Devil: Muy buenas a todos mi querido público, aquí su amigo Devil trayéndoles un nuevo capítulo de este fic y sinceramente lamento haber tardado tanto es por eso que este es especialmente largo.
Les recuerdo que esto lo hago por mera diversión y no tengo lucro, asique ténganme un poco de paciencia, si?
Dejando eso de lado no quisiera entretenerlos mucho mas y vamos al capitulo.
Asta salió del baño y fue corriendo nuevamente con el que sería su nuevo capitán de escuadrón, fue tan rápido que no noto a Zeke el cual estaba inconsciente contra un montón de basura, o incluso a Yuno que avanzaba hacia él.
Pero el joven de pelo gris dio una vuelta en una esquina haciendo que Yuno lo pierda de vista por unos instantes.
-Lamento la tardanza, capitán Yami.- Dijo Asta saludando militarmente a su nuevo capitán.
-Tienes muchas agallas por hacerme esperar.- Le respondió Yami echando una bocanada de humo de cigarrillo.- ¿Que tanto tardas en el baño?
Asta estaba por responder algo estúpido pero fue cortado cuando una de las cintas de su grimorio se deslizó y lo pellizcaron fuertemente.
-¡Ayuuu!- Escapo de sus labios al sentir que fue pellizcado.
Yami lo tomó de la cabeza y lo levantó haciendo que el joven no toque el piso, sostenido únicamente por la musculosa mano de su capitán.
-¿Qué clase de respuesta es esa?- Preguntó Yami con las venas comenzando a hincharse por la molestia.
Asta estaba nuevamente por responder cuando su Grimorio volvió a pellizcarlo, pero esta vez fue tan lejos como para pellizcar fuertemente ambos pezones del joven.
-¡Ayuuuuuu!
-¡¿Qué clase de respuesta es esa?!
-...
-...
-...No había papel en el baño.- Dijo Asta derrotado.- Tuve que esperar a que me pasaran un poco.
-Ah, lo habrías dicho antes.- Comentó el capitán ya más tranquilo, ya que comprendía que en esa situación uno depende exclusivamente de otra persona.
Sin soltar al joven se acercó a Finral el cual había abierto un portal desde hace unos segundos y solicitó que se vayan ahora.
Mientras eso pasaba Asta comenzó a hablar con su libro por medio de susurros.
-¿Por qué hiciste eso?
-Por qué sé que estabas por decir algo estúpido.- Le respondió el libro.
-Puede ser, pero no tenías que hacerlo tan duro.- Comentó.- ¿Qué pasó con el sistema de tirones?
-Este es más efectivo para los momentos de crisis.- Le comentó el grimorio en un tono neutro, pero Asta lo sabía se estaba burlando y lo disfrutó.
-Está bien.- Cedió el joven.- ¿Pero por qué tenías que pellizcarme los pezones?
-¿Qué otra parte podría pellizcar si no es esa, si eres una masa de músculo solido?- Preguntó retóricamente.
-Bueno...- Asta no sabía que responderle, de alguna manera tenía razón.
-Además...
-¿Además?
-Porque eso hacen los
-¿Qué?
-No te preocupes, necesitarías ser de un Isekai para entenderlo.
-Isek-¿Qué?
-Yo sé de libros y tú eres el músculo, limitémonos a eso por el momento.
-Está bien.
Es impresionante que toda esa conversación haya pasado inadvertida por los demás miembros de los Black Bulls...
-No puedo mantener abierto esto por mucho tiempo.- Comentó nuevamente Finral.- Por favor entren ya.
Pero Yami no tomo esto de buena manera.
-¿Me estás dando órdenes?- Preguntó en un tono que le erizo totalmente los pelos al joven Finral y casi cierra el portal, pero sabía que si lo cerraba le iría peor.
-¿Ehh?- Preguntó entre asustado y sorprendido.
-Aguanta, supera tus límites.- Le dijo Yami mientras su brazo se cubría de venas y apretaba la cabeza de Asta a la par que llevaba su brazo hacia atrás.
-¡Ahhhh!
Más pronto que tarde, el joven de cabellos grises fue lanzado por el portal que abrió el segundo al mando de los Black Bulls, al cabo de unos segundos el resto de los integrantes de los caballeros mágicos paso por el portal.
Pero lamentablemente lo habían hecho justo a tiempo como para que Yuno no hubiese alcanzado a su hermano adoptivo, el joven de cabellos negros tenía algo de sudor a pesar de haber fallado en ello.
Busco a Asta de arriba abajo en las instalaciones y justamente cuando lo localiza este se va con su equipo.
-Demonios.- Se maldijo.
Y la verdad no podía estar más acertado ya que esa es la única explicación que podía dar si es que no quería desacreditar lo que sus ojos habían visto hace menos de una hora... ese grimorio no era normal.
No, era algo totalmente ajeno a este mundo.
Realmente no estaba seguro de que pensar ya que solo lo había visto unos instantes para evitar ser descubierto, el pensamiento de que su hermano no supiera de esto lo alarmó y quería aunque sea advertirle.
Pero había fallado.
-¡Es hora de irnos, plebeyo!- Dijo un sujeto noble de cabellos celestes llegando en lo que parecía ser un carro de metal que era tirado por un corcel de metal.
Yuno no dijo nada antes de seguir a su superior.
-Tch
Pero en el momento que abrió su grimorio noto que había algo raro, había algo escurriéndose en algunas páginas del mismo.
Era una sustancia parecida a la tinta con su mismo color pero la textura no concordaba, el joven mago lo tomó entre sus dedos y notó que era más viscoso que la tinta común y emitía un cierto olor.
Era casi como el...
-¡Plebeyo!
El pelinegro tendría que indagar más tarde sobre esta sustancia que escurría del borde de su grimorio, ya que tenía que llegar primero a la base del Amanecer Dorado para poder integrarse.
Asta cayó al suelo luego de avanzar unos centímetros contra la fría y polvosa tierra donde había sido lanzado por el que sería su nuevo capitán de escuadrón, el cual salió pocos segundos después del mismo portal.
El joven de pelo gris levanto su cabeza a la par que escupía algo de la tierra que se le había metido en la boca, cuando finalmente todos los guijarros salieron de su cavidad, el joven levantó su cabeza.
-¿Esta es la base de los Toros Negros?- Preguntó de forma retórica ya que nunca había visto un edificio igual.
Era uno de los edificios más grandes que había visto en su vida, bueno en su pueblo natal no eran ni siquiera grandes al fin al cabo comparándolos con los de la capital, el cuartel tenía una estructura única ya que parecía que las habitaciones estaban casi una encima de la otra de una forma totalmente desordenada.
-Es magnífica, pero también algo ruinosa.- Dijo Yami a su lado mientras se quitaba un segundo el cigarrillo de la boca.
El joven se levantó algo tembloroso ya que aún ahora dudaba de lo que estaba pasando, realmente le estaba costando creer que ya había dado su primer paso pero a pesar de eso el joven corrió hasta la puerta de la base y la abrió dando inicio a su aventura.
-Soy Asta de la aldea Hage. A partir de hoy, me uno...
BOOOOM
-¡Ahhh!
Apenas iniciada su estadía con los Toros Negros el joven fue mandado a volar por una repentina explosión, antes de que el sonido de una risa, cosas rompiéndose y fuego, principalmente fuego.
El capitán Yami sacó su cigarrillo de su boca y le sonrió al joven que ahora estaba escupiendo tierra nuevamente, la sonrisa que transmitió lleno de un sentimiento extraño al joven, la imagen del musculoso capitán con el fuego de fondo no ayudo en nada.
-Bienvenido a la peor orden de caballería, los Toros Negros.- Dijo antes de girarse nuevamente.
Dentro de la base de los toros negros se había desatado la personificación del caos y el desorden, o al menos la mayoría.
-Ahora estoy enojado, ¿Estás preparado?- Le dijo un joven adulto que tenía una apariencia de un delincuente, con lentes y un peinado único acompañado por gafas y un bate hecho de fuego.
Este estaba peleando contra el que parecía ser un niño muy enérgico de pelo rubio.
-¡No, pero peleemos!- Le dijo el niño desde el segundo piso mientras comenzaba a expedir electricidad.
-¡Muere!- El delincuente no dudo en lanzarle proyectiles de fuego al joven eléctrico.
Ellos no eran los únicos en la sala, el barullo de la pelea había perturbado a otra persona, una Onee-sama que se estaba despertando de una borrachera y cabe decir que estaba escasamente vestida. Así mismo el ruido molestó a un sujeto con el pelo de color lavanda que repetía una y otra vez algo sobre "Marie" mientras le sangraba la nariz.
Los únicos imperturbables ante esto eran una mujer de baja estatura que estaba comiendo como si no hiciese un mañana y otra persona de gran tamaño que solo echaba vapor de la boca.
Los demás miembros del escuadrón entraron en la base.
-Otra vez.- Dijo Finral mientras colocaba una mano sobre su rostro.
-Si- Murmuró Gordon en su tono tan bajo y característico.
A su lado Asta miraba todo esto sorprendido ya que nunca había visto estas magias o a los caballeros y ahora él era el nuevo miembro.
Su admiración fue tal que casi no esquiva una de las bolas de fuego perdidas, de no haber sido por su libro que lo jalo del cuello de la camisa, probablemente no tendría cabeza.
-¡Gracias!- Le dijo al libro.
Pero la sorpresa de Asta duró poco ya que a su lado pudo ver a su nuevo capitán el cual estaba exudando un aura increíble densa mientras que en su rostro era el vivo retrato de "Me hiciste enojar".
-¡Dejen de destruirlo todo!- Grito Yami mientras golpeaba la pared a sus espaldas destruyéndola y generando una explosión por la increíble fuerza utilizada.
BOOOOM
Los destrozos y la nueve de desechos fueron fácilmente divisables en el cielo los cuales, algunos cayeron a unos 50 metros o más.
-(¡Él es más destructivo aún!)- Pensó Asta sorprendido.
Pero tal acto por parte del capitán, generó un efecto totalmente contrario.
-¡Capitán!- Gritaron todos emocionado ante la llegada de su superior, tanto que no notaron Asta.
El cual en estos momentos estaba... debajo de alguno.
-¡Yami-san, ¿hubo alguien insolente?- Pregunto el delincuente de pronto.- Iré a matarlo!
Pero fue mandado de lado por un pequeño joven de cabellos rubios.
-¡Pelee contra mí, por favor!- Dijo este.
-Olvídate de estos niños y ven a beber conmigo.- Dijo otra.
-¿Puedo ir a ver a mi hermana?- Este no hace falta decir quien fue.
-Husssss.
El capitán de los toros negros sonrió al ver a todo su escuadrón que lo había recibido.
-Jajajaja, ya veo.- Dijo este en un tono feliz- Me quieren mucho, ¿verdad?
Pero todo se fue al caño cuando su expresión paso a ser una de total molestia.
-Pero son muy ruidosos.- Dijo en un tono que estremeció a todos y cada uno de los caballeros.
Acto seguido todos y cada uno de los miembros asumieron una posición sentada frente a su capitán, como si fuesen a recibir un sermón, pero la verdad era algo parecido.
Yami se rascó la cabeza antes de hablar.
-Traje un nova...- Pero al mirar a su lado vio que no había nadie.- ¿Dónde está?
-¡Ahh!- Grito Asta estando debajo de una persona muy grande que emitía vapor de su boca.
-¿A qué juegas?- Preguntó Yami.
El peligris hizo varios esfuerzos para tratar de salir de su cautiverio, incluso si tenía que filtrar parte de su Anti-magia para que la persona de arriba se sienta un poco más débil.
PUUFFF
Pero algo interesante pasó.
-¡Hya~!
Una gran bocanada de vapor surgió desde la persona que se había sentado sobre Asta y algo cayó sobre el nombrado, algo no muy grande y suave, debido a las enseñanzas de su grimorio casi pudo decir que fue un trasero de mujer.
¿Cómo lo supo?
Digamos que el 5 hojas tiene muchos entretenimientos de diferente índole.
Pero cuando el vapor desapareció solo vio a la misma persona a un metro de el sin ningún cambio.
-¿Eh?- Preguntó confundido mientras se levantaba y se posicionó junto a su nuevo capitán el cual miraba esto con una ceja levantada.
-HUSSSSS.
Yami lo dejó pasar ya que esto sería muy molesto de tratar y quería ir al baño antes de irse a dormir, así que mejor continuar con la presentación.
-Este renacuajo es el otro novato.- Comentó palmeando la espalda del joven.
-¿"El otro"?- Preguntó mirando a su capitán, pero este solo le mandó una mirada de molestia, prácticamente diciéndole que lo haga mañana.- Soy Asta, de la aldea Hage.
-¿Hage?- Pregunto el joven delincuente.- Eso es un pueblucho.
Así con ayuda de Finral, el joven de Hage aprendió los nombres de todos los presentes que serían sus nuevos compañeros de escuadrón y también que todos tenían ciertas manías, desde la petición de pelea de Luck, por el vómito de Vanessa hasta el siscón de Gauche.
-Hay más miembros, o no están aquí o los iras conociendo.- Comentó el capitán antes de exhalar una bocanada de humo y habló a sus subordinados.-Adiéstrenlo sin matarlo.
Apenas dijo eso el delincuente dio un paso al frente para poder decir unas palabras.
-Yami-san dijo que te adiestramos. Eres un debilucho de Hage, ¿eh?- Este giró en círculos estudiando al joven de arriba a abajo.- No noto nada de poder mágico en ti, y aun así entraste a los Toros Negros.- El negó con la cabeza.- No sé cómo convenciste a Yami, debilucho de pueblo.
El nuevamente se puso frente al joven y palmeo con mucha pasión el manto que colgaba sobre sus hombros.
-¿Quieres ponerte este manto?- Pregunto retóricamente.- ¡El manto de los caballeros mágicos!
-¡Sí!- Respondió Asta.
-En ese caso tendrás que vértelas con el mejor discípulo de Yami-san.- Le comentó con una sonrisa.- ¡Haz que yo, Magna Swing, te reconozca!
Al cabo de unos minutos todos salieron afuera una vez que el agujero de la pared fue reparado con magia de alguna manera, por su parte los demás miembros pasaron a ser espectadores en un sofá creado también con magia.
Asta estaba asombrado por tales demostraciones, pero podía sentir que su Grimorio no estaba 100% emocionado por estar tan cerca de tanta magia, de cierta forma podía entenderlo, como usuario de la Anti-Magia era algo de esperarse.
-¡Empieza tu ceremonia bautismal, Campesino de Hage!- Grito Magna sacándolo de sus pensamientos.- ¡Si quieres el manto tendrás que superar las pruebas que te pondré!
Durante la siguiente hora Asta realizó todas las pruebas que le fueron impuestas, la gran mayoría fueron simples ejercicios que el realizaba prácticamente cada día por lo cual realizarlos fue un juego de niños.
-Ese chico no lo hace mal, pero de nada sirve.- Comentó Vanessa.
-En este mundo todo se basa en la magia.- Comentó Luck antes de decir.- Pero tiene mucha resistencia.
Este comentario no llego a oídos de Asta, pero sí de su Grimorio el cual frunció el cejo o mejor dicho la tapa.
-¡¿Que te pareció?!- Pregunto el joven de Hage a su superior.
-Tienes agallas, lo admito.- Le respondió este.- Realmente quieres este manto.
-¡Dámelo!
-¡No seas consentido, campesino de Hage!- Dijo Magna cortando el entusiasmo del joven.-Queda una última prueba bautismal
-La ultima.- Murmuró Asta sabiendo que estaba a tan solo un paso de ser un verdadero caballero mágico.
En ese momento Magna sacó su grimorio que poseía un cráneo en la tapa mientras brillaba en un color naranja indicando fácilmente su elemento, el fuego.
-Eres libre de usar magia o lo que sea.- Comento al ver que el joven sacaba su propio grimorio.- Debes esquivar o bloquear uno de mis ataques. Si lo logras, serás un Toro Negro oficialmente y te daré el manto.
-¡Entendido!- Dijo Asta sacando su espada del libro el cual se mantenía cerca de su dueño y asomaba de vez en cuando sus ojos.
-Wow.- Comentó Finral ya que ahora podía ver más de cerca la espada del joven, ahora podía notar algunas cosas peculiares como el aura que emitía el libro.
-Es enorme.- Comentó Vanessa.
Por su parte el Grimorio te miró directamente mientras subía y bajaba sus cejas juguetonamente por el comentario de la maga.
-¿Estás listo?- Preguntó retóricamente Magna.-¡Empecemos!
-¡Cuando quieras!- Le respondió.
El delincuente sonrió mientras que en su mano se formó una bola de fuego mientras que en la otra se formó un bate de béisbol, Asta se preparó al ver como su sempai tomaba posición antes de dejar la bola suspendida en el aire y golpear rápidamente la misma.
Una lluvia de pequeñas bolas de fuego cayó sobre el joven el cual rápidamente cubrió sus manos con Anti-Magia y uso su espada para cubrirse del ataque de su compañero.
Pero sin que Asta se diera cuenta su Grimorio se deslizó hacia otro lado
-¡Lo has hecho bien!- Comento Magna mientras dejaba de lado su ataque.- ¡No obstante la función principal empieza ahora!
Así el hizo desaparecer su bola y bate de fuego para crear una esfera de llamas mucho más grande y poderosa, tanto que producía ondas de calor que llegaron hasta el público.
-Que calor.- Comentó Vanessa.
-¡Magia de fuego!- La esfera de fuego de pronto se encogió hasta ser de un tamaño manejable por el mago.-¡Bola de fuego explosiva!
PAM
Antes de que este pudiera emitir su hechizo y lanzarlo al joven espadachín, una mano formada por puras hojas brotó del Grimorio que se había escabullido hasta estar cerca de Magna y golpeó al delincuente en la barbilla, noqueándolo por completo.
-¿Eh?- Dijo Asta.
-¡¿Ehhhhh?!- Dijeron los demás
-Ups.-Dijo el Grimorio al ser descubierto.
-¡Magna-sempai!
Asta se preocupó por su superior y fue a verlo viendo que estaba intacto, salvo por la marca de golpe que poseía en la barbilla.
-¡¿Por qué hiciste eso?!- Le preguntó al libro.
-¡Porqué iba a convertirte en carne asada!
-¡No iba a hacer, pero ahora lo hará ya que estará enojado!- Le respondió el joven.
-Abofetéalo para que se despierte.
Y así como le dijo su maestro el joven de Hage abofeteó a su superior produciendo un sonido que todos escucharon.
-¡No se despierta!- Comentó Asta.
-¡Hazlo de nuevo!
El joven volvió a abofetear al delincuente, pero después de la tercera bofeteada se dio cuenta de que sonaba 2 veces en lugar de 1, al girarse se dio cuenta de que el joven llamado Luck también lo estaba abofeteando.
-¿Por qué lo estás haciendo?
-Porque es divertido.- Comentó el rubio.
Yami ya tuvo suficiente de esto y quería irse a dormir sin importar el hecho del Grimorio flotante y parlanchín que contaba buenos chistes.
-Muy bien, esto se acabó, pásate la prueba.- Comentó el capitán.
En eso del suelo Magna comenzó a levantarse mostrando a todos sus mejillas hinchadas por todas las bofetadas que recibió, aunque solo la mitad de ellas fueron con la intención de despertarlo.
-¡Bien hecho!- Comentó mientras palmeaba al joven-¡Me caes bien, enano!
-Lamento que mi grimorio te noqueara.- Comentó Asta.
Magna levantó una ceja mientras inclinaba su cabeza para ver a un grimorio volador con una mano de papel que lo saludaba.
-Eso no se ve todos los días.- Comentó el delincuente antes de negar con la cabeza.- ¡No me importa qué clase de magia rara tengas, ese grimorio y esa cosa que hiciste con tus manos fue genial! ¿Fue magia de las sombras como Yami-san?
-¿Magia de las sombras?- Preguntó Asta mirando de reojo a su capitán el cual solo levantó una ceja, el joven preguntaría luego, por ahora contestaría la pregunta.- La verdad es que no, no poseo magia siquiera.
-¿Qué?- Pregunto asustando levemente al joven antes de confundirlo con una sonrisa.- Significa que lo hiciste por tu propia cuenta, eso es increíble.
Así luego de eso los demás miembros felicitaron al chico e inclusive pasaron a saludar al Grimorio del mismo, el cual se comportaba de manera, quizás demasiado, amistosa con la maga que solo vestía ropa interior.
-¿No tienen que hacer algo antes?- Preguntó Yami recordándoles nuevamente el propósito de estar aquí.
Magna asintió antes de lanzarle el manto al nuevo recluta.
-Toma, es el tuyo, Asta.
El joven lo tomó en sus manos antes de alejar un poco el manto de los Toros Negros para poder mirarlo con cuidado, este era el manto de un caballero mágico, su propio manto de caballero, finalmente había dado un paso más cerca de su misión.
El joven tuvo que contener las lágrimas de alegría mientras que la maga Vanessa lo ayudaba a colocarlo sobre sus hombros a la par que cambiaba el diseño de su banda por el logo del escuadrón.
La emoción del joven estaba a flor de piel por pero era demasiada y solo se le ocurrió algo para poder expresarlo, tan solo una simple frase que cargaba con todo su sentir.
-¡Muchas gracias!
Gritó mientras se inclinaba y dejaba que las lágrimas de alegría brotasen de sus ojos ya que de esta forma ellos no pudieran verlas, pero aunque no pudieran ellos sabían que estaban allí.
-¿A nadie le parece raro que el grimorio hable?- Preguntó Finral apuntando al Grimorio que flotaba peligrosamente cerca del suyo propio.
-Nah.- Comentó Yami.- No es lo más raro que he visto, pero me da un poco de asco.
El encargado del transporte de los Toros Negros iba a comentar otra cosa pero se quedó callado cuando el grimorio le pasó cierto "material" con la condición de que el mago le prestara su Grimorio por unas cuantas horas.
Poco después de la ceremonia bautismal, Asta fue llevado a la cual sería su habitación, si bien estaba algo sucia debido al desuso estaba más que feliz por limpiarla ya que esta era la primera vez que tenía una habitación para sí mismo, su propia habitación.
Haciendo uso de lo último que le quedaba de energía lo usó para escribir una carta a su familia de Hage, lo enviaría mañana por la mañana una vez que haya terminado algunas cosas.
Y así fue a dormir.
A la mañana siguiente se levantó temprano al sentir la falta de sus hermanos, rápidamente giró a ver que estaba en su nueva habitación, no pudo evitar sonreír un poco.
-No fue un sueño.- Suspiró feliz- Realmente lo hice.
Un golpe en su puerta lo obligó a prepararse con prisa antes de abrirla para ver a su Grimorio volando.
-¿Has dormido bien, mocoso?- Preguntó el libro.
-Si.- Le respondió antes de preguntarle algo que notó ayer.- ¿Dónde has estado? No te he visto durante toda la noche.
-He estado recorriendo el lugar.- Comentó tranquilamente.- La biblioteca posee tomos muy...
-No quiero saberlo.- Dijo Asta ya imaginando lo que su libro estaba haciendo.
-No, pero quiero contarlo, esos libros, con esas portadas y tapas... ahhhhh
-La la no oigo nada.- Cantó el joven saliendo de la habitación mientras que su libro continuaba explicándole cosas que hayo en la biblioteca.
-Veo que están animados desde la mañana.
La voz de Magna llamó la atención de ambos lo que puso fin a su divertida plática mañanera.
-Como favor especial he venido a darte un recorrido por la base, enano.- Comentó el delincuente.- Aunque por lo que oí tu libro ya ha estado dando unas vueltas por el lugar.
-¿Realmente no te sorprende que mi Grimorio este vivo?- Preguntó Asta apuntando al susodicho.
Magna se encogió de hombros.
-Como Caballeros mágicos tenemos que estar preparados para cualquier situación, no importa que tan extraña sea.- Respondió este.- Te acostumbras, nuestra misma base cambia la ubicación de los cuartos de vez en cuando.
-Ahora que lo mencionas.- Comentó el joven viendo que frente a su habitación había un pilar de piedra que estaba seguro que no estaba ayer allí.
-Olvídate de eso por el momento y sígueme, no pienso esperarte.- Comentó.
-Sí, Magna-sempai.
Durante las próxima horas, Magna se encargó de mostrarle a Asta toda la base de los Toros Negros, desde el comedor donde desayunaron hasta su ubicación actual que era casi como una mazmorra donde había una jaula con grandes bestias dentro.
-¿Por qué está esto aquí?- Preguntó Asta mirando directamente a los ojos brillantes de algunos animales que estaban dentro.
-A Yami-san le gustan.- Respondió Magna antes de darle al joven una pinza con carne.- Intenta alimentarlos.
-¿Eh?- Preguntó retóricamente mientras era empujado.
Asta al ver que no tenía escapatoria decidió hacerlo para terminar una vez con esto. Estirando su brazo todo lo que pudo comenzó a acercarse a la jaula esperando que todo salga bien.
-Bien, bien, eres un lindo perro.
Pero en ese momento la cabeza de una de las bestias salió de la jaula y lo atrapó.
-¡Ahhhhhh!
A penas pudo librarse de las mandíbulas el joven de cabello gris comenzó a pelear por su vida con las distintas bestias que habitaban ese lugar, mientras que desde afuera su sempai y el libro veían esto con mucho entusiasmo.
-¡Eso es, golpe al hígado!- Dijo Magna imitando el swing del joven.
-¡Muérdele la oreja!- Le gritó el libro.- ¡Con eso demuestras tu dominio!
Dentro de la jaula solo quedaban 2 contrincantes, un perro/lobo con cuernos y de ojos púrpuras, y por supuesto del otro lado estaba el novato de los Black Bulls.
-¡ÑAM!
Y obviamente así como le dijo, el joven corrió hasta el monstruo que intentó molerlo con sus fauces, pero Asta lo uso como trampolín para llegar a su oreja y morderlo.
El perro lloró y gimoteo cuando sintió los dientes del humano, el cual se estaba sujetando solamente con su mandíbula, con el paso de los segundos el perro decidió acostarse viendo que había perdido.
No fue hasta que este estaba completamente echado que Asta lo soltó mientras escupía una y otra vez los pelos de la criatura.
-¿Cómo supiste que eso funcionaría?- Pregunto Asta a su Grimorio.
-Oh, no lo sabía.- Le respondió al incrédulo humano.- Solo lo dije por decir.
El novato entrecerró sus ojos.
-Te odio.
El trío continuó recorriendo la base de los Toros Negros, llegando al punto de familiarizarse entre ellos, en estos momentos casi estaban jugando por los pasillos como niños pequeños.
O eso fue hasta que Magna se detuvo repentinamente en uno de los pasillos que llevaban al exterior, Asta chocó un poco contra su superior y miró la razón por la cual se detuvieron.
Una hermosa chica de pelo plateado atado en 2 coletas y de ojos violetas que vestía un vestido de blanco y rosa, por ultimo lo más relevante era el manto de caballería que portaba sobre sus hombros.
-Oye Asta.- Llamo Magna con una sonrisa.- Ella es tu compañera, la otra novata.
-Oh, ya veo.- Respondió el joven antes de dar un paso al frente y extender la mano frente a la joven dama mientras le daba su mejor sonrisa.- Encantado de conocerte, soy Asta de la aldea Hage. Llevémonos bien.
Clap
Tanto Asta como Magna reaccionaron cuando la joven golpeó la mano del espadachín lejos de si como si fuera la de un leproso.
-No me dirijas la palabra, mosquito plebeyo sin mana.- Dijo la chica con una mirada condescendiente.
-¿Mosquito?- Pregunto Asta.
-¿Plebeyo?- Preguntó Magna.
Ella colocó su mano sobre su pecho indicando que ahora se presentaría.
-Soy Noelle Silva de la realeza.
Asta se asustó por un segundo y justo cuando estaba por arrodillarse, su Grimorio lo detuvo al sostenerlo del cuello de la camisa, el joven tomo esto como que debía permanecer en pie.
-Oye, no le puedes hablar así, ahora son compañeros de orden y deben llevarse bien.
Noelle miró con cierto asco al libro parlante que flotaba cerca del plebeyo.
-Eso es cierto.- Comentó Asta- Somos compañeros de orden ¿Que importa si eres de la realeza?
Magna se unió a esto.
-¡Eso, eso, Asta! ¡La clase social no importa!
Pero al parecer esto solo hiso que la joven pareciera molesta mientras emitía un suspiro de clara decepción antes de volver a mirar al par de humanos.
-Claro que importa.- Fue su respuesta.
-¿Por qué?- Preguntó Magna.
Ella preguntó retóricamente.
-¿La plebe es tan estúpida que no comprende con palabras?- Su pregunta estaba cargada con una condescendencia tremenda, Asta había tenido suficiente en el momento que ella levantó su mano juntando magia.- Tendré que demostrarles la diferencia de poder.
Una bola de magia de agua se generó justo frente los dedos de la joven, esfera que creció de gran manera hasta ser tan grande como una pelota de playa, Magna pudo sentir el poder que se estaba reuniendo ahí, pero su preocupación fue otra cuando Asta dio un paso al frente.
-¡Oye!
Pero dejó de llamarlo cuando este extendió su propia mano mientras que era envuelta por una energía de un color como el carbón que nació desde las sombras de sus palmas y subió hasta perderse en sus ropas.
-Dices que la diferencia entre los nobles y plebeyos es la magia, ¿no?... ¿Que soy un mosquito?- La energía negra comenzó a expandirse desde el brazo hasta comenzar a subir por sus hombros y cuello donde un zarcillos apareció en su mejilla.- Si yo te quito todo eso… ¿Que serás tú?
Una extraña sensación se apoderó de la joven de cabellos plateados por las palabras del joven y por esta extraña magia que estaba mostrando, pero ella era de la realeza y no iba a dejar que eso la detuviera, demostrando con su mirada que no iba a ser intimidada.
Pero la sonrisa del joven la hizo titubear ya que cuando bajó su vista vio completamente shokeada como su hechizo se estaba encogiendo poco a poco solamente porque este plebeyo había puesto su mano cerca.
-¿Qué pasa, princesa?- Preguntó Asta.- ¿Dónde está su magia?
Noelle retrocedió por instinto haciendo que su magia sea disparada por mero accidente, la bola de agua voló rápidamente como una bala desde sus manos y se estrelló contra el techo dejando una cortada en la mejilla de Asta.
Este cerro su ojo izquierdo por instinto antes de volver a abrirlo lentamente mientras un gruñido escapaba de sus labios a la par que a pesar de la cortada la Anti-Magia se expandió un poco más sobre su piel.
Noelle no realizó nada más antes de simplemente quitarse su manto y lanzarlo al suelo.
-No tengo que soportar esto.
Tanto Magna como Asta vieron a la joven de pelo plateado que se alejaba antes de girar y perderse hasta donde su vista daba, una vez que eso paso el espadachín suspiró.
-(Pensar que ella lanzaría con tanta facilidad el manto que tanto me costó conseguir)- Pensó desganado.
-Oí, Asta.- Lo llamó su superior.- ¿Que fue eso?
El mencionado suspiro una vez más al enfrentarse a una situación que debía pasar tarde o temprano.
-Esta es mi habilidad, mi propia "magia"- Comentó con una sonrisa de pura ironía.- La Anti-Magia.
Magna tragó un segundo antes de entender las implicaciones, este chico era un triturador de mana, lo cual lo hacía un activo sumamente valioso. Sus pensamientos se vieron interrumpidos cuando sintió algo sobre su hombro.
-Por favor no lo juzgues rápido.-Le dijo el Grimorio.- El hecho de que su cuerpo pueda destruir el mana a su alrededor podría causar mucha conmoción, en especial con la realeza que están orgullosos de su magia.
Al escuchar esas palabras dirigidas a su superior, Asta pudo entender más el razonamiento de su Grimorio.
-Así que fue por eso que me dijiste que no debía entrar al Amanecer Dorado.- Le dijo el peligris al libro.
Este solo pudo asentir mientras que Magna le palmeaba la espalda.
-Estate tranquilo, enano.- Comentó.- Los Black Bulls nos cuidamos entre nosotros.
-Gracias, Magna-sempai.
-Espera...- Dijo el delincuente al percatarse de algo.- ¡¿Fuiste llamado por el Amanecer Dorado?!
Poco más de 2 horas pasaron donde el recorrido terminó y Magna dejó a Asta ya que tenía que hacer sus propias cosas, algo relacionado con su escoba o algo así.
Asta, luego de pasar por el comedor y comer un sándwich de los cientos que Charmy había preparado para ella, comenzó a recorrer la base por segunda vez mientras se sentía algo mal, no como si hubiera comido algo malo como la serpiente del otro día, su dolor era más emocional.
Se sentía mal por la forma en que reacciono con Noelle.
Necesitaba aclarar su mente y es por eso que se encontraba saliendo de la base a dar una caminata por los alrededores, esperaba que el paisaje natural le recordase un poco a su hogar y despeje sus pensamientos.
-Oye, deja la cara larga.- Dijo el Grimorio.
-No puedo, me quiero disculpar con ella por cómo actué.- Comentó Asta.- Es más no estoy seguro de porqué lo hice, fue totalmente innecesario.
El Grimorio, que durante una charla con su portador decidió el nombre de Penta, sacó una de sus cintas y la posicionó en su tapa como si estuviera pensando antes de soltar un suspiro.
-Quizás sea culpa mía por estar forzando tu propia magia.- Le dijo.
El joven parpadeo curioso.
-¿A qué te refieres?
-Como sabes todos tienen un tipo de magia con el que nacen y una vez que reciben su Grimorio pueden exteriorizarla de formas impensables.- Le dijo mientras se abría mostrando en sus páginas diagramas de lo que explicaba.- Y eso normalmente tiende a tener relación con su personalidad.
El joven tomó su Grimorio entre manos mientras analizaba.
-Entonces... ¿Estás diciendo que empezaré a odiar la magia?- Preguntó retóricamente.
-No puedo decirlo con seguridad, nunca hubo un caso como tú por lo cual buscar referencias es casi inútil.- Comentó Penta mientras volaba a su lado luego de salir de su agarre.- Por el momento evita usar tus poderes en la zona de la cabeza.
-De acuerdo.
Pero justo cuando terminó de decir esas palabras una sombra comenzó a aparecer en sima del joven el cual solo pudo abrir los ojos y cubrir sus manos con Anti-Magia.
SPLASH
Si bien él pudo destruir el hechizo y poder romper la estructura del mismo no pudo evitar que el agua caiga sobre si provocando que se mojara hasta el alma, escupiendo el agua que quedó en su boca debido a la sorpresa solo pudo preguntar.
-¿De dónde vino eso?
-Vino de por allá.- Le respondió el Grimorio apuntando con una mano de origami.
Asta sintió mientras escurría lo mejor que podía su ropa antes de acercarse al lugar de donde venían las bolas de magia, cuando llegó no pudo evitar esconderse entre los arbustos.
El lugar de donde venían los hechizos era un área abierta con un único árbol rodeado por múltiples cráteres con un poco de agua dentro mientras que, a unos metros del árbol, estaba parada la misma princesa de antes pero se la notaba con ciertos rastros de fatiga.
Ella volvió a lanzar una vez más el hechizo y al ver que este se desviaba una vez más como todas las anteriores ella gruñó sumamente frustrada.
-¿Por qué?- Se preguntó en voz alta.-¿Por qué no va a donde quiero como esa vez?
La mente de la joven, vago hasta hace unas horas atrás cuando se enfrentó con ese plebeyo, de alguna manera su magia se redujo de tal manera que ella pudo disparar su magia, aunque haya sido un accidente, ella lo había logrado.
Pero sin embargo, desde ese momento no había conseguido acertar su objetivo, lo había intentado una y otra vez, pero no lo había logrado ni una sola vez.
-¿Por qué no acierto?- Preguntó con tristeza que incluso Asta pudo notar.- ¿De verdad soy tan inútil?
-(Tal parece que ella tiene sus propios problemas)- Pensó mientras que cierto pájaro bajaba y aterrizaba sobre su cabeza.
La chica rápidamente negó con su cabeza.
-¡No soy una inútil! .- Dijo mientras extendía sus manos preparando otro ataque.- ¡Haré que reconozcan mi fuerza!
El joven vio desde los arbustos como la princesa lanzaba una y otra vez la misma magia siendo que sin importar lo que hiciera esta se desviaba en el último segundo, tenía que admitir que ella era bastante tenaz o terca en este punto, algo digno de admiración.
Pero dentro de la mente de la joven era un revuelto con todas las frases que le habían sido dichas por su familia a lo largo de los años.
-(No soy una inútil, no soy una inútil)- Pensaba una y otra vez la chica.
-Oye...
Ella se detuvo abruptamente cuando escuchó las palabras de otra persona abriendo sus ojos a más no poder ya que ella se encontraba así de vulnerable, al girarse vio al mismo joven con el que había tenido un altercado.
-¿Desde cuándo...?
Asta salió de los arbustos debido a que quería pedirle disculpas a la chica e incluso ofrecerle su ayuda ya que veía que tenía problemas por su increíble poder.
Pero lamentablemente sus intenciones fueron opacadas con las intenciones hostiles de la chica, la cual extendió su mano hacia el joven.
-¡Hey!- Dijo este levantando sus manos en gesto pacífico.
-¡Noo!
Pero las bajó al ver que la magia de la joven estaba actuando de manera extraña no estaba haciendo lo mismo que antes, estaba creciendo de manera exponencial, demasiado rápido e incontrolable.
Rápidamente la joven quedó atrapada en su propia magia mientras que esta crecía y comenzaba a agitar chorros de agua parecidos a vórtices por todos lados, una clara señal de que perdió totalmente el control.
-Oh, no.- Dijo Asta mientras se cubría del agua con unos árboles de la zona.
-Esto no es bueno.- Comentó Penta.- Perdió el control de su magia, no va a resistir mucho sin oxígeno.
Asta se cubrió con un árbol mientras escuchaba lo que le dijo el libro, no había forma de acercarse de manera segura y sus poderes no servirían a menos de que se acercara al núcleo.
Necesitaba llegar lo más alto que podía.
-Voy a tener que usar mis poderes, igual que en el estadio.- Le dijo antes de bajar su cabeza y evitar nuevamente uno de los "brazos" del vórtice.
-No me agrada teniendo en cuenta nuestra reciente conversación.- Se sinceró Penta.- Pero no te voy a mentir que eso es lo único que se me ocurre ahora.
-¡La espada!
Así como dijo, el Grimorio escupió la espada con fuerza mientras que Asta corrió con todas sus fuerzas para tomarla siendo tirado hacia el frente por la fuerza del lanzamiento dando grandes saltos mientras que Asta materializaba todo lo que podía de su Anti-Magia con ayuda del arma.
Esto le dio el tiempo suficiente a Penta para volar al frente y posicionarse frente al joven antes de que este salte sobre suyo, el libro gruñó en esfuerzo antes de ajustar su ángulo hacia el frente y empujar.
-¡Ahhhhhhh!
Asta fue lanzando en un ángulo de 45° mientras que una combinación del sonido del aire y del viento sonaba en sus oídos, un par ala de Anti-Magia nació desde sus omóplatos mientras que las usaba para subir cada vez más.
-¡HAAAAA!
Con un grito cortó uno de los brazos de la masa de agua que obstaculizaba su camino mientras seguía subiendo en espiral dejando una estela negra como si fuera un cometa.
Esquivando otros de los brazos el joven pasó de largo mientras que ajustaba su trayectoria para poder enfrentar directamente este problema.
Aleteando tan fuerte como pudo el joven avanzó como un torpedo mientras lanzaba su espada para que Grimorio la atrape mientras que el recibirá sus manos con Anti-Magia.
Atravesó el agua como si fuera una aguja hipodérmica mientras que extendía sus brazos hacia al frente antes de tomar al núcleo del problema y literalmente arrancarlo de ese lugar.
La repentina entrada del oxígeno a sus pulmones obligó a Noelle a abrir los ojos encontrándose aturdida ya que el mismo plebeyo al que había insultado y atacado la estaba abrazando fuertemente mientras protegía su cabeza.
Sus ojos y sentido de gravedad la hicieron saber que estaban cayendo, simplemente cerro sus ojos mientras se aferraba al joven que hizo el intento de salvarla.
Finral abrió un portal de magia dimensional de donde salieron Asta y Noelle.
-Fue una suerte que cayeran hacia nosotros.- Comentó el joven.- De otra manera no hubiera podido rescatarlos.
-¿Que fue eso Finral?- Preguntó Yami indicando que estaba molesto por su comentario.- Debes superar tus límites.
Asta sintió una mezcla de dolor al sentir su espalda llena de raspones ya que se deslizó por la tierra hasta que frenó, pero también sintió alivio ya que esto significaba que aún estaba vivo, la verdad no había calculado el aterrizaje.
-Oye... Noelle.- Llamó Asta.- ¿Estas bien?
Ella no respondió en ese preciso momento, pero el joven pudo saber que estaba viva ya que pudo sentir como el pecho de la chica se expandía y encogía con cada respiración y de cómo sentía un leve cosquilleo contra su piel por su respiración.
Asta decidió que este fue un buen momento para hablar.
-Quiero disculparme por lo de hace rato.- Se expresó mientras sentía como la chica se tensó en sus brazos.- Tu poder mágico es increíble, de seguro será algo impresionante una vez que lo controles, pero bueno, este es solo el punto de vista de un plebeyo sin magia.
El sentir que la chica en sus brazos estaba temblando llamó la atención del joven de Hage, estaba por realizar algo cuando sintió que la chica lo abrazaba aún más fuerte y pudo sentir algo caliente que se superpone a las frías aguas en la que estaba preso.
Sin saber qué hacer, el espadachín dejo que la chica se desahogara.
La noche había llegado y Finral estaba por irse a dormir, hoy fue un día movido para todos, en especial para los nuevos reclutas que sin duda dieron una buena demostración del material del que estaban hechos.
El mago castaño se paró frente al espejo de su habitación mientras se miraba en el mismo.
Scra
Un sonido lo alertó, algo que normalmente no hubiera escuchado en la base, algo como una rata, pero más grande. Rápidamente el mago se giró y extendió su brazo golpeando algo por accidente haciendo que este caiga detrás de su cama.
-¡Ah!
Soltando un grito de sorpresa el mago cayó de espaldas mientras tomaba lo primero que encontraba como arma para defenderse de lo que sea que esté en su habitación.
Finral levantó su peine en alto mientras esa cosa salía de debajo de su cama.
-Por favor, no me golpees, Finral-Nii-sama.
Los ojos del mago se abrieron a más no poder mientras que su corazón se derretía al ser llamado así, pero su sorpresa fue tan grande que soltó el peine...
Al ver a su Grimorio hablándole.
Mientras tanto en el Amanecer Dorado...
Yuno estaba acurrucado en su habitación mientras que su Grimorio estaba volando de aquí para allá una y otra vez mientras decía un montón de estupideces que, al menos a ojos del joven de Hage, no tenían sentido.
-Tengo un tremendo antojo de chocolate con champiñones.- Dijo el Grimorio de 4 hojas.- ¿Crees que lo vendan en las tiendas?
-Es media noche.- Respondió Yuno.
-Es por que no me quieres, ¿verdad?- Preguntó el Grimorio.- Es que estoy gorda, lo sé, he aumentado 5 páginas esta semana.
Yuno solo gruñó mientras ponía una almohada en su oído.
Devil: Y CORTEN
Espero que les haya gustado, que se hayan reído porque costo escribirlo.
Nos vemos la semana que viene y búsquennos en Wattpad también
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BYE
