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Disclaimer: Personajes de Masashi Kishimoto-sama y la trama es de Hang Yu-rang unni –sazonada a mi manera–. (-u-)
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UNA PARTE IMPORTANTE DE TI
/Distrito Tamana/Residencia Haruno/Despacho/Tarde/
Abrió la puerta por su cuenta, pues la empleada se encontraba en la cocina.
— Buenas tardes, Iruka-san. —expresó al ingresar con un tono sobrio y un rostro inmutable. Iruka se levantó de su asiento y percibió una sensación de madurez y acato mayor al de antes— Buenas tardes, Kakashi-san. —respondió al verlo al otro lado del escritorio.
Ambos adultos se miraron con rapidez.
— Bienvenido, Hiro-kun. —Expresó Iruka con una sonrisa de satisfacción y con una seña le permitió a Kakashi retirarse del lugar con Hiro a su lado.
/Dojo/
Kakashi sacó del bolsillo interior de la chaqueta de cuero negra un sobre con el nombre "Gai" en una esquina. Echó un vistazo y empezó a hablar en voz alta.
— Tus calificaciones al inicio del entrenamiento eran terribles. —expresó con dureza— Pero la última carta me regocija. Saber que te graduaste como el Primero. —Hiro a duras penas pestañeaba con simplicidad— También me explicó lo mucho que sufriste, en especial cuando perdiste la conciencia al entrenar en las riberas. ¿Qué pasó con exactitud?
— Al saltar del risco, golpee una roca y eso me mareó un poco y unos minutos después de intentar mantener mi mente centrada desmayé.
— La corriente te llevó casi un kilómetro y eso te dio un mes extra. —Hiro asintió.
— Un error mío en el salto. Lo corregí en la siguiente disposición.
Kakashi estaba complacido de la forma tan respetuosa de su hablar y la manera en que su rostro mantenía la dureza y la falta de emoción por su ahogamiento durante una de las pruebas. Había algo más que debía pasar para regresar.
— Durante tu ausencia, Sasuke se encargó de protegerla. —Hiro no pestañeó— Regresarás al instituto y actuarás sólo cuando la amenaza sea incontrolable para Sasuke, y Sakura esté en peligro inminente. —Hiro asintió.
Hiro mantenía su vista fija en su maestro manteniendo la calma. Sabía a la perfección que era una prueba a superar y en su actual situación era muy fácil, pues se había convertido en el robot que ellos siempre quisieron y que a ella le daría la oportunidad para continuar.
— Ya está planeando una cita para concretar el matrimonio entre Sasuke y Sakura. —Su corazón fue atravesado con una estaca, pero ese dolor no se comparaba a todo lo que vivió en el campamento, así que su rostro robótico no demostró ni un solo signo por la noticia.— No interfieras en la relación que han creado en este tiempo.
— Entendido. —respondió a la orden con seguridad.
Kakashi contempla sus ojos por un instante. Percibía su falta de conciencia, si es que se le podía decir de esa manera. Era como si ahora Hiro sólo vivía para obedecer y nada más y eso le facilitará mucho su trabajo de ahora en adelante, pues hasta él se cansaba a veces de tener que regañarlo. Suspiró ya relajado y colocó su mano en el pequeño hombro del muchacho. Su mirada se transformó en algo cálido que Hiro había visto muy pocas veces desde que lo había recogido de las calles.
— Me agradas, Hiro. —inició con una voz suave, casi paternal— Debes ser fuerte hasta terminar la preparatoria, pues allí finalizará todo, comprendes —Hiro escuchaba inflexible, pues no estaba seguro si Kakashi estaba siendo considerado por todo lo que hasta ahora había pasado, o si era tan solo otra prueba a su carácter. — Cuando termines el colegio todo esto habrá acabado y tendrás un futuro seguro, Hiro, comprendes.
Él simplemente asintió y Kakashi apartó la mano de su hombro y se dirigió a las escaleras sin decir nada más.
Hiro esperó a que ni un ruido en el exterior del Dojo lo altere, llevó la mano al pecho, expulsó aire por sus labios con suavidad mientras apretaba la camiseta, pues las palabras sobre el compromiso seguían introduciéndose en su corazón con fuerza y sufrimiento. Cerró los ojos por un momento para sacar de su memoria todo, absolutamente todo y poder dejar la sala con ese rostro de hielo que siempre debió tener.
/Residencia/Interior/
Sakura salió de su alcoba después de terminar la tarea rumbo a la cocina por algo de beber. Sus pasos, sus ojos y su respiración se detuvieron al llegar a la escalera, abrió los ojos tanto como sus párpados se lo permitieron y bajó de un salto al primer piso cuando vio salir de la puerta del dojo a Hiro.
Antes de poder abrazarlo, este la detuvo con la mano con cierto tacto, pero sin dejar de mostrar un vacío en su mirada lo que la dejó pasmada y respondió el gesto arrugando la frente.
— Hiro... ¡Yo estoy emocionada de verte y tú me recibes de esa manera!
— Disculpe, señorita. —respondió sin sentimiento y eso congeló más la felicidad de la pelirrosa— No era mi intención ofenderla, pero soy un simple empleado en este lugar.
— Hiro... —murmuró anonada.
— Si me permite. —dijo con una corta reverencia mientras seguía su camino a la habitación. Sentía la presencia de Sakura en la base de la escalera y no tenía que voltear para saber qué rostro tenía, pues él comprendía que había sido muy rudo, pero no podía pensar en ella como familia... ya no. Él había regresado allí para cuidarla porque era su trabajo.
Sí... trabajo.
/Alcoba de Hiro/Noche/
La sirvienta le dejó una bandeja con la merienda pues no tenía ánimo de ver a nadie, además usó como excusa que tenía que arreglar sus pertenencias y ponerse al corriente con las tareas que no pudo realizar la última vez. Mañana tendría que encargarse de hablar con cada uno de los maestro para poder estar al corriente y en gran medida, era un alivio tener que realizar tantas tareas y estudiar para los exámenes de pase de semestre, pues así su mente estaría ocupada en algo.
Dentro del baño, después de darse una ducha se contempló frente al espejo.
Era extraño el poder volver a dormir sin vendas, pues debía mantener un aspecto masculino en el campamento, pero no fue hasta ese trágico día en el río en que todos se enteraron que era mujer. Por un segundo creyó que debería enfrentarse a un nuevo corte de cabello o a una prueba extenuante, pero no. El maestro simplemente declaró en público que no podía hablarle fuera de horario de entrenamiento y que el sólo mencionar que entre ellos estaba una mujer sería penalizado con severidad.
Se acostó en la cama y cerró los ojos, pero seguían en su memoria los recuerdos frescos sobre una penalización que Gai no le mencionó a Kakashi, pero casi le cuesta su feminidad. Ya que estuvieron a punto de inyectarle hormonas masculinas para una formación de músculo más óptima. Realizó un trato con el maestro para no perder la única parte que aún le decía que era una chica, una persona: Tareas. No sólo debía realizar entrenamiento, sino lavar la ropa de todos, cocinar y limpiar cada dos días las barracas para poder librarse de esas inyecciones que eran su penitencia por haber golpeado la roca en el río al saltar.
Respiró profundo y se quedó dormida con el seguro en la puerta.
No había dormido tan relajada desde hace un largo tiempo.
/Colegio Konoha/Mañana/Segundo semestre/
Naruto dobló la esquina con su actitud molesta; así desde hace meses. A unos metros la entrada del colegio llena de alumnos iniciando un nuevo semestre. Un auto se estacionó en la entrada, como de costumbre. Ni ganas tenía de mirar al vehículo a la persona que descendería de él, pues no le agradaba. El sólo verse creaba tensión y ambos se ponían a discutir por el mismo tema...
— ¿Hiro? —Susurró cuando volteó por mero reflejo para enseñarle la lengua a Sakura en una rabieta infantil— Hiro... —expresó mientras su día adoptaba color— ¡HIRO! —gritó con una sonrisa de oreja a oreja abriéndose camino entre los estudiantes. En su emoción de tenerla una vez más frente a él, no vio la tristeza y disgusto en el rostro de Sakura. — ¡Hiro, creí que jamás te volvería a ver, de veras!
— Sígueme. —dijo con un tono sobrio que él no percibía por la dicha de tenerla una vez más a su lado. Sakura los miró alejarse detrás del edificio principal, ella no los siguió. No tenía ánimo de ver a su amigo actuando como un robot de hielo y, quizá, advirtiendo a Naruto de algo más referente al trabajo.
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Ya detrás de los edificios, Hiro un paso delante se detiene y voltea. Naruto tenía su rostro endulzado y en las nubes. Estaba en el cielo con el simple hecho de que regresó que no pudo esquivar el fuerte golpe al estómago que Hiro realizó de un momento a otro dejándolo sin aire completamente. La sonrisa en su rostro desapareció a cambio de una horrible mueca de dolor y asombro que no tardó en mostrarle a Hiro. «E-es... más fu-fuerte...» Pensó viendo su silueta iluminada con el sol y el cielo claro, su cabellera era unos centímetros más larga y sus ojos lila no tenían ese brillo de antes.
— Esta es una advertencia. —expresó con una voz seca que rayaba en lo indiferente— Si vuelves a molestarme deberé matarte. —expresó la última palabra con un tinte aterrados que congeló su cuerpo.
Su asombro cambió por fuerza y mirándola directo a los ojos le dijo: — Déjate de bro... —antes de poder ponerse de pie por completo, la pequeña mano de Hiro lo sujetó por el cuello y comenzó a apretar con fuerza y sin compasión. Sus ojos estaban fijos en él, él en los de ella... Un terrible escalofrío recorrió su espalda al notar su mirada perdida y casi sin brillo. Era como ver al mismo Hiro que una vez le dio una paliza en la terraza.
— Quiero una vida tranquila y tú eres un obstáculo. —expresó con ese tinte frío, distante que atravesaba su corazón.
— S-si matándome... —decía con el poco aire que podía tomar— lo... logras e-esa... t-tranquilidad... E-entonces lo... acepto... Hiro-k-kun...
Hiro vio que esa calidez en sus ojos azules no se iba y realmente estaba dispuesto a recibir el dolor con tal de no rendirse. No estaba seguro si realmente eran tan fuertes esos sentimientos que decía expresar o sólo un completo idiota masoquista.
Cuando su piel canela comenzó a adoptar un tono azulado y seguía sin poner resistencia... lo soltó.
— Esta será una advertencia, para la próxima te quebraré una pierna. —dijo mientras Naruto tosía con fuerza intentando llenar sus pulmones.
— Como q-quieras... —se puso de pie con una sonrisa— Puedo usar una silla de ruedas. —Hiro lo contempló por unos segundos y supo cuál era la opción adecuada: un idiota masoquista. Tomó su mochila y emprendió el camino al salón. — ¡TE AMO, DE VERAS! —Gritó cuando sus pulmones se lo permitieron— ¡Por más palizas y amenazas... jamás podrás cambiar lo que siento, Hiro-kun! —Sonrió sin dejar de lado el trato mientras lo veía desaparecer.
/Pasillos/
Camino al salón una sombra apareció desde el lado ciego, la escalera, y lo tomó del brazo con fuerza, arrastrándolo rumbo a la terraza. Quedó impactado por un momento al darse cuenta que su guardia la tenía nula apesar de todo ese tiempo entrenando y cuando quiso soltarse de él fue imposible. Una pequeña parte estaba molesto consigo mismo al comprender que no importaba cuanto entrenase, pues si un chico lo tomaba desprevenido su fuerza seguía siendo menor por ser chica.
/Terraza/
Sasuke soltó a Hiro y cerró la puerta con rapidez. Sujetó un tubo de acero del suelo y se lo lanzó; Hiro lo atrapó con sumo cuidado.
— Golpéame.
— ¿Qué?
— Golpéame. —expresó sereno— Hazlo hasta cansarte. —sus negros iris estaban fijos en los de él— Si lo haces entonces haré lo que me pidas.
Sus palabras tan firmes, directas, cálidas, destrozaron esa muralla que tanto le costó crear alrededor de su corazón rompiendo su interior en pedazos al comprender que la única manera de hacer que lo olvide, que lo odie, era casi matándolo. ¡No! No podía dejarse llevar por esos sentimientos. Si lo hacía sería enviado lejos... para siempre.
El sonido del tubo retumbó en cada esquina el vacío lugar y Hiro caminó rumbo a la puerta sin mirarlo, pero también sin demostrar una sola gota de emoción— Tú ya no eres mi líder, no tengo porqué obedecer. —indicó mientras pasaba junto a él.
Sasuke apartó la mirada del tubo en el suelo para fijarse en su perfil y sonreír ladino.
— Ese es el Hiro que conozco. —expresó con ese tono cálido que aceleraba su corazón.
— Sólo déjame tranquilo. —fue lo último que pudo decir antes de que el nudo en su garganta lo delatara y salió corriendo para evitar que Sasuke lo viera en ese estado y pensara que había vuelto a ser el de antes, pero eso ya lo había demostrado al no golpearlo y Sasuke lo sabía a la perfección.
Sasuke vio su silueta desaparecer en las escaleras sin dejar de pensar que había logrado recuperar la parte más importante de Hiro... de su Hiro.
Besos y abrazos en papel... :3
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