Devil: Muy buenas a todos, mi querido público. Aquí su amigo Devil trayéndoles como cada semana un nuevo cap, esta vez de un fic que parecía que quedo en el olvido.

Créanme que me mortifican cada uno de los fics que no puedo actualizar. Pero no puedo vivir de los fanfics, así que…

Bueno, dejando eso de lado dentro de poco voy a entrar en la etapa de los exámenes finales, eso quiere decir que no habrá actualizaciones grandes, solo uno o dos One-shots que ya tenía preparados con antelación.

Y ahora vamos a los reviews.

Selkova: Solo espera a ver lo que pasara en este capítulo, estoy seguro de que te dejara impresionado.

Guest: Pues aquí está la continuación.

viruz pirata: No te preocupes por ella, y lamento la tardanza.

SpartanV626: Si te gusto el primer cap tendrás risas con esto y varios momentos épicos.

Nechroz: La verdad no se me había ocurrido hasta ahora y ya que lo dices…. Nah. Es de esas historias que yo hago, nada de cosas comunes :V

herob2301: Solo espera a este cap, será genial.

Fernando917: Lamento la tardanza, aquí esta la continuación y mas largo que el prólogo.

ScKyV: Khe?

Guest: Aquí esta la continuación.

Soul Of Demon: Lamento la tardanza. Espero que te guste este cap.

Tobi Uchiha-chan: Si, mis caps suelen tener unos pequeños errores, pero espero que nada demasiado grave. Como que cliché?

Bueno esos fueron todos los reviews del ultimo capitulo, y la verdad estoy feliz con el grado de aceptación de este fanfic, espero que les encante este cap para poder traerles orto la próxima vez.


A la mañana siguiente, el peligris había salido más temprano de lo normal para entrenar en el cráneo del demonio que estaba cerca de la iglesia donde vivía, por varias razones. Una de ellas era que quería tener una conversación más sería con su Grimorio, además de que aún le parecía extraña toda esta situación.

Pero bueno, hace ya casi 2 horas de que el joven tomo un rápido desayuno, se metió en el cráneo gigante y comenzó a entrenar. En estos momentos estaba sin camisa mientras balanceaba su espada contra un pilar de hueso del enorme demonio, bajo la atenta mirada de su Grimorio.

-Levanta más tu codo.- Le dijo el Grimorio.

Hasta hiso lo que le había indicado, pudo sentir como sus músculos trabajarán de forma diferente por este leve cambio, y por ello siguió balanceando su espada.

-¿Dónde aprendiste eso?- Pregunto sin dejar de atacar el hueso gigante y llevando el numero en su mente.

El Grimorio voló desde atrás del joven y comenzó a volar a su alrededor para buscar fallas en su postura.

No había encontrado ninguna.

-(El mocoso aprende rápido).- Pensó satisfecho de que al menos había aprendido la postura básica de un espadachín, de paso respondería su pregunta.- Mientras dormías salí a dar una vuelta por el pueblo y estuve recolectando información de algunos libros.

-220... 221... ¿No fue eso peligroso?- Pregunto el peligris sin dejar de balancear su espada.- Alguien podría haberte visto.

-¿Y qué?- Pregunto el libro.- Aun si me vieran, ¿qué dirían? Vi un libro volador en medio de la noche.

Incluso Asta tenía que admitir que eso sonaba como lo que diría un borracho y realmente aun si lo vieran, sería más fácil decir que fue por un hechizo mal hecho o alegar demencia.

-Tienes razón.- Dijo el joven.

El Grimorio asintió ante su alumno, cuando se volvieron camaradas Asta había aceptado que sea su maestro, ya que en el poco tiempo de serlo le había enseñado muchas cosas.

En eso, el libro se alejó un poco.

-Bien, suficiente calentamiento.- Dijo este.- Ahora vamos a centrarnos en la espada.

-¡¿No es lo que hemos estado haciendo?!- Grito Asta solo para que su Grimorio lo golpease con su propio lomo en la cabeza.

El joven al suelo mientras se sujetaba la cabeza alegando que el golpe le había sacudido el cerebro, aunque en ciertos momentos, Sensei dudaba que lo tuviera.

No, si lo tiene. Solo que esta sin explotar...

-La Espada Danma.

Las palabras que dijo el libro hicieron que Asta abra sus ojos repentinamente y detenga su pataleo, en cambió miro impresionado a su espada, su Grimorio continuó explicando.

-También llamada la Espada Asesina de Demonios es una antigua Arma Anti-Mágica.

-¿Anti... Magia?- Pregunto Asta como si esas palabras juntas fueran como un tabú, nunca había oído algo así.

Su libro asintió lentamente.

-Es una habilidad que es capaz de anular otras formas de magia.- Mencionó el libro antes de acercarse lentamente a Asta el cual seguía mirando su espada hipnotizado. En un susurro le pregunto.- ¿Puedes sentirlo?

Asta estaba a punto que responder que no hasta que sintió un leve tirón en su mente que le obligaba a centrarse en su espada, de alguna manera tenía la sensación de que había algo en su espada.

Asta cerró los ojos para concentrarse y sentir como había "algo" que surgía de su espada y subía lentamente por su brazo.

Desde atrás el Grimorio veía complacido como el joven estaba concentrándose y cada vez más se sumergía dentro de la espada

-Eres una rareza... Tu amigo Yuno es especial, tus hermanos también, todos en el pueblo y en el reino... decir que todo el mundo es especial es solo otra forma de decir que nadie es especial.- Le dijo en voz baja como un susurro que se adentraba en la mente de Asta.

El Grimorio vio con una sonrisa de dientes afilados como algo comenzaba a salir de la espada.

-Tu eres alguien que no tiene nada de especial, pero eso es lo que te hace a ti más especial... y una aberración.

Una especie de aura negra emergió de la espada haciendo que la punta de los dedos del peligris se vuelvan tan negras como la noche y se formaran algo parecido a garras.

-Si tuviera que ponerlo en números, los tuyos están en negativos.

Asta frunció el ceño pero aun así, no abrió sus ojos y siguió meditando fuertemente.

-Tu contenedor mágico es maldito pozo seco, tan profundo no ves el fondo, un pozo cuya boca va creciendo, amenazando con tragaste la magia a su alrededor.

En este punto Asta soltó una bocanada de vapor que salía de su cuerpo, mientras que en el brazo que sostenía su espada, algo como una energía negra trepó hasta su antebrazo.

A sus espaldas su Grimorio comenzó a abrirse mientras que emanaba un aura similar a la que ahora había tomado la mano del peligris. Era como el vapor frio, mucho más denso que el aire, este salía del libro y caía al suelo formando una neblina.

-Llegará el día en que toda la magia carezca de sentido ante ti, que te pares frente a tus enemigos y que te den lástima.

Quítales su magia, deja que caigan en la locura y desesperación... no son nada.

Del Grimorio emergió una sombra, la mitad superior de una figura demoniaca.

Un ser de gran tamaño con brazos largos, cuernos y alas en la espalda. A pesar de ser solo una sobra se podían apreciar dos ojos y una sonrisa.

-Dios o Demonio, Destructor o Salvador, Guardián o Verdugo... tú eliges que serás.

Asta abrió los ojos mostrando una mirada que nunca antes había puesto, salvaje, decidida... demoníaca.

-...Si.

Fue la única respuesta del joven mientras que podía sentir algo como un agujero en su interior, un maldito pozo que se tragara la magia que le lancen.

Mientras que en el fondo, podía escuchar un susurro.

... Poder... Dame más... Poder...

La figura y el aura que estaba emitiendo Asta eran irreales, demoníacas por no decir más.

La figura que broto del Grimorio rio por debajo mientras que Asta seguía como en una especie de transe.

-Bien, has avanzado mucho.

Y así, tan pronto como vino, todo se fue.

Asta parpadeo confundido cuando vio que la espada estaba de lo más normal, incluso el Grimorio estaba normal, nada de aura ni cosas raras.

-¿Que paso?- Pregunto el peligris.

-No tengo idea.- Le dijo el Grimorio.

-¿Qué?

El libro volador y parlanchín saco una cinta de su interior como si se rascara la cabeza.

-Tengo algunas lagunas mentales, además soy viejo.- Dijo como si se encogiera de hombros, aunque no los tenga. - Pero si se algo.

-¿Qué cosa?- Pregunto Asta.

-Que si te conviertes en Rey Mago, eso atraerá a bombones y a sus Grimorios con ellas.- Dijo el libro con una mirada soñadora mientras que se le escurría una gota de tinta.

Pero Asta negó con la cabeza.

-¡La única para mi es la hermana Lily!- Grito en respuesta.

GRIMORIO CHOP

El libro golpeo nuevamente al joven.

-¡Ella está comprometida con la iglesia, tonto!- Le grito el libro.

-¡Eso no importa!- Le dijo Asta con un chichón en la cabeza.- ¡Algún día me cansaré con ella!

-¡Eres un tonto!- Le dijo el Grimorio nuevamente.- ¡Probablemente ni siquiera entiendas las implicaciones de lo que dices! ¡Estoy seguro de que ni sabes lo de las Abejas!

Pero Asta en lugar de gritarle en respuesta quedo confundido.

-¿Que tienen que ver las abejas con casarse?

El Grimorio lo miro estupefacto.

-¿Nunca te dieron "La Charla"?- Pregunto sorprendido.

-Siempre hablo con todos, ¿Que tiene esta charla de especial?- Pregunto Asta sin entender.

El Grimorio quería caerse de espaldas, claro si tuviera espaldas, jojojo.

-(Tengo que decírselo).- Pensó mirando al joven.

El libro voló hasta el suelo e hiso un gesto con la cinta para que el adolescente se sentase a su lado, y este así lo hiso.

-Veras, chico.- Dijo para llamar su atención.- Cuando una abejita quiere mucho a...


-¿Que estás haciendo, Asta?- Esta fue la pregunta que le había hecho Yuno al peligris.

Yuno era un joven alto, a diferencia de Asta, y de pelo negro normalmente vestía una camiseta de mangas largas negras con pantalones y botas marrones, y tenía su Grimorio en un soporte en su cintura.

Asta por su lado estaba en una esquina de la habitación abrazando sus piernas en posición fetal.

Su libro le había dado "La Charla" y lamentablemente había sido muy explícito gracias al poder graficar lo que decía.

El peligris ahora entendía lo que verdaderamente había detrás de casarse, el creía que simplemente era estar con ella, se sentía tonto.

-Yuno...

El mencionado parpadeo un par de veces al oír su nombre de esa manera, sonaba cansado, rendido y abatido. Cosas con las que normalmente no asociarías con Asta.

-¿Sabes de donde vienen los bebes?- Pregunto el joven traumatizado.

-Realmente nunca me importó saber.- Respondió Yuno.

Asta se levantó de su lugar en el suelo y colocó ambas manos en los hombros del peligro mientras ponía una sonrisa forzada.

-Déjame ilustrarte.- Dijo Asta.

Yuno no supo por qué pero estaba sudando mucho.

-(Mi personaje no fue creado para estas situaciones).- Pensó.

10 minutos después, tanto Yuno como Asta compartieron traumas y se sentaron en posición fetal hasta que se les pasó.


Los días pasaron más rápido de lo que los que vivían en la iglesia hubieran querido, el inevitable día de la partida de Yuno y Asta a la capital había llegado.

Era temprano en la mañana cuando ambos jóvenes con su equipaje en hombro se disponían a despedirse de su familia.

-Cuídense.- Dijo la mayor de las menores

-No te olvides de escribirnos, Yuno.- Le dijo uno de sus hermanos.

-No lo haré.- Respondió este con una sonrisa.

-Buen viaje.- Volvió a decir la mayor.

-Regresen pronto.- Como pudo dijo el menor de todos.

Pero había otro que no tomaba tan bien la despedida.

-Asta volverá enseguida.- Dijo un niño de pelo rojo desviando la mirada pero refiriéndose al peligris.

-¡Nash!- Mencionó Asta el nombre del joven el cual siempre era como una piedra en el zapato.

Hace algunos días habían tenido una conversación sobre no rendirse y hacer lo imposible por lograr tus objetivos, Asta esperaba que algo de eso le hubiera llegado.

-Pero...- De pronto las palabras de Nash llamaron la atención del peligris.- En el remotísimo caso de que logres entrar en una orden de caballería...

-¿Si?- Pregunto el joven esperando que continuase.

De pronto las palabras de Nash adquirieron un tono esperanzador.

-Confiare en que yo también podré llegar a ser cualquier cosa que me proponga. Y un día ingresare a una orden.

Pero tan pronto como llego se fue.

-No, olvídalo.- Comento desestimando la idea, desviando la mirada como tratando de hacer que fuera olvidado.

Pero por su parte, Asta solo le coloco su mano en su cabeza.

-Te estaré esperando.- Le respondió mostrando los dientes.

Nash no lo admitiría pero ver la sonrisa confiada de su hermano lo lleno de esperanza, con la idea de un día reunirse como caballeros de una orden.

Pero había algo que llamo su atención.

¿Los colmillos de Asta habían crecido?

Fueron apenas unos milímetros, muy difícil verlo desde lejos, pero aun así logro notarlo gracias a la cercanía.

Nash iba a preguntar sobre eso, pero se le había acabado el tiempo y era hora de partir.

-Nos vemos.

Con eso ultimo dicho, ambos jóvenes partieron de la iglesia, de la aldea Haga hacia la capital donde tomarían el examen de caballería.

Ya habían pasado varios minutos desde que nuestro dúo había salido de la aldea hacia el camino que daba a la capital.

-¿Cómo será la capital?- Pregunto Asta al aire, nunca habían ido así que estaba curioso.- ¿Podremos ver al Rey Mago?

-Lo primero es aprobar el examen de caballería.- Le dijo Yuno recordándole que no iban a hacer turismo.

Pero Asta en su lugar no se dejó que su estado cambié.

-Estoy entusiasmado.- Mencionó el peligris colocando sus manos detrás de su cabeza.

-¿Entusiasmado?- Pregunto Yuno incrédulo- ¿No estas asustado?

-¿Por qué lo estaría?- Pregunto Asta sin entender.

Yuno solo sonrío y negó con la cabeza.

-Típico de ti.

Sin que Yuno se diera cuenta desde el costado de Asta, su Grimorio estaba mirando fijamente al libro de Yuno, el libro viviente llego tan lejos como para pasar su cinta por su borde como si se humedeciera los labios.

Asta lo miro sin comprender unos segundos antes de sonreír y comenzar a correr.

-¡Apurémonos, la capital está muy lejos!- Le dijo gritando a Yuno.

Este puso una expresión competitiva y siguió al peligris.


Durante los siguientes días ambos caminaron deseando los obstáculos naturales, muchos de los cuales habrían hecho que la mayoría de viajeros se de vuelta a su hogar.

Pero ellos no.

-Esto está bueno.- Dijo Asta.

-Han.- Le respondió Yuno.

Hace unas horas se habían encontrado con un jabalí salvaje que había intentado atacarlos, hicieron lo más normal.

Se lo comieron.

Ahora ese animal estaba asándose con unas hierbas silvestres sobre unas brasas a su lado.

-Desearía que los chicos en casa pudieran probarlo.- Mencionó el peligris comiendo más del jabalí.

Yuno asintió.

-Creo que el viejo diría algo de ponerle nomobatatas.- Mencionó Asta recordando que el viejo le gustan esos tubérculos.

-Han.- Dijo Yuno sin defender que al anciano le gustan mucho esas cosas.

Después de eso continuaron caminando y se llevaron los restos cocinados en sus mochilas para el viaje.

Ambos jóvenes atravesaron diferentes biomas, desde un húmedo bosque, hasta desiertos.

Y como se esperaba terminaban cansados, tanto que cuando encontraban un lugar para dormir caían rendidos por el sueño.

Y fue justamente uno de esos momentos que el Grimorio de Asta aprovechó.

Este salió volando del estuche donde su dueño lo llevaba, fue una suerte que no le colocase seguro para que él pueda salir con facilidad.

Este se acercó al Grimorio de 4 hojas.

El 5 hojas colocó su cinta como si la hubiera colocado sobre los labios de u a joven, una hermosa y delicada flor del jardín.

-Shhh.- Le susurro mientras se cernía sobre ella.

A la mañana siguiente Yuno sintió su Grimorio sucio, pero descartó la idea.

Pero finalmente después de muchos problemas, lograron llegar a la capital.


Kikka, la ciudad del castillo, en donde se llevaría a cabo el examen de caballería.

-¡Es increíble!- Dijo Asta mirando la ciudad .

Obviamente era mucho más grande y poblada que su aldea, los edificios eran muy grande y de piedra junto con las calles pavimentadas, habían también puestos de todo tipo.

Asta se quedó asombrado con toda la variedad de artículos, alimentos y magia que había por todo el lugar. Desde un sujeto que cocinaba una ternera entera solo con sus manos hasta una joven que creaba vestidos con un movimiento de dedos.

-Ya no estamos en la aldea.- Murmuró Yuno, también sorprendido de la variación y usos que podían darle a la magia, pero no lo demostraba tanto.

Pero bueno, al poco tiempo, después de hacer unas preguntas a los locales fueron hacia el estadio, que es donde se haría el examen.

Asta también consiguió algo para comer, una serpiente morada en salsa de soya cocinada a las brasas, no estaba mal.

El estadio era una imponente estructura que se alzaba sobre las demás casas y edificaciones que lo rodeaban, solo supera por el castillo.

A su alrededor había una multitud, muchas personas reunidas para desear suerte a los aspirantes a caballeros mágicos, solo una pequeña parte de la multitud es la que ingresaba para examen.

Entre ellas estaban Asta y Yuno.

-Siguiente...

Ambos se habían metido en la fila de ingreso, este consistía en presentar el Grimorio para comprobar que no sea robado o falso y luego podían pasar al área designada.

-Eres el numero 163.- Le dijo un encargado en una de las ventanillas a un sujeto que quería presentar en el examen.

Luego de eso, fue el turno de Yuno.

-Yuno, de la aldea Haga.- Dijo este presentando su Grimorio.

-Yuno de Hage.- Dijo escribiendo el nombre en la lista.- Muéstrame tu Grimorio.

El pelinegro hiso lo que le pidieron, cuando lo hiso el encargado se sorprendió.

-¿Un Cuatro Hojas?- Pregunto sorprendido.

Desde atrás, otros encargados también

-Así que se referían a él.

A espaldas de Asta también sonaron los susurros de sorpresa y comentarios sobre la presencia del legendario Grimorio.

-Eres el numero 164.- Le dijo antes de que el pelinegro se retirase y el hombre continuase con su trabajo.- El siguiente.

Asta prácticamente salto emocionado hacia la ventanilla.

-¡Soy Asta, también de Hage!- Dijo antes de sacar su Grimorio.- ¡Y este es mi Grimorio!

Durante los días previos el joven, con claras indicaciones del Grimorio mismo, lo había limpiado así como su espada. Le había dicho que para sacar esas manchas necesitaba magia.

Yuno le había brindado algunos materiales creados por su magia para hacerlo, aunque él no sabía la finalidad de lo que había creado.

El Grimorio ahora lucía una tapa de color oscuro, un marrón terroso y justo en el centro estaba la marca del trébol de 5 hojas.

-¿Un... 5 hojas?- Pregunto más que sorprendido, sonaba dudoso, el hombre.

-Si.- Dijo Asta

-Eres el número 165.

El hombre simplemente registró a Asta en la lista de aspirantes al examen y este corrió junto con los demás.

Pero el encargado creyó haber visto como del Grimorio salía una cinta y esta rápidamente se enredó para que pareciera que le estaba levantando el dedo del medio.

Ese tan bonito.


A los pocos minutos todos estaban reunidos en el recinto donde se llevaría a cabo el examen de caballería, desde nobles hasta simples plebeyos de varias lejanas aldeas. Pero aun así, varios estaban siendo acosados por algunos pájaros, unos animalitos de color negro con la parte de abajo de color claro con la cara roja.

-¡Ay!- Dijo un sujeto al que una de estas aves había picoteado.- ¿Qué pasa con estos pájaros?

-Los famosos antipajaros del recinto del examen...- Le respondió otro tipo de pelo negro, el cual tenía un pájaro cerca.- Cuanto menos poder mágico tengas, más se acercarán a ti.

Cuando terminó de oír eso pudieron notar como había una persona en especial a la cual no había ni un solo pájaro cerca.

-Oí, mira a ese tipo. No se le acerca ni uno.

Esta persona no era otra que Yuno.

A penas el había entrado los susurros y comentarios habían surgido nuevamente mientras lo agrupaban con relación a su Grimorio y de cómo no había ni un solo pájaro cerca suyo.

-¡Peep!

De pronto los pájaros comenzaron a hacer un sonido mientras se alejaban de varias personas a pesar de que tuvieran poco poder mágico.

-¿Que le pasan a los pájaros?- Pregunto alguien.

Todos se comenzaron a arremolinar cerca de la entrada donde salió Asta, los pájaros bajaron hasta posarse en sus hombros y cabeza, los que no pudieron o volaban cerca suyo o bajaron al suelo y lo siguieron con pequeños saltos.

Hay que decir que a diferencia con los otros participantes, los pájaros no picotearon ni gritaron a Asta, simplemente estaban muy tranquilos con él.

-Ese tipo...

Un noble estaba a punto de insultar a Asta por el hecho de no tener poder mágico por la cantidad insana de pájaros que estaban a su alrededor, pero las palabras murieron en su boca.

Todos, absolutamente todos los pájaros lo miraron directamente, incluso uno que se sentaba en la cabeza del peligris, un pájaro que tenía una mirada de leve desprecio en su cara.

Ninguno de los participantes dijo nada, no se atrevieron a hablar ya que esto era irreal.

-¿Qué pasa con estos pájaros?- Pregunto Asta, el cual le sorprendía que los pájaros estuvieran tan en confianza con él y tranquilos.

A pesar de que intento alejarlos, estos volvieron a la misma posición.

Bueno, no los estaba molestando así que los dejaría tranquilos por el momento.

-Oigan, aléjese un poco.- Dijo Asta.

Los pájaros habían comenzado a tapar su visión a tal punto que no podía ver nada a un metro de su nariz, el joven comenzó a caminar más rápido mientras que los pájaros seguían con él.

Hasta que el peligris, chocó contra alguien.

Eso basto para que todos los pájaros se fueran del recinto, todos y cada uno, bueno, experto el que había estado en la cabeza de Asta, este simplemente fue a una de las salientes de la zona.

-Por fin se alejaron.- Dijo Asta aliviado, luego miro a quien había chocado.- Lamento haber chocado contigo.

-Te mataré, mocoso.

Asta abrió los ojos con algo de miedo ya que el sujeto con el que había chocado era alto y musculoso con el pelo salvaje marrón con una barba de 3 días, estaba vestido con una camisa sin mangas con botas y pantalones oscuros, debajo de un manto negro con un cráneo de toro.

-(¿Quién es este tipo?)- Pregunto mentalmente el joven intimidado.- (Tiene ojos de asesino. Y definitivamente ese no es el cuello de un mago)

En eso sintió un tirón debajo de su ropa, era su Grimorio que había metido una cinta entre el equipo. Habían establecido que en público se comunicarían de esta manera.

1 tirón, Si.

2 tirones, No.

3 tirones, No hagas nada Estúpido.

Y Asta pudo sentir exactamente 6 tirones, lo cual indicó que tenía terminantemente prohibido meter la pata.

-Lo siento.- Dijo Asta levantando sus manos lentamente.

Pero el joven sintió como el hombre grande colocaba una mano sobre su cabeza y comenzaba a apretarla.

-Vas a morir.- Dijo el sujeto.

En eso llegaron dos sujetos que también tenían los mantos negros sobre sus hombros, uno parecía un amo con un uniforme de algún tipo y el otro era un castaño con el pelo algo alborotado.

-Ahí estas, ¿Dónde te habías metido?- Pregunto el castaño llamado Finral.

-Ahora mismo, matar a este mocoso.- Respondió Yami.

Asta grito alterado por la presión ejercida en su cráneo.

Los demás competidores comenzaron a hablar sobre los recién llegados identificándolos en el proceso.

En eso se pudo oír el leve crujido de algo, el castaño comenzó a preocuparse.

-El capitán de una orden no debe matar a un aspirante.- Dijo Finral.- De todos modos, ¿Por qué bajaste aquí?

-Fui al baño y me perdí.- Fue la respuesta de Yami.

En eso, los demás pudieron identificar al sujeto musculoso como Yami Sukehiro, el dios de la destrucción y capitán de los Black Bulls, el cual...

-Siete, seis, cinco...

-¿Qué pasa con la cuenta regresiva?- Pregunto Asta.

-Son los segundos que te quedan de vida.- Respondió Yami.

Asta sabía que estaba en peligro, pero pudo sentir perfectamente un nuevo tirón bajo su ropa.

4 tirones, haz algo estúpido.

-¡Ahí!

Asta tomó con ambas manos la muñeca de Yami mientras que logro plantar ambos pies en la tierra, los músculos del joven comenzaron a contraerse tanto que se expandían y venas se hacían presentes.

De pronto los lemas de sus dedos se oscurecieron y se formaron garras que a pesar de estar contra la piel del hombre no la rasgaron.

Asta había logrado hacer que el capitán de los Black Bulls afloje el agarre.

Yami puso una expresión de sorpresa.

-(Este mocoso... de alguna manera puedo sentir como esta drenando mi magia)- Yami entonces sonrío.- (No, la está triturando. No está mal, pero no es suficiente)

Yami comenzó a aplicar aún más presión en la cabeza del joven.

Pero en ese momento se oyeron fuegos artificiales.

-Vamos, el examen está por comenzar.- Dijo Finral

Yami soltó la cabeza de Asta y este cayó al piso mientras que sus dedos volvían a la normalidad, es una suerte que nadie lo había visto.

-No está mal, mocoso.- Le dijo Yami a Asta.- Demuestra lo que vale tu vida.

Este lejos de asustarse o lo que sea se sorprendió por lo que dijo, claro que le dolía la cabeza aún pero eso fue rápidamente olvidado con esas palabras.

Pero de todas maneras, el examen había comenzado.


(Devil: Voy a saltarme la presentación de los capitanes y voy a ir directo a las pruebas)

El capitán de la orden de caballería del Amanecer Dorado, había usado su magia para hacer aparecer un árbol increíble desde el cielo el cual le había entregado a cada participante una escoba mágica.

El primer reto era usar la escoba para volar.

Había algunos como Yuno que tenían mucha habilidad y había otros que no tanto, pero todos habían logrado despegarse del suelo.

Todos menos uno.

-Nggggg.

Desde el suelo, Asta seguía intentando con todas sus fuerzas tratar de levantar vuelo, tenía la esperanza de que aun sin magia pudiera volar.

Los capitanes veían esto con una expresión neutra.

-No lo entiendo.- Dijo el capitán Fuegoleon.- Cualquiera debería hacerla flotar por muy inepto que sea.

Después de decir eso, el capitán de las Águilas Plateadas se retiró por unos minutos.

De vuelta con Asta.

-Ríndete.- Le dijo su Grimorio en voz baja.- No lo vas a lograr sin magia.

Por otra parte un sujeto vestido con una camisa abierta granate y una camiseta verde agua debajo de esta, con pantalones y botas con su grimorio a un lado, le estaba hablando a Asta.

-Solo tienes que relajarte.- Dijo Fu Ja! Quiero decir, Sekke. El cual estaba flotando en una escoba.

El peligris se tranquilizó e hiso lo posible para relajarse y dejo que su magia fluyera.

-¿Eh?- Dijo no solo Asta, pero también los capitanes.

Ya que la escoba que tenía en sus manos el joven había comenzado a deshacerse como si fuera arena que se escurría entre sus manos.

-¿Que ha sido eso?- Pregunto uno de los capitanes, pero solo Yami tenía una cierta idea de lo que pasaba.

Incluso Asta estaba confundido cuando miraba sus manos, fue na suerte que su Grimorio le quería ayudar para sacarle de dudas.

-Eso estaba hecho a partir de la magia.- Le dijo el libro.- Si te concentras mucho lograrás deshacer objetos creados con magia como lo acabas de hacer.

-¡Genial!- Dijo Asta con estrellas en los ojos.

Los siguientes resultados de Asta en las pruebas fueron por decirlo de otra manera... únicos.

Por ejemplo...

Durante la prueba de poder mágico, había convocado su espada y la mando a volar contra la pared con una patada tan rápido que muchos no pudieron ver nada.

Su Grimorio había contribuido al expulsar la espada y a esperar detrás de la pared para guardarla.

Lo siguiente fue la prueba de poder mágico, en donde había papeles volando y tenían que darle a uno en el centro. Nuevamente habían usado el truco de la espada para hacer pensar que era simplemente rápido.

La única diferencia es que el papel había sido desgarrado en 2 partes.

Lo siguiente fue magia de creación.

Asta no tenía idea de que hacer aquí, pero su Grimorio, sí.

Este se abrió y dobló unas hojas en su interior para formar una escultura de origen del Primer Rey Mago.

-Genial.- Dijo una de las personas cercanas a Asta.

Pero el Grimorio se cerró rápidamente y emitió un sonido antes de escupir dicho papel.

-Oe, Finral.- Dijo Yami.

El susodicho hiso lo que le había pedido su capitán, uso su Magia Espacial para hacer aparecer un portal debajo del papel y otro portal cerca de su capitán.

Yami tomo el papel y lo leyó unos segundos.

-¡Jajajajaja!- Se reía tan fuerte que casi tira su cigarrillo y se podía ver una lágrima de risa.

Todos vieron esto con curiosidad.

-¿Que había en ese pedazo de papel?- Pregunto Asta a su libro.

-Cosas de adultos, eres muy joven para entender esos chistes.- Le dijo el libro.

Asta se encogió de hombros.

Las cosas siguieron de esa manera hasta que finalmente llegaron a la última prueba, un combate entre los participantes.

El capitán de los Leones había dado un discurso inspirador, algo corto y contundente que en realidad había asustado más que nada a los aspirantes.

-¡Peleen sin reservas!- Les dijo el capitán pelirrojo.

Asta estaba buscando a un tipo fuerte para enfrentarlo, estaba seguro que querrían pelear contra el para lucirse, o eso había dicho su grimorio.

De pronto, alguien lo tomo del hombro.

-Enfréntame, Asta.- Dijo Fu Ja! Sekke.

-¿Enserio?- Pregunto Asta ilusionado por tener a alguien como Sekke para pelear.

-Por supuesto.

Ambos informaron esto a los encargados y al cabo de unos minutos, todos tenían sus compañeros, los primeros en enfrentarse fue nuestro dúo.

-Primeros combatientes, al frente.- Dijo el encargado.

-¡Voy!

-Fu Ja!

Ambos competidores pasaron al centro del estadio bajo la tanta mirada del resto de los participantes y de los capitanes, ellos se colocaron a un metro del otro.

Asta quería decir unas palabras antes de enfrentarse

-Peleemos limpiamente y sin reservas para cumplir nuestros sueños.

Pero justo cuando termino de decir eso, Sake rio y se acercó al joven para decirle unas palabras que solo el podría escuchar.

-No es necesario que te esfuerces más, eres una sucia rata fuera de lugar.

Esas palabras asombraron de mala manera al peligris aunque por dentro no lo demostró, por ahora simplemente dejo que Sekke continúe hablando.

-Gracias por hacerme destacar. Me uniré a una orden y trabajaré mínimamente para poder vivir bien.- El sujeto puso una sonrisa que hacía que quieras vomitar.- ¿De acuerdo, pobretón?...Regresa a tu aldea remota desilusionado y continua viviendo entre desechos como ahora.

Asta no se movió de lugar a diferencia de Sekke el cual se alejó unos 5 metros para poder hacer su hechizo.

-¡Comiencen!- Grito el encargado.

-¡Peleemos sin contenernos, Asta!- Dijo Sekke con todo el descaro del mundo.- ¡Magia de creación de Bronce: Bola de Cañón de Sekke Magna!

En ese momento unas placas azules de magia se crearon casi de la nada y envolvieron a Sekke, pero la esfera no era perfecta ya que esta tenía orificios que no solo expulsaban vapor, si no que de estas podría defenderse.

-Es una magia interesante para ser un aspirante.- Mencionó Finral.

-Parece una cochinilla.- Comento Yami.

(Devil: Colocar Berserk 2016 Blood and Guts and Guts and Blood)

Sekke estaba más que orgulloso de su magia, una que combinaba las capacidades defensivas de su escudo del cual podría también disparar balas desde los agujeros, este puso una sonrisa cínica al mirar a Asta.

-¡Atácame sin reservas!- Dijo Sekke confiado.

-Que tonto.- Murmuró Yuno desde lejos.

-Bien, aquí voy.- Fueron las palabras de Asta.

El joven extendió su mano derecha al frente para que de la palma de la mano comenzará a surgir una energía negra que pronto envolvió su mano hasta su antebrazo, la energía se moldeo para parecer un guantelete completamente negro con espinas en los nudillos y con garras.

En ese mismo instante a la bola de cañón de Sekke le comenzó a aparecer algo como corrosión antes de que comience a caerse en pedazos

-¡¿Eh?!- Pregunto alterado.- ¿¡Que está pasando?!

Desde arriba los capitanes mágicos trataban de deducir que es lo que estaba pasando.

-¿Magia de podredumbre?- Pregunto el capitán Jack The Reaper antes de negar.- No es otra cosa.

Abajo, Asta no dijo nada y mantenía sus ojos cerrados mientras su qué Grimorio flotaba con un aura rojiza a su lado.

-Probablemente elegiste pelear contra mí ya que pensaste que sería una pelea fácil, "Pelea contra el tipo sin magia"- Dijo Asta a Sekke.

El cual había tratado de recrear su hechizo pero solo obtuvo el mismo resultado.

- En términos numéricos mi cantidad de magia esta en números negativos, restando la magia a mi alrededor.- Asta abrió sus ojos solo para revelar que el derecho tenía la pupila rasgada y roja.

-¡Eeep!

Todos vieron como los antipajaros habían vuelto a pesar de la presencia de los capitanes de las ordenes, estos se posaban en las salientes del estadio pero cerca de Asta, el cual había sacado su espada del Grimorio.

Una grande y pesada espada, reluciente como la obsidiana misma.

Sekke tenía una expresión de desesperación mientras que vía inútilmente como todos sus hechizos se destruían con suma facilidad, debido al miedo no los podía realizar bien, es por eso que cada vez duraban menos.

El peligris comenzó a dar unos pasos mientras que su espada producía un horrible sonido por el filo al ser arrastrado contra el suelo.

De alguna forma, muy en el fondo, Asta se deleitaba con la expresión que tenía su enemigo cuando le quitaba la magia, cuando veía todo lo que tenía desmoronarse.

-En tierra de ciegos, el tuerto es Rey.- Dijo Asta mientras que asumía una posición de combate.

CRACK

Piso tan fuerte que el piso bajo sus pies se agrieto y las venas en sus piernas se hincharon, después de eso, el joven salió disparado a una velocidad increíble contra su enemigo.

Sekke era un cobarde y estaba aterrado, solo se le ocurrió una solución.

-¡Me rindo!- Grito mientras levantaba sus manos.

Pero Asta no se detuvo, siguió corriendo hasta estar a nada más centímetros de su rival, y justamente cuando parecía que la espada estaba por decapitarlo.

Se detuvo.

Asta se quedó en esa posición mientras que Sekke se orinaba en los pantalones.

-Recuerda este día… como el día en que un plebeyo te destruyó.- Le dijo Asta sin apartar su espada del cuello de su enemigo.

El peligris extendió su mano izquierda para tronar sus dedos.

CRIS

Al hacerlo, hiso que espuma saliera de la boca de Sekke y que este caiga de espaldas, desde el momento que se había orinado estaba inconsciente por el miedo, el chasquido fue simplemente para que caiga.

Asta desactivo su poder haciendo que volviese a la normalidad.

-Yo no entraré en una orden para esforzarme lo mínimo y vivir bien.- El joven descanso su espada colocándola en su hombro- ¡Me esforzare a muerte para llegar a ser Rey Mago!


Devil: Y CORTEN

¿Qué les pareció?

Bueno, hay que aclarar que no todo sería risas y diversión ¿Acaso pensaron que ese poder no traería repercusiones?

Se equivocaron.

Esto me da la oportunidad para poder explayarme y tocar varios temas interesantes que podrían sacudir los cimientos del fandom

Nah.

eso si, Asta X Noelle

Pero bueno, eso ha sido todo por ahora y espero que les haga gustado y no se olviden…

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BYE