Devil: Muy buenas a todos mi querido público. Aquí su amigo Devil con una nueva actualización.

Disculpen la tardanza pero como saben hemos tenido que cambiar a clases en línea y estoy patinando por el cambio y no solamente eso… finalmente estoy cerca de mi peso ideal, lo cual es casi una locura comparada a años anteriores y significa un gran cambio para mí.

Pero eso hablare en otra actualización más adelante.

Por cierto, no me funcionan los PM, no recibo las actualizaciones correspondientes, por lo que al final de la historia les dejare un correo al que puedan escribirme si desean hablar conmigo.

No los entretengo más y vamos al capítulo.


Un nuevo amanecer se hizo presente en el horizonte haciendo que los rayos del sol bañasen a todos los habitantes del mundo con su calidez tan conocida, haciendo que reciban una nueva fuente de energía.

Algo muy necesario para muchas personas, en especial para aquellas que han tenido un día anterior muy estresante.

Los miembros de los Black Bulls que participaron ayer de la situación de rehenes llegaron exhaustos a sus camas luego de un largo reporte. Yami, su capitán, tuvo la consideración de mandarlos a descansar luego de explicar todo a la espera de noticias, no les serviría de nada mantenerse despiertos toda la noche por nimiedades.

Ahora, luego de desayunar y con las energías renovadas los 3 involucrados estaban frente a su capitán de la orden a la espera de noticias.

-Buen trabajo.- Fue lo primero que dijo Yami sentado en su sillón personal.- En términos generales podemos decir la situación fue un éxito rotundo, no hubo bajas y pudieron capturar al líder de la operación.

Magna incluso asintió y comentó algo para los novatos.

-Asta, el Viejo Seihi te manda un agradecimiento especial y te invita la próxima vez que pases por el pueblo a comer algo.- Acotó el joven levantando el pulgar en señal de aprobación.- A ti también, princesa.

Magna era quizás la persona más feliz al decir esas palabras, el viejo Seihi pudo salvarse por poco pero aun así lo hizo. Tendrá que usar un bastón el resto de su vida pero era un precio bastante bajo por su vida.

Pero también era la persona que más sentía el no poder haber sido suficiente para poder proteger el pueblo del viejo, ha sido caballero mágico por un tiempo y sin embargo ahora podía ver como estaba estancado.

Tenía que hacerse más fuerte e iba a aceptar toda la ayuda necesaria.

-Buen trabajo, idiotas.- Finalizó Yami.

-¡Gracias!- Fue la respuesta de Asta junto con Magna.

En ese momento un portal se abrió a espaldas de todos donde salieron Vanesa con su atuendo habitual junto con su Grimorio emitiendo sonidos guturales y Finral el cual...

-Hola a todos.- Comento este llevando una mochila hecha a medida para su grimorio con varias decoraciones y acolchado.

Tanto Asta como Noelle veían con algo de repelús al adulto que cargaba y amaba su Grimorio como si fuera su propio hermano o incluso un hijo, algo como Gauche pero empalagoso.

-¿Que descubrieron?- Preguntó Yami levantándose de su lugar haciendo que incluso su Grimorio se abra para tomar nota de los descubrimientos.

-De momento no mucho.- Respondió Finral.- Descubrieron que debajo de la lengua posee algún tipo de magia de maldición.

Esto llamó la atención a Gordon que bajaba por las escaleras y los novatos no pudieron evitar preguntar sobre esto.

-¿Sabe algo de eso, Gordon-sempai?- Preguntó Asta.- Es su tipo de Magia, ¿No?

Gordon comenzó a explicar lo que sabía pero nuevamente todo salía en un susurro casi inaudible.

-Permítame.- Dijo su Grimorio abriéndose justo enfrente de él y levantando lo que parecía ser un cono de papel hecho de sus propias hojas.

-Oh, gracias.- Dijo Gordon a su libro demostrando que en realidad era un megáfono rudimentario.- Como les estaba diciendo la magia del tipo maldición es muy amplia y rara, no puedo determinar qué clase de efectos se han aplicado sin verlo directamente. Pero por lo que mencionan sería una bastante desagradable.

-¿A qué se refiere?- Preguntó Noelle.

-Podría estar diseñada para que la persona se muerda la lengua para evitar contar sus secretos.- Respondió.

Noelle por reflejo se llevó la mano hacia su boca sintiendo un escalofrío por pensar en una táctica tan ruin.

-Si no me equivoco puede que incluso llamen a mi familia para ayudar.- Comentó Gordon pensando en esa posibilidad en voz alta aunque luego miró a Asta.- Aunque podría incluso ser buena idea que Asta intente deshacer la magia.

-¡Cierto!- Comentó el joven sacando su espada.

-Imposible.- Suspiró Vanessa.

-¿Eh?- Dijo el espadachín.

-Ese tipo te odia hasta las tripas.- Comentó Finral.- Antes del interrogatorio solo hablaba de cómo iba a hacerte pagar por lo de su brazo y todo eso.

En eso el grimorio del mago se asomó de su mochila sacando apenas lo que podría describirse como su "cabeza" o lo que podía interpretarse como tal.

-Dijo muchas cosas feas de Asta-ni-sama.- Dijo el libro antes de volver a su acogedor lugar.- Fueron palabras muy feas.

-Shhh.- Tranquilizó Finral.- Ya pasó y no repitas esas palabras, ¿Está bien?

-Okey.

Mientras que el dúo seguía en eso, Penta golpeó el hombro de su compañero en un gesto de hermandad.

-Felicidades, tienes tu primer Archienemigo que hará todo lo posible por matarte.- Felicito el libro.- Tendrás que dormir con un ojo abierto desde ahora.

-Sabes, eso no me hace feliz.- Comentó el joven temiendo un poco por su vida, pero por otro lado.- (Tengo un Archienemigo, un paso más cerca de ser Rey Mago)

-Bien.- Comentó Yami alejándose un poco antes de exhalar una bocanada de humo y llamando la atención de todos los de la sala.- Es fin de mes, eso significa que es día de pago.

Esto de inmediato alegró a todos.

-¡Sí!

-¿Recibimos un pago?- Preguntó Asta pero Penta le cerró su boca antes de que diga otra cosa tonta.

-A caballo regalado no se le miran los dientes.- Comentó Penta antes de sacar una cinta de su interior para atrapar una bolsa llena de monedas de oro.- ¿Ves?

-Espera, ¿Tú también tienes un sueldo?- Preguntó Asta al Grimorio antes de ver a Yami.

-No fue mi idea.- Comentó el capitán apuntando con el pulgar a su secretario/libro.

-Nos pareció adecuado que una parte de su sueldo vaya destinada a sus compañeros Grimorio.

Asta solo asintió en comprensión antes de maravillarse por la pequeña fortuna que le habían entregado, la cual era suficiente para comprar nomobatatas por 10 años y aun así tener para otras cosas. Claro que para él era una suma muy grande, pero para otros era habitual.

-Mañana tienen el día libre.- Comentó Yami antes de mirar al espadachín sin magia.- Excepto tú, Asta.

-¿Eh?

-¿A qué se debe eso?- Preguntó Noelle en defensa del joven.- ¿Es debido a la misión?

La joven Silva si bien se sentía curiosa por el hecho la falta del día libre de su compañero, si tenía relación con el incidente de la aldea ella también debería ser nombrada así como Magna.

-Cálmate.- Respondió el capitán.- Tiene que ver con la misión pero no es por lo que piensas.

Levantó su mano izquierda hasta la altura de su hombro donde su Grimorio deslizó un extraño papel doblado y asegurado con un sello de cera y una cinta. En dicho sello se podía ver un trébol.

-¿Qué es eso?- Preguntó el joven recibiendo la carta.

Yami exhalo humo antes de tomar su cigarrillo entre sus dedos y explicar.

-Eso es un pase al castillo real, fuiste llamado por el Rey Mago en persona.

-¿Eh?- Dijo Asta

-¿EHHH?- Mencionaron todos los demás.

Asta quedó congelado sosteniendo la carta entre sus manos ya que la sorpresa lo había inmovilizado a tal punto que casi no podía respirar, pero el aire volvió a sus pulmones cuando Magna lo levantó del suelo y comenzó a zarandearlo.

-¿Cómo es eso que el Rey Mago te llamo?- Preguntó.

-¿De dónde conoces al Rey Mago?- Preguntó Noelle.

-¡Ni idea, nunca lo he visto!- Dijo Asta tratando de salir del agarre de su compañero.

-No me sorprende que te haya llamado.- Mencionó de pronto Yami haciendo que la atención de todos vaya nuevamente hacia el.- Ese hombre puede ver cosas que los otros no pueden ni imaginarlo.

Asta, ya estando de nuevo en su lugar en el suelo pudo saber por esas simples palabras que había algo más en la relación de Yami con el Rey Mago, quizás eran incluso amigos.

-¿Se conocen?- Preguntó Penta siguiendo la misma línea de pensamiento de su portador.

-Si.- Fue la respuesta de Yami mientras sacaba de su bolsillo 5 estrellas doradas que fueron hacia un cuadro en la pared lleno de estrellas de un color negro.

Estas estrellas doradas fueron absorbidas por las negras dejando en su lugar un espacio en blanco. Básicamente restando la cantidad de estrellas negativas que poseían.

Desde hace varios años los Toros Negros han tenido el peor conteo de estrellas de todas las ordenes de caballería, y sin embargo esta vez habían recibido cinco de una sola vez.

Normalmente no les habrían entregado tantas, una hubiera sido más que suficiente por lo ocurrido, había algo que se le estaba escapando.

Estas estrellas eran una especie de invitación o acaso eran una disculpa por haberse enredado en algo grave.

-(¿Que estás tramando, Julius?)- Pensó Yami antes de exhalar una última bocanada de humo.


Luego de esa larga charla que tuvieron cada uno de los miembros del escuadrón fueron por su lado para realizar sus actividades normales del día.

Asta, tan nervioso como estaba lo único que pudo hacer es entrenar más intensamente de lo habitual con ayuda de su grimorio. Desde el acondicionamiento físico usual, pasando por técnicas de espada y sus propios poderes, ya que puede que incluso mañana le pidan una demostración.

Pero mientras el espadachín estaba sumergido en sus actividades había alguien que lo estaba vigilando desde su habitación en la base.

Un suspiro escapó de sus suaves y rosados labios al ver al enano de pelo gris realizar movimientos con su espada.

-El amor joven.- Comentó una voz femenina y maternal al lado de Noelle.- Veo porqué te gusta tanto.

La cabeza de la joven Silva pasó de plateada hasta roja en unos pocos segundos al escuchar las palabras de su madre en el cuerpo de su Grimorio.

-¡No me gusta!- Dijo ella.- ¿Cómo podría gustarme un enano gritón, musculoso, con una gran sonrisa que me salvo...

La voz de la joven pasó a ser apenas un susurro mientras que el libro que flotaba en un aura azul reía un poco.

-No tienes que decirme nada, entiendo perfectamente cómo te sientes. Tu padre en sus días era irreconocible.- Comentó el libro mirando casualmente la habitación de su hija.- Cambiando de tema, me sorprende que te unieras a los Toros Negros esperaba que Nozel te dé un lugar en las Aguilas.

La sola mención de su hermano provocó una gran mezcla de emociones en la joven la cual no pudo evitar esconder su rostro entre sus rodillas, emociones que van desde el miedo hasta una sensación de abandono.

Cosa que fue rápidamente notada por su madre.

-Noelle... ¿Qué pasa?- Pregunto ella.

Pero la chica no respondió enseguida, su madre en cambio sacó una cinta de su interior y comenzó a acariciar el cabello de su hija mientras tararea una canción que le cantaba cuando ella aún estaba en su vientre.

La joven no dijo nada ya que por primera vez desde que recordaba estaba recibiendo el cariño de su madre, estas caricias y esta canción que ya la había oído pero no podía recordarla.

-You speak to me through dreams.- La voz de Acier era melodiosa y rítmica, del mismo modo que lo son las olas del mar.- Your love transcends mortality, oh~

Noelle simplemente cerró sus ojos dejando que la canción aliviase todas sus preocupaciones, recordando un poco ella también comenzó a acompañar la canción con un suave tarareo.

-The thread of life is barely in my grasp For I crave to be with you more than anything.

La cinta se entrelazo con los dedos de la joven pudiendo sentir una calidad que nunca había sentido antes, como si no hubiera diferencia alguna entre el papel y la carne.

Su corazón estaba en paz, como un gigantesco y absoluto mar que se mecia a un ritmo imperturbable y perpetuo.

-I'm longing ocean deep, There's no remedy, Chasing ghosts and dreams, Lost felicity

Sus parpados se sentían pesados pese a que solo hace unas horas se había despertado, tenía tanto sueño como anoche.

Noelle recostó su cabeza contra su almohada siendo arrullada por la canción de su madre hasta que quedó completamente dormida.

-Somewhere ocean deep, In my memories, The wound inside won't heal... Until we join in eternal sleep.

Cuando la canción terminó, el libro soltó la mano de su hija y acarició su pelo una ultima vez antes de dejar que ella durmiera unas horas más, junto con todo el silencio que pudo reunir salió de la habitación hacia el pasillo.

-Bien, veamos que han estado haciendo mis hijos.

Acier en el cuerpo del Grimorio de su hija avanzó por los pasillos de los Black Bulls sintiéndose extrañamente bien en su estado actual, era como un sueño donde puedes flotar pero quizás con unos pasos extras.

Pero sobre todo estaba muy intrigada por lo que había ocurrido en su ausencia, no podía evitar la sensación de que algo malo había pasado y toda esta situación era completamente ridícula.

-Eres el Grimorio de Noelle, ¿Verdad?

El Grimorio se detuvo cuando escuchó la voz de cierto joven que acababa de terminar su entrenamiento diario, pero curiosamente estaba completamente solo.

-Eres Asta, ¿No es así?- Preguntó ella.- ¿Dónde está tu Grimorio?

-¿Te refieres a Penta?- Respondió.- Fue a la biblioteca por... cosas.

La mujer tarareo en pensamiento unos instantes antes de volver hablar.

-¿Estás libre ahora?

-Solo voy a tomar un poco de agua.- Respondió.- ¿Necesita algo?

-Quisiera hablar contigo si no es mucha molestia.

-Claro.

Así ambos bajaron al área central de la base donde solamente estaba Vanessa tomando una siesta con un libro sobre elaboración de vinos sobre su rostro y a su lado esta su Grimorio el cual estaba encadenado a la pata del sillón con un collar como si fuese un perro.

Asta pasó de largo y fue detrás de la barra donde la maga antes mencionada guardaba sus bebidas con un hechizo comprado para mantener las cosas frías, de allí sacó una botella de agua y otra de juego concentrado de unas plantas que supuestamente reponían el poder mágico.

Aunque sabe que no tiene efecto en él se quedó como una costumbre del entrenamiento, sin ellas siente que algo falta.

Diluyendo un poco el jugo con agua lo bebió dando por terminado su entrenamiento oficialmente.

-Eres bastante joven.- Comentó el Grimorio viéndolo de varios lados también tomando nota de la habilidad que mostró el día de su despertar, un nivel bastante decente para cualquier caballero mágico.

Claro que esa era la parte racional de su cerebro quien hablaba, su lado maternal por otro lado estaba bastante preocupada por varios motivos entre ellos el peligro que podían enfrentar sin estar bien capacitados.

Y por lo que vio, este chico era autodidacta en lo que a su entrenamiento se refiere.

-Tus padres han de estar muy orgullosos.- Comentó Acier.

Asta dejó su baso vacío y respondió el comentario.

-Si lo están o ni lo están es difícil saberlo ya que no los conocí.- Comentó encogiéndose de hombros antes de sonreír al rascarse la cabeza.- Pero espero que los niños de la Iglesia lo estén.

-Lo siento, no lo sabía.- Comentó en disculpa.

-Está bien, de verdad.- Tranquilizó el joven restando importancia antes de servirse otro vaso del preparado y tomar asiento en la barra para seguir con la conversación.- El viejo, la Hermana Lily, los mocosos y Yuno son mi familia... por ello quiero volverme el Rey Mago.

Finalizó con una pequeña sonrisa.

Acier escuchó atentamente la información que le proporciono el joven llegando a la conclusión de cuán importante eran esas personas para él.

-Aunque...

-¿Aunque?- Pregunto queriendo saber más.

-Puede que ya no sea así del todo.- Comentó Asta bebiendo más de su preparado.

-¿Y que podría ser?

-Porque me dijeron que no podía.

La madre se sorprendió por el repentino tono de seriedad que adoptó el joven demostrando cuan profundo estaba arraigada esta idea en su psique.

-Cuando estaba en la aldea cada día podía recordar el sentimiento de que nadie podía verme por no tener poder mágico, me sentía tan... dividido.- Comentó mirando su mano llena de callos por el uso de su espada y su entrenamiento.- Pero quizás fue por eso que no me rendí en aquel entonces.

Cerró su puño demostrando que aún tenía el control de su ser.

-Yo...

-Eres alguien que no se va a rendir.- Comentó el Grimorio Grimorio deteniéndolo antes de que diga otra cosa.- Para serte sincera quiero pedirte disculpas.

Asta parpadeo confundido.

-¿Disculpas?- Preguntó.-¿Por qué?

-Te traje aquí para hacerte un interrogatorio y saber más sobre ti, pero quizás terminé escuchando algo muy personal.- Comentó en una ligera disculpa.- Pero tenía que asegurarme que mi hija no se junte con malas personas.

-Espera, hi-

-Shhh.

Acier le tapo los labios con una cinta de color azul para evitar que hable alto, incluso llegaron a mirar a Vanessa para comprobar que estaba dormida y así fue.

-Quisiera que guardases este secreto hasta que yo esté lista para volver, si decido hacerlo.- Pidió ella en forma que parecía más un favor que una súplica.

-Claro.- Respondió Asta prometiendo guardar el secreto de la verdadera identidad del Grimorio.

-Y una cosa más.- Pidió el libro asumiendo un tono diferente a las otras veces ya que se notaba una mezcla de preocupación y otra cosa que el espadachín no pudo identificar en un primer momento.

Asta tragó por puro reflejo.

-Quiero que cuides a Noelle.- Pidió antes de inclinarse algo que podría interpretarse perfectamente que estaba bajando la cabeza ante esa solicitud.

Fue en este momento que entendió cuál era la otra cosa que no pudo identificar en un primer momento.

Sabía por vagos comentarios de Noelle que su madre fue alguien importante de la nobleza, pero ente momento no estaba recibiendo el pedido de un noble o de un Grimorio, sino de una madre.

-Puede contar conmigo.- Fue la respuesta determinada del joven.

-Te lo agradezco, has sido una buena influencia para ella.

-¿De verdad?

-Si...- Comentó la madre antes de tener una idea.- Sabes, creo que se como podrías ayudar aún más a Noelle.


El dia tan esperado a llegado, el grupo conformado por Vanessa, Noelle y Asta estaban parados justo enfrente de la base de su orden de caballería, al parecer hoy casi todos irían a la ciudad Real para hacer muchas compras.

-¿Están listos?- Preguntó Finral con una mochila más discreta para su Grimorio el cual se asomaba para ver que ocurría.

Era bastante temprano aún, por lo cual incluso Asta se estaba estirando deshaciendo los últimos rastros de sueño de su sistema. Incluso después de haber entrenado tanto como ayer y descansar seguía un poco nervioso por lo que podría ocurrir.

Penta solo comentó que la idea era la que daba más miedo que la situación real.

-Si, estamos listos.- Comentó Asta.

Al lado del espadachín estaba Noelle y en su mochila su madre, la cual asumiría un papel de hermana mayor para disimular, aunque claro tendría que hablar lo menos posible en público.

Luego de la increíble siesta de ayer, Noelle se sentía renovada, y como era de esperarse tuvieron una larga conversación entre ambas detallando sus problemas y sus hermanos.

Pero eso es tema para otro momento.

Finral aceptó eso y abrió un portal directamente a la ciudad teletransportando a todo el equipo.

-No pensé que volvería a este lugar tan pronto.- Comentó el espadachín mirando el lugar antes de sentir un repentino escalofrío recordando cuando comió esa serpiente con salsa de soya.

-¿No has venido mucho por aquí antes?- Pregunto Noelle.

-No, el día del examen fue mi primera vez aquí, aunque creo que esta vez tampoco pueda hacer mucho turismo.- Comentó el joven mirando el castillo a lo lejos antes de inhalar fuertemente.- Me gustaría traer a todos un día.

Noelle por su parte lo miró unos instantes antes de parecer incomoda en su lugar ya que debajo de su manto su Grimorio estaba usando su cinta para hacer que ella actúe.

-...Oye, Bakasta.

-Creo que debo ponerme en marcha.- Comentó antes de ver nuevamente a Noelle cuyas palabras fueron detenidas por el comentario al aire del joven.- ¿Pasa algo?

-No pasa nada.- Respondió antes de darse la vuelta para seguir a Vanessa.

-Ah, está bien.

Pero en realidad pasaba algo.

-¿Por qué no lo invitaste a desayunar?- Preguntó Acier a su hija.

-No podía hacerlo, él tiene que ir a ver al Rey Mago.

-Ay, por favor.- Suspiró ella.- Ambos sabemos que esa es una excusa demasiado barata.

La adolescente no respondió ante el comentario de su madre ya que simplemente se permitió sentir vergüenza por ello, podría ser un caballero mágico pero aún era un infante en el corazón.

-Y sería bueno que te acostumbres a el, después de todo será tu compañero de entrenamiento.- Comentó totalmente despreocupada.

-¿¡Eh?!

Noelle tomó su grimorio con ambas manos casi estrujándolo para ponerlo frente a su cara casi enfrentándolo.

-¿Qué? ¿Desde cuándo? ¿Por qué? ¿Por qué no me avisaste?

Pero el libro no respondió, solamente lo hizo cuando Noelle recobró la compostura y colocó nuevamente su Grimorio en su bolsa donde podrían hablar sin ser escuchados.

-Te lo estoy diciendo ahora.- Comentó el Grimorio.- Ayer tuve una agradable charla con el mientras estabas tomando tu siesta, y se ofreció a ser tu compañero de práctica.

-Entiendo.- Comentó ella antes de continuar con algo de carmín en las mejillas.- ¿Pero por qué el?

-Para alguien que no controla su excesiva cantidad de magia, ¿Que mejor compañero que justamente aquel que puede reducirla?- Preguntó retóricamente la madre a su hija.

Ante eso Noelle quedó totalmente derrotada ante el plan de su madre, aunque tenía buenas intenciones no pudo evitar suspirar.

¿Acaso era trabajo de los padres avergonzar a sus hijos?

Su trabajo y su privilegio.

Era la primera vez que la joven Silva lo sentía, era una extraña sensación de vergüenza con la cálida sensación de que está ahí para ella.

-Además, se ven lindos juntos.- Dijo con una sonrisa.

Ahora Noelle solo podía sentir vergüenza.


De vuelta con Asta, este se encontraba comiendo una especie de pan relleno de carne como desayuno mientras que su Grimorio se comía, o mejor dicho, se apilaba hojas de papel en su interior.

No estaba seguro de cómo funcionaba pero de alguna manera habían descubierto otro hechizo del libro, algo relacionado al almacenamiento.

Este era relativamente proporcional al número de hojas que consumía y del mismo modo este servía para aumentar el alcance y fuerza de sus constructos de papel.

Aunque no estaba seguro de cómo funcionaba lo hacía, aunque ahora el espacio de almacenamiento solo llevaba su espada y algunos libros de dudosa calidad.

-Ah, sí.- Comentó Penta consumiendo lo último de la pila de hojas.- Necesito hacer una parada.

Asta lo miro por unos instantes.

-¿Qué clase de parada necesita hacer un Grimorio?- Preguntó el joven.

-Solo necesito espolvorearme la nariz y ponerme más relleno en el pantalón.- Contestó.

-No tienes nariz.- Respondió Asta.

-Y yo ni siquiera uso pantalones.- Respondió siendo aún más sarcástico que antes.- Pero a aquí me tienes, un libro con su propio sueldo... como Gerald

-Espera, ¿Gerald tiene sueldo?- Preguntó retóricamente el anti mago.

-Eso no es importante para la trama en este momento.- Declaró el libro.- Ponte esto y camina por ese pasillo.

Asta estaba por preguntar a lo que se refería cuando su libro de pronto vomitó lo que parecía ser un manto para la lluvia de color oscuro y bordes verdes, el cual tenía unas marcas de mordidas demasiado cuadradas, no, rectangulares.

Era como si este manto fuese robado luego del ataque de un libro con dientes.

Suspiró no queriendo saber de dónde lo sacó y se lo puso, haciendo que dicha prenda oculte todas sus facciones.

-Ahora sigue por ese camino y déjame hablar a mí, ¿entendido?- Dijo el libro.

-¿Es algo ilegal?- Preguntó el espadachín.

-No, no lo es. Tranquilo.

-¿Tengo otra alternativa?

Penta sonrió.

-Es eso o te controlo como cierta rata, pero lo que te voy a jalar no va a ser el cuero cabelludo.

Asta no pudo hablar cuando sintió ese escalofrío y desde entonces no dijo nada.

Así, siguiendo las indicaciones del libro llegó hasta una tienda que se especializa en todo lo que tenga que ver con libros, desde la copia hasta la distribución y venta de los mismos.

-Bienvenido.- Dijo un señor ya en sus cuarentas, usando unos lentes de lectura con algunas canas a los lados y se le notaba con ropa ligeramente formal por el trabajo.

-Buen día, caballero.- Comentó Penta mientras Asta callaba.

-¿Qué puedo hacer por usted?- Preguntó el dueño de la tienda.

-Vengo a ofrecer lo que podría ser el inicio de una grandiosa saga.- Comento mientras que las cintas del libro se movían debajo del manto sacando algo del almacenamiento.

De ahí apareció un libro de color rosa que cabía perfectamente en la palma de la mano y no era muy grueso, unos 5 centímetros de espesor.

El tendero miró el escrito en sus manos antes de darle una leída, sus lentes se encendieron en una luz azul denotando que estaba utilizando un hechizo sobre estos. Sus ojos se movieron más rápido de lo normal y pasaba de página cada pocos segundos, dando a entender que estaba leyendo a una velocidad vertiginosa.

Finalmente luego de 5 minutos de lectura el tendero colocó sobre el mostrador el libro y se sentó en la silla del mostrador.

-Ya veo.

Este de pronto asumió una postura mucho más enigmática cuando el reflejo en sus lentes ocultó sus ojos y entrelazo sus dedos en una posición para entablar una negociación.

-Esto es una novela erótica.

-Q-?!

Asta fue callado cuando el Grimorio le cerró los labios con una cinta.

-En efecto.- Comentó Penta.- ¿Que le ha parecido?

-Debo de decir que quedé impresionado.- Comentó sin perder ese misterio y extraño dominio.- Pero debo decir que esto es exactamente lo que alguien con mis fetiches desearía.

-Hmm.

-¿No es así?- Preguntó retóricamente el tendero.- No creas que no noté que alguien me ha vigilado, además de habiendo tantos fetiches como tipos de magia elegiste efectivamente los míos para hacer un enganche para demostrar tus habilidades.

-En efecto.

El tendero sonrió.

-Eres un bastardo astuto.- Finalmente dijo antes de proceder a las verdaderas negociaciones.- Te ofrezco un 50/50 si me haces socio exclusivo y único distribuidor de este material.

Penta por su parte tenía preparada su contra oferta.

-Que sean 55/45, tendré un seudónimo como creador y tu nombre puede estar en el reverso como imprenta y distribuidor.

-Hmmm, ¿Puedes hacer conseguir un dibujante?- Preguntó el tendero.

Penta solamente soltó una gran cantidad de hojas apiladas perfectamente correspondientes a cada fetiche en la novela a discusión.

-Me ofende que pienses que no puedo hacer esto por mi cuenta.

-Es un oponente formidable.- Comentó al tendero antes de extender su mano con una sonrisa dando a lucir sus ojos verdes.- Mi nombre es Maxwell.

Penta solamente sacó una mano hecha totalmente de cintas antes de estrecharlas.

-Penta.- Comentó antes de dejar una bolsa de oro sobre el mostrador dando a entender que era la inversión necesaria para la elaboración de la primera tanda.

Con eso salieron de la tienda y Asta se quitó el manto y lo volvió a guardar en el almacenamiento del Grimorio.

-Escucha, chico.- Llamó Penta.- Se que puedes tener preguntas.

-No quiero saber.- Dijo el joven caminando hacia el castillo.

-Oh, vamos. Es una gran historia, además sumamente lucrativa.

-La la la la, no te oigo soy de palo.- Dijo Asta tapando sus oídos ya que realmente no quería saber esa historia.

Y así ambos siguieron con esta rutina de que uno intenta contar los detalles más morbosos y jugosos que la otra parte no quería escuchar, hasta que llegaron a la entrada del castillo.

O lo que creía que era la entrada al castillo Trebol ya que mucho antes de poder acercarse a este llegaron al muro interior del sector residencial que pertenecía a todas las familias nobles como la de Noelle.

La sombra que proyectaban las murallas era un tanto diferente a las exteriores ya que se podía sentir como incluso por acercarse siquiera lo estaban juzgando.

-Deténgase.- Dijo un caballero mágico que portaba un manto de color dorado.- Indique su negocio.

-Fui convocado al palacio.- Comentó el joven sacando la carta con el salvoconducto que le hablan proporcionado.

El guardia lo tomo y lo observó dudoso unos instantes antes de comprobar que realmente era verdadero, no pudo evitar mirar a su portador y al documento varias veces asegurándose de que realmente fuera este la persona en cuestión.

-Por aquí.- Dijo este guiando al joven.

Asta cerró la boca por pura precaución y siguió de cerca al caballero admirando la estructura del lugar. La limpieza de este lugar estaba a otro nivel comparado al exterior.

Casi podría comer del suelo de tan limpio que estaba.

Pero así también no pudo evitar sentir como que alguien lo estaba observando desde las esquinas del palacio.

El guardia se detuvo para hablar con un compañero suyo para abrir una puerta que finalmente le daría acceso al castillo donde se llevaría a cabo su reunión.

-Sigue adelante y no toques nada.

Con eso dicho se encontró en un gran pasillo lleno de ventanales que derramaba las luces de la mañana a través de los cristales que alumbraban la alfombra roja que llegaba a una puerta doble.

-¿Estás nervioso?- Pregunto Penta.

-Por supuesto que lo estoy.- Confesó el joven.- Voy a conocer al Rey Mago.

-Que no se te suba a la cabeza, probablemente sea alguien buena onda.

-¿Estás seguro?

-Oye, puedes tener poder, pero no te sirve de mucho si no tienes el cariño de los que proteges... es como en esos doujins, si la mona pone ojos de corazón no es vi*lacion.

Asta se palmeo la cara.

-¿Cómo terminé de esta manera?

-Porque te la jalabas con una monja en una iglesia.

-No me refería a mis poderes demoniacos.- Defendió.- Me refería a hablando contigo como si estuviera loco.

-¿O quizás ya te has vuelto loco desde hace mucho tiempo y ahora recién te has percatado?

Asta se quedó callado ante esa extraña pero correcta afirmación.

-No intentes meterte en mi mente.- Dijo el joven.

-Ya lo hice.- Dijo el grimorio con una sonrisa.

Su dueño solo suspiró.

-Oye, estarás bien.

Con esa única frase de aliento el joven cerró distancia hasta abrir la puerta del final del pasillo entrando en una habitación amueblada con varios estantes repletas de libros y de varios otros objetos curiosos.

En medio de este lugar se encontraba un hombre adulto de pelo corto y rubio con una marca en su frente que viste ropas elegante y de excelente calidad.

En cuanto escuchó el sonido de la puerta abrirse su rostro serio y agobiado por el papeleo pasó a aliviado con una sonrisa cuando finalmente conoció al joven que lo ha llenado de curiosidad los últimos días.

Del mismo modo, la persona a su lado, un adulto con el pelo de un color verde agua dejó de recitar un documento para centrar su atención en la nueva persona.

Asta se sintió un poco abrumado por el repentino interés en su persona.

-Pasa.- Dijo la persona de pelo rubio.

Así como le ordenaron lo hizo y cerró la puerta detrás suyo hasta estar frente al escritorio de la persona más fuerte de todo el reino.

-Un gusto en conocerte.- Dijo el adulto rubio parándose antes de colocarse frente a su escritorio a unos centímetros del joven.- Déjame presentarme, yo soy Julius Novacrono.

Él extendió su mano en un gesto de saludo.

-Un placer conocerlo, Señor Rey Mago.- Respondió el joven respondió el gesto.

El escuchar su título puso una pequeña sonrisa nerviosa en su rostro.

-Así que eres el rumoreado Asta de Hage...

Los ojos del Rey mago se entrecerraron y la atmósfera pareciera que cambio de un segundo a otro.

-...Al que muchos nobles han llamado El Demonio en el Trébol.


Devil: Y CORTEN

Bueno eso ha sido todo por el momento y nos vemos en la siguiente actualización esperemos que no tarde tanto. Como siempre pueden buscarme también en Wattpad.

por si se lo preguntan la cancion usada es Oceandeep de Beast in Black

thedevilzero. fanfics (arroba)(gmail).com

En este correo pueden hablar conmigo ya que el sector de los PM no me funciona.

Bueno, es un correo desechable por lo que si me llegan virus y demás siempre puedo cerrarlo.

En fin, nos vemos en la próxima.

Bye