Devil: HOLA PEOPLE

No tengo ni ganas ni la capacidad para responder reviews o alguna pendejada de estea, tengo actualmente una botella y media de vino en mi sistema y estoy usando lo ultimo de mi capacidad cereblar para terminear al cap antes de que me de sueño y mande a chingar a todos a su madre. Por cierto soy Paraguayo, que algunos modismos no les confundan.

VAMOS AL CAP
UN AGRADECIOMIENTO A ZERO que de vez en cuando suele corregir, pero a veces no.


Un nuevo día llego y gracias a eso el astro rey hizo acto de presencia, como tal los rayos del sol se filtraron por la ventana de la habitación de cierto joven espadachín el cual se estaba despertando.
La recámara se llenó de los sonidos de los crujidos del joven, su cuerpo estaba aún algo adolorido debido a toda la tención que había recibido el día de ayer, pero no había nada como una buena noche de descanso para relajar el cuerpo.

-Buenos días, Nero.- Dijo Asta caminando hacia la ventana donde podía ver el nido del pájaro.
Después de todo el evento de ayer Asta notó que el pájaro había hecho su nido en su lugar actual y de vez en cuando entra en su habitación, los Black Bulls decidieron llamarlo Nero, el joven aceptó ya que nunca tuvo una mascota y el pájaro estaba muy apegado a el.

Dejando en un plato un mix de semillas que le dio Charmy el día de ayer, vio como el pájaro dio unos saltitos antes de limpiar el plato por completo. Inhalando mucho aire en sus pulmones, el joven realizó un estiramiento de brazos y espalda que terminó por despertarlo.

Justo en ese momento alguien llamo a su puerta.
-¿Si?- Preguntó Asta.

-Asta... tenemos un problema.- Dijo Magna desde el otro lado haciendo que el joven parpadee un par de veces.

-¿Que clase de problemas?

Magna esperó unos segundos antes de responder.

-Será mejor que vengas a ver esto por tu propia cuenta.

Asta compartió una mirada con Nero antes de que el primero extienda su brazo para que el pájaro se posara sobre su hombro y comenzaran a avanzar hacia la salida de la habitación viendo que Magna ya no estaba en el pasillo, pero si estaba alguien.

-¿Que pasa, Penta?- Preguntó Asta a su Grimorio usando el nombre que habían planeado que usase ya que llamarlo "Grimorio" era pesado.

-Pues...- Comentó el libro con un tono de preocupación mientras usaba una de sus cintas para masajear su propio lomo, un gesto demasiado parecido cuando alguien se rasca la nuca.

-¿Que hiciste ahora?- Preguntó Asta mientras caminaba hacia el salón central.

-Pues, esa es una forma de verlo.- Comentó el libro.- Otra forma de verlo es que la familia se expandió.

-¿Que quiere...?

En el momento exacto que la cabeza de Asta giró al salón su mandíbula casi se desprende de su cabeza ya que la escena que se estaba llevando acabo era totalmente irreal.

-Eres una vergüenza para tus ancestros, el sempukku es tu única salida.- Comentó alguien.

-Que asco, no quiero.- Le contestó Yami.

¿Cómo Asta iba a saber que Penta le había dado vida a los demás Grimorios de los Black Bulls luego de planchárselos?

-¡No te avergüences de tu cuerpo!

Asta giro su cabeza cuando vio un extraño Grimorio que estaba vestido con una falta y una boina, ambos a cuadros, el cual estaba empujando a una joven mujer de pelo azul.

-¡Deja de usar tu magia de transformación y vive!- Dijo el Grimorio antes de que un viento le levante el Kilt.- Siento una brisa en mis regiones escandinavas.

-Pero tengo vergüenza.- Le contestó Grey.

El Grimorio no le hizo caso y uso la magia de su dueño para convertir un vaso de agua en whisky.

-Ten, bebe.

El espadachín giró su cabeza para ver a Luck y Magna haciendo sus propias cosas con sus propios Grimorios.

-Me siento triste.- Comentó el de Luck.- Nada tiene sentido en esta vida.

-¿No quieres pelear para encontrar sentido en un remolino de sangre, destrucción, dolor y emoción?- Preguntó Luck con una sonrisa.

-Okey...

En el caso de Magna.

-Señor, recuerde a la izquierda, de afuera hacia adentro, el tenedor para ensalada y luego, el noble tenedor mayor que espera el plato principal.- Comentó el Grimorio con una especie de corbata debajo del cráneo de la portada mientras tomaba las medidas de magna.- Del lado derecho, también de afuera hacia adentro, se disponen, para ser usados en ese orden, la cuchara sopera, el cuchillo y la cucharita de postre.

-¿Ah?- Preguntó Magna.- ¿Que pasa con todos esas reglas?

-Los modales hacen al hombre.

Asta giró para ver a Vanessa hablando con su Grimorio el cual solo gruñía pero al parecer estaban teniendo una conversación sumamente profunda sobre el valor de las relaciones humanas y el significado de la vida.

Era eso o la bruja simplemente estaba entendiendo lo que quería del libro enojón.
-Si me disculpan, caballeros, yo y mis compañeros vamos a realizar un pequeño concierto.
La cabeza de Asta y varios de los Black Bulls se giraron para ver a Gordon en compañía de su libro el cual es el que había hablado, ambos parados en la parte superior de la escalera, siendo que el primero simplemente susurraba.

El Grimorio tenía una peluca con copete y patillas, pero ese no fue el hecho más sorprendente, más fue que este tenía una habilidad para cantar sorprendente cuyas notas podían llegar hasta el Tenor y Barítono.

Pero todo eso quedó completamente opacado cuando Gordon, el susurrador, dio un paso al frente y cantó a todo pulmón una estrofa con una potencia de voz y gravedad que solamente podía ser conocido como Bajo.

La reacción fue tal que todos los caballeros mágicos miraron con los ojos abiertos, incluso a Yami se le cayó el cigarro.

-Esto se está saliendo de control.- Comentó el joven de Hage mientras bajaba las escaleras hacía la guarida de las bestias, la situación de los Grimorios lo estaba superando en especial ya que fue justamente el suyo quien inició todo.

Necesitaba enfocarse en otra cosa por el momento, como el hecho que ahora tenía un lobo monstruoso que sacar a pasear.

Desde que logró hacer que esa bestia Lobo lo respete, mordiendo su oreja, este se ha estado comportando un poco raro en comparación a su actuar anterior, Yami vio esto y de inmediato culpó al chico. Asta, si bien fue el causante del hecho no pudo comprender las implicaciones reales de lo que hizo ya que ahora el era el alfa del lobo y como tal era su responsabilidad educarlo.
Avanzó por el pasillo de piedra viva hasta que recogió de la pared una cuerda con gancho y se acercó al final del mismo.

-Gerald, ven aquí, vamos a pasear.

Así como dijo, un enorme lobo con el pelo oscuro emergió de la oscura cueva y se agachó para que Asta enganche la cuerda a su collar para que ambos tomen una larga caminata por los alrededores del lugar.


Cuando Asta volvió a la base se encontró que las cosas estaban relativamente más calmas tanto que parecía ser que le iban a dar su primera misión oficial como Caballero Mágico.

Todos fueron a sus respectivos cuartos o ha hacer alguna misión fuera de la base, por lo cual quedaban pocas personas en el área central. Los cuatro restantes, sin contar a los Grimorios estaban pegados a la pared para dar indicaciones de la misión.

-¿Que tenemos que hacer?- Preguntó Asta emocionado por la primera misión.

A su lado estaba Noelle que desde la mañana había estado callada aunque la mejor palabra para describirla era distraída, al punto que miraba su Grimorio cada cortos periodos de tiempos como si esperase que algo ocurriese con el.

El asunto es que ella dudaba que su Grimorio no fuese alcanzado por Penta, pero de haber sido así a estas alturas ya habría mostrado algún signo de inteligencia, pero no lo había hecho.
Bien esto podría ser bueno o malo según como lo mirase.

-Considérenlo un honor.- Fue la respuesta de Magna a la pregunta de Asta, antes de hincharse el pecho en orgullo.- Van a cazas jabalíes para Saussy

-¿Jabalíes?- Fue la rápida respuesta del joven de Hage.

-Eso suena algo tonto.- Comentó Noelle.

Asta por su lado igual estaba feliz con la misión, puede que no sea salvar al reino, pero hay que comenzar desde lo más bajo.

-Puedo con ellos.- Fue su respuesta no sería la primera ni la última vez que peleaba y cocinaba a uno de esos animales, quizás podría pedirle a Charmy que los prepare con Nomobatatas.

-¡No los subestimes!- Magna por su lado estaba convencido de que Asta nunca había enfrentado a los jabalíes mágicos y así era.

Pero antes de que el delincuente pudiese decir otra cosa, recibió un golpe en la nuca con una especie de abanico de papel que casi le tumba sus gafas.

-Y usted no subestime al joven Asta.- Comentó el cráneo con corbata del Grimorio de Magna

-¿Joven...- Preguntó Asta.

-Asta?- Finalizó Noelle.

La conjunción de ambas palabras sonaba un poco rara por el claro sentido que se les estaba atribuyendo, el cual no era otro que un leve sentido de superioridad y en una cierta medida de servilismo.

Lo cual deba a entender que tiene un cierto grado de respeto por el humano sin magia.
-Su fuerza es digna de respeto, y gracias a usted tengo la capacidad de hablar, por lo cual lo tengo en alta estima como mi compañero, no nos decepcione.

-Vaya, gracias.- Respondió el aludido.

-No hay de que.- Mencionó el Grimorio.- Por favor, llámame Charles.

Magna respondió el reciente ataque de su libro.

-¡¿Ah?! ¿De que estas hablando?- Lo acusó apuntando a su Grimorio.-Yo solo admiro a Yami-san.

-Dije respeto, no admiración.- Respondió el libro volador.

-Bien.

Yami se estaba cansando de toda esa explicación más larga de lo que debería ser y por ello exhalo una bocanada de humo en una "sutil" señal de exasperación.

-Verán, el alcalde de la aldea nos venció a ambos.- Comentó con un aire de total seriedad.

-(¿Existe alguien tan fuerte?)- Fue el pensamiento compartido por ambos reclutas.

-Fue en los naipes.- Comentó Charles ante las claras señales de miedo de los jóvenes que pensaban que era en términos de poder.

-¿Apostando?

Ante la pregunta de la princesa el Grimorio ejecutivo continuó su explicación.

-Tengo que decir que las manos de ese anciano, fueron magistrales. Aún si estuviera hecho trampa, seria muy difícil decirlo.

-Como perdimos todo le dijimos que haríamos lo que el pidiera, y eso fue cazar jabalíes.- Fue la respuesta de Yami a la más grande incógnita de los jóvenes.

-Pero nosotros no tenemos nada que ver.- Fue el distraído comentario de la Silva.

-¡Idiotas!- Reprendió Magna.- ¿Acaso van a dejar que Yami-san lidie con sus problemas?

-Lo que quiere decir Magna-sama es que Yami-san está ocupado.- Comentó el libro luego de callar a su dueño.

-¿A que te refieres?- Fue la pregunta de Asta.

Pero esta fue rápidamente contestada cuando detrás de una de las esquinas de la habitación emergió la punta del Grimorio de Yami emitiendo un aura sumamente densa y que prometía mucho dolor, este portaba una especie de espada oriental y un extraño casco hecho de papel doblado.

-Olvida que pregunté eso.

Por su parte, el líder de los Black Bulls vio la oportunidad para salir de este lugar, ya que prefería escapar que enfrentarse a lo que sea que esté preparando su maldito libro.

No había pasado ni 24 horas en la que había cobrado vida y este ya había sugerido el suicido como medida para restaurar el honor... un total de 10 veces. Si bien no lo ha logrado, ha logrado afeitarlo mientras dormía y a darle un riguroso tratamiento dental.

-¿Que prefieren ir o morir?- Fue la pregunta simple pero poderosa de Yami para dejar de lado cualquier razón y escapar.

-¡Iremos!

-Recibirán una pequeña compensación por las molestias, que no se les suba a la cabeza.

-¡Si!

Con eso terminado Yami hizo su salida de ahí fumando tranquilamente un cigarro, mientras era seguido lentamente por un libro volador que empuñaba la propia espada de su dueño.

-マスター許してください

Asta solo miró como el Grimorio volaba pronunciando palabras en un idioma desconocido, un segundo después decidió ignorar eso y volcar su atención a la misión actual.

-¡Que emocionante!- Dijo para chocar palmas con Penta que estaba extrañamente feliz.

Pero no esta emoción no era absoluta en los participantes de la misma ya que Noelle se encontraba algo preocupada por que esta sería su primera misión real, y sus inseguridades subieron a flor de piel.

-¿Realmente quieren que vaya?- Preguntó al aire esperando que no la oyeran.

-¡Por supuesto!- Asta fue el primero en responder con energía casi ilimitada.

-Incluso sin mi control de magia.- Trató de refutar ella.

-Es por eso que realmente tienes que ir.- Le aconsejó Magna desde su lugar, sabiendo de los problemas de la joven, tanto poder bruto sería una buena adición al equipo.

Esta vez incluso Penta tenía algo que decir al respecto.

-Si vas a equivocarte, mejor que lo hagas en casa.

Noelle realmente no quería escuchar eso de un libro volador sumamente raro, pero al sentir un pequeño tirón en sus dedos la idea de abandonar la misión así como sus inseguridades se desvanecieron.
Al mirar la parte de abajo noto que ese tirón era nada más que su propio Grimorio enredando su cinta en sus dedos como si tratase de tomar su mano en un gesto consolador.

-Está bien, voy a ir.- Finalmente dijo la joven.

Magna asintió ante la afirmación de la joven y con renovado entuciasmo pronunció.
-¡Bien, agarren sus escobas y vamos!

-No podemos.

-¡¿Eh?!

-¡Yo no tengo nada de magia!- Fue la respuesta de Asta casi como si fuera un chiste.- ¡Si la uso puede que la deje como una escoba normal!

-¡No lo digas con orgullo!- Reprendió Magna.

-Oye, esa es la habilidad del chico.- Defendió Penta.- Mira que otros chicos de su edad su única habilidad destacable es reventar la cabeza del canario.

-¿Que que?- Preguntó Asta.

-Yo no tengo control.- Contestó Noelle ignorando la asquerosa explicación del libro.
-Entonces vamos a pedirle a Finral.

-No podemos.- Mencionó Penta.- Fue a la ciudad a comprar cosas para su Grimorio/Otouto/Fan/Objeto de su amor... tienen una relación un tanto dependiente, pero no realmente tóxica.

-Eso no te toca a ti decirlo.- Menciono Charles.

-¿Si sabes que el amor es ciego, verdad?- Refutó el otro libro.- Uno no se va a dar cuenta de que está en una relación toxica si es que el es quien está en la relación.

-Buen punto.

Magna se llevo las manos cerca del puente de su nariz e inhalo fuertemente antes de lanzar un exhasperado suspiro, estaban perdiendo demasiado tiempo para un problema relativamente simple.
-Bien, yo los llevo.- Finalmente dijo guiando a los chicos afuera.

Allí fueron a la parte trasera de la base y entraron en lo que parecía ser un depósito, allí el mayor de los humanos retiró una lona que cubría un extraño objeto en medio de la habitación.
Este se reveló como una escoba modificada con asiento, un manubrio con forma de cráneo de toro y los huesos de este.

-¡Les presento a Crac Cyclone!- Dijo Magna mostrando su vehículo personal.

-¡Genial!- Fue todo lo que pudo decir Asta, pero como siempre no todos comprenden el arte o sus formas.

-¡Es feo!- Contestó Noelle sacando a los chicos de su ensueño.

-¡Tu no puedes comprender lo genial que es! ¡Son cosas de hombres!- Le reclamó Penta.

-Lo que sea.

En eso escucharon un quejido viniendo de la puerta, no era otro que Geralt que estaba buscando nuevamente a Asta para que lo saque a pasear o simplemente que pase tiempo con el.

-¿Podemos llevarlo?- Preguntó Asta.

-No.- Dijeron todos.

Pues era verdad, ya que aún si pudieran llevar a un animal de ese tamaño era suficiente con Asta y Magna, o ese era el pensamiento inicial de Noelle.

Hasta que este cambio al pensar en Asta como su mascota, esa idea no sonaba tan mal.
Finalmente hicieron que el lobo se quede en la base y el equipo de 3, Grimorios incluidos, salgan a cumplir la misión asignada por el Capitán.

-¡Vamos!

Magna accionó el mecanismo del Crazy Cyclone pero se dio cuenta de que este apenas estaba encendiendo, no estaba seguro de que estaba pasando, pero no podía demostrar debilidad por lo que hizo hervir el mana en su interior para acelerar.

Estaba consumiendo casi el doble de lo que había previsto, pero aún así va a cumplir la misión.
La escoba se elevó en el aire con gran velocidad y rápidamente llegaron a nuevas alturas que solo los magos podían acceder.

-¡Estamos volando!- Fue el emocionado grito de Asta que estaba algo inquieto por esta nueva experiencia.

-Lo dices como si fuera la primera vez que vuelas.- Comentó Noelle ya que ella había volado un par de veces en el pasado con ayuda de sus hermanos cuando era más pequeña, bueno, solo una vez, las otras veces fue con la servidumbre.

Este comentario no desanimó ni un poco al joven y respondió.

-Es mi primera vez volando.- Le comentó.- De vuelta en la aldea nunca tuve necesidad de ir con el Viejo y yo no podía hacerlo solo.

Noelle no dijo nada y quedó pensativa en la gran diferencia entre ambos, si bien ella era de la realeza tenía grandes problemas con el control de su poder mágico, pero el tenía menos que nada pero... el parecía perfectamente bien con eso.

Era como si no le afectase nada de lo que digan de el.

-¡Oigan, dejen de moverse y sujétense!

-¡Claro!

La actitud de contemplación de la doncella fue reemplazada por total vergüenza y sorpresa cuando sintió unas manos ásperas rodear su cintura, ella por puro reflejo se retorcía en su lugar antes de lanzar su codo hacia atrás.

Asta recibió el impacto sin mucho daño, pero esto ocasionó que caiga de la escoba modificada.

-¡Ahhhhhhh!

-¡Asta!- Gritó Noelle al darse cuenta de lo que había hecho.

Magna no perdió el tiempo e intentó como pudo maniobrar para rescatar al recluta, por alguna extraña razón ahora que este no estaba en la escoba sentía un aumento de su poder mágico y la escoba ganó un plus de potencia.

-(¡Voy a morir, voy a morir, voy a morir!)- Eran los pensamientos de Asta mientras que segundo a segundo se acercaba al piso gritando con lágrimas saliendo de sus ojos por el aire.

-¡Asta!

Magna aceleró su Crazy Cyclone con todo lo que pudo extendiendo su mano al punto de que sentía cada músculo tensarse para alcanzar al joven en caída libre. Pero hay veces que ni la mejor de las intenciones es suficiente.

Fueron apenas unos milímetros que separaron las yemas de los dedos de Magna de las ropas de Asta, se escaparon entre brisas y gritos, no pudo atraparlo.

Asta se giró en el aire solo para ver como Noelle extendía su mano hacía el en un vano intento de atraparlo y salvarlo, gritando algo muy lejano que podría ser solamente su nombre y otra cosa similar.

Asta nuevamente se dio la vuelta esperando el suelo y cerró los ojos con fuerza esperando lo inevitable.

Pero este no llegó, solo sintió como algo se lo llevaba por delante y luego una presión en el pecho junto con algo puntiagudo.

Sorprendió Asta abrió los ojos.

-¡Gerald!

La sorpresa del joven era clara pues fue salvado por el lobo gigante que cuidaba, de alguna manera este lo había seguido en contra de sus ordenes pero aún así gracias a eso lo había salvado.
Gerald lo había atrapado en el aire como una pelota con la boca mientras corría a una velocidad vertiginosa, este aún sin detenerse lanzó a Asta a su espalda para que se sujete de su pelo.
Asta tuvo que incluso infundir sus manos en Anti-magia para poder sostenerse del pelaje del animal ya que la velocidad y las sacudidas eran muy altas.

-No lo entiendo, ¿Como estás aquí?- Pregunto Asta como si esperase una respuesta.
Y esta llegó en forma de su Grimorio respondiendo.

-Es un Lobo de Karpatos.- Dijo Penta.- Son monstruos mágicos sumamente leales y tercos, a veces incluso por su propio bien. Hace muchos años eran usados para cacería de animales grandes, pero muy pocos nombres eran capaces de domarlos, los dejaron de lado cuando se estableció la monarquía.

-¡Eso es genial!- Dijo Asta acercándose más al animal.

-Lo que me sorprende es que este no tenga afinidad, como criatura mágica debería tener una afinidad elemental- Comentó Penta.- Pero el... no tiene nada!

Asta se sorprendió por eso pero puso una sonrisa.

-Así que eres un caso especial como yo, eh?- Preguntó retóricamente al lobo.

Este no respondió solo se dedicó a correr en la dirección donde Magna y Noelle bajaban la velocidad para estar a la par.

-¡Asta! ¿Estas bien?- Preguntó Noelle antes de darse cuenta de que parecía preocupada por el.- ¡F-fue tu culpa por abrazarme sin avisar!

-Estoy bien.- Respondió.- Creo que voy a ir con el, el resto del trayecto.

-Como digas.- Dijo Magna.- Creo que es lo mejor. Cuando te emocionaste allá atrás absorbiste parte de mi magia, de ser así casi caemos los tres.

-¡Entonces casi morimos por tu culpa!- Reclamó Noelle, aunque no había ninguna intención mala, era simple incredulidad.

-¡Lo siento!- Fue lo único que pudo decir el joven con una sonrisa.

-¡No sonrías cuando te disculpes!- Comentó Noelle con algo de rosa en las mejillas.


Apenas dos horas pasaron para que la compañía ya habían descansado lo suficiente y hecho su parte con los jabalíes mágicos salvajes, llegando al punto de que estaban llevando unos cuantos para cocinarlos en la aldea.

Los jabalíes dieron pelea, los primeros minutos, hasta que Asta usó sus habilidades y los redujo a grandes animales normales, los cuales fueron más fáciles de manejar.

Unos golpes aquí y allá, y caían como moscas, claro que Gerald ayudó mucho.

-Fue un día genial.- Comentó feliz Magna con un jabalí al hombro.

-Eres realmente increíble.- Comentó Noelle viendo que Asta estaba llevando 3 jabalíes encima de si mismo.

-¡Esto no es nada!- Restó importancia con sus enormes manos de Anti-Magia que le hacían más fácil llevar esta carga.

Detrás de ellos, el gran lobo estaba llevando dos de ellos sobre su lomo, aunque

-Esta noche será un festín de jabalí.- Comentó Magna.- El viejo Seihi se alegrará cuando lo vea.

-Parece que conoces bien al alcalde.- Insinuó Noelle al ver la confianza y cariño que le tenía su Sempai.

-Así es.- Le respondió recordando tiempos más simples.- Nací en una aldea cerca de aquí, de joven era un vándalo, llegué a considerar la idea de arrasar con la aldea pero siempre me encontré con el obstáculo del viejo Seihi.

Magna tenía muy claras sus reglas para ser un verdadero hombre, pero ni eso pudo evitar la admiración y cariño que denotaban sus palabras al hablar del alcalde de Saussy, después de todo, el era la segunda persona que más admiraba justo después de Yami.

-Fue el quien me dijo que hiciera el examen de caballería. Y también fue quien más se alegró cuando aprobé.

-Parece una buena persona.- Mencionó Noelle viendo tanto Asta como ella compartían una misma expresión.

-Si, cuando fue a la ciudad para buscar dinero creo que también lo hizo para verme, aunque se llevó una parte de mis ahorros, jajaja.- Comentó con gracia.- Después de Yami es a quien más ad-

Magna de pronto dejó de moverse cuando su expresión cambió de una sutil alegría a una de sorpresa y luego a una de preocupación, tanta que lanzó al suelo el jabalí y se echó a correr.
Asta, Noelle y Gerald hicieron lo mismo hasta alcanzarlo justo en la cima de una colina que daba al camino principal de la aldea en cuestión, pero ahí pudieron comprender lo que estaba pasando.
Toda la aldea estaba cubierta por una densa neblina, tan densa que ni siquiera a los rayos del sol se les permitía pasar.

-¿Que demonios está pasando?- Preguntó Magna antes de correr hacia la aldea seguido por su grupo.

-Niebla Mágica...- Mencionó Noelle lo que estaba pensando su Sempai.- Si entramos ahí es posible que nunca salgamos.

-Una magia que cubre toda la aldea... No hay nadie en la aldea que tenga un poder así de grande.- Analizó Magna antes de poner una expresión seria.- Algo pasa... Asta.

-No tienes ni que pedirlo.

Penta se acercó a su dueño para abrir sus paginas para que un fulgor rojizo y negro apareciera mientras que el pomo de la espada surgía de su interior.

Las marcas oscuras emergieron y tomaron lugar de la piel bronceada del joven, llegando esta vez hasta su hombro y abarcando gran parte de su espalda en la cual se podían ver dos protuberancias ligeramente curvas hacía arriba en el lugar de los omóplatos, subiendo por el cuello hasta terminar en un cuerno en su cabeza.

-Wow.- Dijo Noelle viendo como ahora la forma era diferente a la última vez.
Así como ella miraba a Asta no fue la única ya que el mismo Penta miraba un tanto preocupado esto, pareciera que la curva de aprendizaje del chico solo hizo que su control sobre sus poderes aumenten cuando más tiempo pasaba entrenando con la espada en mano.
Y el entrenaba todos los días casi a cualquier hora.

Asta siendo completamente ignirante de las miradas que le daban avanzó hasta la niebla y con ambas manos en su espada la movió como si fuera un gran abanico generando mucho viento que arrancó la neblina de la entrada de la ciudad.

-Es un inicio.- Comentó Asta antes de prepararse para dar otro paso y hacerlo de nuevo.
Pero cuando estaba por hacerlo Gerald avanzó hasta su lado y comenzó a oler el lugar.
-¿Que le pasa?- Preguntó Noelle.

-Creo que encontró algo.- Mencionó Penta.

-Les sorprendería saber que los Lobos de Karpatos tienen un increíble sentido del olfato y su propio núcleo mágico.

-Yo...- Comenzó Asta.- Creo que está oliendo la magia.

En el momento que dijo eso el lobo gruñó mostrando sus dientes a la par que su pelo y cola se erizaban antes de correr directamente hacia la niebla.

-¡Gerald!

-Olvídalo.- Dijo Penta.- El tiene más posibilidades de salir de ahí, que nosotros sin tu Anti-Magia.

-Asta, avanza y en 20 pasos abanica a la derecha.- Ordenó Magna.

-¡Si, señor!

Con paso lento, Asta despejaba la niebla a grandes porciones sin encontrar rastros del lobo ya que pareciera que había tomado otro camino. Pero el joven de la espada sabía la verdad, estaba cazando lo que sea que se oculte en el centro de la ciudad.

Los minutos pasaron quitando más y más de la niebla tanto como podía, desde el suelo hasta los techos de los edificios, hasta que finalmente llegaron a lo que sería el área central de la aldea, la plaza.

Una vez que la neblina fue disipada pudieron ver como había un montón de gente reunida en mal estado, algunos rezando, otros llorando y los últimos abrazando a sus seres queridos con todas sus fuerzas.

Asta no pudo evitar mirar al cielo cubierto aún de niebla entre los cuales levitaban un montón de carámbanos de hielo cuyas puntas estaban dirigidas únicamente a los habitantes del poblado.

-Ejecución.

En ese momento los carámbanos vibraron justo antes de comenzar a caer impulsados por una fuerza desconocida con el único propósito de robar la vida a los retenes.

-¡Bolas de dispersión explosivas!

No hace falta decir que Asta y los demás se iban a quedar quietos mirando esto, Magna fue el primero en lanzarse a detener este hecho, usando uno de sus múltiples hechizos logró destruir o derretir el hielo siniestro.

Esa explosión fue lo suficientemente desconcertante para los aldeanos ya que estos dejaron sus acciones anteriores para pasar a la sorpresa.

-Los caballeros mágicos.- Dijo uno entre lágrimas.- Realmente vinieron a salvarnos.
-¿Magna, eres tu?- Preguntó uno de los aldeanos.

-¡¿Nick, que paso?!- Preguntó el mencionado acercándose al centro de todos.
-El viejo Seihi... intentó defendernos.

Las palabras que mencionó el campesino produjeron que el caballero mágico busque desesperadamente al anciano por todos lados, hasta que lo encontró tirado en el suelo.

Estaba en muy mal estado.

La manga de su brazo derecho estaba arrancada el brazo estaba llena de cortes, una mancha carmesí se alojaba a la altura de su estómago en el costado y por si fuera poco su pierna izquierda estaba cubierta de hielo.

Aún respiraba, pero parecía que luchaba manteniéndose en un vaivén entre la lucidez y la inconsciencia.

-¡Viejo Seihi!- Dijo Magna tratando de llegar a el.- ¡Resiste!

-¡No lo muevas!- Dijo un niño entre lágrimas.- ¡Si lo mueves el hielo lo matara!

Magna apretó los dientes al sentir tremenda impotencia ante alguien tan importante para el y miró en la única dirección posible, directamente contra los que los atacaron.

-¡¿Fuste tú?!

Justo debajo del ayuntamiento estaba un tipo de pelo casi blanco, una cicatriz y una túnica celeste. Detrás de este estaba un grupo de magos cubiertos con una túnica de un color claro.

-¿Como se atreven a tergiversar mi horario?- Preguntó el desconocido mirando su reloj de bolsillo de plata.- En 10 segundos todos serán ejecutados.

Acto seguido y con una actitud tan fría como el elemento se levanto de su asiento para activar su Grimorio.

Conjurando una enorme bola de hielo que tenía la única intención de arrollarlos a modo de ejecución, la velocidad con la que fue lanzada hacía imposible el siquiera tratar de esquivarla.
Magna estaba paralizado por el hielo gigante que se dirigía hacia el, aunque intentara algo no tenía suficiente poder para destruir esto en un solo movimiento.

El no.

Pero hay alguien que sí.

Justo al lado de Magna se encontraba caminando Asta con una tranquilidad irreal, parecía que estaba caminando por los pasillos de la base.

Magna no pudo comprender como, pero tan rápido como el hielo embistió contra ellos este ya se había partido a la mitad antes de convertirse en pequeños fragmentos que el viento se llevaría como un simple desecho más.

Asta bajó lentamente su espada que estaba recubierta por una gran parte de Anti-Magia para hacer aún más grande, cuando esta casi toca el suelo las marcas negras pasaron del arma al humano nuevamente.

Los maleantes estaban estupefactos por este hecho, al menos los que no lanzaron el hechizo, y para colmo el joven que cortó su magia se dio la vuelta.

Asta caminó entre la multitud hasta llegar hasta donde estaba el viejo Seihi y justo al lado clavó su espada en el suelo.

-Es un gusto conocerlo, he escuchado muchas cosas buenas de Magna-Sempai.- Comentó Asta con una sonrisa antes de mirar su pierna.- ¿Le molesta si me encargo?

El viejo, estaba consiente en el momento que dijo esas palabras o bien volvió a esta cuando lo escuchó, estaba débil pero aún así logró asentir.

Su nieto estaba por detenerlo pero Noelle se lo impidió.

Asta acercó su mano recubierta por las sombras de su poder y casi pareciera que el hielo estaba vivo, era como un parásito, y como tal no podía ser amable con el.

Rápidamente tomó con fuerza el tobillo del hombre mayor para que este emita un grito de dolor cuando el hielo reaccionó, pero este no duró mucho ya que el causante de dolor desapareció de un segundo a otro.

-No dejes que se mueva y presiona la herida, puede salvarse.- Dijo el Grimorio entregándole al nieto del anciano un trozo de tela relativamente limpio que recogió del piso, peor era nada en esta situación.

Con eso terminado una sombra cubrió los ojos de Asta mientras tomaba su espada, puede que pareciera que estaba tranquilo, pero las sombras de Anti-Magia que cubrían las partes de su cuerpo estaban retorciéndose con furia.

Incluso Penta podía decir con facilidad que el chico estaba más allá de un simple enojo, estaba furioso y compartía ese sentimiento.

-La magia no se supone que sea para dañar, es para construir y avanzar.- Dijo el Grimorio al lado de su dueño.- Si no comprendes eso, sería mejor que se te arrancara cada gota de mana de tu putrefacto cuerpo.

El líder de los enemigos no parecía impresionado por esto en lo más mínimo. Las noticias de un joven que podía negar los hechizos se esparcen más rápido que el fuego en la pólvora.
-Los Black Bulls, un grupo de caballería que se destaca por sus miembros vulgares y excéntricos.- Comentó al aire analizando a los caballeros sagrados frente a el.

Este ejecutor solo puso una sonrisa.

-La mayoría que viven aquí solo tienen magia suficiente como para uso cotidiano, menos animales incultos.- Comentó con total seguridad y soberbia, estando seguro que ellos también comprenderían algo tan claro como la diferencia de clases sociales.-Ustedes tienen el poder de un caballero mágico, solo los ayudan porque es su misión. ¿Acaso no los consideran Bestias incultas?

-¿Bestias Incultas?- Fue la pregunta teórica de Asta, esta era la primera vez que hablaba directamente con su oponente desde que dejaron claro que iban a haber hostilidades.

-Así es.- Respondiendo como si no fuese retórica.- Bestias que no merecen ni mi tiempo ni el de nadie más, por eso me tomaba la molestias de ejecutarlos antes de seguir con mi cometido.

Como si fuese una señal uno de los seguidores de esta persona levantó su mano para lanzar nuevamente un hechizo para atrapar a Asta en la niebla, aunque estuviera enfrente a su líder, nunca lo encontraría.

Pero no contó con un par de ojos amarillos brillantes que lo observaban detrás del muro de niebla.

¡AUUUUUU!

-¡AHHHHH!

Gerald saltó desde su escondite y atrapó en sus fauces la mano del hombre encapuchado, encajando sus colmillos en la carne y nervios para luego sacudirlo como una muñeca de trapo.
Soltó al pobre infeliz que cayó junto con sus aliados que fueron a atender su herida.

-¡Maldita bestia!- Grito otro de ellos antes de generar un montón de pequeños fragmentos de hielo con su Grimorio y lanzarlos contra el lobo.

Pero increíblemente, estos rebotaron en su pelaje.

-¿Q-que?

-¿No te lo había dicho, Asta?- Preguntó Penta a un lado.- Los lobos de Karpatos tienen la excepcional habilidad de absorber el mana del ambiente para poder sobrevivir en lugares como el hielo o volcanes... el tuyo absorbió tu propia Anti-Magia.

Gerald mostró sus garras y colmillos gruñendo tan fuerte como podía, sus ojos amarillos brillan contra su pelaje que parecía que se hacía más oscuro cada vez.

-Creo que no entienden la situación en la que están.

La voz de Asta sonaba con seguridad y hay inclusos que podrían decir que había algo de malicia en ella, pero no podrían decir con seguridad. El joven levantó su vista hasta ahora oculta para demostrar cuan indignado estaba con todo lo que estaba pasando.

-¡No estoy atrapado con ustedes!- El levanto su espada y la blando en claro desafío.- ¡USTEDES ESTÁN ATRAPADOS CONMIGO!

-Asta...- Fue el comentario de Noelle que no pudo más que apretar sus puños en clara impotencia, el plebeyo con menos que nada de magia era quien estaba siendo más útil que la propia realeza, se sentía tan inútil.

Sin que ella lo notara su Grimorio comenzó a moverse sutilmente, como las contracciones de una mano.

Pero el villano de pelo blanco no se dejó intimidar es más, pese a que uno de sus colaboradores estaba levantándose lentamente del suelo mantenía una sonrisa de confianza.

-Eso debes tener mucha confianza en tu fuerza para poder decir esas palabras, no lo dudo, pero... ¿Serás tan fuerte como para poder protegerlos a todos ellos?

Asta entendió de inmediato a lo que se estaba refiriendo y gruñó de inmediato al ver que no podía simplemente atacarlos, su prioridad era siempre ha sido salvar al pueblo. Fue una suerte que el no fue el único que lo entendió ya que Magna también se preparó para cualquier eventualidad.

-25 segundos.

En un parpadeo Asta, Magna y Gerald saltaron a defender a los aldeanos de las cuchillas de hielo que ahora venían en toda dirección. No les estaba resultando un trabajo fácil, en lo más mínimo, estaban muy enojados y era lo esperado.

Desde su lugar en medio de todo Noelle veía como dos plebeyos estaban dando todo de sí para defender a los pobladores de la aldea, incluso un animal casi salvaje estaba haciendo lo mismo.
Los cortes se acumulaban sobre Magna y Asta, incluso si los ataque no lograban superar la defensa de Gerald los golpes se iban acumulando debajo de su pelaje poco a poco.

Pero ella aún permanecía inmaculada ajena a todo esto, al menos en lo que a su persona o daños se refería ya que ella estaba temblando.

-(Yo soy de la realeza...)

Estaba asustada por lo que le podría pasar, pero más que eso estaba tan enojada consigo misma por no poder defender ni a una sola persona, todo lo que hacía lo estropeaba.

Ella era una inútil.

Sin que ella se percate su Grimorio se liberó de su cintura.

Ella era un error.

El libro se abrió brillando en un azul muy claro que recordaba al cielo mientras sus páginas pasaban a una velocidad increíble.

Quizás, nunca debió unirse a los caballeros mágicos.

Del libro comenzó a salir algo parecido a una hoja que se doblaba miles de veces.

Quizás... nunca debió haber nacido.

Las nacientes lágrimas de la joven fueron cortadas cuando sintió algo sobre sus hombros que la rodeaban, eran unos delicados y esbeltos brazos hechos de papel que la abrazaban.
Noelle pudo sentir una punzada en su corazón y una nueva emoción que alejaba todos esos pensamientos que había tenido, incluso los más antiguos que sus hermanos les infundieron.
Una sola frase llegó a sus oídos provenientes de su Grimorio, no, era de quien habitaba en el. Una voz suave que nunca había escuchado en su vida consiente, pero podía saberlo en su corazón y con su propia magia.

Ella estaba tan conmovida y feliz que una lágrima cayó de su ojo aunque toda esta situación se llevase acabo.

-"Noelle... mi niña, cuanto has crecido"

-... ¿Mamá?

La lágrima que cayó al suelo fue lo que marcó un cambio de marea para todos los participantes de la pelea.

Un gigantesco domo de agua nació desde el suelo atrapando a todos los aldeanos en su interior, pero la intención no era capturarlos, no, esto era lo único que podía hacer Noelle para ayudar a sus compañeros.

Con el fulgor de su libro cuyas manos volvían a su interior, la princesa de la familia Silva se limpió las lágrimas.

-No puedo seguir sintiendo lástima por mi misma cuando hay gente que depende mi para que las proteja.- Se dijo a ella misma mientras tomaba la mano hecha de papel de su Grimorio.
Luego de eso ella gritó a todo pulmón.

-¡Asta!¡Yo me encargo de protegerlos!- Gritó mientras se volvía un poco roja.- ¡Enséñales quienes somos los Black Bulls!

-Esa chica es increíble.- Dijo Charles junto a Magna antes de que este derrotara a uno de los secuaces con una explosión.

Del mismo modo, Gerald atacó nuevamente el secuaz que anteriormente había atacado, esta vez en la pierna para evitar que vuelva a pararse y lanzó un aullido de victoria.

-Parece que solo somos tu y yo.- Dijo Asta levantando su espada que usó para acabar con el último de los secuaces del cual estaba fuera de combate por un golpe de la espada en su cabeza.

-Hmp.

Su actitud fría parecía que aún no se calentaba ante esto, solo necesitaría más secuaces y vendría la próxima vez. Pero acabaría primero con estos caballeros de bajo nivel y el plebeyo de la Anti-Magia.

-Corrección, solo eres tú.

El villano generó mucho hielo que avanzó como un ariete contra Asta que se mantenía impasible en una posición con la espada extendida antes de avanzar directamente contra la estaca gigante.
En el último segundo el joven cambió su dirección y bajó su posición para estar justamente al lado del hielo que seguía creciendo justo a la altura de oreja. Su espada rozaba el suelo en su lado izquierdo, plantando ambos pies logró suficiente poder para cortar el pilar en dos y que este se convierta en gélido polvo.

Pero el joven no pudo distraerse ni un solo segundo ya que esta vez las estacas gigantes venían a sus costados. Transfirió sus marcas de Anti-Magia a sus piernas para que estas adquirieran la forma de garras con una cola delgada con punta.

Gracias a esto pudo saltar lo suficientemente alto para evitar ambos ataques y usar esta oportunidad para acercársele.

Corriendo por los pilares de hielo, su mitad inferior lo protegía contra el congelamiento mágico y pudo acercarse lo suficiente al villano.

Este levantó un muro de hielo para protegerse.

-¡No me jodas!

Asta lanzó su espada quebrando el muro de hielo y provocando un corte en el costado del líder, causando que la sangre se filtre por la herida. Sacrificando su mitad inferior invocó ambas alas ganado un impulso sorprendente.

Este fue lo suficiente como para dejar una estela por la neblina que poco a poco iba desapareciendo.

-¡Oye!- Gritó Asta mandando su Anti-Magia a sus puños.- Esos animales incultos... ¡Son mi familia!

El joven conectó un puño directamente contra su enemigo con tal fuerza que todo el aire salió de sus pulmones y su cuerpo se dobló en un ángulo imposible mientras expulsaba una gran cantidad de sangre.

El impacto fue tan fuerte que todo ápice del hechizo de magia de la zona desapareció en un pestañeo, siendo reemplazado por un soleado día.

Cayó en el piso con un ruido sordo y sus tripas trituradas por un caballero mágico, había perdido la batalla pero aún no había perdido la guerra.

Con su último aliento conjuro su hechizo de último recurso, convertiría su propio cuerpo en hielo para que no lo atrapen, así nadie podría sacarle nada de información.

Aunque haya perdido, el ganaría.

SLASH

-AHHHHHH.

El capitán y casi ejecutor estaba gritando desde el suelo mientras se sostenía el muñón donde solía estar su mano la cual había sido rebanada cuando su hechizo de infección de hielo comenzaba a surtir efecto.

Sobre el se proyectó una sombra con cuernos y alas, era nada más que el joven que lo había vencido.

Este lanzó los Grimorios de sus secuaces sobre el suyo y de un solo movimiento clavó su espada a través de ellos convirtiéndolos en una brocheta de papel picado.

En este mundo habían muchos tabús, pero uno de los más graves era el destruir un Grimorio de otra persona y este chico lo hizo como si no fueran nada más que basura en su camino.

-Quien... ¿QUIEN DEMONIOS ERES?

Asta bufo con una sonrisa.

-Soy un miembro de los Black Bulls, Asta, El Anti-Mago.


Devil: Y CORTEN
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