirada.

— No... no digas eso, Sasuke-kun.

El hombre detrás de la cámara atrae la atención de todos. Hiro junto a Nagato, quien tenía a su izquierda a Yahiko y del otro extremo estaba Sasuke. El conteo regresivo y una gran sonrisa en el rostro de tres de cuatro personas es lo que graba la imagen, que es entregada a Yahiko para que lo tenga como recuerdo de sus dos hermanos mayores. Salen del lugar y aparece un coche, donde suben los menores.

— Hoy los llevaré al orfanato que maneja mi padre, pero los trámites de adopción ya están en curso.

— Es es genial. —ambos permanecen en silencio por un momento antes de que los pequeños llamaran a los chicos por la ventana. Sasuke ingresa y Hiro se acerca a la ventana una vez la puerta está cerrada. — Pórtense bien y si me necesitan, llaman a la hora que sea y yo contestaré.

— ¡Sí, nii-san! —y se despiden con su mano al aire con sus sonrisas de oreja a oreja.


/Residencia Haruno/16h21/

Termina de cerrar la puerta y se topa con el rostro serio de su maestro con los brazos cruzados y una mirada de rechazo respecto a la hora de llegada.

— ¿Acaso hiciste otro favor a la señorita Sakura? —pregunta con notorio sarcasmo. El chico permanece en silencio. — Sígueme. —ambos caminan rumbo al sótano sin que nadie, ni las sirvientas los percibieran. Ya en la soledad del lugar, iluminado con un simple foco incandescente Kakashi suspira levemente. — Empaca tus cosas. —expresa de forma fría, nunca antes lo había notado así.

— ¿Por qué? —pregunta sin duda en su mirada y un pequeño dejo de inquietud. Kakashi mete la mano a su bolsillo y saca de él un pedazo de papel fotográfico se lo extiende y antes de que pueda tomarlo vuelve a hablar.

— Cuando te entrené, repetía una cosa sin cesar. ¿Recuerdas? —Hiro asiente— Bien, parece que esto demuestra la poca atención que me prestaste en aquel entonces. —Hiro toma el papel y lo mira; la sorpresa lo toma de golpe por la imagen plasmada en ella. — "Jamás demuestres tus emociones" Era lo primero que te decía en los entrenamientos. Si alguien llega a enterarse de quien eres en realidad sería perjudicial para Iruka-san... y no hablo de problemas legales con la policía.

— (Me quiere... alejar de todo esto.) —piensa y un dolor en su pecho emerge al ver la fotografía donde aparece Sasuke de espaldas y ella lo abraza con una gran sonrisa. — (Si me voy entonces... entonces qué... ¿qué pasará conmigo? Ya no tendré un propósito...) —su cabello crea una sombra en su rostro y su mano decae con la foto fuertemente agarrada. — (¿Qué es lo que... he hecho...?)

La gravedad atrae su cuerpo y cae de rodillas frente a su maestro. ¿Cómo había sido capaz de defraudar la única mano que le permitió alejarse de ese frío mundo de las calles? ¿Cómo pudo defraudar a su maestro, quien se había encargado de su primo en todo ese tiempo? ¿Todo se iba a un abismo oscuro por sus estúpidas emociones?

— Kakashi-sensei... per... Perdone mis faltas. —expresa mirando hacia arriba sin derramar lágrimas, mas un rostro de sufrimiento lo acompañaba— Perdóneme por el comportamiento tan imprudente de mi parte... No... No volveré a hacer algo que pueda perjudicarlo a usted o Iruka-san.

Kakashi extiende la mano y Hiro le entrega la fotografía, pero este no la acepta.

— Rómpela. —manifiesta con sus ojos gachos y temblando por un leve segundo toma la fotografía y la rompe hasta que se convierte en pedazos diminutos que acepta el maestro de regreso. — Levántate. —y así obedece, cambiando su rostro dolido por uno más sereno. — Elimina todo aquel sentimiento que tengas hacia ese muchacho. Trátalo como lo hacía la primera vez que lo conociste. Te portarás como yo te entrené. —Kakashi camina rumbo a la puerta y sin voltear acota. — ¡Ah, por cierto! Recuerda, te estoy vigilando.

Una vez que la puerta se cerró y el silencio hizo presa de su verdadero ser... se quebró. Las lágrimas empezaron a caer una tras de otra y tocó aquellas cálida y saladas gotas con la mano; temblaba. Sus piernas parecen dos fideos y no puede sostenerse más. Su pecho punza considerablemente y presiona con fuerza para que desapareciera... aunque sabía muy bien que no se irían tan fácil.

Sasuke-kun... será imposible olvidarte pero... pero... te mantendré en lo profundo de mi corazón... —murmura mientras calma su ser y obliga a sus lágrimas desaparecer por completo.


/Distrito Koshi/Edificio departamental/23h21/Lunes/

El sonido a todo volumen y de pronto una estruendosa voz resuena en todo el edificio a esas horas de la noche con canciones de amor no correspondido y amores dolorosos. Un mujer de larga cabellera roja aparece en la puerta, que es azotada con furia, y con unas marcadas venas y un aura rojiza se acerca al mal cantante para asestar un golpe mortal en su cabeza; dejándolo estrellado en la pared.

— ¡TUS ALARIDOS NO ME DEJAN DORMIR-DATTEBANEEEE!

El chico se levanta con un chichón tan grande como su cabeza y su frente tan roja como el cabello de su querida madre.

— ¡MAMÁ, COMPRÉNDEME UN POCO-DATTEBAYO! —manifiesta con ojos furiosos y llenos de lágrimas. La mujer se relaja un poco y toma asiento al borde de la cama. Suspira muy largo y pesado mientras su hijo adopta una posición cómoda delante de ella.

— Hijo, en lugar de despertar a todos en mitad de la noche, mejor habla con tu madre. Tú sabes que me molesta verte triste... —ella sonríe con tranquilidad y una mirada perdida en recuerdos. — ¿Por qué no saliste como tu padre?

— Pero, mamá. Soy igual a él. —saca una foto de su padre de quien sabe donde y la coloca junto a su rostro. Kushiha vuelve a golpearlo, sólo que esta vez con menor intensidad.

— ¡No es eso! Aish... —el chichón del rubio se hizo un poco más grande y lo sobaba con dolor. Ella se cruza de brazos y toma una posición más seria y cálida frente a su hijo. — Todo esto es por una chica, ¡y no digas que no porque tu madre nunca se equivoca! En lugar de cantar a solas, invítala al karaoke. ¡No quiero terminar perdiendo el sentido de audición!

Naruto baja la mirada por un momento y llega a su mente el rostro terso de Hiro, sonríe con melancolía.

— Ya te dije que no te quiero ver triste. —se levanta y coloca una pierna sobre la cama, levanta el puño con energía. — ¡Y no te quiero volver a escuchar cantando a esta o a cualquier hora! —el chico comprende que no es buena idea hablar de Hiro, o si quiera la idea presentarlas una vez...

— (¡Mi madre realmente da pavor!)


*Hora Libre: En los colegios de Japón se les asigna una hora a la semana para que ellos descansen o estudien por su cuenta.


Besos y abrazos en papel... :3
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