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Disclaimer: Personajes de Masashi Kishimoto-sama y la trama es de Hang Yu-rang unni –sazonada a mi manera–. (-u-)
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ROMEO Y JULIETA... Y MERCURIO
/Colegio Konoha/Entrada principal/Hora de Salida/
Naruto no perturbó a Hiro en todo el día, pero no por lo dicho, sino que al ver toda la carga de tareas que recibió de cada maestro, era mejor dejarlo estudiar con tranquilidad; ya que mientras leía él lo observaba con una sonrisa.
Ya dentro del vehículo —Sakura en la parte trasera y Hiro junto al chofer— la chica detiene al hombre para que no arranque el auto aún pues esperaba a alguien.
— ¡HIRO-SENPAAAI~! —no giró, pues sabía a la perfección de quien era la voz, pero al ver por el retrovisor que no sólo era Toneri quien subiría al auto, desabrochó su cinturón en el mismo momento en que Sasuke cerró la puerta de la parte trasera.
— No participaré, Sakura-san. —expresó flemático. Abrió la puerta sin mirar por el espejo, pero la puerta de atrás también se abrió.
— Si él no va, yo tampoco. —expresó Sasuke sin quitarle la mirada a Hiro en el segundo en que ingresó al auto.
Sakura arrugó la frente al ver su actitud y no pudo evitar entristecer, pues la llegada de Hiro no sólo era felicidad para ella, sino frustración al saber que Sasuke ya no estaría a su lado. — Te ordeno que vayas. —expresó con un tono fuerte, queriendo ser considerada, pero ante los oídos de Sasuke sólo sono mandona y prepotente. No quería ser así con él, era como un hermano, pero si Hiro no estaba cerca, Sasuke tampoco.
Hiro apretó la manija de la puerta con suavidad, expulsó aire con lentitud y subió el pie para cerrar el vehículo; Sasuke igual. El motor se encendió y el silencio se volvió una capa gruesa que asfixiaba a todo, incluso a Toneri quien seguía sonriendo al ver a Hiro sano y salvo.
/Distrito Tamana/Ciudad/Cafetería/
A la mesa de un hermoso restaurante estaba Sakura junto a Hiro y delante Sasuke, Toneri frente a Sakura. La tensión seguía siendo palpable, pero Hiro mostraba total desinterés en ello.
La mesera regresó con la orden de todos. Antes de que Sakura bebiera el suyo, Hiro sujeta el vaso y lo derrama dentro de una maceta cercana. La reacción de los chicos no tardó en ser expuesta y le dijo a la camarera que trajera jugo de cereza y Sakura sonríe en su dirección. La camarera nota el tono fuerte y desaparece en busca de la orden.
— No has olvidado que soy alérgica a la zanahoria y que adoro las ciruelas. —sonríe de esa manera despreocupada y abierta que siempre ha demostrado hacia él. Hiro deja de mirarla con simplicidad, se pone de pie, mira a Sasuke y Sakura deja de sonreír con gratitud.
— A Sakura le gusta el anko* y el umeboshi, así como las cerezas. —los demás escuchaban atentos y en silencio— Es alérgica a la Zanahoria y detesta el picante. —Dicho eso da media vuelta y abandona el local. Sakura permaneció quieta creyendo que un movimiento fuera de lugar haría que Sasuke también se marchara.
/Distrito Tamana/Residencia Haruno/Media noche/
— Pasa, Sakura-san. —ella dio un pequeño brinco al saber que Hiro la descubrió parada del otro lado de la puerta de su cuarto— ¿Necesita algo? —la pelirrosa cerró la puerta no muy fuerte y observó a Hiro por un momento. Estaba con su pijama holgada y su cabellera algo húmeda.
— No. ¿Recién vas a dormir?
— Sí, estaba terminando la tarea de Álgebra y Química. —ella no respondió nada— Si no necesita nada puede–
— Todo este tiempo ha sido muy duro para mí, Hiro. —interrumpió— En todo este tiempo me di cuenta lo mucho que te he lastimado y... yo no quiero que me odies. —sus ojos se humedecieron un poco mientras se acercaba a él. — Eres importante para mí.
Hiro lo examinó por unos segundos antes de bajar la mirada un poco.
Sakura percibió un aura de decepción en él y cerró los ojos antes de voltear; la mano sobre su cabeza la detuvo.
— Jamás te odiaría, Sakura-san.
Ella levantó la cabeza y sonrió con alivio, secó las lágrimas y vio ese rostro pálido indiferente, pero con aquel mismo brillo de antes.
/UN MES DESPUÉS/
/Colegio Konoha/ Segundo C/
Pasó cada examen con un promedio excelente, aunque su historial de faltas le detuvo de alcanzar el cuadro de honor. Además de su excelso y gratificante éxito en las calificaciones, la relación entre él y Sakura se volvió más cercana, no tanto como antes de la desaparición de tres meses, pero lo suficiente como para que ella fuera feliz. No así, evitaba el cruce de palabras —sobre todo miradas— con Sasuke y Naruto.
Un día de clases el maestro de literatura inició con un tema poco alentador.
— Ya debe ser de su conocimiento que el Instituto en sus inicio era masculino. Pasó lo del divorcio del primer dueño del Colegio, ya saben, la esposa ganó el juicio, y desde ese entonces este recinto es mixto, pero bueno. A lo que me refiero es que llegó la época de la obra de teatro.
Hiro y Sakura, así como Naruto observaron a los estudiantes masculinos quejarse y a las chicas sonreír con malicia.
— Este año la obra será Romeo y Julieta, y pues, como dicta la tradición... —señaló a la vicepresidenta del salón— Chitose-san, por ser la chica con mayor rango dentro del salón tiene el deber de dirigir la asamblea.
— Con mucho gusto, maestro. —la chica de lentes celestes se levantó en dirección al pizarrón, miró al compañero de junto con una sonrisa malévola. — Queridas amigas mias... ¡Nombres!
Los chicos comenzaron a agacharse en sus puestos mientras las chicas murmuraban entre ellas. — ¿Qué sucede? —preguntó Sakura a una de ellas.
— ¡Ah, cierto! Sakura-san, eres nueva. Verás, cuenta la leyenda que el primer año donde el colegio se volvió mixto, hubieron muy pocas chicas y se sentían intimidadas a pesar de que los muchachos eran buenos, algo coquetones, pero todo dentro de lo normal. Por ello, varios chicos de Segundo y Tercer año decidieron demostrarles que ellos estaban agradecidos con su presencia y en secreto se reunieron para realizar una obra de teatro romántica llevada a la comedia. —Sakura abrió los ojos de par en par— Pues bien, año, tras año, tras año, los chicos realizaban lo mismo para las nuevas integrantes y al final se terminó convirtiendo en una tradición, pero ahora los chicos lo hace por obligación y ya no solo representan comedia, sino drama, acción, fantasía, entre otras...
— Pero, Romeo y Julieta es...
— ¡Romántica! —expresó con un brillo en su mirada— ¡Fenomenal, verdad! El año pasado fue Hamlet... ¡Lloré con el protagonista!
Por su parte, Naruto sin saber el dilema, tomó por el hombro a Hiro, quien lo evitó y lo ignoró, pero eso no lo detuvo de la conversación. Se acercó y susurró al saber que la tensión sobre los hombres le advertía que un movimiento brusco podría ser perjudicial sin saber exactamente por qué. — Oe, Hiro. ¿Qué pasa?
Hiro no respondió, pero el muchacho más cercano a ellos los puso en aviso.
— Hey, bajen la cabeza. Ustedes son carne fresca. —indicó con un movimiento rápido.
— ¿Qué? ¿Por qué? —preguntó Naruto con interés, Hiro no lo demostró, pero sí le prestó atención a su compañero; quien se veía muy nervioso.
— La obra... ¡Oh, demonios! ¿Nadie les contó?
— ¿Contarnos qué? —el chico miró para todas partes al ver que el gran grupo de chicas seguían cuchicheando en la otra esquina.
— En este colegio existe una estúpida tradición: los hombres de los últimos cursos deben representar una obra. ¡Cualquier tipo de obra! Con un demonio, esta es romántica... —dijo casi entre dientes las últimas palabras— De cada curso se escogen dos a tres candidatos, por lo general a lo más populares o a los nuevos, luego colocan tu nombre junto al de los otros paralelos en el pizarrón de actividades del pasillo central para una votación y así asignar los persona–
Un movimiento repentino de las ramas en el exterior espantó tanto al narrador como a Naruto quienes dieron un pequeño brinco.
— ¡Tenemos a nuestros candidatos! —la voz de Chitose causó un escalofrío general y todos los rostros estaban azules del pánico a las palabras. Chitose aclaró la garganta y levantó el papel. Sakura miró a Hiro con un poco de preocupación y antes de poder pestañear los nombres fueron dados en voz alta. — Naruto Uzumaki y
— ¡QUÉ!
—... Hatake-chan. —Hiro suspiró de mala gana, el maestro dio su aprobación y un mar de alivio golpeó el rostro de los elegidos.
/Colegio Konoha/Pasillos/Dos días después/
Un gran cúmulo de estudiantes masculinos estaban de pie frente al tablero de actividades; en la parte delantera estaban aquellos quienes habían sido escogidos por las chicas.
Hiro se abrió paso con tranquilidad hasta la parte delantera sólo por insistencia de Sakura, quien estaba algo emocionada por las historias que había escuchado de sus compañeras.
Sus ojos fijos en el tablero miraron la lista con atención... Llegó a su nombre... Abrió los ojos de par en par...
Hatake Hiro – JULIETA
A un lado apareció Naruto y Sasuke del otro. Ambos miraron el perfil de Hiro por unos segundos con calidez, después entre ellos una cara de desafío y ambos examinaron el tablero en busca de su nombre.
Uchiha Sasuke – ROMEO
Uzumaki Naruto – MERCURIO
/Salón de reuniones/Receso/
Con todos los estudiantes dentro, la tensión y el agrado mantenía un equilibrio, pues mientras unos tenían asignados roles masculinos, a quienes les tocaba papeles femeninos no podían evitar sentir la presión y la humillación.
La puerta se abrió e ingresó el maestro de Literatura de tercer año.
— Pues bien. —dijo en un suspiro de agrado. Tomó la lista— Hiro Hatake, de pie. —así obedeció. Sasuke estaba calmado y su aura desprendía un aire de alegría que pocos lo percibían, por su lado Naruto estaba amodorrado y con los cachetes inflados mirando al maestro de mala gana. El docente le dio un vistazo al muchacho que haría de Julieta; el silencio era nítido. Después de unos minutos sonrió— Bien, eres pequeño y flaco, así que será fácil disfrazarte. —Hiro no estaba seguro si tomarlo con agrado o no— Dime tu nombre y, no sé, tu edad.
— Mi nombre es Hiro Hatake y tengo 17 años.
— Tu tono es calmado y relajante, algo robótico, pero se corregirá en los ensayos. Puedes sentarte. —se notaba complacido con el chico y lo femenino que parecía. Volvió a mirar la lista. — Sasuke Uchiha... —murmuró mientras pasaba junto a él. Quitó la vista de la hoja y la posó en el chico— No te pares, ya te conozco. —expresó no de muy buena gana— Acostumbrense, —dijo mirando a los protagonistas— pasarán mucho tiempo juntos. —siguió de largo con la mirada en la lista.
— ¡Esto es injusto, de veras! —bramó Naruto poniéndose de pie ya sin poder contenerse. Todos posaron sus ojos en él.
— ¿Tu nombre?
— ¡Por qué yo tengo este papel!
— Tu nombre. —expresó con un tono algo oscuro que calmó un poco la ira del rubio.
— Naruto Uzumaki.
— Aaaaah... Uzumaki-san. —dijo con un aire de otro-de-los-problemáticos-del-colegio, revisando la lista en el proceso— Eres... Mercurio. Ese es el mejor amigo de Romeo. —apartó la vista del tablero en sus manos, Sasuke giró la espalda para mirar la escena, Hiro también como el resto de los muchachos elegidos— ¿Qué tiene?
— ¡Quiero un cambio! —demandó golpeando la mesa delante de él.
— Imposible. —respondió casi de inmediato— La votación te otorgó ese puesto. ¡Ahora siéntate! —expresó con disciplina y dio un par de pasos para seguir contemplando al resto del elenco. Naruto cruzó sus brazos y se dejó caer en la silla.
— No se queje si algo sale mal después... —murmuró con la frente muy arrugada en dirección a Hiro y Sasuke.
— ¿Qué dijiste? —murmuró el docente con un tinte cadavérico en su rostro que resaltaba como un ser del infierno, o peor... como esos seres llamados fantasmas— Ni te atrevas a arruinar mi obra, Naruto. —expresó ya colocándose delante del muchacho, quien tenía un rostro entre asqueado y asustado.
— S-sí...
— Bien. —indicó con una sonrisa chueca y de un segundo a otro todo a su alrededor volvió a ser tranquilo y relajado— Los ensayos serán durante el receso y después de clases. Tenemos sólo dos meses hasta la presentación y no permitiré ningún error... ¿entendido? —remarcó en dirección a Naruto y este asintió de mala gana— Ah, cierto. Para quienes no me conocen, soy el profesor Yamato. Pro-fe-sor Yamato. —volvió a remarcar en dirección a Naruto y este evitó la mirada al saber que había quedado marcado por un maestro de curso superior.
/Salón de clases/Sexto periodo/
Naruto y Hiro tomaron asiento con tranquilidad, pero el semblante de disgusto en el rubio igual era palpable para cualquiera pues, aún después de tanto tiempo se recordaba la confesión pública y que Romeo no fuera él, sin duda dejaba a flote sus celos la necesidad de palabras. Pero todos fingían no saberlo.
— ¿Y? ¿Qué tal el resto? Dicen que el maestro Yamato estará a cargo, ¿es cierto? Alguien se... —cerró la boca al ver en Hiro un aire completamente nuevo— ¿Es el papel, verdad? Te... ¿Te agrada? ¿Sí quieres hacer esto?
Hiro no la miró por algunos minutos.
— Sí... —murmuró con un extraño brillo en su mirada que Sakura nunca, jamás, antes había mostrado. —Sí quiero... — Volvió a susurrar con un dejo de tristeza, incluso parecía mal decir eso. Un explosión de alegría estalló en Sakura al darse cuenta que Hiro de verdad tenía un deseo, algo propia que quería para sí. Arrugó la frente llena de confianza.
— ¡No te preocupes! —dijo con una sonrisa— ¡Me encargaré de que Kakashi no interfiera en tu deseo, Hiro!
— Sakura-san no... —levantó la mirada algo asustado, preocupado.
— ¡Ningún "no", Hiro! ¡Los amigos estamos para apoyarnos!
Hiro no sabía si estar feliz, agradecido, preocupado o asustado. Por ello todas esas emociones se agolparon en su estómago y no dejó que esa máscara de indiferencia mostrara una sola señal de sentimientos por Sakura o por la obra a realizar.
Besos y abrazos en papel... :3
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