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Disclaimer: Personajes de Masashi Kishimoto-sama y la trama es de Hang Yu-rang unni –sazonada a mi manera–. (-u-)
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UN CORAZÓN CAUTIVADO POR LA BELLEZA
/Residencia Haruno/Sala/Noche/
— ¿Me estaba buscando, señorita Sakura? —el el sofá principal estaba la muchacha con un aire serio y algo mandón. Kakashi se acerca a ella con un aire reflexivo— El tema, si no me equivoco, es sobre Hiro.
— ¿Por qué lo vigilas tanto? —expresó algo tosca sin dejar de mirarlo a los ojos— Todo lo que él hace tú lo sabes. No creas que no me he dado cuenta.
— Sólo me cercioro de que realice bien su trabajo. —Sakura realizó una mueca de desagrado que Kakashi ignoró.
Hubo un silencio entre ambos. Ella pensaba con cuidado lo que iba a decirle, pues sabía que, aunque era la heredera, Kakashi no le obedecía en su totalidad, sino a su tío: Iruka. Por ello, lo que le iba a decir tenía que sonar definitivo, pero sin que entorpeciera el trabajo de Hiro o podría causarle un severo castigo.
— En el colegio se llevará a cabo una obra y Hiro actuará en ella. —inició amigable, casual pero imperiosa— No vayas a impedir su participación.
— Si eso es una orden, debo decirle señorita que sólo trabajo para Iruka-san.
— Es un favor. —expresó con una extraña sonrisa, entre verdadera y falsa que Kakashi contestó con un movimiento suave de su cabeza.
— Será un secreto, supongo. —ella realizó el mismo gesto que él y le pide que se retire, que eso era todo.
/Residencia Haruno/Media noche/
Una mano lo toma de la camiseta y Hiro se levanta de un golpe. Cuando los ojos enfocan a la persona en la habitación luego de unos segundos, se levanta de la cama y realiza una reverencia mientras contenía en vano el miedo por la repentina visita de Kakashi a media noche. Por un segundo se preguntó si olvidó cerrar la puerta, pero aún si la hubiera cerrado, Kakashi seguro tendría una copia en su bolsillo.
— Lo dejaré pasar esta vez, Hiro. —expresó con una voz algo amenazante— Pero será mejor que no vuelvas a manipular a Sakura o me veré obligado a tomar acciones. —y con ello dio vuelta y abandonó la recámara cerrando con seguro de paso.
La respiración y la sangre volvió a su cuerpo y se dejó caer sentado al borde de la cama. Su mirada estaba perdida. Sus pensamientos en blanco por algunos minutos antes de poder respirar con tranquilidad. Levantó las piernas y las abrazó con temor con sus ojos sumidos en la oscuridad de la alcoba.
«Esto... Esto es demasiado fácil...» Pensó con preocupación, pero su rostro reflejaba algo diferente. Sus labios estaban levemente curvados haciendo que sus mejillas crearan pequeños hoyuelos bajo sus mejillas. Una sensación de calidez y esperanza la invadió al saber que aunque sea una simple obra, aunque sea una solitaria vez, no iba a ser Hiro Hatake.
Por primera desde que nació —pues cuando estuvo en el orfanato con Neji tampoco tenía permitido actuar muy femenina debido al constante peligro— iba a poder verse como una chica. ¡Una chica! No exactamente quién debía ser, pero de todas forma era algo nuevo que la llenaba de una incontenible dicha. No iba a ser Hiro ni tampoco Hinata, pero sería Julieta y, lo mejor de todo era que podría ser una chica delante de él...
Delante de Sasuke.
/Colegio Konoha/Receso/Semanas después/
— Tocándonos las manos de esta forma, es como un beso inocente entre dos comunes peregrinos, ¿no es así? —Romeo sostuvo las pequeñas y delicadas manos de Julieta entre las suyas, las contempló con dicha— Tus labios... Tus labios son preciosos.
— Querido peregrino, ¿estos son los labios que tanto anhelas en tus ruegos? —respondió con un tinte dulce en su tono de voz.
— Sino son estos, entonces cuáles. —apartó la mirada de sus manos para clavarla en sus ojos— Por favor, señorita, cambie sus bellas manos por sus hermosos labios. —Romeo no dejaba de mirar a Julieta con intensidad y anhelo— Escuche no solo mis palabras, sino también a mi corazón.
— Oh, querido peregrino... Mi corazón no cambiará por más hermosos que sean sus ruegos.
Romeo apretó levemente las manos de Julieta entre las suyas y las colocó delante de su pecho mientras se acercaba al rostro de la doncella.
— Entonces no cambie su corazón pues a él van mis ruegos, pero quédese allí, quieta. ¡Deje que mi ruego alcance su corazón! Sienta el palpitar del mío y permítale a mis labios llegar a los suyos en este puro instante de honestidad entre dos comunes peregrinos...
«Esto no... no parece actuación...» Pensó Hiro cuando se dio cuenta que Sasuke seguía aproximándose sin dejar de mirar sus ojos con intensidad y calidez. Quiso detener todo, pero su cuerpo no reaccionaba, ¡No se movía! Era como si las palabras de Romeo lo hubieran congelado. No podía permitirlo... Si ellos se... se... ¡Estaba mal! Pero su cuerpo no reaccionaba.
— ¡CORTEN! —gritaron desde el escenario y Hiro parpadeó rápido, lo que le permitió salir del hermoso trance en el que había caído por unos segundos. Cuando volteó se dio cuenta de quién había sido la voz. — Ese tipo de escenas no son necesarias, sólo digan las líneas del li– ¡auch!
Yamato le pegó en la cabeza con el libreto.
— ¡Qué osadía la tuya, muchacho! —reclamó con un rostro aterrador que erizó el cabello del rubio por unos segundos, eliminando todo rastro de celos— Esa escena estaba resultando de maravilla y la arruinaste.
Naruto sobó el chichón con molestia y arrugó la frente en dirección al director.
— Cómo puede dejar que dos hombres actúen tan románticos y... y... ¡y que se besen, de veras! —reclamó con el rostro cubierto en rabia.
— ¿Besar? —dijo cruzándose de brazos por unos segundos antes de volver a acercarse al muchacho con ese rostro de muerte— En todo este tiempo la única escena que lleva un beso no ha sucedido por tus constantes interrupciones. —el rostro del rubio se puso levemente azul.— Te irás a esa esquina, te arrodillarás, mirarás hacia el piso y te quedarás allí hasta que yo te llame al escenario.
— ¿Y si quiero ir a tomar agua o al baaaaaahhh...? —el rostro fantasmal del maestro lo dejó azul una vez más y antes de una segunda advertencia, Naruto ya estaba de rodillas con la mirada hacia bastidores, maldiciendo entre dientes mientras sus compañeros sentían algo de lástima por él: ver al amor de tu vida en una escena amorosa con otro no era algo que alguien quisiera vivir en persona.
— ¡Silencio, muchachos! —expresó para calmar los murmullos, Yamato miró a la joven pareja; Hiro ya había recuperado su compostura por la reacción de Sasuke, y este parecía no demostrar su intención oculta— ¡Una vez más! —Hiro y Sasuke se miraron a los ojos, pero ya no como ellos, sino como Romeo y Julieta.
/Distrito Tamana/Ciudad/Tarde/Hotel-Casino/Días más tarde/
Entró Kiba a la oficina después de que Komushi lo llamara.
— Como ya sabrás, la reunión que se llevará a cabo en unas semanas, será para socialización entre los nuevos y los jefes, así como el Líder. —Kiba escuchaba atento con esa mirada fuerte— Verás, Kiba, como te has vuelto muy popular dentro de la Familia, pues, te han encargado conseguir a la cantante para el evento.
— ¿Eso es todo? —Komushi realizó un gesto no muy alentador ante la sorpresa del castaño.
— No es cualquier cantante, Kiba. Debes conseguir a Tamaki y sólo a ella, pero... Cómo lo digo. Hay rumores sobre la reunión y estos llegaron a oídos de la mujer... Ya deduces el resto.
Kiba cerró lo ojos por un momento para asimilar la tarea encomendada. Asintió con la mirada plagada de aplomo. — No te preocupes. —respondió con un tinte confiado— Ella irá. —realizó una suave reverencia y salió de la oficina.
Komushi no estaba feliz al verlo irse. Sabía que era otra prueba como aquella de darle una paliza al joven de la Familia Haruno. Cualquier error en discreción y podría costarle muy caro.
/Colegio Konoha/Entrada principal/Festival cultural/
La cantidad de estudiantes, maestros, padres de familia y transeúntes, que llegaban por el sonido y la decoración en el exterior, era abrumadora. Incluso el Instituto se veía pequeño con tal cantidad de personas; tuvo que dejar su auto a más de dos cuatras.
— ¿Por qué una cantante como ella, tiene una presentación aquí?
— ¡Yo qué sé!
Su mente estaba centrada en el plan: Hablar con Tamaki para que realizara una presentación en el Hotel. No se iría de su camerino hasta que ella no dijera que "Sí".
— ¡Aniki! —exclamó Akamaru después de espiar a un par de estudiantes— Aniki, anaki. Tamaki-san está en el piso tres, en el lado sur. Ellas lo dijeron. —señaló a la muchachas que tomaban un rumbo diferente.
Kiba aceptó la información y entraron al edificio principal.
/Camerinos/
— ¡No lo puedo creer! —expresaron al unísono las chicas encargadas del vestuario y maquillaje— Eres la mejor Julieta que jamás hayamos tenido. —acotó una.
— Me siento un poco mal... Quedaste tan bien que realmente pareces una chica.
Hiro sonrojó levemente y las chicas volvieron a gritar de la emoción.
/Pasillos/
— ¡Con un demonio! —refunfuñó Kiba entre dientes mientras recorría el tercer piso— ¡Acaso vino sin guardaespaldas!
— Aniki, ¿y si vamos al piso de arriba? —sugirió Akamaru y Kiba lo aceptó de mala gana.
Ambos dieron vuelta para regresar a las escaleras y antes de darse cuenta, la puerta a su derecha se abrió...
Decir que era un ángel lo que capturó su afilada pupila no le llegaba ni a los pies. Una hermosa chica de piel nívea y ojos perla rodeados de largas y curvas pestañas, un rostro redondeado suavemente, esos perfectos labios rosas que brillaban con luz propia, una cabellera larga hasta casi la base de la espalda sujeto en una suave trenza que dejaba unos mechones gráciles a cada lado de su rostro, aquella figura estilizada todavía apreciable bajo esa vestimenta típica del renacimiento permitía deleitarse con unas curvas perfectas gracias al corsé...
¡BA-DUM! ¡BA-DUM!
Abrió los ojos de par en par, se quedó sin aire y apretó los puños sin poder alejar sus ojos de ella.
Después de cerrar la puerta quedó un poco perdida al ver un rostro familiar. « ¿Kiba-kun? »
¡BA-DUM! ¡BA-DUM!
Su corazón empezó a latir cada vez más rápido cuando esos hermosos ojos se quedaron clavados en él.
— Buenos días, señorita. —se acercó Akamaru al ángel— ¿Sabe dónde está el came–agh?! —Kiba lo tomó del cuello y lo apartó del camino de esa perfecta princesa.
— Eh... H-hola... —murmuró de una forma torpe que Hiro no alcanzó a escuchar.
« No me ha recocido. » Realizó una pequeña reverencia y siguió el camino para ir al escenario. « Mejor así. » Quería avanzar más rápido, pero la falda ancha entorpecía su camino. Jamás creyó que un día llevaría puesto algo así.
— ¡Allí estás! —desde las escaleras apareció una alborotada cabellera blanca— ¡Hiro-senpai, ya todos están en el escenario! ¡Date prisa!
— ¿HIRO? —repitió Kiba con tal voz que no pudo evitar abrir los párpados del asombro. La pequeña flor volvió a colocar esa suave y gentil mirada en sus pupilas negras. ¡BA-DUM! Hiro apartó la mirada rápidamente y corrió en dirección a Toneri para llegar al escenario y desaparecer de ese incómodo pasillo.
— ¿La conoces aniki? —preguntó intrigado en dirección a la muchacha, pero Kiba llevó la mano al pecho y plasmó la mirada en el suelo, contrariado, preocupado, alterado y concentrado en ese acelerar descontrolado que no se detenía al ver a Hiro vestido como un hermoso y perfecto ángel.
Besos y abrazos en papel... :3
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