Devil: Muy buenas a todos, mi querido publico, aqui su amigo Devil trayendoles un nuevo cap de este fic.
La verdad me sorprendió gratamente el recibimiento del capítulo anterior y les estoy agradecido por su apoyo.
Ahora, vamos a los Reviews.
FlashHero: Gracias, bro.
Funka1999: Bueno, puede que si sea un poco OOC, pero no es nada de que preocuparse, al menos por ahora, y es bueno que te gustase.
Nechroz: Bueno, aqui esta la continuación, y si, hay varios aspectos que pienso tocar que serán algo turbios, comenzando desde ahora. Prepárate.
Kirito 515: Es bueno saberlo y espero que este igual.
dlmauricio19: Lo sabrás en este capítulo.
soulalbarn18000: Gracias, hermano.
herob2301: nos lleva aqui.
XIX-Phanthom: Muchas gracias por el apoyo, la verdad lo usaré, pero veré donde, ya que no se el significado exacto del fondo de eso. Pero de todas maneras espero que este cap te guste.
Oddeye-ragingdragon: Gracias.
Guest: Gracias.
AngelOfTHEeNd: Thanks.
viruz pirata: Muchas gracias por el apoyo, y si crees que eso fue un demonio, espera a esto.
Fernando917: Créeme, eso será epico en su momento. Muajajaja.
Bueno, eso fue todo por ahora, vamos al capítulo.
El estadio estaba en completo silencio, diferentes personas por diferentes razones, los capitanes al ver tal despliegue o mejor dicho falta de magia, incluso Yuno estaba sorprendido por eso, las habilidades de Asta habían aumentado mucho en tan solo unos meses.
Pero aun así sonreía de emoción.
-(El que te venza seré yo, Asta).
Pero los nobles tenían otras razones...
-¿La espada es mágica?- Preguntó un joven no noble.
-¿No era un tonto?- Pregunto alguno.
-Antes dijo... Que sería Rey Mago.
Pronto, algunos comenzaron a reír y hacer comentarios.
-¡Peep!
Los nobles quedaron callados cuando los Antipajaros comenzaron a agitarse, ellos aleteaban en sus lugares prácticamente al mismo ritmo que las venas en el brazo de Asta palpitaban por el enojo.
-Si tienen algo que decir, díganmelo en la cara.
El peligris incrusto la punta de la espada en el suelo y esto hiso que todos los antipajaros emprendieran vuelo lejos de allí.
-¿O qué?.- Pregunto mientras su tono cambiaba a uno con un sutil tono de malicia y burla.- ¿Tienen miedo de perder la poca magia que tienen?
Todos aquellos que no venían de familias nobles tragaron duro y prácticamente se alejaran del joven cuando este abandonó la arena y se recostó a ver la siguiente pelea.
Pronto, dos nobles entraron en combate en la arena bajo la atenta mirada de los capitanes.
Uno de los nobles usando su magia de tierra creo un enorme golem en el cual se subió y prácticamente lo piloto para pelear contra otro noble que creo una especie de serpiente de agua.
-¡Increíble!- Dijeron algunos.
-Así que este es el nivel de los nobles.- Dijo otro desanimado.
Asta por su parte también quería decir asombroso, pero se resistió ya que su Grimorio lo estaba obligando a que preste atención.
-Se que usar tu cerebro no es tu fuerte.- Dijo el libro en voz baja.- Pero haz un esfuerzo.
El Grimorio le había dicho que no siempre podría lanzarse de cabeza a una pelea, a pesar de que eso haría la mayoría de la veces, analizar o por lo menos entender la situación era lo que quería que aprendiese.
-Es un golem con patas cortas... ¿y poca estabilidad?- Preguntó el joven.
-Exacto, su centro de gravedad está en la parte superior, centrada en sus grandes manos, corta sus piernas y el resto caerá. Y el otro no tiene protección.
Si, solo un corte y no será más que agua.
Aunque Asta no lo sabía, su Grimorio le estaba enseñando a apuntar a los "Puntos Vitales" del hechizo, no deseaba una pelea, sino la eliminación de la magia.
Y Asta sabía eso, puede que no sea el más brillante, pero no era un idiota, sabía que su Grimorio podría ser algo drástico, oscuro y excéntrico, mas no era malo.
Excepto cuando se trataba de la magia.
Podía decir con total seguridad que a su Grimorio no le agradaban los nobles o personas con mucha magia, incluso Yuno en un principio, el peligris había salvado a su hermano de ser mordido varias veces por el libro.
Pero aun asi lo estaba ayudando, a el, el humano sin magia, no estaba realmente seguro si lo ayudaba a ser Rey Mago o algo más...
Además, ¿Quien ha oído alguna vez que un Grimorio hable?
La mente de Asta ha estado dándole vueltas a esto toda la semana, solo gracias a que leyó un libro de cuentos a sus hermanos antes de salir, ha logrado formar una teoría con respecto al Grimorio. Hay un ser que está usando su libro como un medio para comunicarse con el mundo o en este plano,
podría sonar loco, pero eso es todo lo que tiene por el momento, por ahora continuará con el y prestará atención a la pelea.
Pero había otros que ahora comenzaban a estudiar al joven peligris.
-Eso fue muy interesante.- Comentó Finral finalmente después ver el desarrollo. Internamente se preguntaba si podría enseñarle a hacer eso con los pájaros.- ¿Magia de creación? En las otras pruebas no me pareció que tuviera mucho poder mágico.
-Impresionante.- Mencionó Gordon en un susurro.
-Es que no uso magia.- Dijo Yami sacando el cigarrillo de su boca.
-¿Eh?- Preguntó el rubio.
-Mejor dicho, es que el no tiene nada de magia, todos fueron trucos bien planeados .- Mencionó mientras entrecerraba la mirada.
Ese chico no parecía un pensador, francamente dudaba que él fuera quien había planeado la forma de engañar al jurado con esos trucos.
Si tenia que admitir que era muy fuerte físicamente, más que casi todos los nobles de su edad, tenía que decir.
Pero, también era muy extraño, cuando lo sostuvo de la cabeza por unos momentos sintió como su magia fue absorbida, no fue como Henry que consumía la magia de otras personas para mantenerse vivo.
No, cuando este chico la dreno, fue como si su magia simplemente fuera desechada a una trituradora, la simple nada.
-(Y aún así dice que será Rey Mago...)- Penso antes de darle otra bocanada a su cigarro y pasar su atención a los demás participantes.
Poco a poco, todos y cada uno de las personas que habían decidido participar en el examen lo completaron con poco o mucho esfuerzo, y es en este momento en que cuando la tarde ya estaba en el cielo, es cuando estaba por finalizar.
Yuno inclusive había hecho que un noble mordiera el polvo en su momento.
Pero ahora...
-Con esto concluye el examen. Avancen al frente cuando digamos su número.- Dijo el capitán del Amanecer Dorado.
El formalismo fue continuado por la capitana de las Rozas Azules.
-La orden que desee contar con dicho aspirante levantará su mano, o en el caso de ser elegidas por varias, los aspirantes son libres de elegir cual prefieran.
-No obstante, si nadie levanta la mano no podrán ser caballeros mágicos.- Continuo el capitán Fuegoreon.
-Cuando eso suceda, marchense de inmediato.- Y finalizó el capitán de las Aguilas Plateadas, Nozel Silva.
Con eso terminado, dieron la señal a un mago de apoyo para que comience a llamar a los participantes, uno a uno.
-¡Aspirante número uno.!- Dijo el mago haciendo que el joven se asustara, pero aun así paso al frente.
-¡S-Si!
Como se esperaba los aspirantes pasaban y pasaban al frente pero casi ninguno fue escogido para ser miembro de alguna orden, la mayoría eran gente de campo, incluso algunos de la nobleza no fueron aceptados.
Se lo podían permitir, este año había una gran cantidad de aspirantes.
-(Que miedo.)- Pensó el joven temiendo a que no fuera escogido, pero la verdad estaba algo asustado de haber dado una mala impresión por sus habilidades.
Su mente vagó hacia algo que le había dicho su Grimorio antes de salir de la aldea.
"Chico, los nobles... no, el mundo que tu conoces e intentas proteger desprecia la poca magia, odian a los sin magia... Pero tu, fuiste maldecido por la vida al darte menos que nada, estas maldito."
El joven apretó sus puños, eso no lo detendría.
-(Entonces volveré esa maldición en mi propia fuerza.)
Una repentina voz lo sacó de sus pensamientos e hiso que mirara al frente.
-Participante número 164.- Dijo el locutor.
-(Yuno...)- Pensó en su rival.
-Sí.- Dijo el pelinegro antes de dar unos pasos al frente y ponerse a la vista de todos los capitanes.
-Ya pueden levantar las manos.- Dijo el asistente.
Solo unos segundos después el estadio se lleno de sonidos de asombro y de comentarios incrédulos.
-¿En serio?
-¿Todos levantaron sus manos?
-Pensaba que solo la nobleza y la realeza podían unirse al Amanecer Dorado.
Asta también estaba boquiabierto, su rival y hermano había hecho que todos los capitanes lo reconocieran y lo quisieran en sus filas, sin duda algo digno de mención.
-(Eligieré el mejor camino para ser el Rey Mago.)- Yuno no necesitó pensarlo demasiado.- Me unire al Amanecer Dorado.
Con eso dicho el joven salió de la vista pública, pero se quedo oculto mientras miraba al siguiente participante, Asta.
-¡Número 165!
El peligris soltó un suspiro para calmar sus pensamientos, inhalo antes de dar unos paso al frente y ponerse bajo la mirada de los capitanes.
La tensión era grande, Asta dudaba de su demostración por lo que le había dicho su Grimorio, pero a pesar de eso tenia la minima esperanza de que se cumpla su deseo.
-(Por favor, la que sea.)- Imploro apretando sus puños.
Pero los segundos pasaron y lo inevitable aconteció.
-No hay manos levantadas.
Asta quedo helado y sin aliento ante lo que dijeron, tanta fue su frustración sus sus nudillos se volvieron blancos mientras bajaba la cabeza derrotado.
Habia fracasado.
-¡Ohh!
-¡¿Es una broma?!
Pero, cuando es más oscuro, significa que pronto amanecerá.
El joven abrió los ojos para mirar al público que lo miraban estupefactos, a él y a los capitanes, el peligris giro su cabeza para verlos. En ese instante dio un paso atrás para evitar caer por el repentino flujo de emociones que sintió.
Habían dos capitanes quienes estaban levantando sus manos.
Los Toros Negros... y El Amanecer Dorado.
-¡Me niego!
La felicidad del momento fue repentinamente quebrada por un noble que estaba sumamente indignado, él había sido el participante numero 56, uno que no había sido elegido por ninguna orden a pesar de tener un poder mágico considerable.
Uno vestido con elegantes ropas de colores claros, tenía unos rasgos finos y el pelo de un color marrón oscuro bien peinado.
-Nuestra decisión es absoluta.- Dijo Nozel.- No fuiste escogido por ninguna orden, no perteneces aquí.
-¡¿HAN PERDIDO LA CABEZA!?- Gritó el noble a todo pulmón, haciendo que algunos de los que aún no fueron nombrados den un paso hacia atrás, fue tan lejos como para apuntar al joven.- ¡ES UN SUCIO PLEBEYO!
-Un plebeyo que ha demostrado su valía.- Dijo el capitán William Vangueance.
-¿Podrian dejar de llamarme plebeyo?- Pregunto retóricamente Asta en voz baja.
-Eres uno, asi que te aguantas.- Dijo su Grimorio.
-¡No pienso permitirlo!- Grito el noble sacando su grimorio, el cual comenzó a brillar en una luz celeste.- ¡Magia de Creación: Golem de Cristal!
De la nada se formó un ser sin piernas que levitaba a unos centímetros del suelo, con dos grandes brazos que terminaban en 8 puntas, su cabeza era una sola con el cuerpo geométrico y tenía 4 luces como ojos.
-¡Oye, no puedes hacer eso!- Le grito Asta.
-Puedo, hacerlo. Yo soy un noble.- Dijo antes de poner una cara de desprecio.- Y tu, un simple insecto.
-¿No van a hacer nada?- Preguntó una de las personas en el estadio.
-No.- Dijo Nozel mirando completamente ajeno a la escena.
De reojo Yami miró a William.
-(¿En que estas pensando?... En años anteriores hubieras detenido el más mínimo indicio de pelea.)- Entrecerró los ojos mientras mordía su cigarrillo.- (Algo huele mal).
-Esta es una espléndida oportunidad.- Dijo el capitán del Amanecer Dorado.- Quien se atreva a interrumpir será privado de la posibilidad de ser caballero mágico.
Yuno, el cual estaba por ayudar a su hermano quedó de manos atadas al escuchar eso, chasqueando la lengua guardó su grimorio y miro al peligris.
-(Ni se te ocurra perder).
Asta por su lado sacó su espada de su grimorio y asumió una posición de combate.
-(No tengo idea de que esta pasando, pero...)- El filo de su espada estaba al mismo nivel que el de su mirada.- (No me puedo permitir perder).
El noble sonrío asquerosamente.
-¡Muere!
Su grimorio comenzó a brillar al tiempo que el golem parecía cobrar vida, este rodó sus hombros antes de apuntar sus dedos hacia Asta, estos salieron disparados una lluvia de fragmentos de cristales sumamente afilados.
El joven hacia lo que podía para esquivarlos, cortarlos o repelerlos con su espada. Pero uno a uno, los cortes comenzaron a aparecer en su rostro y brazos, algunas gotas de sangre incluso llegaron a caer al suelo.
-¡Gaaaah!
El joven hacía lo que podía al balancear su espada y tratar de acortar distancia, pero lo que podía hacer tenia un limite.
-¡Gah!
Un cristal le había cortado en la pierna haciendo que se tambalee, el noble no iba a desperdiciar esta oportunidad.
-¡Adiós, plebeyo!
Un enorme trozo de cristal fue creado sobre Asta, el joven vio como un gigantesco objeto venia con la sola intención de aplastarlo.
-(¿Voy a morir?)- Pensó.
En ese momento, su cerebro racional se desconecto, pero sus instintos le decían que aún no debia morir. Así que simplemente dejo llevarse por esa sensación que nacía de su interior.
Su ojo derecho se volvió rojo y rasgado mientras algo despertaba dentro suyo.
Todos en el estadio sintieron algo primordial, algo mucho más antiguo que cualquiera de los presentes, mucho más antiguo que el Reino Clover mismo.
En un parpadeo la espada de Asta fue recubierta por la extraña energía negra haciéndola sumamente grande, esta fue usada para romper el cristal en miles de pedazos con un corte ascendente desde atrás.
Esta atravesó el cristal como mantequilla caliente y continuó contra todo hasta finalmente encontrarse contra el piso y destrozarlo en el proceso.
Esa cosa era demasiado grande como para ser llamada espada. Demasiado grande, gruesa, pesada y áspera. Parecía más un gran trozo de hierro negro.
Todos quedaron boquiabiertos ante lo que vieron.
Las manchas negras pronto dejaron los bordes de la espada volviéndola a su estado normal, como si fuera una especie de brea dejo el arma y comenzó a trepar por el brazo de Asta.
Los zarcillos de Anti-Magia se agitaron furiosamente en el brazo del joven mientras la piel del brazo se teñía de negro.
Asta miro al noble haciendo que este retroceda cuando vio su mirada, el joven sonrió mostrando un colmillo. A la par que una marca oscura aparecía debajo de su ojo rojo.
-Round 2, hijo de puta.- Dijo Asta antes de lanzarse al frente.
El noble no le dejó respirar, pero a diferencia de la primera vez, el peligris evitó la mayoría de los proyectiles, gracias a que la mancha negra fue hasta la mano izquierda del joven haciéndola increíblemente grande.
-¡Haaaa!
De un manotazo, destruyo los obstáculos y continuó hacia el golem, hasta que estuvo lo suficientemente cerca.
Mientras pasaba a su espalda, de un corte logró separar el brazo del golem, haciendo que la extremidad desaparezca al dejar el cuerpo principal. Pisando fuertemente las manchas negras volvieron a la espada para expandirla, así no fue difícil decapitar al golem.
-¡Bastardo!- Gruñó el noble.
Este mientras se alejaba uso su grimorio para crear un pilar de cristal a espaldas de Asta, este uso su espada para mitigar los daños, pero aun asi lo mando a volar enviándolo al lugar de origen.
El joven peligris todo un poco, mientras su espada volvía a la normalidad y la mancha negra a su brazo, mas logró recomponerse y mirar seriamente a su enemigo.
El noble creó un segundo golem de cristal pero con brazos más grandes y comenzó a disparar con más fuerza que antes.
Asta tuvo que poner su espada como escudo y usar la energía negra para poder tener una mejor cobertura.
-(Esto no esta funcionando).- Pensó el joven al ver como poco a poco los disparos se centraban en un área mas pequeña, que la espada podía manejar.
El joven movilizó la energía a sus piernas ya que estaba siendo empujado por cada proyectil centrado en la espada, garras se formaron de la energía que se aferraron con fuerza al piso evitando que ceda un centímetro más.
-¡No me vas a vencer!- Dijo el noble.
Asta gruño en respuesta como un animal, detestaba a este tipo, su grimorio... su magia... una psicótica sonrisa se formo en su rostro cuando un plan muy peligroso fue concebido en su mente.
El joven sacó su espada del suelo y la balanceo para usar la presión de aire a su favor para crear una onda que mandó a volar los proyectiles para darle unos segundos de ventaja.
-¡Dame todo lo que tengas!- Grito Asta quitando su energía y abriendo los brazos para exponerse.
El noble gruño en rabia pura, mientras su Grimorio brillaba preparando un hechizo.
-¡Inútil!
Un proyectil cristalino de magia concentrada, similar al disparo de un francotirador, fue lanzado por el golem directamente hacia el peligris.
Pero Asta dio un salto en el último segundo y se cubrió con su espada con toda la intención de recibir el ataque.
El proyectil rebotó contra la espada, pero aun asi mando a volar a Asta contra uno de los bordes superiores del estadio, pero era justo lo que quería.
Asta habia sido lo suficientemente astuto para manipular el odio del noble a los plebeyos para su beneficio.
Plantó ambos pies contra el borde del estadio mientras se sujetaba con su mano izquierda y su espada quedaba al aire.
En solo un segundo la sensación de la pelea cambió.
El noble quedo sin palabras cuando vio como la energia negra fue hasta la espalda de Asta formando una especie de ala de murciélago roida en el lado izquierdo y un cuerno en el lado derecho de su cabeza. Una aterradora escena que solo fue completada con una sonrisa depredadora se formo en la cara del joven que resaltaba ambos colmillos.
CRACK
Los bordes de las paredes se quebraron cuando el joven usó sus poderosas piernas para impulsarse, mientras que con ambas manos tomaba su espada y un grito escapaba de su garganta.
El noble tuvo que usar todo lo que tenía para escapar de ese lugar si no quería ser convertido en una mancha en el piso.
SLASH
Asta destruyó al golem completamente con su espada, hasta la última astilla, pero no era suficiente. Una enorme cortina de polvo se formó seguido de una onda de presión de aire que tomo todo el estadio.
El noble cayó al piso por dicha onda de aire, en medio de la cortina de polvo solo vio eso.
Con su grimorio en mano, el noble busco en todo los lados al plebeyo que se había atrevido a desafiarlo, pero no lo encontró.
El sonido de pisadas a sus alrededores lo alteraron de sobremanera, disparo pequeños cristales aquí y allá, pero no sirvieron de nada.
-¡Gah!
El noble miro abajo cuando un repentino dolor recorrió todo su cuerpo desde su estómago, donde un puño completamente negro como la noche lo había golpeado.
El mago de cristal cayó al piso mientras escupía una mezcla de saliva y sangre, tosiendo repetidamente y con la determinación que le quedaba miro a Asta.
Solo para que hasta el último pelo de su cuerpo se erize.
Un viejo recuerdo llegó a su mente.
Flashback.
-Madre, cuéntame un cuento.
En medio de un cuarto muy elegante podemos ver a un niño de no más de 5 años que le pedía a su madre que le contase un cuento a la hora de dormir, ella no se iba a negárselo.
La mujer que vestía con ropas de una calidad muy fina que solo los nobles podían permitirse, tomó a su hijo en brazos antes de arroparlo en su cama.
-Está bien.- Dijo la señora antes de ir a un pequeño librero para elegir el cuento.-Veamos... oh, este seria genial.
Cuenta la historia de hace mucho, mucho tiempo, mucho antes que el Reino Clover sea llamado así, existió un joven con mucha magia.
-Como yo.- Dijo el joven con orgullo
-Así es.- Dijo su madre con una sonrisa.
Pero este joven era malo y miraba a todos a su alrededor por sobre su hombro, muchas veces usó su propia magia para lastimarlos.
Pero un día, él estaba caminando por un campo de árboles, hasta que se encontró un trébol con 4 hojas.
Asombrado por este descubrimiento lo arrancó de su lugar y lo guardo para si mismo, sabiendo que el trébol le daría un gran poder.
Pero justo cuando estaba por irse, quedó asombrado al ver uno con 5 hojas alejado de todos los demás tréboles de 3 hojas.
Justo cuando estaba por arrancarlo, un pequeño demonio de color negro salió de debajo del trébol y le dijo.
"Deja este camino de maldad, o de lo contrario yo mismo impartiré tu castigo."
El mago no escucho y arrancó el pequeño trébol de 5 hojas desde la raiz, el demonio miró con una sonrisa como el humano se alejaba de allí.
Cuando el mago se alejó lo suficiente del prado metió su mano en su bolsillo para buscar el trébol de 5 hojas, solo para ver como este había pasado de un verde vibrante a un negro azabache.
Asustado tiro el trébol al suelo y busco el de 4 hojas solo para ver que este se habia marchitado.
Asustado, el joven mago sacó su Grimorio con toda la intención de quemar el trebol negro y lanzó un rayo de magia que le prendió fuego al objeto.
Pero vio como el trebol en vez de incendiarse comenzó a cambiar, dos de las hojas se volvieron brazos y otras dos en piernas, mientras que la última se convirtió en un torso con una cabeza.
Era el mismo demonio de antes, este en medio de las llamas solo sonrió antes de extender la mano y quemar el grimorio del mago.
El soltó su libro al ver que era consumidos por unas flamas negras con la siniestra risa del demonio al fondo.
Desde ese dia el mago nunca fue capaz de volver a usar magia.
-Que terrible.- Dijo el niño asustado, pues esa era la intención de la madre, asustar al pequeño para que no acabe como el niño de la historia,
esperaba que esto fuera suficiente.
-¿Como se llama esta historia?- Preguntó.
-Se llama...
El noble vio aterrado a Asta.
La mano que sostenía la espada estaba totalmente negra mientras que líneas negras como un macabro tatuaje tribal trepaban por su brazo e iban por todo su cuerpo.
Unas líneas brotaban de ambos ojos rojos rasgados del peligris hasta casi rozar las mejillas, la vista era completada con el ala roída en el lado izquierdo y un cuerno en el lado derecho.
-The Demon in the Clover...
El murmuro del noble fue casi inaudible en comparación a su temblor el cual era fácilmente apreciable.
Asta tomo el joven por su camisa y lo levantó al mismo nivel que sus ojos y lo obligo a verlo a la cara.
-¿Qué has dicho... humano?- Pregunto Asta.
-¡AHHHH!- Grito el noble corriendo de alli haciendo un hueco en medio de la polvareda que comenzaba a disiparse.
Asta por el susto desactivo sus poderes volviendo a la normalidad.
-¡Demonio!- Gritó el noble saliendo del estadio llevando su Grimorio el cual parecía marchito.-¡Viene por nuestra magia!
-¿Qué le pasa?- Pregunto el peligris guardando su espada en su Grimorio.
Finalmente la polvareda había sido llevada gracias a un fuerte viento cortesía de Yuno, este vio como el noble había salido corriendo aterrado de ahí, se preguntaba que le había pasado.
-(¿Que esta pasando, Asta?)- Se preguntó.
-(¿Qué fue eso que sentí hace rato?)- Se preguntó una joven de pelo plateado que miraba a escondidas el encuentro.
Ella no era la única que estaba actuando cautelosa con el joven de pelo gris, todos los participantes que aún quedaban en el lugar lo miraban raro.
Si bien era sabido que casi todos los nobles hacían de menos a los plebeyos, que un sin magia haya humillado y aterrado a un noble era irreal, tanto que parecía sacado de una sucia fantasía.
-Es normal.
Las palabras pronunciadas por el Capitán de los Toros Negros atrajeron la atención de todos mientras seguía mordiendo su cigarrillo.
-Todos tendrían miedo ante lo que mostraste ahora.- Dijo Yami mirando con ojos entrecerrados al joven espadachín.- Eso no fue magia, es una lastima tomando en cuenta que lo que se busca en un caballero mágico es el poder magico.
El comentario hiso temblar a Asta por mera precaución, pero lo que siguió después, fue totalmente abrumador.
Todo el coliseo comenzó a temblar a la par que un aura morada irradiaba del Capitán Yami, esta era una muestra de su poder.
-¿Que es esto?- Preguntó uno de los participantes el cual estaba a punto de desmayarse por la presión ejercida por el capitán.
Desde lo alto de las tribunas, el capitán Yami salto hasta caer al área central, con cada paso hacia temblar el estadio, su presión era totalmente sofocante.
-(Es muy imponente.)- Pensó Asta cuando comenzaron a acortar distancias.-(¿Este es el poder de un capitán?)
Finalmente llegaron a estar el uno frente al otro.
Asta podía saber que incluso con sus poderes de absorción no podría hacer mucho, la diferencia era abismal, era como querer drenar un lago con la cañería de un lavamanos.
-Nadie quiere a alguien sin poder mágico, o lo que sea que hayas demostrado.- Yami soltó una bocanada de humo mientras a su alrededor parecía que la luz menguaba.- Antes dijiste que querías llegar a ser Rey Mago, ¿no?
El capitán extendió sus brazos para que no solo el joven frente a él entienda sus palabras, no, estas iban dirigidas a todos, esta era una prueba.
-Eso significa que tendrás que superar a los 9 capitanes.- Yami se quitó el cigarrillo de la boca y con esa misma mano apuntó al joven. -Tu, que tienes menos que nada de poder mágico... ¿Sigues diciendo lo mismo ahora que me tienes delante?
Asta apretó sus puños por la nueva verdad de la que era consciente, siempre había vivido en su pueblo, ahora se daba cuenta de cuan grande podría ser el reino donde vivía y la cantidad desbordante de magia.
Y de cuan insignificante podía ser la existencia de alguien.
-Por más que tropiece y caiga...
Esto le hizo temblar, pero no retroceder, no rendirse.
- Me levantare una y otra, y otra vez, mas fuerte que antes así... algun dia, seguramente...
Esta nueva verdad le dió una nueva perspectiva su visión del mundo y de su sueño, lo hizo consciente de que debe hacerse más fuerte que todos.
-¡Llegaré a ser Rey Mago!- Gritó Asta con total resolución.
Yami lo miró directamente a los ojos buscando cualquier signo de flaqueza en su voluntad.
No hallo ninguna.
-¡Jajajajaja!
La presión emitida por el capitán fue cortada por la risa del mismo hombre el cual no podía creer a este joven.
-Eres muy interesante.- Dijo de pronto.- Únete a nuestra orden.
Asta se sorprendió a pesar de que ya habia levantado su mano por el.
-Y no tienes derecho a negarte.- La sonrisa de Yami era aterradora con sus brillantes ojos relucientes.
-¿Ehhh?- Fue lo único que pudo decir el joven.
El semblante del capitan paso a uno mas tranquilo.
-En los toros negros experimentaras todo tipo de penurias.
-¡¿Que?!- Pregunto Asta francamente confundido de que si esta era una manera de alentarlo a unirse o echarlo.
-Pero espero que algún dia llegues a ser Rey Mago.
El peligris quedó totalmente desarmado, tantos años había oído las mismas palabras, que no podia, que era inútil, pero se había endurecido gracias a eso, habia llegado aquí gracias a que no las oyó.
Pero escuchar las palabras de apoyo, no sabia como reaccionar, recordó todo lo que paso para llegar hasta aquí, cada entrenamiento, cada lucha.
No pudo evitar que unas lágrimas se le formaran en los ojos al recibir semejante muestra de apoyo, solo pudo decir una cosa con la primera persona que creyó en el.
-¡Si!
-Espera, Yami.
El momento fue cortado gracias al capitán del Amanecer Dorado, el cual se lo podía notar algo... impasible.
-Yo tambien lo quiero en mi orden.- Dijo William.
Yami solo soltó una bocanada de humo antes de apartarse un poco.
-Pues dejemos que el chico decida.
Asta ahora tenia que pensar bien su siguiente movimiento, estaba literalmente entre los dos extremos.
Un tirón en su camisa llamó su atención hacia abajo.
-No vayas con el Amanecer Dorado.- Le dijo su Grimorio en una voz baja para que solo el lo oiga.
-¿Eh? ¿Por que?- Pregunto sin comprender la razón de su Grimorio, esta era una oportunidad unica.
-Ese tipo... William... no me gusta para nada.- Fue su respuesta.
El joven parpadeó un par de veces.
-¿No lo estas juzgando demasiado rapido?
-...
El libro no contestó, esto preocupó a Asta, el sabía que su libro era padachín, pero para que se calle en este momento... no era algo para pasar por alto.
-Te creeré.- Le dijo antes de mirar a los capitanes.- Elijo... Los Toros Negros.
No fue muy complicado saber que los demas participantes lo llamaron idiota por haber elegido los Toros Negros, incluso sin que lo supiera se ganó un nuevo sobrenombre.
"El plebeyo que rechazó al Amanecer Dorado"
Pero sin que nadie supiera, Yami y William compitieron en un concurso de miradas, que solo fue quebrantado cuando el capitán dorado soltó una risa cómplice y de derrota mientras se retiraba de allí.
Yami solo soltó una bocanada de humo mientras entrecerraba los ojos justo antes de tirar su cigarrillo.
Finalmente el examen de caballería había terminado y la noche había comenzado a caer.
Muchos de los participantes se retiraron a sus hogares o una posada por el largo viaje que tenían delante mientras recibían algunas palabras de aliento de parte de los ciudadanos, pero había algunos que solo debían esperar a sus capitanes.
-Asta.- Saludo Yuno llegando junto con su hermano.
-Yuno!.- Saludo el peligris.- Tu entraste al Amanecer Dorado y yo a los Toros Negros, nuestra verdadera rivalidad comienza ahora.- Mencionó con una sonrisa.
El pelinegro sonrió un poco antes de que pase a una expresión más seria y algo preocupada.
Su hermano había progresado mucho, quizás demasiado, la palabra correcta es insano para describir lo que vio hoy. El año pasado no podían ni imaginar estar aquí y hoy vio como su hermano humilló, no, destrozó a dos de sus enemigos.
Este lado de su hermano era... oscuro, demoníaco. Realmente se preocupaba de que Asta hubiera hecho algo estúpido.
Necesitaba tener una charla con el antes de que algo saliera mal.
-Asta, yo...
La charla fue interrumpida cuando el estomago de Asta comenzó a emitir un gruñido tremendo...
-¡AHHHHHH!
Asta estaba gritando fuertemente, y tenía todo el derecho, la serpiente que se comió estaba jugandole una muy mala pasada.
-¡La serpiente morada necesita salir!- Dijo con la cara morada.- No está solo asomando la cabeza... ¡Está mostrando los colmillos!
Asta rápidamente corrió hacia el baño, apenas llego se encerro en el pequeño cubículo a... ya saben.
Pero lo que el joven no supo era que habian 2 personas que los habían seguido, pero con intenciones totalmente opuestas.
-(No creas que saldrás ileso despues de avergonzarme).- Pensó Sekke entrando al pasillo de baño antes de sacar su Grimorio.
Detras de el, Yuno observó lo que haría con cautela desde el borde del pasillo.
El mago de Bronce había despertado de su colapso hace relativamente poco tiempo, era uno de los ultimos que habían entrado despues de todo, por lo cual no había visto la pelea de Asta y del otro noble.
Y estaba sumamente enojado con el peligris.
Por su culpa solo había logrado entrar a la Orden de Las Mantis Verdes, la orden de los insectos, algo que odiaba Sekke.
-(Un inútil de una aldea remota nunca podrá ser Rey Mago.)- Pensó antes de sonreír con malicia.- Magia de Maldición de Bronce: Lagarto Venenoso de Sekke.
Del libro del mago salió algo parecido a un lagarto de color azulado el cual traia dentro de sí un potente veneno que podría dejar incapacitado a una persona de por vida, usaría una táctica tan ruin contra alguien que estaba en el baño.
Yuno se preparó para sacar y usar su Grimorio, pero justo cuando estaba por hacerlo algo paso y lo obligó a ser un mero espectador.
Debajo de la puerta del baño donde se encontraba Asta se deslizó para asombro de ambos el Grimorio del peligris.
Y dicho Grimorio se abrió mostrando una hilera de muchos dientes afilados.
Sekke retrocedió por la sorpresa repentina al ver a un libro morder a su lagarto y a zarandearlo como un pedazo de carne, en repetidas ocasiones lo estampó contra el piso hasta que finalmente se lo comió.
Yuno abrió los ojos asombrado, pero aun asi se mantuvo en el anonimato.
Sekke por otro lado...
-Pero... ¿Que mierda?
CHOMP
El Grimorio ahora le había mordido la cara a Sekke, este gritaba al sentir los dientes mientras trataba de quitárselo de encima, sus puños fueron poco efectivos.
Por lo cual se le ocurrió usar el muro para zanjar esta situación.
El mago colocó ambas manos contra el muro y justo cuando estaba por lanzar su cara contra el muro, el Grimorio salio, pero Sekke se dio cuenta muy tarde.
PUM
Sekke estampó su cara contra el muro tan fuerte que le sangraba su nariz y veia doble, quizas incluso alucinaba ya que sintio que se elevaba del suelo.
De pronto Sekke se dio cuenta de que no era una alucinación y abrió los ojos con completo miedo cuando sintió que una mano lo tomaba por la cabeza.
Sus ojos fueron hasta donde debería estar el cuerpo, pero no había nada, solo una mano completamente negra y eterea, con uñas largas y afiladas que lo tomaba de la cara, levantandolo del suelo, y dicha mano salia del Grimorio abierto de Asta que emitia un aura espuluznante.
-Humano...
Una voz se oyó desde el Grimorio mientras una segunda mano salía del libro abierto.
Esta mano mostró su palma al mago antes de que en ella se abra una fisura donde apareció un ojo rasgado rojo.
-Vete de aquí.- Dijo el libro.- No te atrevas a acercarte a mi recipiente.
La mano que lo sostenía lo lanzo fuera del pasillo para que se estrellara contra unos botes de basura.
Yuno vio todo esto en silencio y realmente estaba sorprendido y algo asustado la verdad, ¿Que era esa cosa?
-Ahhh, que bien me siento.- Dijo Asta saliendo del baño, el joven miró a su Grimorio el cual estaba de lo más normal.- ¿Por que saliste?
-¿Y ver como expiabas todos tus pecados?... No gracias.
Devil: Y CORTEN
Bueno, eso fue todo por esta semana, espero que les haya gustado y que no se olviden de dejar su comentario. Cada comentario es darle apoyo a la historia para que la continúe.
Y pido disculpas si el cap tiene errores, es que tuve que corregirlo en el teléfono ya que no tenia computadora.
Bueno, nos vemos.
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BYE
